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Del buscar al responder: el enfoque CARE y el nuevo papel del bibliotecario universitario ante la IA generativa

Lo, Leo S. The CARE Approach for Academic Librarians: From Search First to Answer First with Generative AI. The Journal of Academic Librarianship 52, no. 1 (enero 2026): 103186. https://doi.org/10.1016/j.acalib.2025.103186

En el entorno académico actual, estudiantes y profesores cada vez más inician sus investigaciones solicitando explicaciones a sistemas de inteligencia artificial en lugar de comenzar con la búsqueda tradicional en los recursos de la biblioteca. Las herramientas de IA y los motores de búsqueda avanzados proporcionan respuestas desarrolladas incluso antes de que el usuario vea una lista de fuentes académicas. Este fenómeno transforma el punto de partida de la indagación académica y plantea nuevos desafíos para las prácticas de la bibliotecología.

Dado este cambio hacia un enfoque de “respuesta primero”, el autor sostiene que los bibliotecarios también deben evolucionar su mentalidad y estrategias de intervención. En lugar de simplemente ofrecer acceso a recursos, los bibliotecarios necesitan reconocer las respuestas generadas por IA como textos que demandan interpretación y análisis crítico. Para ello, se propone la creación de una tipografía de respuestas que ayude a identificar la función que cumplen estas respuestas automatizadas.

Finalmente, el artículo propone el enfoque CARE —por sus siglas en inglés: Classify, Assess, Review, Enhance (Clasificar, Evaluar, Revisar, Mejorar)— como un marco metodológico para interactuar críticamente con las respuestas de IA en colaboración con los usuarios. Este enfoque sitúa a los bibliotecarios como guías que ayudan a sus comunidades académicas a leer, cuestionar y ampliar las respuestas generadas por IA manteniendo el juicio humano y la evidencia científica en el centro de la investigación.

Modelos de recuperación de costos: sostenibilidad de los servicios de investigación en bibliotecas universitarias

Cook, B. (2025, 8 de diciembre). Guest Post: Funding Research Services – How Libraries Are Exploring Cost Recovery Models. The Scholarly Kitchen. Recuperado de https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/12/08/guest-post-funding-research-services-how-libraries-are-exploring-cost-recovery-models/ (scholarlykitchen.sspnet.org

Las bibliotecas universitarias están explorando modelos de recuperación de costos para financiar los servicios de investigación especializados que ofrecen a facultades, estudiantes e investigadores.

Las bibliotecas universitarias y de investigación han sido históricamente un pilar fundamental de la actividad científica, proporcionando los recursos de información, libros, revistas, colecciones y experiencia especializada necesarios para que la investigación pueda desarrollarse. Con el tiempo, su papel se ha ampliado y ahora incluye servicios modernos y críticos para la misión institucional, como la gestión, curación y compartición de datos de investigación; revisiones sistemáticas; iniciativas de transformación digital; evaluación del impacto; y una gama cada vez mayor de apoyos funcionales y específicos por disciplina que se conectan directamente con todas las fases del proceso investigativo. Estas actividades se han vuelto esenciales para la forma en que se crea, publica y comparte la investigación. A diferencia de los recursos generales que las bibliotecas proporcionan a todos los usuarios, independientemente de la disciplina o situación financiera, los servicios de apoyo a la investigación son inherentemente más especializados y orientados a proyectos, requiriendo experiencia profunda, tiempo significativo del personal y flujos de trabajo personalizados según metodologías, cronogramas y entregables de cada equipo de investigación.

El carácter específico por proyecto de estos servicios también se relaciona con la forma en que se financia la investigación universitaria. La investigación puede estar respaldada por fondos departamentales o institucionales centralizados, disponibles de manera amplia para la comunidad académica, o por subvenciones externas que incluyen requisitos de cumplimiento, presupuesto, entregables y rendición de cuentas vinculados a proyectos o investigadores. La mayoría de las bibliotecas siguen financiándose a través de presupuestos institucionales tradicionales basados en costos indirectos históricos, calculados a partir del número de estudiantes y docentes equivalentes a tiempo completo. Sin embargo, a medida que las bibliotecas se integran más en los flujos de trabajo de investigación mediante servicios especializados, algunas instituciones comienzan a preguntarse cómo sostener estos servicios y hacer visibles sus contribuciones dentro de modelos de financiamiento institucional, especialmente frente a la incertidumbre en las políticas federales de investigación.

