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El Lector de Occam: Sistema de Prestamo interbibliotecario con libros electrónicos

Emacs!

Occam’s Reader

http://occamsreader.org/

La naturaleza misma de los documentos electrónicos hace que la distribución entre bibliotecas pueda ser más fácil, barata y rápida, siendo ésta última el factor crítico de éxito, es decir, el elemento fundamental para que un servicio de estas características sea considerado de calidad. No olvidemos, por otra parte, que el préstamo del libro impreso a otra biblioteca conlleva gastos de empaquetado y envío que encarecen y ralentizan el servicio, además de que los libros pueden perderse o deteriorarse. Pero lo que en un principio parecería favorable choca con las condiciones establecidas por los editores que excluyen, a través de licencias o de DRM, que el libro pueda ser objeto de préstamo interbibliotecario. Según datos de una encuesta llevada a cabo por ALPSP – Association of Learned and Professional Society Publishers- sólo la mitad de las editoriales consienten el préstamo interbibliotecario de libros electrónicos. De esa mitad casi todas son editoriales institucionales y la mayoría de las comerciales requieren que el préstamo sea mediante copia impresa.

Las Bibliotecas universitarias y de investigación tienen un número de acuerdos de licencia que ofrecen a sus usuarios institucionales  el acceso al contenido suscrito. Algunos de estos contratos también incluyen derechos de cancelación y posterior archivo. Muy pocos proporcionan acceso a los usuarios no institucionales o atienden el servicio de préstamo interbibliotecario. Sólo en algún caso se permite la impresión del libro o de capítulos sueltos que pueden ser enviados por fax o por correo postal. Esto supone una importante limitación a uno de los servicios con más tradición en la cultura bibliotecaria que queda pendiente de resolver satisfactoriamente en el entorno digital, ya que el derecho de préstamo interbibliotecario de un libro electrónico requiere que ambas partes establezcan las condiciones de la licencia y las capacidades técnicas a las que muchas bibliotecas no tienen acceso.

Occam’s Reader es un programa de software que permite el préstamo interbibliotecario de libros electrónicos. El proyecto es fruto de la colaboración entre la Universidad Tecnológica de Texas, la Universidad de Hawai en Manoa y el consorcio Greater Western Library Alliance. Actualmente Occam’s Reader trabaja con el software de ILLiad que facilita la entrega de documentos para prestar libros electrónicos sin problemas entre las bibliotecas. Actualmente se está trabajando únicamente con documentos PDF, pero existe un plan de desarrollo para otros formatos de libros electrónicos y la implementación de una versión basada en la web independiente del sistema.

El sistema es muy sencillo. Los usuarios del sistema reciben un correo electrónico generado por la institución que efectúa el préstamo. Este email incluye un enlace personalizado y autenticado para ver el libro en un navegador web. Se trata de una lectura en streaming que el usuario que ha solicitado el préstamo está leyendo desde la propia institución que realiza el préstamo.

Aquí se puede ver una demo sobre como funciona el sistema

Encuesta sobre el uso de Ebook en las bibliotecas públicas de Estados Unidos 2012

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Library Journal( 2012). [e-Book] Survey of Ebook Usage in U.S. Public Libraries, Library Journal, 2012

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Las bibliotecas públicas, más que cualquiera de los otros tipos de bibliotecas están en la primera línea de batalla encaminada a  resolver de la guerra entre editores, vendedores de libros electrónicos y bibliotecas. Precios desorbitados,  restricciones de acceso, DRMs, y multiplicidad de formatos presentan desafíos muy reales para las bibliotecas públicas. Al mismo tiempo, la demanda de libros electrónicos está creciendo, a la vez que las bibliotecas afronta un momento de dificultades económicas en estos tiempos de crisis financiera enfrentándose con aplomo esta situación. La encuesta destaca el aumento de la frustración de las bibliotecas que están tratando de proporcionar contenidos a sus usuarios, y las dificultades que les plantean los editores. La relación entre los editores de libros y bibliotecas se han agudizado con los libros electrónicos; paranoia, piratería y la inestabilidad de un modelo de negocio viable a largo plazo ha puesto en peligro las relaciones generalmente amistosas con los editores de libros, que están interfiriendo en la capacidad de las bibliotecas para servir a sus usuarios.

Nueve de cada diez bibliotecas públicas ofrecen libros electrónicos a sus usuarios, y el 35% de los que no están en el proceso de hacerlo. La principal razón para no ofrecer libros electrónicos no es una sorpresa: “no hay dinero para libros electrónicos.” Dos tercios de las bibliotecas forman parte de un programa de licencia consorciada para sus colecciones de libros electrónicos. Cada biblioteca cuenta con un promedio de 10.000 ebooks disponibles para los usuarios, ya sea de forma independiente o puesto a disposición a través de un consorcio.

La circulación de libros electrónicos en las bibliotecas públicas se duplicó de 2009 a 2010 y se cuadruplicó de 2010 a 2011. Tres cuartas partes de los encuestados comentaron que han tenido “aumentos importantes” en la demanda durante el último año, es el resultado de más clientes que adquieren y disponen de dispositivos de lectura electrónica y de una mayor oferta de títulos en bibliotecas. Su expectativa es que la circulación se incrementará otro 67% este año.

Alrededor de tres cuartas partes de las colecciones de libros electrónicos de la biblioteca pública se compone de títulos para adultos (74%) en comparación con los títulos de los niños / YA (26%). Aún así en 2012 se observó un aumento en todas las categorías de ebooks prestados, los libros para niños y adolescentes se destacaron en particular, y las bibliotecas informaron de que estos grupos demográficos comienzan a acceder a libros electrónicos con mayor frecuencia que otros grupos.

El grupo de edad más activo de los que acceden al préstamo de libros electrónicos biblioteca es el rango de 35 a 44 años, seguido de cerca por los que tienen entre 45 a 54 años. Sin embargo, el grupo de edad que registraron el mayor aumento en el uso en el último año fueron los adolescentes.

