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UK Print Book Collection (UK PBC) programa para coordinar la eliminación de libros poco usados sin poner en peligro los textos raros.

Grove, Jack. “Libraries Coordinate on Book Disposal to Safeguard Rare Texts.Times Higher Education, November 18, 2025.

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Las bibliotecas universitarias del Reino Unido han puesto en marcha una iniciativa llamada UK Print Book Collection (UK PBC) para coordinar la eliminación de libros poco usados sin poner en peligro los textos raros. El programa establece que una biblioteca solo puede desechar un libro si al menos siete copias del mismo título existen en otras instituciones participantes.

El sistema utiliza un inventario colectivo que reúne los registros bibliográficos de cientos de bibliotecas. Gracias a esta coordinación, las instituciones pueden liberar espacio sin riesgo de perder materiales valiosos para la investigación. Muchas bibliotecas sufren limitaciones de espacio físico, por lo que este enfoque conjunto permite una gestión más eficiente de sus colecciones impresas.

La experiencia de algunas instituciones muestra que es posible retirar miles de libros sin afectar significativamente los préstamos interbibliotecarios o el acceso académico. Los análisis internos del programa indican que, bajo la regla de las siete copias, algunas bibliotecas podrían reducir entre un 50 % y un 80 % sus colecciones impresas. Sin embargo, los responsables subrayan que este cálculo no implica desechar masivamente libros, sino orientar una evaluación más amplia basada en criterios académicos, de uso y de valor histórico.

El objetivo del UK PBC no es vaciar estanterías, sino preservar de forma inteligente aquello que realmente importa. La idea es garantizar que los textos raros o útiles sigan disponibles a nivel nacional mientras las bibliotecas gestionan mejor su espacio y actualizan sus colecciones.

Expurgo y revisión de fondos en primavera en la biblioteca

Spring Cleaning at Your Library
By Phil Morehart / I Love Libraries, March 19, 2024 / General, Librarians

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Es el primer día de primavera: ¿qué mejor momento para limpiar, ordenar y refrescar tu hogar, lugar de trabajo y vida? Las bibliotecas no son una excepción. ¿Sabías que los bibliotecarios regularmente retiran libros de las bibliotecas cada año? Se llama «expurgo», y es una tarea esencial para una biblioteca exitosa y próspera. Laura Méndez, bibliotecaria principal de la Biblioteca de la Ciudad de Carlsbad (California), lo explica.

En un tablero de discusión exclusivo para miembros de la Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA, por sus siglas en inglés), un grupo de profesionales de bibliotecas y estudiantes participaron recientemente en una animada discusión sobre la eliminación de materiales sensibles u ofensivos en sus bibliotecas. Dada la actual situación, donde la libertad intelectual es un tema candente y las prohibiciones de libros ocurren regularmente en escuelas y bibliotecas de todo Estados Unidos, vale la pena analizar el papel que desempeñan las bibliotecas tanto en el control de la información como en su difusión.

Una bibliotecaria universitaria inició la discusión al preguntar a sus colegas de la ALA cuáles eran sus protocolos para abordar libros en su colección con contenido desactualizado u ofensivo. El libro en cuestión era un ejemplar de 1891 que describía religiones como el taoísmo y el sintoísmo como «primitivas» y «poco civilizadas». El libro había llamado su atención después de ser solicitado por un usuario.

Como hacen muchos profesionales de bibliotecas, recurrió a sus colegas en la ALA para preguntar sobre sus prácticas de deselección. Algunas de las opciones incluían agregar un descargo de responsabilidad dentro del libro, actualizar los registros del catálogo, donar el ejemplar a otra institución más alineada con el tema del libro, colocar señalización en los estantes o simplemente «expurgarlo». Para aquellos lectores que no estén familiarizados con el término, «expurgar» significa retirar un elemento de la circulación y venderlo, reubicarlo, donarlo o destruirlo.

