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Estado del compromiso bibliotecario en la comunicación y educación sobre el clima (IFLA)

Aaron Redman, State of Library Engagement in Climate Communication and Education (La Haya: International Federation of Library Associations and Institutions [IFLA], 2025), https://repository.ifla.org/handle/20.500.14598/394

Key Findings and Executive Summary

Full Text Report

El informe resalta el papel fundamental de las bibliotecas como agentes de cambio en la lucha contra el cambio climático. Gracias a su rol como espacios de confianza y aprendizaje dentro de las comunidades, las bibliotecas tienen un enorme potencial para sensibilizar, educar y movilizar a la ciudadanía en favor de un futuro más sostenible y resiliente.

Este informe de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA), publicado el 11 de mayo de 2025, presenta un panorama global sobre el compromiso de las bibliotecas en la comunicación y educación sobre el cambio climático (CCE). Basado en una encuesta mundial que reunió las respuestas de cerca de 600 asociaciones e instituciones bibliotecarias, el documento analiza el nivel de implicación de estas entidades en temas relacionados con el clima y la sostenibilidad.

Uno de los principales hallazgos es que las bibliotecas, en general, desarrollan más actividades relacionadas con la sostenibilidad que con el cambio climático específicamente. En este contexto, las bibliotecas públicas lideran la participación en programas de CCE, por encima de las bibliotecas escolares o académicas. Aunque las bibliotecas de mayor tamaño tienden a tener una implicación algo mayor, el estudio demuestra que instituciones de todos los tamaños están aportando a esta causa.

El informe señala que muchas bibliotecas inician su compromiso ofreciendo recursos informativos sobre el cambio climático —como libros, paneles o exposiciones— antes de avanzar hacia actividades más activas como programas educativos y alianzas comunitarias. La colaboración con gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil y centros educativos se identifica como un factor clave para ampliar y fortalecer este tipo de programación.

Otro aspecto relevante es que numerosas bibliotecas están adoptando medidas para reducir su impacto ambiental mediante mejoras en infraestructuras y operaciones más sostenibles. Sin embargo, el apoyo por parte de asociaciones bibliotecarias a este esfuerzo aún es limitado y requiere fortalecimiento.

Entre sus recomendaciones, la IFLA insta a las asociaciones bibliotecarias a ofrecer recursos adaptados a los contextos locales, apoyar la transformación ecológica de las bibliotecas y fomentar actividades relacionadas con el clima. A su vez, anima a las bibliotecas individuales a crear alianzas con actores locales y centrarse en problemáticas climáticas específicas de su entorno. Por último, hace un llamado a los responsables políticos, tanto locales como nacionales, para que reconozcan y fortalezcan el papel estratégico de las bibliotecas en la difusión de información climática y la promoción de acciones sostenibles.

Recomendaciones

Para las asociaciones de bibliotecas: Proporcionar activamente a las bibliotecas recursos traducidos y relevantes a nivel local sobre el cambio climático, apoyar a las bibliotecas miembros en la ecologización de sus operaciones e infraestructuras y organizar programas relacionados con el clima que incluyan a las bibliotecas miembros.

Para bibliotecas individuales: Establecer asociaciones con las administraciones locales, las organizaciones de la sociedad civil y las escuelas para ampliar la programación de la ECC, utilizar las colecciones de libros y las exposiciones para iniciar el compromiso y centrarse en los aspectos locales del cambio climático para aumentar el interés y el impacto en la comunidad.

Para los responsables políticos locales: Reconocer a las bibliotecas públicas y comunitarias como socios valiosos para llegar a los residentes en cuestiones climáticas y de sostenibilidad, aprovechar las bibliotecas para proporcionar recursos e información específicos y colaborar con las bibliotecas escolares y universitarias.

Para los responsables políticos nacionales: Colaborar con las bibliotecas nacionales -que se encuentran entre los tipos de bibliotecas más activos en iniciativas sobre clima y sostenibilidad-, asociarse con las bibliotecas para difundir materiales sobre cambio climático relevantes a nivel local y utilizar las bibliotecas como centros de divulgación comunitaria para la acción climática.

