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Código de ética de la IFLA para bibliotecarios y otros trabajadores de la información

Código de ética de la IFLA para bibliotecarios y otros trabajadores de la información (versión completa) IFLA 2012

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El Código de Ética de la IFLA establece los principios que deben guiar la labor de bibliotecarios y profesionales de la información, destacando el acceso libre, equitativo y sin censura a la información; la defensa de la libertad intelectual; el respeto a la diversidad cultural y social; la protección de la privacidad y confidencialidad de los usuarios; el equilibrio entre acceso al conocimiento y derechos de autor; y el ejercicio profesional con integridad, imparcialidad y responsabilidad social, promoviendo la cooperación, el respeto entre colegas y el compromiso con el desarrollo continuo.

El Código de Ética de la IFLA establece un marco de principios que orienta la conducta de bibliotecarios y profesionales de la información. No pretende sustituir códigos nacionales, sino servir como guía común para fomentar la reflexión ética, la responsabilidad profesional y la transparencia ante la sociedad. Parte de la idea de que la bibliotecología es, en esencia, una actividad ética vinculada al derecho humano a la información, reconocido en la Naciones Unidas y especialmente en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que garantiza la libertad de expresión y acceso a la información.

En su núcleo, el código subraya que la misión principal de los profesionales de la información es garantizar el acceso universal a la información. Esto implica rechazar cualquier forma de censura, promover servicios accesibles —idealmente gratuitos o de bajo coste— y asegurar que tanto las colecciones como los recursos digitales sean inclusivos y utilizables por todas las personas, sin barreras técnicas o económicas.

Otro eje fundamental es la responsabilidad social. Los bibliotecarios deben ofrecer servicios equitativos sin discriminación por motivos de edad, origen, ideología, género o condición social, respetando además la diversidad lingüística. También tienen un papel activo en el fomento de la alfabetización informacional, ayudando a los usuarios a localizar, evaluar y utilizar la información de forma ética, combatiendo prácticas como el plagio.

El código dedica especial atención a la privacidad y confidencialidad, estableciendo que la relación con los usuarios debe basarse en la protección de sus datos personales. Al mismo tiempo, promueve la transparencia institucional, apoyando el acceso público a la información gubernamental, aunque contempla excepciones en casos de interés público relacionados con delitos o corrupción.

En relación con el conocimiento, se defiende un equilibrio entre acceso abierto y propiedad intelectual. Los profesionales deben facilitar el acceso a la información de forma justa y eficiente, apoyar modelos abiertos (como el acceso abierto o el software libre) y, al mismo tiempo, respetar los derechos de autores y creadores. También se les insta a defender limitaciones razonables al copyright y a preservar el dominio público.

El código insiste además en la neutralidad e integridad profesional. Los bibliotecarios deben actuar con imparcialidad en la selección y difusión de la información, separando sus creencias personales de sus funciones profesionales. Asimismo, deben rechazar la corrupción, mantener altos estándares de calidad y actualizar continuamente sus conocimientos.

Finalmente, se abordan las relaciones profesionales, promoviendo el respeto, la equidad laboral y la no discriminación entre colegas. Se fomenta la colaboración, el apoyo a nuevos profesionales, la participación en asociaciones y la contribución al desarrollo del campo mediante la investigación. La competencia desleal queda explícitamente rechazada.

En conjunto, el código configura una ética profesional basada en el acceso libre y equitativo a la información, la defensa de los derechos humanos, la responsabilidad social y el compromiso con la integridad y la excelencia profesional.

Directrices de la IFLA para bibliotecas verdes

Hauke, Petra, Antonia Mocatta y Priscilla Nga Ian Pun. IFLA Guidelines for Green Libraries. The Hague: International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) 2026

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IFLA Guidelines for Green Libraries constituyen un marco integral y sistemático para el desarrollo, la gestión y la evaluación de bibliotecas verdes y sostenibles en contextos muy diversos, tanto geográficos como institucionales.

