Archivo de la etiqueta: Historia

Tesauro y Diccionario de toponimia histórica de la península ibérica, Baleares y Canarias: Diccionario geográfico de Toponimia Histórica.

Martín Bañón, Asunción. Tesauro y Diccionario de toponimia histórica de la península ibérica, Baleares y Canarias: Diccionario geográfico de Toponimia Histórica. Madrid: Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones, 2025

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Esta obra, elaborada por Asunción Martín Bañón y publicada por el Ministerio de Cultura de España en 2025, se centra en la toponimia histórica de la península ibérica, Baleares y Canarias. Forma parte de una labor continuada durante más de veinte años por la Subdirección General de Museos Estatales, que ha desarrollado vocabularios relacionados con el patrimonio cultural, especialmente con los bienes custodiados en museos y centros con colecciones museográficas. El libro actúa como un tesauro y diccionario geográfico, proporcionando definiciones y relaciones terminológicas que facilitan la comprensión y el estudio de los nombres de lugares históricos en estas regiones.

Bibliotecas: Una historia frágil

Pettegree, Andrew, y Arthur Der Weduwen. Bibliotecas: Una historia frágil. Traducido por Enrique Maldonado Roldán, 2024.

A lo largo de la historia, las bibliotecas no han sido valoradas de manera constante por todas las generaciones. En lugar de ser destrucción gratuita, muchas veces se trataba de abandono y devaluación, pues los libros de una era a menudo no eran relevantes para la siguiente. Aunque las bibliotecas se enfrentan a una crisis en la actualidad, especialmente con la reducción de presupuestos, el abandono de edificios antiguos y la disminución de interés por las colecciones históricas, también muestran signos de adaptación, como la renovación de las médiathèques en Francia y las bibliotecas universitarias que ahora sirven como centros sociales.

La historia de las bibliotecas no sigue una línea recta de progreso, sino un ciclo de creación, dispersión, decadencia y reconstrucción. Aunque las colecciones se deterioran con el tiempo debido a factores naturales, la recuperación siempre ha sido posible, como lo demuestra la historia de la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Las bibliotecas evolucionan a lo largo del tiempo y su relevancia depende de las decisiones que cada generación tome sobre su conservación y propósito.


Fragmentos

«Lo que Naudé no abordó en sus textos fue la incómoda verdad que el paso de los siglos impone a las bibliotecas: ninguna sociedad se ha mostrado nunca satisfecha con las colecciones heredadas de las generaciones anteriores. Lo que con frecuencia veremos en este libro no es tanto la aparente destrucción gratuita de hermosos artefactos, tan lamentada en anteriores estudios de la historia de las bibliotecas, sino abandono y desprecio, pues los libros y las colecciones que representan los valores y los intereses de una generación a menudo no interpelan a la siguiente. El destino de muchas bibliotecas fue el lento deterioro en desvanes y edificios en ruinas, aunque esta situación solo fuera el preludio de su renovación y renacimiento en los lugares más inesperados.».

«Las mismas batallas se repitieron una y otra vez, marcando la biblioteca como un espacio político. ¿Debían los lectores de las nuevas bibliotecas públicas del siglo XIX tener los libros que deseaban, o libros que les hicieran mejores, personas más cultas? Este encarnizado debate siguió resonando hasta bien entrado el siglo XX:»

«En 1748, el conde de Chesterfield trasladó una recomendación útil a su hijo:

Compra buenos libros y léelos; los más valiosos son los más comunes, y las últimas ediciones son siempre las mejores, siempre y cuando los editores no sean unos zopencos, pues pueden beneficiarse de las previas. Pero procura no profundizar demasiado en ediciones y créditos. Siempre tiene un aroma a pedantería y rara vez a conocimiento. Los libros curiosos que tengo son, de hecho, pocos […]. Cuídate de la bibliomanía.»

«Las bibliotecas universitarias, atendiendo a las exigencias de los estudiantes, son ahora en la misma medida centros sociales y lugares de trabajo, y el silencio catedralicio que las caracterizaba es algo del pasado. En este sentido, las bibliotecas recuerdan hoy a un modelo previo, pionero en el Renacimiento, en el que eran a menudo espacios sociales animados en los que los libros competían por la atención con pinturas, esculturas, monedas y curiosidades».