Bibliotecas que se iluminan con el sol: hacia la autosuficiencia energética

Balzer, Cass. 2025. «The Net-Zero Revolution: Libraries Strive to Generate as Much Energy as They ConsumeAmerican Libraries, March 3, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/the-net-zero-revolution/

La Biblioteca Pública de Medford (Massachusetts), construida originalmente en 1960, estaba lejos de ser eficiente: su sistema de calefacción era anticuado, el techo plano se inundaba con cada tormenta y la iluminación era mínima, encendida o apagada sin más opciones. Sin embargo, en 2017, gracias a un presupuesto municipal y al fuerte apoyo ciudadano, se aprobó la construcción de un nuevo edificio moderno y ecológico. Esta renovación culminó en un diseño de energía neta cero: un edificio capaz de generar tanta energía como la que consume.

Una nueva biblioteca sustentable y eficiente

El nuevo edificio de la biblioteca de Medford, diseñado por la firma Schwartz/Silver Architects, incorpora 700 paneles solares en su techo, que generan anualmente unos 340.000 kilovatios, suficiente para alimentar un coche eléctrico durante 1 millón de millas. Además, se construyó parcialmente incrustado en una colina para aprovechar el aislamiento natural y se instalaron ventanas clerestorias para aprovechar la luz natural, reduciendo así el consumo eléctrico.

Según la directora de la biblioteca, Barbara Kerr, los costes anuales de energía del antiguo edificio eran de 60.000 dólares. Hoy, no solo se han eliminado esos gastos, sino que la biblioteca recibe pagos por la energía excedente que devuelve a la red, con cheques de hasta 2.000 dólares en los meses de verano.

Pequeños pasos que también suman

No todas las bibliotecas tienen que iniciar una construcción desde cero para avanzar hacia la sostenibilidad. La biblioteca Daybreak, en el condado de Salt Lake (Utah), logró la certificación de energía neta cero en 2024 realizando pequeños ajustes en su edificio, inaugurado en 2022 y ya con certificación LEED Gold.

Su directora, Leslie Schow, adoptó medidas prácticas: apagar luces innecesarias, monitores de ordenador cuando no se usan, y reducir el uso de calefactores individuales. Combinadas con tecnologías existentes como tubos solares para iluminación natural y un sistema geotérmico bajo el aparcamiento, estas acciones sumaron una diferencia significativa.

Arquitectura que educa

En la Biblioteca Stevens del colegio Sacred Heart, en California, el diseño sustentable no solo es funcional, sino que también enseña. Desde su apertura en 2012, y certificación neta cero en 2015, el edificio incorpora elementos como recolección de aguas pluviales, bioswales para filtrar el agua de lluvia, y jardineras de bajo consumo hídrico. Estos elementos están señalizados para concienciar a estudiantes y personal sobre la importancia del ahorro de agua.

Incluso con la adición de un makerspace (espacio creativo con herramientas electrónicas y carpintería), el sistema solar de la biblioteca ha soportado la carga, permitiendo que actividades escolares como la fabricación de topes de puerta se integren dentro de un entorno de sostenibilidad.

Progresos graduales hacia el futuro

Para bibliotecas que desean mejorar su sostenibilidad, las auditorías energéticas son clave, señala Dillon Buchberg, gestor de energía de la Biblioteca Pública de Brooklyn (BPL). Estas permiten identificar los edificios menos eficientes y priorizar intervenciones.

El objetivo de BPL es lograr emisiones netas cero en 2050, en línea con un mandato municipal. Su primera sucursal con energía neta cero, en Red Hook, abrirá en 2025. Mientras tanto, ya se han hecho mejoras como sustitución de iluminación, sistemas de control energético y climatización eficiente. Una vez reducida al mínimo la demanda energética, planean invertir en tecnologías renovables.

Además, la red de bibliotecas ha invertido en resiliencia ante desastres: tras el huracán Sandy, cuatro sucursales recibieron paneles solares con baterías de respaldo, que permiten que dos de ellas funcionen como centros de emergencia y distribución. Las otras dos disponen de tomas de corriente accesibles desde el exterior para que la comunidad pueda cargar dispositivos en caso de emergencia.

