«Por fin encuentro un antro abierto una ergástula de placeres solitarios el peep-show oculto entre los árboles: una librería abierta toda la noche donde revolcarme entre los libros gozar con versos de otros y al fin, llegar al orgasmo con un poema autodestructivo de Allen Ginsberg.»
«Aunque parezca extraño, los libros no se deben leer: se deben releer. Un buen lector, un lector de primera, un lector activo y creador, es un «relector». Y os diré por qué. Cuando leemos un libro por primera vez, la operación de mover laboriosamente los ojos de izquierda a derecha, línea tras línea, página tras página, actividad que supone un complicado trabajo físico con el libro, el proceso mismo de averiguar en el espacio y en el tiempo de qué trata, todo esto se interpone entre nosotros y la apreciación artística».
«Los lectores siempre se cuentan a sí mismo, de una forma o de otra, en un libro. Leer es un estímulo completamente egoísta. Buscamos inconscientemente lo que nos dice algo. Por muy estrambóticas o improbables que sean las historias que los escritores crean, siempre habrá lectores que les dirán: “¡Increíble! ¡Ha escrito usted mi vida!”
«Cuando yo abro un libro, lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso».
Sánchez-Aguilar, Alejandra, coord. Lectura y escritura académicas: experiencias de acompañamiento en la universidad. Tlaquepaque, Jalisco: ITESO / Universidad Iberoamericana, 2023.
El libro Lectura y escritura académicas: experiencias de acompañamiento en la universidad, coordinado por Alejandra Sánchez-Aguilar, reúne una serie de estudios y experiencias enfocadas en el desarrollo de la literacidad académica en el ámbito universitario. A través de diversas investigaciones, el texto aborda cómo los estudiantes, especialmente aquellos provenientes de comunidades indígenas, enfrentan y superan los desafíos asociados a la lectura y escritura en contextos académicos
Cada capítulo presenta enfoques y metodologías específicas para acompañar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje, destacando la importancia de estrategias pedagógicas adaptadas a las necesidades particulares de los alumnos. Se enfatiza la relevancia de la memoria histórica y el diálogo intercultural como herramientas para fortalecer la voz autoral de los estudiantes y promover una escritura crítica y reflexiva.
Además, el libro destaca la importancia de la formación docente continua y el establecimiento de políticas institucionales que favorezcan el desarrollo de competencias en lectura y escritura académica. En conjunto, las experiencias compartidas en esta obra ofrecen valiosas lecciones para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en la educación superior, promoviendo una educación inclusiva y equitativa.
La Junta Nacional de Bibliotecas de Singapur (NLB), en alianza con la empresa tecnológica Snap Inc. y la agencia creativa LePub Singapore, ha desarrollado una experiencia pionera a nivel mundial llamada Lectura Aumentada (Augmented Reading). Este proyecto transforma la manera en que las personas interactúan con los libros al incorporar efectos audiovisuales inmersivos mediante el uso de las gafas de realidad aumentada Snap Spectacles, impulsadas por el sistema Snap OS.
Se trata de una experiencia que combina el acto tradicional de leer con las posibilidades tecnológicas de la realidad aumentada (RA). Mientras el lector lee un libro, las gafas escanean el texto en tiempo real, y gracias al reconocimiento de texto y técnicas de aprendizaje automático, activan una serie de efectos visuales y sonoros relacionados con el contenido.
Así, por ejemplo, mientras leemos, una música ambiental acompaña la narración y ayuda a establecer el tono emocional de cada escena. Las melodías varían según el contexto narrativo, creando una atmósfera que potencia la conexión con la historia. También se incorporan efectos sonoros, como puertas chirriantes, pasos o risas lejanas, que aparecen sincronizados con el contenido del libro. Estos sonidos aportan dramatismo, tensión o calidez, según el momento, y aumentan así la inmersión del lector en la trama. Además, se proyectan elementos visuales complementarios sobre el entorno del lector mediante las gafas de realidad aumentada. Personajes, paisajes o incluso objetos mágicos “salen” del libro y cobran vida ante sus ojos, generando una experiencia envolvente que fusiona lo físico con lo digital. Otra posibilidad es la visualización de objetos virtuales que van apareciendo a lo largo de la historia. El lector puede “recogerlos” mientras avanza en la lectura y compartirlos digitalmente, lo que convierte la experiencia en algo más social, interactivo y personalizable.
