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Huronear en bibliotecas y librerías

Solamente hay una manera de leer, que es huronear en bibliotecas y librerías, tomar libros que llamen la atención, leyendo solamente esos, echándolos a un lado cuando aburren, saltándose las partes pesadas y nunca, absolutamente nunca, leer algo por sentido del deber o porque forme parte de una moda o de un movimiento. Recuerde que el libro que le aburre cuando tiene veinte o treinta años, le abrirá perspectivas cuando llegue a los cuarenta o a los cincuenta años, o viceversa. No lea un libro que no sea para usted el momento oportuno […]. Debe saber, por encima de todo, que el hecho de que tenga que pasarse un año o dos con un libro o un autor significa que usted ha sido mal instruido, que usted debía haber sido educado para leer a su manera, de una preferencia a otra; debiera haber aprendido a seguir su propio sentimiento, intuitivamente, acerca de lo que necesita y no la manera como debe citarse a los otros.

Doris Lessing en la nueva farola de Calle del Orco…

Todo relato de lector conlleva así una mención

“A veces incluso una sola frase, que se lleva en un cuaderno o en la memoria, o incluso olvidada, hace el mundo más inteligible. Una sola frase que choca con aquello que estaba como detenido en la imagen para restituirle vida”.

[…] Todo relato de lector conlleva así una mención de los trozos que este ha tomado para edificar su casa, que han permitido nuevos usos, nuevas interpretaciones, transposiciones a menudo insólitas”.

Michele Petit.
Lecturas: del espacio íntimo al espacio público.

La cita trata de reproducir en la escritura una pasión por la lectura

“¿Qué hace que, mientras leo, me detenga, que me asombre determinada frase y no otra? ¿Y qué provoca en mí ese tropiezo? Desencadena todo el procedimiento de la cita, Pero ¿qué es lo que, previamente, ha provocado ese tropiezo? Muy anterior a la cita, más profunda y más oscura, es la invitación: un pequeño flechazo totalmente arbitrario, totalmente contingente e imaginario. […] La invitación tiene que ver con mi deseo y el objeto concreto que extraigo del texto con el fin de conservarlo como recuerdo de una pasión (la pasión de la invitación)…

La invitación es, para la lectura, una figura iniciática: sin ella tal vez sea posible la lectura, pero sin duda no hay placer; sin invitación sólo hay lectura del significado, pero no de la pasión.

[…] La cita trata de reproducir en la escritura una pasión por la lectura, volver a encontrar el repentino fulgor de la invitación, ya que es precisamente la lectura, invitadora y excitante, la que produce la cita. La cita repite, hace que se recuerde la lectura en la escritura: porque en realidad lectura y escritura no son más que una y la misma cosa, la práctica del texto, que es la práctica del papel. La cita es la forma original de todas las prácticas del papel, el recortar y pegar, y esto es un juego de niños”.

Antoine Compagnon.
La segunda mano o el trabajo de la cita.

Nidos de lecturas desde la cuna

López, María, Emilia «Nidos de lecturas: Desde la cuna». 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de Educación de la Nación, 2021.

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Este documento hace parte de una serie de materiales que pretenden promover las prácticas de lectura en su dimensión cultural y en relación con los derechos educativos. Está dirigido a maestros y mediadores que desarrollan experiencias educativas comunitarias dirigidas a las niñas y los niños más pequeños, y su objetivo es fomentar el acercamiento a la palabra escrita y oral, no solo por parte de las niñas y niños, sino también de sus figuras de crianza.

Estrategias de mediación cultural en emergencias: lectura y escritura como refugios simbólicos

Hernández Toscano, Jeimy ;Andrea Panche, Lorena «Agenda de prioridades para el desarrollo de las bibliotecas y el fomento de la lectura, la escritura y la oralidad en iberoamérica». Bogotá: Cerlalc, 2023

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Con motivo de su quincuagésimo aniversario, el Cerlalc desarrolló una estrategia de diálogo regional con actores de sus tres ámbitos misionales en toda Iberoamérica, con el fin de orientar la agenda de prioridades del trabajo regional en torno a la lectura, las bibliotecas, el libro, las industrias creativas y el derecho de autor.

Para la creación de esta hoja de ruta, cada una de las gerencias técnicas del Cerlalc desarrolló diferentes espacios participativos con representantes tanto del sector estatal como del privado y de la sociedad civil. En este documento se resumen las metodologías, hallazgos y conclusiones principales de la agenda de discusión desarrollada por la Gerencia de Lectura, Escritura y Bibliotecas del Cerlalc. En ella, participaron más de 5.600 personas de Iberoamérica, incluyendo a bibliotecarios, especialistas, líderes de los sistemas bibliotecarios públicos y escolares, funcionarios responsables de las políticas y planes de lectura, representantes de organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, asociaciones y colectivos bibliotecarios, entre otros.