Inspirando cambios sostenibles

En palabras de Leslie Schow, cuando una biblioteca se convierte en un edificio eficiente energéticamente, también se convierte en un ejemplo para la comunidad, demostrando lo que se puede lograr a nivel individual y colectivo. Así, estas instituciones no solo ahorran energía, sino que también promueven una cultura de sostenibilidad que se irradia más allá de sus paredes.

El consumo energético de los centros de datos a consecuencia del uso de IA se duplicará en cinco años

Zeff, Maxwell. «An Answer to AI’s Energy Addiction? More AI, Says the IEAThe Next Web, April 10, 2025. https://thenextweb.com/news/answer-to-ai-energy-consumption-is-more-ai-says-iea.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su primer gran informe sobre el impacto del auge de la inteligencia artificial en el consumo energético global, con resultados preocupantes y algo contradictorios.

Según el informe, el consumo energético de los centros de datos, especialmente por aplicaciones de IA, se duplicará en cinco años, alcanzando el 3% del uso energético mundial. La IA será responsable de más de la mitad de este crecimiento. Algunos centros consumen ya tanta electricidad como 100.000 hogares, y en el futuro podrían multiplicar por 20 ese número.

Aunque se espera que para 2030 los centros usen un 50% de energía renovable, el resto provendrá de carbón, gas natural y energía nuclear, lo que plantea serios retos climáticos. No obstante, la AIE ve una oportunidad en la IA: puede optimizar redes eléctricas, mejorar la predicción del clima, detectar fugas o descubrir nuevos materiales sostenibles. Pero advierte que estos beneficios serán marginales si no se crean condiciones adecuadas desde los gobiernos.

El informe ha generado controversia. Críticos como Alex de Vries creen que la AIE subestima el consumo energético de la IA, que podría comprometer los objetivos climáticos. Otros, como Claude Turmes, ministro de Energía de Luxemburgo, acusan a la AIE de presentar una visión demasiado optimista y de favorecer intereses políticos y corporativos.

Algunas soluciones sostenibles ya existen, como la refrigeración por inmersión o el reaprovechamiento del calor de los centros de datos, pero deben escalarse rápidamente. Y, sobre todo, será clave usar la capacidad informática con más criterio.

La demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030

International Energy Agency (IEA). Energy and AI. 2025. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai.

Un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que la demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030, lo que podría superar a la demanda de industrias como la fabricación de acero. Aunque el impacto ambiental de la IA ha sido exagerado, el uso de IA puede optimizar sistemas energéticos y mejorar la eficiencia industrial. Sin embargo, el rápido crecimiento de la IA podría dañar los avances hacia la sostenibilidad sin una regulación adecuada.

​La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) está generando preocupaciones sobre su impacto ambiental, especialmente en términos de consumo energético y emisiones de carbono. Los centros de datos dedicados a la IA son los principales impulsores de este aumento en la demanda energética. Se prevé que el consumo eléctrico global de estos centros se duplique para 2030, con una cuadruplicación en los centros dedicados exclusivamente a IA. En Estados Unidos, se estima que el procesamiento de datos para IA consumirá más electricidad que la fabricación combinada de acero, cemento, productos químicos y otros bienes intensivos en energía. ​

Además del consumo eléctrico, los centros de datos requieren grandes cantidades de agua para su refrigeración. Un estudio sugiere que la IA podría representar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de uso de agua para 2027, casi dos tercios del consumo anual de Inglaterra.

Sin embargo, algunos expertos argumentan que los temores sobre el impacto climático de la IA pueden estar exagerados. La Agencia Internacional de Energía (AIE) señala que, aunque la adopción de IA aumentará la demanda energética, también ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia energética en otros sectores, lo que podría contrarrestar parcialmente el aumento en el consumo. Además, la AIE destaca que la IA podría facilitar el diseño de redes eléctricas más integradas con fuentes de energía renovable y mejorar la eficiencia en procesos industriales, contribuyendo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos: Una instantánea de 2024 (2025)

State of America’s Libraries: A Snapshot of 2024’ Report. Chicago: ALA, 2025

Texto completo

La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) ha presentado su informe anual que analiza la labor de las bibliotecas durante 2024.

