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Bibliotecas y bicicletas

BIBLIOTECAS Y BICICLETAS

por Julio Alonso Arévalo

Horizontes del Bibliotecario Sept – Oct 2021 (Cuba)

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En la tumba del Cementerio del Père-Lachaise en París, de Jim Morrison líder de The Doors, y uno de los iconos pop más idolatrados de la historia de la música, reza  el epitafio: “Llegaré al mar en bicicleta”, es mi lema de WhatsApp, la cita es una metáfora de la posibilidad del viaje, de la apertura y de la aventura. 

Gabriel Levinson que es considerado el padre del movimiento de los “libros-bici”, cuando en 2008 comenzó a recorrer los parques de Chicago con su triciclo-libro Haley repartiendo libros gratis, se dice que proporcionó más de tres mil libros durante los dos primeros años de funcionamiento. Posteriormente, Levison se asoció con la Biblioteca Pública de Chicago e ideó un nuevo artilugio que denominaron “Read/Write BiblioTreka” en el que visitaba los mercados, los eventos artísticos, y cualquier otro lugar donde se convocaran las personas. Se hizo tan popular que, aunque le sustrajeron la biblioteca con nocturnidad y alevosía, la comunidad organizó una colecta y obtuvieron más de 5.000 dólares, no sólo para rehabilitar este servicio, sino, también para incrementar el número de bicicletas del libro que operaban en la ciudad. Si Levison es considerado el padre, la madre fue Karen Greene, de la Biblioteca Principal Joel D. Valdez del Condado de Pima, Arizona, que en 2012 comenzó con sus servicios de “bibliobici” y fue todo un ejemplo a seguir en diferentes regiones y ciudades que habilitaron servicios de préstamo de libros a través de bicicletas.

Desde entonces las flotas de bicicletas del libro en bibliotecas, bajo diferentes denominaciones como “Bookbike”, “Books on Bikes”, “Bibliocycle”, “BookCycle” o  Library on Wheels, no han dejado de crecer en casi todas las ciudades desde Berkeley, a Boston, Boulder, Cleveland Heights, o Denver… hasta el punto de que en Estados Unidos se ha institucionalizado el mes de mayo como el mes de la Bicicleta, y el día 27 de mayo, el de ir al trabajo en bicicleta. Pero este fenómeno no se reduce a América del Norte, en estos días que desgraciadamente estamos preocupados por la deriva de los hechos que acontecen en Afganistán, un tal Siyawash de Kabúl, fundó una pequeña organización llamada Read Books (en pashto: Ketab Lwast), un esfuerzo móvil para mejorar las tasas de alfabetización juvenil en Afganistán al proporcionar libros y formación sobre lectura a niños en áreas rurales. Siyawash y su equipo recorren los caminos polvorientos de su país en sus bicicletas de color azul eléctrico, en las que llevan una canasta de libros, para despertar el interés en la lectura, y dar la posibilidad sobre todo a las niñas de acceder al libro y a la cultura.

Pero no termina ahí la cuestión;  las bibliotecas también están extendiendo su papel más allá del libro, atendiendo a cualquier propósito o interés que suscite la atención de la comunidad, los espacios de creación o “makerspaces” con sus modernas impresoras 3D, o con tecnología básica abren un nuevo espacio bibliotecario para aquellas personas que no son afines al libro, es el caso de bibliotecas que prestan -además de libros- casi cualquier cosa, herramientas, máquinas de cortar el césped, o bicicletas. Por ejemplo, Millinocket Memorial Library presta bicicletas a sus usuarios, Citi Bike de New York ofrece un mes gratis de membresía a los residentes en las 55 bibliotecas del área de servicio de Citi Bike para realizar viajes ilimitados de 45 minutos durante un período inicial de 30 días. Incluso la biblioteca de Mill Basin, en el sur de Brooklyn, tiene un servicio de reparación de bicicletas.

Las bibliotecas comparten muchas similitudes y un sentido de propósito común con las biciletas. Yo destacaría dos puntos esenciales en este sentido que acompañan el sentir de estos corceles de dos ruedas en relación con el libro y la lectura.

