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La censura de libros en EE. UU. sigue en máximos históricos: bibliotecas bajo presión política

Associated Press. “Book Bans and Attempted Bans Remain at Record Highs, with ‘Sold’ Topping the List.” Associated Press, April 20, 2026. https://apnews.com/article/5403280786cf95111d4c9eb4b587c4be

La censura de libros y los intentos de retirar obras de bibliotecas en Estados Unidos continúan en niveles históricamente altos, según el informe anual de la American Library Association. La organización señala que, aunque el número total de incidentes descendió ligeramente respecto a 2023, la cantidad de títulos afectados sigue siendo extraordinariamente elevada. En 2025 se registraron impugnaciones contra 4.235 obras distintas, apenas por debajo del récord de 4.240 alcanzado dos años antes. Esto confirma que la batalla cultural en torno a las colecciones bibliotecarias no es un episodio pasajero, sino una tendencia consolidada.

El dato más llamativo del informe es que las prohibiciones efectivas superaron ampliamente el número de desafíos formales. Más de 5.600 títulos fueron finalmente retirados o restringidos en bibliotecas y centros educativos. Esto sugiere que muchas campañas no se limitan a protestas simbólicas, sino que logran resultados concretos mediante presión política, decisiones administrativas o autocensura preventiva de las instituciones.

La American Library Association distingue entre “challenge” (solicitud de retirada o restricción) y “ban” (eliminación efectiva o limitación severa de acceso). Esa diferencia es importante porque muestra cómo funciona la censura contemporánea: no siempre se prohíbe de manera abierta, sino mediante reubicaciones, restricciones por edad, exclusión curricular o retirada temporal mientras se revisa el contenido.

Entre los libros más cuestionados de 2025 encabezó la lista Sold, novela publicada en 2006 sobre tráfico sexual en India. También figuran The Perks of Being a Wallflower, Gender Queer: A Memoir y Empire of Storms. Las objeciones suelen centrarse en temas LGBTQ+, violencia sexual, lenguaje explícito, consumo de sustancias o representaciones consideradas inapropiadas por determinados grupos.

Lista de la ALA de los libros más censurados de 2025

1. “Sold” by Patricia McCormick

2. “The Perks of Being a Wallflower” by Stephen Chbosky

3. “Gender Queer: A Memoir” by Maia Kobabe

4. “Empire of Storms” by Sarah J. Maas

5. (tie) “Last Night at the Telegraph Club” by Malinda Lo

5. (tie) “Tricks” by Ellen Hopkins

7. “A Court of Thorns and Roses” by Sarah J. Maas

8. (tie) “A Clockwork Orange” by Anthony Burgess

8. (tie) “Identical” by Ellen Hopkins

8. (tie) “Looking for Alaska” by John Green

8. (tie) “Storm and Fury” by Jennifer L. Armentrout

Uno de los cambios más significativos detectados por la ALA es el origen de las denuncias. Durante décadas, las quejas procedían sobre todo de padres o miembros concretos de una comunidad local. Ahora, más del 90 % de los desafíos provienen de activistas organizados, cargos públicos o campañas coordinadas a escala estatal y nacional. Según la asociación, esto demuestra una profesionalización de la censura, donde circulan listas de libros objetivo y estrategias replicadas en múltiples territorios.

Estados como Florida, Texas, Utah e Iowa aparecen citados como escenarios de leyes o medidas restrictivas sobre contenidos relacionados con identidad de género, orientación sexual o diversidad racial. El conflicto ya no se limita a decisiones escolares aisladas, sino que forma parte de debates legislativos y judiciales sobre qué pueden leer estudiantes y ciudadanos en instituciones públicas.

Para las bibliotecas, la cuestión es de fondo: si deben actuar como espacios plurales de acceso al conocimiento o como instituciones sujetas a vetos ideológicos coyunturales. El informe recuerda que las bibliotecas existen para acoger múltiples experiencias humanas y garantizar el derecho a leer. En ese sentido, la controversia actual no trata solo de libros concretos, sino del papel de la cultura en una democracia.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos 2026: censura, resiliencia y transformación en el ecosistema bibliotecario

American Library Association. State of America’s Libraries Report 2026: A Snapshot of 2025. Chicago: American Library Association, 2026.