En la introducción, Leslie Burger, directora interina de la ALA, destaca el papel crucial de las bibliotecas en momentos clave como las elecciones, gracias a la campaña «Reader. Voter. Ready». desarrollado junto con la Liga de Mujeres Votantes, que fue ampliamente adoptado en todo el país para fomentar la participación ciudadana.

Sin embargo, también advierte sobre un serio desafío: la posible eliminación del Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios (IMLS), única fuente federal de financiamiento para bibliotecas, lo que pone en riesgo muchos servicios esenciales en todo EE. UU. UU.

A pesar de estas amenazas, el informe reconoce que en 2024 las bibliotecas seguirán siendo un pilar en sus comunidades, lideradas por profesionales comprometidos. Se enfatiza la necesidad de actuar ante los rápidos cambios en el sector, promoviendo la campaña #ShowUpForOurLibraries para defender su futuro.

El informe identifica tres tendencias clave principales para 2024:

  • Censura: aumentan los intentos de restringir contenidos en las bibliotecas.
  • Inteligencia Artificial: creciente influencia en el acceso y gestión de la información.
  • Sostenibilidad: esfuerzos para integrar prácticas ecológicas en las operaciones de la biblioteca.

27 Ideas de Sostenibilidad para Implementaren tu biblioteca

«27 Sustainability Ideas to Implement Right Now.» American Libraries Magazine, March 3, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/27-ideas/

La sostenibilidad en las bibliotecas no siempre requiere grandes recursos ni una aceptación unánime. De hecho, pequeños cambios pueden tener un gran impacto. A continuación se presenta una lista de ideas accesibles que cualquier biblioteca, independientemente de su tamaño o tipo, puede comenzar a incorporar.

  1. Organizar intercambios: Bibliotecas como la de Sul Ross State University organizaron intercambios de ropa para estudiantes, y la Lancaster Public Library celebró eventos de «Trae tu propia planta».
  2. Facilitar la seguridad alimentaria: Algunas bibliotecas han instalado neveras comunitarias con productos frescos, como la Biblioteca del Condado de Charleston, o prestan carritos a los residentes rurales, como la Biblioteca del Condado de Summers.
  3. Colaborar con planes climáticos municipales: La Biblioteca Pública de Anchorage trabaja alineada con los objetivos de emisiones de la ciudad para realizar mejoras energéticas en sus edificios.
  4. Fomentar conversaciones sobre problemas locales: Bibliotecas como la Igiugig Tribal Library y la Waimea Public Library organizan encuentros sobre problemas como la escasez de viviendas y el uso de tierras públicas.
  5. Ampliar la colección «Library of Things»: Añadir objetos útiles a la colección de la biblioteca puede contribuir a la sostenibilidad.
  6. Adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): Las bibliotecas pueden promover los ODS a través de actividades y clubes de lectura, como el que creó Batesville Intermediate School para niños.
  7. Preservar historias orales sobre hitos ambientales: La Biblioteca Pública de Brooklyn ha documentado testimonios sobre los efectos de la contaminación industrial y las luchas medioambientales.
  8. Iniciar una biblioteca de semillas: Como la biblioteca de Hall Middle School en Larkspur, que enseña a los estudiantes cómo cosechar y mantener semillas.
  9. Hacer «verdes» los programas de lectura de verano: Bibliotecas como Montgomery County donan a organizaciones que promueven la plantación de árboles y la limpieza de cuerpos de agua en lugar de premiar a los niños con objetos desechables.
  10. Agregar un puesto de sostenibilidad: Instituciones como la Universidad de Utah han integrado bibliotecarios en oficinas de sostenibilidad para fomentar prácticas ecológicas en sus operaciones.
  11. Incorporar recursos educativos abiertos (OER): Bibliotecas como la de Tulsa Community College han reducido el costo de los libros de texto utilizando recursos abiertos.
  12. Iniciar programas de «de la granja al producto»: Como el programa de Sheep to Sweater de la Biblioteca Pública de Hickory, que enseña a los usuarios cómo se transforma la lana en ropa.
  13. Comprometerse con programación infantil cero residuos: Ejemplos de éxito incluyen eventos como talleres de música y cuentos en la Biblioteca Pública de Prince George.
  14. Establecer un plan de desastres: La Universidad de Virginia tiene un plan de contingencia ante emergencias como terremotos y amenazas de bomba.
  15. Formar asociaciones para fomentar la reutilización: La Biblioteca Bailey de Slippery Rock reutiliza los posos de café en compost y dona papel triturado a refugios de animales.
  16. Organizar eventos de limpieza comunitaria: La Biblioteca Pública del Condado de Thomas organiza eventos de limpieza en colaboración con Keep Thomas County Beautiful.
  17. Promover una democracia saludable: La Biblioteca Vernon Area retiene a un científico político en residencia para educar a los usuarios sobre temas como las elecciones y los servicios públicos.
  18. Impulsar iniciativas de bienestar: La Biblioteca Pública de North Scituate crea kits de salud para abordar temas como la demencia y la meditación.
  19. Invertir en Wi-Fi remoto o prestable: La Biblioteca Beauregard Parish en Louisiana instaló puntos de acceso Wi-Fi solares para ayudar a los residentes en caso de cortes de energía.
  20. Diseñar programas al aire libre para poblaciones marginadas: La Biblioteca Pública de Corvallis–Benton County organiza un ciclo de observación de aves con la NAACP local.
  21. Organizar un café de reparaciones: Bibliotecas como la sucursal Sulzer de la Biblioteca Pública de Chicago permiten que los usuarios reparen ropa y electrodomésticos con la ayuda de voluntarios.
  22. Certificación en sostenibilidad de bibliotecas: El Programa de Certificación de Bibliotecas Sostenibles ayuda a las bibliotecas a implementar mejores prácticas ecológicas.
  23. Iniciar un club de lectura sobre educación financiera: La Biblioteca Hanes de Penn State organiza clubes de lectura sobre finanzas personales, como ahorro e inversión.
  24. Contribuir a la revitalización tribal y la rehabilitación de tierras: La Biblioteca Medicine Spring del Blackfeet Community College apoya esfuerzos para reintroducir bisontes y promover la agricultura tradicional.
  25. Crear espacios para plantas nativas y polinizadores: La Biblioteca Kokomo–Howard County trabaja con jardineros locales en la creación de jardines de mariposas.
  26. Fomentar el arte con materiales reciclados: La Biblioteca Pública de Cleveland organiza actividades donde los adolescentes crean arte con materiales reciclados.
  27. Educar sobre problemas ecológicos específicos: La Biblioteca Pública de Vassalboro organiza programas educativos sobre la restauración de hábitats locales de peces.

