Archivo de la etiqueta: Lectura social

Bookglutton : Red de lectura social

 

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http://www.bookglutton.com/

Los libros se pueden unir a la gente de una forma única, que trasciende las fronteras geográficas, la estructuración de las conversaciones, el fomento de ideas y nuevos conocimientos sobre los demás. BookGlutton es un sitio web sobre ”lectura social” creado en enero de 2008. Los visitantes de la página web pueden crear grupos virtuales de libros, leer libros en línea, hacer un chat dentro de los capítulos y adjuntar notas a los párrafos.

BookGlutton.com es básicamente una comunidad de lectura de libros en línea. El sitio promueve y fomenta la interacción social de la lectura y es ideal para los clubes de lectura. Nos da la posibilidad de leer un libro en línea, desde cualquier ordenador en red, y además posibilita anotar en ellos las fases que mas te gusten, chatear y interactuar con otros usuarios, sobre los aspectos del libro que mas te gustan o disgustan y, en definitiva compartir las impresiones sobre la obra elegida con cualquiera que esté interesado en la misma. También se pueden incluir notas públicas o privadas, mientras se lee.

Una desventaja es que la biblioteca se limita a obras de dominio público, por lo que casi no ofrece libros publicados recientemente. Cualquiera puede crear o unirse a grupos dedicados a un determinado autor o el tipo de libro. Y si se desea se puede restringir uu grupo sólo a amigos, creando un club de lectura privada.

BookGlutton es una comunidad virtual que permite acceder a una gran variedad de libros en linea. La página provée al usuario de una cuenta desde la cual es posible además hacer comentarios acerca de las obras, interactuar con otros usuarios y, en definitiva compartir las impresiones sobre la obra elegida con cualquiera que esté interesado en la misma.

Lectura social y comunidades de lectura

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Burgos, M., C. Evans, et al. (2016). [e-Book] Sociabilités du livre et communautés de lecteurs : Trois études sur la sociabilité du livre. Paris, Éditions de la Bibliothèque publique d’information.

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La lectura a menudo se considera una práctica solitaria y silenciosa. Esta imagen debe ser analizada de nuevo debido a que el acto de leer es un complejo conjunto de prácticas, también es lo que lo impulsa y prolonga, es decir, los discursos, las instituciones, las conversaciones. Habitualmente, los libros circulan entre miembros de la misma familia, amigos y colegas, vecinos y otras relaciones … Se prestan antes y después de ser leídos, los libros son una oportunidad para establecer intercambios, gestos y conversaciones. En torno al libro y la lectura se desarrollan la sociabilidad. Los estudios que contiene este volumen son un análisis de los dispositivos y los sitios donde el libro se comparte y se estimula la lectura y sus las prácticas discursivas, tanto de forma presencial de mano en mano , en clubes de lectura, restaurantes y bares, librerías bibliotecas o redes sociales.

Literatura Nova: una red social de autoedición de textos literarios en castellano


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http://literaturanova.com

Literatura Nova, una red social de autoedición de textos literarios en castellano. Se trata de un portal en el que, el usuario registrado, puede subir sus creaciones literarias, sean del tipo que sean, así como leer, descargar, comentar y votar los textos del resto de los miembros, con los que además puede establecer un vínculo amistoso de seguidor o de seguido; y cualquiera persona visitante, puede leer, descargar y votar los textos que han subido los inscritos sin necesidad de estar registrado.

Literatura Nova es un portal que quiere unir y dar a conocer a todos aquellos que tienen algo que contar: poesía, ensayos, cuentos largos y cortos, micro-relatos, críticas sobre cine, novelas. Literatura Nova es un lugar de encuentro para escritores noveles que tratan de publicar sus textos y de ser leídos, y es también un lugar para lectores que quieran descubrir la literatura que existe más allá de las publicaciones tradicionales.

Todo es gratis en Literatura Nova. Ni descargar textos ni registrarse tiene coste alguno. Pero que sea gratis no quiere decir que los contenidos no estén sujetos a derechos. Las obras pertenecen a sus autores y son ellos mismos los que eligen las licencias.

http://literaturanova.com

El Lector de Tabaqueria: Patrimonio Intangible de la Humanidad

 

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El Lector de Tabaqueria

Lector de Tabaquería. Persona cuya tarea diaria consiste en leer diarios, libros u otros textos para quienes tienen puesta la atención de sus ojos y manos en las labores de manipular y transformar las aromáticas hojas del tabaco en un excelente puro, extendiéndose además a las tareas de despalillo y escogida.