El documento parte de una concepción amplia de la sostenibilidad, entendida como la interrelación equilibrada entre la responsabilidad ambiental, la equidad social y la viabilidad económica. Desde esta perspectiva, las directrices no se limitan a cuestiones medioambientales, sino que proponen una transformación transversal del quehacer bibliotecario, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con los retos sociales contemporáneos.

El texto aborda de manera detallada la integración de la sostenibilidad en la gobernanza y la gestión estratégica de las bibliotecas, subrayando la importancia del liderazgo institucional, la definición de políticas claras y la incorporación de criterios sostenibles en la toma de decisiones. Se destaca el papel fundamental de la formación y sensibilización del personal, entendida como un elemento clave para garantizar la coherencia entre los valores de la organización y sus prácticas diarias. La sostenibilidad se presenta así como una responsabilidad compartida que debe impregnar la cultura organizativa de la biblioteca.

En el ámbito operativo, las directrices ofrecen orientaciones prácticas sobre la gestión eficiente de recursos, el uso responsable de la energía y los materiales, y la reducción del impacto ambiental de las actividades cotidianas. Se presta especial atención a la planificación y gestión de edificios, instalaciones y equipamientos bibliotecarios, promoviendo criterios de diseño sostenible, mantenimiento responsable y adaptación a las condiciones locales. Asimismo, se analizan los desafíos y oportunidades asociados al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, enfatizando la necesidad de equilibrar innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.

Las Guidelines también profundizan en la dimensión social de las bibliotecas verdes, destacando su compromiso con la accesibilidad, la inclusión y la participación comunitaria. Las bibliotecas son concebidas como espacios abiertos y equitativos que contribuyen al bienestar colectivo, fomentan la alfabetización ambiental y actúan como agentes educativos en materia de sostenibilidad. En este sentido, el documento subraya el potencial de los servicios, las colecciones y las actividades bibliotecarias para sensibilizar a la ciudadanía y promover cambios de comportamiento hacia modelos más sostenibles.

Un elemento central del texto es la insistencia en la evaluación continua y la mejora progresiva. Las directrices animan a las bibliotecas a establecer mecanismos de seguimiento y medición de impacto que permitan valorar el grado de cumplimiento de los objetivos sostenibles y ajustar las estrategias cuando sea necesario. A través de estudios de caso y ejemplos de buenas prácticas, se demuestra que bibliotecas de distintos tamaños, recursos y contextos pueden generar un impacto ambiental y social significativo mediante acciones adaptadas a su realidad específica.

En conjunto, IFLA Guidelines for Green Libraries posiciona a las bibliotecas no solo como instituciones comprometidas con la sostenibilidad, sino como referentes y modelos para sus comunidades. El documento refuerza la idea de que las bibliotecas pueden desempeñar un papel activo en la transición hacia sociedades más justas, inclusivas y respetuosas con el medio ambiente, integrando los principios de sostenibilidad en todos los niveles de su actividad.

Directrices para servicios bibliotecarios inclusivos para personas con discapacidades de lectura

International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). Guidelines for Inclusive Library Services for Persons with Print Disabilities. IFLA Libraries Serving Persons with Print Disabilities Section (draft). Fecha de publicación y llamado a comentarios: enero 2025

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Las Guidelines for Inclusive Library Services for Persons with Print Disabilities son un conjunto de directrices elaboradas por la International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA), específicamente por la sección Libraries Serving Persons with Print Disabilities (LPD), con el objetivo de guiar a las bibliotecas y a su personal en la creación, mejora y evaluación de servicios bibliotecarios inclusivos y accesibles para personas con discapacidad para acceder al texto impreso. Este término incluye, entre otros, a personas ciegas, con baja visión, con dislexia o con dificultades físicas para leer formatos tradicionales.

Las directrices se conciben como una herramienta práctica, útil tanto para bibliotecas que están iniciando servicios accesibles como para aquellas que ya los ofrecen y desean profundizar o estandarizar sus prácticas. El documento enfatiza que la inclusión no debe ser un añadido, sino parte integral de la misión de la biblioteca, alineada con principios de derechos humanos, como los establecidos en la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades y el Tratado de Marrakech.