«La flexibilidad de la compilación, la capacidad de crear textos a medida a partir de segmentos de otras obras, era una de las características clave que distinguían el mundo del libro manuscrito de la era de la imprenta, en la que el orden y la naturaleza de los textos se establecían antes de que llegaran a manos del comprador. Esta pérdida de autonomía en la creación de libros sería una de las principales fuentes de pesar entre los coleccionistas establecidos en la transición del manuscrito a la imprenta en el siglo XV».

» … Pero la biblioteca pública -en el sentido de una colección financiada y disponible gratuitamente para cualquiera que quiera utilizarla- sólo existe desde mediados del siglo XIX, una mera fracción de la historia de la biblioteca en su conjunto. Si hay una lección de la historia secular de la biblioteca, es que las bibliotecas sólo duran mientras la gente las considera útiles».


Instrucciones de María Moliner a los bibliotecarios rurales




A los bibliotecarios rurales

María Moliner

Estas Instrucciones van especialmente dirigidas a ayudar en su tarea a los bibliotecarios provistos de poca experiencia y que tienen a su cargo bibliotecas pequeñas y recientes. Porque, si el éxito de una biblioteca depende en grandísima parte del bibliotecario, esto es tanto más verdad cuanto más corta es la historia o tradición de ese establecimiento. En una biblioteca de larga historia, el público ya experimentado, lejos de necesitar estímulos para leer, tiene sus exigencias, y el bibliotecario puede limitarse a satisfacerlas cumpliendo su obligación de una manera casi automática. Pero el encargado de una biblioteca que comienza a vivir ha de hacer una labor mucho más personal, poniendo su alma en ella. No será esto posible sin entusiasmo, y el entusiasmo no nace sino de la fe. El bibliotecario, para poner entusiasmo en su tarea, necesita creer en estas dos cosas: en la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente a quien va a servir, y en la eficacia de su propia misión para contribuir a este mejoramiento.

No será buen bibliotecario el individuo que recibe invariablemente al forastero con palabras que tenemos grabadas en el cerebro, a fuerza de oírlas, los que con una misión cultural hemos visitado pueblos españoles: «Mire usted: en este pueblo son muy cerriles: usted hábleles de ir al baile, al fútbol o al cine, pero… ¡A la biblioteca…!».

No, amigos bibliotecarios, no. En vuestro pueblo la gente no es más cerril que en otros pueblos de España ni que en otros pueblos del mundo. Probad a hablarles de cultura y veréis cómo sus ojos se abren y sus cabezas se mueven en un gesto de asentimiento, y cómo invariablemente responden: ¡Eso, eso es lo que nos hace falta: cultura!

Ellos presienten, en efecto, que es cultura lo que necesitan, que sin ella no hay posibilidad de liberación efectiva, que sólo ella ha de dotarles de impulso suficiente para incorporarse a la marcha fatal del progreso humano sin riesgo de ser revolcados: sienten también que la cultura que a ellos les está negada es un privilegio más que confiere a ciertas gentes sin ninguna superioridad intrínseca sobre ellos, a veces con un valor moral nulo, una superioridad efectiva en estimación de la sociedad, en posición económica, etcétera. Y se revuelven contra esto que vagamente comprenden pidiendo, cultura, cultura… Pero, claro, si se les pregunta qué es concretamente lo que quieren decir con eso, no saben explicarlo. Y no saben tampoco que el camino de la cultura es áspero, sobre todo cuando para emprenderlo hay que romper con una tradición de abandono conservada por generaciones y generaciones.