Para explorar estas cuestiones, se realizó una encuesta a 32 instituciones (públicas y privadas, con predominio de bibliotecas médicas y de ciencias de la salud) sobre su enfoque hacia el financiamiento basado en subvenciones o cobro directo por servicios relacionados con el apoyo a la investigación. Los resultados muestran que, en servicios generales como colecciones, preservación o capacitación, casi el 90 % de las bibliotecas no considera implementar cobros directos, citando preocupaciones sobre la misión institucional y la equidad de acceso. En contraste, los servicios especializados —como revisiones sistemáticas, gestión de datos de investigación, consultoría en proyectos digitales o análisis de impacto— presentan un panorama más variado: alrededor del 25 % de las bibliotecas reporta que ya cobra o considera cobrar por al menos un servicio especializado. Las bibliotecas médicas son las más activas en este ámbito, particularmente para revisiones sistemáticas y curación de datos, donde el cobro permite triage de proyectos y recuperación del tiempo del personal.

A pesar de estas exploraciones, las bibliotecas enfrentan desafíos significativos: cargas administrativas al establecer sistemas de recuperación de costos conformes a regulaciones federales; resistencia cultural y preocupación por crear inequidades o riesgos reputacionales; alineación con la misión institucional; y dificultad para distinguir entre servicios básicos y trabajo específico por proyecto. La encuesta también evidencia diferencias según tipo de institución: las bibliotecas médicas lideran la implementación de cobros, las universidades públicas citan complejidad administrativa y las privadas priorizan preocupaciones filosóficas o de equidad, mientras que bibliotecas no médicas son menos propensas a considerar cobros.

El contexto de recuperación de costos indirectos (F&A) es central en esta discusión. Las bibliotecas suelen absorber costos masivos de acceso público y servicios esenciales, mientras que los presupuestos dependen de cómo las instituciones asignan los costos indirectos recuperados de subvenciones patrocinadas. Modelos como el FAIR Model propuesto por el Joint Associations Group buscan visibilizar actividades tradicionalmente indirectas como costos directos, incluyendo servicios bibliotecarios, lo que podría permitir su inclusión explícita en presupuestos de subvenciones. Aunque las bibliotecas aún no han adoptado ampliamente cobros directos, muchas reconocen la importancia de entender y comunicar los costos reales de sus servicios para justificar su valor.

En conjunto, estos hallazgos reflejan una comunidad de bibliotecas en transición: algunas experimentan con cobros directos, pero la mayoría observa el entorno regulatorio y financiero mientras desarrolla conciencia sobre costos y sostenibilidad. El objetivo compartido es hacer visibles las contribuciones críticas de las bibliotecas, alinear los servicios con las prioridades institucionales y asegurar que los investigadores, administradores y financiadores reconozcan el valor del apoyo bibliotecario en la investigación académica. Esta evolución muestra que, aunque el cobro directo no es todavía una práctica generalizada, representa un indicador del reconocimiento creciente de la importancia estratégica y económica de los servicios de investigación especializados en bibliotecas universitarias.

Los fanzines en la biblioteca universitaria: creatividad, acceso abierto y participación comunitaria

McLaughlin, Zoë. 2025. “A Zine Fest in the Library.” ACRLog: Blogging by and for Academic and Research Librarians, noviembre 7. https://acrlog.org/2025/11/07/a-zine-fest-in-the-library/

Los fanzines son publicaciones independientes, autoeditadas, que suelen emanar de grupos marginados o desfavorecidos como medio de expresión y de conexión y construcción de comunidad. Durante décadas, los fanzines han demostrado cómo las comunidades pueden crear, conectar y construir su propio conocimiento.

La bibliotecaria Zoë McLaughlin narra su experiencia participando en un festival de fanzines organizado dentro de una biblioteca universitaria del Estado de Michigan, celebrado en el contexto de la Open Access Week de 2025. McLaughlin explica que, aunque no formó parte de la planificación del evento, decidió ser participante activa como expositora (tabling) por primera vez, lo que le permitió observar de cerca cómo un encuentro centrado en publicaciones DIY (hazlo tú mismo) puede integrarse con programación académica y comunitaria en un entorno bibliotecario.

