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La importancia de la lectura

«Estoy convencido de que el hábito de leer novelas, y de educarse crítica y fervorosamente en el ejercicio de la lectura, nos puede iluminar sobre nosotros mismos y sobre los otros, no sin olvidar su cualidad de entretenimiento saludable y barato..

… Este mundo de ahora, que parece regalarnos perspectivas ilimitadas sobre todas las cosas, nos encierra en el caparazón de lo semejante y lo tribal: tu identidad sexual, tu catecismo ideológico, tu generación con su mayúscula clasificatoria. Una buena novela te educa en los matices infinitos de lo particular y lo irreductible, y en la fraternidad profunda que puede unirlo a uno con quien parecería más ajeno, personas de otra época y otro sexo, de otra clase y de otro idioma, en las que de golpe te reconoces con una identificación que rara vez encuentras en tus contemporáneos, en los miembros del grupo en el que te ves incluido, por voluntad propia, o por conformidad, o a la fuerza»

Antonio Muñoz Molina «El País»

Tendencias emergentes en la lectura canadiense: Formatos, hábitos y sostenibilidad

BookNet Canada. Canadian Leisure & Reading Study 2024. BookNet Canada, 2025. https://www.booknetcanada.ca/s/Canadian-Leisure-and-Reading-Study-2024.pdf

El informe elaborado por BookNet Canada, examina los hábitos de ocio y lectura de los canadienses adultos para el año 2024. El estudio, realizado en enero de 2025 mediante una encuesta online aplicada a 1.211 participantes mayores de 18 años, se centra especialmente en los 1.000 encuestados que leyeron o escucharon al menos un libro durante el año anterior

En términos generales, se observa que el 52 % de los canadienses leen o escuchan libros semanalmente (frente al 49 % de 2023), y el 43 % lo hace a diario, un aumento de aproximadamente 5 % respecto al año anterior informe. Este incremento sitúa la lectura en solitario por delante del ejercicio físico como actividad cotidiana.

Respecto al número de libros, casi la mitad (45 %) leyeron o escucharon entre 1 y 5 libros en 2024, un incremento significativo en los rangos de 6 a 11 y de 12 a 49 libros, que alcanzaron 29 % y 19 %, respectivamente. Por edad, los jóvenes de 18 a 29 años aumentaron notablemente su consumo (37 % leyeron entre 6 y 11 libros, frente al 28 % del año anterior).

El estudio también destaca el preferido por formatos: el 59 % de los lectores prefieren los libros impresos, mientras que los audiolibros han ganado terreno, subiendo del 8 % en 2020 al 15 % en 2024 . Además, el 81 % manifiesta una fuerte preferencia por narradores humanos, evitando las voces sintéticas generadas por IA

El análisis del gasto en libros muestra que la mayoría de los lectores gastan entre $1 y $49 CAD al mes en libros (37 %), mientras que un 26 % no gasta nada, y el 15 % gasta $50–99 CAD. También creció la población que elige libros ajustados a su presupuesto (46 % en 2024 frente al 44 % en 2023). Al mismo tiempo, la percepción del valor pagado disminuyó ligeramente para los libros impresos.

En términos de sostenibilidad, el 71 % de los lectores desean libros impresos con papel de fuentes responsables y el 67–69 % prefieren embalajes ecológicos y leen luego donar o regalar sus ejemplares .

Finalmente, el informe explora aspectos como la adquisición de libros (ya sea por compra o préstamo), los dispositivos utilizados (como smartphones o lectores electrónicos), el uso de funciones accesibles (como letra ampliada o audiolibros con velocidad ajustable), así como los géneros más populares (ficción adulta, historia, no ficción, etc.), donde destacan los misterios/thrillers y la no ficción histórica.

¿Podría ser terapéutico leer en la playa? La biblioterapia sugiere que podrían serlo.

CBC News. «Could Your Beach Reads Actually Be Therapeutic? Bibliotherapy Suggests They Might.» CBC News, June 30, 2024. https://www.cbc.ca/news/health/bibliotherapy-health-1.7577698.

El artículo explora cómo la biblioterapia —el uso de la lectura como herramienta de sanación emocional— está siendo cada vez más reconocida por su valor terapéutico. Expertos y lectores descubren que ciertos libros pueden ayudar a procesar emociones difíciles, como el duelo, la ansiedad o la soledad, facilitando la reflexión y el bienestar. Profesionales en salud mental están integrando esta práctica en sus tratamientos, mientras que muchas personas recurren a ella como forma personal de autocuidado.