Un aspecto central de las directrices es que las barreras no son solo arquitectónicas, sino que también existen en el acceso a la información digital, la comunicación y la forma en que se organizan y describen los recursos. Por ello, el documento aborda múltiples dimensiones del servicio bibliotecario:

  1. Evaluación de necesidades y planificación estratégica
    Las bibliotecas deben partir de un análisis de las necesidades de su comunidad, identificando los grupos de personas con discapacidades de acceso al texto impreso y sus preferencias de formato y soporte. Esto impulsa políticas y estrategias informadas.
  2. Diseño de servicios basados en la participación de usuarios
    Se promueve el enfoque de “nada sobre nosotros sin nosotros”, invitando a las bibliotecas a colaborar directamente con personas con discapacidad y organizaciones de la comunidad para diseñar, implementar y evaluar los servicios.
  3. Tecnologías y formatos accesibles
    Las directrices subrayan la importancia de ofrecer materiales en formatos alternativos (como audio, braille, texto electrónico compatible con lectores de pantalla o sistemas como DAISY) y de equipar las bibliotecas con tecnologías de asistencia que permitan a las personas con diferentes discapacidades acceder por sí mismas a la información.
  4. Comunicación y accesibilidad digital
    No basta con tener los materiales; también es crucial que la comunicación institucional, los catálogos, portales web y sistemas de descubrimiento sean accesibles —por ejemplo, mediante etiquetado adecuado, metadatos que describan la accesibilidad, y compatibilidad con software de asistencia— para que las personas con discapacidad puedan localizar, solicitar y usar recursos sin barreras.
  5. Programación y servicios inclusivos
    Las actividades de la biblioteca (eventos, talleres, clubes de lectura, cursos) también deben diseñarse de forma inclusiva, considerando ajustes razonables para la participación plena de personas con discapacidades de impresión, como intérpretes, subtitulado, descripciones de audio o materiales previos en formatos accesibles.
  6. Capacitación del personal
    El documento destaca que el éxito de estos servicios depende en gran medida de formar y sensibilizar al personal bibliotecario, dotándolo de conocimientos sobre las necesidades y herramientas específicas para atender con competencia y empatía a usuarios con discapacidad de impresión.
  7. Evaluación y mejora continua
    Finalmente, se anima a las bibliotecas a monitorizar y evaluar regularmente la eficacia de sus servicios accesibles, recogiendo datos, feedback de usuarios y usando indicadores para ajustar prácticas y adoptar innovaciones tecnológicas o metodológicas.

Código de conducta para estudiantes propuesto por Harvard para la IA

Harvard University and metaLAB (at) Harvard. Proposed Harvard AI Code of Conduct. Cambridge, MA: Harvard University, July 2023. Accessed [día mes año]. https://aicodeofconduct.mlml.io/assets/files/ai_code_of_conduct.pdf

Proposed Harvard AI Code of Conduct está centrada en el uso de herramientas de IA generativa por estudiantes en tareas académicas. Esta no plantea una prohibición general, sino que apuesta por políticas específicas por curso.

Harvard propone que el uso de la IA en educación no sólo sea visto como una amenaza, sino como una oportunidad para repensar qué y cómo enseñamos: qué habilidades tienen mayor valor en un mundo donde la IA hace ciertas tareas tradicionalmente académicas.

“Proposed Harvard AI Code of Conduct” es un documento elaborado en 2023 con el propósito de guiar el uso responsable de herramientas de inteligencia artificial generativa dentro del ámbito académico de la Universidad de Harvard. Su objetivo no es imponer una prohibición general, sino establecer principios flexibles que permitan a cada profesor definir su propia política sobre el uso de la IA en sus cursos, con el apoyo institucional necesario para garantizar coherencia, ética e integridad académica.

El texto parte de la idea de que la IA ya forma parte de la vida académica y profesional, por lo que el enfoque adecuado no es evitarla, sino aprender a convivir con ella y a utilizarla con responsabilidad. Para ello, se propone que cada curso de Harvard cuente con una política escrita que indique claramente a los estudiantes qué usos de la IA están permitidos, cuáles están restringidos y cómo afectará su utilización a la evaluación del aprendizaje. Estas políticas deben revisarse periódicamente, dado el rápido avance de la tecnología.