En las bibliotecas públicas, el formato ePub sigue siendo el formato de libro electrónico preferido, aunque ha caído ligeramente desde el año pasado. El 12% de los encuestados en 2012 prefirió específicamente el “formato Kindle.” También “optimizado para dispositivos móviles”, que incluye las tabletas como el iPad. ePub es el formato por defecto para iBooks de Apple, pero pero el IPad tienen aplicaciones que permiten a los usuarios leer libros electrónicos Kindle y Nook  en iPads.

La gran mayoría de los contenidos de libros electrónicos en las bibliotecas públicas se descarga a dispositivos móviles (89%) al contrario de lo que encontramos en las bibliotecas académicas y escolares donde se lee en línea.

Sólo un tercio de las bibliotecas prestan dispositivos. La mayoría de las bibliotecas que presta ereaders tiene el Kindle de Amazon. En segúndo lugar el Nook de B&N.

La cantidad de dinero que piensa gastar las bibliotecas en libros electrónicos este año  es de un 9% más que en 2011 (9.500 dólares en 2011 frente a 10.400 en 2012). El gasto total en libros de las bibliotecas públicas de Estados Unidos en libros electrónicos es de 79 millones de dólares en el año en curso. Un reto para las bibliotecas se encuentra en la ampliación de las colecciones de libros electrónicos mientras se mantiene la inversión en textos impresiós. Un número cada vez mayor de bibliotecas están reasignando fondos de títulos impresos (y en otras partes de sus presupuestos materiales) para pagar los libros electrónicos.

Para la mayoría de las bibliotecas públicas la compra con acceso perpetuo sigue siendo el modelo ideal de compra, aunque la suscripción a colecciones está aumentando (no es que los bibliotecarios están especialmente contentos con esta opción). También las licencias por uso, este patrón de adquisición se ha duplicado hasta una quinta parte de las bibliotecas públicas, y se está convirtiendo en un modelo de compras preferido ya que permite a las bibliotecas  pagar sólo por los títulos cuando los utilizan los usuarios. Las bibliotecas universitarias en particular, han encontrado que esto es una muy rentable opción.

OverDrive, Gale Virtual Reference Library, y Project Gutenberg son los tres principales proveedores de libros electrónicos utilizados por las bibliotecas públicas, con OverDrive en un en un 92% de los casos.

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OverDrive es el proveedor de libros electrónicos preferido por  el 58% de las bibliotecas públicas.

Los atributos de las plataformas que las bibliotecas consideran de importancia  son una mezcla de fijación de precios, selección y soporte para dispositivos. destacando que tengan un  precio adecuado elegido por un 99% de los casos. En segundo lugar una amplia selección de títulos, seguido de opciones de formato para múltiples dispositivos  y un interfaz fácil de usar.Un nuevo atributo añadido a la encuesta de 2012 es que tengan un modelo de acceso basado en la nube seleccionado por el 51% de los encuestados.

Según la encuesta de este año los precios y la selección de libros electrónicos se han convertido en dos de los mayores problemas para las bibliotecas públicas. Temas de sensibilización y técnicos se están resolviendo. Usuarios de la biblioteca cada vez sabe cómo usar sus dispositivos de lectura electrónica y obtener contenidos para ellos, pero los editores y los vendedores están imponiendo barreras infranqueables para uso por parte del cliente. La idea de que algunos títulos no estén disponibles para libros electrónicos en las bibliotecas es considerada absurda entre los bibliotecarios y los usuarios.

Conclusiones. 

Según la encuesta de este año los precios y la selección de libros electrónicos se han convertido en dos de los mayores problemas para las bibliotecas públicas. Temas de sensibilización y técnicos se están resolviendo. Usuarios de la biblioteca cada vez sabe cómo usar sus dispositivos de lectura electrónica y obtener contenidos para ellos, pero los editores y los vendedores están imponiendo barreras infranqueables para uso por parte del cliente. La idea de que algunos títulos no estén disponibles para libros electrónicos en las bibliotecas es considerada absurda entre los bibliotecarios y los usuarios.
La existencia de ebooks en bibliotecas estadounidense ya es habitual, pero es una normalidad frágil debido a las barreras que imponen los editores ante el gran empuje de las cifras de préstamos (72 millones en 2011).

Los libros electrónicos son un área de crecimiento robusto de las bibliotecas (y, nos atrevemos a decir, que entre los editores). La lectura de libros en sí ha sido durante mucho tiempo un pasatiempo perturbado, por la televisión, Internet, los videojuegos y los medios sociales. Con el cierre de librerías, hay menos espacios comerciales para que los lectores puedan descubrir nuevos los libros y autores, siendo las bibliotecas públicas  zonas de descubrimiento de novedades que favorecen los intereses comerciales de los editores.

Economía de los préstamos de libros electrónicos en bibliotecas


 

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Los libros electrónicos pueden ser mucho más eficientes económicamente que los libros físicos, pero, por desgracia, en la actualidad no lo son. Los editores sugieren que es adecuado que los precios de las licencias de libros electrónicos sean más altos porque, a diferencia de los libros físicos, los libros electrónicos no se desgastan. La duplicación del precio de un libro para la biblioteca sería justa si se pudiera prestar a dos usuario a la vez. Sólo la mitad de los libros que aparecen en la lista de bestseller de EE.UU están disponibles en las bibliotecas públicas en formato e-book.  El precio no es por si solo el factor fundamental para pensar en el valor que tiene un libro para la biblioteca; una mejor medida del valor sería estimar el precio en función de la circulación. Pero las bibliotecas no pueden pagar menos por unas licencias limitadas y de duración variable, ya que las condiciones las establecen casi de manera unilateral los proveedores. Así que a la larga las bibliotecas que no tienen mucha capacidad financiera sólo compran unas pocas copias de un título popular -que suelen ser lo que más se demandan- porqué tiene una vigencia de uso demasiado corta -en torno a 18 meses-. Sólo la mitad de los libros que aparecen en la lista de best-seller de EE.UU están disponibles en las bibliotecas públicas en formato e-book. Las bibliotecas pagan de promedio 24.25$ por libro en OverDrive ( 31.50$ para los nuevos títulos) , y una media de 12.10$ por un libro físico.

