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A raíz de la crisis de Covid-19, se avecina una transformación crítica para las bibliotecas públicas

 

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Librarians, America Is Counting on You. by Sari Feldman | PW, May 15, 2020

 

¿Cómo será nuestro mundo una vez que finalmente hayamos pasado esta crisis de salud de Covid-19? Como todos los demás, anhelamos un regreso a la cotidianidad, antes seguramente entraremos en una nueva normalidad, que tendrá importantes implicaciones para muchas instituciones, incluidas las bibliotecas públicas.

El valor de las bibliotecas públicas rara vez se cuestiona en tiempos de crisis: pensemos en la Biblioteca Pública de Nueva Orleans después del huracán Katrina, o en la Biblioteca Pública Municipal de Ferguson durante los disturbios allí acaecidos Pero en esta crisis hay una particularidad muy concreta; el distanciamiento social requerido afecta muy directamente a los cimientos sobre los que descansa la biblioteca pública moderna. Y a medida que pasan los días, pensamos con preocupación en cómo serán las bibliotecas después de estos cierres.

Por un lado, sospecho que Covid-19 cambiará la perspectiva de algunas personas sobre lo que puede y debe compartirse. Me temo que muchas personas comenzarán a pensar demasiado en el manejo de materiales y la circulación de colecciones de bibliotecas físicas, incluidos libros. Es una suposición razonable que las personas saldrán de esta crisis de salud pública con un mayor sentido de riesgo relacionado con la exposición a gérmenes.

Sin embargo, a pesar de cierre casi generalizado de locales, algunos estadounidenses están en la biblioteca en este momento, sentados en el estacionamiento de la biblioteca usando el WiFi para conectarse a las escuelas, servicios sociales e incluso contactando con sus amigos, tomando en préstamo libros electrónicos o asistiendo a un club de lectura o una actividad de la biblioteca vía Zoom desde el confort de sus casas. Sin embargo, otros se cuestionan si volverán a mezclarse con extraños en el espacio de la biblioteca en un corto plazo.

En esta crisis ha habido un impacto muy claro: Internet se ha vuelto aún más central en nuestras vidas. Hasta tal punto, que incluso en estos días estamos pensando más en los  contenidos que en cosas como la privacidad o la seguridad.

La verdad es que, a medida que las  bibliotecas entramos en la nueva normalidad nadie sabe a ciencia  cierta lo qué nos deparará el futuro. Si bien la enorme energía desplegada por las bibliotecas a lo largo de su extensa existencia no puede consistir simplemente en traducir programas de la biblioteca a la web, construir colecciones digitales y garantizar una esterilización adecuada de los libros para matar el virus. Por eso, al contemplar la reapertura de nuestras bibliotecas comenzamos a pensar que se espera de las bibliotecas en la era de Covid-19.  Sin duda, como hemos hecho siempre, intentaremos proporcionar lo mejor de lo han sido siempre nuestras bibliotecas. A raíz de la crisis de Covid-19, se avecina una transformación crítica de las bibliotecas públicas, pero el público cuenta con los bibliotecarios para hacerlo bien.

Infografías informativas para retorno a la actividad presencial en bibliotecas universitarias (REBIUN)

 

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Infografías informativas para retorno a la actividad presencial en bibliotecas universitarias. REBIUN, 2020

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La colección consta de cuatro infografías:

  • Medidas de protección y seguridad
  • Préstamo con cita previa.
  • Biblioteca digital más fácil y segura.
  • Prestamo interbibliotecario. Petición de copias uso privado.

 

Recomendaciones Rebiun para un protocolo sobre reapertura de las bibliotecas universitarias y científicas

 

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Recomendaciones Rebiun para un protocolo sobre reapertura de las bibliotecas universitarias y científicas. Madrid: Rebiun, 2020

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Desde la puesta en marcha por parte de las autoridades gubernamentales de las medidas que progresivamente se han adoptado para evitar la propagación del virus COVID-19, la Universidad ha modificado su funcionamiento, servicios y procedimientos con el objetivo de no interrumpir la docencia y mantener su actividad académica por medios telemáticos.