Estas iniciativas demuestran que con pequeños cambios, las bibliotecas pueden jugar un papel crucial en la sostenibilidad y en la construcción de una comunidad más consciente y comprometida con el medio ambiente.

El desafío ambiental de la inteligencia artificial generativa y las claves para un desarrollo sostenible

Capgemini Research Institute. 2025. Developing Sustainable Gen AI. Capgemini. https://www.capgemini.com/insights/research-library/sustainable-gen-ai/

Ver informe

El informe Developing Sustainable Gen AI de Capgemini analiza el elevado impacto ambiental de la inteligencia artificial generativa debido a su alto consumo energético, uso intensivo de agua y generación de residuos electrónicos. Destaca la falta de medidas sostenibles en las organizaciones y la necesidad urgente de incorporar criterios ambientales en el desarrollo y uso de Gen AI. Propone estrategias para reducir su huella, como optimizar modelos, emplear energías renovables y fomentar una gobernanza responsable.

El informe del Capgemini Research Institute advierte sobre el fuerte impacto ambiental que está generando la inteligencia artificial generativa (Gen AI). Esta tecnología, que se ha popularizado rápidamente por su capacidad para crear textos, imágenes o vídeos de manera automática, requiere un uso intensivo de recursos. Para funcionar, Gen AI precisa procesar enormes cantidades de datos mediante potentes sistemas computacionales, lo que implica un consumo energético desmesurado, la explotación de materiales críticos para la fabricación de hardware y una alta generación de residuos electrónicos. Por ejemplo, entrenar un modelo como GPT-4 supone un gasto energético equivalente al consumo anual de unos 5.000 hogares estadounidenses, y se estima que para 2030, Gen AI podría generar hasta cinco millones de toneladas de desechos electrónicos, mil veces más que en 2023.