Acceso al informe

El informe State of America’s Libraries Report 2026, elaborado por la American Library Association (ALA), ofrece una panorámica detallada del estado de las bibliotecas en Estados Unidos durante 2025, destacando tanto su papel esencial en la sociedad como los desafíos crecientes que enfrentan.

Publicado en el marco de la National Library Week, este documento se concibe como una herramienta de sensibilización pública y de defensa institucional, subrayando la relevancia de las bibliotecas como pilares del acceso a la información, la alfabetización y la participación democrática.

Uno de los ejes centrales del informe es el aumento sostenido de la censura en bibliotecas. En 2025 se registraron 713 intentos de censurar materiales o servicios bibliotecarios, de los cuales 487 estuvieron dirigidos específicamente contra libros. Estas cifras evidencian una tendencia preocupante que ya venía consolidándose en años anteriores: la presión organizada para restringir el acceso a contenidos, frecuentemente impulsada por grupos políticos o institucionales más que por usuarios individuales. Esta situación convierte a las bibliotecas en escenarios clave de conflicto cultural y político en torno a la libertad de expresión y el derecho a leer.

El informe también pone de relieve la resiliencia del sector bibliotecario frente a estos desafíos. A pesar de las presiones externas, las bibliotecas continúan defendiendo activamente la libertad intelectual, desarrollando políticas de inclusión y garantizando el acceso equitativo a la información. En este sentido, los profesionales de la información desempeñan un papel fundamental no solo como gestores de colecciones, sino como mediadores culturales y defensores de derechos fundamentales. La ALA insiste en que la libertad de lectura no es un principio abstracto, sino una práctica cotidiana que se ejerce en cada biblioteca.

Otro aspecto relevante es la evolución de los hábitos de lectura y consumo cultural. Aunque los formatos digitales —como libros electrónicos y audiolibros— han ganado popularidad en la última década, el informe señala que la lectura en formato impreso sigue siendo predominante entre la población estadounidense. Según datos citados, el 75% de los adultos leyó al menos un libro en el último año, lo que confirma la vigencia de la lectura como práctica cultural, aunque con cambios en sus modalidades.

Asimismo, el informe aborda el impacto de las nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial, en el ámbito bibliotecario. Aunque no se presenta como el eje principal, se reconoce que las bibliotecas están cada vez más implicadas en debates sobre acceso a datos, digitalización masiva y ética de la información. En este contexto, las bibliotecas se posicionan como instituciones con experiencia acumulada en gestión del conocimiento, derechos de autor y acceso abierto, lo que las convierte en actores relevantes en la configuración del ecosistema informacional contemporáneo.

El documento también subraya el papel social de las bibliotecas como espacios comunitarios. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas actúan como centros de aprendizaje, inclusión digital, apoyo educativo y cohesión social. Esta dimensión comunitaria resulta especialmente importante en contextos de desigualdad, donde las bibliotecas ofrecen acceso gratuito a recursos tecnológicos, formación y servicios esenciales.

Finalmente, el informe transmite un mensaje claro: las bibliotecas siguen siendo instituciones fundamentales para la democracia, pero su futuro depende de la defensa activa de sus valores y de un compromiso sostenido por parte de la sociedad y las políticas públicas. En un contexto marcado por tensiones ideológicas, تحول digital y desafíos presupuestarios, las bibliotecas no solo resisten, sino que continúan reinventándose como espacios de შესაძლებლidad, conocimiento y libertad.

Datos clave:

Censura y libertad intelectual

713 intentos de censura registrados en 2025.
487 dirigidos específicamente a libros.
La mayoría de los desafíos provienen de grupos organizados, no de usuarios individuales.
Las bibliotecas siguen siendo un frente central en la defensa de la libertad de lectura.

Hábitos de lectura

75% de los adultos estadounidenses leyó al menos un libro en el último año.
El libro impreso sigue siendo el formato dominante, pese al crecimiento de lo digital.
Aumento sostenido de audiolibros y libros electrónicos.