– Confianza

– Sostenibilidad

Las bibliotecas y los bibliotecarios debemos ser considerados como asesores de confianza de nuestros usuarios y comunidades. Una persona que se presenta en una bicicleta en general genera confianza, un ciclista no crea intimidación, todo lo contrario. Recuerdo un programa de radio de un aventurero español que había recorrido el mundo en bicicleta sin apenas apoyo, cuando le preguntó el periodista como lo logró, dijo que cuando alguien se acerca en bicicleta a un pueblo o a un barrio, las personas se entregan y ofrecen todo su apoyo y solidaridad. Un bibliotecario en bicicleta como ocurre con el servicio InfoMotion en la biblioteca de la universidad de Colorado, facilita la generación  de conversaciones con los usuarios más allá del edificio. Así el personal de la biblioteca puede solicitar el uso de InfoMotion, poner en él cualquier material que desee, incluidos libros sobre un tema o diferentes temas en particular, y pedalear por el campus para acercar la información a los usuarios, incluso desde la bicicleta los usuarios también pueden llevar libros en préstamo. Es una manera de construir relaciones con nuestros usuarios

También las bicicletas del libro  ayudan a la biblioteca a involucrarse mejor con la comunidad y a que las personas tomen conciencia de la importancia de los valores sostenibles. El uso de la bicicleta tiene múltiples beneficios como: menos contaminación, reducción de los costes de atención médica, disminución del absentismo, costes reducidos de estacionamiento, mayor responsabilidad social, y más productividad, ya que los ciclistas y caminantes llegan al trabajo con menos estrés que aquellos que viajan en automóvil. Y las bibliotecas se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 y las ciudades inteligentes o “Smart cities”, para lograr un espacio social más sostenible, que facilite una vida más saludable y feliz de las personas en los núcleos urbanos, un espacio para la convivencia.

Para finalizar este relato diré, que me identifico totalmente con Peter Golkin, bibliotecario, Arlington Public Library. Cuando dice “Mis dos cosas favoritas en esta vida son las bibliotecas y las bicicletas. Ambas hacen avanzar a la gente sin gasto alguno. Un día perfecto: cuando voy en bici a la biblioteca”. Día a día, tomo una de las bicicletas públicas del Ayuntamiento de Salamanca, que ofrece por el módico precio de 13 euros, para acudir al trabajo en la Universidad de Salamanca, y como Gorkin lo hago con una maravillosa y mágica alegría.

Una biblioteca de Millinocket presta bicicletas de montaña, canoas, kayaks y otros equipos para el deporte al aire libre

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Bicicletas y bibliotecas. Planeta Biblioteca 2021/05/25

La asequibilidad de las bicicletas está en el centro de todo debate sobre la expansión y la diversificación del deporte. Las bicicletas de montaña son caras y no son fácilmente accesibles para el público en general. Millinocket Memorial Library pretende cambiar esta situación mediante el préstamo de bicicletas de montaña y otros equipos para actividades al aire libre en un sistema similar a los programas de préstamo de equipos de muchas universidades estadounidenses.

En lugar de leer sobre el ciclismo de montaña o ver vídeos, los usuarios pueden probar este deporte de primera mano. Al igual que las tiendas de bicicletas, las bibliotecas han tenido que adaptarse y adoptar nuevas identidades a medida que Internet ha absorbido algunas de sus funciones anteriores en la sociedad. Primero sirvieron como fuente de información en papel y electrónica, de novelas y de profesionales que podían localizar rápidamente esos materiales. Hoy, las bibliotecas públicas prestan desde herramientas eléctricas hasta canoas, además de libros.

Las canoas, las bicicletas de montaña, los kayaks, las tablas de surf de remo y otros equipos fueron donados a la biblioteca por el cercano Instituto de Deportes al Aire Libre, y son de uso gratuito para todos.

Bicicletas y bibliotecas. Planeta Biblioteca 2021/05/25

Bicicletas y bibliotecas

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Presentación en PPS

Recorren el vecindario en bicicletas, triciclos, tándems y remolques personalizados, cargados de libros y llenos de buen humor. Son los bibliotecarios en bicicleta y sus fieles corceles. Pueden llegar a la ciudad montados en la Bookbike, Books on Bikes, la Bibliocycle, la Book Cycle o la Library on Wheels. (libros en bicicleta, bibliobicis, Bicilibro, Bibliociclo, libro bici o biblioteca sobre ruedas). Ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la amenaza de multas atrasadas impiden a estos dedicados bibliotecarios cumplir con entusiasmo sus apariciones cívicas.

Los bibliotecarios en bicicleta y sus fieles corceles

Bookbike de Gabriel Levinson, 2008

Public Library Book Bikes: History and How-To
by PimaLib_LisaB November 18, 2015
by Katrin A. Abel

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Recorren el vecindario en bicicletas, triciclos, tándems y remolques personalizados, cargados de libros pero llenos de buen humor. Son los bibliotecarios en bicicleta y sus fieles corceles

Pueden llegar a la ciudad montados en la Bookbike, Books on Bikes, la Bibliocycle, la BookCycle o la Library on Wheels. Vienen de tierras tan lejanas como Omaha, Tucson, Boulder, Los Ángeles, Boston y más allá. Ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la amenaza de multas atrasadas impiden a estos dedicados bibliotecarios cumplir con entusiasmo sus apariciones cívicas. Recorren el vecindario en bicicletas, triciclos, tándems y remolques personalizados, cargados de libros pero llenos de buen humor. Son los bibliotecarios en bicicleta y sus fieles corceles.