Los centros de datos que soportan estos sistemas también requieren grandes volúmenes de agua para evitar el sobrecalentamiento de los servidores. De hecho, se calcula que realizar entre 20 y 50 consultas a un modelo de lenguaje grande (LLM) puede llegar a consumir medio litro de agua solo para refrigeración. Esta situación preocupa especialmente si se considera el aumento global del estrés hídrico. Además, el hardware necesario para la IA, como las tarjetas gráficas (GPU), utiliza metales escasos cuya extracción es altamente contaminante y acelera la degradación de los ecosistemas.

El informe también pone de relieve que casi la mitad de las organizaciones que utilizan Gen AI han observado un incremento en sus emisiones de carbono. Sin embargo, pese a este impacto, la sostenibilidad aún no es un criterio prioritario a la hora de desarrollar o implementar estas tecnologías. Solo el 12% de las empresas mide la huella ambiental de sus modelos de Gen AI y apenas un 20% tiene en cuenta ese impacto como un factor decisivo al seleccionar modelos o proveedores. La mayoría de las compañías prioriza aspectos como el coste, la eficiencia y la escalabilidad, dejando en un segundo plano los efectos medioambientales.

Ante este panorama, Capgemini propone una serie de medidas para avanzar hacia una Gen AI más sostenible. En primer lugar, recomienda elegir cuidadosamente la tecnología en función de las necesidades reales del negocio, combinando soluciones de IA tradicional con IA generativa cuando sea posible, ya que esto reduce el consumo energético. Asimismo, destaca la importancia de medir y mitigar la huella de carbono durante todo el ciclo de vida de los modelos, desde su desarrollo hasta su uso diario. Para ello, las organizaciones deberían optar por modelos más pequeños y optimizados, emplear hardware reciclable y energéticamente eficiente, utilizar centros de datos que funcionen con energías renovables y monitorizar el impacto ambiental de manera continua.

El informe también resalta el potencial de Gen AI para contribuir a la sostenibilidad empresarial si se aplica en casos de uso adecuados. Algunas de sus aplicaciones más prometedoras son la automatización de informes medioambientales (ESG), el diseño de productos sostenibles, la evaluación de ciclos de vida o la optimización de procesos productivos para reducir desperdicios y consumo energético. No obstante, para que estas iniciativas generen un impacto positivo, es imprescindible equilibrar los beneficios económicos y operativos con los costes ambientales.

Finalmente, Capgemini subraya la necesidad urgente de establecer una gobernanza específica para la sostenibilidad en el ámbito de Gen AI. Esto implica exigir transparencia a los proveedores tecnológicos sobre la huella de carbono de sus modelos, establecer objetivos claros de reducción de emisiones y colaborar con otras organizaciones para compartir buenas prácticas y desarrollar estándares comunes. Solo así será posible aprovechar el potencial de la inteligencia artificial generativa sin comprometer los objetivos climáticos y minimizando su impacto en el planeta.

Bibliotecas y justicia social

EveryLibrary. «Libraries and Social JusticeEveryLibrary, accessed February 24, 2025. https://action.everylibrary.org/libraries_and_social_justice

El papel de las bibliotecas ha evolucionado para satisfacer las necesidades de la comunidad desde sus orígenes. A lo largo del tiempo, su responsabilidad social ha crecido y se ha hecho más evidente, especialmente en los últimos años. Su enfoque en la justicia social beneficia a personas de todos los orígenes y culturas, mostrando por qué las bibliotecas son piezas clave en el apoyo a la justicia social y en la construcción de una sociedad más inclusiva y equitativa.

Las bibliotecas han sido esenciales en la preservación del patrimonio cultural y la promoción de la justicia social. A lo largo del tiempo, han jugado un papel crucial en apoyar los movimientos de justicia social, fomentando la inclusión y el respeto a los derechos humanos, y adaptándose a las necesidades de la comunidad mientras lideran el cambio cultural.