Tú, bibliotecario, sí debes saberlo, y debes comprenderles y disculparles y ayudarles. No es extraño que una biblioteca recibida con gran entusiasmo quede al poco tiempo abandonada si se la confía a su propia suerte: no es extraño que el libro cogido con propósito de leerlo se caiga al poco rato de las manos y el lector lo abandone para ir a distraerse con la película a cuya trama su inteligencia se abandona sin esfuerzo. Todo esto ocurre; pero no ocurre sólo en tu pueblo, ni lo hacen sólo tus convecinos; ocurre en todas partes, y ahí radica precisamente tu misión: en conocer los recursos de tu biblioteca y las cualidades de tus lectores de modo que aciertes a poner en sus manos el libro cuya lectura les absorba hasta el punto de hacerles olvidarse de acudir a otra distracción.

La segunda cosa que necesita creer el bibliotecario es en la eficacia de su propia misión. Para valorarla, pensad tan sólo en lo que sería nuestra España si en todas las ciudades, en todos los pueblos, en las aldeas más humildes, hombres y mujeres dedicasen los ratos no ocupados por sus tareas vitales a leer, a asomarse al mundo material y al mundo inmenso del espíritu por esas ventanas maravillosas que son los libros. ¡Tantas son las consecuencias que se adivinan si una tal situación llegase a ser realidad, que no es posible ni empezar a enunciarlas…!

Pues bien: esta es la tarea que se ha impuesto y que está llevando a cabo el Ministerio de Instrucción Pública por medio de su Sección de Bibliotecas y en la que vosotros tenéis una parte esencialísima que realizar.

Fuente

(*) Prólogo de Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas. Valencia (España), 1937.

La biblioteca del XVII marqués de Cerralbo

La biblioteca del XVII marqués de Cerralbo (Secretaría General Técnica, Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones, 2024),

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Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, fue uno de los grandes coleccionistas y intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX en España. Su pasión por el arte y la cultura lo llevó a reunir una impresionante colección de objetos de valor histórico, así como una vasta biblioteca, que se convirtió en una de las más importantes de su época. El marqués no solo fue un notable coleccionista, sino también un hombre de gran formación intelectual, interesado por la historia, el arte, la literatura y las ciencias, campos en los que mostró un profundo conocimiento.

El marqués residió en el Palacio de Cerralbo, situado en la calle Ventura Rodríguez de Madrid. Este palacio no solo fue su hogar, sino también el espacio donde albergó sus colecciones personales. A lo largo de su vida, fue ampliando sus adquisiciones, tanto artísticas como bibliográficas, reuniendo una biblioteca que llegó a contar con casi 9.000 ejemplares. Esta biblioteca abarcaba una gran diversidad de temas, desde obras clásicas hasta textos contemporáneos, y reflejaba la profunda erudición de su propietario.

Tras su muerte en 1922, Enrique de Aguilera y Gamboa, según su disposición testamentaria, dejó todo su patrimonio al Estado español, incluyendo su palacio y sus colecciones. La intención era que este espacio se convirtiera en un museo público, de manera que sus tesoros artísticos, culturales y bibliográficos pudieran ser apreciados por el público en general. Así, el Museo Cerralbo nació en 1933, convirtiéndose en un referente de la cultura española y una de las principales instituciones dedicadas a la conservación del patrimonio artístico y bibliográfico de la época.

El legado del marqués de Cerralbo no solo reside en sus colecciones, sino también en la preservación de su biblioteca, que representa un importante testimonio del pensamiento y la cultura de su tiempo. Entre sus colecciones bibliográficas se encuentran joyas bibliográficas y libros singulares, muchos de los cuales se consideran valiosas piezas de la historia editorial. Su legado sigue vivo a través del museo, que sigue siendo un centro de estudio e investigación sobre el arte, la historia y la cultura de su época.

El Museo Cerralbo es hoy en día un lugar que permite al visitante adentrarse en el mundo de la alta sociedad española de finales del siglo XIX y principios del XX, y es también un testimonio del mecenazgo y la dedicación a la conservación cultural que caracterizó al marqués.