De manera general, se presentan recomendaciones para orientar el desarrollo bibliotecario en Iberoamérica, así como las políticas, planes y programas en torno a la lectura, la escritura y la oralidad como elementos centrales para el desarrollo personal y social, con enfoques que den cuenta de los nuevos horizontes del desarrollo democrático y de las exigencias crecientes de equidad social y participación amplia.

El ecosistema del libro en Iberoamérica, un estado de la cuestión

Dujovne, Alejandro. El ecosistema del libro en Iberoamérica, un estado de la cuestión. Bogotá: Cerlalc, 2022

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Con motivo de su quincuagésimo aniversario, el Cerlalc desarrolló una estrategia de diálogo regional con actores de sus tres ámbitos misionales en toda Iberoamérica, con el fin de orientar la agenda de prioridades del trabajo regional en torno a la lectura, las bibliotecas, el libro, las industrias creativas y el derecho de autor.

Para la creación de esta hoja de ruta, cada una de las gerencias técnicas del Cerlalc desarrolló diferentes espacios participativos con representantes tanto del sector estatal como del privado y de la sociedad civil.

Este es el documento elaborado por la Gerencia Producción y Circulación del Libro del Cerlalc. De manera general, se presenta un diagnóstico de la situación y perspectivas del ecosistema del libro iberoamericano y busca propiciar reflexiones para avanzar en una ruta de modernización del sector; una ruta que aúne los esfuerzos públicos y privados para fortalecer las industrias editoriales nacionales en varios frentes y para orientar sus respuestas a los diversos desafíos contemporáneos de orden cultural, tecnológico y ambiental.

Un lector llamado Federico García Lorca

«El periodista José Mora Guarnido, escribió un libro de recuerdos titulado Federico García Lorca y su mundo (1958). (…) Mora destaca, por ejemplo, la importancia que tuvieron en la formación del poeta la biblioteca privada de Francisco Soriano Lapresa, una verdadera guía en la tertulia de El Rinconcillo en el café Alameda, y la biblioteca de la Universidad de Granada. El amigo de juventud nos recuerda también que, cuando empezó a viajar a Madrid, Federico no solo prestó atención a las novedades que circulaban por la corte literaria, sino que también utilizó con asiduidad la biblioteca del Ateneo y visitó las librerías de la ciudad.»

LUIS GARCÍA MONTERO
Un lector llamado Federico García Lorca

El libro es sobre todo un recipiente donde reposa el tiempo

“El libro es sobre todo un recipiente donde reposa el tiempo. […] El secreto, el misterio casi, de ese compendio de memoria que son los libros, se alumbra al posar nuestros ojos sobre ellos. Aquí se conjugan las formas distantes, distintas, de temporalidad: la de quien escribió y la de quien lee. […] Pero el libro, el tiempo coagulado en sus páginas, la realidad de otras mentes, convertida en palabra, no es sólo receptáculo donde yace el pasado, sino camino que nos orienta hacia el futuro.

[…] En las páginas de los libros alienta la posibilidad de enriquecer el diálogo interior que los seres humanos llevan consigo mismos. […] Para que la lectura adquiera su plenitud, su auténtica misión de transmitir las experiencias de otro tiempo y otra memoria tiene, necesariamente, que completarse con la educación de la mirada que enriquece, desde la experiencia personal, las otras experiencias de quien escribió.

[…] Los libros son miradas hacia el propio lector. En la luz que ilumina los ojos –sin ella no podríamos leer–, se juntan el tiempo de la vida, la presencia de cada instante que modula os latidos del corazón, con ese otro latir imperceptible que la escritura de las palabras encierra. Porque ellas también son luz. El lenguaje es esencialmente luz. El existir de las palabras se explica porque están encendidas por sus significados”.

Emilio Lledó.
Los libros y la libertad.

Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera

En esto era un genio, nada que decir. Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabía leer a la gente. Los signos que la gente lleva encima: lugares, ruidos, olores, su tierra, su historia… Todo escrito en ellos. Leía, y con infinito cuidado, catalogaba, ordenaba… Cada día añadía un trocito a aquel inmenso mapa que dibujaba en su cabeza, inmenso, el mapa del mundo, del mundo entero, de punta a punta, ciudades inmensas y rincones de bares, ríos largos, charcos, aviones, leones, un mapa maravilloso. Lo recorrió como un dios, mientras sus dedos se deslizaban sobre las teclas, acariciando las curvas de un ragtime.

Alessandro Baricco «Novecento»

Preguntas de un obrero ante un libro

Preguntas de un obrero ante un libro

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan
cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa
Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la venció, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagaba sus gastos?
Una pregunta para cada historia.

Bertol Brecht
(1934, del libro Historias de
almanaque, 1939)