Archivo de la etiqueta: Lectura digital

Comparación de los hábitos y perfil del lector digital entre Estados Unidos y España

 

27118615681_f610ef4fa9_b_d

Alonso-Arévalo, Julio and Cordón-García, José-Antonio and Gómez-Díaz, Raquel Comparación de los hábitos y perfil del lector digital entre Estados Unidos y España. Anales de Documentación, 2014, vol. 17, n. 1

Texto completo

¿Quiénes son los consumidores de libros electrónicos y cuáles son sus hábitos de lectura? Estas preguntas se plantean con frecuencia. Uno de los recursos que se utiliza para dar respuesta a estas cuestiones son los datos recogidos a través de encuestas periódicas de los consumidores de libros. Lo que permite tener una buena imagen de las tendencias y actitudes de los lectores hacia los libros y la lectura en formato digital. Muy frecuentemente se han contrapuesto ambos sistemas de lectura casi como si fueran incompatibles, a veces con pronósticos excluyentes relativos a la sustitución de un formato por otro, cuando la lectura digital es un complemento que viene a añadir, y no a restar nuevas posibilidades a los sistemas de lectura precedentes.

La irrupción de los libros electrónicos (soporte y contenido) está provocando cambios en los hábitos de la lectura y en los factores asociados a ella. Aunque es indudable la importancia de este fenómeno aún son pocos los trabajos que tratan de sistematizar los cambios que se han producido, y la falta de homogeneidad en los parámetros dificulta en muchas ocasiones la elaboración de estudios diacrónicos en un mismo contexto o sincrónicos en entornos geográficos distintos. A pesar de ello, la riqueza de datos que ofrecen algunos informes recientes permite extraer información y comparar el fenómeno de los hábitos y perfiles de los lectores digitales, como es el caso del Pew Research Center & American Life Project para el contexto estadounidense y Hábitos de compra y Lectura de libros en España para el español lo que permite mostrar cómo a pesar de que los contextos sociales y culturales son diferentes, existe una coincidencia en la evolución de la lectura digital.

Lo que casi todas las encuestas ponen de manifiesto es que se trata de lectores digitales que están altamente comprometidos en todo tipo de formatos, además de ser quienes más libros leen, quienes más libros sacan en préstamo en las bibliotecas y quienes más libros compran. La respuesta obedece a una lógica clara, pues quiénes antes experimentan con la lectura digital son aquellos lectores que leen más que la media, es decir se trata de superlectores, que experimentan con los nuevos formatos de lectura debido a la importancia que otorgan a la misma.

A pesar de que los datos de lectura digital en Estados Unidos, -junto a Reino Unido un mercado de referencia para el libro electrónico-, muestran diferencias cuantitativas en cuanto al nivel de desarrollo respecto a las cifras de España, las tendencias de crecimiento y muchos de los usos y actitudes que se perciben entre uno y otro mercado son paralelos. Si bien para los estudios del mercado estadounidense son más ricos en datos, y en matices; las líneas fundamentales son similares. En uno y otro caso podemos afirmar que existen diferencias notables entre aquellos que han comenzado a leer libros electrónicos y los que no, y se muestran diferencias en múltiples aspectos frente a otro tipo de lectores.

Aunque la lectura de libros impresos continúa siendo mayoritaria frente a la lectura de libros electrónicos en ambos países, se está produciendo una tendencia con un desarrollo relativamente rápido hacia la lectura digital, si establecemos cronogramas temporales comparativos entre los 500 años de lectura impresa y los seis o siete años de desarrollo de la lectura digital con la aparición del primer dispositivo dedicado de tinta electrónica, el Sony PRS 350, que marca el inicio de la nueva era de la lectura electrónica; percibimos que ha aumentando en ambos casos el consumo de lectura digital y disminuido la venta de libros impresos, tendencia que se muestra tanto en el contexto estadounidense como en el español.

Unos y otros lectores utilizan los dispositivos de lectura no sólo para leer, especialmente las tabletas, lo que lógicamente diferencia al lector que lo hace sobre un dispositivo dedicado, de aquel que lo hace sobre una tableta, que utiliza para otras tareas como navegar por internet, consultar redes sociales, leer correo, prensa y blogs. Si bien en uno y otro caso hay que diferenciar que la lectura digital no es exclusivamente la lectura de libros como la mayoría de los informes parecen indicar. En el caso de España, al igual que el de Estados Unidos los lectores digitales superan a los lectores impresos. Pero si diferenciamos los lectores de libros y los que lo hacen sobre dispositivos no dedicados, entonces las cifras se inclinan claramente hacia la lectura impresa, si bien la lectura digital va teniendo un crecimiento continuado y sostenido.

Perfil del Lector de Libros electrónicos en Bibliotecas. Una mujer de 46 años con estudios de grado medio o superior, diversa etnicamente, que lee una media de 26 libros por año. Los usuarios de libros electrónicos en la biblioteca son quienes más libros compran. Son lectores multiformato. La biblioteca sirve a los usuarios para conocer nuevos títulos y autores. Número medio de libros electrónicos en las bibliotecas públicas se elevó en 284% en 2011. Media de la colección de eBooks en las bibliotecas USA es es de 4.000 libros. El 43% ha llevado en préstamo al menos un eBook de la biblioteca en el último año. Los lectores de libros electrónicos son quienes más leen, y quienes demandan más libros en la biblioteca. El 91% de las bibliotecas públicas prestan ebooks, frente al 78% el año pasado. El 65% de las bibliotecas públicas de comprar copias digitales adicionales para cumplir mantiene. Conclusiones:

• Biblioteca gasta dinero en la compra de ebooks
• Las bibliotecas son un sistema de entrega y difusión de ebooks
•Son zonas para que los lectores descubran nuevos libros
• Es un motor de comercialización probado

 

En conclusión. A uno y otro lado del Atlántico el lector digital es un lector intensivo, multiformato, multidispositivo, y coincide en ambos casos en que los lectores digitales son personas que leen más que aquellos que sólo leen en papel. Asimismo leen más libros de media anual y tienen una mayor tendencia a la compra de libros. De cualquier modo los lectores digitales tienen la percepción de que desde que han adoptado los dispositivos como hábito de lectura leen igual o más que antes. Asimismo son más proclives que otro tipo de lectores a comprar los libros más recientemente publicados, en lugar de recurrir al préstamo; y son más propensos que otros a decir que prefieren comprar libros en general, iniciando el proceso de compra con una búsqueda de información en Internet.

En lo que se refiere al perfil es coincidente en cuanto a que viven en núcleos urbanos, que tienen un nivel social medio-alto y con estudios superiores. Aunque hay diferencias en cuanto al género: mientras que en Estados Unidos el lector en dispositivos dedicados es una mujer madura, en España se trata de un hombre joven. En el caso de los lectores que leen en tabletas son varones de edad media en ambos casos. En cuanto a las etnias en el caso de España esta información no es relevante.

Durante los próximos años continuará la importante aceleración que está experimentando el mercado español del libro digital gracias a factores como la creciente oferta o la proliferación de plataformas y librerías que cubren la distribución y venta de ebooks. El crecimiento lento, pero continuado, de los índices de lectura digital en España apoya esta tendencia. La oferta de libros digitales en España crece a un ritmo muy superior al alcanzado por cualquier otro soporte, aunque la cuota respecto al total de libros es todavía residual. Por su parte Estados Unidos como mercado de referencia internacional está marcando las pautas para el resto de los países, si bien las tendencias de la mayoría de ellos, como es el caso analizado respecto a España siguen unas pautas de conducta y uso paralelas.

El aeropuerto de Malasia ofrece ebooks gratuitos a sus viajeros

 

 

26773651990_41202b79b2_o_d

Siguiendo la iniciativa del aeropuerto de San Antonio en Texas, los viajeros que vuelan con regularidad desde el aeropuerto internacional KL (KLIA) apreciarán una nueva instalación que permite el acceso de los pasajeros a libros electrónicos sin costo alguno. La instalación inteligente funciona mediante el uso de señales de Bluetooth de micro-ubicación que se comunican con las aplicaciones de teléfonos inteligentes de los pasajeros, lo que les permite acceder a una biblioteca virtual especial de 800 libros electrónicos gratuitamente, permaneciendo en los dispositivos privados durante dos días.

Una vez que el libro electrónico se ha descargado, los pasajeros podrán leer el libro incluso sin tener acceso a Internet, de este modo podrán acceder a estas lectura durante el vuelo. la colección disponible tiene más de 800 títulos a elegir entre los diferentes géneros en vatios idiomas (inglés, bahasa, y chino). Cada persona puede tomar prestado un máximo de dos títulos.

Esta instalación, que cuenta con 40 balizas de libros electrónicos colocadas estratégicamente en las terminales KLIA y KLIA2, es la primera de este tipo en el mundo que utiliza balizas a través de bluetooth, lo que simplifica el proceso de préstamo de libros electrónicos, siendo una idea innovadora que facilita considerablemente el proceso de préstamo y descarga. Con esta instalación pionera, KLIA puede servir de modelo para el resto de aeropuertos y bibliotecas del mundo.

Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales

26945428716_b46188d63d_o_d

Cordón, José-Antonio; Alonso-Arévalo, Julio. “Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales”. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. 264-268.

Texto completo

Las redes sociales se están erigiendo en un elemento nuclear en los sistemas de acreditación literaria y profesional configurando no sólo una nueva forma de gestación de opiniones, sino también una estructura informativa que organiza las reglas del medio. Su organización, sintaxis y normas internas condicionan la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural.

Cada vez que nace un nuevo medio surge una discusión encendida acerca de su viabilidad, consecuencias sociales, económicas, culturales y cognitivas. Este axioma general en el ámbito de la comunicación se agudiza cuando afecta a iconos fundamentales de la cultura, como son los libros. Un ejemplo claro son las revistas científicas, cuyo paso de papel a digital no levantó otra polé- mica que la idoneidad del medio como sistema de acreditación. Polémica que fue zanjada definitivamente cuando la revista digital adoptó las convenciones de control propias del medio impreso, a la vez que demostró una mayor eficacia en la proyección y visibilidad de las contribuciones, beneficiándose de la retroalimentación que posteriormente introdujeron las redes sociales y los sistemas de gestión y acreditación social, como Mendeley, Citeulike, etc. (Alonso-Arévalo; Cordón-García, 2010).