Transformación digital e IA

Creciente impacto de la inteligencia artificial en bibliotecas.
Mayor implicación en temas de:
Acceso a datos
Digitalización masiva
Derechos de autor
Las bibliotecas se consolidan como agentes clave en el ecosistema informacional.

Función social de las bibliotecas

Espacios esenciales de:
Acceso gratuito a información y tecnología
Alfabetización digital
Apoyo educativo y comunitario
Papel relevante en contextos de desigualdad social.

Resiliencia del sector

Las bibliotecas mantienen su compromiso con:
Inclusión
Acceso equitativo
Defensa de derechos fundamentales
Los bibliotecarios actúan como mediadores culturales y defensores de la democracia.

Mensaje general del informe

Las bibliotecas son instituciones clave para la democracia.
Su futuro depende de:
Apoyo institucional
Defensa activa de la libertad intelectual
Adaptación a los cambios tecnológicos

El portal de búsqueda de censura de la ALA: una herramienta para rastrear la restricción del acceso a la información

Censorship Search Portal

American Library Association. Censorship Search Portal. Accedido el 21 de abril de 2026.

Censorship Search Portal de la American Library Association (ALA) es una herramienta diseñada para facilitar el acceso a información sobre intentos de censura en bibliotecas, escuelas y universidades de Estados Unidos. Su objetivo principal es permitir a los usuarios consultar si determinados libros, autores o materiales han sido objeto de restricciones o intentos de eliminación, contribuyendo así a la transparencia y al conocimiento público sobre estos procesos.

El portal se nutre de una base de datos mantenida por la Office for Intellectual Freedom (OIF) de la ALA, que recopila información a partir de informes confidenciales, registros públicos y cobertura mediática. No obstante, la propia ALA reconoce que esta base de datos es incompleta, ya que muchos casos de censura no se denuncian o permanecen invisibles. Aun así, constituye una de las fuentes más relevantes para estudiar tendencias y casos concretos de censura en el ámbito bibliotecario.

Más allá de su función informativa, el portal se enmarca en una defensa activa de la libertad intelectual. La ALA subraya que el acceso libre a la información es un derecho fundamental que permite a los individuos desarrollar pensamiento crítico, comprender distintas perspectivas y formar opiniones propias. Desde esta perspectiva, cualquier restricción basada en desacuerdos ideológicos se considera una forma de censura que afecta no solo a un libro o recurso, sino al conjunto de la comunidad.

Censorship Search Portal no solo actúa como repositorio de datos, sino también como instrumento de concienciación y defensa de la libertad de lectura. Al visibilizar los intentos de censura, contribuye a reforzar el papel de las bibliotecas como espacios de acceso equitativo al conocimiento y como garantes de los derechos informativos en una sociedad democrática.

Más allá del concepto: el “tercer lugar” como infraestructura real de conexión social

Peinhardt, Katherine. “What Is a Third Place? Beyond the Buzzword to True Social Connection.” Project for Public Spaces, 6 de marzo de 2026. Acceso al artículo

El artículo defiende que los terceros lugares no son simplemente espacios físicos, sino una forma de infraestructura social imprescindible. En ellos se construye comunidad, se combate la soledad y se fortalece la vida democrática. Su valor radica en algo aparentemente simple pero profundamente transformador: la posibilidad de encontrarse con otros y conversar.

El artículo parte de una constatación preocupante: el aumento de la soledad y el debilitamiento de los vínculos sociales en las sociedades contemporáneas. En este contexto, cobra relevancia el concepto de “tercer lugar” (third place), formulado por el sociólogo Ray Oldenburg para referirse a aquellos espacios distintos del hogar (primer lugar) y del trabajo (segundo lugar) donde se desarrolla la vida social cotidiana. Estos espacios —como cafés, parques, bibliotecas o mercados— son esenciales porque permiten encuentros informales, repetidos y voluntarios que sostienen el tejido comunitario.

Sin embargo, el texto advierte que el término se ha banalizado. No cualquier espacio público o comercial puede considerarse un verdadero tercer lugar. Para que lo sea, debe reunir ciertas condiciones: accesibilidad, regularidad, comodidad y, sobre todo, la posibilidad de conversación espontánea. El rasgo clave no es el diseño físico, sino lo que ocurre en él: la interacción social. Oldenburg subraya que la conversación es la actividad central, el medio a través del cual se construyen identidades, relaciones y sentido de pertenencia.

