Titivillus

 

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Titivillus era un demonio que se decía que trabajaba en nombre de Belphegor, Lucifer o Satanás para introducir errores en el trabajo de los escribas.

Se le ha llamado el “demonio patrón de los escribas”, ya que Titivillus proporciona una excusa fácil para los errores que seguramente se deslizarán en los manuscritos a medida que se copien.

“Los pequeños errores detectados se subsanaban rascando la letra o palabra incorrecta y superponiendo la conveniente. Si esto no era posible por, por ejemplo, haber olvidado un párrafo, se hacía una señal y se escribía al margen o al pie de la página; en algunas ocasiones, el miniaturista integraba hábilmente el añadido en un dibujo.

De hecho, los copistas disponían de la figura del Titivillus, un demonio que llevaba una alforja llena de las sílabas y letras que los copistas olvidaban al escribir y que siempre estaba atento al mayor error que cometieran.

La primera mención de este «patrón demoníaco de los copistas» consta en el Tractatus de penitentia, de Johannes Galensis, publicado hacia el año 1285.”

Lluís Borràs Perelló “El libro y la edición”