En la misma línea, las Bibliotecas Universitarias y Científicas ha mantenido y ajustado sus actividades para adaptar el apoyo a la docencia, al estudio y a la investigación a esta situación de emergencia, demostrando así una enorme capacidad de respuesta. Esto no ha sucedido de forma improvisada, ya que nuestras Bibliotecas disponen de gran parte de su colección en formato electrónico, cuentan con servicios orientados al entorno digital y tienen automatizados muchos de sus procesos mediante herramientas informáticas que permiten el acceso a los mismos de forma remota. Por tanto, gracias al alto nivel de digitalización de la Biblioteca, la transición del trabajo presencial al teletrabajo ha podido llevarse a cabo en muchas de sus áreas, garantizando de esta forma la continuidad del Servicio.

Corresponde ahora acometer en esta nueva fase la reapertura de las instalaciones y servicios de forma presencial. De nuevo, las autoridades sanitarias marcan los pasos teniendo como objetivo la contención de la pandemia y la vuelta progresiva a la normalidad de todos los sectores y servicios. El escenario en el que nos encontramos es en gran medida incierto y cambiante, por lo que va a requerir un gran esfuerzo de análisis, adaptación e ingenio para desarrollar las diferentes actuaciones permitan a las Bibliotecas retornar progresivamente a su actividad presencial.

 

 

La Gran Brecha Digital: Por qué incorporar a los excluidos digitalmente en línea debería ser una prioridad global.

 

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The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority. Capgemini Research Institute, 2020

Texto completo

 

 Según el estudio más reciente del Instituto de Investigación de Capgemini, urge en el mundo la necesidad de poner fin a la brecha digital que existe entre la población conectada y la población desconectada, una necesidad que se ha acentuado de forma significativa con la pandemia de la COVID-19. El informe publicado hoy pone de relieve que la responsabilidad de abordar la exclusión social digital corresponde, a partes iguales, al sector público y al privado, que deben unirse para garantizar el acceso a servicios esenciales del que hoy carecen las personas digitalmente marginadas. 

 

El estudio, titulado The Great Digital Divide: Why bringing the digitally excluded online should be a global priority, pone de manifiesto que, incluso antes de la pandemia, el 69% de las personas sin acceso a Internet vivía en la pobreza y que el 48% de la población desconectada deseaba acceso a Internet, cifras que seguramente habrán crecido como consecuencia de la situación mundial de los últimos meses.

El informe subraya también que, incluso sin la situación de pandemia, en la brecha digital confluyen factores de edad, renta y experiencia: cerca del 40% de las personas desconectadas consultadas que viven en situación de pobreza no ha utilizado nunca Internet por su coste, y el grupo de edad con la mayor proporción de personas sin conexión es el de edades comprendidas entre 18 y 36 años (43%). La complejidad de uso de Internet (36%) y una aparente “falta de interés” por el “miedo al uso” (38%) son también causas citadas por algunos segmentos de la población desconectada. Todo esto significa que hay personas que no pueden acceder a servicios públicos, como, por ejemplo, la información sanitaria crítica, que cada vez más administraciones públicas la proporcionan casi exclusivamente por medios digitales.

La COVID-19 ha impuesto un cambio en la forma en que la gente vive, trabaja y se relaciona; a medida que crece el desempleo y las personas quedan aisladas de sus comunidades, tener un nivel básico de inclusión digital se ha convertido en algo universalmente imprescindible. Realizado justo antes del brote de la pandemia, las conclusiones del estudio se vuelven más pertinentes aún en el contexto actual, pues la dependencia cada vez mayor de los servicios digitales agrava una situación que ya era preocupante para la población desconectada.

Estas son las principales conclusiones del informe:

La desconexión digital conduce a la exclusión social e impide el acceso a servicios públicos

  • La falta de acceso a Internet puede provocar sentimientos de aislamiento, inferioridad o soledad: el 46% de los consultados sin acceso a Internet afirma que se sentirían más conectados a los amigos y familiares si tuvieran acceso a la red.
  • Solo el 19% de las personas desconectadas en situación de pobreza responde haber solicitado algún tipo de ayuda pública en los últimos 12 meses por su nivel de ingresos, edad, discapacidad u otros factores. Según el informe, esto podría resultar problemático dado el creciente desarrollo de los trámites públicos por la vía electrónica y la prevalencia cada vez mayor de los servicios públicos por medios telemáticos.
  • El 34% manifiesta interés por el uso de Internet para solicitar prestaciones públicas como vivienda, alimentos y asistencia sanitaria.