Expurgar es una práctica necesaria para mantener las bibliotecas actualizadas y funcionando correctamente. Por ejemplo, un artículo fácil de expurgar es una guía de viaje desactualizada; dejar este artículo en el estante para que circule puede resultar en que un usuario se pierda o incluso se encuentre en una situación peligrosa. Muchas bibliotecas no tienen el espacio o el almacenamiento para actuar como depósitos de este tipo de material, y por lo tanto realizan regularmente la retirada de la colección para asegurar que el contenido de sus estantes sea preciso y satisfaga las necesidades de las comunidades a las que sirven. Sin embargo, cuando se trata de expurgar contenido que pueda ofender o perturbar a los lectores, la práctica se vuelve confusa y depende en gran medida del juicio individual de los bibliotecarios.

Muchas bibliotecas se basan en datos de circulación, fecha de publicación, disponibilidad en otros sistemas y políticas de desarrollo de colecciones de su organización para tomar decisiones informadas sobre la retirada de materiales. Las políticas de desarrollo de colecciones típicamente evitan judiciosamente abordar el contenido «ofensivo» debido a la naturaleza subjetiva del término. En última instancia, la decisión de retirar un elemento recae en una sola persona. Y cuando un elemento se expurga, ya no está disponible para el público. La importancia de esa decisión no debe tomarse a la ligera, y aunque muchos profesionales de bibliotecas dedican tiempo y esfuerzo para asegurar que los materiales se conserven por su valor histórico o estén disponibles en otras instituciones a través del préstamo interbibliotecario, muchos otros muestran una actitud laissez-faire o «sin piedad» sobre el expurgo.

Las prácticas y consideraciones para el expurgo de materiales impactan directamente en la libertad intelectual de los lectores. Es imperativo enfatizar la importancia del juicio en estos escenarios; es algo que debería ser enseñado y reforzado desde la escuela de biblioteconomía y continuado en las prácticas laborales. Los supervisores y líderes de bibliotecas deberían participar regularmente en la revisión de políticas de colecciones y discutir prácticas de expurgo y recomendaciones con su personal para asegurar que los espacios públicos y académicos no estén perdiendo recursos intelectuales potencialmente importantes debido a juicios rápidos.

El libro como conflicto

Ortega y Gasset, José. «Misión del bibliotecario» Jesús Sánchez Lambás (prólogo), ed . (2005)

El libro como conflicto

Los más graves atributos negativos que comenzamos hoy a percibir en el libro son éstos:

1° Hay ya demasiados libros. Aun reduciendo sobremanera el número de temas a que cada hombre dedica su atención, la cantidad de libros que necesita ingerir es tan enorme que rebosa los límites de su tiempo y de su capacidad de asimilación. La mera orientación en la bibliografía de un asunto representa hoy para cada autor un esfuerzo considerable que gasta en pura pérdida. Pero una vez hecho este esfuerzo se encuentra con que no puede leer todo lo que debería leer. Esto le lleva a leer de prisa, a leer mal y, además, le deja con una impresión de impotencia y fracaso, a la postre de escepticismo hacia su propia obra.

Si cada nueva generación va a seguir acumulando papel impreso en la proporción de las últimas, el problema que plantee el exceso de libros será pavoroso. La cultura que había libertado al hombre de la selva primigenia, le arroja de nuevo en una selva de libros no menos inextricable y ahogadora.