De acuerdo con datos de la encuesta IMLS, entre los años 2004 al 2009, las bibliotecas públicas de Estados Unidos gastaron más de 7600 millones de dólares  en adquisición de contenidos para prestar a sus comunidades  – libros físicos, DVDs, música, audiolibros, revistas, bases de datos y e-books-. Durante ese mismo período, las bibliotecas públicas efectuaron 13 millones de préstamos. Con lo que el coste por circulación – en una estimación aproximada – sería el resultado de dividir el dinero gastado en todas las adquisiciones  (7.6 mil millones$) entre el número de préstamos (13 millones) con lo que el coste por artículo prestado sería de 0,58$. Comparando estos datos con la circulación de libros electrónicos, y tomando como ejemplo los 22$ de media que vale un libro de Haper-Collins que sólo se presta 26 veces, porque a partir de esta cifra la biblioteca debe renovar la licencia, el precio por préstamo sería de 0,85$; es decir, un 40% más caro que el resto de los materiales de la biblioteca. Con lo que se puede concluir que la economía de los préstamos de libros electrónicos no proporciona más o menos beneficios a los editores que el préstamo de otros materiales de la biblioteca.

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Además de los costos de adquisición, hay que añadir los gastos de alojamiento y mantenimiento de las plataformas como OverDrive, 3M o Adobe, que añaden un coste suplementario a los préstamos de libros electrónicos, que pueden ser comparados con los costes que supone mantener la circulación y el préstamo de objetos físicos. Estos gastos de alojamiento electrónicos deberían ser mucho más rentables que los costos de circulación de libros físicos, pero todavía no lo son.

En la actualidad no existe un mercado competitivo para las licencias de libros electrónicos para la biblioteca, sin que se de un paralelismo con las ventas en el mundo físico, en el mundo digital no existe el libro de bolsillo, no hay posibilidad de revender licencias de aquellos libros de los que se compraron varias licencias, pero que dejaron de ser populares y no se utilizan apenas, tampoco es posible que los usuarios donen libros a la biblioteca. La mayoría de las bibliotecas alquilan licencias de libros electrónicos de proveedores que también albergan los libros electrónicos y cobran por la licencia del libro electrónico y los servicios de alojamiento. Como consecuencia de ello, las bibliotecas pagan rentas adicionales. Las licencias están ligadas a los sistemas de alojamiento, lo que crea nuevas distorsiones en el mercado para las bibliotecas. Esta pérdida de eficiencia se refleja en los presupuestos de las bibliotecas públicas que con la llegada del libro electrónico disponen de un menor número de libros disponibles para sus usuarios. A menos que cambien las condiciones del mercado este déficit de compra de menos libros se traduce en un déficit de alfabetización.

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¿Cuales serían las soluciones posibles? Entre otras disponer de una plataforma de código abierto que pueda ser utilizada y mejorada por cualquier biblioteca pública; y crear un mercado electrónico para la compra directa de licencias de libros electrónicos a los editores para su préstamo en las bibliotecas.

En primer lugar, hasta que todos los proveedores existentes no permitan la transferencia de libros electrónicos de una plataforma de alojamiento a otra, el desarrollo de una plataforma de alojamiento de código abierto tendría que obligar a las bibliotecas a romper con los actuales  acuerdos de vinculación y proteger el interés público. Este tipo de plataformas independientes tiene ya un ejemplo a seguir que funciona a pleno rendimiento en las Bibliotecas del Condado de Douglas en Colorado a través del consorcio ”Across Colorado Digital Consortium” que ha eliminado por completo el rol del distribuidor mediante la implementación de un modelo que negocia los acuerdos directamente con los editores para proveerse de libros electrónicos, y ha creado un host que no le hace depender de ningún proveedor de alojamiento de terceros. Otro ejemplo es el de las bibliotecas del estado de Massachusetts que ha puesto en marcha un proyecto piloto para la compra de libros digitales para sus bibliotecas. Tomando en cuenta que el presupuesto  destinado a la compra de libros digitales se ha triplicado en un año. El proyecto también  tiene como objetivo desarrollar su propia plataforma de préstamo digital. La plataforma se pondrá a prueba en el segundo trimestre de 2013.

Algunas bibliotecas, han tratado de romper su compromiso con OverDrive, planteando la cuestión de la propiedad del contenido. Es el caso de las bibliotecas de Kansas que querían cambiar de proveedor manteniendo los libros de los que habían comprado los derechos de acceso a perpetuidad a Overdrive. Este último consideró que los derechos estaban vinculados al hecho de seguir utilizando la plataforma. Pero el contrato no era claro en este punto. Al final los tribunales determinaron que las bibliotecas tenía derecho a migrar los contenidos de los derechos digitales obtenidos en otra plataforma (por ejemplo, 3M). Desde Overdrive se fortalecieron aún más las condiciones de vinculación.

En segundo lugar, con el fin de gestionar adecuadamente la adquisición de e-books, las bibliotecas desean tener la posesión electrónica de los mismos, aunque hasta la fecha, no existe ningún mecanismo de base amplia para vender libros electrónicos directamente desde las editoriales a las bibliotecas. Un mercado electrónico para la compra y venta de licencias de libros electrónicos podría proporcionar la posibilidad de efectuar compras directas por parte de las bibliotecas, así como experimentar con precios, términos de uso y plazos de concesión de licencias; lo que proporcionaría soluciones más eficientes en consonancia con los mecanismos del mercado del libro físico. No es deseable que todas las licencias para bibliotecas de libros electrónicos tengan que tener un plazo a perpetuidad, no todas las licencias tienen que limitarse a un único usuario a la vez, no todos los precios debe ser uniformes en todo momento, y no es necesario que todos los precios  sean determinados de antemano por los editores.

