
«Oye este libro que a tus manos envío
con ademán de selva,
pero donde de repente una gota fresquísima de rocío brilla sobre una rosa,
o se ve batir el deseo del mundo,
la tristeza que como párpado doloroso»
Vicente Alexandre

«Oye este libro que a tus manos envío
con ademán de selva,
pero donde de repente una gota fresquísima de rocío brilla sobre una rosa,
o se ve batir el deseo del mundo,
la tristeza que como párpado doloroso»
Vicente Alexandre

Palmieri, Daniele. La biblioteca dei manoscritti sconosciuti. Versión Kindle
Un excéntrico bibliotecario nos lleva a través de los meandros de una misteriosa biblioteca: la Biblioteca de Manuscritos Desconocidos, donde tiempo, espacio y páginas amarillas se funden en una sola realidad.

«El futuro de la biblioteca es que no hay biblioteca; las funciones que la biblioteca realiza han explotado y están dispersas por todo el universo.»
«The future of the library is that there is no library; the functions that the library performs have been blown up and are scattered throughout the universe.»
Leigh Watson Healy, Outsell, Inc.

Porque hay que reconocer a los libros una sorprendente capacidad colonizadora. Ocupan una estantería tras otra y cuando consiguen desbordarlas, su germen –como arrastrado por invisibles esporas– anida en otro lugar inexplicablemente alejado, recóndito, inaccesible en apariencia de la casa.
Jesús Marchamalo «Tocar los libros

SI LOS BIBLIOTECARIOS FUERAN SINCEROS
Poema de Mills
“… a veces un libro me ha llegado a descarriar de mi trabajo.” –Benjamin Franklin
Si los bibliotecarios fueran sinceros, no sonreirían ni fingirían
gestos de bienvenida. Y en su lugar dirían: Más vale que te andes con cuidado. Aquí puede haber monstruos.
Dirían: Estas salas dan cobijo a paganos, a herejes, asesinos y maniacos, a desviados, desesperados y disolutos. Dirían: Estos libros contienen el conocimiento
de la muerte, el deseo y la decadencia, la traición, sangre y más sangre.Cada uno de ellos es una caja de Pandora, por qué pues habrías de querer abrir siquiera uno. Deberían llevar pegado un aviso advirtiendo de que su contacto puede provocar cambios de humor, severas alteraciones de la visión, efectos que trastornan la mente.
Si los bibliotecarios fueran sinceros admitirían que un rimero de libros puede ser más estimulante y escandaloso que la pornografía. Después de todo, una vez visto un puñado de pechos, vaginas y penes, más es solo más, mera banalidad que reconforta.
En cambio, las estanterías de una biblioteca contienen novedades sensacionales una promiscuidad escandalosa y permisiva entre Malcolm X, Marx, Melville, Merwin, Millay, Milton, Morrison
Cualquiera puede sacarlos, llevárselos a casa o algún rincón
donde descarriarse con ellos, impregnarse de ideas.
Si los bibliotecarios fueran sinceros.
Dirían: Nadie sale de estas salas como entró. Tal vez harías mejor yéndote a casa. Mientras puedas.
Joseph Mills

«En el futuro la galaxia se habrá expandido gracias a una nueva fuente de energía, el libro electrónico, que actuará como suplemento, que no como sustitutivo, de la gran máquina que inventó Gutenberg.»
Robert DARNTON “Las razones del libro”
imagen tomada del libro
Gutenberg 2.0. La revolución de los libros electrónicos – TREA