Y es vano querer resolver el conflicto suponiendo que esa necesidad de leer los libros acumulados por el pretérito no existe, que se trata de uno entre los muchos tópicos inanes de la beatería ante la “cultura”, vigente todavía en las almas hace unos pocos años. La verdad es lo contrario. Bajo la superficie de nuestro tiempo está germinando, sin que los individuos lo perciban, aún, un nuevo y radical imperativo de la inteligencia: el imperativo de la conciencia histórica. Pronto va a brotar con enérgica evidencia la convicción de que si el hombre quiere de verdad poner en claro su ser y su destino, es preciso que logre adquirir la conciencia histórica de sí mismo, esto es, que se ponga en serio a hacer historia como hacia 1600 se puso en serio a hacer física. Y esa historia será, no la utopía de ciencia que hasta ahora ha sido, sino un conocimiento efectivo. Y para que lo sea, hacen falta muchos ingredientes exquisitos; por lo pronto, uno, el más obvio: la precisión. Este atributo de la precisión, en apariencia formal y extrínseco, es el primero que aparece en una ciencia cuando le llega la hora de su auténtica constitución. La historia que se hará mañana no hablará tan galanamente de épocas y de centurias, sino que articulará el pasado en muy breves etapas de carácter orgánico, en generaciones, e intentará definir con todo rigor la estructura de la vida humana en cada una de ellas. Y para hacer esto no se contentará con destacar estas o las otras obras que arbitrariamente se califican de “representativas”, sino que necesitará real y efectivamente leerse todos los libros de un tiempo y filiarlos cuidadosamente, llegando a establecer lo que yo llamaría una “estadística de las ideas”, a fin de precisar con todo rigor el instante cronológico en que una idea brota, el proceso de su expansión, el periodo exacto que dura como vigencia colectiva y luego la hora de su declinación, de su anquilosamiento en mero tópico, en fin, su ocaso tras el horizonte del tiempo histórico.

No podrá darse cima a toda esta enorme tarea si el bibliotecario no procura reducir su dificultad en la medida que a él le corresponde, exonerando de esfuerzos inútiles a los hombres cuya triste misión es y tiene que ser leer muchos libros, los más posibles; al naturalista, al médico, al filólogo, al historiador. Es preciso que deje, por completo, de ser cuestión para un autor reunir la bibliografía sobre su asunto previamente razonada y cribada. Que esto no acontezca ya parece incompatible con la altura de los tiempos. La economía del esfuerzo mental lo exige con urgencia. Hay, pues, que crear una nueva técnica bibliográfica de un automatismo riguroso. En ella conquistará su última potencia lo que vuestro oficio inició siglos hace bajo la figura de catalogación.

2° Mas no sólo hay ya demasiados libros, sino que constantemente se producen en abundancia torrencial. Muchos de ellos son inútiles o estúpidos, constituyendo su presencia y conservación un lastre más para la humanidad, que va de sobra encorvada bajo sus otras cargas. Pero, a la vez, acaece que en toda disciplina se echan de menos con frecuencia ciertos libros cuyo defecto traba la marcha de la investigación. Esto último es mucho más grave de lo que su vaga enunciación hace suponer. Es incalculable cuántas soluciones importantes sobre las cuestiones más diversas no llegan a madurez por tropezar con vacíos en investigaciones previas. La sobra y el defecto de libros proceden de lo mismo: que la producción se efectúa sin régimen, abandonada casi totalmente a su espontáneo azar.

¿Es demasiado utópico imaginar que en un futuro nada lejano será vuestra profesión encargada por la sociedad de regular la producción del libro, a fin de evitar que se publiquen los innecesarios, y que, en cambio, no falten los que el sistema de problemas vivos en cada época reclaman? Todas las faenas humanas comienzan por un ejercicio espontáneo y sin reglamento; pero todas, cuando por su propia plenitud se complican y atropellan, entran en un periodo de sometimiento a la organización. Me parece que ha llegado la hora de organizar colectivamente la producción del libro. Es para el libro mismo, como modo humano, cuestión de vida o muerte.

No se venga con la tontería de que tal organización sería atentatoria a la libertad. La libertad no ha aparecido en el planeta para desnucar al sentido común. Porque se la ha querido emplear en esta empresa, porque se ha pretendido hacer de ella el gran instrumento de la insensatez, la libertad está pasando en el planeta un mal cuarto de hora. La organización colectiva de la producción libresca no tiene nada que ver con el tema de la libertad como no tiene que ver con él la necesidad que se ha impuesto de reglamentar la circulación en las grandes urbes. Sobre que esa organización —dificultar la emisión de libros inútiles o necios y fomentar la de determinadas obras cuya ausencia daña— no había de tener carácter autoritario, como no lo tiene la organización interior de los trabajos en una buena Academia de Ciencias.

