Archivo de la etiqueta: PreTextos

La biblioteca está clasificada y la experiencia organizada

6bd5ea9665b09b7dd2a66ec908cab0e8

 

Las bibliotecas consideradas como instituciones de aprendizaje y enseñanza, basadas fundamentalmente en el aprendizaje experiencial, ya estaban en el pensamiento de algunos de los padres de la Biblioteconomía moderna como Melvil Dewey o William Elmer Henry, que publicó en 1931 «My own opinions upon libraries and librarianship». The Alumni Association of the University of Washington Library School (1931), aquí recogemos esta cita:

 

«Aquellas y sólo aquellas instituciones que nos ponen en posesión con las experiencias de la vida deben ser consideradas como educativas, cualquiera que sea la economía que se pueda emplear que facilita el mayor número de experiencias en el menor tiempo con el menor esfuerzo es la más eficiente En resumen, la biblioteca está clasificada
y la experiencia organizada».

William E. Henry, 1931

 

My own opinions upon libraries and librarianship [by] William E. Henry. The Alumni Association of the University of Washington Library School (1931)

Punto de ruptura: bibliotecas y COVID-19

 

5934882-estudiante-mirando-estantes-vacc3ados-de-libro-en-la-biblioteca

 

 

Punto de ruptura
sol de las nubes rotas
en un frío día de marzo
visto en su ausencia
conversaciones dispersas
en una biblioteca
la mitad de los ordenadores se apagaron
para mantener una distancia de seis pies
un poema sin palabras
parpadea en la pantalla
el virus que tememos
canciones en youtube
para pasar el tiempo
anhelando mi amor
los gorriones fuera de la ventana
Dispersión
las palabras fallan
se buscan nuevos amigos
contemplación silenciosa

Copyright © Mike Bayles

Deseo de navidad

 

40331b2b115cd3a9b50cdf2c9ab4386b

 

Deseo de navidad

Elige una sonrisa para mí de tu catálogo, tan vasto y rico, tan cálido y brillante,  tan lleno de luz. La noche más oscura. Cuéntame una historia de tu biblioteca, fiel a nuestros corazones, fiel a nuestras vidas, fiel a nuestras almas, Pero no demasiado cierta. Y déjame con tus mejores recuerdos cuando nos separamos, cuando hacemos cliché, cuando los nervios se debilitan a través de largos días fríos.

 

Copyright © William Coyne

Los árboles y los libros

c1cc740205742ab9e7bdb72e1521ed3d-book-tree-knowledge

 

Los árboles como los libros tienen hojas,
cuyos bordes son suaves y cortantes,
y cubiertas (es decir, tapas) y capítulos
de flores y letras doradas en los lomos.

Y son cuentos de reyes, cuentos de hadas,
las más fantásticas aventuras,
que se puede leer en sus páginas,
en el peciolo, en el limbo, en las costillas.

Los bosques son enormes bibliotecas,
e incluso hay bosques especializados,
con hayas, abedules y un letrero
diciendo, «Bosque de zona templada».

Claramente, no puedes plantar
en tu habitación, plátanos o encinas.
Para empezar a construir una biblioteca,
sólo un jarrón de sardinas.

 

As árvores e os libros. Jorge Sousa Braga

Si los hombres gobernaran el mundo

 

dbbda22c6d9fae1a345b3f97090e6a9f

 

Si los hombres gobernaran el mundo
Si los hombres gobernaran el mundo,
Habría espacio en el garaje para el coche,
Habría menos contaminación,
Como todo el mundo tomaría el primer aparcamiento disponible,
En lugar de mantener el motor en marcha y aparcar en doble fila
Mientras esperaba a uno de los más cercanos a la puerta de la tienda.

Si los hombres gobernaran el mundo,
Todas las casas tendrían una cueva de hombre,
Preferiblemente con una buena biblioteca.