Las bicicletas-libro son los últimos puestos móviles de la biblioteca, respetuosos con el medio ambiente y propulsados por personas. Llevan rodando por las calles de Estados Unidos desde 2008 y su número y popularidad están creciendo rápidamente. Entre la creciente flota de bicicletas-libro se encuentran las de las bibliotecas públicas de Berkeley, Boston, Boulder, Cleveland Heights, Denver, Evanston, IL, Longmont, CO, Los Ángeles, Maricopa County, AZ, Oakland, CA, Omaha, Pima County, AZ, y Seattle. Próximamente habrá bicicletas-libro para las bibliotecas de San Francisco, Montclair, NJ, Rochester, MN, y Austin, TX.

Sea cual sea su lugar de origen, estas bicicletas-libro para bibliotecas comparten muchas similitudes y un sentido de propósito común.. Todos comparten el compromiso de llegar a nuevas audiencias y llevar materiales y servicios a aquellos que de otro modo no podrían participar en la experiencia de la biblioteca pública.

En términos de propósito y misión, las bicicletas-libro representan la evolución centrada en la sostenibilidad de las minibibliotecas móviles más tradicionales, como los bibliobuses de las bibliotecas que recorrían los Estados Unidos a lo largo del siglo XX y que estuvieron activos en Austin, TX, durante los años 50 y 70. El bibliobús de la Biblioteca Pública de Austin se puso en marcha en octubre de 1951, gracias a una donación de 7.000 dólares de la sección de Austin de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias, con el objetivo de llevar los libros a los barrios y comunidades que no podían mantener sus propias sucursales de la biblioteca (Austin Texas Library Commission, 1954). Se renovó en septiembre de 1953, y su lema cambió de “Que todos puedan leer” a “Servicio de biblioteca gratuito”.

Pasado: El bibliobús de la Biblioteca Pública de Austin

El servicio de bibliobuses de la APL alcanzó su punto máximo con cuatro bibliobuses que transportaban tres mil libros cada uno, más un remolque con capacidad para cinco mil libros. Viajaba seis días y hacía setenta y cinco paradas a la semana, haciendo circular treinta mil volúmenes mensuales en escuelas públicas, complejos de apartamentos, centros comerciales, residencias de ancianos y zonas rurales del condado de Travis. Cada lugar recibía una visita semanal de una hora de duración.

Durante el apogeo del servicio del bibliobús, la circulación anual aumentó de forma constante de 255.257 volúmenes en 1968 a 358.346 volúmenes en 1971 (League of Women Voters, 1972). Sin embargo, a pesar de su abrumador éxito, en 1979 el bibliobús de la APL estaba en peligro por los altos precios del combustible y los costes de funcionamiento, que ascendían a 32.000 dólares al año por cada uno de los cuatro bibliobuses y que obligaron a la biblioteca a interrumpir el servicio en favor de la búsqueda de formas más económicas de servir a la gente. Tres décadas después, las bibliotecas públicas están descubriendo una forma de servir a la gente que es más barata, responsable con el medio ambiente, saludable y divertida para todos. La bicicleta-libro de las bibliotecas públicas se inspiró en la Chicago Book Bike de Gabriel Levinson.

Bookbike de Gabriel Levinson, 2008

Gabriel Levinson es el padre fundador de la actual bicicleta-libro. En 2008, Levinson comenzó a recorrer los parques de Chicago con su triciclo para libros Haley, hecho a medida, y a repartir libros gratis a los transeúntes. Motivado por el deseo de difundir el amor a la lectura y ayudar a la gente a crear sus propias colecciones, Levinson regaló más de tres mil libros durante sus dos primeros años de funcionamiento.

En 2010, el Distrito de Parques de Chicago ordenó a Levinson que solicitara un permiso de promoción de eventos especiales y pagara su cuota de funcionamiento de 1.155 dólares por hora o que se trasladara fuera de los límites del parque. El apoyo a la bici-libro se multiplicó y, en una semana, la Biblioteca Pública de Chicago se asoció con Levinson para que pudiera seguir distribuyendo sus libros sin tener que pagar las elevadas tasas. Levinson también colaboró con la CPL en su programa One Book, One Chicago.

Levinson se trasladó a Austin, TX, en 2010, y unos años más tarde la Biblioteca Read/Write de Chicago adoptó su bicicleta-libro. La antigua Chicago Underground Library es un centro independiente comprometido con la recopilación de medios específicos de Chicago creados por y para la comunidad. Para aclimatarse a su nuevo hogar, la bicicleta fue puesta a punto, repintada y bautizada como Read/Write BiblioTreka. Al igual que las bicicletas-libro de las bibliotecas públicas que le siguieron, la BiblioTreka visita mercados de agricultores, eventos artísticos y musicales, y otros acontecimientos de la comunidad, y comparte sus recursos con nuevas audiencias dondequiera que se encuentren.