 

La exclusión digital limita la movilidad laboral

La dificultad de buscar trabajo en Internet y la falta de acceso a recursos electrónicos de formación y aprendizaje pueden ser un obstáculo para la movilidad laboral de la población desconectada, mientras que la falta de desarrollo de competencias digitales puede acabar con la posibilidad de promoción:

  • El 44% de los encuestados cree que podrían encontrar trabajos mejor remunerados y obtener formación si tuvieran acceso a Internet.
  • En general, el 29% de los encuestados desearía poder buscar y solicitar puestos de trabajo por Internet; esta cifra sube hasta el 41% para el grupo de edad entre 22 y 36 años.

 

La brecha digital conlleva también desigualdad en competencias y aprendizaje

La brecha digital no tiene que ver solo con el acceso, sino que se trata también de desigualdad en las oportunidades de mejorar las competencias y de aprender. Con la mejora de sus competencias digitales, responden los encuestados, podrían formarse mejor y encontrar un trabajo mejor remunerado (35%), ofrecer a sus hijos más oportunidades (34%), llegar bien a fin de mes (33%) y obtener prestaciones públicas a las que actualmente no acceden (32%).

 

La responsabilidad de eliminar la brecha digital debe ser compartida

El estudio de Capgemini señala que la responsabilidad de la inclusión digital y el acceso a Internet no puede recaer solo en una parte. Las organizaciones privadas deben reflexionar sobre su papel en el mundo actual. Cada vez más comprometidas —con todos sus públicos de interés, como empleados, clientes, comunidades…—, las empresas han de buscar, con mayor amplitud de miras, la forma de beneficiar a la sociedad a largo plazo mediante la incorporación de la inclusión digital y la igualdad en sus estrategias empresariales. Por su parte, los Gobiernos y el sector público deben desempeñar una función principal en la ampliación del acceso y la disponibilidad de Internet, especialmente para las comunidades marginadas. Este objetivo puede abordarse en dos niveles —acceso a internet en espacios públicos y acceso privado dentro del hogar— pero, en definitiva, significa conseguir una mayor accesibilidad de las personas a los servicios públicos electrónicos y asumir la responsabilidad de mantener bajos los costes para los consumidores.

Juntos, organizaciones privadas y reguladores, deben trabajar para construir una comunidad global de acción en el campo de la inclusión digital, desde la cual movilizar a otros miembros de sus sectores, ONG, el mundo académico y administraciones públicas para promover políticas de inclusión digital a través, por ejemplo, de proyectos pro bono que se sirvan de sus conocimientos y experiencia.

“Es probable que la COVID-19 tenga un impacto duradero en el acceso a servicios públicos y en la actitud hacia oportunidades como el teletrabajo, por lo que las organizaciones que trabajan en la eliminación de la brecha digital tienen la responsabilidad colectiva de hacerlo de forma que genere un cambio duradero, no solo una solución para salir del paso”, afirma Lucie Taurines, responsable mundial de Inclusión Digital de Capgemini. “Finalizada la pandemia, creemos que se constará una reducción de la desigualdad en materia tecnológica; por ejemplo, personas mayores que antes no habían tenido la necesidad de Internet se encontrarán rápidamente manejando herramientas digitales para comunicarse con otras personas y para realizar compras. Pero esta situación solo se dará entre las personas que, teniendo acceso a Internet, hasta ahora habían preferido no utilizarlo. Donde se notará el impacto será entre aquellas personas que siguen sin poder utilizar servicios en Internet, ya sea por un coste excesivamente alto o por falta de conectividad local. Aquí veremos un efecto de polarización, especialmente para las personas que ya viven en el umbral o por debajo del umbral de la pobreza”.

Como empresa privada, Capgemini trabaja en cuatro áreas principales para reducir la brecha digital y fomentar la inclusión digital:

  • Alfabetización digital: proporcionando ayuda útil para dotar a las personas en situación de exclusión digital de una mayor autonomía en el acceso a servicios electrónicos públicos y privados y que puedan beneficiarse de nuevas oportunidades.
  • Capacitación digital: facilitando el acceso al empleo a poblaciones desfavorecidas y fuera del mercado de trabajo, mediante formación en competencias digitales.
  • Tecnología para mejorar el futuro: uniendo tecnología, actividad empresarial y sociedad para resolver los principales problemas de la sociedad y generar un impacto positivo mediante tecnologías de vanguardia.
  • Liderazgo de pensamiento: trabajando con centros de pensamiento e investigación y uniendo fuerzas con empresas clientes, ONG, organismos públicos y mundo académico para seguir ejerciendo un efecto a través de sus iniciativas de inclusión digital.