El caso del libro entraña un componente adicional ajeno a las revistas científicas: su consumo afecta a un sector amplio de la sociedad y su dimensión icónica lo representa como un elemento estable e inmutable. El sistema productor de libros pertenece al núcleo duro y poco maleable de la fabricación de objetos de larga duración, con vocación de permanencia y con adherencias psicológicas y sentimentales fuertemente asentadas. La posibilidad de sustitución de un sistema por otro es percibida en muchos casos como una agresión a la estructura tradicional por parte de numerosos intelectuales y profesionales del sector, como editores y críticos literarios, que han jugado un papel de reguladores del tráfico cultural. La función editorial en el campo del libro no tiene transposición posible en el sector de las revistas, en el que la descentralización de las decisiones, vía revisión por pares, se ha asentado definitivamente como mecanismo de valoración consolidado. Las revistas han confiado sus decisiones a la evaluación externa por parte de especialistas del área. En el libro, el editor –o el director de la colección– ha tenido por tradición y experiencia la última palabra en la toma de decisiones de publicación, constituyendo la intuición y el olfato cualidades inherentes a su condición, tan importantes como el conocimiento del medio, y su especialización (Muchnick, Einaudi, Pradera, Borrás, Schiffrin, etc.).

El prestigio de una editorial recaía sobre el capital simbólico acumulado en un catálogo, que en cierto modo arbitraba el canon del medio en el que estaba inserta, ya fuera literaria o académica, hasta el punto de que en algunos casos se podía hablar de bibliotecas de editor, en el sentido de la impronta que este podía dejar en la conformación de las mismas.

La aparición de las redes sociales ha provocado un cambio significativo del sistema de referencia y de asignaciones culturales. Uno de los aspectos más interesantes y relevantes de la nueva situación, que explica a su vez las reacciones de desconfianza, es la pérdida de peso específico del intermediario intelectual en los procesos de transmisión de la cultura. En la cadena de producción de mensajes, el intelectual, el crítico, revestía una importancia singular frente a los extremos de la misma, el autor y el lector. Mientras que la producción de la cultura se ha caracterizado por la dispersión, la multiplicidad y la diversidad, la figura del mediador se había hecho imprescindible en la construcción de un discurso lógico que sirviera de hilo conductor para la misma, un discurso que afectaba tanto a la producción como al consumo, que servía de articulación para una asimilación equilibrada y homogénea del saber cifrado en cientos de miles de productos. Era una tarea que asumía su condición autónoma, individualizada y ajena a cualquier comportamiento gremial o colectivo. El intelectual, el crítico, dictaba su norma que era sometida a una audiencia previamente convencida de la veracidad de los hechos y las argumentaciones. La dispersión de los consumidores, la multiplicidad de los discursos, en cierto modo justificaba esa función aglutinante, necesaria en un contexto eminentemente físico. El cambio operado en este contexto se percibe generalizadamente, incluso en los lugares más exóticos o insólitos:

“El problema no está en la cantidad de información, sino en su calidad. La opinión, que no el conocimiento, se ha «democratizado». Cualquiera puede manifestarse, cualquiera puede copiar a cualquiera y manifestarse a su vez. Internet, una verdadera revolución social llena de logros y altruismos, es también una biblioteca infinita sin bibliotecario en la que las verdades y las mentiras se difunden sin más canon que el número de visitas, sin más éxito que el número de veces que algo se repite, haciendo que el valor de la información resida en su volumen y no en su contenido” (Valérie Tasso, 2008).

La aparición de sistemas de participación colectiva como Facebook, Twitter, etc., han modificado radicalmente los sistemas de referencia y valoración desplazando a un lugar marginal la participación del mediador, recluido en medios cada vez más restrictivos y especializados. El social bookmarking, los gestores sociales, el etiquetado social, han introducido una inercia descentralizada en los circuitos valorativos y críticos. La potencia adquirida por los nuevos medios hace que el acceso al público está regulado por las reglas del propio medio. Es el caso de Twitter y Facebook, cuya organización, sintaxis y reglas internas acaban condicionando la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural. Esto ha dado lugar a la aparición de nuevas figuras y funciones. Por ejemplo, la del community manager, una suerte de gestor de los procesos de comunicación en cualquier empresa o institución que pretenda tener presencia en las redes sociales. O también la de auténticos expertos en un medio y sus convenciones, que actúan como árbitros y reguladores de un tráfico cada vez más intenso, acaparando –por la vía del consenso– las funciones valorativas y de acreditación que antaño estaban reservadas a elementos aislados o con grandes dosis de autonomía dentro del sistema.

El medio establece su propio mensaje y se alimenta de sí mismo. Como sostenía MacLuhan, las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. Ha surgido el orientador mediático como pensador del momento, del instante, el pensamiento por necesidad débil, poco consistente, nada totalizador, en ocasiones contradictorio, que alimenta un circuito de comunicación cifrado en cientos de miles de seguidores y decenas de millones de mensajes por día, cada vez más potente.

Las normas de los sistemas de valoración cambian al hilo de todos estos fenómenos. Los escritores pueden prescindir de la sanción crítica o de la investidura canónica, del filtro editorial convencional para llegar a los lectores. Para muestra, John Locke, un empresario norteamericano de 60 años. Empezó a escribir hace tres años . Hace meses nadie lo conocía pero de enero a abril de 2011 ha tenido 875.000 descargas digitales en Kindle de sus 6 obras. Se ha convertido en el primer autor autoeditado que consigue llegar al número uno en la tienda de libros digitales de Amazon y está a punto de convertirse en el cuarto autor que llega al millón de copias en Kindle, tras Stieg Larsson, James Patterson y Nora Roberts. El éxito de Locke se basa en la promoción a través de las redes sociales y una muy agresiva política de precios (vende sus libros a 99 centavos de dólar), que se puede permitir porque todos los ingresos.