Al término de su primer y exitoso verano de promoción de la bicicleta y la literatura, la BiblioTreka fue robada al amparo de la oscuridad del patio de uno de sus ciclistas voluntarios. Aunque la bicicleta robada no se recuperó, una campaña de recaudación de fondos para su sustitución superó ampliamente su objetivo, recaudando más de 5.000 dólares para la causa. Se devolvieron unos 1.700 dólares a Levinson como reembolso por su bicicleta, una cantidad aproximadamente igual se destinó a encargar una nueva bicicleta-libro, y el dinero restante sirvió para financiar la programación posterior de la Biblioteca de Lectura y Escritura.

Presente: Karen Greene, Biblioteca del Condado de Pima Bookbike

Si Gabriel Levinson es el padre de la Bookbike, la matriarca de la Bookbike de las bibliotecas públicas es la “bibliotecaria en movimiento” Karen Greene, de la Biblioteca Principal Joel D. Valdez del Condado de Pima, Arizona. Desde que salió a la calle en febrero de 2012, la Bookbike del condado de Pima ha engendrado dos descendientes y ha inspirado a otros numerosos sistemas bibliotecarios a seguir su ejemplo.

Bicicletas-libro de las bibliotecas públicas e información de contacto

Austin Public Library apl unbound
http://library.austintexas.gov/unbound
Sharon Herfurth, (512) 974-7420, Sharon.Herfurth@austintexas.gov

Berkeley Public Library on Wheels
https://www.berkeleypubliclibrary.org/library/library-wheels
Dan Beringhele, (510) 981-6145, dberinghele@ci.berkeley.ca.us

Boston Public Library Bibliocyclehttp://www.bpl.org/press/tag/bibliocycle/
Katrina Morse, (617) 427-3820, kmorse@bpl.org

Denver Public Library DPL Connect
http://denverlibrary.org/blog/dpl-connect-pedal-powered-mobile-library-here
Mikel Stone, (720) 865-1312, mstone@denverlibrary.org

Evanston Public Library Book Bike
http://www.epl.org/index.php?option=com_content&id=5838:book-bike-expands-librarys-reach&Itemid=313
Jill Skwerski, (847) 448-8664, jskwerski@cityofevanston.org

Heights Libraries Book Bike
http://heightslibrary.org/community-outreach/book-bike/
Eric Litschel, (216) 932-3600, elitsche@heightslibrary.org

Longmont Public Library BookCycle
http://livewelllongmont.org/bookcycle-baby/
Judith Anderson, (303) 651-8475, judith.anderson@longmontcolorado.gov

Los Angeles Public Library Book Bike
http://www.lapl.org/branches/san-pedro
Ednita Kelly, (310) 548-7779, ekelly@lapl.org

Maricopa County Library District Book Bike
http://www.mcldaz.org/
Danette Barton, (602) 652-3000, danettebarton@mcldaz.org

Montclair Public Library Bookbike
http://www.montclairlibrary.org/
Chelsea Dodd, (973) 744-0500 ext. 2288, chelsea.dodd@montclair.bccls.org

Oakland Public Library Bike Library
http://www.oaklandlibrary.org/services/bike-library
Mana Tominaga, (510-238-6611), mtominaga@oaklandlibrary.org

Omaha Public Library Book Bike
http://www.omahapubliclibrary.org/book-bike
Linda Trout, (402) 444-4838, ltrout@omahalibrary.org

Pima County Library Bookbike
https://www.library.pima.gov/faqs/what-is-the-bookbike/
Karen Greene, (520) 594-5564, Karen.Greene@pima.gov

Rochester Public Library Book Bike
http://www.rochesterpubliclibrary.org/
Heather Acerro, (507) 328-2339, hacerro@rochester.lib.mn.us

San Francisco Public Library spoke & word
http://sfpl.org/index.php?pg=2000777201
Tim Lucas, (415) 557-4205, tim.lucas@sfpl.org

Seattle Public Library Books on Bikes
http://www.spl.org/using-the-library/library-on-the-go/books-on-bikes
Jared Mills, (206) 386-1255, Jared.Mills@spl.org

Custom Bike Builders

Haley Tricycles – Philadelphia
http://www.haleytrikes.com/
Stephen Horcha, (215) 301-4594, info@haleytrikes.com

Haulin’ Colin – Seattle
http://www.haulincolin.com/
Colin Stevens, (206) 763-1364, cyclefabllc@gmail.com

Icicle Tricycles – Portland, OR
http://icetrikes.com/
(360) 510-1818, info@icetrikes.com