El artículo propone analizar los terceros lugares a través de un modelo que incluye “inputs” (condiciones necesarias), “actividades”, “outputs” (resultados medibles), “outcomes” (efectos sociales) e “impactos”. Entre los elementos fundamentales destacan la proximidad, la flexibilidad y la informalidad. No requieren necesariamente programación estructurada: basta con ofrecer un entorno donde la gente pueda encontrarse, permanecer y conversar. Elementos como los perros en un parque o el arte urbano pueden actuar como catalizadores de interacción —lo que se denomina “triangulación”— facilitando el inicio de conversaciones entre desconocidos.

En términos de resultados, un buen tercer lugar se reconoce porque genera hábitos de uso y comunidades de “habituales” (regulars). La repetición de encuentros favorece la confianza, la familiaridad y la construcción de relaciones duraderas. Además, estos espacios deben promover la mezcla social: cuanto más diversas sean las interacciones entre personas de distintos orígenes, mayor será su valor como auténticos lugares de comunidad.

Uno de los aportes más relevantes del texto es la idea de que los terceros lugares crean “capital social de puente” (bridging social capital), es decir, conexiones entre personas que no pertenecen al mismo entorno social. Esto implica una cierta “nivelación social”, donde jerarquías y diferencias pierden peso, facilitando relaciones más horizontales. Asimismo, generan fenómenos como la vigilancia informal (“ojos en la calle”), que contribuye a la seguridad y al cuidado colectivo del espacio.

El impacto de estos lugares trasciende lo social inmediato. El artículo destaca su papel en la salud física y mental, la cohesión social y la resiliencia comunitaria. Las comunidades con fuertes lazos sociales —sostenidos en parte por terceros lugares— responden mejor ante crisis como desastres naturales o pandemias. Además, estos espacios fomentan el debate cívico, la participación democrática y la circulación de ideas, elementos esenciales para sociedades abiertas y pluralistas.

Finalmente, el texto reflexiona sobre su declive en la actualidad. Factores como la comercialización, la falta de accesibilidad o los cambios en los hábitos de vida han reducido la disponibilidad de estos espacios. Frente a ello, se plantea la necesidad de preservarlos y reinventarlos, incorporando sus principios en nuevos entornos, tanto físicos como digitales. No obstante, advierte que no pueden crearse artificialmente de forma inmediata: su éxito depende del uso continuado, de la comunidad que los habita y de la calidad de las interacciones que allí se producen.

Las bibliotecas como infraestructura cultural esencial: claves del informe global de la UNESCO (2026)

International Federation of Library Associations and Institutions. “UNESCO’s New Re|Shaping Policies for Creativity Report: Libraries as Essential Cultural Infrastructure.” 23 de febrero de 2026. UNESCO.

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El cuarto informe global Re|Shaping Policies for Creativity, publicado por la UNESCO y analizado por la IFLA, ofrece una visión amplia y fundamentada sobre cómo los países están protegiendo y promoviendo la diversidad de las expresiones culturales en un contexto marcado por profundas transformaciones tecnológicas, sociales y políticas.

Basado en 133 informes nacionales y cerca de 4.000 medidas de política cultural, el documento subraya que las industrias culturales y creativas son motores clave de crecimiento económico y sostenibilidad. Sin embargo, también advierte que los beneficios de la cultura siguen distribuyéndose de manera desigual y que su integración en políticas estratégicas —especialmente en ámbitos como la tecnología o el desarrollo— sigue siendo insuficiente y fragmentaria.

El informe identifica tendencias significativas en la evolución de las políticas culturales a nivel global. Entre ellas destaca la creciente implicación de ministerios tradicionalmente alejados de la cultura, como los de Educación o Economía, así como la orientación de las políticas culturales hacia la creación de empleo. Asimismo, la digitalización emerge como eje central: el 85 % de los países promueve el desarrollo de competencias digitales, mientras que se refuerza la inversión en la transición digital de medios públicos y comunitarios. No obstante, este giro digital también plantea riesgos, tanto para la sostenibilidad ambiental como para la diversidad cultural. De forma especialmente relevante, el informe señala que la cultura sigue prácticamente ausente de los marcos regulatorios de la inteligencia artificial, a pesar de que esta depende profundamente de contenidos culturales y, a su vez, influye en su producción y circulación.