Homenaje a José López Yepes. Planeta Biblioteca 2024/12/04

Homenaje a José López Yepes con José López Yepes

Planeta Biblioteca 2024/12/04

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López Yepes, Alfondo, Patrimonio audiovisual iberoamericano en línea en bibliotecología, biblioteconomía y documentación. Madrid: Fragua; 2024

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La entrevista con Alfonso López Yepes giró en torno a la figura de su hermano José López Yepes, un referente en Biblioteconomía y Documentación. Durante la charla, se abordaron aspectos clave de su carrera, incluyendo su decisión de especializarse en este campo, que fue influenciada por su interés por los archivos y la organización de la información. En sus primeros años en la Documentación, enfrentó diversos desafíos, pero su pasión y dedicación lo llevaron a convertirse en un líder en la disciplina. Las contribuciones de José López Yepes a la biblioteconomía fueron cruciales tanto en España como en Latinoamérica. Su trabajo en la formación de nuevas generaciones de bibliotecólogos y documentalistas dejó una huella profunda, particularmente a través de sus proyectos de investigación en la Universidad Complutense. Uno de sus logros más significativos fue la creación del Servicio de Documentación Multimedia en 1983, que impulsó el desarrollo de estudios en este campo. En cuanto al homenaje póstumo, el libro Patrimonio audiovisual iberoamericano en línea en bibliotecología-biblioteconomía y documentación (1982-2024) (Papel) (PDF) se creó para rendir tributo a su memoria. Este libro aborda cuestiones clave de la bibliotecología y la documentación, estructurándose en diversas aportaciones de expertos en el campo. Su presentación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid fue un evento significativo, destacando el legado duradero de José López Yepes. Se concluyó que su influencia en el ámbito académico y profesional perdurará, siendo esencial para los estudios actuales de Documentación.

La historia de la moderna biblioteca de semillas

«The Story of the Modern Seed Library • CLIR». s. f. CLIR. Accedido 9 de octubre de 2024. https://www.clir.org/pubs/reports/story-of-the-modern-seed-library/.

Una biblioteca de semillas es un espacio donde las personas pueden acceder a una variedad de semillas para cultivar en sus jardines o tierras. A diferencia de las bibliotecas tradicionales que prestan libros, las bibliotecas de semillas prestan semillas, promoviendo así la agricultura sostenible y la conservación de la biodiversidad. Estas bibliotecas pueden encontrarse en diversas instituciones, como bibliotecas públicas, centros comunitarios, escuelas y organizaciones sin fines de lucro, y suelen estar asociadas a iniciativas de sostenibilidad y agricultura urbana.

«The Story of the Modern Seed Library,» escrito por Jennifer K. Embree y Neyda V. Gilman, es un análisis histórico que explora la relación entre los humanos y las semillas, desde las primeras sociedades agrícolas hace 12.000 años hasta la actualidad, marcada por las corporaciones agronegocios centralizadas. Los autores argumentan que las semillas han sido herramientas de poder, control y desarrollo humano. Ante la creciente pérdida de biodiversidad genética en la vida vegetal debido al cambio climático, proponen las bibliotecas de semillas como un servicio comunitario que las bibliotecas pueden ofrecer para combatir la inseguridad alimentaria y celebrar la biodiversidad. Embree y Gilman, bibliotecarios académicos en la Universidad de Binghamton, se inspiraron para escribir este estudio mientras trabajaban en el lanzamiento del Centro de Sostenibilidad de su biblioteca en 2021, que incluye la primera biblioteca de semillas del campus. Esta publicación es parte de la serie Pocket Burgundy, que presenta obras concisas sobre diversos temas en las comunidades de información y patrimonio cultural.

La evolución de las bibliotecas al siglo XXI (Infografía)

«The Evolution of Libraries to the 21st Century (Infographic)». Team, PressReader. Accedido 24 de julio de 2024. https://blog.pressreader.com/libraries-institutions/21st-century-library-evolution-timeline.

Ver infografía

Un viajero del tiempo de 1895, año en que H.G. Wells publicó su clásico de ciencia ficción «La máquina del tiempo», tendría dificultades para comprender lo que vería en una biblioteca actual. Desde sus inicios como repositorios de libros, las bibliotecas han evolucionado para convertirse en centros comunitarios vitales y lugares de mejora personal y aprendizaje permanente.