En palabras de Stephan Schwarz, director creativo ejecutivo de LePub Singapore, esta tecnología no busca reemplazar la lectura tradicional, sino ofrecer una puerta de entrada emocionante y sensorial al mundo de los libros. El objetivo es fomentar un vínculo emocional más fuerte con la narrativa, especialmente entre los lectores jóvenes o aquellos menos habituados a la lectura.
La creación de esta experiencia fue posible gracias a un trabajo colaborativo entre LeGarage (el laboratorio de innovación de LePub), el equipo de innovación de Snap en su AR Studio de París y la propia NLB. Esta alianza unió conocimientos de biblioteconomía, diseño de experiencia de usuario y desarrollo tecnológico avanzado.
Sergey Mast, director creativo del área de Código y Arte en LeGarage, destacó el valor de haber formado un equipo multidisciplinar que mezcla la pasión por las bibliotecas con el potencial de la RA para enriquecer la narrativa: “Ahora puedes vivir las grandes historias de la literatura con una dimensión extra”.
Gene Tan, bibliotecario jefe y director de innovación de la NLB, explicó que este proyecto se alinea con los esfuerzos continuos de la biblioteca para explorar nuevas formas de conectar a los ciudadanos con la lectura, el aprendizaje y la cultura. “Queremos inspirar el descubrimiento y reavivar la pasión por los libros mediante tecnologías accesibles y atractivas”, afirmó.
Por su parte, Antoine Gilbert, gerente sénior del AR Studio de Snap en París, recalcó que la misión de su estudio es mostrar cómo la realidad aumentada puede enriquecer los ámbitos del arte, la educación y la cultura. Para él, esta experiencia de Lectura Aumentada representa una evolución fundamental en la forma en que la gente puede interactuar con el contenido escrito, cruzando las fronteras entre el mundo físico y el digital.
Actualmente, la experiencia se encuentra en fase beta y se están realizando pruebas con lectores seleccionados. Se espera que las primeras versiones de las gafas con lentes de Lectura Aumentada estén disponibles para el público a lo largo de este año, comenzando por bibliotecas seleccionadas de Singapur. Además, Snap lanzará un prototipo de lente en su plataforma Spectacles’ Lens Explorer para que desarrolladores puedan experimentar y expandir esta tecnología.
La iniciativa de la NLB de Singapur representa un paso audaz hacia el futuro de la lectura, al combinar la tradición del libro con las herramientas más avanzadas de la realidad aumentada. Lejos de restar valor al acto de leer, este proyecto busca revitalizar el vínculo entre los lectores y las historias, convirtiendo cada página en una experiencia sensorial, envolvente y profundamente personal.
En un entorno marcado por la violencia y la pobreza, el acceso a libros a través de esta biblioteca móvil le ofreció un escape mental y emocional, permitiéndole imaginar otras posibilidades para su futuro. A medida que crecía, la lectura le proporcionó herramientas para desarrollar su potencial humano, ampliar su visión del mundo y encontrar un propósito más allá de las circunstancias que la rodeaban. El relato es un poderoso testimonio del impacto de la lectura y el acceso a la cultura como vehículo de transformación personal.
El video titulado «How Libraries Save Lives» («Cómo las bibliotecas salvan vidas») presenta la emotiva historia de Storm Reyes, una mujer que creció en condiciones de extrema pobreza y abuso en campos de trabajadores migrantes en Estados Unidos. Su vida cambió radicalmente a los doce años cuando un bibliobús llegó a su comunidad. En ese momento, Storm descubrió el poder transformador de los libros, que le ofrecieron una ventana a un mundo más amplio y esperanzador.