 

 

La respuesta de las bibliotecas a la crisis del COVID-19

 

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The Post-pandemic Future of Libraries. Deborah Fallows. The Atlantic. 6:00 AM / May 12, 2020

Ver original

 

“[Con la crisis del COVID-19″] Las bibliotecas estamos trabajando rápidamente para convertirnos en la «plaza de la ciudad virtual», un lugar de información y conexión ciudadana. Nunca he estado más orgullosa de ser bibliotecaria”

Erica Grossman bibliotecas Anythink en Colorado,

 

Siempre las bibliotecas públicas han apretado filas respondiendo como «segundos lugares», dando un paso adelante en favor de sus comunidades en tiempos de desastres naturales o provocados por el hombre, como huracanes, inundaciones, tiroteos, incendios y tiempos críticos crisis en las vidas de las personas. Durante todos estos acontecimientos, las bibliotecas han permanecido abiertas, sustituyendo a los niños cuando sus escuelas cerraban; ofreciendo sesiones terapéuticas o conversación después de las pérdidas de vidas; trayendo enfermeras o trabajadores sociales cuando los servicios no estaban disponibles para la gente; y contratando asistentes sociales para las personas sin hogar, a quienes ofrecen refugio y seguridad durante el día. En el momento actual a pesar del cierre de sus locales las bibliotecas se están orientando rápidamente hacia nuevas formas de ofrecer servicios al público, que es el núcleo de su misión. 

 

Incluso antes de que los bibliotecarios cerraran sus puertas contra la pandemia, empezaron a moverse rápidamente para mantener su trabajo en marcha. Comenzaron a cambiar la programación habitual a formatos en línea; distribuyendo reservas de tecnología móvil a los digitalmente necesitados; fortaleciendo las asociaciones con escuelas y sitios de donación de alimentos; activando su tecnología de fabricación para producir EPP; y ayudando a preparar a la población sin hogar con alternativas de refugio; y más.

Las ideas siguen adelante. Estas son algunas de las cosas que las bibliotecas están haciendo la crisis del COVID-19: La biblioteca pública de Alexandria, Virginia, ofrece servicios de recogida de libros en la acera para su comunidad. La biblioteca del condado de Hillsborough, en Florida, abrió un servicio de recogida para solicitudes de reempleo. La gente rellena las solicitudes  y  las enviar por correo. En Arlington, Virginia, la biblioteca pública ya ha publicado varios números en línea de Quaranzine, con una colección comunitaria de obras de arte, poesía, fotos e historias sobre la vida durante la pandemia. La Biblioteca Pública de Hartford en Connecticut ha trasladado sus servicios para inmigrantes a la red, incluyendo la provisión de ayuda legal para completar las solicitudes de ciudadanía y prepararse para las entrevistas de ciudadanía.

Además, las bibliotecas siempre han sido fuentes de información confiables. Muchas están revisando sus sitios web y ampliando sus medios sociales con múltiples fines: atraer a más usuarios y difundir el mensaje de sus diversos fondos disponibles en formato digital; publicar información oportuna, precisa y curada; y ofrecer información actualizada de servicio público sobre esfuerzos y cuestiones locales como servicios municipales, asesorías públicas, directivas y solicitudes de salud, cuestiones fiscales y de desempleo y, por supuesto, recursos de COVID-19. La Biblioteca Pública de Birmingham en Alabama tiene una lista de enlaces valiosos, incluyendo uno que muestra exactamente dónde hacerse la prueba del COVID-19 e incluye detalles de horarios, ubicación y necesidad de citas con anticipación.

Manteniendo a las personas productivas, seguras, sanas, informadas y conectadas entre sí: Muchas bibliotecas han aumentado su presencia en línea. Hay listas y listados de recursos para actividades infantiles; planes para mejorar las habilidades laborales de los adultos y para hacer frente a la pérdida del empleo; ideas de pasatiempos; listas de lectura; formas de dormir mejor, meditar y mantenerse en calma; formas de hacer ejercicio; e ideas para la interacción social virtual.