El documento recomienda que las normas sobre IA se integren dentro del código de honor académico y se gestionen en colaboración con órganos como el Harvard College Honor Council. Se insiste en que las políticas deben distinguir entre distintos tipos de herramientas —por ejemplo, modelos de lenguaje o generadores de imágenes— y que no se deben usar detectores automáticos de texto generado por IA como única prueba en casos de posible infracción, ya que su fiabilidad es limitada. Además, se subraya la importancia de ofrecer materiales educativos que ayuden a profesores y estudiantes a comprender tanto las capacidades como los riesgos de estas herramientas.

El código incluye también una serie de plantillas diseñadas para facilitar la implementación de políticas claras en cada asignatura. Entre ellas, se propone exigir que los estudiantes reconozcan y citen explícitamente el uso de herramientas de IA en sus trabajos académicos, explicando cómo las han empleado y evaluado los resultados obtenidos. También se ofrecen cuatro niveles de política posibles, que van desde la autorización total del uso de IA (con la obligación de citarla) hasta su prohibición completa, pasando por modalidades intermedias en las que su uso está permitido solo en fases específicas del trabajo o bajo indicaciones concretas del docente.

En conjunto, el código de conducta propuesto por Harvard busca equilibrar la innovación con la integridad. Promueve una cultura académica que fomente la experimentación y el pensamiento crítico, pero dentro de un marco ético y transparente. Su espíritu es preparar a la comunidad universitaria para un futuro en el que la inteligencia artificial será una herramienta habitual, ayudando a que profesores y estudiantes aprendan no solo a usarla, sino también a cuestionarla, evaluarla y citarla de manera adecuada.

Este enfoque puede servir como referencia útil para otras instituciones educativas —incluidas las bibliotecas universitarias— que deseen desarrollar sus propias guías o programas de alfabetización en IA, especialmente en temas relacionados con la citación, la autoría, la integridad académica y la educación ética en entornos digitales.

Los puntos principales del Proposed Harvard AI Code of Conduct son:

  1. No prohíbe la IA, sino que promueve su uso responsable y regulado por curso.
  2. Integra el uso de la IA dentro del código de honor académico de Harvard.
  3. Exige que cada asignatura defina y comunique su política sobre IA por escrito.
  4. Distingue entre tipos de herramientas (texto, imagen, código, etc.).
  5. Desaconseja usar detectores de IA como única prueba de infracción.
  6. Obliga a reconocer y citar cualquier uso de herramientas de IA.
  7. Ofrece cuatro niveles de política: permitido, parcial, autorizado o prohibido.
  8. Promueve la formación ética y técnica sobre IA para estudiantes y docentes.
  9. Recomienda revisar y actualizar las políticas periódicamente.
  10. Fomenta una cultura de transparencia, responsabilidad y pensamiento crítico ante la IA.

La IA en las publicaciones académicas: un estudio sobre las directrices y políticas de las revistas de Biblioteconomía y Documentación

Gao, Wenli, Guoying Liu, Michael Bailou Huang, y Hong Yao. “AI in Scholarly Publishing: A Study on LIS Journals’ Guidelines and Policies.” International Journal of Librarianship 10, no. 2 (2025): 85–100. https://doi.org/10.23974/ijol.2025.vol10.2.419

Se examina cómo las revistas de biblioteconomía e información científica (LIS) han adoptado y regulado el uso de la inteligencia artificial generativa, especialmente herramientas como ChatGPT, dentro del contexto de la publicación académica

En primer lugar, los autores describen numerosos beneficios potenciales de ChatGPT para el ámbito editorial: facilita a los autores la redacción, puede asistir en la generación de resúmenes, sintetizar información compleja y, en general, optimizar varios aspectos del proceso de publicación. No obstante, advierten que esta tecnología representa una innovación disruptiva que podría transformar profundamente la academia y la comunicación científica.