Kick Trailer – Oakland, CA
https://www.facebook.com/KickTrailer

Pedal Postive – Englewood, CO
http://www.pedalpositive.com/ 
Joe Crennen, (303) 761-9655, joe@pedalpositive.com

Southie Bikes – Boston
https://www.facebook.com/SouthieBikes/
Jon Ramos, (603) 759-9680, southiebikes@gmail.com

Socios y recursos para la defensa de la bicicleta

Bike&Walk Montclair – Montclair, NJ
https://bikewalkmontclair.org/wp/
(973) 866-5028

Bike Austin – Austin, TX
http://bikeaustin.org/
(512) 773-8775

BikeTexas – Austin, TX
http://www.biketexas.org/
512-476-RIDE

Boston Bikes! – Boston
http://www.bostonbikes.org/
(617) 918‑4456

New Jersey Healthy Communities Network – Montclair, NJ
http://www.njhcn.org/
(609) 278-9622

Evanston Bicycle Club – Evanston, IL
http://www.evanstonbikeclub.org/
membership@evanstonbikeclub.org

Pima County Bicycle and Pedestrian Program – Tucson, AZ
http://webcms.pima.gov/cms/One.aspx?portalId=169&pageId=54575
Matt Zoll, (520) 724-6410

San Francisco Bicycle Coalition – San Francisco
https://www.sfbike.org/
(415) 431-2453 (BIKE)

Bibliografía de Book Bike

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Logros de las bicicletas-libro

Bicicleta de asistencia eléctrica Spoke & Word de la Biblioteca Pública de San Francisco

En 2008, Gabriel Levinson, a menudo descrito como el padre fundador de la actual bicicleta-libro, comenzó a recorrer los parques de Chicago con su triciclo-libro Haley, hecho a medida, para repartir material gratuito. Mayo es el Mes Nacional de la Bicicleta, y en este número de By the Numbers se dan estadísticas sobre los ciclistas de las bibliotecas, las bicicletas-libro y los programas de bicicletas compartidas.

Mayo es el Mes Nacional de la Bicicleta.

2008
Año en que Gabriel Levinson, a menudo descrito como el padre fundador de la actual bicicleta-libro, comenzó a recorrer los parques de Chicago con su triciclo para libros Haley, hecho a medida, para repartir material gratuito. Posteriormente se asoció con la Biblioteca Pública de Chicago para continuar con la distribución.

260
Libras de carga, el máximo que puede soportar un modelo estándar de Haley Book Bike.

2.696
Kilómetros recorridos por la flota de bicicletas-libro de la Biblioteca Pública del Condado de Pima (Arizona) en sus primeros seis años de funcionamiento (2012-2018). En ese tiempo, el personal y los voluntarios entregaron 76.997 libros y asistieron a 1.029 eventos.

$1,800
Coste de creación de la bicicleta-libro del distrito bibliotecario del condado de Maricopa (Arizona). La bicicleta está equipada con un paraguas con extensión de poste, un punto de acceso Wi-Fi y un compresor de aire, entre otros elementos.

25
Velocidad, en millas por hora, que puede alcanzar la bicicleta de asistencia eléctrica Spoke & Word de la Biblioteca Pública de San Francisco.

2013
Año en el que se estableció uno de los primeros grandes programas de bicicletas compartidas de las bibliotecas públicas de Estados Unidos en las Bibliotecas Públicas del Condado de Athens (Ohio). Ese año, las 21 bicicletas de la biblioteca fueron uno de los servicios clave.

19
Número de años que lleva funcionando el programa Green Bikes en el Keene (N.H.) State College. Los estudiantes, el personal y los profesores pueden tomar prestada una de las 100 bicicletas del centro durante un semestre a través de la biblioteca. El programa forma parte del objetivo de Keene State de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

20
Número de bicicletas disponibles en la biblioteca de préstamo de bicicletas de la Young Men’s Educational Network en el barrio de North Lawndale de Chicago. La biblioteca se encuentra en un contenedor de transporte reutilizado e incluye un taller para reparaciones sencillas.

Bicicletas y libros en Afganistán. Mejorando la alfabetización con una biblioteca móvil

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Improving literacy with a mobile library“. American Libraries, February 25, 2020

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La voz de Siyawash se rompe cuando relata esta escena de una pequeña aldea en Afganistán. Siyawash, un estudiante de la Universidad Jahan en Kabul, es fundador y jefe de una pequeña organización llamada Read Books (en pashto: Ketab Lwast), un esfuerzo móvil para mejorar las tasas de alfabetización juvenil en Afganistán al proporcionar libros y formación sobre lectura a niños en áreas rurales. 