En 2012, el Consejo Nacional de Patrimonio, de Cuba, premió precisamente a una de las figuras emblemáticas de esta tipo de lectura, el Lector de Tabaqueria, aspirando a que sea incluida por la UNESCO en su lista de Patrimonio Intangible de la Humanidad. En todas las fábricas de tabaco hay una tarima y una silla reservada al lector, que cada día lee a los trabajadores la prensa diaria y literatura de muy diverso tipo. La lectura en las tabaquerías se introdujo en La Habana el año de 1865 en la fábrica El Fígaro. Siglo y medio después, entre artículos militantes del diario Granma y de Juventud Rebelde, en las fábricas de tabaco de Cuba continúan leyéndose los libros de siempre, incluido El rojo y el negro y las aventuras escritas por Alejandro Dumas. De tanto escuchar los tabaqueros las peripecias de Edmundo Dantes surgió la marca de habanos más famosa del mundo, los Montecristo. Se trata tan solo de un ejemplo de cómo en el ADN de la lectura ha estado siempre la necesidad de socialización de la misma. Pero mientras que en el ámbito analógico esta ha exigido la presencialidad y ha estado sujeta al sistema del boca a boca, lento pero seguro, ahora los desarrollos tecnológicos la han elevado a un nivel de intervención global.

Es una tradición que si los trabajadores quedan satisfechos con la labor del lector de tabaquería suenen contra las mesas a manera de aplauso sus chavetas (cuchillas planas de metal con las que cortan la hoja del tabaco), pero si están insatisfechos, entonces tirarán al suelo dicha herramienta. La del lector de tabaquería es una labor que entretiene y eleva el nivel cultural de quienes lo escuchan día a día. A través de una voz con rostro conocido ellos están al tanto de las últimas noticias nacionales o internacionales y lo mejor de la literatura universal y cubana,

CORDÓN GARCIA, J. A., J. ALONSO ARÉVALO, R. GÓMEZ DÍAZ AND D. LINDER “Social Reading: Platforms, Applications, Clouds and Tags“. Edtion ed. London: Chandos, 2013.

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Las pág. 250-289 no se muestran en vista previa

Social Reading: Platforms, Applications, Clouds and Tags en vista previa en Google Books

 

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CORDÓN GARCIA, J. A., J. ALONSO ARÉVALO, R. GÓMEZ DÍAZ AND D. LINDER “Social Reading: Platforms, Applications, Clouds and Tags“. Edtion ed. London: Chandos, 2013.

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Resumen: La llegada de nuevas tecnologías de la información, en particular Internet, han provocado nuevas formas de escritura y nuevas formas de lectura que están rompiendo con los conceptos tradicionales del libro como un producto final impreso. A medida que estas nuevas concepciones dan paso a reconcepciones del libro están reconfigurando el proceso creativo mediante el cual los libros se escriben y leen. Como se fomentan nuevas ideas, el espíritu creativo de los escritores y los lectores y la función de los libros abarca muchas direcciones y pueden adoptar muchas formas diferentes, transformando el proceso creativo alejado de los circuitos editoriales. La importancia misma de la naturaleza tecnológica de la industria del libro impreso se diluye en medio de una variedad de formas alternativas que han ampliado la industria más allá de sus límites tradicionales.

Abstract: The emergence of new information technologies, in particular the Internet, have triggered new ways of writing and new ways of reading which are breaking away from traditional conceptions of the book as a printed final product. As these new conceptions give way to reconceptions of the book, they are reshaping the creative process by which books are written and read. As new notions are fostered, the creative spirit of writers and readers and the function of books spans out in many directions and takes many different shapes, spiralling the creative process away from publishing circuits. The very importance of the conctract-based and technological nature of the printed book industry becomes diluted amidst a variety of alternative forms that have broadened the industry beyond its traditional boundaries.