El texto proporciona una descripción de qué son los fanzines —publicaciones autoeditadas, a veces sencillas y hechas a mano, que permiten a sus autores expresar ideas no convencionales o nichos específicos— y cómo los festivales de zines reúnen a creadores para intercambiar, vender o simplemente compartir estas piezas independientes. McLaughlin destaca que en este caso los fanzines presentados variaban temáticamente, desde textos sobre técnicas culinarias hasta obras con contenido político o cultural, subrayando la diversidad de voces y formas de pensamiento que estos formatos pueden alojar

A partir de su participación, la autora reflexiona sobre el valor de este tipo de eventos como espacios informales de aprendizaje, colaboración y extensión bibliotecaria. Relata cómo su interacción con visitantes y otros expositores facilitó conversaciones significativas, y cómo el ambiente relajado del festival fue una oportunidad para conectar con personas que quizás no hubieran asistido a actividades bibliotecarias más formales. Además, McLaughlin menciona que el festival incluyó una conversación sobre las similitudes y diferencias entre la cultura fanzine y el movimiento de acceso abierto, proponiendo que ambos comparten una voluntad de democratizar el acceso a la información y de expandir los modos de publicación más allá de los canales tradicionales.

Se valora positivamente la iniciativa, no solo por la experiencia personal y profesional que le ofreció, sino también por el potencial de estas actividades para enriquecer la programación de la biblioteca y atraer a nuevos públicos a través de formatos creativos y comunitarios. Su relato sugiere que los bibliotecarios pueden encontrar en los fanzine fests una manera de amplificar la misión institucional de fomentar acceso, diálogo y participación cultural.

Aprendizaje continuo y mejora de la alfabetización informacional en bibliotecas universitarias

Vaandering, A. G., & Crego-Emley, A. (2025). The Library Instructor as Learner: A Survey of Reflective Teaching Practices in US Academic Libraries. Communications in Information Literacy, 19(2), 220–241. Recuperado de https://pdxscholar.library.pdx.edu/comminfolit/vol19/iss2/5/

El estudio se basa en una encuesta distribuida a profesionales de bibliotecas universitarias en Estados Unidos y recogió un total de 153 respuestas de instructores y trabajadores bibliotecarios que participaron en actividades de enseñanza.

Los resultados del estudio revelan que una gran mayoría de los participantes (92 %) informa que participa en prácticas de enseñanza reflexiva en diversos contextos instructivos, lo que sugiere que esta forma de trabajo tiene una presencia significativa dentro de la profesión. Sin embargo, los datos también muestran una gran diversidad en los métodos utilizados para reflexionar, así como en los beneficios y las barreras percibidas. Entre los beneficios, los encuestados destacan una mejor comprensión de sus enfoques educativos, mayor capacidad para ajustar estrategias de instrucción y una mayor satisfacción profesional. En cuanto a los desafíos, los instructores mencionan la falta de tiempo, recursos o formación específica para profundizar en la práctica reflexiva de manera sostenida.

A partir de estos hallazgos, los autores argumentan que la reflexión docente no solo beneficia al profesional individual, sino que también fortalece la enseñanza de la alfabetización informacional en su conjunto. Proponen que ofrecer más formación, espacios colaborativos y oportunidades estructuradas para la reflexión podría potenciar el impacto pedagógico de los instructores de bibliotecas, alineando su práctica con las demandas evolutivas de los entornos académicos actuales. Esta investigación contribuye a la literatura sobre alfabetización informacional y formación de instructores bibliotecarios al destacar la importancia de considerar a los docentes como aprendices activos, comprometidos en un proceso continuo de desarrollo profesional.

La biblioteca moderna: espacios enriquecidos con tecnología

The modern library: technology-enhanced library spaces — SCONUL (Society of College, National and University Libraries), 2025

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Las bibliotecas universitarias están experimentando una transformación profunda motivada por los cambios en los modelos de aprendizaje, la digitalización de los contenidos y la necesidad de que estudiantes e investigadores desarrollen nuevas competencias. Los espacios tradicionales, concebidos para el estudio silencioso y la consulta de materiales impresos, están dando paso a entornos flexibles, dinámicos y tecnológicamente equipados.

