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Crisis en los préstamos interbibliotecarios por la eliminación de la exención arancelaria para envíos inferiores a 800 dólares

Massie, Dennis. “Rising to the Challenge: How the SHARES Resource Sharing Community Navigated a Global Disruption to International Shipping.” Hanging Together (OCLC Research), 15 de septiembre de 2025. https://hangingtogether.org/rising-to-the-challenge-how-the-shares-resource-sharing-community-navigated-a-global-disruption-to-international-shipping/

A finales de agosto de 2025, la eliminación de la exención arancelaria de minimis para envíos inferiores a 800 dólares generó gran incertidumbre en los préstamos interbibliotecarios de EE. UU. Más de una docena de países y numerosos proveedores suspendieron los envíos hacia ese país. La medida puso en riesgo la circulación internacional de materiales académicos y bibliográficos.

En agosto de 2025, las bibliotecas de Estados Unidos que gestionan préstamos interbibliotecarios se enfrentaron a una crisis inesperada: la revocación de la exención arancelaria De Minimus para envíos de menos de 800 dólares. Esta medida generó incertidumbre en el transporte internacional, pues más de una docena de países y diversos proveedores de documentos y libros suspendieron temporalmente los envíos a EE. UU. El riesgo de que materiales en tránsito quedaran retenidos y de que los nuevos envíos acumularan tarifas imprevistas amenazaba con desestabilizar la actividad de préstamo y adquisición académica.

La comunidad SHARES, integrada por bibliotecas de distintos países, reaccionó de manera inmediata. A través de la lista de correo SHARES-L comenzaron a compartirse experiencias, estrategias y resultados en tiempo real: universidades como Waterloo, Pennsylvania State o Glasgow ajustaron formularios de aduanas para incluir aclaraciones como “solo para seguros” o “no para reventa”, mientras que otras, como la Universidad de Pensilvania, optaron por suspender temporalmente los envíos tras incidentes costosos. Al mismo tiempo, se celebraron reuniones virtuales (town halls), en las que se recopilaron actualizaciones, se propusieron alternativas como ofrecer índices o tablas de contenidos en lugar de préstamos físicos y se establecieron protocolos comunes.

El impacto trascendió los préstamos interbibliotecarios: instituciones como Princeton informaron que varios proveedores internacionales de libros también detuvieron las ventas hacia EE. UU., lo que mostraba la magnitud del problema. Poco después, comenzaron a surgir orientaciones de empresas de mensajería como FedEx, que recomendaron declarar valores nominales, añadir códigos arancelarios específicos (como 4901.x para libros) y detallar que los envíos correspondían a préstamos interbibliotecarios temporales y no a operaciones comerciales. Estas medidas facilitaron que los envíos fueran tramitados como exentos de aranceles en aduanas.

En menos de tres semanas, la situación empezó a normalizarse: la mayoría de las universidades pudo reanudar los préstamos internacionales, en algunos casos con pequeñas tarifas adicionales o ajustes en la documentación, aunque algunas instituciones prefirieron mantener la suspensión por precaución. Casos como el de la Universidad de Brown o la de Pensilvania, que recibieron cargos menores por envíos desde Canadá y decidieron impugnarlos, evidencian que la adaptación aún continúa.

La respuesta de SHARES se articuló en dos niveles: la lista de correo, que permitió la participación asincrónica y la circulación constante de información, y los town halls, que ofrecieron espacios de coordinación y discusión en tiempo real. Este modelo de colaboración transformó la incertidumbre individual en soluciones colectivas y reafirmó el valor de la comunidad como infraestructura esencial para afrontar crisis globales. En última instancia, el episodio demostró que la cooperación, el intercambio de información y el apoyo mutuo son tan importantes como la logística o la tecnología en el sostenimiento de las bibliotecas académicas y sus redes internacionales.

Millones de niños desaparecen del sistema educativo estadounidense

Barshay, Jill. “Public School Kids Were Already Going Missing. There’s Even More to Come.” KQED MindShift, 22 de septiembre de 2025. https://www.kqed.org/mindshift/65802/public-school-kids-were-already-going-missing-theres-even-more-to-come

Se aborda aborda un fenómeno alarmante en el sistema educativo de EE. UU.: el aumento significativo de estudiantes que han desaparecido de las listas escolares desde la pandemia de COVID-19.

Según un informe del Brookings Institution, durante el año escolar 2021–22, aproximadamente 2 millones de estudiantes de entre 5 y 17 años desaparecieron de las matrículas escolares, lo que representa un aumento del 450% en comparación con 2019–20. Incluso en el año escolar 2023–24, aún había 2,1 millones de niños no contabilizados, casi el 4% de la población infantil escolarizada, casi cinco veces más que antes de la pandemia.