¿Cuál será mi próxima lectura?: cambio en los hábitos de localización de nuevas lecturas

 

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Gómez Díaz, Raquel ; Cordón García, José Antonio ; Alonso Arévalo, Julio  «¿Cuál será mi próxima lectura?: cambio en los hábitos de localización de nuevas lecturas» Vega Journal, 2014 04 – Anno X Numero 1 (2014)

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En los últimos años se ha producido una modificación en los criterios utilizados por los usuarios para buscar sus lecturas. Este hecho provoca que las herramientas útiles en otros momentos para la localización de los libros ya no lo sean tanto y los usuarios tengan que buscar sus siguientes lecturas de otra manera. Como no podía ser de otra manera, Internet se ha convertido también en el caso de las lecturas, en una fuente de descubrimiento. Gracias a los distintos lugares donde los usuarios vuelcan sus opiniones sobre los libros, como son los blog, las redes sociales de distinto tipo, y las nuevas herramientas de descubrimiento que combinan información la proporcionada por el contenido de los propios libros, la de los perfiles de los usuarios y en algunos casos los metadatos contenidos en los libros, cualquier lector podrá encontrar nuevas lecturas gracias a la información con un mayor nivel de detalle que el que proporcionaban hasta ahora las herramientas tradicionales. En definitiva estas herramientas lo que tratan es de completar el abanico de posibilidades que los usuarios tienen para encontrar un libro, favoreciendo de este modo la descubribilidad o la capacidad de que los libros sean encontrados.

Lectura Social, metadatos y visibilidad de la información

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Alonso-Arevalo, Julio ; Cordón-García, José-Antonio. «Lectura Social, metadatos y visibilidad de la información«. XLV Jornadas Mexicanas de Bibliotecología, Monterrey, 14-16 de mayo de 2014. URI :  http://hdl.handle.net/10366/123295

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La historia de la escritura es la historia de la socialización de la misma; la invención de la imprenta incrementó exponencialmente, las audiencias e incluso el vocabulario disponible, de varios miles de palabras en el siglo XV, a un millón en la actualidad; de manera similar la llegada del libro electrónico ha amplificado considerablemente la capacidad de lectura gracias a la naturaleza social de los contenidos que se imbrican en la cultura compartida de la filosofía de la web 2.0. Esta yuxtaposición de sus líneas fronterizas ha creado espacios novedosos y cambiantes en los que el concepto de libro se ha extendido a territorios antes inexplorados, lo que a su vez está repercutiendo en su visibilidad. Si a menudo se pone de manifiesto que la llegada de la digitalización está acabando con el libro y la lectura, las prácticas generales de lecto-escritura se están incrementando. Ahora más gente escribe, más gente lee, más autores publican a través de diferentes géneros como pueden ser blogs, prensa o redes sociales. Y al albur de todos estos cambios el mismo concepto de libro cambia.

Nubeteca, proyecto orientativo para bibliotecas públicas inmersas en el cambio

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Cordón-García, J. A. and J. Valbuena Rodríguez (2014). [e-Book] Nubeteca, proyecto orientativo para bibliotecas públicas inmersas en el cambio. Salamanca, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2014

Texto completo gratis previo registro en Lectyo

http://www.lectyo.com/

La sociedad ha experimentado una profunda transformación a raíz de la revolución representada por las tecnologías de la información y la comunicación, que han modificado nuestra manera de percibir, sentir, analizar y transmitir la realidad. La inserción de la experiencia digital en la vida cotidiana, especialmente en los últimos cinco años, ha creado una sociedad más porosa, transparente, reticular, conectada, estructurada por vínculos indelebles, en la nube, en la que lo físico va decayendo en beneficio de lo etéreo, el acceso triunfa en perjuicio de la propiedad. La sociedad-red es una realidad y la biblioteca debe dar respuesta a las necesidades y exigencias de comunicación, información, formación y ocio que exigen unos ciudadanos cada vez más imbuidos de rutinas que beben en la socialización, la participación y la conexión.

Nube de lágrimas. Club de lectura en la nube. Lectores digitales y lectura social

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 Nube de lágrimas. Club de lectura en la nube. Lectores digitales y lectura social  [e-Book]. Salamanca, Centro de Desarrollo Sociocultural. Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2014.

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Es el quinto número de la colección La voz de los e-lectores que recoge las investigaciones desarrolladas en el proyecto Nube de Lágrimas dentro del Programa Territorio Ebook. Este programa, es una iniciativa de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que pretende analizar las implicaciones de la introducción de los libros electrónicos y la lectura social en el entorno bibliotecario y educativo.

Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales

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Cordón, José-Antonio; Alonso-Arévalo, Julio. “Mediación y legitimación cultural: la impronta de las redes sociales”. Anuario ThinkEPI, 2012, v. 6, pp. 264-268.

