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El libro es un territorio y el lector un habitante

Vaca Flores, Claudia. El libro es un territorio y el lector un habitante. Museo de Historia de la Universidad Autónoma Gabriel Rene Moreno, 2020

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«El libro en cuanto territorio es un lugar donde llegamos y encontramos otros territorios, barrios, calles, ciudades, rostros…El lector en cuanto habitante es un ser transitando con todos los conocimientos, valores, miedos, seguridades, recuerdos y olvidos, las palabras que desconoce también lo habitan desde un vacío que será llenado, en algunos momentos cambian los roles y el lector es el territorio, donde el libro se asienta y despliega todo su potencial.»

El mediador y la apropiación del libro

 «En medios en los cuales leer no siempre es un placer, -porque es difícil, porque existen obstáculos como el alejamiento geográfico, dificultades económicas y prohibiciones culturales, o porque quizás la cultura escrita no estuvo presente-, la persona que no lo experimenta puede sentirse aún más excluida. En esas situaciones desfavorables, muchos logran leer gracias a los mediadores, al acompañamiento cálido de algún facilitador con gusto por los libros, que logra hacer deseable su apropiación».

Michele Petit 

Sus incursiones en las librerías de lance y trastiendas semiclandestinas

Sus incursiones en las librerías de lance y trastiendas semiclandestinas partieron de allí. La multiplicación de los mundos al alcance de su curiosidad fue el premio condigno a la voracidad de las lecturas: un catálogo extenso y heterogéneo en el que pasaba de la América de Poe a la Normandía de Proust, de las ambiciones y amores de Julien Sorel a los ejercicios espirituales de un adolescente de Dublín. La literatura unía y destilaba la esencia de las dos pasiones d su niñez -la historia y la geografía- en un ámbito único. La evasión era posible sin moverse del sitio. Las sacudidas del tren, sus aceleraciones y frenazos, en aquel recorrido fijo, la devolvían la imagen de una resistencia redundante de la que quería escapar, y de la que un día escaparía,

Juan Goytisolo

«Telón de boca»

El acto más creativo en el que un humano puede participar es formular una buena pregunta

«El acto más creativo en el que un humano puede participar es formular una buena pregunta»

Kevin Kelly, uno de los editores cofundadores de Wired

En una época en la que el conocimiento de la humanidad está cada vez más al alcance de la mano a través de los servicios de búsqueda en Internet, debemos enseñar a nuestros hijos el pensamiento crítico. Uno nunca puede tener todas las respuestas, pero si está preparado, siempre puede hacer la pregunta correcta y, a partir de ese acto creativo, aprender a encontrar su propia respuesta.

Quienes incendia bibliotecas

«Convéncete de una vez: no hay persona, familia, linaje, nación, doctrina ni Estado que no funden sus pretensiones de legitimidad en una flagrante impostura. Quienes incendian bibliotecas a fin de borrar huellas molestas ignoran que los manuscritos quemados eran también espurios. El mayor enemigo de la mentira no es la verdad: es otra mentira. El letrista que te escribió lo hizo a sabiendas de que no existías.»

Juan Goytisolo «Telón de boca»

La lecturas obligatorias

«Mi padre me mostró su biblioteca, que me pareció infinita, y me dijo que leyera lo que quisiera, pero que si algo me aburría lo dejara inmediatamente, es decir, lo contrario de las lecturas obligatorias.»

JORGE LUIS BORGES
Entrevista con Tomás Abraham, Alejandro Rússovich y Enrique Marí en la Facultad de Psicología [12 de septiembre de 1984]

Leer es como asomarse a una ventana

«Antonia amaba los libros, y ese amor era tan intenso que alcanzaba a quienes tenía más cerca. A mí, por ejemplo. Leer siempre me había gustado, pero con ella descubrí que una cosa era el gusto por la lectura y otra bien distinta el gusto por la literatura. Leer podía ser un pasatiempo más o menos entretenido, como escuchar la radio, jugar al parchís o disfrazarme con mis hermanas en la Redonda. Leer podía también ser algo más: asomarme a una ventana desde la que se veían muchas cosas que la realidad mantenía ocultas.»

IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN – El tiempo de las  mujeres

Las bibliotecas definen a sus dueños

«Hay quien dice que las bibliotecas definen a sus dueños, y estoy seguro de que es cierto. «El hogar es donde tienes los libros», escribió Richard F. Burton, escritor, militar, explorador, diplomático, agente secreto y viajero infatigable a quien, por cierto, no debió resultarle fácil ubicar sus estanterías. Marguerite Yourcenar dijo en una ocasión que reconstruir la biblioteca de una persona es una de las formas más idóneas de informarnos de cómo es. Por supuesto que los libros hablan de nosotros. De nuestras pasiones e intereses. Los libros delimitan nuestro mundo, señalan las fronteras difusas, intangibles, del territorio que habitamos.»

JESÚS MARCHAMALO
Tocar los libros

Las palabras

«Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes. Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles. Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan, imponen, segregan , eliminan. Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia. Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas. Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace.


Hay muchas palabras.


Hay, también, el silencio. El silencio es, por definición, lo que no se oye. El silencio escucha, examina, observa, pesa y analiza. El silencio es fecundo. El silencio es la tierra negra y fértil, el humus del ser, la melodía callada bajo la luz solar. Caen sobre él las palabras. Todas las palabras. Las palabras buenas y las malas. El trigo y la cizaña. Pero sólo el trigo da pan».

José Saramago