Mirando hacia el presente y el futuro: El teléfono de la vieja escuela ha vuelto. Dándose cuenta de que muchos ancianos que utilizaban los servicios presenciales en las bibliotecas no se sienten cómodos moviéndose en línea, las Bibliotecas Anythink, un distrito de siete bibliotecas en el Condado de Adams, Colorado, han dedicado sus horas del mediodía a atender un centro de llamadas telefónicas. Los usuarios pueden llamar para «sólo saludar» o hablar de lo que tienen en mente. El mensaje que la biblioteca quiere transmitir incluso durante la pandemia, según la directora Pam Smith: «Estamos cerca de ti».

Muchos sistemas escolares y las bibliotecas que trabajan con ellos han identificado las lagunas en la forma en que las escuelas imparten su educación a distancia a sus estudiantes. Muchas familias carecen del equipos, acceso a Internet o no tienes habilidades con la tecnología para ayudar a sus hijos a hacer sus tareas escolares. De este modo la biblioteca pública de Seattle, ha empezado a prestar equipos a los estudiantes, ofrecer más conectividad a través de puntos de conexión Wi-Fi y más ayuda tecnológica para guiar a las personas en sus hogares.

Las Bibliotecas Anythink ofrecen ayuda técnica en línea, lecturas de poesía, servicios de impresión y correo, y clases de cocina. Las bibliotecas del condado de Deschutes en Bend, Oregón, que son maestros colaboradores, trabajan con docenas de organizaciones de toda la ciudad para incrementar las capacidades de trabajo de cada uno, desde la redacción del currículum vitae hasta el asesoramiento fiscal y el asesoramiento para pequeñas empresas.

En Erie, varios miembros del personal han sido reasignados al Departamento de Salud del condado como parte del equipo de respuesta de COVID-19 para las comunicaciones públicas, la investigación en salud pública y la equidad en salud. En Colorado, los bibliotecarios empresariales de Poudre River han estado ayudando a la Oficina Estatal de Desarrollo Económico y Comercio Internacional a responder a las llamadas de los propietarios de pequeñas empresas sobre una gran cantidad de temas relacionados con la pandemia.

Con las escuelas ahora cerradas, algunas bibliotecas se han convertido en lugares de paso o de recogida de comidas para llevar. Esto sucede en el condado de San Luis, por ejemplo, que colabora con Operation Food Search, una organización sin fines de lucro que distribuye comidas gratuitas para llevar en nueve de sus bibliotecas. En Ohio, la Biblioteca Pública de Cincinnati y el Condado de Hamilton, junto con el ministerio de alimentos de la Iglesia Metodista Unida están ofreciendo comidas preparadas a todos los niños menores de 18 años. En Ohio, el sistema de bibliotecas públicas del condado de Toledo Lucas ha ofrecido sus vehículos a los que entregan alimentos.

En Maryland, el Sistema de Bibliotecas del Condado de Prince George ha enviado dos de sus impresoras 3-D a casa de  un empleado para imprimir escudos protectores y máscaras para los trabajadores de la salud. La biblioteca está donando mano de obra y materiales para este esfuerzo, y como otras organizaciones en todo el estado, está trabajando con Open Works, la mayor comunidad de makerspaces de Baltimore, para asegurarse de que todos cumplan con las especificaciones para la producción de los escudos protectores.

Aumentar lo virtual: A pesar de todo lo horrible que tiene, la pandemia presenta una oportunidad, impulsada por la crisis, para que las bibliotecas amplíen sus capacidades en línea más lejos y más rápido que nunca.

De cara a la reapertura, el consejo ejecutivo del Urban Libraries Council anunció que está lanzando grupos de trabajo de sus miembros para abordar las crisis relacionadas con la pandemia, y entre ellos hay uno que mira hacia adelante y redefine el papel de la biblioteca con el público, las escuelas, las empresas y el gobierno.

Pam Smith-directora de Anythink Libraries-lo resumió, y apuesto a que habla por muchos: «Nunca he estado más orgullosa de ser bibliotecaria».