En este contexto, las bibliotecas son reconocidas como infraestructuras culturales esenciales. La UNESCO las sitúa entre los puntos de acceso cultural más extendidos a nivel mundial, destacando su papel en la promoción de la participación cultural y el acceso multilingüe. Las bibliotecas garantizan la visibilidad de lenguas, identidades y expresiones culturales diversas, especialmente en el caso de comunidades indígenas, minorías lingüísticas o poblaciones migrantes. Sin embargo, el informe también señala importantes desigualdades en el acceso a infraestructuras bibliotecarias, con una mayor concentración en países de altos ingresos frente a regiones con menos recursos.

Otro de los aspectos centrales del informe es el papel de las bibliotecas en la reducción de la brecha digital. Más allá de proporcionar acceso a internet, estas instituciones actúan como centros de inclusión digital, ofreciendo formación en competencias digitales, apoyo a creadores de contenido y herramientas para una participación segura en entornos en línea. Ejemplos como la biblioteca digital nacional de Letonia, los repositorios patrimoniales de Cuba o los servicios digitalizados en Brasil ilustran cómo las bibliotecas están transformando el acceso a la cultura mediante procesos de digitalización a gran escala. Este rol resulta especialmente crucial en un contexto donde las desigualdades en acceso y habilidades digitales siguen ampliándose.

El informe también pone el foco en los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la diversidad cultural y lingüística. La escasa incorporación de la cultura en las políticas de IA —apenas presente en una mínima parte de las legislaciones nacionales— genera riesgos significativos para la preservación de contenidos locales y la diversidad de lenguas. En este escenario, las bibliotecas aparecen como actores estratégicos, en tanto custodias del patrimonio cultural y lingüístico, llamadas a desempeñar un papel activo en la gobernanza digital y en la formulación de políticas de inteligencia artificial.

El informe refuerza la necesidad de una mayor visibilidad y reconocimiento de las bibliotecas en las estrategias nacionales e internacionales. Aunque un 93 % de los países ya incorpora la cultura en sus planes de desarrollo sostenible, persisten carencias en la traducción de estos compromisos en acciones concretas. La IFLA insiste en que las bibliotecas deben integrarse explícitamente en las políticas culturales, digitales y de inteligencia artificial, así como recibir inversiones sostenidas que garanticen su capacidad de actuación. En definitiva, el informe reafirma que las bibliotecas no solo son espacios de acceso al conocimiento, sino pilares fundamentales para los derechos culturales, la equidad digital y la diversidad cultural en el mundo contemporáneo.

Despida la directora de biblioteca por negarse a retirar varios libros infantiles: censura, ética profesional y conflicto político en EE. UU.

Montesinos, Patsy. “Rutherford County Library Board Fires Director After She Refuses to Relocate 132 Children’s Books.” NewsChannel 5 Nashville, 30 de marzo de 2026.

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La destitución de la directora del sistema de bibliotecas del condado de Rutherford, en Tennessee, se inscribe en un contexto de creciente tensión en torno al acceso a la información y la censura en bibliotecas públicas de Estados Unidos. El conflicto se originó cuando la junta de la biblioteca ordenó trasladar 132 libros infantiles —muchos de ellos relacionados con diversidad, justicia social o temática LGBTQ+— desde la sección infantil a la sección de adultos, al considerarlos inapropiados para menores.

La directora, Luanne James, se negó a ejecutar esta decisión, argumentando que suponía una vulneración de la libertad de expresión y un caso claro de “discriminación por punto de vista”, en contradicción con los principios éticos de la profesión bibliotecaria.