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Las redes sociales se están erigiendo en un elemento nuclear en los sistemas de acreditación literaria y profesional configurando no sólo una nueva forma de gestación de opiniones, sino también una estructura informativa que organiza las reglas del medio. Su organización, sintaxis y normas internas condicionan la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural.

Cada vez que nace un nuevo medio surge una discusión encendida acerca de su viabilidad, consecuencias sociales, económicas, culturales y cognitivas. Este axioma general en el ámbito de la comunicación se agudiza cuando afecta a iconos fundamentales de la cultura, como son los libros. Un ejemplo claro son las revistas científicas, cuyo paso de papel a digital no levantó otra polé- mica que la idoneidad del medio como sistema de acreditación. Polémica que fue zanjada definitivamente cuando la revista digital adoptó las convenciones de control propias del medio impreso, a la vez que demostró una mayor eficacia en la proyección y visibilidad de las contribuciones, beneficiándose de la retroalimentación que posteriormente introdujeron las redes sociales y los sistemas de gestión y acreditación social, como Mendeley, Citeulike, etc. (Alonso-Arévalo; Cordón-García, 2010).

El caso del libro entraña un componente adicional ajeno a las revistas científicas: su consumo afecta a un sector amplio de la sociedad y su dimensión icónica lo representa como un elemento estable e inmutable. El sistema productor de libros pertenece al núcleo duro y poco maleable de la fabricación de objetos de larga duración, con vocación de permanencia y con adherencias psicológicas y sentimentales fuertemente asentadas. La posibilidad de sustitución de un sistema por otro es percibida en muchos casos como una agresión a la estructura tradicional por parte de numerosos intelectuales y profesionales del sector, como editores y críticos literarios, que han jugado un papel de reguladores del tráfico cultural. La función editorial en el campo del libro no tiene transposición posible en el sector de las revistas, en el que la descentralización de las decisiones, vía revisión por pares, se ha asentado definitivamente como mecanismo de valoración consolidado. Las revistas han confiado sus decisiones a la evaluación externa por parte de especialistas del área. En el libro, el editor –o el director de la colección– ha tenido por tradición y experiencia la última palabra en la toma de decisiones de publicación, constituyendo la intuición y el olfato cualidades inherentes a su condición, tan importantes como el conocimiento del medio, y su especialización (Muchnick, Einaudi, Pradera, Borrás, Schiffrin, etc.).

El prestigio de una editorial recaía sobre el capital simbólico acumulado en un catálogo, que en cierto modo arbitraba el canon del medio en el que estaba inserta, ya fuera literaria o académica, hasta el punto de que en algunos casos se podía hablar de bibliotecas de editor, en el sentido de la impronta que este podía dejar en la conformación de las mismas.

La aparición de las redes sociales ha provocado un cambio significativo del sistema de referencia y de asignaciones culturales. Uno de los aspectos más interesantes y relevantes de la nueva situación, que explica a su vez las reacciones de desconfianza, es la pérdida de peso específico del intermediario intelectual en los procesos de transmisión de la cultura. En la cadena de producción de mensajes, el intelectual, el crítico, revestía una importancia singular frente a los extremos de la misma, el autor y el lector. Mientras que la producción de la cultura se ha caracterizado por la dispersión, la multiplicidad y la diversidad, la figura del mediador se había hecho imprescindible en la construcción de un discurso lógico que sirviera de hilo conductor para la misma, un discurso que afectaba tanto a la producción como al consumo, que servía de articulación para una asimilación equilibrada y homogénea del saber cifrado en cientos de miles de productos. Era una tarea que asumía su condición autónoma, individualizada y ajena a cualquier comportamiento gremial o colectivo. El intelectual, el crítico, dictaba su norma que era sometida a una audiencia previamente convencida de la veracidad de los hechos y las argumentaciones. La dispersión de los consumidores, la multiplicidad de los discursos, en cierto modo justificaba esa función aglutinante, necesaria en un contexto eminentemente físico. El cambio operado en este contexto se percibe generalizadamente, incluso en los lugares más exóticos o insólitos:

“El problema no está en la cantidad de información, sino en su calidad. La opinión, que no el conocimiento, se ha «democratizado». Cualquiera puede manifestarse, cualquiera puede copiar a cualquiera y manifestarse a su vez. Internet, una verdadera revolución social llena de logros y altruismos, es también una biblioteca infinita sin bibliotecario en la que las verdades y las mentiras se difunden sin más canon que el número de visitas, sin más éxito que el número de veces que algo se repite, haciendo que el valor de la información resida en su volumen y no en su contenido” (Valérie Tasso, 2008).