En su labor por promover la justicia social, las bibliotecas trabajan creando ambientes seguros para el aprendizaje, desarrollando colecciones digitales conscientes, contratando personal diverso, revisando sus políticas para evitar la inequidad en el acceso a la información, ofreciendo espacios para el debate comunitario y capacitando al personal en temas de justicia social. La Asociación de Bibliotecas Públicas (PLA), una división de la Asociación Americana de Bibliotecas, organiza conferencias y programas de educación continua en bibliotecas de todo el país para difundir la importancia de la justicia social. Estas capacitaciones se centran en el autoconocimiento, la comprensión histórica y el desarrollo de iniciativas exitosas de equidad racial, ayudando al personal bibliotecario a convertirse en recursos y líderes efectivos en sus comunidades.

Además, las instituciones académicas dedicadas al estudio de la bibliotecología también están incorporando temas relacionados con la justicia social en sus programas. Por ejemplo, el programa de ciencias bibliotecarias de la Universidad Estatal de Oregón destaca el campo de la bibliotecología como un «área de intersección entre la justicia social y el servicio público», donde los futuros bibliotecarios pueden aplicar su pasión de manera significativa y con impacto. Estos programas ofrecen recursos que permiten a los estudiantes comprender mejor la importancia de su rol en la promoción de la justicia social y la equidad en el ámbito bibliotecario.

A nivel local, muchas bibliotecas públicas han implementado programas de sensibilización que permiten a los usuarios explorar temas actuales de justicia social y participar en conversaciones con líderes de derechos civiles. Un ejemplo destacado es la Biblioteca Pública de Seattle, que participa activamente en la Iniciativa de Justicia Racial y Social del Alcalde (RSJI), un programa a nivel de ciudad que reúne a diversas voces de organizaciones comunitarias. A través de esta iniciativa, la biblioteca no solo contrata personal de diversas culturas, sino que también ofrece programas que abordan temas relevantes para todas las culturas presentes en la comunidad. En sus series sobre justicia social, han tocado temas como la falta de vivienda, la justicia penal, la abolición y la equidad ambiental, entre otros.

Asimismo, el Sistema Bibliotecario de Massachusetts ha creado una guía de recursos sobre justicia social para bibliotecas y profesionales de la información. Esta guía incluye recursos seleccionados sobre el movimiento Black Lives Matter, el antirracismo y la blancura, así como estrategias para hablar con niños y adolescentes sobre estos temas. Los recursos están diseñados para ayudar al personal de las bibliotecas a promover conversaciones saludables y convertirse en aliados de los usuarios a los que sirven.

Cómo los modelos de Inteligencia Artificial amenazan la sostenibilidad de Wikipedia

Vetter, Matthew A., Jialei Jiang, y Zachary J. McDowell. «An Endangered Species: How LLMs Threaten Wikipedia’s SustainabilityAI & Society, 2024. https://doi.org/10.1007/s00146-025-02199-9.

El estudio de Matthew A. Vetter, Jialei Jiang y Zachary J. McDowell analiza el impacto de los modelos de lenguaje a gran escala (LLMs) en la sostenibilidad de Wikipedia. Aunque la enciclopedia abierta es una fuente clave para entrenar inteligencia artificial, su uso plantea desafíos éticos en cuanto a la procedencia de los datos, la producción de conocimiento y el trabajo digital. Mediante entrevistas con expertos, la investigación destaca la falta de claridad sobre el papel de Wikipedia en el entrenamiento de LLMs, así como los riesgos de sesgos sistémicos y sostenibilidad. Los autores abogan por mayor transparencia y responsabilidad en el uso de bases de datos abiertas por parte de las grandes tecnológicas, promoviendo marcos colaborativos que prioricen la ética y la representación equitativa.

A partir de entrevistas con expertos en la intersección entre Wikimedia y la IA, la investigación identifica tres desafíos clave:

  1. Falta de transparencia en el uso de Wikipedia: No está claro en qué medida Wikipedia es utilizada en el entrenamiento de los LLMs, lo que impide evaluar su impacto en la generación de conocimiento automatizado.
  2. Problemas éticos y de sesgo sistémico: Los modelos de IA pueden amplificar desigualdades existentes en la producción de conocimiento, reproduciendo sesgos presentes en Wikipedia y en los datos utilizados en su entrenamiento.
  3. Sostenibilidad y reconocimiento del trabajo colaborativo: La creciente dependencia de Wikipedia por parte de las empresas de IA sin un retorno claro a la comunidad plantea desafíos para su mantenimiento a largo plazo.