Este fenómeno no se debe únicamente a la mudanza de familias o al desorden administrativo, sino que muchos de estos niños no están inscritos en escuelas privadas ni están siendo educados en casa. El informe sugiere que estos niños podrían estar fuera del sistema educativo sin una educación formal, lo que plantea preocupaciones sobre su desarrollo académico y futuro.

Además, el artículo destaca que las pérdidas de matrícula son más pronunciadas en distritos de alta pobreza y en comunidades predominantemente negras, donde más de una cuarta parte de los estudiantes no están inscritos en escuelas públicas tradicionales. Se prevé que, si esta tendencia continúa, las escuelas públicas tradicionales podrían perder hasta 8,5 millones de estudiantes para 2050.

Este fenómeno refleja una crisis educativa que va más allá de la pandemia y que requiere atención urgente para garantizar que todos los niños reciban una educación adecuada y equitativa.

Cómo ven los estadounidenses el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad

Kennedy, Brian; Eileen Yam; Emma Kikuchi; Isabelle Pula; Javier Fuentes. How Americans View AI and Its Impact on People and Society. Pew Research Center, 17 septiembre 2025. https://www.pewresearch.org/science/2025/09/17/how-americans-view-ai-and-its-impact-on-people-and-society/

El informe del Pew Research Center, basado en una encuesta nacional realizada a más de cinco mil adultos en junio de 2025, ofrece una radiografía de cómo los estadounidenses perciben el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. Casi la totalidad de los encuestados afirma haber oído hablar de la IA, lo que revela el nivel de penetración del concepto en la cultura general. Sin embargo, ese conocimiento no se traduce necesariamente en entusiasmo: predominan las reservas, las dudas y una sensación de inquietud ante la velocidad de los cambios tecnológicos.

La mayoría de los participantes señalan que se siente más preocupados que esperanzados respecto a la expansión de la IA en la vida cotidiana. Concretamente, la mitad de los encuestados declara experimentar más ansiedad que ilusión frente a estos avances, mientras que solo una pequeña minoría expresa una actitud mayoritariamente optimista. Esta percepción se refleja en el balance entre riesgos y beneficios: más del 50 % cree que los riesgos sociales asociados al desarrollo de la IA son elevados, frente a apenas una cuarta parte que considera igual de significativos los beneficios.

En el ámbito de las capacidades humanas, los encuestados tienden a pensar que la IA puede deteriorar más que potenciar habilidades esenciales. Muchos temen que la creatividad individual, la capacidad de pensamiento crítico y las relaciones interpersonales puedan verse mermadas en un contexto donde las máquinas asumen un papel cada vez más protagónico. Aunque existe un sector que reconoce que la IA puede aportar ventajas en la resolución de problemas complejos, el pesimismo sigue siendo mayoritario.

Donde sí se observa una mayor aceptación es en los usos más técnicos y analíticos de la IA. La ciudadanía se muestra más abierta a su incorporación en campos como la predicción meteorológica, la detección de fraudes financieros o la investigación médica. Sin embargo, rechaza con contundencia la idea de que la inteligencia artificial sustituya a las personas en esferas íntimas y de carácter moral o emocional, como el acompañamiento religioso, la terapia psicológica o la búsqueda de pareja. La distinción entre lo “técnico” y lo “humano” resulta clave: los estadounidenses parecen dispuestos a confiar en los algoritmos cuando se trata de cálculos y datos, pero no cuando se trata de valores, creencias o vínculos afectivos.

Otro hallazgo relevante del estudio es la preocupación por la transparencia en la producción de contenidos. Una gran mayoría considera imprescindible que exista un mecanismo claro para diferenciar el material generado por humanos del producido por sistemas de IA. No obstante, al mismo tiempo, muchos reconocen sentirse incapaces de identificar esa diferencia por sí mismos, lo que genera un clima de desconfianza e incertidumbre. La demanda de regulación y control externo aparece aquí con fuerza, como una forma de proteger tanto la integridad de la información como la autonomía de los individuos frente a una tecnología que, en gran medida, aún se percibe como opaca.

En conjunto, los resultados muestran una ciudadanía dividida entre la aceptación pragmática de la IA en campos de utilidad pública y la resistencia a su penetración en aspectos más personales y sociales. Estados Unidos se encuentra, por tanto, en una fase de negociación cultural: la inteligencia artificial ya forma parte del día a día, pero todavía despierta más temores que entusiasmos. Entre el escepticismo, la cautela y la esperanza, los estadounidenses reclaman garantías de seguridad, transparencia y regulación antes de conceder a la IA un papel más central en la vida social.

