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Aumento del 200 % en la censura de libros en escuelas públicas de EE.UU

«Banned in the USA: Beyond the Shelves». 2024. PEN America. 1 de noviembre de 2024. https://pen.org/report/beyond-the-shelves/.


Durante el año escolar 2023-2024 se registró un número récord de censura de libros en escuelas públicas de EE. UU., con más de 10,000 instancias de prohibición que afectaron a más de 4,000 títulos únicos. Este año, un mayor porcentaje de libros fue retirado por completo de las bibliotecas escolares. Florida e Iowa lideraron las prohibiciones, con más de 4.500 y 3.600 casos respectivamente.

PEN America, la organización que defiende la libertad de expresión, reportó que las prohibiciones de libros en escuelas públicas de EE. UU. han alcanzado niveles alarmantes durante el año escolar 2023-2024. Con un total de 10.046 instancias de censura en todo el país, el número representa un incremento del 200 % respecto al ciclo anterior.

Desde que comenzó la crisis de censura en 2021, se han contabilizado casi 16.000 casos de prohibición de libros en distritos escolares. Este fenómeno, impulsado principalmente por individuos y grupos con puntos de vista conservadores extremos, afecta especialmente a obras que exploran temas como raza, sexualidad e identidad de género, así como temas de salud mental y experiencias difíciles que los jóvenes enfrentan en la realidad.

El informe de PEN America, Banned in the USA: Beyond the Shelves, resalta que el 43 % de los libros prohibidos durante el último año fueron retirados por completo del acceso escolar, sin posibilidad de revisión ni acceso con restricciones. Esto supone un aumento notable respecto a años anteriores, cuando solo el 27 % de los libros censurados se eliminaban completamente. Los estados de Florida e Iowa se posicionan como líderes en estas prohibiciones, con 4.500 y 3.600 libros censurados respectivamente debido a leyes estatales que limitan el acceso a ciertos contenidos en las escuelas. Juntos, ambos estados representan más de 8.200 instancias de censura.

Entre los libros más censurados están títulos reconocidos como Nineteen Minutes de Jodi Picoult, una novela que aborda temas como la violencia escolar y que fue censurada en al menos 50 distritos escolares. Otros títulos frecuentemente prohibidos incluyen Looking for Alaska de John Green, The Perks of Being a Wallflower de Stephen Chbosky, Sold de Patricia McCormick y Thirteen Reasons Why de Jay Asher. Autores como Ellen Hopkins, Sarah J. Maas y Stephen King también han visto múltiples de sus obras censuradas; por ejemplo, 74 títulos de Stephen King y 22 de Maas fueron prohibidos en diferentes distritos escolares.

Jodi Picoult expresó su preocupación por esta censura, argumentando que su libro Nineteen Minutes, lejos de ser dañino, ha ayudado a muchos jóvenes a comprender sus sentimientos y desafíos. La autora señaló que la censura está privando a los estudiantes de herramientas esenciales para enfrentar un mundo cada vez más complejo y dividido. Las prohibiciones, dijo, «no están ayudando a los niños, sino que los están perjudicando».

Además de las prohibiciones directas, PEN America identifica una creciente «censura suave» en el sistema educativo. Esto incluye la cancelación de visitas de autores, la suspensión de ferias de libros y el cierre temporal de bibliotecas escolares para revisar sus colecciones. Este tipo de censura es más difícil de rastrear, ya que los libros son eliminados discretamente o los maestros y bibliotecarios se ven intimidados para evitar ciertos títulos. Esta situación ha creado un ambiente de autocensura en el que muchos educadores evitan introducir contenidos controvertidos, limitando así las oportunidades de los estudiantes para desarrollar habilidades de pensamiento crítico, empatía y comprensión cultural.

PEN America ha estado documentando el aumento de la censura en la educación pública de EE. UU. desde 2021 y continúa denunciando cómo estas restricciones afectan el derecho de los jóvenes a leer y aprender sin barreras. Según el informe, en el ciclo 2023-2024, 4,231 títulos únicos fueron censurados, impactando a 2,662 autores, 195 ilustradores y 31 traductores. Las prohibiciones han tenido un impacto desproporcionado en títulos que incluyen personajes LGBTQ+, personajes de color y temas relacionados con la sexualidad, lo cual refleja un sesgo en las políticas de censura.