Tal vez las asociaciones profesionales, consorcios y editores puedan trabajar en un proyecto común y establecer un mercado electrónico para la venta de licencias de libros electrónicos a las bibliotecas. Eficiencia económica no significa menos dinero para los titulares de derechos. Si el acuerdo entre los titulares de los derechos de autor y bibliotecas sigue las mismas pautas que con el libro impreso, las ganancias serán más o menos equivalentes, ni peores, ni mejores. Siempre en beneficio de todos.

Basado en $2 BILLION FOR $1 BILLION OF BOOKS: THE ARITHMETIC OF LIBRARY E-BOOK LENDING. Library Renewal

Estudio de la oferta comercial de libros electrónicos en bibliotecas

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Étude sur l’offre commerciale de livres numériques à destination des bibliothèques de lecture publique. (2013). [e-Book] Paris, Ministère de la Culture et de la Communication.

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En un contexto en que la transición a libro digital plantea muchas preguntas sobre el futuro de los distintos actores de la cadena del libro, el Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia (Dirección general de las industrias culturales y los medios de comunicación, y el Libro de Servicios Lectura) quiere promover el diálogo en torno al préstamo digital de libros. Para ello, se ha considerado necesario disponer de elementos de síntesis y análisis sobre la situación en Francia y en varios países extranjeros. La realización de este estudio se llevó a cabo por IDATE.

La presencia de libros electrónicos en los países europeos estudiados y su penetración en las bibliotecas sigue siendo escasa. Sin embargo, en otros países, se está produciendo un  despliegue más amplio como los 4.000 títulos actuales disponibles en Suecia, o la no disponibilidad de títulos clave en Alemania, así como el peso que tienen los servicios de préstamo digital en América del Norte y en el Reino Unido. El ejemplo de los Estados Unidos muestra que una amplia gama de títulos actuales, de acuerdo con el modelo propuesto de descarga a través de equipos terminales de lectura ha llevado a desencadenar una demanda muy significativa.

A partir de entrevistas realizadas en este estudio, los rendimientos al respecto son poco significativos en Europa, muy probablemente debido a una oferta poco atractiva para los usuarios. Sin embargo, el ejemplo de los Estados Unidos muestra que ofrecer un catálogo actual, fácilmente accesible y extenso genera un uso significativo.

Las relaciones entre los editores y las bibliotecas no son estables en ningún país estudiado. En Suecia, se desarrollaron proyectos digitales desde la década de 2000, o en los Estados Unidos, donde la oferta de títulos digitales para las bibliotecas es muy amplia, los modelos de negocio siguen siendo objeto de debate, y la posición de los diferentes actores evolucionan con el desarrollo del mercado de consumo.

Las negociaciones entre los editores y las bibliotecas se basan en los modelos y estructuras del préstamo tradicional. Si el modelo de acceso en línea está disponible en muchos países, es posible implementar un servicio basado en una descarga temporal por parte del usuario, que es objeto de discusión entre editores y bibliotecas.

En esta negociación, existen diversos asuntos a tratar:

· La limitación del número de préstamos por licencia o establecer un número limitado de préstamos

· El precio de compra de libros para las bibliotecas digitales

·  La fechas de disponibilidad de los libros digitales en la biblioteca en relación con su disponibilidad para el público en general.

Otro asunto está en determinar cual es el vínculo entre los libros digitales y las plataformas de préstamo. En una primera fase se produce una contratación por parte de las bibliotecas con plataformas; por otra parte, la adquisición de libros digitales o licencias de libros digitales. Junto a cuestiones como la capacidad de mantener un catálogo e incluso el cambiar de proveedor es un punto concreto; así como el debate en los Estados Unidos o Canadá, que afecta a la definición de las plataformas: si se trata de un intermediario técnico (que no retiene el control del catálogo ) o un proveedor de contenidos (que establece una licencia de uso que lo une a la biblioteca).

Una gran mayoría de los estadounidenses desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos

 

 

Pew Research Center publicó un nuevo informe sobre  que piensan los estadounidenses de sus bibliotecas. El informe se basa en una encuesta realizada en marzo y abril de este año.  A pesar de que el 95% de las bibliotecas públicas estadounidenses disponen de libros electrónicos según los informes de Library Journal, una buena parte de los ciudadanos de ese país (48%) desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos. Solo el 38% conoce este servicio, y de ese porcentaje solo lo ha usado el 16%, lo que supone un nada más el 6% de los ciudadanos de Estados Unidos han llevado un libro en préstamo de su biblioteca

 

 

Ver encuesta en

Horrigan, John B.  ”Libraries at the Crossroads
The public is interested in new services and thinks libraries are important to communities”  Pew Research Center, sept 2015

 

Texto completo

Cuestionario

 

Pew Research en la encuesta Libraries at the Crossroads (Bibliotecas en la encrucijada) preguntó a el grupo de estudio si pensaban que las bibliotecas deben retirar algunos libros impresos para liberar espacios con el objetivo de rediseñar nuevos servicios como centros de tecnología, salas de lectura, salas de reuniones y eventos culturales, en favor de su comunidad; tal como lo están haciendo algunas bibliotecas de ese país. Un 30% de los encuestados pensaba que era una gran idea (frente al 20% en 2012), mientras que el 40% cree que las bibliotecas deben “tal vez” hacer eso, y el 25% se opone a la idea (frente al 36% en 2012). Esta es un indicio del creciente reconocimiento de que los libros impresos van perdiendo el valor que tenían para los usuarios en tiempos pasados.  Durante años los libros impresos tenían casi la exclusividad de ser el único medio para logar un objetivo que era la difusión del conocimiento, pero, con la llegada de los libros electrónicos, el formato impreso sólo es es una forma más entre otras de lograr este propósito.

 

A pesar de que el 95% de las bibliotecas estadounidenses disponen de libros electrónicos según los informes de Library Journal, una buena parte de los ciudadanos estadounidenses desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos (48%).