Las recomendaciones en las redes sociales han desempeñado un papel fundamental en este caso y en muchos otros en los que los medios de comunicación tradicionales, el crítico convencional o los canales literarios apenas han tenido incidencia alguna. Surge la figura del influencer, esto es, la persona capaz de trasladar opiniones a miles de seguidores con gran capacidad de persuasión, gracias al crédito, a la reputación digital obtenida con sus intervenciones en Twitter, Facebook, Linkedin o cualquier otra red. Es el caso de José-Afonso Furtado, ensayista, escritor e investigador de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la edición, autor de numerosas obras y artículos sobre el cambio de paradigma de lo impreso a lo digital, elegido por la revista Time como uno de los twitteros más influyentes del mundo (el Borges del Twitter), situándolo en el número 33 de su selecto ranking, además de ser el único bibliotecario incluido en el mismo.

En estos momentos nos encontramos ante dos modelos distintos y, en cierto modo, antagónicos. El tradicional, en el que la producción intelectual es valorada por los pares y son ellos los que otorgan el capital simbólico a las obras, sistema vigente en el ámbito científico, donde se valora la aportación al conocimiento, la originalidad y creatividad. Y un sistema de valoración social en el que son las redes las que aportan la reputación y capacidad de penetración de un autor o una obra en su seno. El problema no radica en la coexistencia de estos dos modelos, que operan en esferas distintas (aunque cada vez más compenetradas, como puede apreciarse por la creciente presencia de aplicaciones sociales en los medios eminentemente científicos), sino en la carencia de los mismos en determinados medios intelectuales renuentes a otra validación que la estrictamente canónica, hurtando la discusión a los foros, al debate, la crítica y las discusiones.

Pantallas móviles: El régimen visual de la navegación

9789089643797

Verhoeff, N.[e-Book] Mobile Screens : The Visual Regime of Navigation. Amsterdam Amsterdam University Press, 2012

Texto completo

El libro de Nanna Verhoeff es una necesidad para cualquier persona interesada en la cultura visual y la teoría de los medios. Ofrece una explicación teórica rica y estimulante de la dimensión central de nuestra existencia contemporánea – la interfaz y la navegación por tanto los datos como mundo físico a través de una variedad de pantallas (consolas de juegos, teléfonos móviles, interfaces de automóviles, dispositivos GPS, etc.) en el proceso de explorar estas nuevas prácticas en pantalla, Verhoeff ofrece nuevas perspectivas sobre muchas de las cuestiones clave en los medios de comunicación y estudios de nuevos medios, así como una serie de nuevos conceptos teóricos originales. Como el primer manual teórico para la sociedad de pantallas móviles, este libro se convertirá en una referencia esencial para todas las futuras investigaciones de nuestra condición pantalla del móvil.

Cada vez nuestra mente es más multitarea

multitarea

 

 

 El informe Activate Tech and Media Outlook 2016. coloca la tasa de actividad con tecnologías en 31 horas diarias de las 24 horas que tiene el día. Esto sólo se puede explicar porque las personas cuando estamos haciendo una cosa estamos haciendo otra a la vez, así mientras leemos la prensa en el dispositivo móvil estamos oyendo música o viendo la televisión. De este modo según datos del informe Mobile Behavior Report 2014. El 65% de los propietarios de tabletas dicen que usan su tableta mientras ven la televisión al menos una vez al día. Si bien las oportunidades para la atención completa, no dividida cada vez son menos frecuentes, el consumo total de los medios de comunicación ha aumentado. incluir nuevos media en el contenido del libro puede proporcionar un tejido conjuntivo para los lectores, en el que cada vez la forma de contenido será menos importante que su relevancia temática.

Los patrones de consumo de los medios de comunicación son cada vez más móviles, más digitales y, a menudo multiplataforma. Esta evolución ha creado una forma de consumo en la que los usuarios rara vez ponen toda la atención en una sola fuente de información a la vez, lo que se ha denominado ser «multitarea». El estudio Activate Tech and Media Outlook 2016. muestra que los usuarios dedican 19 minutos al día a la lectura, 1 hora y media a redes sociales y más de cinco horas a ver vídeo y cada vez menos televisión, con una tasa de actividad media de 31 horas y 28 minutos al día. Es decir más horas de actividad de las 24 que hay en el día.Esto es así porque cada vez somos más multitarea. Cuando esta habilidad se desarrolla correctamente y de forma segura puede mejorar la capacidad de estimulación de  la función cerebral. Muy a menudo nuestro cerebro es un órgano multitarea inconscientemente.

bn-kx379_sleeps_g_20151023122728

Activate Tech and Media Outlook 2016. La tasa de actividad diaria se sitúa en 31 h y 28 minutos

La comprensión de los mecanismos de multitarea, literalmente, puede ayudar a todo el cuerpo a funcionar mejor, ya que hacer varias cosas a la vez conlleva beneficios terapéuticos mediante el aumento de la actividad cerebral y el flujo sanguíneo. Durante la multitarea, cada tarea debe obtener la misma atención que lo haría si fuera nuestra única tarea.¿Puede el cerebro realmente realizar dos o más tareas motoras independientes como por separado? Probablemente no exactamente, pero si es cierto que esta capacidad mejora cuando se practica. Y también es cierto, y hay que tenerlo muy en cuenta, que a veces realizar varias cosas a la vez conduce al error. Aunque como apunta Phill Mafonne «La multitarea es más que un juego, hace que más sangre fluya en el cerebro debido a que más centros neuronales están encendidos, entran más nutrientes, más neuronas se conectan a otras, lo que aumenta nuestra red neuronal. Todo lo cual conduce a la mejora de nuestro cerebro para ser más capaz de llevar a cabo múltiples tareas – y hacer todo lo demás – de manera más eficiente.»