Años de guerra han dejado a Afganistán con algunas de las tasas de alfabetización de adultos más bajas del mundo: alrededor del 45% para los hombres y alrededor del 17% para las mujeres. Siyawash, quien lanzó Ketab Lwast con la ayuda de algunos compañeros en 2018, está decidido a cambiar esto. Junto con voluntarios de universidades de Kabul, él y su equipo viajan semanalmente a las regiones rurales, aportando tanto libros como entusiasmo.

“Nuestra idea es mostrar que la lectura puede ser divertida y explicar por qué la educación es tan importante”, dice Siyawash. “Si les damos a los niños libros, incluso libros simples, pueden comenzar a aprender el idioma y disfrutar las historias. Pero también podría ayudarlos a ver el mundo de una manera diferente y ayudar a poner fin a la forma de pensar que está frenando a este país ”.

Afganistán tiene una orgullosa tradición literaria que incluye escritores contemporáneos como Reza Mohammadi y Khaled Hosseini. Sin embargo, bajo el régimen talibán (1996–2001), se quemaron libros considerados no islámicos. Muchas bibliotecas, incluida toda la biblioteca de la Universidad de Kabul (que también había servido como biblioteca nacional) fueron saqueadas o cerradas. En total, 15 de las 18 bibliotecas públicas de Kabul fueron cerradas durante el reinado de los talibanes.

En los últimos años, los esfuerzos para fomentar la lectura y la educación han aumentado, pero queda mucho trabajo por hacer. Una encuesta de 2016 a 324 bibliotecas afganas realizada por la consultora de biblioteca Rebecca L. Miller descubrió que el tamaño medio de la colección era de entre 1.000 a 2.500 volúmenes, y solo cuatro bibliotecas tienen más de 20.000 volúmenes. El 64% no tenía computadoras, el 55% no tenía capacitación en bibliotecas y solo una (la Universidad Americana de Afganistán) ofrecía acceso a bases de datos de revistas en línea como JSTOR.

“En algunas regiones, los niños no van a la escuela”, dice Siyawash. “Los talibanes tomaron las madrasas (escuelas) y algunas permanecieron cerradas. Muchos padres todavía no quieren enviar a sus hijas a la escuela, y debido a la pobreza, incluso algunos de los niños no terminan la escuela primaria. Queremos cambiar eso, y creemos que enseñar a los niños a leer es el primer paso “.

El equipo de Kabul trabaja principalmente en ciudades y pueblos remotos a una distancia de hasta 250 millas. Se comunican con los maleks (ancianos) de la aldea por teléfono celular y promueven sus visitas en la radio local antes de llegar en automóvil. La organización también está activa en las redes sociales. Aunque muchas de las personas a las que intenta ayudar no tienen acceso a Internet, las publicaciones en línea ayudan a crear conciencia y asegurar la financiación de los afganos más ricos y urbanos (Ketab Lwast se financia a través de un modelo de membresía en el que los donantes pagan 100 afganis afganos, o alrededor de 1.30, dólares al mes).

Siyawash saca su bicicleta azul eléctrico, completa con una canasta de libros, y recorre el pueblo para despertar el interés. Mientras realiza el ciclo, anuncia a través de un megáfono y un altavoz conectado a su manillar que Ketab Lwast ha llegado y pronto distribuirá libros. A veces lo acompaña Javed Amirkhel, un cantante local y amigo cercano que actúa como flautista: los niños escuchan sus canciones y las siguen, ya sea en sus propias bicicletas o a pie.

Luego, el equipo establece un campamento en una escuela o mezquita y distribuye libros de aprendizaje y papelería a los niños reunidos, mientras les explica la importancia de la educación. Siyawash instruye a los niños a copiar letras y palabras de sus nuevos libros. “La alfabetización no se trata solo de leer pasivamente, sino también de escribir, familiarizarse con las letras, aprender nuevas palabras y, finalmente, crear nuevas historias”, dice.

Los miembros femeninos tienen la tarea de un papel más sensible: hablar con las madres locales y alentarlas a enviar a sus hijas a la escuela. Si bien se enfrentan a una batalla cuesta arriba para cambiar las formas de pensar establecidas desde hace mucho tiempo, la presencia de las mujeres voluntarias, muchas de las cuales contactaron a Siyawash después de enterarse de Ketab Lwast en las redes sociales, es un poderoso estímulo para el cambio.

Siyawash se refiere a los talibanes, que aún controlan algunas áreas del país, como “enemigos de Afganistán” que están decididos a “mantener el país en la oscuridad”. Los voluntarios de Ketab Lwast han sido amenazados en varias ocasiones. A pesar del peligro, Siyawash no tiene interés en rendirse. “Donde propagan el odio y el miedo, difundiremos libros y aprendizaje”, dice. “Queremos un futuro diferente para Afganistán”.