La negativa de James no fue un simple desacuerdo administrativo, sino una postura fundamentada en la defensa del acceso equitativo a la información. En su declaración, sostuvo que los bibliotecarios no deben convertirse en instrumentos de agendas políticas y que restringir el acceso a ciertos contenidos por razones ideológicas perjudica directamente a la comunidad usuaria. Su decisión generó un fuerte apoyo ciudadano —con manifestaciones públicas a su favor—, pero también una oposición firme por parte de sectores que consideraban necesario limitar el acceso de menores a determinados contenidos.

Finalmente, la junta votó su despido por una mayoría clara (8 votos frente a 3), justificando la decisión en su negativa a acatar una directriz institucional. Desde la perspectiva de los responsables políticos, el conflicto se interpretó como una cuestión de gobernanza y cumplimiento de decisiones administrativas. Sin embargo, para amplios sectores del ámbito bibliotecario y organizaciones defensoras de la libertad intelectual, el caso se ha convertido en un símbolo de la creciente presión política sobre las bibliotecas y del papel de los profesionales como garantes del derecho a leer.

En un plano más amplio, este episodio refleja una tendencia nacional en Estados Unidos marcada por el aumento de controversias sobre libros en bibliotecas y escuelas, especialmente aquellos relacionados con identidad de género, diversidad racial o cuestiones sociales. La destitución de James pone de relieve el choque entre políticas restrictivas impulsadas desde determinados ámbitos políticos y los principios tradicionales de la biblioteconomía, centrados en la neutralidad, la inclusión y el acceso libre a la información. Así, el caso trasciende lo local y se configura como un ejemplo paradigmático del debate contemporáneo sobre censura, libertad intelectual y función social de las bibliotecas.

Bibliotecas sostenibles: liderazgo, resiliencia y compromiso con la comunidad

Sustainable Libraries Initiative. “Home.” Accessed April 5, 2026. https://www.sustainablelibrariesinitiative.org/

La Sustainable Libraries Initiative (SLI) es una iniciativa internacional orientada a capacitar a los profesionales de bibliotecas para integrar la sostenibilidad como eje central de su actividad. Su misión consiste en impulsar prácticas que sean ambientalmente responsables, socialmente equitativas y económicamente viables, contribuyendo así a comunidades más resilientes frente a desafíos como el cambio climático.

El proyecto surge del compromiso del sector bibliotecario por asumir un papel activo en la construcción de un futuro sostenible. Para ello, la SLI proporciona herramientas, recursos y metodologías que permiten a las bibliotecas incorporar la sostenibilidad en la toma de decisiones, en la gestión de recursos, en el diseño de servicios y en la creación de alianzas estratégicas. Este enfoque se basa en el denominado “triple balance” (triple bottom line), que articula las dimensiones ambiental, social y económica como pilares inseparables del desarrollo sostenible.

Uno de los principales instrumentos de la iniciativa es el Sustainable Library Certification Program (SLCP), que ofrece una hoja de ruta estructurada para que las bibliotecas implementen políticas y prácticas sostenibles en todos sus ámbitos: desde las instalaciones y operaciones hasta la programación cultural, la tecnología y la relación con la comunidad. Este programa no solo fomenta la mejora interna de las instituciones, sino que también refuerza su papel como agentes educativos y sociales capaces de promover la conciencia ambiental y la resiliencia comunitaria.

Además, la SLI promueve una comunidad de práctica en la que bibliotecarios de todo el mundo comparten experiencias, conocimientos y estrategias. En este contexto, la innovación no se entiende como una adopción tecnológica aislada, sino como un proceso colaborativo y progresivo que permite a las bibliotecas adaptarse a los cambios sociales y ambientales sin perder su identidad ni sus valores fundamentales.

En conjunto, la Sustainable Libraries Initiative redefine el papel de las bibliotecas en el siglo XXI, situándolas como actores clave en la transición hacia sociedades más sostenibles. Más allá de su función tradicional, las bibliotecas se consolidan como espacios de aprendizaje, acción y liderazgo en torno a los grandes retos globales.