A pesar de sus ventajas, el artículo destaca importantes desafíos éticos. Una de las principales preocupaciones es la autoría: el uso de ChatGPT genera dudas sobre quién es realmente el autor del contenido —el humano que lo solicitó o la IA que lo generó— y sobre cómo atribuir correctamente el crédito. demás, señalan problemas relacionados con el derecho de autor: el modelo puede usar contenido protegido sin citar adecuadamente, ya sea en forma de citas, datos, ideas, métodos o gráficos, lo que podría derivar en plagio, incluso cuando el texto se paraprasea.

Frente a estos retos, los autores argumentan que es fundamental evaluar el nivel de transparencia con que se está integrando la IA generativa en las prácticas editoriales. Recomiendan que las revistas establezcan políticas claras que regulen su uso, especialmente en lo referido a atribución, transparencia y salvaguarda de la originalidad del trabajo científico.

Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta

United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. Recommendation on Open Science. Adoptada por la 41.ª Conferencia General de la UNESCO, París, 23 de noviembre de 2021. París: UNESCO, 2021. Disponible en línea en https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379949_spa

La Recomendación sienta las bases para una transformación profunda del ecosistema científico global. Promueve un modelo de producción y circulación del conocimiento más justo, transparente y participativo, con el fin de acercar la ciencia a la sociedad y garantizar que sus beneficios estén al alcance de todos. La Recomendación constituye, así, una hoja de ruta ambiciosa para que gobiernos, instituciones y comunidades científicas trabajen conjuntamente por una ciencia abierta al mundo y para el mundo.

La Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta, adoptada por unanimidad en noviembre de 2021 durante la 41.ª sesión de la Conferencia General, constituye el primer instrumento normativo internacional que define y promueve un enfoque común para el desarrollo de la ciencia abierta a nivel mundial. Este documento fue elaborado con la participación de expertos, responsables políticos, científicos, organizaciones e instituciones de diversos contextos geográficos y disciplinares, en respuesta a los desafíos contemporáneos en la producción, acceso y difusión del conocimiento científico.

Se parte de una definición amplia e inclusiva de la ciencia abierta, que no se limita al acceso abierto a publicaciones científicas, sino que también abarca el acceso libre a datos, software, infraestructuras digitales, metodologías, materiales de investigación y procesos colaborativos. Además, reconoce y valora los sistemas de conocimiento no occidentales, tradicionales e indígenas, proponiendo una ciencia más participativa y plural.

El texto se articula en torno a cinco pilares fundamentales: el conocimiento científico abierto; las infraestructuras para la ciencia abierta; la comunicación científica accesible; la participación activa de diversos actores sociales; y el diálogo con otros sistemas de conocimiento. Estos ejes estructuran una visión integral que promueve una ciencia más democrática, ética, reproducible y útil para enfrentar los grandes retos sociales, como el cambio climático, las pandemias o las desigualdades globales.

La Recomendación también establece compromisos específicos para los Estados Miembros. Les insta a promover marcos normativos que respalden la ciencia abierta, garantizar la inversión en infraestructuras adecuadas, fomentar la formación en prácticas abiertas, y crear mecanismos de evaluación científica más equitativos. Asimismo, se les solicita rendir cuentas sobre los avances realizados y cooperar con otros países en el fortalecimiento de una cultura científica abierta y colaborativa.

¿Quién decide qué se lee en Goodreads? intereses comerciales, algoritmos opacos y estructuras de poder

Hu, Yuerong, Jana Diesner, Ted Underwood, Zoe LeBlanc, Glen Layne-Worthey, y John Stephen Downie. “Who Decides What Is Read on Goodreads? Uncovering Sponsorship and Its Implications for Scholarly Research.” Big Data & Society, vol. 12, no. 3 (julio–septiembre 2025): 1–17. https://doi.org/10.1177/20539517251359229.