La bicicleta de libros de la Biblioteca Pública de Indianápolis ofrece libros gratis

 

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Se trata de una iniciativa que la Biblioteca Pública de Indianápolis lanzó el año pasado como otra forma de involucrar a la comunidad y llevar la lectura y la biblioteca a las vidas de las personas. La bicicleta va a una variedad de eventos, ya sean pequeños como una donación del Banco de Alimentos en el lado norte o grandes como la convención.

Indianapolis Public Library Foundation financió el esfuerzo en 2017 después de que Crain, el gerente de la sucursal de la biblioteca de Decatur, presentara una propuesta durante una campaña para imaginar nuevos e innovadores servicios de biblioteca. La gente votó por tres propuestas de proyectos diferentes, y aunque la bicicleta de libros no ganó, la idea fue tan popular que la fundación decidió presentarla de todos modos.

Cualquiera que visite la bicicleta, que se queda afuera en los eventos, puede llevar libros gratis a casa para. Los libros varían en temas y géneros, incluidas las novelas de Captain Underpants, los misterios de Agatha Christie y los clásicos de Charles Dickens.

Crain dijo que el programa ha tenido éxito desde su primer evento, que fue en junio de 2018 en un mercado de agricultores de Garfield Park. El año pasado, la bicicleta fue a nueve eventos y regaló más de 1,000 libros. Este año, está programado para asistir a unos 20 eventos.

Los estantes del remolque pueden contener de 20 a 30 libros, pero las cajas debajo generalmente almacenan de 80 a 100 más. Crain dijo que debido a que la bicicleta aún es inusual y lleva un cartel de “libros gratis”, que atrae a la gente en los eventos. Se diferencia de otros proyectos como la biblioteca móvil, de que en este caso los libros se regalan, y no es necesario tener un carnet de miembro de la biblioteca.

Los libros para la bicicleta fueron sacados del área de venta de la biblioteca. Los libros en esta área se venden por un dólar o menos después de ser eliminados de la circulación de la biblioteca, a menudo porque no se sacan mucho o se deterioran sus condiciones físicas. Pero también muchos de los libros que ofrece la biblioteca vienen de donaciones.

El programa fomenta la alfabetización y ofrece al equipo de la biblioteca la libertad de experimentar con nuevas formas de mantener la biblioteca en la mente de las personas. Cualquiera que quiera que la bicicleta del libro esté presente en un evento al aire libre en Indianapolis puede contactar a la biblioteca en línea para hacer una solicitud.

Los libros no son lo único que puedes sacar de la biblioteca

 

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Los libros no son lo único que puedes sacar de la biblioteca. Citi Bike de New York ofrece un mes gratis de membresía a los residentes que pueden recoger en las 55 bibliotecas del área de servicio de Citi Bike para realizar viajes ilimitados de 45 minutos durante un período inicial de 30 días. 

 

Los neoyorquinos pueden recoger un certificado de regalo en una de las 55 bibliotecas del área de servicio de Citi Bike para realizar viajes ilimitados de 45 minutos durante un período inicial de 30 días. La promoción es una colaboración entre la compañía de bicicletas de Lyft y las bibliotecas de la ciudad de Nueva York, Brooklyn y Queens para celebrar el primer aniversario del programa Reduce Fare Bike Share, que ofrece membresías mensuales a 5 dólares para los residentes y los beneficiarios de SNAP que no requieren un compromiso anual.

“Como recursos clave para los neoyorquinos, Citi Bike y nuestras bibliotecas públicas son socios naturales”, dijo Caroline Samponaro, directora de políticas de micromovilidad de Lyft, en una declaración. “A medida que Citi Bike se expanda en los próximos años, también lo harán nuestros esfuerzos para asegurar que el sistema sea accesible y equitativo para todos.”

El programa de tarifas reducidas está orientado a hacer que el sistema sea más equitativo y accesible, especialmente cuando la expansión de las bicicletas azules a veces se enfrenta a la oposición de quienes perciben el sistema como un presagio de aburguesamiento. Una membresía típica de Citi Bike es de 169$ por 365 días de paseos ilimitados de 45 minutos.

Hasta ahora, más de 7,500 personas han participado en el programa de tarifas reducidas durante al menos un mes, y más de 3,500 neoyorquinos están actualmente inscritos en él. Aunque esa cifra es una parte de los 150.000 suscriptores anuales de Citi Bike, la compañía dice que, de promedio, estos ciclistas montan casi el doble de veces que los que tienen membresías anuales.

Citi Bike busca potenciar el perfil del programa a medida que se lanza al Bronx y se adentra en los barrios periféricos con una expansión que duplicará su territorio geográfico para finales de 2023.

Los usuarios pueden inscribirse en línea con su cuenta de NYCHA o su número de EBT una vez que hayan reclamado un certificado de regalo de una sucursal de la biblioteca con la opción de continuar el programa a una tarifa mensual de 5$.