Este aumento en las prohibiciones y en la censura general en las escuelas de EE. UU. es un síntoma de una creciente batalla cultural en torno al contenido educativo y el derecho de los estudiantes a acceder a una amplia variedad de perspectivas. Según PEN America, este ambiente restrictivo amenaza con limitar la capacidad de las próximas generaciones para entender y enfrentar los desafíos de la sociedad moderna.

Lo que los adolescentes piensan realmente sobre la IA

Hausenloy. J. Gulati, S. The 2024 Generation AI Survey.

La encuesta “Generation AI” realizada en 2024, en la que participaron 1,017 adolescentes estadounidenses de entre 13 y 18 años, proporciona una visión detallada sobre cómo perciben los jóvenes la inteligencia artificial (IA) y los riesgos asociados.

La encuesta Generation AI de 2024, realizada por el Center for Youth and AI, muestra que los adolescentes estadounidenses consideran la inteligencia artificial (IA) una influencia central en sus vidas actuales y futuras, con opiniones claras sobre sus riesgos y aplicaciones. Un 80% de los adolescentes encuestados ve importante que los legisladores aborden los riesgos de la IA, una preocupación que se posiciona por encima de problemas como la desigualdad social (78%) y el cambio climático (77%), aunque solo superada por el acceso a la atención médica (87%).

Entre los principales riesgos mencionados, el 57% de los adolescentes expresó preocupación por el avance de la IA, el 59% teme la desinformación generada por esta tecnología, y el 58% se inquieta por la proliferación de deepfakes. Asimismo, un 47% teme que una IA avanzada pueda escapar del control humano.

A pesar de estas inquietudes, los jóvenes se muestran generalmente abiertos al uso de la IA en la creación de obras artísticas, cinematográficas y musicales, con un 57% a favor y solo un 26% en contra, lo que refleja una baja preocupación por el impacto de la IA en la propiedad intelectual. Además, la IA influye en sus planes profesionales: el 65% considera la automatización por IA en sus decisiones de carrera, mostrando su conciencia sobre el impacto de esta tecnología en el mercado laboral.

En cuanto a las relaciones personales, los adolescentes muestran rechazo hacia las relaciones románticas entre humanos e IA, con un 68% en contra, aunque se muestran divididos respecto a la aceptación de amistades con IA (46% a favor y 44% en contra).

Las opiniones expresadas por los adolescentes revelan tanto entusiasmo como precaución frente a la IA, reflejando una generación consciente de las implicaciones de la tecnología en sus vidas.

Puntos clave:

  1. Preocupación por los riesgos de la IA: El 80% de los jóvenes considera importante que los legisladores aborden los riesgos de la IA, poniéndola solo por detrás del acceso y la asequibilidad de la atención médica (87%).
  2. Preocupación por la IA avanzada: El 57% está algo o muy preocupado por los riesgos de la IA avanzada, y el 45% cree que podría representar un riesgo de extinción para la humanidad.
  3. Desinformación y deepfakes: Un 59% está preocupado por la desinformación generada por IA, un 58% por los deepfakes, y un 51% por la vigilancia masiva a través de IA. El 47% teme que una IA avanzada escape del control humano.
  4. Uso de herramientas de IA: Aproximadamente la mitad de los encuestados usa herramientas como ChatGPT varias veces por semana o más, mientras que un 18% las usa unas pocas veces al mes y un 35% rara vez o nunca.
  5. IA en la planificación de carreras: Un 65% considera la automatización por IA al planificar sus carreras, mostrando conciencia sobre su impacto en el empleo.
  6. Apoyo a obras creativas generadas por IA: El 57% está a favor de obras artísticas generadas por IA, mientras que solo un 26% se opone, indicando baja preocupación por su impacto en la propiedad intelectual.
  7. Relaciones con IA: El 68% considera inaceptables las relaciones románticas entre humanos e IA, pero las opiniones están más divididas en cuanto a amistades, con un 46% a favor y un 44% en contra.

¿Quién utiliza más las bibliotecas públicas? Hay una división por religión y política.