La biblioterapia, una técnica que consiste en utilizar la lectura como herramienta terapéutica, está ganando cada vez más reconocimiento en el ámbito de la salud mental. Aunque a primera vista pueda parecer una forma de entretenimiento o evasión, diversos estudios y experiencias clínicas sugieren que leer ciertos libros puede ayudar a las personas a gestionar emociones complejas, afrontar situaciones difíciles o simplemente a comprenderse mejor a sí mismas. Esta práctica puede adoptar múltiples formas: desde la lectura guiada por un profesional de la salud mental hasta la exploración personal de textos literarios que resuenan emocionalmente con el lector.

El artículo publicado por CBC destaca cómo esta forma de terapia ha sido utilizada tanto en contextos informales como clínicos. Históricamente, sus raíces se remontan a la Primera Guerra Mundial, cuando se comenzó a emplear la lectura como herramienta de apoyo emocional para los soldados con trastornos psicológicos derivados del conflicto. Desde entonces, su evolución ha sido significativa. Hoy, la biblioterapia abarca desde listas de libros recomendados por psicólogos hasta programas estructurados aplicados por psiquiatras como Martina Scholtens, quien utiliza la narrativa como complemento a los tratamientos médicos. La lectura, en estos casos, no se prescribe al azar, sino que se adapta cuidadosamente a la situación emocional del paciente.

Uno de los aspectos más destacados de la biblioterapia es su capacidad para crear identificación y distancia emocional al mismo tiempo. Los lectores pueden reconocerse en personajes de ficción y, gracias a esa identificación, observar sus propios problemas desde otra perspectiva. Esto les permite examinar emociones complejas como la culpa, el miedo o la tristeza, sin la presión directa de hablar sobre sí mismos. La historia se convierte en un espejo emocional que facilita la introspección. Además, el ritmo de lectura permite que este proceso sea paulatino y controlado por el lector, lo que da una sensación de seguridad y agencia.

El artículo también muestra cómo la biblioterapia no se limita a quienes padecen trastornos diagnosticados. Muchas personas recurren a la lectura como forma de procesar duelos, transiciones vitales o períodos de estrés. Un caso citado es el del periodista Cody Delistraty, quien encontró en la lectura un apoyo invaluable tras la muerte de su madre. Según su testimonio, leer historias sobre pérdida y resiliencia no solo le ofreció consuelo, sino también una manera de resignificar su experiencia personal. Así, la literatura actúa no solo como un bálsamo, sino también como una guía silenciosa.

La biblioterapia puede ser especialmente útil en momentos en que otras formas de terapia no son accesibles o deseadas. En un mundo en el que la salud mental sigue estando estigmatizada en algunos sectores, recurrir a los libros puede ser una vía discreta y efectiva de cuidado personal. Además, la facilidad de acceso a libros —ya sea en bibliotecas, librerías o formatos digitales— convierte esta práctica en una opción inclusiva y económica. El acto mismo de sentarse a leer, concentrarse en una historia y dejarse llevar por ella tiene, en sí, un efecto calmante que puede ser terapéutico.

Una librería abierta toda la noche

«Por fin encuentro un antro abierto
una ergástula de placeres solitarios
el peep-show oculto entre los árboles:
una librería abierta toda la noche
donde revolcarme entre los libros
gozar con versos de otros
y al fin, llegar al orgasmo
con un poema autodestructivo de Allen Ginsberg.»

Cristina Peri Rossi  «Sábado a la noche»

Los libros no se deben leer: se deben releer

«Aunque parezca extraño, los libros no se deben leer: se deben releer. Un buen lector, un lector de primera, un lector activo y creador, es un «relector». Y os diré por qué. Cuando leemos un libro por primera vez, la operación de mover laboriosamente los ojos de izquierda a derecha, línea tras línea, página tras página, actividad que supone un complicado trabajo físico con el libro, el proceso mismo de averiguar en el espacio y en el tiempo de qué trata, todo esto se interpone entre nosotros y la apreciación artística».

Vladimir Nabokov

Leer es un estímulo completamente egoísta

«Los lectores siempre se cuentan a sí mismo, de una forma o de otra, en un libro. Leer es un estímulo completamente egoísta. Buscamos inconscientemente lo que nos dice algo. Por muy estrambóticas o improbables que sean las historias que los escritores crean, siempre habrá lectores que les dirán: “¡Increíble! ¡Ha escrito usted mi vida!”

David Foenkinos, El misterio de Henri Pick

Cuando yo abro un libro

«Cuando yo abro un libro, lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso».

JULIO CORTÁZAR