 

La bicicleta del libro de la Biblioteca Pública del Condado de Monroe: sostenibilidad y lectura

 

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Monroe County Public Library con el apoyo de los Amigos, la Biblioteca se ha unido al movimiento de bicicletas de su comunidad, llevando los servicios de la biblioteca a nuevos vecindarios y poblaciones a través de la “Bicycle Friendly Community”. Los funcionarios de la biblioteca opinan que una nueva “bicicleta de libro” ayuda a la biblioteca a involucrarse mejor con la comunidad y a que las personas tomen conciencia de la importancia de los valores sostenibles. “Creo que es una gran oportunidad para que tengamos conversaciones sobre la biblioteca fuera del edificio. Dentro del edificio, a menudo estamos ocupados y concentrados en una transacción de sacar un libro o ayudar con una computadora”, dice Chris Jackson. “A veces es difícil hablar de lo que la biblioteca significa para la gente y lo que quieren de ella.”

La Book Bike es un triciclo eléctrico reclinable que lleva libros, servicios y programación a la comunidad de una manera divertida e impactante, lo que permite mejorar la alfabetización, continuar innovando ,y difundir la alegría y el poder de la lectura llegando a las personas de toda la comunidad. De acuerdo con las directrices federales, la velocidad máxima permitida con el motor eléctrico es de 20 mph (32 km/h) en una superficie plana. Los motociclistas pueden viajar más rápido pedaleando, algunos a más de 25 mph (40 km/h). El ELF está diseñado para uso por debajo de 30 mph (48 km/h). Funciona con baterías de iones de litio, que se pueden recargar con un panel solar situado en la parte superior de la motocicleta o pedaleando mediante una dinamo. El paquete de baterías se recarga completamente en un tomacorriente estándar en aproximadamente 2.5-4 horas. Utilizando el panel solar, con plena luz solar, la batería se puede recargar completamente en unas 8 horas. Un motociclista puede recorrer unas 18 millas sin pedalear. Con el pedaleo, pueden recorrer 30 millas. La bicicleta tuvo un coste de 13.000$ que financió la Fundación Amigos de la Biblioteca, usando dinero de una donación. La bicicleta fue fabricada por Organic Transit de Durham, Carolina del Norte.

 

 

Día de ir en bicicleta al trabajo, viernes 27 de mayo de 2019

 

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Friday, May 17, 2019

http://www.biketoworkmetrodc.org/

 

El ciclismo es una forma saludable, silenciosa, limpia, económica y divertida para ir rápidamente al trabajo.

Este viernes 17 de mayo de 2019, Commuter Connections y la Asociación de Ciclistas del Área de Washington invitan a celebrar el ciclismo como una manera limpia, divertida y saludable desplazándote al trabajo sobre dos ruedas.

BENEFICIOS DE IR EN LA BICICLETA AL TRABAJO

  • Costos reducidos de atención médica – De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la actividad física moderada (como andar en bicicleta para ir al trabajo) ahorra entre 5 y 12 por ciento en costos médicos anuales, en comparación con un ahorro de 6.5 por ciento de los empleados que no fuman.
  • Disminución del absentismo – Un estudio realizado por el National Center for Health Statistics encontró que la actividad física es uno de los pocos factores que tienen un efecto estadísticamente significativo sobre el ausentismo. Los empleados físicamente aptos están ausentes un promedio de dos días menos al año.
  • Mayor Productividad – Los ciclistas y caminantes llegan al trabajo con menos estrés que aquellos que viajan en automóvil. La Carta de Bienestar de Berkeley informa que “la exposición crónica a la congestión del tráfico produce un aumento en la presión sanguínea de referencia, una disminución de la tolerancia a la frustración, aumentos en el estado de ánimo negativo y hábitos de conducción agresivos”. En contraste, los ciclistas y caminantes a menudo informan sentirse relajados y más alerta después de llegar al trabajo, listos para un día más productivo.
  • Costos reducidos de estacionamiento – Algunos empleadores gastan más de 60 $ por empleado por mes en un lugar de estacionamiento. Con más de 700 $ por año por empleado, se pueden lograr ahorros considerables cuando los empleados utilizan medios alternativos para llegar al trabajo, como el ciclismo.
  • Mayor Responsabilidad Social Corporativa – La preocupación por el medio ambiente es importante hoy en día y se refleja bien en su empresa. Andar en bicicleta es parte de ser una empresa con mentalidad ecológica y ayuda a reducir su huella de carbono.
  • Bicicleta LEEDs a Puntos – La instalación de servicios de bicicleta ayudará a su edificio a ganar puntos LEED. LEED significa Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental que es un proceso de certificación ofrecido por el U.S. Green Building Council.

 

Cosas sobre

BIBLIOTECAS y BICICLETAS