 

Las casi totalidad de las bibliotecas en Estados Unidos dispone de libros electrónicos . Tomando datos de la American Library Association,  el 90% de las bibliotecas públicas en los EE.UU prestan libros electrónicos, pero lamentablemente la mayoría de los usuarios desconocen que disponen de este importante recurso. El 38% dicen que su biblioteca pública tiene libros electrónicos, en comparación con el 31% que dijo esto en la encuesta de 2012. Por grupos de edad, formación, nivel económico y familiar; los que son más conscientes de que su biblioteca tiene libros electrónicos son aquellos que poseen formación universitaria (52%), padres (44%) y los que viven en hogares donde los ingresos anuales son de más de $ 75,000 (44%). Es decir que aquellos con mayor formación, padres y con un nivel de ingresos medio alto son los usuarios que mejor conocen la existencia de este servicio. Aunque sólo el 16% del 38% que informaron que conocían la existencia de este servicio han llevado en prestado libros electrónicos de su biblioteca, lo que significa que sólo el 6% de los usuarios de la biblioteca están haciendo uso de este servicio que ofrecen muchas bibliotecas.

 

El 38% dicen que su biblioteca pública tiene libros electrónicos. Aunque sólo el 16% de ese porcentaje han llevado en préstamo libros electrónicos de su biblioteca, lo que significa que sólo el 6% de los usuarios de la biblioteca están haciendo uso de este nuevo servicio que ofrecen muchas bibliotecas.

 

Es una cifra a tener en cuenta sabiendo que en Estados Unidos la mayoría de las personas disponen de al menos un dispositivo lector de libros electrónicos. Y esto llama más la atención si tenemos en cuenta que el 66% de los que visitaron una biblioteca en los últimos 12 meses, dijeron que llevaron prestado al menos un libro impreso. Esto obliga a que las bibliotecas que han puesto tantos interés, recursos y dedicación a este nuevo servicio analicen la cuestión y desarrollen campañas de formación y promoción en torno a este recurso con un alto potencial de futuro.

 

Esto obliga a que las bibliotecas que han puesto tantos interés, recursos y dedicación en este nuevo servicio estrella analicen la cuestión y desarrollen campañas de formación y promoción en torno a este recurso con un alto potencial de futuro.

Ebooks autopublicados y Bibliotecas

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Los modelos de producción literaria están cambiando profundamente a medida que la era digital continua, esto afecta al concepto, autor, lector y crítico. Se está produciendo un cambio importante en los ecosistemas de autopublicación de libros, pues muchos de ellos aparecen en las listas de más vendidos de Amazon o Barnes and Noble.  El 27 de los 100 libros más vendidos de Kindle se han creado utilizando el sistema Kindle Direct Publishing. Según el informe de Bowker, el año pasado cerca de 235.000 títulos fueron auto-publicados , alrededor del 37% de los ebooks. Aun los libros impresos siguen constituyendo el grueso del sector editorial, pero los libros electrónicos autopublicados está creciendo mucho más rápido. Con un 129% de ratio de crecimiento desde 2006, que sobrepasa considerablemente al 33% de la obra impresa en el mismo período. Los principales actores en el sistema de autopublicacion son: Author Solutions(47,094 títulos publicados, ahora propiedad de Penguin), Smashwords (40,608) y Lulu (38,005). El informe no menciona a Blurb, que afirma que en los últimos 18 meses 575,000 habían utilizado sus servicios de autopublicacion. En España varias empresas como Cream Ebooks están desarrollando interesantes plataformas de autopublicación y sin duda será una tendencia que ira cobrando fuerza entre los autores a medida que las herramientas se vayan consolidando. Además esta empresa tiene un interesante sistema de promoción que es el pago social, es decir el libro se puede descarga gratis, pero a cambio de promocionar la obra en las redes sociales.

Los autores que deciden publicar sin la mediación de una editorial están produciendo libros relevantes que vale la pena leer, libros que tienen un importante impacto en nuestra cultura, en los individuos, y en las editoriales. Este es un cambio significativo y tiene consecuencias sobre los servicios de selección y lectura de las bibliotecas. Los bibliotecarios se están dando cuenta del fenómeno de los bestsellers de autopublicación, muchos de ellos nacidos en autopublicación y posteriormente reconocidos éxitos internacionales (50 sombras de Grey, Gente Letal) y se preguntan, “¿Estamos las bibliotecas ofreciendo suficientes títulos autopublicados?”

Las bibliotecas tradicionalmente han abastecido sus estantes casi exclusivamente con libros producidos por las editoriales y no con libros publicados por autores individuales. Sus sistemas de compras están preparados para comprar a los distribuidores del mercado de masas, no a escritores individuales. Las bibliotecas históricamente no han comprado por lo general libros de autopublicación. Esto está empezando a cambiar.

Los bibliotecarios en el pasado no se han molestado mucho en considerar la inclusión de libros autopublicados porque muchos de esos títulos eran de baja calidad o volúmenes de “vanidad” con poca significación cultural. Pero ahora, los títulos de libros electrónicos de autopublicación se están convirtiendo en una parte importante de nuestra literatura contemporánea y tienen que estar en las bibliotecas.

El trabajo de una biblioteca es aprovechar la inversión cívica y ser un agente intermediario de cooperación para las adquisiciones de los registros más significativos de nuestra cultura. Si las bibliotecas de hoy en día quieren cumplir con sus misiones de “garantizar la conservación y transmisión de la sociedad del conocimiento, la historia y la cultura” (Declaración de la misión de la Biblioteca Pública de Brooklyn, en Nueva York), entonces deben tener en cuenta la adquisición de libros libros electrónicos autopublicados para ponerlos a disposición de sus lectores. Después de todo, muchos de estos son los más vendidos y son cada vez un mayor porcentaje de la la producción total de nuestra cultura.

Con varios libros autopublicados en lo más alto de las listas de éxitos, y cuando algunos de los escritores más destacados rompen los lazos con sus editoriales, como es el caso de J. K. Rowling que ha creado Pottermore, el único lugar donde pueden comprarse los ‘ebooks’ de la serie Harry Potter, no podemos seguir considerando a los libros de autopublicados como elementos de periféricos de la cultura. Las bibliotecas estadounidenses están considerando este asunto y están empezando a cambiar sus hábitos de compra.