La aparición de sistemas de participación colectiva como Facebook, Twitter, etc., han modificado radicalmente los sistemas de referencia y valoración desplazando a un lugar marginal la participación del mediador, recluido en medios cada vez más restrictivos y especializados. El social bookmarking, los gestores sociales, el etiquetado social, han introducido una inercia descentralizada en los circuitos valorativos y críticos. La potencia adquirida por los nuevos medios hace que el acceso al público está regulado por las reglas del propio medio. Es el caso de Twitter y Facebook, cuya organización, sintaxis y reglas internas acaban condicionando la forma de participación, adquiriendo tal importancia que lo que no encaja en las mismas no existe como producto cultural. Esto ha dado lugar a la aparición de nuevas figuras y funciones. Por ejemplo, la del community manager, una suerte de gestor de los procesos de comunicación en cualquier empresa o institución que pretenda tener presencia en las redes sociales. O también la de auténticos expertos en un medio y sus convenciones, que actúan como árbitros y reguladores de un tráfico cada vez más intenso, acaparando –por la vía del consenso– las funciones valorativas y de acreditación que antaño estaban reservadas a elementos aislados o con grandes dosis de autonomía dentro del sistema.

El medio establece su propio mensaje y se alimenta de sí mismo. Como sostenía MacLuhan, las sociedades siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación. Ha surgido el orientador mediático como pensador del momento, del instante, el pensamiento por necesidad débil, poco consistente, nada totalizador, en ocasiones contradictorio, que alimenta un circuito de comunicación cifrado en cientos de miles de seguidores y decenas de millones de mensajes por día, cada vez más potente.

Las normas de los sistemas de valoración cambian al hilo de todos estos fenómenos. Los escritores pueden prescindir de la sanción crítica o de la investidura canónica, del filtro editorial convencional para llegar a los lectores. Para muestra, John Locke, un empresario norteamericano de 60 años. Empezó a escribir hace tres años . Hace meses nadie lo conocía pero de enero a abril de 2011 ha tenido 875.000 descargas digitales en Kindle de sus 6 obras. Se ha convertido en el primer autor autoeditado que consigue llegar al número uno en la tienda de libros digitales de Amazon y está a punto de convertirse en el cuarto autor que llega al millón de copias en Kindle, tras Stieg Larsson, James Patterson y Nora Roberts. El éxito de Locke se basa en la promoción a través de las redes sociales y una muy agresiva política de precios (vende sus libros a 99 centavos de dólar), que se puede permitir porque todos los ingresos.

Las recomendaciones en las redes sociales han desempeñado un papel fundamental en este caso y en muchos otros en los que los medios de comunicación tradicionales, el crítico convencional o los canales literarios apenas han tenido incidencia alguna. Surge la figura del influencer, esto es, la persona capaz de trasladar opiniones a miles de seguidores con gran capacidad de persuasión, gracias al crédito, a la reputación digital obtenida con sus intervenciones en Twitter, Facebook, Linkedin o cualquier otra red. Es el caso de José-Afonso Furtado, ensayista, escritor e investigador de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la edición, autor de numerosas obras y artículos sobre el cambio de paradigma de lo impreso a lo digital, elegido por la revista Time como uno de los twitteros más influyentes del mundo (el Borges del Twitter), situándolo en el número 33 de su selecto ranking, además de ser el único bibliotecario incluido en el mismo.

En estos momentos nos encontramos ante dos modelos distintos y, en cierto modo, antagónicos. El tradicional, en el que la producción intelectual es valorada por los pares y son ellos los que otorgan el capital simbólico a las obras, sistema vigente en el ámbito científico, donde se valora la aportación al conocimiento, la originalidad y creatividad. Y un sistema de valoración social en el que son las redes las que aportan la reputación y capacidad de penetración de un autor o una obra en su seno. El problema no radica en la coexistencia de estos dos modelos, que operan en esferas distintas (aunque cada vez más compenetradas, como puede apreciarse por la creciente presencia de aplicaciones sociales en los medios eminentemente científicos), sino en la carencia de los mismos en determinados medios intelectuales renuentes a otra validación que la estrictamente canónica, hurtando la discusión a los foros, al debate, la crítica y las discusiones.