«Who uses public libraries the most? There’s a divide by religion, and politics. – The Washington Post», accedido 9 de octubre de 2024, https://www.washingtonpost.com/business/2024/10/04/who-uses-libraries/.

Encuesta



El uso de bibliotecas públicas en EE. UU. varía según factores como la religión, la política y la ubicación geográfica. Jóvenes, demócratas y personas con mayor nivel educativo son los principales usuarios, mientras que conservadores y habitantes rurales tienden a usarlas menos. El acceso y la participación social son claves para entender estas diferencias.

Se examina quiénes son los usuarios más frecuentes de las bibliotecas públicas en Estados Unidos, basándose en un análisis de encuestas. Uno de los hallazgos clave es que las personas más dadas a utilizar las bibliotecas tienden a ser jóvenes, adultos con educación superior, personas que asisten a servicios religiosos al menos una vez al mes, y votantes demócratas. Estos grupos destacan por utilizar las bibliotecas para acceder a libros, medios digitales, votar, o aprovechar recursos como ordenadores y espacios de trabajo.

Los grupos que menos utilizan las bibliotecas incluyen personas mayores de 45 años, conservadores, protestantes y habitantes de áreas rurales. Este último grupo tiende a tener menos acceso a bibliotecas debido a la lejanía geográfica o a presupuestos más limitados en sus bibliotecas locales. En general, se observa una tendencia en la que los republicanos, especialmente en áreas rurales, visitan menos las bibliotecas que los demócratas en zonas urbanas.

Un hallazgo interesante es que el uso de las bibliotecas no está directamente relacionado con las dificultades económicas. De hecho, cuanto mayor es el ingreso de una persona, más probable es que aproveche los servicios gratuitos de las bibliotecas. A su vez, aquellos que leen más libros, especialmente los que leen más de 100 libros al año, son los más inclinados a obtener la mayoría de ellos en las bibliotecas.

Además de las diferencias políticas y geográficas, hay otro grupo de personas que evita las bibliotecas: aquellos que no participan activamente en la vida social o política. Estos incluyen personas que no votan, no siguen las noticias, no están afiliadas a ningún partido político ni a ninguna religión. Aunque tienen una opinión favorable sobre las bibliotecas y consideran que son importantes, simplemente no las visitan ni leen mucho.

En resumen, el artículo destaca que el uso de las bibliotecas está relacionado con el nivel de participación en la sociedad y el entorno educativo y político, siendo los demócratas, los jóvenes y los educados los que más frecuentan estos espacios, mientras que los conservadores y las personas menos comprometidas políticamente o religiosamente tienden a usarlas menos.

Situación de las bibliotecas universitarias en EE. UU (2024)

The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2023 Annual Survey. Chicago: ALA, 2024

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El informe de la ACRL 2023 muestra que las bibliotecas universitarias en EE. UU. han aumentado sus gastos y actividad tras la pandemia, aunque aún no alcanzan los niveles pre-pandemia. Los materiales digitales representan el 98.4% de la circulación y su costo sigue siendo significativo. Las bibliotecas doctorales tienen mayores recursos que las instituciones más pequeñas.

El informe anual de la Association of College & Research Libraries (ACRL) de 2023 proporciona una visión general del estado de las bibliotecas universitarias en EE. UU., basado en las respuestas de 1,414 instituciones. Aquí se destacan algunos hallazgos clave:

  1. Personal bibliotecario: El promedio de personal equivalente a tiempo completo (FTE) en las bibliotecas universitarias es de 36.2 empleados, con una mediana de 15.7. Las universidades con programas doctorales tienen niveles de personal mucho más altos en comparación con otros tipos de instituciones. Las universidades de dos años y las instituciones de nivel asociado tienen la mayor proporción de estudiantes por empleado.
  2. Gastos totales: En 2023, los gastos totales (excluyendo beneficios adicionales) alcanzaron un promedio de casi 4 millones de dólares, con una mediana de 1.1 millones. Ajustado por inflación, esto representa un ligero aumento con respecto a 2022, aunque los niveles de gasto siguen siendo inferiores a los registrados antes de la pandemia.
  3. Materiales digitales: Los materiales digitales representan el 98.4% del total de la circulación en las bibliotecas universitarias. Sin embargo, estos materiales suponen un costo significativo, ya que los compromisos continuos con suscripciones representan el 34.9% de los gastos totales de las bibliotecas.
  4. Instrucción bibliotecaria: La instrucción en bibliotecas muestra signos de recuperación después de la pandemia. El número promedio de presentaciones anuales a grupos y la asistencia total han aumentado en los últimos tres años, aunque siguen estando por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Este informe refleja que, aunque las bibliotecas universitarias están recuperándose gradualmente en términos de actividad y gastos, aún enfrentan desafíos financieros y operativos. Las suscripciones a materiales digitales siguen representando un costo considerable, y los niveles de instrucción aún no han alcanzado los niveles anteriores a la pandemia. Sin embargo, el personal y los recursos en las bibliotecas más grandes, como las universidades doctorales, siguen siendo más robustos en comparación con instituciones más pequeñas como los colleges de dos años.

