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El tremendo enfado de la bibliotecaria con un usuario que coloca el libro al azar en la biblioteca

 

 

 

María: ¿Cómo dice? ¿Qué estás haciendo? ¿Estabas guardando ese libro? Parecía que estabas guardando ese libro. Supongo que no sabías que tenemos un sistema para ordenar los libros. Sabes, tengo curiosidad, estabas poniendo ese libro al azar en el estante, ¿es eso? Nos acabas de dar una gran idea. Quiero decir, ¿por qué perdemos el tiempo con el sistema decimal de Dewey, cuando tu sistema es mucho más fácil? Mucho más fácil. Pondremos los libros en cualquier lugar. ¿Escucharon eso, todos? Nuestro amigo nos ha dado una gran idea. Pondremos el libro en cualquier maldito lugar que elijamos. NO NOS IMPORTA. ¡¿Verdad?! ¿No es así?

Bueno, tranquilos !! No es una escena real, pertenece a la Party Girl (1995), Mary la bibliotecaria observa a un usuario mientras coloca un libro en la estantería al azar, y le reprende de manera contundente

Director: Daisy von Scherler Mayer

Historia original de: Harry Brickmayer

Reparto: Daisy von Scherler MayerHarry Brickma

Argumento: Mary es una joven de espíritu libre, con un apartamento en mal estado en Nueva York y un vestuario de alta costura. Llama a su madrina, una bibliotecaria, por el dinero de la fianza después de ser arrestada por dar una fiesta ilegal. Para devolver el préstamo, comienza a trabajar como empleada de la biblioteca. Al principio lo odia, pero cuando se le reta decide dominar el Sistema Decimal Dewey y convertirse en una gran empleada de biblioteca, mientras se enamora de un vendedor de falafel y ayuda a su compañero de cuarto en su objetivo de convertirse en un DJ profesional.

 

Leíamos todo… sacábamos libros de todas las bibliotecas del mundo

 

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Parecía poseernos una especie de fiebre de saber y conocer todo lo que se producía en el ámbito (…) Y, sobre todo, leíamos, leíamos todo lo que nos caía en las manos. Sacábamos libros de todas las bibliotecas públicas y, unos a otros, nos dejábamos prestados los hallazgos que conseguíamos encontrar. Pero la mejor academia, el lugar donde mejor se informaba uno de todas las novedades, era el café.

Para comprenderlo, hay que saber que el café vienés es una institución muy especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas, charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas.

 

STEFAN ZWEIG en «El mundo de ayer».

El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie porque lo anunció en español

 

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Manuel Asende. El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie porque lo anunció en español. El País, 26 de mayo de 2020

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Hoy es más imaginable que hace tres meses, pero sigue siendo difícil concebir cómo era el mundo sin vacunas. A comienzos de 1885 solo existía una: la de la viruela, elaborada a partir de virus que se cultivaban en la piel de las vacas. La esperanza de vida al nacer no llegaba a los 35 años en España. Cuenta Santiago Ramón y Cajal en sus memorias que aquel 1885 una epidemia de cólera estalló en Valencia, donde él era catedrático de anatomía. Los hospitales «rebosaban de coléricos» y «la población, diezmada por el azote, vivía en la zozobra», rememora Cajal. Los médicos más veteranos recetaban el sabroso, pero inútil, láudano de Sydenham: vino con opio, azafrán, clavo y canela. Los más jóvenes recomendaban hervir el agua antes de beberla, sabedores de que un año antes el científico alemán Robert Koch había anunciado que un microbio era el culpable del cólera, una diarrea letal capaz de matar a una persona en cuestión de horas. Y Cajal, según reivindicó el mismo, inventó una solución a sus 33 años: «la vacuna química».

Sin embargo, el honor del descubrimiento se lo llevaron los bacteriólogos estadounidenses Daniel Salmon y Theobald Smith, que publicaron conclusiones similares de manera independiente en 1886. El apellido Salmon, además, dio nombre a la salmonela. “La publicación de Cajal fue en castellano y nadie la leyó. Los americanos publicaron en inglés y tuvo difusión”, Cajal se lamentó  “El español es una lengua desconocida de los sabios”.