Todo esto tiene que ver con un post de UA de hace unos meses sobre una investigación de Anne Mangen, investigadora de la Universidad Stavanger de Noruega, en el que se afirmaba que los lectores digitales absorben menos información que que los lectores en formato impreso, ya que concentramos toda nuestra atención en un espacio delimitado, al contrario que la lectura digital que puede llevar a distracciones debido a una lectura no lineal al incorporar hiperenlaces, multimedia, etc.  Si bien esto también tiene que ver con un sentido darwinista, pues los individuos hemos adaptado nuestra mente durante más 500 años a una forma de lectura secuencial, y aún nos queda desarrollar y adaptar nuevas formas de lectura no lineal propias del mundo digital, que no tienen que ver con la dimensión limitada del texto impreso, tal como ocurre en el espacio analógico.

Actualmente en el entorno digital se están produciendo nuevas prácticas comunicativas, a través de nuevas estructuras y géneros discursivos que están caracterizados por la no linealidad y la interactividad,  involucrando todo tipo de desarrollos y prestaciones multimedia, que incluso incorpora un concepto más amplio, la obra se hace transmedia, esto es el desarrollo de un contenido sobre varios medias diferenciados, lo cual abre las puertas al mundo de cualquiera de los sistemas de comunicación, convirtiéndose en una interfaz compartida. Mientras los libros impresos han privilegiado la abstracción y la conceptualización, las nuevas tecnologías han permitido la configuración de nuevas identidades expresivas, donde el orden cognitivo, emocional y sociocultural, está siendo sustituido por una nueva manera de leer  donde concurren múltiples interacciones. Si bien las oportunidades para la atención completa, no dividida cada vez son menos frecuentes, el consumo total de los medios de comunicación ha aumentado. Incluir nuevos medios en el contenido del libro puede proporcionar un tejido conjuntivo para los lectores, en el que cada vez la forma de contenido será menos importante que la relevancia temática del mismo. En palabras de Eric Shoup «Imagínese la revolución que se produjo cuando Gutenberg inventó la imprenta: de repente, los libros eran asequibles y de fácil acceso. Esta revolución cambió la forma de contar las historias. El cambio en el consumo de medios de comunicación al que estamos asistiendo hoy en día está en la misma escala, y debe acogerse con el mismo espíritu innovador» 

Parece que nuestro mundo digital moderno nos obliga a realizar varias tareas simultáneamente. Sin embargo mientras que hay personas que necesitan estar haciendo varias cosas a la vez, y si no es así se sienten incómodos, otros no pueden. Por lo que podemos decir que se está produciendo una asincronismo entre la progresión rápida de la tecnologías de la comunicación, por una parte, y la evolución de las prácticas de lectura de los usuarios por otra; originándose una asimilación lenta de estas. El futuro esta aún por escribir, pero todo índica un cambio de paradigma en nuestros hábitos de lectura, en las maneras de contar las cosas y en la capacidad de integración de múltiples medios en un mismo interfaz.

imagen149699g

 Fuentes de información

Activate Tech and Media Outlook 2016. http://bigmediaconnect.es/activate-tech-and-media-outlook-2016/

How to Make Reading Relevant to Today’s Consumer. Eric Shoup. DBW May 2, 2016 http://www.digitalbookworld.com/2016/how-to-make-reading-relevant-to-todays-consumer/

Modern Minds: More than Multitasking By Dr. Phil Maffetone September 27, 2015Lifestyle https://philmaffetone.com/modern-minds-more-than-multitasking/

Mobile Behavior Report : Combining mobile device tracking and consumer survey data to build a powerful mobile strategy [e-Book]. SalesForce, 2014. http://www.exacttarget.com/sites/exacttarget/files/deliverables/etmc-2014mobilebehaviorreport.pdf

 

Actitudes de los lectores ante la lectura digital

 

e-learning

Las manifestaciones en contra de los nuevos medios digitales no cesan de aparecer, bien con carácter beligerante, bien mediante prevenciones sibilinas que, tras la aceptación de la innovación, introducen el caballo de Troya de la objeción fundamentada. Sería preciso hacer, ahora que las hemerotecas de los medios y las bases de datos bibliográficas y repositorios permiten rastrear pistas desde muy antiguo, la cartografía de las objeciones, las posiciones numantinas y las equidistantes, con objeto de datar la evolución del cambio.

Como bien expone Eva Moll de Alba «El fenómeno de la digitalización y de internet ha dado lugar a una de las grandes revoluciones tecnológicas de nuestro tiempo y, al igual que ocurrió con la escritura, la imprenta y el audiovisual, su irrupción ha arrastrado críticas y temores. Hoy en día nos sorprende que Sócrates opinase que la escritura destruía la memoria y debilitaba el pensamiento o que el clero plantease dudas sobre la duración del papel impreso y su falta de estética. Sin contar con el coste de los libros antes de Gutenberg, que se calcula en un equivalente a día de hoy de unos 20.000 dólares por libro.»

