Apoyar la creación de makerspaces locales puede generar muchos beneficios, como la creación de puestos de trabajo, el desarrollo de habilidades y la obtención de más ingresos fiscales.

La definición de fabricante debe ser amplia. Pueden ser artesanos que trabajan en sus casas o fabricantes avanzados que hacen cualquier cosa que pueda ser reproducida y envasada, desde cerveza o equipos de biotecnología hasta cosméticos o ropa. Anima a las ciudades a identificar a los fabricantes que ya están generando ventas en línea directamente a los consumidores o sirviendo como proveedores o mayoristas.

De los aproximadamente 31 millones de empresas que hay en Estados Unidos, unos 25 millones son unipersonales, según la Oficina de Promoción de la Pequeña Empresa. La inmensa mayoría probablemente operan desde sus casas.

Hay muy claras sinergias entre espacios de fabricantes e industria 4.0 en cuanto a las posibilidades de afrontar los retos de la digitalización que requiere la industria del futuro: impulsando la creación de empresas, incrementando las cadenas de valor, asegurando la capacitación de la fuerza de trabajo y propiciando un cambio cultural que impulse la iniciativa empresarial local. De ahí la importancia de crear infraestructuras sociales alternativas (Klineberg, Eric, 2018) que reúnan a los fabricantes y los constructores para impulsar el desarrollo de la innovación colaborativa que pueda generar nuevas oportunidades de negocio y mitigar las tendencias negativas de las innovaciones tecnológicas, propiciando un ecosistema alternativo a las comunidades para desarrollar la innovación y la creatividad en su entorno. Cada día se están creando nuevas industrias y sectores, que necesitan graduados teóricos y prácticos que estén versados en conectividad de sensores, datos de máquinas, procesos de fabricación y desarrollo de aplicaciones. De ahí, la importancia de crear laboratorios y/o makerspaces donde los ciudadanos, estudiantes y maestros puedan desarrollar las capacidades de trabajo en equipo, habilidades tecnológicas y el pensamiento crítico que les facilitará la integración y adaptación a cualquier entorno cambiante.

Estos espacios de aprendizaje se presentan como un lugar de autoformación donde la comunidad puede compartir sus proyectos, pueden innovar utilizando equipos de creación rápida de prototipado, utilizar alta y baja tecnología que sirve como punto de partida para generar negocios innovadores, obtener asesoramiento sobre cómo colocar un producto en el mercado y relacionarse con posibles financiadores de nuevos con mayor facilidad.

Esto asegurará que las universidades eduquen a sus futuros profesionales en las habilidades técnicas más adecuadas para la industria y la sociedad del futuro, generando innovación en espacios creativos de enseñanza y aprendizaje. Se trataría de imaginar algo, proyectarlo y fabricar cualquier cosa. Lo que permite crear un potencial de proyectos de desarrollo en la biblioteca al que toda la comunidad esté invitada, que además impulse y fortalece la conexión entre enseñanza y empresa.