10.000 libros fueron prohibidos en las escuelas públicas de Estados Unidos durante el año escolar 2023-2024: más del doble que en el curso anterior

egalluscio, «Memo on School Book Bans from PEN America», PEN America, 23 de septiembre de 2024, https://pen.org/memo-on-school-book-bans-2023-2024-school-year/.

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PEN America ha revelado hallazgos preliminares que indican que más de 10.000 libros fueron prohibidos en las escuelas públicas durante el año escolar 2023-2024. Este aumento dramático es casi el triple en comparación con el año escolar anterior, cuando PEN America registró 3.362 prohibiciones en todo el país. El conteo final y un Índice Público de Prohibiciones de Libros Escolares serán publicados más adelante en el otoño, junto con un análisis detallado del contenido de los títulos prohibidos.

Alrededor de 8.000 de estas prohibiciones ocurrieron en Florida e Iowa, impulsadas en gran medida por leyes estatales restrictivas. Otros distritos escolares, como el Distrito Escolar de Elkhorn Area en Wisconsin, también registraron un aumento en la prohibición de libros, con más de 300 títulos vetados durante varios meses. Los libros prohibidos incluyen aquellos con contenido sexual, temas sobre abuso sexual, y obras con personajes o temas LGBTQ+, además de libros que tratan sobre raza, racismo y personajes de color.

PEN America advierte que estos números son probablemente una subestimación, ya que muchos casos de censura no se informan. Además, las cifras no incluyen casos de censura encubierta, como la reticencia en la selección de libros, restricciones ideológicas en las compras escolares, la eliminación de colecciones en las aulas y la cancelación de visitas de autores y ferias de libros.

Las diferencias en la forma en que PEN America y la American Library Association (ALA) definen y contabilizan las prohibiciones de libros explican por qué sus cifras varían. Para la ALA, una prohibición es la eliminación permanente de un libro de una colección, mientras que para PEN, cualquier retiro temporal de un libro cuenta como una prohibición.

La censura a lo largo de los siglos: una cronología de las prohibiciones de libros en Estados Unidos y la lucha por la libertad intelectual

Megan Bennett, «Censorship Throughout the Centuries», American Libraries Magazine, 3 de septiembre de 2024, https://americanlibrariesmagazine.org/?p=145144.

La censura de libros en Estados Unidos ha sido una constante desde los primeros días de la nación, y sigue siendo un tema relevante en la actualidad. A lo largo de los siglos, los intentos de prohibir o restringir el acceso a ciertos materiales han reflejado los valores culturales y políticos dominantes de cada época, y han generado importantes debates sobre la libertad de expresión y los derechos individuales.

Siglo XVII: Los primeros intentos de censura

El primer ejemplo registrado de censura en lo que hoy es Estados Unidos ocurrió en 1637 con la prohibición de New English Canaan, escrito por Thomas Morton. Este abogado anglicano criticó a los puritanos y su trato hacia los pueblos nativos, lo que llevó al gobierno puritano a prohibir el libro en sus colonias de Nueva Inglaterra. Este hecho no solo marcó el inicio de las restricciones literarias en la región, sino que también subrayó el poder que la religión y las autoridades coloniales tenían sobre el acceso a la información.