En relación con los libros, que es el tema que nos ocupa, son muchos los estudios desarrollados sobre la receptividad y penetración de los mismos en los usuarios (Fernández, Cordón, Alonso, Gómez, 2014), pero de entre todos ellos resulta curiosa la acertada la clasificación que hace un artículo de Messner y Revelle que clasifica a los usuarios en relación al libro en cuatro categorías en función de su aptitud: – Amantes del libro: Aquellos que manifiestan una afinidad inherente por el formato impreso – Tecnófilos: Aquellos interesados en las posibilidades de las nuevas tecnologías asociadas al libro – Impresores: Prefieren los libros impresos pero se diferencian de los amantes de libro por tener dificultades especiales con el manejo de los libros electrónicos. – Pragmáticos. Serian los más neutrales de las cuatro categorías, ya que están más interesados en el contenido que en la forma

Amantes del libro: Aquellos que manifiestan una afinidad inherente por el formato impreso –

Tecnófilos: Aquellos interesados en las posibilidades de las nuevas tecnologías asociadas al libro –

Impresores: Prefieren los libros impresos pero se diferencian de los amantes de libro por tener dificultades especiales con el manejo de los libros electrónicos. –

Pragmáticos. Serian los más neutrales de las cuatro categorías, ya que están más interesados en el contenido que en la forma

Los amantes del libro (impreso) como parece ser evidente tienen una afinidad inherente por el formato impreso, mientras que los tecnófilos están principalmente interesados en las posibilidades de las nuevas tecnologías y en el incremento de prestaciones que proporciona el libro digital. Los pragmáticos son los más neutrales de los cuatro grupos estudiados, ya que son los más interesados en el contenido y por lo tanto son capaces de ver pros y contras en uno y otro formato. Los tecnófobos evidentemente prefieren los libros impresos, pero se distinguen de los amantes del libro en que su rechazo al libro electrónico no tiene que ver tanto con el formato, y si más con las dificultades tecnológicas respecto a su capacidad de uso de los dispositivos de lectura.

24163028743_73a78577eb_o_d

 

Tipos de usuarios

En el estudio participaron 735 encuestados totalmente caracterizados y los resultados indicaron que los amantes de libro constituyen el 34% (249), tecnófilos 23% (168), pragmáticos el 17% (126), y tecnófobos el 26% (192) de la muestra identificada.El estudio es de septiembbre de 2012, y se ha avanzado en cuanto a la percepción, tecnología y usabilidad. Sería deseable que se hiciera un segundo estudio para ver en que medida se han modificado las percepciones.

En cuanto a género, el 32% de las mujeres se identifican como aficionadas a los libros, de las cuales el 32% se identifican con el grupo de los tecnófobos. En comparación con el 37% de los hombres que se identificaron como aficionados a los libros, pero sólo el 16% se identifican como tecnófobos. Una explicación podría ser que los hombres están más definidos en las preferencias de tipo medio (un 37% prefieren los libros impresos, y un 27% se identifican como tecnófilos), mientras que las mujeres parecen estar más centradas en la preferencia por el formato impreso, pero se dividen en partes iguales entre quienes prefieren los libros impresos originales frente a aquellos que optan por versiones electrónicas.

24494496010_e104b19389_d

Diiferencias por género

Según un estudio de Ramdon House, los consumidores de libros electrónicos se diferencian de los consumidores habituales de libros impresos por una serie de pautas y actitudes. Como lógicamente se puede intuir, los consumidores de libros electrónicos tienen 2,5 veces más probabilidades de poseer una tableta que los consumidores no electrónicos, son más proclives al consumo de libros electrónicos en línea, y más sensibles a las recomendaciones de tu a tu. Otros datos complementarios los aporta la encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew, que dice que los lectores digitales tienen mejores conocimientos tecnológicos que la población general, tienen más probabilidades de obtener recomendaciones de librerías en línea u otros sitios web (con un 56% frente a un 34% por ciento para la población), y en comparación con todos los estadounidenses mayores de dieciséis años, se fían más de las recomendaciones de amigos o conocidos (un 81% frente a un 64%)

El lector digital arriesga más a la hora de comprar libros de autores poco conocidos a precios inferiores a 5 dólares; como vemos en la gráfica de arriba un 38% de ellos compró un libro electrónico por menos de ese precio, y sólo un 18% en el caso de los libros impresos. Estas cifras se constatan a través de la comparación de las listas de los más vendidos en uno y otro formato, por ejemplo en Amazon encontramos que buena parte de los libros más vendidos en digital corresponden a autores autopublicados que venden a precios bajos (0,99 a 2.99$)

Entre los datos distintivos del lector de libros electrónicos está que se siente más comprometido con la lectura, que la lectura es una parte importante de su vida, que frecuentemente habla de libros con sus familiares y amigos; y está más informado sobre novedades editoriales.Tal como muestra un estudio llevado a cabo hace poco por Nielsen en Estado Unidos,  y que ratifica los resultados de otros estudios. El lector digital es un lector más intensivo, es un “superlector”, que lee de media más libros que los lectores que lo hacen sólo en formato analógico (22,5 frente a 16 que leídos por el lector en papel), es un lector multiformato, ya que transita sin complejo de uno a otro formato, y que también compra más libros en todos los formatos (exactamente el doble 14 frente a 7). Y contrariamente a lo que se pudiera pensar son los adultos los más dados a leer en formato digital, ya que el 54% de ellos leen en este medio.

De acuerdo con la Unión Internacional de Editores, Estados Unidos representa el 30% del mercado mundial de la edición de libros. En otras palabras, 3 dólares de cada  10 que se gastan en libros de cualquier parte del mundo y formato proceden de EE.UU.. Y más de la mitad de esos 3$ corresponden a libros comprados en línea – las dos terceras partes de es cifra en la librería Amazon.com – donde, sobre todo, durante los últimos años, la mayoría de los libros comprados han sido ebooks. Después de EE.UU., los siguientes cuatro países – China, Alemania, Japón y el Reino Unido – en combinación constituyen otro 30% del mercado editorial mundial: China tiene un 10%, Alemania un 9%, Japón el 7%, y el Reino Unido algomenos del 4%. El resto con un 15% del total corresponde A Francia con un 4%, Italia con el 3%, España con un 3%, Brasil con el 2%, e India con el 2%. Así estos 10 países representan el 75% de las ventas globales de libros de todos los formatos.