 

Las bibliotecas serán muy diferentes cuando vuelvan a abrir

 

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Local libraries will look a lot different when they reopen By Stephan Barker
The Washington Post May 8, 2020 at 1:00 p.m. GMT+2

Ver completo

 

«Es difícil imaginar que todos los servicios de la biblioteca se vuelvan digitales. Los ordenadores de acceso público se han convertido en una parte integral de los servicios de la biblioteca; sin embargo, en la mayoría de las sucursales, los ordenadores están a sólo unos centímetros de distancia, lo que hace imposible un distanciamiento social seguro. Las bibliotecas tendrán que reducir el número de ordenadores o reducir el espacio dedicado a los libros, las revistas y las mesas y sillas para disponer de espacios más amplios. La hora de los cuentos y los grupos de discusión de libros ofrecen desafíos adicionales. Las actividades que requieren una interacción social más estrecha -juegos de mesa y ayuda con los deberes escolares- tendrán que limtarse. Las bibliotecas más pequeñas sin mucho espacio podrían tener que cancelar estas actividades o reconfigurar sus interiores»

Stephan Barker

 

A medida que nos preparamos para reabrir después del cierre de la pandemia, las empresas y organizaciones tendrán que reconfigurar los modelos de servicio para involucrar al público de manera segura. Las bibliotecas públicas no están exentas de este mandato. Las bibliotecas están cerradas en todo el país, pero muchas están ofreciendo horarios de cuentos en línea y otras actividades en lugar de servicios presenciales.

El temor a la transmisión del virus de los libros y otros materiales puede reducir gravemente el préstamo tradicional, y las bibliotecas han estado reduciendo sus colecciones impresas durante años; la pandemia puede dar a las bibliotecas el impulso necesario para llevar esta tendencia aún más lejos. Muchos usuarios de las bibliotecas prefieren los libros impresos a los libros electrónicos y los formatos digitales, pero el temor al contagio puede alterar significativamente la ecuación.

Los cuentos y los grupos de debate sobre libros ofrecen retos adicionales. Una sucursal con un auditorio o una gran sala de reuniones podría ofrecer una hora de cuentos y permitir a los padres y a los niños mantener el distanciamiento social. Lo mismo ocurre con los grupos de discusión de libros. Pero las actividades que requieren una interacción social más estrecha, por ejemplo, juegos de mesa y ayuda con los deberes, tendrían que ser restringidas. Las bibliotecas más pequeñas sin mucho espacio podrían tener que cancelar estas actividades o reconfigurar sus interiores.

En cada crisis financiera, las bibliotecas están entre los primeros organismos públicos que se enfrentan a recortes presupuestarios. Los gobiernos estatales y locales ya están en apuros financieros. Una percepción errónea común entre algunos legisladores y miembros del público es que las bibliotecas son un servicio no esencial. Sin embargo, en las zonas de bajos ingresos, los ordenadores de las bibliotecas son la única conexión a Internet para muchos residentes. El cierre de una sucursal priva a las personas de sus derechos y les dificulta la solicitud de subsidios de desempleo, la búsqueda de empleo o el acceso a los servicios sociales.

La forma en que las bibliotecas sobrevivan a este difícil período dependerá de las prioridades que establezcan; el hecho de que sean accesibles -e indispensables- compensará la reducción de tamaño que se avecina. También tienen la obligación de proporcionar acceso a Internet y a ordenadores en los barrios desfavorecidos. Las sucursales más sostenibles serán probablemente las que estén ubicadas en instalaciones más grandes, como el nuevo Centro Comunitario de Wheaton del condado de Montgomery. El edificio alberga una sucursal del sistema de bibliotecas del condado de Montgomery, además de un gimnasio, una pista para caminar, salas de juego, un auditorio, una cocina, salas de reuniones, una tienda de libros usados y un estacionamiento cubierto.

La «nueva normalidad» se ha convertido en uno de los clichés más sobrecargados de los últimos meses. Nadie sabe cómo será la nueva normalidad, pero para las bibliotecas públicas, sospecho que los cambios serán significativos. De una cosa estoy seguro: ¡Muchos de nosotros no podemos esperar a que nuestras bibliotecas vuelvan a abrir!