David Smith

 

El bibliotecario del comic de Azucena -revista juvenil femenina

 

5941046

 

Azucena fue una colección de cuadernos de historietas publicada en España entre 1946 y 1971 por la editorial Toray, contando con 1192 números en su primera época, además de una serie de 160 «extraordinarios».1​ Ha sido el ejemplo más popular del denominado «tebeo de hadas»​ y el tebeo femenino de mayor longevidad de la historia del cómic español. Como el resto de cuadernos de su época, tenía un formato apaisado, con portada a color e interior en blanco y negro. El investigador Juan Antonio Ramírez afirmó que era una de las revistas que más había influido, a nivel ideológico, en las mujeres españolas nacidas entre 1940 y 1960. Aquí recogemos la portada del ejemplar titulado «El bibliotecario» representado con el canon más clásico, que como afirma Ramón Abad Hiraldo en el capítulo «Las bibliotecas en el cómic» del libro » Nuevas visiones sobre el cómic: un enfoque interdisciplinar editado por Julio A. Gracia Lana, Ana Asión Suñer, guarda cierta semejanza con el periodista Clark Kent del comic y luego película «Superman». En esta misma colección hay otro número de la colección titulado «La gentil bibliotecria»

 

Mis libros

64e4c5f2f1500bbef511ef133c2785c1

 

Mis libros (que no saben que yo existo)
son tan parte de mí como este rostro
de sienes grises y de grises ojos
que vanamente busco en los cristales
y que recorro con la mano cóncava.
No sin alguna lógica amargura
pienso que las palabras esenciales
que me expresan están en esas hojas
que no saben quién soy, no en las que he escrito.
Mejor así. Las voces de los muertos
me dirán para siempre.

Los rusos cren que la profesión de bibliotecario desaparecerá y deberemos reciclarlos en técnicos de impresión 3D

 

3d-printers-in-libraries-1

 

 

Según información aparecida esta semana a través de una encuesta del portal de empleo Trudvsem.ru., la mayoría de los rusos consideran que de aquí a 10 años hay algunas profesiones que van a desaparecer por falta de viabilidad de futuro. Concretamente la profesión de bibliotecario fue la más votada por un total de 61,5% de los encuestados, en segundo lugar el oficio llamado a desaparecer será el de cartero con un 19,1%.

Además el 65,8% estiman que muchas profesiones van a desaparecer y un 47,1% que estos profesionales se deberían reciclar a otras tareas como técnicos de impresión 3D.

Así, en cuanto a las profesiones que traerá el futuro cercano, los rusos están apostando por las de técnico de impresión 3D (29.7%), técnico de robótica médica y consejero genético (14%).

La encuesta se realizó en línea del7 de febrero al 2 de marzo entre más de 2.600 personas .

También decir que no es la primera vez que una encuesta considera que la profesión de bibliotecario será  la primera en desaparecer en la era digital. Hace un año también US Today, publicó una noticia en este mismo sentido. Incluso importantes influencers de la economía y del periodismo como Greta van Suteren de Fox News y Tim Worstall de Forbes en alguna ocasión se han pronunciado en este mismo sentido.

Lo cierto es que generalmente la gente tiene un concepto muy poco informado de lo que es, y de lo que hace un bibliotecario. En la actualidad la biblioteca están cambiando y están diversificando sus ofertas, re imaginando sus espacios y están siendo ágiles, creativos respondiendo a las necesidades de sus comunidades ofertando servicios relacionados con el aprendizaje y la alfabetización; y curiosamente, la mayoría de las bibliotecas que han hecho este cambio reciben más visitas que cuando su éxito se basaba exclusivamente en los formatos impresos. Por otra parte la encuesta tampoco aporta nada nuevo, ya que muchas bibliotecas ya han incorporado impresoras 3D en sus espacios de creación o qué ponen a disposición de la comunidad de forma gratuita, siendo el bibliotecario el orientador en la formación de uso de esta tecnología y un asesor de confianza de sus usuarios. Por lo tanto casi podríamos decir que los profesionales de las bibliotecas nos hemos adelantado al futuro. La biblioteca a muerto, viva el bibliotecario!!

 

Horas en una biblioteca.

 

horas-biblioteca-virginia-woolf-ensayista_ediima20160622_0185_4

 

 

Virginia Woolf. Horas en una biblioteca.