3° Por otra parte, tendrá el bibliotecario del porvenir que dirigir al lector no especializado por la selva selvaggia de los libros y ser el médico, el higienista de sus lecturas. También en este punto nos encontramos en una situación con signo inverso a la de 1800. Hoy se lee demasiado: la comodidad de poder recibir con poco o ningún esfuerzo innumerables ideas almacenadas en los libros y periódicos, va acostumbrando al hombre, ha acostumbrado ya al hombre medio, a no pensar por su cuenta y a no repensar lo que lee, única manera de hacerlo verdaderamente suyo. Éste es el carácter más grave, más radicalmente negativo del libro. Por ello merece la pena de que le dediquemos, como voy a hacerlo en seguida, nuestra última consideración. Buena parte de los terribles problemas públicos que hay hoy planteados proceden de que las cabezas medias están atestadas de ideas inercialmente recibidas, entendidas a medias, desvirtualizadas —atestadas, pues, de pseudo-ideas. En esta dimensión de su oficio imagino al futuro bibliotecario como un filtro que se interpone entre el torrente de los libros y el hombre.

En suma, señores, que a mi juicio la misión del bibliotecario habrá de ser, no como hasta aquí, la simple administración de la cosa libro, sino el ajuste, la mise au point de la función vital que es el libro.

Manual de expurgo de las bibliotecas de la Universidad de Salamanca

Expurgo | Glosario de términos bibliotecarios
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Manual de expurgo de las bibliotecas de la Universidad de Salamanca . 28/09/2017 

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El crecimiento de los recursos bibliográficos de la Universidad, siempre deseable, se ha incrementado notablemente durante los últimos años, a la vez que se han diversificado los soportes de los mismos (papel y digital). A las adquisiciones procedentes de compras realizadas con los recursos de proyectos de investigación y de las partidas ordinarias destinadas a ese fin tanto por el Vicerrectorado como por las Direcciones de los distintos Centros, Departamentos e Institutos, en los últimos tiempos se han sumado las donaciones registradas por distintas vías y motivos, que a veces han multiplicado de manera notable los ejemplares disponibles de un mismo título. Esta multiplicación comienza a plantear serios problemas de espacio que aconsejan racionalizar y regular el almacenamiento de los títulos, a fin de garantizar su mejor conservación a la vez que facilitar su consulta por parte de sus usuarios: alumnos y profesores o investigadores. De hecho, desde hace tiempo algunas Bibliotecas de la Universidad realizan una práctica de reubicación de fondos a fin los problemas de espacio que se plantean de manera perentoria. Todas estas razones aconsejan la elaboración del presente Manual de Expurgo, cuya aplicación práctica debe tener en cuenta en todo caso la especificidad de las distintas Bibliotecas de la Universidad de Salamanca, a fin de que no suponga un perjuicio para la trayectoria histórica y científica de cada una de ellas, ni una merma del patrimonio de la Universidad de Salamanca.

El presente manual será aplicable en todas las bibliotecas que forman parte del sistema bibliotecario de la Universidad de Salamanca y ofrece recomendaciones para abordar tareas de expurgo, en el marco de gestión de la colección.

Los estudiantes de la Universidad de Yale protestan contra un plan para retirar permanentemente algunos libros de la biblioteca del campus en favor de más espacio de estudio.

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Los estudiantes de la Universidad de Yale protestan contra un plan para retirar permanentemente algunos libros de la biblioteca del campus en favor de más espacio de estudio. Para el otoño, la biblioteca tiene previsto eliminar alrededor del 58% de los volúmenes que actualmente se encuentran en la Biblioteca Bass a favor de más espacio de estudio. La Biblioteca Bass tiene 145.000 volúmenes a partir de ahora, pero después de la renovación, será más de 61.000. La bibliotecaria de la universidad cree que la controversia en torno a la renovación es exagerada.