Las estadísticas publicadas sobre lectura digital en España muestran una progresión evidente de esta en los últimos años. Las ventas de dispositivos electrónicos, tanto los de tinta electrónica como las tabletas, también siguen un ritmo de crecimiento regular. Por otra parte, cada vez son más las iniciativas provenientes del sector editorial, tanto en el desarrollo de colecciones como en el de modelos de negocio exclusivamente digitales. Los resultados de la última edición del estudio Comercio Interior del Libro en España constatan nuevamente la tendencia ascendente del canal de venta de libro electrónico, cuya cifra de facturación crece más de un 37%, alcanzando los 110,02 millones de euros (80,27 millones de euros en 2013). Con este dato se sitúa como el quinto canal de venta de libros, por detrás de librerías, cadenas de librerías, empresas e instituciones, e hipermercados, y por delante del quiosco, las bibliotecas, la venta telefónica, correo, clubs, Internet y suscripciones.

Bibliografía

Fernández Gómez, María josé and Cordón-García, José Antonio and Alonso-Arévalo, Julio and Gómez-Díaz, Raquel . Prácticas de consumo electrónico: los lectores ante los nuevos soportes., 2014 In: Cordón-García, J. A., R. Gómez Díaz, et al. (). [e-Book] Documentos electrónicos y textualidades digitales: nuevos lectores, nuevas lecturas, nuevos géneros, Salamanca: ediciones Universidad de Salamanca, 2014. ISBN: 9788490122983. Pág: 324. Ediciones Universidad de Salamanca, pp. 177-219. [Book chapter]

Messner, Kevi; Revelle, Andy, Shrimplin, Aaron, and Hurst, Susan (2011). Book Lovers, Technophiles, Printers, and Pragmatists: The Social and Demographic Structure of User Attitudes Toward e-Books. ACRL, pp. 52-57. http://www.ala.org/acrl/sites/ala.org.acrl/files/content/conferences/confsandpreconfs/national/2011/papers/book_lovers.pdf

Moll de Alba, Eva «El miedo apocalíptico al libro digital» CRÓNICA GLOBAL MEDIA, SL, 2016 http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2016/04/el-miedo-apocaliptico-al-libro-digital-36324.php

¿Cómo descubren los libros los lectores?

 

26222381564_753be6649d_b_d

 Consumer Insights llevó a cabo una encuesta con el objetivo de averiguar que nivel de satisfacción tenían los lectores con las maneras de encontrar los libros , y cuál era su mayor reto para encontrar el siguiente libro que deseaban leer.  Los lectores en general, citaron una variedad de fuentes que utilizaban para obtener información sobre libros, incluyendo recomendaciones, opiniones y expositores dentro de la tienda, e informaron sobre su satisfacción general son los recursos que utilizan para encontrar nuevos libros.  

En la era digital en un momento en que todavía predominan la lectura impresa, los periódicos y revistas especializadas, la tendencia viene marcada por la fuerte influencia que están ejerciendo las redes sociales en el descubrimiento del libro. Según un estudio la mayoría de los lectores descubren los libros que desean leer a través de redes sociales como facebook y de páginas de lectura social como Goodreads

Recientemente Consumer Insights Team de Penguin Random House llevó a cabo un estudio a más de 40.000 lectores para analizar los factores que influyen en el descubrimiento del libro y las opciones de compra por parte de los clientes. Uno de los factores fundamentales a la hora de decidir que libro van a leer próximamente son las recomendaciones personales de amigos y familiares (en un 81% de los casos). Pero en los tiempos que vivimos hay que tener en cuenta como nos encontramos con nuestros amigos cuando hablamos de libros. ¿Cómo conectamos con nuestros amigos y familiares? No es tan fácil de definir en estos días. Con algunos de ellos nos encontramos en la vida real, pero también cada vez más  estas relaciones se limitan a las redes sociales.

26793552146_135ec3a465_d

Lo que les influye más a la hora de decidir una lectura

Goodreads encabeza la lista con dos tercios de los lectores que afirman que encuentran nuevos títulos que utilizan esta red social para informarse sobre los nuevos libros que desean leer próximamente. A Goodreads le siguen los comentarios en los medios tradicionales (49%) y Facebook (46%). La publicidad impresa es útil a la hora de decidor que libro leer sólo para el 23% de los lectores.

26827878935_ca9ddcee80_o_d

Sitios donde descubren libros

Si incluimos el factor edad estos datos varían. Los lectores más jóvenes son los que afirman con más frecuencia que obtienen las recomendaciones de lectura más influenciados por los medios sociales.

26760556411_fa532148df_o_d

Donde descubren libros en función de la edad

En cuanto a los medios tradicionales como prensa y revistas especializadas. Las reseñas de libros y anuncios impresos son más relevantes en lectores de más edad.

26793656006_2fd614a8af_o_d

Influencia de los medios tradicionales de recomendación

Si analizamos las diferencias en cuanto a género, las mujeres dicen estar aún más influenciadas que los hombres por las recomendaciones de personas cercanas, con un 79&, mientras que los hombres otorgan a este tipo de recomendación un valor del 66% de lso casos. , al igual sucede respecto a las recomendaciones de redes sociales como GoodReads.