 

Reapertura de Archivos, Bibliotecas y Museos (REALM): un proyecto de investigación COVID-19 para compartir las buenas prácticas

 

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REopening Archives, Libraries and Museums (REALM)

 

REopening Archives, Libraries and Museums (REALM)  es una asociación de investigación entre OCLC Institute of Museum and Library Services, y Battelle para crear y distribuir información basada en la ciencia y prácticas recomendadas diseñadas para reducir el riesgo de transmisión de COVID-19 al personal y visitantes que participan en la entrega o uso de servicios de museo, biblioteca y archivo.

Las actualizaciones y los recursos del proyecto se agregarán a este centro de información a medida que estén disponibles.

Estas son algunas de las cuestiones centrales del proyecto:

  • Recopilar, revisar y resumir la investigación autorizada que se aplica a los materiales que se encuentran comúnmente en las colecciones e instalaciones de archivos, bibliotecas y museos.
  • Consulta continua y participación con un comité directivo del proyecto, grupos de trabajo y otros expertos en la materia de archivos, bibliotecas y museos.
  • Pruebas de laboratorio de cómo COVID-19 interactúa con una selección de materiales comúnmente encontrados en archivos, bibliotecas y museos; e identificar métodos de manejo y remediación
  • Sintetizar los recursos en un kit de herramientas que admitan la reapertura y las consideraciones operativas
  • Compartir información del proyecto y recursos del kit de herramientas a través del sitio web del proyecto y amplificado por las asociaciones miembro y las organizaciones de apoyo que sirven a archivos, bibliotecas y / o museos.

El proyecto está diseñado para ser flexible y evolucionar a medida que se conozca más sobre el virus y las mejores prácticas para reducir el riesgo de transmisión. La asociación abordará preguntas de investigación conocidas y emergentes en tres fases.

Fase 1: Preparación para la apertura de bibliotecas: Investigación sobre materiales y flujos de trabajo de alta prioridad (mayo de 2020 – agosto de 2020)

Esta fase recopilará, conservará y difundirá información y prácticas recomendadas para manejar colecciones físicas e instalaciones en anticipación de una introducción gradual o reapertura total de los edificios y servicios de la biblioteca pública a partir de mayo de 2020. Esta fase producirá un conjunto inicial de recursos del kit de herramientas.

Fase 2: Investigación adicional para apoyar las operaciones de bibliotecas, archivos y museos (junio de 2020 – octubre de 2020)

Esta fase estudiará un segundo conjunto de materiales y flujos de trabajo en bibliotecas, archivos / colecciones especiales y museos. Este conjunto incluirá todos los materiales y flujos de trabajo que tengan factores que no se abordaron en la Fase 1 pero que son importantes para la función de los archivos, bibliotecas y / o museos. Las actividades de investigación producirán un segundo conjunto de recursos del kit de herramientas y actualizarán los recursos de la Fase 1 con nueva información que pueda haber surgido. Se lanzará un sitio web más completamente diseñado durante esta fase.

Fase 3: Monitorear, actualizar, comunicar (octubre de 2020 – septiembre de 2021)

En la fase 3, el proyecto continuará monitoreando y revisando la investigación emergente que puede requerir actualizaciones y adiciones a lo que se ha creado durante las dos primeras fases. Además, a medida que la tasa de transmisión del virus cambia con el tiempo y las comunidades continúan ajustándose a esos cambios, las políticas y prácticas de las bibliotecas y museos también pueden justificar un cambio.

En la Fase1 en curso las actividades incluyen:

  • Realización de revisiones bibliográficas de investigaciones científicas.
  • Recopilación y evaluación de protocolos y directrices para otras industrias de servicios basadas en materiales.
  • Recopilación de ejemplos de planes y protocolos de bibliotecas públicas y estatales para la reapertura
  • Desarrollo de escenarios de pruebas de laboratorio e identificación de materiales para priorizar para el análisis.
  • Pruebas de laboratorio en Battelle
  • Comité directivo y reuniones de grupos de trabajo.
  • Comunicación de actualizaciones de proyectos a través del sitio web.
  • Establecer canales de comunicación adicionales para el proyecto y una red comunitaria de asociaciones y organizaciones de apoyo.