Según una investigación “ Pew Research Center’s Internet and American Life Project” solo el 12% de los lectores digitales considera en primer  considera que la biblioteca para la lectura de los títulos más populares, el 75% prefiere dirigirse a una tienda en línea. Esto sucede así porque saben que las bibliotecas no disponen de muchos de los títulos más populares en formato digital. Algunas bibliotecas están ya caminando en esta dirección. El Grupo Califa, un consorcio biblioteca en California, estableció un contrato con Smashwords -una de las editoriales más conocidas en el mundo de la autopublicación-  para comprar aproximadamente 10.000 mejores ebooks de la empresa con un precio de alrededor de 3 dólares por título.

Los libros autopublicados hoy en día una parte del contenido intelectual de importancia cultural de nuestra sociedad. Las bibliotecas han empezado a reconocer este hecho y están empezando a hacer cambios en sus procedimientos de compra y presupuestos, para que puedan disponer de  más libros electrónicos autopublicados para reflejar mejor las realidades del público lector.

Basado en

Préstamo de libros electrónicos en bibliotecas y el futuro del acceso público a los contenidos digitales

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Libraries, e-Lending and the Future of Public Access to Digital Content [e-Book], Civic Agenda, 2012.

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Matrix: Models of Accessing Digital Content – IFLA

En mayo de 2012 la IFLA publicó un documento de referencia sobre Préstamo electrónicos (eLeanding) que discutia la situación a la que se enfrentan las bibliotecas públicas que tratan de prestar libros electrónicos a sus usuarios. El documento analizaba los desafíos que enfrentan las bibliotecas como resultado de un aumento en el acceso a los dispositivos de lectura electrónica entre usuarios de la biblioteca y el entusiasmo correspondiente por acceder a los contenidos digitales de lectura digital desde la biblioteca. En particular, se ponía de relieve el deficit de acceso a los títulos de libros electrónicos más populares debido a las restricciones editoriales de licencias de acceso o venta para bibliotecas,  y se advertia sobre las repercusiones sociales negativas si el contenido digital se sustraía de las colecciones de la biblioteca. 

En octubre de 2012 por lo tanto, la IFLA encargó a un consultor independiente “Civic Agenda” preparar un documento base para preparar una reunión que sirviera para informar sobre el tema al sector de las bibliotecas y editoriales. Esta reunión se llevó a cabo durante tres días en la sede de la IFLA en La Haya en noviembre de 2012. El documento fue el punto de partida para los debates sobre las características deseables que debieran tener los modelos de contenidos digitales de libros electrónicos de acceso público en biblioteca, las expectativas que tienen los usuarios con respecto a la biblioteca, y la relación entre las bibliotecas y los editores en la era eBook. Durante la reunión los participantes se centraron en el papel de los derechos de autor, licencias y legislación en materia de acceso a los contenidos digitales como libros electrónicos, así como la revisión de campañas de promoción y la posibilidad de que IFLA se erigiera como defensora del acceso a la biblioteca de libros electrónicos.

Los Principios de la IFLA para préstamo electrónico en bibliotecas (eLending) son el resultado de la reunión, así como la contribución de los expertos en La Haya para su elaboración. El ‘thinkpiece’ fue el documento que se utilizó para iniciar los debates y su contenido, junto con un apéndice detallado para evaluar las características de los modelos existentes de en el mercado de libros electrónicos, además de otro material de referencia útil antes de la reunión y como punto de referencia durante la discusión. El ‘thinkpiece’ es un documento elaborado por una agencia independiente, y no refleja la política de la IFLA.

¿Cual es el modelo de negocio de compra de libros electrónicos más adecuado para una biblioteca?

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¿Cual es el modelo de negocio de compra de libros más adecuado para una biblioteca? 

Si bien la disociación entre átomos y bits (continente y contenido)  flexibiliza las posibilidades de comercialización de libros electrónicos a través una amplia gama de propuestas de adquisición como son: compra fragmentada, pago por uso, lectura en streaming, licencia de descarga, licencias de un usuario, de dos o multiusuario; esta misma flexibilidad supone una de las cuestiones más complejas para quienes tienen que tomar decisiones y gestionan colecciones de libros electrónicos, decisión que tiene que ver con la no existencia de un modelo de negocio único y eficiente como es el caso de las revistas electrónicas. De entrada los bibliotecarios prefieren el modelo “Pick a Choose” o compra título a título tal como pone de manifiesto la encuesta de Library Journal, si bien hay que considerar qué es lo más adecuado para cada tipo de documento y demanda.  Entre las posibilidades a elegir tendríamos:

1. Compra a perpetuidad. Si bien la compra a perpetuidad es más cara, la biblioteca se ahorra pagar un dinero de renovación anualmente. Pero muchos editores son reacios a permitir que los proveedores ofrezcan esta opción, pues consideran que la llegada del libro electrónico está afectando negativamente a las ventas de libros impresos; mientras que las bibliotecas desean continuar teniendo la propiedad de aquellos títulos que compran como habitualmente sucedía en el universo impreso.

Para obras de demanda puntual, es decir best-sellers con un momento de alta demanda, que tienen un ciclo de circulación relativamente corto (14 o 18 meses) lo mejor es adquirirlas mediante una licencia de uso de un 1 año, ya que estas obras pierden actualidad y no merece la pena pagar por ellas hasta el triple de precio (100 euros) por preservarlas a perpetuidad. Cuando por 9 o 10 euros podemos ofertarlas en un contrato de un año. Con la colección digital hay que empezar a pensar en otros términos de gestión de la colección y preservación a largo plazo; ya que la colección de la biblioteca va a tener un carácter inestable, lo que conlleva a realizar una importante tarea de gestión del catálogo. Compraremos a perpetuidad (título a título) sólo aquellas obras que se considere que tienen suficiente calidad como para ser consideradas en un futuro clásicos, igual haríamos con los contenidos de no ficción.