El estudio subraya la necesidad de mayor transparencia y responsabilidad en el uso de bases de datos abiertas como Wikipedia por parte de grandes empresas tecnológicas. Los autores proponen marcos colaborativos que prioricen principios éticos, equidad en la representación y mecanismos para asegurar que el valor generado por la IA también beneficie a la comunidad que sustenta Wikipedia.

El alto consumo energético de la IA y su impacto ambiental

Peters, Kyle Wiggers. «ChatGPT May Not Be as Power-Hungry as Once AssumedTechCrunch, 11 de febrero de 2025. https://techcrunch.com/2025/02/11/chatgpt-may-not-be-as-power-hungry-as-once-assumed/

Aunque el consumo energético de ChatGPT es menor de lo que se pensaba, el crecimiento y sofisticación de la inteligencia artificial siguen planteando desafíos en términos de sostenibilidad y demanda energética.

Un estudio reciente de Epoch AI ha analizado el consumo energético de ChatGPT y ha desmentido la creencia de que esta inteligencia artificial es excesivamente demandante en términos de electricidad. Un informe de Goldman Sachs reveló que una consulta en ChatGPT consume casi 10 veces más electricidad que una búsqueda en Google. Según el último informe de Epoch, una consulta típica en ChatGPT consume alrededor de 0.3 vatios-hora, una cifra significativamente menor que la estimación previa de 3 vatios-hora por consulta, que equivalía a diez veces el consumo de una búsqueda en Google.

Una estimación más precisa

El informe de Epoch AI señala que la cifra de 3 vatios-hora estaba basada en estudios anteriores que asumían que OpenAI utilizaba chips más antiguos y menos eficientes. En cambio, el nuevo análisis tomó como referencia GPT-4o, el modelo por defecto más reciente de ChatGPT, encontrando que su consumo energético es menor de lo que se creía. Según Joshua You, analista de datos de Epoch, el consumo energético de ChatGPT es insignificante en comparación con el de electrodomésticos comunes, la calefacción o refrigeración del hogar, e incluso el uso de un automóvil.

El impacto ambiental de la IA

El uso energético de la inteligencia artificial, en general, sigue siendo un tema de debate a medida que las empresas del sector expanden sus infraestructuras. Recientemente, más de 100 organizaciones firmaron una carta abierta pidiendo a la industria de la IA y a los reguladores que garanticen que los nuevos centros de datos no agoten los recursos naturales ni aumenten la dependencia de fuentes de energía no renovables.

Aunque la cifra de 0.3 vatios-hora es una mejora respecto a estimaciones previas, el informe reconoce que el consumo energético de la IA seguirá aumentando en el futuro. Modelos de IA más avanzados requerirán más energía para entrenarse y ejecutarse, y el creciente uso de estas tecnologías también contribuirá a una mayor demanda de infraestructura computacional.

El futuro: modelos de razonamiento más exigentes

OpenAI y otras empresas del sector están explorando modelos de razonamiento, que son capaces de realizar tareas más complejas pero requieren más tiempo de procesamiento y, por ende, mayor consumo energético. A diferencia de modelos como GPT-4o, que responden casi instantáneamente, los modelos de razonamiento pueden «pensar» durante varios segundos o incluso minutos antes de generar una respuesta, lo que incrementa significativamente su demanda energética.

Según el informe, en los próximos años, la expansión de centros de datos para soportar estos modelos podría llegar a consumir casi toda la capacidad eléctrica de California en 2022 (68 GW) y, para 2030, el entrenamiento de un solo modelo avanzado podría requerir la energía equivalente a la de ocho reactores nucleares (8 GW).

Alternativas para reducir el consumo

Para mitigar el impacto ambiental, OpenAI ha comenzado a desarrollar modelos más eficientes, como o3-mini, que consumen menos energía. Sin embargo, estos avances podrían no ser suficientes para compensar el aumento en el uso global de la IA.

El informe sugiere que quienes estén preocupados por su huella energética al usar IA pueden optar por modelos más pequeños y eficientes, como GPT-4o-mini, y limitar el uso de funciones que requieran un procesamiento intensivo, como la generación de imágenes o la carga de archivos largos.