Siglo XVIII: Censura y la esclavitud

Durante el siglo XVIII, la censura se vinculó estrechamente con la esclavitud. En 1740, la colonia de Carolina del Sur promulgó la primera ley antiliteraria que prohibía enseñar a los esclavos a escribir, con el objetivo de limitar la difusión de materiales abolicionistas y evitar que los esclavos accedieran a información que pudiera incitar a la rebelión. Estas leyes se extendieron a otros estados y formaron parte de un esfuerzo más amplio para suprimir las voces de los abolicionistas y mantener el control sobre la población esclavizada.

Siglo XIX: El auge del abolicionismo y la censura de materiales radicales

En el siglo XIX, la censura siguió afectando los esfuerzos abolicionistas. En 1829, el abolicionista y hombre libre David Walker publicó Walker’s Appeal, un panfleto que incitaba a los esclavos a rebelarse contra sus opresores. Aunque el panfleto circuló ampliamente, especialmente en el sur, los estados esclavistas tomaron medidas para reprimir su difusión. Algunos incluso pidieron al gobierno de Boston que castigara a Walker, pero las autoridades locales se negaron, argumentando que no había violado ninguna ley en Massachusetts.

Más adelante en el siglo XIX, el gobierno federal también introdujo leyes de censura. En 1873, el Congreso aprobó las leyes Comstock, que prohibían el uso del servicio postal para enviar materiales «obscenos, lascivos o indecentes». Estas leyes afectaron la difusión de publicaciones sobre educación sexual y control de la natalidad, incluyendo escritos de activistas como Margaret Sanger.

Siglo XX: Censura en tiempos de guerra y los derechos civiles

Durante la Primera Guerra Mundial, la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA) colaboró con el Servicio de Bibliotecas de Guerra del gobierno para censurar libros en campamentos militares. Las autoridades ordenaron la retirada de libros considerados pacifistas, pro-alemanes o socialistas, como The Bolsheviki and World Peace de Leon Trotsky. A los bibliotecarios se les pidió que estuvieran atentos a cualquier publicación que pudiera haber sido introducida en las bibliotecas militares sin su conocimiento.

El siglo XX también fue testigo de la censura vinculada a los derechos civiles. En 1950, la bibliotecaria Ruth Brown de Bartlesville, Oklahoma, fue despedida tras ser acusada de incluir publicaciones «subversivas» en su biblioteca, como The Nation y Soviet Russia Today. Aunque la controversia pública se centró en las supuestas simpatías comunistas de Brown, muchos consideraron que su despido fue una represalia por su defensa de los derechos civiles y su oposición a la segregación racial.

Censura en la literatura infantil y juvenil

El siglo XX y XXI han visto una intensa censura en la literatura infantil y juvenil. Un ejemplo destacado ocurrió en 1959, cuando el libro infantil The Rabbit’s Wedding de Garth Williams fue acusado de promover la integración racial porque mostraba la boda de dos conejos, uno blanco y otro negro. Esta controversia se extendió por el sur de Estados Unidos, donde las tensiones raciales seguían siendo altas.

En la década de 1980, la preocupación por el satanismo y la brujería llevó a la censura de varios libros infantiles. En 1986, el libro The Witches de Roald Dahl fue atacado en California por supuestamente fomentar la formación de «covenes» (grupos de brujas). En ese mismo período, muchos padres y grupos conservadores presionaron para que se eliminaran libros como Halloween ABC por su contenido considerado ocultista o «satánico».

Siglo XXI: Nuevas luchas por la libertad de lectura

A partir de la década del 2000, el panorama de la censura ha estado marcado por la creciente preocupación por los derechos LGBTQ y el acceso a la información en internet. En 2001, se promulgó la Ley de Protección de Internet Infantil (CIPA), que exige a las escuelas que instalen filtros en sus computadoras para bloquear contenido considerado inapropiado. La ALA impugnó la ley en la Corte Suprema, argumen

Esa bibliotecaria: la lucha contra la prohibición de libros en Estados Unidos

Jones, Amanda. That Librarian: The Fight Against Book Banning in America. Bloomsbury Publishing, 2024.

Amanda M. Jones, en su libro That Librarian: The Fight Against Book Banning in America, narra su valiente lucha contra la prohibición de libros en Estados Unidos. La autora, una bibliotecaria de una pequeña ciudad, defiende apasionadamente el valor de los libros para afirmar la identidad de los jóvenes y se enfrenta a una creciente ola de censura.