¿Cómo apoyan las bibliotecas de las cárceles los esfuerzos de rehabilitación?

 

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De qué manera las bibliotecas penitenciarias apoyan los esfuerzos de rehabilitación. Paris: Unesco, 2020

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Más sobre Bibliotecas de prisiones

 

«El derecho de los presos a tener acceso a una biblioteca en la prisión se refleja en los marcos normativos de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, también llamadas Reglas Nelson Mandela. Contiene 122 reglas, una de las cuales pide específicamente el establecimiento de bibliotecas en las prisiones. Regla 64 Cada establecimiento penitenciario tendrá una biblioteca suficientemente provista de libros instructivos y recreativos, que podrán usar los reclusos de todas las categorías. Se alentará a los reclusos a que se sirvan de la biblioteca lo más posible. Fuente: UNODC, 2015,UIL/2020/PI/H/5»

Las reglas Nelson Mandela

 

El libre acceso a los recursos pertinentes es fundamental para el desarrollo personal, el bienestar y, en última instancia, la rehabilitación de los reclusos. Al ofrecer una variedad de materiales de lectura y aprendizaje, desde fáciles a expertos y en varios idiomas, las bibliotecas de las cárceles ofrecen oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, mejorando así las posibilidades de que los reclusos se reintegren con éxito al salir de la cárcel. La reducción de la reincidencia tiene importantes beneficios sociales y de ahorro de costos.

En el documento normativo titulado «How prison libraries support rehabilitation effort» se destaca que las bibliotecas de las cárceles no deben funcionar de manera aislada, sino que deben trabajar en estrecha colaboración con el sistema de bibliotecas (públicas) locales. Deben ser administradas por personal calificado de las bibliotecas de las prisiones con acceso a un presupuesto y recursos suficientes.

La puesta en marcha y la financiación de un servicio de bibliotecas de prisiones que funcione bien es una forma eficaz en función de los costos de compartir recursos valiosos mediante la creación de un espacio de reunión y aprendizaje constructivo y transformador con efectos de gran alcance y duraderos. Teniendo en cuenta las cuestiones de seguridad, los reclusos deberían poder disfrutar de los servicios y materiales bibliotecarios de la misma calidad de que disponen los ciudadanos que viven en libertad.

Este informe de política se basa en las conclusiones de la publicación del IUALBooks beyond bars: The transformative potential of prison libraries  (El potencial transformador de las bibliotecas de las prisiones). Se ha perfeccionado mediante la consulta con el Grupo de Trabajo de la IFLA sobre las bibliotecas de las prisiones.

El nuevo ritual de préstamo de libros tras el COVID -19

 

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Mientras leía este párrafo del libro de Irene Vallejo “el infinito de un junco”, por un momento, me dio por pensar que estábamos ante lo que se ha llamado durante la desescalada, la nueva normalidad. En concreto cómo en esta nueva fase vamos a prestar los libros en la biblioteca. A veces la ficción supera la realidad. El libro está escrito antes reproducir sé la crisis.

 

«Pedí explicaciones sobre el sorprendente ritual que se seguía para solicitar libros: Los bibliotecarios tomaban nota de tu petición y te citaban uno o dos días después, en una sala de lectura específica, a una hora precisa, para entregarte el material. Si se acercaba el fin de semana, el plazo podía alargarse a tres o incluso cuatro días. ¿Dónde están los libros?, pregunté. Y entonces me hablaron de las dos ciudades superpuestas.»

Lost in the Stacks: el programa de radio Rock ‘n Roll de la Biblioteca de la Universidad de Georgia

 

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No estamos solos. «Viviendo en la era pop«, y «Planeta Biblioteca» son los programas de música y bibliotecas que hacemos en Radio USAL de la Universidad de Salamanca. En estos días me he enterado que la Biblioteca de la Universidad de Georgia tiene también un programa de radio que habla de música y bibliotecas. En radio WREK-FM 91.1 de Atlanta se puede escuchar el programa «Lost in the Stacks«, el programa de radio Rock ‘n Roll de la Biblioteca Universitaria, que se transmite todos los viernes desde la estación del campus de Georgia Tech (GT), mezcla música con conversaciones sobre temas de la biblioteca. (Escuchar podcasts)