«Desde el inicio del telégrafo y la radio, el mundo se ha contraído espacialmente, conformando una aldea global. El tribalismo es nuestro único recurso desde el descubrimiento electromagnético. Pasando de los medios impresos a los electrónicos, hemos renunciado al ojo por el oído».
Herbert Marshall McLuhan «Comprender los medios de comunicación : Las extensiones del ser humano» Barcelona: Paidos, 1996 (original de 1962)
Herbert Marshall McLuhan, un profesor de inglés nacido en Edmonton, Canadá, y autor del celebre libro «La Galaxia Gutenmberg» observó que la historia de la humanidad podía dividirse en cuatro etapas: La era acústica, la era literaria, la era de la impresión y la entonces emergente era electrónica. McLuhan creía que esta nueva frontera sería el hogar de lo que él llamó la «aldea global», un espacio donde la tecnología tendría capacidad de difundir información a todos y cada uno de los individuos. E incluso la capacidad futura de los más primitivos ordenadores para mejorar la investigación y en alguna manera la creación de la Wikipedia:
«Un ordenador como instrumento de investigación y comunicación podría mejorar la recuperación, la obsoleta organización de la biblioteca masiva, recuperar la función enciclopédica individual y pasar a una línea privada para adaptar rápidamente los datos de una clase comercializable«.
En la «Galaxía Gutenberg» ya había hablado de la abolición del tiempo y el espacio
«La velocidad eléctrica tiende a abolir el tiempo y el espacio de la conciencia humana. No existe demora entre el efecto de un acontecimiento y el siguiente. Las extensiones eléctricas de nuestro sistema nervioso crean un campo unificado de estructuras organizativas«
En alguna manera, también nos predijo los futuros documentos multimedia o transmedia:
«El próximo medio, sea lo que sea -puede ser la extensión de la conciencia- incluirá a la televisión como su contenido, no como su entorno, y transformará a la televisión en una forma de arte«
Además, acuñó el término «surfing» para referirse al movimiento rápido a través de un cuerpo de documentos, cuando dijo que «Heidegger surf-boards along on the electronic wave as triumphantly as Descartes rode the mechanical wave«.
Incluso habló de las interacciones, de lo que luego llamaríamos tecnologías participativas o web 2.0.
«No hay pasajeros en la nave espacial tierra: todos somos tripulantes«.
Pero también advirtió que una rendición a la «manipulación privada» limitaría el alcance de nuestra información en función de lo que los anunciantes y otros elijan para que los usuarios vean. Incluso advirtió contra el poder de la aldea global, insistiendo en que a través de todo ello debe haber un equilibrio entre «mensaje y medio». Básicamente, decía que ninguna organización debería estar a cargo de ambos.
Marshall McLuhan murió el 31 de diciembre de 1980, varios años antes de que pudiera presenciar de primera mano cómo sus predicciones se hacían realidad.
Basado en: Marshall McLuhan — The Man Who Predicted The Internet
By Katie Serena