Datos clave:

  • Conocimiento generalizado: 95 % de los adultos en EE. UU. ha oído hablar de la inteligencia artificial.
  • Preocupación vs entusiasmo: 50 % se siente más preocupado que ilusionado por la IA; solo 10 % está más entusiasmado; 38 % tiene sentimientos mixtos.
  • Riesgos vs beneficios sociales: 57 % percibe altos riesgos sociales; apenas 25 % percibe altos beneficios.
  • Deseo de control: ~60 % quiere más control sobre cómo la IA afecta sus vidas; solo 17 % está conforme con el control actual.
  • Creatividad: 53 % cree que la IA empeorará la capacidad de pensar creativamente; 16 % piensa que la mejorará.
  • Relaciones humanas: 50 % cree que la IA empeorará la capacidad de formar relaciones significativas; solo 5 % dice que la mejorará.
  • Resolución de problemas: 38 % cree que la IA lo empeorará; 29 % que lo mejorará.
  • Toma de decisiones difíciles: 40 % opina que la IA empeorará esta capacidad; 19 % que la mejorará.Transparencia en contenidos: 76 % cree que es muy importante distinguir entre contenido humano y generado por IA; 53 % no confía en poder hacerlo.
  • Aceptación de roles técnicos: mayoría apoya IA en pronósticos meteorológicos (74 %), detección de fraudes financieros (70 %), control de ayudas gubernamentales (70 %) y desarrollo de medicamentos (66 %).
  • Rechazo en roles íntimos/morales: 73 % rechaza que la IA aconseje sobre fe; 66 % rechaza que evalúe compatibilidad romántica.
  • Edad: jóvenes menores de 30 años son más propensos a pensar que la IA empeorará la creatividad (61 %) y las relaciones (58 %), más que los mayores.
  • Educación: 73 % considera importante que la población entienda qué es la IA; la cifra sube entre personas con estudios universitarios.

Encuesta salarial anual 2024 en bibliotecas universitarias estadounidenses y canadienses (2025)

Association of Research Libraries. 2025. ARL Annual Salary Survey 2024: Reports Data on Professional Positions in Member Libraries. Washington, D.C.: ARL. https://publications.arl.org/ARL-Annual-Salary-Survey-2024/

Association of Research Libraries (ARL) publicó en 2025 los resultados de la Annual Salary Survey 2024, un informe que analiza los salarios y condiciones profesionales del personal en las bibliotecas miembro. El estudio incluye datos de 123 de las 125 bibliotecas de la ARL, lo que abarca 118 bibliotecas universitarias de Canadá y Estados Unidos, así como cinco bibliotecas de investigación no universitarias en EE. UU. (federales, públicas y sin fines de lucro). En total, se recopilaron cifras de 11.256 profesionales en bibliotecas universitarias y 2.040 en bibliotecas no universitarias. El informe organiza la información en tres grandes grupos de bibliotecas universitarias: sistemas generales, bibliotecas de ciencias de la salud y bibliotecas jurídicas.

El estudio también aborda las condiciones de contratación y sindicalización del personal. En las universidades públicas de Estados Unidos, un 76 % de las instituciones ofrecen nombramientos de tipo docente «faculty» (tienen el mismo estatus académico que a los profesores) y un 41 % permite la sindicalización. En las privadas, las cifras son sensiblemente menores: 29 % ofrecen nombramientos como faculty y solo 16 % posibilitan la pertenencia a sindicatos. En Canadá, donde todas las universidades son públicas, los porcentajes muestran otra realidad: 69 % con nombramientos como faculty y un 81 % con acceso a negociación colectiva. Estos datos reflejan las diferencias notables entre países y entre instituciones públicas y privadas en cuanto a reconocimiento académico y derechos laborales de los bibliotecarios.

En relación con la experiencia y las remuneraciones, el informe analiza un total de 9.567 profesionales de bibliotecas universitarias de la ARL, agrupados en diferentes niveles de responsabilidad. En los puestos de dirección ejecutiva se observa un promedio de 22 años de experiencia, con salarios que alcanzan los 177.800 dólares. Los altos directivos o senior managers cuentan con 18 años de experiencia en promedio y reciben 112.600 dólares. Los gestores intermedios presentan una media de 15 años y un salario de 91.400 dólares. Finalmente, el grupo de otros profesionales registra una experiencia de 13 años y salarios medios de 82.300 dólares. Esta clasificación permite a las instituciones comparar y establecer referencias entre experiencia, jerarquía y compensación.