 

«No sería difícil demostrar por medio de un conjunto de hechos contrastados que la gran época para la lectura es la que va de los dieciocho a los veinticuatro años de edad. La mera lista de lo que entonces se lee colma el corazón de las personas mayores de pura desesperación. No es solamente que leamos tantísimos libros, sino también que hayamos podido leer precisamente esos libros. Si se desea refrescar la memoria, tomemos uno de esos viejos cuadernos que rezuman, en un momento u otro, la pasión de los comienzos. Es verdad que la mayoría de las páginas han quedado en blanco, aunque al principio encontraremos un determinado número hermosamente seguido de una caligrafía perfectamente legible. Ahí hemos anotado los nombres de los grandes escritores por orden de mérito; habremos copiado espléndidos pasajes de los clásicos; habrá también listas de libros por leer; lo más interesante de todo es que también habrá listas de libros en efecto leídos, como atestigua el lector con un punto de vanidad juvenil al añadir una marca en tinta roja.

Los libros leídos durante la niñez, habiéndolos distraído de algún anaquel que en principio debiera habernos resultado inaccesible, tienen aún esa irrealidad y esa atrocidad de la visión hurtada al amanecer cuando se propaga sobre los campos apacibles, cuando toda la casa duerme todavía. Asomándonos entre las cortinas, vislumbramos el perfil extraño de los árboles que envuelve la bruma y que apenas reconocemos, aunque tal vez los hayamos de recordar durante toda la vida, pues los niños tienen extrañas premoniciones del porvenir. En cambio, las lecturas posteriores, de las que la lista reseñada es mero ejemplo, es harina de otro costal. Tal vez por vez primera han desaparecido todas las restricciones, y podemos leer lo que nos plazca; las bibliotecas están a nuestras órdenes; mejor aún, tenemos amigos que se encuentran en idéntica situación. Durante días sin fin no hacemos otra cosa que leer. Es una época de extraordinaria excitación, de exaltación. Es como si fuésemos veloces reconociendo a los héroes. Se produce una suerte de maravilla en nuestro ánimo ante la certeza de que somos nosotros quienes estamos haciendo todo esto, y con esa maravilla se entrevera una absurda arrogancia, y un deseo de dar muestras de nuestra familiaridad con los seres humanos más grandes que jamás hayan hollado este mundo. La pasión por el saber se encuentra entonces al máximo, o al menos goza de la máxima confianza, y también poseemos una singularidad de propósito que los grandes escritores gratifican al dar la apariencia de que son uno con nosotros en su estimación de lo que es bueno en la vida. Y como es necesario defender nuestro territorio frente a alguien que se haya acogido a la égida de Pope, por ejemplo, en vez de optar por Sir Thomas Browne a la hora de escoger un héroe, concebimos un profundo afecto por estos hombres, y llegamos a tener la sensación de que los conocemos no como otros los han conocido, sino de una manera privada, íntima. Batallamos bajo su enseña, casi a la luz de sus ojos.»

 

 

El bibliómano ignorante

 

el-bibliomano-ignorante

Luciano. El bibliómano ignorante Luciano. Errar Nature. 2009

Texto completo

+50 libros gratis

 

Un hombre rico, aficionado a los jovencitos y los chaperos, que engrosa cada día su biblioteca con nuevos libros —que nunca lee— con la esperanza de mejorar así su imagen y posición social.

 

FRAGMENTOS

Nunca he visto un libro de Luciano en el vips. Frecuento a diario esas mesas llenas de colores, consejos y Jiménez Losantos y puedo jurar que ni una sola vez me he topado con un ejemplar de las obras de Luciano de Samósata. Coelhos y Allendes sí, a granel, pero Lucianos ni uno. ¿Por qué voy al vips? Cualquiera sabe. ¿Qué tipo de pregunta es ésa? Voy como todos, para sentirme mejor, más crítico y más sabio en la sección letrada, es fama que nadie detecta la guasa, el pastiche y la lógica del mercado como el hombre instruido. Compro mucho y variado porque hay que saber de todo, pero puedo dejarlo cuando quiera.

Edgard W. Said. Tampoco he encontrado libros de Said en las grandes superficies. Supongo que llegaron a mis manos como todo lo bueno, de repente.

Usted sabe, por ejemplo, que la infamia ni se crea ni se destruye: la infamia se acredita, oposita, habita en los libros de autoayuda y en las mesas redondas, en los clubes, en los trajes, en todas y cada una de las sobremesas que no supimos rechazar a tiempo; la infamia se licencia, se doctora, invierte en másters, se subasta. La infamia se subasta y se adquiere y entonces la infamia ya no es la infamia sino el saber, el arte, el talento, la cultura.