«Los estudiantes quieren trabajar con estantes que los rodean de libros», dijo Leland Stange, un estudiante de último año de la Universidad de Yale que se especializa en Humanidades y Filosofía. «Eso es lo que te anima a trabajar, es estar en una biblioteca, no en un salón».

Sin embargo, algunos estudiantes creen que la renovación hará que Bass sea un ambiente menos propicio para el estudio. «La idea de hacer que esta biblioteca tenga menos libros es modernizarla y hacerla sentir moderna, como una terminal de aeropuerto, pero eso no es acogedor», dijo Olivia Facini, que también está en el último año de la Universidad de Yale. «¿A quién le gusta pasar mucho tiempo en una terminal de aeropuerto? Yo no lo hago. Todo el mundo odia las escalas, ¿verdad? No quiero tratar mis estudios como si estuviera esperando una escala».

Susan Gibbons atribuyó la apasionada respuesta de los estudiantes a una combinación de dos cosas: la tarea de mantener a un cuerpo estudiantil que se mantiene informado de lo que está sucediendo año tras año, y la preocupación por el cronograma original del proyecto que tiene previsto el cierre temporal de la biblioteca de Bass para el semestre de otoño de 2019. «No creo que como resultado de este proyecto, los estudiantes vayan a tener menos acceso a los libros -todos siguen aquí en el campus, todos siguen en el mismo edificio contiguo», dijo Gibbons. «Pero, a lo que tendrán acceso es a más lugares para sentarse entre los libros y estudiar.»

«La realidad es que el número de estudiantes que utilizan libros en sus aulas ha cambiado con el tiempo», dijo Gibbons. «En algunos casos, en las humanidades, sigue siendo alta, pero en otras disciplinas, está cambiando hacia más recursos digitales como los artículos que en su mayoría están en línea y cosas así».

 

Gestión colaborativa de la colección en bibliotecas universitarias

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Feasibility Study on Monographs. Report by Information Power Ltd Final Report June 2017. [e-Book] London, UK Research Reserve (UKRR), 2017.

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El contexto del estudio es que la presión sobre el espacio bibliotecario sigue aumentando y, a medida que se dispone de más material digital, es necesario explorar diversos aspectos relacionados con la gestión de materiales de bajo uso, identificar posibles soluciones para satisfacer las necesidades de la comunidad y abordar cuestiones relacionadas con el programa nacional de gestión de monografías. Esto coincide con el desarrollo por parte de JISC de la National Knowledge Base, un servicio colaborativo a escala nacional, para ayudar a las bibliotecas a gestionar sus colecciones y mejorar el acceso a los recursos.

 

Para muchas bibliotecas universitarias, la escasez de espacio sigue siendo un reto importante, en particular ante la necesidad de equilibrar el aumento del espacio de estudio, mientras que algunas colecciones físicas siguen creciendo. Para abordar esta cuestión, el sector de ES ha trabajado en asociación con la Biblioteca Británica (BL) desde 2007 para gestionar las revistas impresas en colaboración a través del programa UK Research Reserve (UKRR) financiado por el Consejo de Financiación de la Educación Superior de Inglaterra (HEFCE) para crear y mejorar una colección distribuida nacionalmente, de manera que las bibliotecas participantes puedan tomar decisiones informadas sobre su material impreso y al mismo tiempo garantizar el acceso continuo al material de investigación. Los esfuerzos de colaboración en torno a revistas impresas de bajo uso son más de 107 km lineales de material procesado hasta ahora y han logrado ahorros significativos para el sector y la liberación de espacio para su reutilización. Diez años después, ¿está lista la comunidad para abordar las monografías?