That Librarian: The Fight Against Book Banning in America es el primer libro de memorias de Jones, que saldrá a la venta este verano. Narra su lucha contra la censura en la pequeña ciudad en la que creció y el aumento de los ataques contra los bibliotecarios y la libertad intelectual en Estados Unidos.

En 2022, al enterarse de una reunión pública que abordaría la «contenido de libros», Jones supo que estaba en juego la representación de comunidades diversas en las bibliotecas y escuelas. En respuesta a las demandas de eliminar libros con referencias LGBTQ+, discusiones sobre racismo y otros temas inclusivos, se opuso enérgicamente a la censura en su comunidad.

A raíz de su postura, Jones ha sido víctima de amenazas de muerte, ataques y acusaciones graves como «pedófila» y «promotora de pornografía». Su decisión de apoyar una colección diversa de libros la convirtió en un objetivo de extremistas respaldados por organizaciones financiadas con dinero oscuro y políticos de extrema derecha que buscan imponer una visión más homogénea y conservadora de América.

A pesar de los ataques y las adversidades, Jones ha demandado a sus acosadores por difamación y ha instado a otros a unirse a la resistencia contra la censura. That Librarian mapea la crisis de prohibición de libros que afecta al país, delineando las líneas de batalla en la lucha por la equidad y la inclusión y haciendo un llamado a todos los amantes de los libros a defender la libertad de lectura.

Los editores científicos se ven amenazados por la expansión del acceso abierto

«Academic Publishers Threatened By Open-Access ExpansionInside Higher Ed, August 29, 2024. https://www.insidehighered.com/news/government/science-research-policy/2024/08/29/open-access-expansion-threatens-academic.

Se aborda las tensiones entre los editores académicos y la expansión del acceso abierto impulsada por el memorando Nelson de la Casa Blanca en 2022. Este memorando busca que la investigación financiada con fondos federales esté disponible al público de manera gratuita inmediatamente después de su publicación.

Mientras los organismos federales se esfuerzan por aplicar el memorándum Nelson -una directiva de la Casa Blanca de 2022 para que la investigación financiada con fondos federales se ponga a disposición del público de forma gratuita inmediatamente después de su publicación-, los congresistas se unen a las editoriales académicas para oponerse.

Miembros del Congreso, junto con editoriales académicas, han mostrado resistencia a esta iniciativa. Argumentan que los investigadores deberían tener el derecho a elegir cómo y dónde publican sus trabajos, sin estar obligados a usar licencias que podrían comprometer la integridad de sus investigaciones. El Congreso ha expresado su apoyo a esta postura, subrayando la necesidad de proteger los derechos de los autores.

El modelo de negocio de la industria editorial académica se basa en gran medida en que los autores envíen sus trabajos sin recibir compensación, o incluso pagando por publicarlos, para luego vender estos estudios a bibliotecas a través de suscripciones caras. Las bibliotecas universitarias, en particular, dedican alrededor del 80% de sus presupuestos de materiales a estas suscripciones.

Por otro lado, la Asociación de Bibliotecas de Investigación (ARL) apoya la expansión del acceso abierto y no cree que las nuevas políticas limiten los derechos de los autores, ya que las licencias no exclusivas permiten que los autores conserven sus derechos y elijan dónde publicar.

Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024

Knight Foundation. «Americans’ Views on Book Restrictions in U.S. Public Schools 2024». Accedido 22 de agosto de 2024. https://knightfoundation.org/reports/americans-views-on-book-restrictions-in-u-s-public-schools-2024/.

El informe «Opiniones de los estadounidenses sobre las restricciones de libros en las escuelas públicas de EE. UU. 2024» de la Fundación Knight revela que las restricciones de libros en las escuelas públicas han aumentado drásticamente desde 2021, aunque la investigación sobre la conciencia y actitudes del público hacia estas restricciones es limitada. Este estudio encuestó a más de 4,500 adultos para explorar sus opiniones sobre la limitación del acceso de los estudiantes a libros.