Se analiza críticamente el papel de las reseñas incentivadas en Goodreads y su impacto tanto en la comprensión académica del comportamiento lector como en la dinámica cultural y económica de la crítica literaria en línea. Los autores parten de la premisa de que las reseñas en redes sociales de libros no son simples reflejos espontáneos de lectores amateurs, sino artefactos sociotécnicos moldeados por intereses comerciales, algoritmos opacos y estructuras de poder dentro de la industria editorial y las plataformas digitales.

A partir de un corpus histórico de más de 7,8 millones de reseñas (2006–2017), el estudio identifica 331.211 reseñas explícitamente incentivadas mediante un enfoque de diccionario de palabras clave relacionadas con patrocinios. Este método revela que, aunque representan un porcentaje reducido (alrededor del 4,23 % del total), su presencia ha crecido exponencialmente desde 2007, con picos notables en géneros altamente rentables como romance, misterio/thriller y fantasía. El análisis vincula el incremento a la adquisición de Goodreads por Amazon en 2013, lo que habría intensificado la comercialización de la visibilidad de los libros.

Los resultados muestran una concentración extrema: el 80 % de las reseñas incentivadas provienen de solo el 13,66 % de los usuarios que publican este tipo de contenido, y se concentran en libros de un 27 % de autores y un 10 % de editoriales. Asimismo, las redes de patrocinadores revelan que empresas como NetGalley, Amazon y Goodreads ocupan posiciones centrales, colaborando frecuentemente en co-patrocinios. NetGalley, por sí sola, está presente en un tercio de las reseñas incentivadas identificadas.

El trabajo discute cómo esta concentración reproduce desigualdades preexistentes del mundo editorial tradicional, limitando la diversidad de géneros y la representación de autores independientes. Además, se alerta sobre el uso de reseñas como herramienta de marketing —incluso cuando no son positivas— para aumentar visibilidad y ventas, y sobre la dificultad de distinguir entre reseñas auténticas, pagadas o generadas por IA. Los autores subrayan la necesidad de un análisis crítico de los datos culturales de plataformas sociales, dado el acceso restringido y las limitaciones metodológicas impuestas por algoritmos propietarios.

En sus conclusiones, el estudio señala que las reseñas incentivadas no deben tratarse como meros registros de opinión pública, sino como productos de un ecosistema que combina intereses corporativos, dinámicas algorítmicas y estrategias de autopromoción. Recomienda que investigadores, desarrolladores de IA y lectores aborden estos datos con cautela, considerando su contexto sociotécnico, para evitar interpretaciones distorsionadas y perpetuación de sesgos estructurales.

Ocho principios para transformar la publicación científica y fortalecer su papel en la sociedad

International Science Council. Key Principles for Scientific Publishing. ISC Report, publicado el 17 de noviembre de 2023. DOI: 10.24948/2023.13. Disponible en PDF desde el ISC

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El informe ofrece una guía clara y coherente para que los editores científicos impulsen una transición hacia una ciencia más abierta, equitativa y robusta, con sistemas editoriales centrados en la comunidad, la adaptabilidad y el bien público.

Se destaca la necesidad de que los editores científicos adopten ocho principios clave para garantizar que la publicación cumpla con su rol esencial en un entorno global que enfrenta desafíos como el cambio climático, la inteligencia artificial, y la proliferación de desinformación y nacionalismos

Los ocho principios propuestos :

  1. Acceso abierto universal. Debería haber un acceso universal, rápido y abierto al registro científico (Consejo Internacional de Ciencia, 2021), tanto para autores como para lectores, sin barreras a la participación, en particular aquellas basadas en la capacidad de pago, el privilegio institucional, el idioma o la geografía.
  2. Licencias abiertas. Las publicaciones científicas deberían tener como característica predeterminada contar con licencias abiertas que permitan la reutilización y la minería de textos y datos.
  3. Revisión por pares rigurosa y continua.: La revisión por pares rigurosa, oportuna y continua debe seguir desempeñando un papel clave en la creación y mantenimiento del registro público de la ciencia.
  4. Accesibilidad de datos y metadatos. Los datos y observaciones en los que se basa una afirmación de verdad publicada deben ser simultáneamente accesibles al escrutinio y respaldados por los metadatos necesarios.
  5. Preservación del registro científico. El registro de la ciencia debe mantenerse de tal manera que se garantice el acceso abierto a las generaciones futuras.
  6. Bibliodiversidad. Se deben respetar las tradiciones de publicación y la bibliodiversidad en diferentes disciplinas y regiones.
  7. Adaptabilidad de los sistemas editoriales. Los sistemas de publicación deben diseñarse para adaptarse continuamente a nuevas oportunidades de cambio beneficioso en lugar de incorporar sistemas inflexibles que inhiban el cambio.
  8. Gobernanza comunitaria. La gobernanza de los procesos de difusión del conocimiento científico debería rendir cuentas a la comunidad científica o estar en manos de ella.