Como ella misma cuenta, su vida se centraba en sobrevivir el día a día, sin aspiraciones ni sueños posibles. En ese contexto, un día, cuando tenía doce años, apareció un bibliobús en los campos. Al principio, pensó que se trataba de una furgoneta de ayuda religiosa, pero al acercarse descubrió que estaba repleto de libros. Aunque se sintió intimidada —ya que nunca le permitían tener libros por ser «carga innecesaria» para una vida nómada—, el bibliotecario la invitó a entrar y le dijo que podía llevarse libros gratuitamente y devolverlos en dos semanas. Ella, aún desconfiada, preguntó cuál era el truco. Pero no había ninguno. Esa simple acción marcó el inicio de una transformación vital. Le prestaron libros sobre volcanes, dinosaurios y la vida de una familia de granjeros, y ella los devoró. Así comenzó una relación continua con la lectura.
A través de la lectura, Storm encontró el valor para salir de su entorno opresivo, obtener una educación y, eventualmente, convertirse en bibliotecaria. Durante más de tres décadas, dedicó su vida a ayudar a otros a descubrir el poder de las bibliotecas. Su historia es un testimonio conmovedor del impacto positivo que las bibliotecas pueden tener en la vida de las personas, especialmente en aquellas que enfrentan circunstancias difíciles.
El video destaca cómo el acceso a los libros y al conocimiento puede ofrecer esperanza, empoderamiento y una vía para superar la adversidad.
“El verdadero lugar del nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.”
Actualmente, menos del 10% de las publicaciones en el mundo están disponibles en formatos accesibles para personas con discapacidades perceptivas. Esto significa que la gran mayoría del contenido académico y general no puede ser utilizado por quienes dependen de tecnologías como lectores de pantalla o necesitan adaptar visualmente los textos. La falta de metadatos de accesibilidad, descripciones de imágenes, transcripciones o subtítulos en materiales digitales agrava esta exclusión. En este contexto, bibliotecas y editoriales académicas tienen un papel crucial para colaborar y fomentar la producción de contenidos nacidos accesibles desde su origen.
En la Conferencia de Bibliotecas de Charleston de 2024, un grupo de expertos propuso siete recomendaciones para mejorar esta colaboración. Una de las más relevantes es apoyar iniciativas nacionales y legislaciones que promuevan la accesibilidad. Por ejemplo, el Acta Europea de Accesibilidad (EAA) obligará a los editores a cumplir con estándares específicos a partir de junio de 2025. En Estados Unidos, la actualización del Título II de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) establece que los gobiernos estatales y locales –incluidas universidades públicas– deberán asegurar el acceso equitativo a sus contenidos digitales antes de abril de 2026. Esto fomenta la adquisición de recursos ya accesibles como solución eficiente.
Otro punto clave es realizar pruebas de accesibilidad en las publicaciones y compartir los resultados. Algunas bibliotecas, como las de la Universidad de Florida, han detectado errores que afectan la accesibilidad en sus libros de acceso abierto. Por ello, se han comprometido a revisar todo su contenido antes de su publicación. Además, existen herramientas gratuitas como el validador ACE para ePubs y el verificador de accesibilidad de PDF de Adobe, que ayudan a detectar problemas. Las bibliotecas también pueden usar recursos de organizaciones como la Library Accessibility Alliance y el DAISY Consortium.
Incluir a personas con discapacidades en el desarrollo de publicaciones es esencial. El lema “Nada sobre nosotros sin nosotros” subraya la importancia de contar con la participación directa de los usuarios en el diseño y prueba de productos accesibles. Elsevier, por ejemplo, está organizando grupos de enfoque con lectores que tienen necesidades especiales para mejorar la calidad de los textos alternativos. Asegurar la flexibilidad en la forma de consumir el contenido (lectura visual, auditiva o táctil) es otro objetivo clave, y los formatos como XML y ePub son fundamentales para permitir esta adaptabilidad.
Finalmente, es urgente aumentar la conciencia sobre los metadatos de accesibilidad. Muchos libros electrónicos carecen de información clara sobre sus características de accesibilidad, lo que dificulta su localización en catálogos y plataformas. Aunque existen campos en el formato MARC 21 para registrar estos datos (como los campos 341 y 532), bibliotecas y editoriales deben colaborar para alinear sus prácticas y terminología, promoviendo la interoperabilidad y una mejor experiencia para los usuarios con discapacidad.