2. Las colecciones, En u modelo de suscripción en el que los distribuidores ofrecen acceso a una gran base de datos de títulos de libros electrónicos por un período predeterminado de tiempo, por lo general un año, cuyo acceso termina si la suscripción no se renueva. La ventaja para la biblioteca es que consigue un buen número de libros a un coste relativamente moderado Aunque suelen tener muchos títulos de poca demanda, las colecciones son buenas cuando queremos hacernos con una colección inicial de libros electrónicos rápidamente; es decir tener una masa crítica para iniciar el servicio. Ya que no vamos a poner en marcha un servicio de préstamo de eBooks con 200 libros. Lo mejor es contratar una colección inicial para que haya sensación de “colección”. Por paquete el libro puede salir a un precio relativamente asequible. (2 a 10 euros). El problema de este modelo es que va a ver unos pocos libros que van a ser muy utilizados, y la gran mayoría de ellos se utilizarán pocas veces o nunca. Para evaluar el rendimiento de este modelo sería  importante estimar el coste por uso, en lugar del coste por título. Desde el punto de vista del vendedor el precio por título es muy bajo, y no genera muchos beneficios, una media de 4$ por título, además el editor necesita cubrir costos de alojamiento y mantenimiento de la plataforma. Por esta razón son reacios a incluir títulos que no han cumplido su ciclo editorial en el mercado impreso.

3. Patron Driver Adquistion (PDA) o Selección orientada por el usuario. Ofrece a la biblioteca la posibilidad de comprar automáticamente un titulo de mucho uso cuando se ha accedido al libro un número de veces acordado entre la biblioteca y el editor (PDA). Se trata de un sistema que puede ser importante en el futuro, pero actualmente son pocos los editores y distribuidores que ofertan este modelo, y siempre con pocos títulos. Aunque aquí la relación entre la demanda y la colección es totalmente adecuada. Ya que únicamente adquirimos los títulos que demandan los usuarios. Este modelo puede ser atractivo para algunas bibliotecas ya que los costes totales se reducen y la biblioteca sólo está pagando por el contenido que sus usuarios consumen.

El modelo de adquisición PDA obliga a la biblioteca a acordar con el agregador los límites de este programa para configurar la compra automática “activa”, basada en la demanda de copias. Este modelo es especialmente útil para las bibliotecas que ofrecen varias copias de los títulos más vendidos.

4. Pago por uso. En este modelo, al igual que en el modelo de suscripción, las bibliotecas pagan una cuota, a cambio de la posibilidad de disponer del catálogo completo de títulos, pagando además una cuota adicional por cada uso que se haga de ellos. El pago por uso es el sistema menos utilizado en bibliotecas, ya que sale caro. Más o menos uno o dos euros por préstamo, con lo cual las bibliotecas que lo hacen limitan el número de préstamos por usuario (En el caso de Suecia, la plataforma ELIB que opera en bibliotecas públicas desde hace 10 años sólo deja sacar 5 libros al mes por usuario) ya que de otra manera las previsiones presupuestarias pueden verse afectadas.

El modelo de pago por uso también puede ser una forma de equilibrar costo-eficiencia para las bibliotecas. También se está empezando a considerar este método para atender un servicio tan arraigado en las bibliotecas como es del  préstamo interbibliotecario, aún no resuelto en el contexto digital, en el que la biblioteca solicitante pagaría por el uso que hiciera del libro que necesita al editor.

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Algunos datos sobre uso de los diferentes modelos: – Suscripción a paquetes (27 por ciento) – Compra a perpetuidad (68 por ciento) – Pago por uso (1 por ciento). – PDA no llega al 1%. Los modelos más utilizados son los dos primeros. Aunque los 4 pueden compartir características en función de la licencia otorgada por el proveedor. Por ejemplo, una licencia puede restringir el número de usuarios simultáneos que pueden acceder a una copia o el número total de usuarios simultáneos que pueden acceder a un contenido.

Algunos editores utilizan también sistemas combinados como de Gruyter que ofrece paquetes que incluyen el libro impreso + la copia digital por alrededor de 140% del precio de la copia en papel;  o Safari que permite cambiar libros que no funcionan de los adquiridos en sus colecciones preestablecidas, por nuevos títulos, aunque el coste medio por suscripción es ligeramente mayor.

Consulta:

Alonso-Arévalo, Julio. Dónde comprar libros digitales en España. En: Conversaciones líquidas: buscando nuevas dimensiones sobre el libro digital. Peñaranda 25 de septiembre de 2013. Salamanca: FGSR, 2013

Alonso-Arévalo, Julio. Plataformas de préstamos de libros digitales en las bibliotecas públicas. En: Conversaciones líquidas: buscando nuevas dimensiones sobre el libro digital. Peñaranda 25 de septiembre de 2013. Salamanca: FGSR, 2013

Algunas reflexiones sobre el préstamo de libros electrónicos en bibliotecas

 

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La revolución electrónica ha llegado de forma rápida a través de la adopción de dispositivos de lectura electrónica. Según el informe de Library Journal, las bibliotecas, tanto públicas como universitarias, tienen previsto incrementar considerablemente sus presupuestos destinados a la compra de contenidos digitales. Las bibliotecas públicas están invirtiendo actualmente un 4% de su presupuesto en la compra de libros electrónicos, esta cifra se va a quintuplicar en los próximos 5 años llegando en 2017 al 20% del presupuesto que será destinado a la compra de e-books. En el caso de las bibliotecas universitarias la cifra se duplicará desde el 30% que se destinó en 2012 al 60% que se destinará a la adquisición de libros electrónicos en 2017. Ese cambio en la asignación presupuestaria en recursos, en un momento en que los presupuestos son restrictivos, tendrá un resultado sorprendente: la circulación de materiales impresos disminuirá, también porque las bibliotecas van a ofrecer menos materiales impresos, y a su vez acelerará el desplazamiento hacia otros recursos en formato digital.