El modelo actual, dominado por editoriales comerciales, no cumple con estos principios debido a precios altos, restricciones autorales, sistemas de revisión insuficientes, falta de transparencia en datos y dependencia de infraestructuras cerradas. Se señala que este sistema ha incentivado la sobrepublicación, incluso con artículos fraudulentos, y ha desplazado a los investigadores hacia una “cultura de cantidad” con algunos problemascomo:

  • El pago excesivo limita el acceso de investigadores con menos recursos.
  • La apropiación del copyright impide la reutilización científica.
  • La revisión por pares se ve debilitada por el volumen creciente de publicaciones y la falta de control de calidad.
  • Se priorizan indicadores bibliométricos sobre contenido transversal, lo cual fomenta publicaciones innecesarias, incluso fraudulentas

Además, se subraya la necesidad de una ciencia abierta al público, con lenguaje accesible y un cambio cultural en las instituciones académicas, de modo que la ciencia no sea un privilegio, sino un bien común.

Uso de la inteligencia artificial (IA) en el ecosistema de la publicación académica y científica

NISO. 2025. Advancing Artificial Intelligence Interoperability in STM Content Through Standards: Report of NISO AI Publishing Workshops, June 2025.

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En junio de 2025, la Organización Nacional de Estándares de Información (NISO) publicó el informe preliminar de una serie de talleres dedicados al uso de la inteligencia artificial (IA) en el ecosistema de la publicación académica y científica. Estos talleres, realizados a principios de año, reunieron a profesionales de bibliotecas, editoriales, instituciones académicas y desarrolladores de tecnología con el fin de identificar desafíos comunes y proponer soluciones colaborativas. El documento está actualmente abierto a comentarios públicos hasta el 15 de julio de 2025, como parte de un proceso participativo para refinar futuras recomendaciones normativas.

Uno de los aspectos centrales del informe es la necesidad urgente de establecer estándares para garantizar la interoperabilidad entre plataformas y herramientas que incorporan IA. Esta interoperabilidad no solo permitiría una mayor eficiencia en los procesos editoriales, sino también una mayor transparencia y confianza en los resultados generados por algoritmos. Se subraya la importancia de metadatos detallados y estructurados, así como la documentación clara del funcionamiento de las IA utilizadas.

También se abordaron consideraciones éticas clave, como la protección de datos, la privacidad de autores y revisores, y la necesidad de mitigar sesgos algorítmicos. Los participantes coincidieron en que cualquier uso de IA en entornos académicos debe respetar los principios de equidad, trazabilidad y responsabilidad. Además, se propone la creación de grupos de trabajo interinstitucionales y la elaboración de guías técnicas que orienten a las organizaciones en la adopción segura y eficaz de estas tecnologías.

El informe representa un paso importante para posicionar a la comunidad académica como agente activo en la definición de normas que regulen el uso de la IA en la publicación científica. Con este enfoque colaborativo, NISO busca fomentar el desarrollo de herramientas más confiables, interoperables y éticas, al tiempo que impulsa una cultura de transparencia y mejora continua en la investigación académica.

Guía inicial de la IFLA sobre inteligencia artificial en bibliotecas: oportunidades, riesgos y recomendaciones

International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). 2025. IFLA Entry Point to Libraries and AI. The Hague: IFLA, June 10, 2025.