Ideado por Charlie Bennett, bibliotecario de compromiso público y bibliotecario de referencia de la Escuela de Economía de GT, y Ameet Doshi, director de innovación y diseño de programas y bibliotecario de referencia de la Escuela de Políticas Públicas y Leyes de GT, el programa comenzó hace 10 años con una idea simple: correr la voz sobre los acontecimientos en la Biblioteca de GT y discutir las tendencias de la biblioteca, con música intercalada. Agregar música fue central para el atractivo del programa, dice Bennett. Según explican sus creadores «Sabíamos que no sería divertido para los estudiantes escucharnos hablar de la biblioteca durante una hora», dice. «Pensamos: ‘¿Cómo podemos hacer que sea más interesante para ellos y para nosotros? Dijimos: «Hagamos rock ‘n roll».

Encontrar temas para los programas es fácil, explica Doshi a American Libraries. «Lo mejor de hacer un programa sobre bibliotecas es que al ser tan multidisciplinar, podemos hacer literalmente un programa sobre cualquier cosa», dice. «Es este maravilloso lienzo en blanco para pintar nuestras ideas.

 

 

 

Epigrama

 

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EPIGRAMA

Bajo la especie de una
biblioteca un hombre que
moró por los libros se figuro
el paraíso y una mitología
en la forma de un jardín
con manzanas prohibidas
y hubo quienes como
suntuosos palacios de oro.
En la forma de tu cuerpo
yo me imagino el paraíso.

ANTONIO ACEVEDO LINARES

Mi aplauso diario para los guardianes de la palabra, los/as bibliotecarios/as

 

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Mi aplauso diario para los guardianes de la palabra, los/as bibliotecarios/as por Alejandro Palomares

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«Hoy quiero hablar del corazón y de los libros. Y de los pequeños jardines y de la primavera. Pero sobre todo de quienes considero que son los grandes olvidados en el universo de los libros. Hoy quiero hablar y darle mi aplauso diario a quienes hacen de las bibliotecas los templos de la palabra, de la memoria y la sabiduría. Hombres y mujeres que conectan como nadie a los autores con los lectores.»

Alejandro Palomas es novelista, traductor y poeta, ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura Juvenil 2016 con Un hijo y el Premio Nadal 2018 con Un amor. Su obra ha sido traducida a más de 20 lenguas.

 

Curiosos marcapáginas de animales 3D

 

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Los marcalibros OUCH

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3D Marcapáginas de Animales – en PVC, diversos modelos opcionales: Gato, Lobo, Rana, Conejo, Burro, Ratón.

Muy divertidos y coloridos, estos marcadores son un regalo perfecto para viajeros, personas con un gran sentido de organización y planificación, estudiantes, maestros, compañeros de clase, amigos, niños, estudiantes, escritores, entusiastas de la lectura, etc.

Para cualquier ratón de biblioteca, un regalo adorable y divertido para ayudarlo a guardar su página en cualquier libro.

Una forma divertida y hermosa de marcar tu libro cuando te vayas a dormir.

 

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Los libros hacen acogedora una casa

 

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“He nacido en un país y una época en que los libros son objetos fáciles de conseguir. En mi casa, asoman por todas partes. En etapas de trabajo intenso, cuando pido docenas de ellos en préstamo a las distintas bibliotecas que soportan mis incursiones, suelo dejarlos apilados en torres sobre las sillas o incluso en el suelo. También abiertos boca abajo, como tejados a dos aguas en busca de una casa que cobijar. Ahora, para evitar que mi hijo de dos años arrugue las hojas, formo pilas sobre el reposacabezas del sofá, y cuando me siento a descansar, noto el contacto de sus esquinas en la nuca. Al trasladar el precio de los libros al de los alquileres de la ciudad donde vivo, resulta que mis libros son unos inquilinos costosos. Pero yo pienso que todos, desde los grandes libros de fotografía hasta esos viejos ejemplares de bolsillo encolados que siempre intentan cerrarse como si fueran mejillones, hacen más acogedora la casa.”

 

“El infinito en un junco” Irene Vallejo