El documento sobre bibliotecas modernas con espacios mejorados por tecnología presenta una colección de estudios de caso que muestran cómo distintas instituciones han reinterpretado la biblioteca como un centro de creación, colaboración e innovación, en lugar de un simple lugar para almacenar y consumir información.

En estos modelos renovados, el diseño físico se combina con tecnología avanzada para ofrecer servicios que antes se encontraban fuera del ámbito bibliotecario. La biblioteca incorpora laboratorios de medios, estudios de grabación, makerspaces con herramientas como impresoras 3D, realidad virtual, escáneres y software especializado para producción audiovisual o visualización de datos. Estos espacios permiten al estudiantado participar activamente en la creación de contenidos, desarrollar proyectos experimentales y adquirir destrezas necesarias para el mundo académico y profesional contemporáneo. No se trata únicamente de actualizar los equipos, sino de crear ecosistemas completos que favorezcan el aprendizaje activo, multidisciplinar y creativo.

La transformación también implica una reflexión estratégica: cada nuevo espacio debe responder a necesidades reales de la comunidad universitaria y estar alineado con la visión institucional. Las decisiones sobre equipamiento, diseño, personal especializado y modelos de gestión requieren planificación, evaluación continua y un entendimiento claro de cómo estos espacios complementan la docencia, la investigación y la vida estudiantil. El documento subraya que la biblioteca moderna es un agente de cambio dentro de la universidad y que su adaptación tecnológica debe integrarse con políticas de apoyo pedagógico, desarrollo de competencias digitales y colaboración interdepartamental.

Los casos analizados muestran que la modernización no supone abandonar la esencia de la biblioteca, sino ampliarla. La biblioteca sigue siendo un espacio acogedor que promueve el estudio, la cultura y el acceso al conocimiento, pero ahora incorpora nuevas dimensiones que la convierten en un entorno híbrido: físico y digital, individual y colaborativo, contemplativo y creativo. Este modelo representa un futuro en el que la biblioteca actúa como corazón intelectual y tecnológico de la institución, fomentando la innovación y ofreciendo oportunidades de aprendizaje que van más allá de los libros y las pantallas.

UK Print Book Collection (UK PBC) programa para coordinar la eliminación de libros poco usados sin poner en peligro los textos raros.

Grove, Jack. “Libraries Coordinate on Book Disposal to Safeguard Rare Texts.Times Higher Education, November 18, 2025.

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Las bibliotecas universitarias del Reino Unido han puesto en marcha una iniciativa llamada UK Print Book Collection (UK PBC) para coordinar la eliminación de libros poco usados sin poner en peligro los textos raros. El programa establece que una biblioteca solo puede desechar un libro si al menos siete copias del mismo título existen en otras instituciones participantes.

El sistema utiliza un inventario colectivo que reúne los registros bibliográficos de cientos de bibliotecas. Gracias a esta coordinación, las instituciones pueden liberar espacio sin riesgo de perder materiales valiosos para la investigación. Muchas bibliotecas sufren limitaciones de espacio físico, por lo que este enfoque conjunto permite una gestión más eficiente de sus colecciones impresas.

La experiencia de algunas instituciones muestra que es posible retirar miles de libros sin afectar significativamente los préstamos interbibliotecarios o el acceso académico. Los análisis internos del programa indican que, bajo la regla de las siete copias, algunas bibliotecas podrían reducir entre un 50 % y un 80 % sus colecciones impresas. Sin embargo, los responsables subrayan que este cálculo no implica desechar masivamente libros, sino orientar una evaluación más amplia basada en criterios académicos, de uso y de valor histórico.

El objetivo del UK PBC no es vaciar estanterías, sino preservar de forma inteligente aquello que realmente importa. La idea es garantizar que los textos raros o útiles sigan disponibles a nivel nacional mientras las bibliotecas gestionan mejor su espacio y actualizan sus colecciones.

Las bibliotecas universitarias como infraestructuras esenciales para la investigación

The Case for Viewing Libraries as Research Infrastructures.” Knowledge Rights 21, 17 de noviembre de 2025.