El cambio es factible, aunque obliga  a las bibliotecas a repensar y adaptar el sistema. Parece claro que las bibliotecas pierden parte del control de algunas de sus tareas tradicionales ya que muchos de los servicios ofrecidos por parte de los distribuidores, basados en sistemas de adquisición integral y directa, imponen una serie de importantes restricciones sobre el modelo analógico.

Por su parte, los editores que enseguida articularon sistemas de venta on line para los clientes particulares, no tuvieron la misma agilidad para elaborar modelos adecuados para bibliotecas, temerosos de que estos podrían perjudicar sus modelos de negocio. Sin embargo, los estudios desarrollados hasta la fecha por parte de agencias como Pew Research ponen de manifiesto que la bibliotecas son un punto importante de comercialización y visibilidad del libro, y que precisamente son los usuarios de bibliotecas los lectores más intensivos, quienes más libros leen y quienes más libros compran.

Hay muchos jugadores en el entorno de la edición interesados en el libro digital y muchos temas aún pendientes de resolver, especialmente en el ámbito de las bibliotecas. En este contexto, los proveedores de libros electrónicos tratan de encontrar modelos de compra que sean atractivos para las bibliotecas intentando a la vez proteger los contenidos de la piratería y así generar, o al menos proteger, su fuente de  ingresos. Como resultado, hay una gran variedad de opciones disponibles para aquellas bibliotecas que deseen crear colecciones de libros electrónicos a través de plataformas de préstamo digital. Sin embargo esta amplia variedad de modelos también crea un entramado complejo para la gestión por para las bibliotecas.

Según un importante estudio llevado a cabo por JISC (Joint Information Systems Committee) sobre más de 40.000 estudiantes e investigadores del Reino Unido, contrariamente a lo que ocurre en el caso del libro de ficción, el usuario de las bibliotecas universitarias considera que debe ser fundamentalmente la propia institución quien les proporcione los materiales que necesitan. Si tomamos esta premisa como válida, en el caso la edición científica no vale como argumento el conflicto con el mercado público, de hecho todos los intentos de negocios orientados al usuario final en este ámbito han fracasado. Entonces,  ¿por qué no sé da una mayor fluidez en este nicho de mercado?

A este respecto nos preguntamos: ¿Cual es la particularidad del mercado del libro electrónico frente al de otros recursos digitales para no haber podido definir aún un modelo de negocio para bibliotecas tan eficiente como el desarrollado para las revistas electrónicas y bases de datos?

Las bibliotecas desean tener la misma autonomía en el mundo digital que en el mundo físico en términos de su política de compras, basada en un modelo que posibilite escoger directamente título a título del catálogo del editor, lo que les permitiría seleccionar los títulos de mayor interés para sus usuarios para disponer de ellos a perpetuidad, como sucedía hasta ahora con el libro impreso. ¿Qué impide la concreción de un modelo cercano a esta propuesta?

Recientemente la Federación Europea de Asociaciones de Bibliotecas, Información y Documentación ( EBLIDA) ha redactado un documento que apuesta por garantizar el libre acceso a la información, la educación, la cultura, el ocio y los contenidos; considerando que la llegada del libro digital ha llevado a que la política de desarrollo de la colección puede ser decidida por el editor y no por la biblioteca. Por lo que propone que se negocien “Modelos de Licencia Equitativos” y que todos los títulos de libros electrónicos que estén disponibles para la venta al público también lo deben estar para su adquisición y acceso por parte de las bibliotecas al mismo tiempo que salen al mercado y en todos los formatos compatibles.

Algunas bibliotecas de Estados Unidos ya han tomado la iniciativa en el desarrollo de plataformas de préstamo digital. El Consorcio de Bibliotecas del Condado de Douglas, en Colorado, han eliminado por completo el rol del distribuidor mediante la implementación de un modelo que negocia los acuerdos directamente con los editores para proveerse de libros electrónicos, y ha creado un host con la empresa española OdiloTK que no le hace depender de ningún proveedor de alojamiento de terceros. Ejemplo que ha sido seguido por las bibliotecas del Estado de Massachusetts. Por otro lado, las bibliotecas del Estado de Kansas querían cambiar de proveedor, manteniendo los libros de los que habían comprado el derecho de acceso a perpetuidad a Overdrive. Esta última consideró que los derechos estaban vinculados al hecho de seguir utilizando la plataforma. Sin embargo los tribunales consideraron factible el derecho a migrar los contenidos de los derechos digitales obtenidos a otra plataforma. La respuesta de Overdrive fue potenciar aún más las condiciones de vinculación entre plataforma y contenidos. Afortunadamente un aspecto interesante en este sentido es que las plataformas españolas son abiertas, de forma que permiten a la biblioteca configurar su colección para el préstamo digital, independientemente del proveedor y distribuidor del contenido.

Como recuerdan los editores, es bien cierto que los libros electrónicos ofrecen muchas ventajas sobre los libros impresos y tienen un enorme potencial para cambiar la forma en que interactuamos con los medios de comunicación. Estas ventajas, sin embargo, vienen acompañadas de una serie de desafíos e incertidumbres. La transición digital también ha agravado la capacidad de las bibliotecas para recopilar, organizar, mantener y facilitar el acceso a la información y recursos. Algunas bibliotecas públicas han expresado su frustración con los retos asociados al acceso limitado a los libros electrónicos de alta demanda, difíciles de negociar en los términos establecidos por las licencia ofrecidas por los vendedores de libros electrónicos.

En conclusión, por un lado la industria editorial considera que el atractivo del libro electrónico en las bibliotecas impacta directamente sobre el mercado del libro, y puede dañar su modelo de negocio; asímismo, también existe una evidente insatisfacción de las bibliotecas con la oferta y condiciones de uso y acceso establecidas casi unilateralmente por parte de los editores, existiendo el riesgo de que pueda darse un hecho inédito hasta ahora: que la lectura pública quede excluida del mercado editorial y que las bibliotecas no puedan poner a disposición de los usuarios muchos de los títulos que si lo están en el mercado para el resto de clientes. ¿Es posible llegar a acuerdos satisfactorios para unos y otros?