Las monografías de bajo uso ocupan un espacio considerable en un momento en que las bibliotecas se enfrentan a la presión de proporcionar más espacio para el estudio. Las bibliotecas ya se ocupan de ello gestionando activamente las colecciones de monografías. Sin embargo, al trabajar individualmente, las actividades de las bibliotecas se ven limitadas al no tener seguridad sobre si esos materiales se conservan de forma segura y que el acceso a ellos está disponible rápidamente en otros lugares. Por lo tanto, muchas bibliotecas acogen con agrado un enfoque de colaboración para la preservación, el almacenamiento y un acceso más amplio y rápido a las monografías de bajo uso.

El 48% de los libros de la biblioteca de la Universidad de Indiana en Pennsylvania no se prestaron en los últimos 20 años

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Algunos libros han estado acumulando polvo en las estanterías de las bibliotecas de la Universidad de Pensilvania durante mucho tiempo. El cuarenta y ocho por ciento de la colección no se ha retirado en los últimos 20 años

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El 48% de los libros de la biblioteca de la Universidad de Indiana en Pennsylvania no se prestaron en los últimos 20 años. Esto significa que casi la mitad de los 486.000 libros de las bibliotecas no se prestado desde antes de el año 2000. Por ello la IUP está llevando a cabo un proceso de expurgo para retirar hasta 178.082 libros de las estanterías. Es algo que todas las bibliotecas necesitan hacer de vez en cuando. Se trata de una gestión profesional de la colección basada estándares modernos, en la cual se han empleando parámetros basados en la evidencia para evaluar y seleccionar las colecciones respecto a objetivos de retención, almacenamiento o deselección de sus colecciones de libros impresos en circulación.

Las bibliotecas universitarias están cambiando de un paradigma de propiedad a uno de acceso a través de colecciones digitales. Así, las bibliotecas IUP están explorando varias alternativas de almacenamiento, antes de limitar el acceso. Esta decisión también hará posible que los usuarios dispongan de más espacio para satisfacer mejor las nuevas necesidades de los estudiantes.

 

 

Colecciones y Espacio en bibliotecas universitarias

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Dames, K. M., R. B. Gwilt, et al. [e-Book]  Collections and Space: An Update on Syracuse University Libraries Journals Migration Project. Syracuse: Syracuse University Libraries, 2015

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Una de las cuestiones más importantes a las que las bibliotecas de investigación nos enfrentamos actualmente es cómo distribuir nuestro espacio entre las demandas -a veces contradictorias- de espacio para el estudio personal o de grupo, y de espacio requerido para la ubicación de los recursos y contenidos. Las bibliotecas de Syracuse University Libraries ha publicado el documento ““Collections and Space: An Update on Syracuse University Libraries’, el informe documenta el progreso en la reubicación de revistas impresas. Hasta la fecha, las bibliotecas han transferido más de 100.000 volúmenes de revistas de 7.000 títulos, constatando que esto ha supuesto un ahorro de 1.935.000 dólares en cinco años.

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Para compensar el acceso a estos fondos reubicados, el personal de las bibliotecas facilita el acceso al contenido almacenado en la instalación a través de dos servicios  “ Library to Go” y “ Articles to Go”, proporcionando copias escaneadas de artículos en línea y poniéndolas a disposición de los usuarios seis días por semana en las bibliotecas del campus y oficinas. Esto supone la combinación adecuada entre espacios y erudición, y de este modo se sigue aprovechando el fondo como un activo fundamental que ayuda a las bibliotecas a ser más eficientes, a la vez que el acceso se ve afectados lo menos posible.

Otros beneficios del proyecto, incluyen proporcionar espacio para los nuevos libros que las bibliotecas han comprado para satisfacer las necesidades curriculares y de investigación, mejorar la capacidad de los investigadores para acceder mejor a las colecciones impresas y proporcionar planificación y flexibilidad para desarrollar nuevos espacios que respondan a las demandas contemporáneas.