26223453283_be73dd8e4d_o_d

Diferencias por géneros

Respecto a que es lo que más les influencia a la hora de decidir leer o comprar un libro cuando no se está familiarizado con el autor, la serie o con el título. En un 88% de los casos dijeron que porque les gustó el tema, el 87% por una buena reseña del libro, el 86% por recomendación de un amigo, el 78% por la lectura de algunos fragmentos de la obra, y el 79% a través de alguna reseña en Internet.

26555390210_77b1c42815_o_d

En cuanto a aquello por lo que se sienten menos influenciados a la hora de decidir que libro leer o comprar el 38% dijo que por la opinión de los críticos literarios, la reputación del editor (34%), la publicdad (30%) recomendaciones personales en keios (26%).

26760843431_552a1724f2_o_d

Curiosamente esta apreciación viene a conformar algunos de los argumentos que plantamos José Antonio Cordón y un servidor en 2011 en el artículo Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales

… la aparición de las redes sociales ha provocado un cambio significativo del sistema de referencia y de asignaciones culturales. Uno de los aspectos más interesantes y relevantes de la nueva situación, que explica a su vez las reacciones de abierta detracción o de desconfianza, es la pérdida de peso específico del intermediario intelectual, en los procesos de transmisión de la cultura. Clérigo distanciado, guardián de las esencias, vigilante privilegiado del saber arcano, contempla con escepticismo la pérdida de entidad de la argumentación referencial en un mundo en el que ésta se multiplica exponencialmente, desapareciendo el carácter de centralidad que poseía antaño en el seno de la ritualidad cultural propia de las tribus mediáticas.

La aparición de sistemas de participación colectiva como Facebook, Twitter, etc. han modificado radicalmente los sistemas de referencia y valoración desplazando a un lugar marginal la participación no canónica del mediador, recluido en medios cada vez más restrictivos y especializados. El social bookmargking, los gestores sociales, el etiquetado social, han introducido una inercia descentralizada y panóptica en los circuitos valorativos y críticos.

 

 

Los libros electrónicos en la Universidad de Salamanca : gestión, acceso, visibilidad y percepción de la colección.

patron20profiles

Lorenzo Bartolomé, P.  [e-Book] Los libros electrónicos en la Universidad de Salamanca : gestión, acceso, visibilidad y percepción de la colección. Salamanca, Universidad de Salamanca, 2016

Texto completo

Desde la utilización de los libros electrónicos en entornos académicos muchas instituciones están llevando a cabo iniciativas para integrarlos. Actualmente la Universidad de Salamanca proporciona tres tipos de acceso: abierto, restringido y préstamo, presta dispositivos para la lectura de los mismos, e impulsa su difusión por medio de canales como blogs, listas de distribución o redes sociales. Sin embargo, la buena intención de estas acciones no garantiza su éxito. Para comprobar si se cumplen los objetivos, se estudian las tipologías de acceso y se analizan la visibilidad de los libros, las colecciones y las percepciones de los usuarios. Los resultados muestran bajos niveles de conocimiento, difusión y uso por parte de la comunidad universitaria, y se dan recomendaciones para mejorarlos.

OdiloTK. Plataforma de préstamo de libros electrónicos. Planeta Biblioteca 2016/04/13

25809557103_38c12b0f18_b_d

Escuchar

Ir a descargar

Todos programas de PLANETA BIBLIOTECA

 

Hemos tenido como invitado en nuestro programa a Rodrigo Rodríguez, director de la empresa de contenidos digitales Odilo, una proyecto nacido en Cartagena (Muria) que en la actualidad tiene proyección internacional con presencia en Estados Unidos, Canadá, Chile y España, y que además es la proveedora tecnológica y de contenidos para el proyecto de préstamo de libros electrónicos de las bibliotecas públicas españolas. Hemos conversado con Rodrigo sobre el producto OdiloTK, sus funcionalidades, contenidos, modelos de negocio, la relación con los editores a través de OdiloPlace, qué soluciones ofrece Odilo frente a sus competidores que le han hecho merecedor de una atención por parte de consorcios de bibliotecas estadounidenses y sobre las posibilidades de desarrollo de colecciones con contenidos propios o de obras de autopublicación a través la plataforma. Lo que ha sido todo un honor y un placer contar con Rodrigo en nuestro programa porque consideramos que va a ser de interés para muchas de las bibliotecas y bibliotecarios que están interesados en la implementación de una plataforma de préstamo digital.

Y en «Con la música a otra parte»

El saxo en el pop y rock. Con la música a otra parte. 2016/04/08

Lectura, libros, palabras… Planeta Biblioteca 02/03/16

 

25556080916_8fcc5d1734_z_d

Escuchar

Ir a descargar

Todos los programas de PLANETA BIBLIOTECA

Hemos tenido el gran placer de conversar con Rafael Muñoz, especialista en lectura y su promoción, en el mundo editorial, gran lector y “recomendador”. Tras un recuerdo y crítica a la pérdida de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en Salamanca, al CILIJ, a la desaparición del trabajo que se realizó allí durante tantos años, nos adentramos en una atractiva conversación sobre libros, sobre qué es la buena literatura. Incidimos en el papel de las bibliotecas en la selección de obras y su promoción, en cómo acercar la lectura a la sociedad: la biblioteca como lugar de encuentro en torno a la palabra, la música, el cine. Rafa actualmente colabora con la publicación de artículos en medios digitales y redes sociales.