Knowledge Rights 21 sostiene que las bibliotecas de investigación deben reconocerse como infraestructuras fundamentales para la ciencia, más allá de su papel tradicional como depósitos de libros. Según el artículo, una infraestructura de investigación incluye recursos y servicios —tanto físicos como digitales— que permiten producir nuevo conocimiento, desde equipamiento técnico hasta colecciones de datos y servicios especializados.

La Comisión define una «infraestructura de investigación» como instalaciones que ofrecen recursos y servicios a las comunidades científicas para llevar a cabo investigación e impulsar la innovación. Estas infraestructuras no deben limitarse únicamente a fines investigativos: pueden ser físicas, dispersas, o incluso virtuales, e incluir equipos científicos, colecciones, sistemas informáticos, redes de comunicación, y otros elementos accesibles a usuarios externos. También contempla infraestructuras de información como archivos o bases de datos científicas. Las reglas para crear este tipo de consorcios ya están establecidas con la regulación ERIC, que facilita la colaboración entre países.

En su nueva estrategia, la Comisión reconoce varios problemas actuales: la financiación fragmentada, la baja cooperación entre infraestructuras, dificultades de acceso por parte de ciertos actores, carencias de formación, la lenta adopción de la inteligencia artificial y la digitalización, y limitaciones en el uso de datos. Para resolverlos, propone acciones como mapear mejor las necesidades de inversión y formación, apoyar mecanismos de coordinación, crear espacios unificados de acceso (“ventanillas únicas”) y revisar regulaciones como la ERIC o la futura Ley del Espacio Europeo de Investigación.

Desde el punto de vista de las bibliotecas, estos desarrollos les atañen directamente. Muchas colecciones de datos e información —el núcleo de las bibliotecas— pueden considerarse infraestructuras de investigación. Existen ejemplos concretos: CLARIN (recursos lingüísticos), DARIAH (humanidades digitales) o la Infraestructura Europea de Investigación sobre el Holocausto (EHRI), que agrupa archivos federados con herramientas para facilitar su acceso.

El texto destaca que muchas bibliotecas ya funcionan bajo modelos cooperativos: comparten recursos mediante el préstamo interbibliotecario, especializan sus colecciones para evitar duplicidades y trabajan para mejorar el acceso a distintos tipos de usuarios, desde investigadores hasta el público general.

Asimismo, el artículo identifica desafíos comunes entre bibliotecas e infraestructuras de investigación: financiación fragmentada, desigualdad en el acceso, falta de capacitación en ámbitos como la digitalización y la inteligencia artificial, y ausencia de marcos sólidos para la colaboración transfronteriza.

Para integrarlas en el ecosistema de infraestructuras, Knowledge Rights 21 propone que las bibliotecas participen en evaluaciones europeas de necesidades, que identifiquen y planifiquen sus carencias —como habilidades digitales o IA—, y que se desarrollen soluciones normativas para mejorar el acceso transfronterizo, por ejemplo mediante el suministro documental. Además, defienden políticas que armonicen el acceso abierto con la gestión de licencias y contenidos, de manera que las bibliotecas puedan ofrecer sus colecciones con mayor libertad y también una gobernanza compartida.

Como propuesta, se sugiere integrar formalmente a las bibliotecas en las políticas europeas de investigación, incluyendo planes conjuntos de recursos, formación continua y mecanismos de gobernanza compartida. También se aboga por facilitar el acceso transfronterizo a colecciones y por armonizar políticas de acceso abierto con el uso comunitario de los recursos bibliotecarios.

Iniciativa RSCVD de préstamo interbibliotecario de IFLA y la cooperación internacional con Carmen Lomba. Planeta Biblioteca 2025/11/12

Iniciativa RSCVD de préstamo interbibliotecario de IFLA y la cooperación internacional con Carmen Lomba.