Desde los primeros tiempos hasta la década de 1800

En el siglo VII a.C., el gobernante asirio Asurbanipal almacenó 30.000 tabletas cuneiformes, abarcando desde textos académicos hasta obras épicas como «La epopeya de Gilgamesh». Civilizaciones antiguas de todo el mundo construyeron sus propios repositorios de conocimiento, como la Biblioteca de Alejandría en Egipto con más de 700.000 documentos y la biblioteca de Córdoba en el siglo X con más de 400,000 libros.

A mediados del siglo XIX, las bibliotecas públicas empezaron a ganar popularidad. En 1833, se abrió la primera biblioteca pública financiada por impuestos en Peterborough, New Hampshire, EE.UU. Con el apoyo de grupos de mujeres recaudadoras de fondos y donaciones de Andrew Carnegie, miles de bibliotecas más se establecieron después de la Guerra Civil.

Transformaciones significativas: 1876-1940

El año 1876 fue crucial para las bibliotecas: se formó la American Library Association, se fundó el American Library Journal y se introdujo el sistema decimal Dewey. En la década de 1890, se permitió la entrada de niños a las bibliotecas públicas, y en 1932, las máquinas de préstamo de libros eléctricas de los hermanos Gaylord revolucionaron la manera de registrar préstamos.

Innovaciones tecnológicas: 1970-2000

En los años 70, la catalogación informatizada se convirtió en la norma, con el sistema MARC. En la década de 1980, la Biblioteca del Congreso inició proyectos piloto para digitalizar colecciones. En 1991, la Universidad Carnegie Mellon introdujo la primera biblioteca digital, Mercury Electronic Library. A finales de los 90, el diseño de las bibliotecas públicas empezó a cambiar, transformándose en espacios abiertos y acogedores para la comunidad.

La era digital: 2000 en adelante

En el año 2000, la tecnología RFID simplificó el proceso de préstamo de libros. En los primeros años del nuevo milenio, las bibliotecas adoptaron quioscos digitales para ofrecer contenido virtual global. A finales de los 2000, las bibliotecas ampliaron sus catálogos más allá de los libros, incluyendo películas, música y equipos tecnológicos, ayudando a cerrar la brecha digital.

Espacios creativos y la inteligencia artificial

Desde la década de 2010 hasta ahora, las bibliotecas se han convertido en lugares de creación, ofreciendo estudios de producción, cabinas de podcasting y talleres. La inteligencia artificial (IA) ha sido un motor importante de la evolución de las bibliotecas, mejorando la búsqueda de recursos, la gestión de colecciones y la asistencia a los usuarios mediante chatbots.

La evolución de las bibliotecas continuará, y es fundamental reconocer que el bibliotecario del siglo XXI no es solo un guardián de libros. Son investigadores, analistas de datos, gestores de bases de datos, y mucho más, roles que la tecnología ha hecho aún más claros y valiosos.

La imprenta en Perugia durante el Renacimiento

Panzanelli, Alessandra. La stampa a Perugia nel Rinascimento: Dai tipografi tedeschi agli editori locali. FrancoAngeli, 2020.

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La impresión con tipos móviles apareció en Perugia en 1471, cuando la ciudad estaba bajo el dominio de Braccio Baglioni. Perugia albergaba una importante universidad que había atraído estudiantes de toda Europa durante más de un siglo, ofreciendo alojamiento en dos colegios, siendo el ‘Sapienza Vecchia’ el más conocido por hospedar a estudiantes extranjeros. Estos colegios ayudaron a los primeros impresores, todos extranjeros, cuya actividad prosperó durante unos quince años antes de que la fuerte competencia de centros de impresión más grandes, especialmente Venecia, dominara el mercado de libros de Perugia.

Una segunda fase de producción local de libros comenzó a finales del siglo XV, liderada por la familia Cartolari y Bianchino dal Leone. La historia del libro en Perugia se caracteriza por su calidad y originalidad, a pesar de las modestas cantidades producidas. Este interés por la impresión perugina ha sido reconocido por importantes bibliógrafos. El libro de Panzanelli es el resultado de una extensa investigación basada en un análisis detallado de todas las ediciones conocidas y documentos archivísticos, incluyendo nuevos descubrimientos.