Melvil Dewey en 1888 con los alumnos de la School of Library Economy at Columbia College, New York City
A finales del siglo XIX y principios del XX, Melvil Dewey desarrollo una importante labor profesional siendo considerado uno de los bibliotecarios más influyentes del mundo. Sin embargo su comportamiento respecto a las mujeres en su vida privada fue absolutamente reprobable, incluso en un tiempo en el que se veía mal que las mujeres denunciasen un abuso, por ello fue excluido en gran medida de la profesión, siendo incluso expulsado de la Asociación Americana de Bibliotecas, una organización que había co-fundado
Melvil Dewey creador del Sistema de clasificación bibliográfica que lleva su nombre Dewey Decimal Clasification, revolucionó la manera en que las bibliotecas catalogan y clasifican sus libros y publicaciones periódicas. Antes de que existiera esta clasificación prácticamente cada biblioteca tenía su propio sistema, algunas incluso colocaban los libros en las estanterías por tamaño. La Clasificación Decimal Universal (CDU), el sistema de clasificación bibliográfica que utilizamos hoy en las bibliotecas europeas proviene del sistema de clasificación decimal de Dewey, uno y otro se diferencian en pocas cosas, fundamentalmente en que Dewey utiliza siempre 3 cifras, no existe el número 2 por ejemplo para religión, en lugar de 2, se pone 200, y también en que el número cuatro lo ocupa la literatura, y en la CDU fue modificado este número ubicando la literatura en el número 8 quedando el 4 libre para un futuro desarrollo.
A Melvil Dewey también le debemos el clásico fichero de madera con tirador de acero para las fichas clásicas de biblioteca, que también fueron una invención suya. Además, fue cofundador de la American Library Association (ALA) en 1876, de la que en el año 1906, se vio obligado a dejar de participar activamente. ¿Cuáles fueron las causas?
El problema de Dewey tenía que ver con el sexo femenino. En 1887, Dewey fundó la School of Library Economy at Columbia College, donde el 90 por ciento de sus estudiantes eran mujeres. Durante mucho tiempo se rumoreó que además de la información estándar como nombre, edad y antecedentes, Dewey exigía que pusieran en las fichas de ingreso el tamaño de los senos de sus futuras estudiantes. Aunque ese rumor no era cierto, si les pedía fotos, pero esta petición era sólo parte de una larga historia de un comportamiento más que reprochable.
Fueron muchas las mujeres que lo denunciaron por abusos a lo largo de su vida. Dos de sus asistentes que vivían en su misma casa lo denunciaron por tocamientos. Algunos compañeros de trabajo también comentaron esta inclinación del insigne bibliotecario, y en 1905 en un viaje patrocinado por la American Library Association a Alaska, cuatro mujeres lo denunciaron por abusos no deseados, por lo que en 1906, se vio obligado a renunciar a la ALA y a varios otros cargos debido a varias acusaciones de acoso sexual y antisemitismo.
En una ocasión Adelaide Hasse, una joven bibliotecaria acostumbrada a los desafíos profesionales que luchaba para ser tomada en cuenta por las juntas ejecutivas, en su mayoría masculinas, creó una nueva e innovadora manera de clasificar los documentos del gobierno denominado Sistema de Clasificación SuDocs, y se sintió decepcionada cuando un colega masculino -Willian Post- reclamó el mérito. Siendo ya profesional de la Biblioteca Pública de Nueva York buscó apoyo de la persona más reconocida entre sus colegas. Melvil Dewey se prestó solicito a ayudarle, pero sin embargo esta ayuda termino siendo una cita privada con intenciones poco profesionales, según comentó la afectada a sus colegas cuando les hablo de lo ofensivo que había sido su comportamiento.
A pesar de que tal comportamiento afectó a su carrera profesional y muchos de sus amigos se alejaron de él, Dewey no cambió sus hábitos depredadores. En 1920, Godfrey y Marjorie, el hijo y la nuera de Dewey, se mudaron del hogar que todos compartían, hasta que Marjorie se sintió incómoda con el comportamiento de su suegro hacia ella y abandonaron el hogar paterno. En 1930, surgieron más acusaciones de acoso sexual cuando la ex-taquígrafa de Dewey lo acusó de agredirla, incluso de besarla contra su voluntad en un taxi. Aunque Dewey, que entonces tenía 79 años – inicialmente desestimó las acusaciones como chantaje, inalmente pagó 2.147 dólares -el equivalente a más de 30.000 dólares de la actualidad- para silenciar el caso.
«Durante muchos años, las bibliotecarias han sido la presa especial del Sr. Dewey en una serie de ultrajes contra la decencia», argumentó en una carta de 1924 Tessa Kelso, directora de la Biblioteca Pública de Los Ángeles y una de las críticas más directas de Dewey. Tessa Kelso, ayudó a organizar un grupo de mujeres para que testificaran en privado contra Dewey. Durante esa investigación, salió a la luz que Dewey supuestamente había acosado hasta a su propia nuera. Dewey negó las acusaciones, afirmando que Kelso y las otras mujeres eran «solteronas» que querían arruinar su carrera, y lamentablemente la investigación se abandonó.
Afortunadamente las cosas van cambiando, hoy en día el sitio web de la Asociación Americana de Bibliotecas Americanas (ALA, por sus siglas en inglés) proporciona un centro de intercambio de materiales para cualquier persona que se enfrente al acoso, incluyendo el acoso sexual, en el lugar de trabajo. «a clearinghouse of materials for anyone facing harassment«. Si bien quedan muchos temas aún por resolver. La AFL-CIO encontró que en 2014, las mujeres que trabajaban como bibliotecarias a tiempo completo tenían un salario medio anual de 48,589$, comparado con un sueldo de 52,528$ de los hombres. También informó que sólo el 17,2% de los bibliotecarios eran hombres, pero ellos ocupan el 40% de los puestos de directores de bibliotecas en las universidades.
Bibliografía
Blakemore, Erin. «The Father of Modern Libraries Was a Serial Sexual Harasser»
Clare Beck «The New Woman as Librarian: The Career of Adelaide Hasse, Scarecrow Press, 2006
Conradt. Stacy. «Melvil Dewey’s Dark Side». MF. Mental Floss 2015 https://www.history.com/news/the-father-of-modern-libraries-was-a-serial-sexual-harasser
Ford, Anne Bringing Harassment Out of the History Books: Addressing the troubling aspects of Melvil Dewey’s legacy | American Libraries, 2018 https://americanlibrariesmagazine.org/2018/06/01/melvil-dewey-bringing-harassment-out-of-the-history-books/

Llega la edad del frío, la edad de valorar los libros ya leídos y las calles tranquilas
Joan Margarit

«Me di cuenta que había pagado mi deuda con la sociedad mediante el pago de mis multas vencidas en la Biblioteca del Condado de Multnomah»
The Decembistas – California One – Youth and Beauty Brigade, 2002
Escuchar además programa sobre Bibliotecas, bibliotecarios y música
The Decemberists son una banda de indie rock estadounidense, formada en Portland, Oregón. Su nombre deriva de la Revuelta Decembrista de 1825 en Rusia, y la temática de sus canciones normalmente trata de historias y personajes ficticios, normalmente mezclado a hechos históricos y siempre manteniendo una línea narrativa con cada una de sus canciones.
The Decembistas – California One – Youth and Beauty Brigade, 2002