Planeta Biblioteca 2025/11/12

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Carmen Lomba, bibliotecaria de la Universidad de Cantabria y encargada del servicio de préstamo interbibliotecario, repasa más de tres décadas de transformación del servicio en España. Participante activa en redes como REBIUN, NILDE e IFLA, defiende la cooperación como motor de equidad en el acceso al conocimiento. Explica que la iniciativa RSCVD (Resource Sharing during COVID-19) nació en 2020 como respuesta solidaria de bibliotecas de todo el mundo para compartir recursos digitales durante la pandemia. Hoy, con más de 350 bibliotecas en 41 países, coordina su Comité Directivo. Carmen, también destaca el proyecto europeo HERMES y aboga por un equilibrio entre acceso abierto y respeto a los derechos de autor, anticipando un futuro más ético, colaborativo y digital para los servicios de acceso al documento.

Guía de espacios tecnológicos creativos en bibliotecas universitarias: makerspaces y fablabs

Thompson, Emily, Vanessa Rodriguez, Eric Johnson, Kelsey Sheaffer, and Oscar K. Keyes. A Complete Guide to Creative Technology Spaces in Academic Libraries: Media Labs, Makerspaces, and More. Chicago: ALA Editions, 2025.

Primeras páginas

A Complete Guide to Creative Technology Spaces in Academic Libraries ofrece una guía exhaustiva para la creación, desarrollo y gestión de espacios tecnológicos creativos en bibliotecas académicas. Los autores abordan cómo estos espacios, que incluyen estudios de medios, laboratorios de realidad virtual, estudios de grabación, makerspaces, laboratorios de datos y más, pueden fomentar la innovación, la colaboración y el aprendizaje práctico entre los usuarios.

El texto proporciona estrategias para iniciar un nuevo espacio o expandir uno existente, destacando la importancia de la planificación, la obtención de recursos y la alineación con la misión institucional. Se enfatiza la necesidad de considerar la accesibilidad, la seguridad y la sostenibilidad al diseñar estos espacios. Además, se ofrecen recomendaciones sobre cómo establecer políticas y procedimientos efectivos, capacitar al personal y desarrollar programas de instrucción que maximicen el impacto de estos espacios en la comunidad académica.

Jisc presenta una herramienta estratégica para impulsar la transformación digital en bibliotecas universitarias

Taking Digital Transformation Forward in Your Organisation Jisc. Accedido el 9 de octubre de 2025. https://www.jisc.ac.uk/taking-digital-transformation-forward-in-your-organisation

Jisc ha lanzado una nueva herramienta estratégica llamada “Digital Transformation Library Lens”, diseñada para fortalecer el papel de las bibliotecas académicas en la transformación digital de la educación superior.

Desarrollada en colaboración con líderes bibliotecarios y organizaciones como SCONUL, RLUK y CILIP, esta herramienta ofrece una perspectiva centrada en las bibliotecas dentro del marco general de transformación digital de Jisc para universidades.

El “library lens” muestra cómo los servicios de bibliotecas y archivos contribuyen al cambio institucional en seis áreas clave:

  1. Cultura digital organizacional,
  2. Creación e innovación del conocimiento,
  3. Desarrollo del conocimiento,
  4. Gestión y uso del conocimiento,
  5. Intercambio y alianzas,
  6. Infraestructura digital y física.

Aunque las bibliotecas universitarias han sido pioneras en innovación digital —liderando ámbitos como las colecciones digitales, la comunicación científica y las competencias digitales de los estudiantes—, muchas sienten que su papel no se reconoce plenamente en los procesos institucionales de transformación digital.

La nueva herramienta busca visibilizar y potenciar su impacto mediante un enfoque estructurado y basado en evidencias, con ejemplos prácticos sobre cómo las bibliotecas pueden contribuir a:

  • Desarrollar estrategias de IA y bienestar digital,
  • Mejorar la infraestructura de investigación y las políticas de acceso abierto,
  • Cocrear entornos digitales inclusivos y espacios de aprendizaje,
  • Apoyar la toma de decisiones basada en datos y analíticas.

El “library lens” se acompaña de materiales de apoyo como un modelo de madurez digital, plantillas de planes de acción y herramientas para la implicación de actores clave.

Jisc invita a las universidades a incorporar esta herramienta en su planificación estratégica y está colaborando con siete bibliotecas universitarias piloto, cuyos resultados se publicarán en 2026. Además, anima a los líderes universitarios y directores de bibliotecas a unirse al grupo de trabajo y explorar los recursos del Digital Transformation Toolkit.