OCLC y Battelle publicarán resúmenes de investigación basados ​​en revisiones de literatura y conocimientos especializados recopilados durante el proyecto. Estas sesiones informativas estarán diseñadas para respaldar decisiones basadas en evidencia sobre operaciones, políticas y flujos de trabajo. Si deseas recibir la información debes registrarte o suscribirte:

 

Recomendaciones Rebiun para un protocolo sobre reapertura de las bibliotecas universitarias y científicas

 

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Recomendaciones rebiun para un protocolo sobre reapertura de las bibliotecas universitarias y científicas, Madrid: Rebiun, 2020

Texto completo

Desde la puesta en marcha por parte de las autoridades gubernamentales de las medidas que progresivamente se han adoptado para evitar la propagación del virus COVID-19, la Universidad ha modificado su funcionamiento, servicios y procedimientos con el objetivo de no interrumpir la docencia y mantener su actividad académica por medios telemáticos. SE plantean ahora unas recomendaciones dirigidas de forma específica a las bibliotecas que forman parte de la red con el objetivo de que sean un documento base que pueda servir de referencia y guía a las bibliotecas para desarrollar e implementar sus propios planes de vuelta a la presencialidad

 

Condiciones para la reapertura al público de las bibliotecas en la FASE 1

 

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Fuente: Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria
Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura
Ministerio de Cultura y Deporte

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El BOE ha publicado esta mañana la Orden del Ministerio de Sanidad con las condiciones para la reapertura al público de las bibliotecas en la FASE 1 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad.

El capítulo VIII detalla las condiciones para la reapertura al público.

  • Podrá procederse a la apertura de las #bibliotecas, tanto de titularidad pública como privada para las actividades de préstamo y devolución de obras, lectura en sala, así como para información bibliográfica y bibliotecaria.
  • No podrán llevarse a cabo actividades culturales, actividades de estudio en sala o de préstamo interbibliotecario, así como cualquier otro servicio destinado al público distinto de los mencionados en el párrafo anterior.
  • Asimismo, no se podrá hacer uso de los ordenadores y medios informáticos de las bibliotecas destinados para el uso público de los ciudadanos, así como de catálogos de acceso público en línea o catálogos en fichas de la biblioteca.
  • No obstante lo previsto en el apartado anterior, en la Biblioteca Nacional de España y en las bibliotecas especializadas o con fondos antiguos, únicos, especiales o excluidos de préstamo domiciliario por cualquier motivo, se podrá permitir la consulta de publicaciones excluidas de préstamo domiciliario con reducción de aforo y sólo en los casos en que se considere necesario.
  • Las obras serán solicitadas por los usuarios y proporcionadas por el personal de la biblioteca.
  • Una vez consultadas, se depositarán en un lugar apartado y separadas entre sí durante al menos catorce días.
  • Las colecciones en libre acceso permanecerán cerradas al público.

La orden detalla también las Medidas de higiene y/o de prevención en las bibliotecas, así como las Medidas de información. Os dejamos el enlace directo a la Orden, para que la podéis consultar en su totalidad.

https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-4911

Bibliotecas públicas en Europa y COVID-19

 

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Public Libraries in Europe and COVID-19: Findings from NAPLE Members, April 2020”

Texto completo

 

La enfermedad por coronavirus (COVID-19) comenzó a provocar el cierre de edificios de bibliotecas al público a principios de marzo de 2020. El siguiente documento resume las medidas tomadas en respuesta al virus por las bibliotecas públicas en 20 países miembros de NAPLE hasta la fecha,  , con un enfoque específico en el alcance de los cierres en toda Europa; el compromiso del personal durante los cierres; servicios ofrecidos al público (tanto físicos como en línea) mientras los edificios estaban cerrados; cuarentena de libros y otras medidas de salud y seguridad; esfuerzos de las bibliotecas para apoyar iniciativas nacionales de salud; y los esfuerzos de la biblioteca para abordar la información errónea sobre el virus COVID-19.

La información que figura en el presente informe se basa en las respuestas de los miembros de NAPLE presentadas en una hoja de cálculo compartida entre el 20 de marzo y el 24 de abril de 2020. Como tal, debe ser visto como una instantánea de este período.

Este informe ha sido posible gracias a las contribuciones de los miembros y colegas de NAPLE de los siguientes países: Alemania, Bélgica (Flandes); Croacia; Dinamarca; Eslovenia; España; Estonia; Finlandia; Francia; Grecia; Irlanda; Lituania; Noruega; Países Bajos; Polonia, Portugal, República Checa; Escocia; Suecia; Suiza.