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«IFLA Entry Point to Libraries and AI», publicada el 10 de junio de 2025, es una guía breve y práctica diseñada para ayudar a profesionales de bibliotecas a reflexionar sobre las oportunidades, beneficios y riesgos éticos que plantea la inteligencia artificial (IA) en sus servicios. No pretende reemplazar un instrumento de decisión, sino ser una herramienta introductoria: ofrece preguntas —no respuestas— para promover el debate y la evaluación contextuada.

La Inteligencia Artificial (IA) ofrece un potencial significativo para apoyar los valores fundamentales de las bibliotecas, como el acceso equitativo a la información y la creación de conocimiento. Sin embargo, también es una tecnología controvertida, con desarrollos actuales que plantean preocupaciones éticas y sociales.

La IFLA utiliza el término IA en sentido amplio, abarcando desde tecnologías conocidas (como OCR, traducción automática, análisis de datos) hasta modelos generativos recientes. La guía reconoce que, si bien muchas ya forman parte del ecosistema bibliotecario, el público y los debates suelen centrarse en herramientas más novedosas como los grandes modelos de lenguaje.

La guía forma parte de una serie temática (2025‑2026), alineada con el Código de Ética de la IFLA y otros documentos. La organización se compromete a actualizarla regularmente, reflejando los rápidos cambios en el ámbito de la IA . En la misma, IFLA enfatiza el deber profesional de garantizar que los beneficios de la IA —por ejemplo, en términos de acceso al conocimiento y eficiencia operativa— se obtengan de forma responsable, equitativa y sostenible. Asimismo, alerta sobre el potencial generador de daños, evitando que la “hiperexcitación tecnológica” opaque soluciones más simples, justas y asequibles.

Identifica múltiples aplicaciones útiles para las bibliotecas, entre ellas:

  • Digitalización masiva (textos, archivos visuales, grabados).
  • Creación de metadatos a escala.
  • Sistemas de recomendación y personalización.
  • Resúmenes automatizados, análisis de datos, traducciones y chatbots.
  • Soporte en tareas profesionales internas (p. ej., redacción de informes)

Aunque el documento alerta también sobre 14 riesgos clave, como:

  • Concentración de poder en empresas tecnológicas y carreras de IA desreguladas
  • Sobrehype y casos de uso poco relevantes o ineficaces.
  • Información inexacta o desactualizada, con invención de fuentes.
  • Sesgos heredados de datos de entrenamiento.
  • Pérdida de diversidad cultural y lingüística.
  • Desinformación y censura.
  • Brecha digital y acceso desigual.
  • Opacidad, falta de explicabilidad y responsabilidad.
  • Privacidad y seguridad de los datos de usuarios.
  • Propiedad intelectual y derechos de autor, especialmente por el scraping de datos.
  • Falta de consulta a las partes interesadas.
  • Reducción de autonomía humana y dependencia tecnológica.
  • Desplazamiento laboral y explotación de trabajadores precarios.
  • Impacto ambiental por consumo energético y agua en centros de datos.

Además, Incluye 14 preguntas orientadoras (por ejemplo: ¿son los beneficios justificables?, ¿es equitativo el acceso?, ¿se protege la privacidad?, ¿quién es responsable ante errores?, ¿cómo se involucra a la comunidad?). Están concebidas para estructurar debates, talleres o análisis internos

Se presentan escenarios prácticos para ilustrar cómo aplicar estas preguntas en situaciones reales: uso interno por parte del personal, apoyo a la creación de metadatos, elección de proveedores externos, entre otros. Estos ayudan a traducir preguntas abstractas en decisiones tangibles.

Y propone diferentes niveles de acción

La IFLA propone seis niveles de acción:

  1. Desarrollar o licenciar herramientas de IA.
  2. Contribuir a la creación y entrenamiento de modelos en interés público.
  3. Guiar a usuarios en el uso responsable de IA.
  4. Incluir alfabetización en IA dentro de la alfabetización digital.
  5. Asesorar internamente respecto a políticas de IA.
  6. Abogar por un uso ético y regulado de la IA en la sociedad