Inteligencia artificial responsable en bibliotecas universitarias: innovación integrada y control profesional

Clarivate. Responsible AI for Academic Libraries: Igniting the Power within Existing Workflows, while Keeping Librarians in Control. 2026

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El documento elaborado por Clarivate aborda el papel emergente de la inteligencia artificial (IA) en las bibliotecas académicas, destacando un enfoque basado en la integración progresiva y el control humano. Según el informe Pulse of the Library 2025, el 67 % de las bibliotecas ya está explorando o implementando soluciones de IA, aunque la mayoría reconoce encontrarse en fases iniciales. Este interés creciente no se traduce en una adopción impulsiva, sino en una aproximación reflexiva, alineada con los valores profesionales de la biblioteconomía y centrada en la sostenibilidad y la responsabilidad en su aplicación.

Uno de los aspectos clave del texto es la apuesta por integrar la inteligencia artificial en sistemas ya consolidados, como Alma y Primo, en lugar de introducir herramientas externas que incrementen la complejidad. Esta estrategia permite a las bibliotecas incorporar capacidades de IA sin alterar sus flujos de trabajo habituales, reduciendo riesgos y facilitando una adopción gradual. La IA se concibe así como un complemento que potencia la labor profesional, no como un sustituto, permitiendo avanzar de forma progresiva y adaptada a las capacidades de cada institución.

En el ámbito del apoyo a la investigación y al aprendizaje, la IA se presenta como una herramienta clave para mejorar el descubrimiento de contenidos y la experiencia del usuario. El informe señala que el 64 % de los bibliotecarios identifica como prioridad tanto el apoyo al aprendizaje del estudiante como la mejora en la recuperación de información. Herramientas como Primo Research Assistant permiten realizar búsquedas en lenguaje natural, generar resúmenes automáticos basados en fuentes académicas y ofrecer acceso directo a textos completos, todo ello manteniendo el rigor y la trazabilidad de las fuentes, lo que refuerza la integridad académica frente a soluciones genéricas.

Otro ámbito destacado es la mejora de la calidad de los metadatos mediante asistentes de IA que automatizan tareas rutinarias, como la generación de descriptores o resúmenes. No obstante, el control humano sigue siendo central: los bibliotecarios supervisan, validan o corrigen las sugerencias, garantizando la precisión y el cumplimiento de estándares como MARC 21. Este modelo híbrido equilibra eficiencia y criterio profesional, reduciendo la carga de trabajo sin renunciar a la calidad ni a la responsabilidad en la gestión de la información.

El documento también subraya el contexto de limitaciones presupuestarias que afecta a las bibliotecas, donde el 62 % identifica la financiación como su principal desafío. En este escenario, la integración de la IA en sistemas existentes permite maximizar el retorno de la inversión, optimizando recursos sin necesidad de nuevas infraestructuras. La automatización de tareas repetitivas libera tiempo para actividades de mayor valor estratégico, como el desarrollo de colecciones o la colaboración institucional.

Finalmente, se destaca la importancia de la innovación como competencia clave en el futuro de las bibliotecas, señalada por el 49 % de los profesionales. Sin embargo, esta innovación no debe entenderse como adopción acrítica de tecnologías, sino como un proceso deliberado, guiado por necesidades reales y por la experiencia bibliotecaria. La IA, en este sentido, se plantea como una herramienta para evolucionar de forma responsable, manteniendo a las bibliotecas como actores centrales en el ecosistema académico y en la gestión del conocimiento

Gestión de la calidad en la biblioteca: diseña un sistema de gestión de la calidad basado en la norma ISO 9001

Balagué, N. [Núria] & Saarti, J. [Jarmo]. (2014). Gestión de la calidad en la biblioteca: diseña un sistema de gestión de la calidad basado en la norma ISO 9001. Editorial UOC. https://hdl.handle.net/10609/154909

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En la era de los servicios, la calidad se ha convertido en un valor indiscutible para las organizaciones. La capacidad de responder a las diversas necesidades y expectativas de los clientes es un factor tan sumamente importante que determina la supervivencia de la organización. Las bibliotecas son organizaciones de servicios y existen en entornos dinámicos donde los usuarios son cada vez más exigentes. Esto plantea retos a la gestión de la biblioteca: se necesita un enfoque sistemático y una manera de responder a este desafío es adoptando un sistema de gestión de la calidad (SGC). Este libro ofrece orientación práctica que ayuda a las bibliotecas que deseen dotarse de un sistema de gestión de la calidad.