Hallazgos clave:

  • La mayoría de los estadounidenses se sienten informados sobre los debates de restricciones de libros y consideran que el tema es importante, pero pocos han participado activamente.
  • Dos tercios de los estadounidenses se oponen a las restricciones de libros, confiando en la selección de libros por parte de las escuelas públicas.
  • El 60% ve la adecuación por edad como un motivo legítimo para restringir el acceso a libros, especialmente para estudiantes más jóvenes.
  • Las opiniones están divididas según ideología, con los conservadores siendo los principales defensores de las restricciones, mientras que los liberales y la comunidad LGBTQ son los mayores opositores.
  • Aunque la mayoría cree que los padres de las escuelas públicas deberían poder desafiar los libros, también preocupa que el temor a las quejas disuada la compra de libros con valor educativo.

El estudio muestra que, aunque el tema es ampliamente debatido, las actitudes varían significativamente según el grupo demográfico y la afiliación política.

4o

Desarrollo de una estrategia nacional sobre Identificadores Persistentes (PIDs) en EE.UU.

Simons, N., Brown, C., Bangert, D., & Sadler, S. (2023). National PID Strategies Guide and Checklist (Version 1.0). Research Data Alliance. https://zenodo.org/records/10811008

El Grupo de Trabajo sobre Estrategias Nacionales de PID fue aprobado para explorar cómo los Identificadores Persistentes (PIDs) forman parte de las políticas nacionales y los marcos de implementación de infraestructuras de investigación. El grupo reconoce que hay beneficios sistémicos y de red derivados de la adopción generalizada y coherente de los PIDs, incluidos beneficios financieros y de ahorro de tiempo. Los interesados del sector de la investigación, incluidos financiadores, agencias gubernamentales y comunidades de investigación nacionales, han creado consorcios o políticas de PID (incluidos mandatos) en busca de estos beneficios. Al establecerse el grupo de trabajo, las estrategias nacionales de PID comenzaban a surgir en el Reino Unido, Australia, Países Bajos y Canadá como una vía para lograr estos beneficios y se sintió la necesidad de una conversación internacional. La RDA proporcionó un marco para la discusión y alineación entre las estrategias, el refinamiento de la propuesta de valor y la compartición de caminos prácticos para el desarrollo de una estrategia nacional de PID.

Hallazgos de los 18 meses del Grupo de Trabajo:

  • Las estrategias nacionales de PID están en aumento, evidenciado en los estudios de caso recopilados y el creciente impulso de las discusiones en los Plenarios de la RDA y otros foros internacionales.
  • El desarrollo de estrategias nacionales de PID es un fenómeno relativamente nuevo y muchos países están en etapas muy tempranas. De hecho, muchos tienen más bien un enfoque nacional que buscan transformar en una estrategia.
  • Todas las estrategias nacionales de PID están actualmente en desarrollo y, por lo tanto, sujetas a un alto grado de cambio. Durante el curso del Grupo de Trabajo, se recopilaron nueve estudios de caso y varios de estos necesitaron ser actualizados antes de la salida final del Grupo debido a cambios que ocurrieron en esos países.
  • No existe un enfoque único para desarrollar una estrategia nacional de PID. Los componentes críticos incluyen:
    • Una propuesta de valor clara con casos de uso
    • Un grupo u organización responsable de impulsar el desarrollo de la estrategia
    • Un proceso abierto, inclusivo e iterativo que involucre a todas las partes interesadas
    • Una hoja de ruta acompañante que describa pasos prácticos para la implementación
  • Proveedores internacionales de PID como ORCID y DataCite han comenzado a involucrarse activamente con las estrategias nacionales de PID y el Grupo de Trabajo de Estrategias Nacionales de PID de la RDA proporciona un punto focal para fomentar este compromiso.
  • Un objetivo ambicioso del Grupo de Trabajo era mapear actividades comunes y producir una guía para ayudar a otros – independientemente de la región geográfica – a seguir un ‘plan’ para definir su estrategia nacional de PID. Sin embargo, dado los hallazgos mencionados, una ‘Guía de Plan’ para estrategias nacionales de PID no es posible en esta etapa. En su lugar, proporcionamos una Guía que compara y contrasta estrategias nacionales de PID basadas en los nueve estudios de caso recopilados. También se incluye una Lista de Verificación que resume y destaca consideraciones clave.