Ben Franklin Inventó la Biblioteca como la Conocemos Hoy

Foto: La sala de lectura de la Library Company en la calle Juniper en Filadelfia, alrededor de 1935, una de las principales ubicaciones del grupo desde 1880 hasta 1935. La Library Company de Filadelfia.

Elizabeth Webster. «How Ben Franklin Invented the Library as We Know It». Smithsonian Magazine. Accedido 21 de mayo de 2024. https://www.smithsonianmag.com/history/how-ben-franklin-invented-library-as-we-know-it-180983983/.

En la América colonial, los libros eran raros y caros, pero Benjamin Franklin tenía una idea para abordar esta escasez. En 1727, Franklin fundó el grupo de discusión Junto en Filadelfia, enfocado en la «mejora mutua» mediante el diálogo intelectual. A pesar de disfrutar de los debates del Junto, Franklin creía que necesitaban una biblioteca autoritativa para referenciar hechos básicos.

En 1731, Franklin fundó la Library Company of Philadelphia, una biblioteca con una tarifa de suscripción. Esta permitió a sus miembros, inicialmente artesanos de medios modestos, comprar acciones a bajo costo y acumular «riqueza intelectual» que podían legar a sus descendientes. Franklin se aseguró de que la biblioteca tuviera libros útiles en inglés, accesibles a un público más amplio. La biblioteca no solo respondió a los intereses de los lectores, sino que también permitió a los no accionistas tomar libros prestados pagando una pequeña cuota como garantía. Este modelo innovador rápidamente inspiró imitaciones, y para 1800, había más de 40 bibliotecas de préstamo en los Estados Unidos.

En Gran Bretaña, los filántropos donaban libros a las bibliotecas para el enriquecimiento comunitario, pero estos no circulaban. En algunos casos, los libros estaban encadenados a las estanterías para prevenir robos.

En 1771, Franklin reflexionó en su autobiografía sobre el papel crucial de la biblioteca en la promoción de la democracia, destacando que estas bibliotecas habían mejorado la conversación general de los estadounidenses y hecho a los trabajadores y agricultores tan inteligentes como los caballeros de otros países. Durante la Guerra Revolucionaria y hasta 1800, la Library Company sirvió como la primera Biblioteca del Congreso de facto mientras el gobierno federal estaba en Filadelfia.

Hoy en día, la Library Company sigue siendo una biblioteca de investigación independiente, gratuita y abierta al público, apoyada por accionistas. Conserva algunas de sus primeras colecciones, como la copia original de Franklin de «Logic, or, the Art of Thinking» de Antoine Arnauld y Pierre Nicole. Aunque actualmente se especializa en la historia estadounidense antes de 1900, su misión sigue siendo la misma. Según Michael J. Barsanti, exdirector de la Library Company, la institución se dedica a la educación pública, siguiendo la inspiración del Junto y promoviendo el aprendizaje colectivo como base para sostener una democracia.

400 años de la Universidad San Francisco Xavier, de Sucre, Bolivia. Entrevista con Paola Duchên. Planeta Biblioteca 2024/05/03

400 años de la Universidad San Francisco Xavier, de Sucre en Bolivia. Planeta Biblioteca 2024/05/03

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Paola Duchên, psicóloga y psicoanalista, destaca la importancia histórica y personal de la Universidad San Francisco Xavier de Sucre, considerándola un bastión de conocimiento y cultura en Bolivia. Destaca los logros significativos de la institución en sus 400 años de existencia – la segunda universidad más antigua de América -, incluyendo la formación de profesionales destacados y su contribución al desarrollo cultural, educativo y científico de Bolivia y la región. Reconoce desafíos actuales como la adaptación tecnológica y la inclusión, proponiendo soluciones como la inversión en recursos y políticas de inclusión. Subraya el papel fundamental de la universidad en la sociedad boliviana, destacando su evolución hacia la excelencia académica y el compromiso social. Visualiza un futuro para la Universidad San Francisco Xavier de Sucre como un referente de excelencia académica, innovación y compromiso social en Bolivia y la región.