El informe también incorpora información sobre bibliotecas de investigación no universitarias, ampliando el análisis más allá del ámbito académico. Estas instituciones muestran diferencias salariales y organizativas respecto de las bibliotecas universitarias, y dichas variaciones se detallan tanto en la introducción como en las tablas del estudio. En conjunto, el ARL Annual Salary Survey 2024 constituye una herramienta clave para evaluar la estructura salarial, el reconocimiento profesional y las condiciones de trabajo en las bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Canadá.

DATOS CLAVE

Experiencia y niveles salariales en bibliotecas universitarias

El análisis incluyó a 9.567 profesionales en bibliotecas universitarias ARL, agrupados por niveles jerárquicos:

  • Dirección ejecutiva
    • Experiencia promedio: 22 años
    • Salario promedio: 177.800 USD
  • Alta dirección (senior managers)
    • Experiencia promedio: 18 años
    • Salario promedio: 112.600 USD
  • Gestores intermedios (managers)
    • Experiencia promedio: 15 años
    • Salario promedio: 91.400 USD
  • Otros profesionales
    • Experiencia promedio: 13 años
    • Salario promedio: 82.300 USD

Encuesta al personal de la biblioteca pública

Public Library Association. Public Library Staff Survey: Summary Report. Chicago: Public Library Association, 2025.

Texto completo

La encuesta de la PLA 2025 muestra que los salarios bajos y la retención de personal siguen siendo un desafío, mientras aumenta la atención a la equidad, diversidad e inclusión, aunque con menor participación en actividades prácticas. Además, la mayoría de las bibliotecas son accesibles físicamente, pero la accesibilidad tecnológica y sensorial sigue siendo limitada.

La Encuesta de Personal de Bibliotecas Públicas de 2024, realizada por la Public Library Association (PLA), recopiló datos representativos a nivel nacional sobre los roles y la representación del personal, las prácticas de contratación y retención, y las metas y actividades orientadas a crear un entorno inclusivo para el personal y los miembros de la comunidad de todas las edades y habilidades en las bibliotecas públicas de EE. UU.

Principales hallazgos:

  • Salarios y representación del personal: Los salarios de los directores de bibliotecas y los bibliotecarios principiantes no han mantenido el ritmo de la inflación. En términos reales, los salarios promedio reportados en 2024 representan una ligera disminución respecto a 2021. Los encuestados indican que los salarios bajos afectan negativamente su capacidad para contratar y retener personal.
  • Roles en la biblioteca: Aunque los roles tradicionales del personal de la biblioteca siguen siendo comunes, un mayor porcentaje de bibliotecas ahora cuenta con personal dedicado al compromiso comunitario y la divulgación.
  • Contratación y retención: En general, el 18% de todas las bibliotecas públicas reportaron la pérdida de puestos de personal en los 12 meses previos a la encuesta de 2024, una cifra inferior al 22.6% registrado en 2021.
  • Metas y actividades de EDIA: En comparación con 2021, más bibliotecas públicas tienen metas escritas formales relacionadas con la equidad, la diversidad, la inclusión y la accesibilidad (EDIA). Sin embargo, informan participar en menos actividades de EDIA en general.
  • Accesibilidad: Más del 90% de las bibliotecas públicas tienen entradas principales accesibles para personas con discapacidades, y más del 80% tienen pasillos y baños interiores que cumplen con los estándares de la ADA. Sin embargo, solo alrededor de un tercio (36%) tiene señalización en braille u otra asistencia para personas con baja visión, y la mitad (48.4%) tiene computadoras públicas con tecnologías y software accesibles.

El declive de la lectura por placer a lo largo de 20 años

Sullivan, John L., et al. «The Decline in Reading for Pleasure over 20 Years of the American Time Use SurveyiScience 28, no. 10 (2025): 105149. https://doi.org/10.1016/j.isci.2025.105149

Un estudio publicado en iScience analiza la disminución de la lectura por placer en Estados Unidos durante un período de 20 años, utilizando datos representativos a nivel nacional del American Time Use Survey (ATUS) entre 2003 y 2023. La investigación se centra en dos comportamientos clave: la lectura por placer de adultos y la lectura conjunta con niños.

Los resultados muestran una disminución significativa en ambos comportamientos a lo largo de las dos décadas. La lectura por placer ha disminuido en todas las edades adultas, con una caída más pronunciada en mujeres y personas con niveles educativos más bajos. Además, la lectura conjunta con niños también ha experimentado una disminución, lo que podría tener implicaciones para el desarrollo del lenguaje y la alfabetización infantil.

Entre 2003 y 2023, un total de 236,270 personas completaron la Encuesta de Uso del Tiempo en Estados Unidos (ATUS), excluyendo 2020 debido a interrupciones por la pandemia de COVID-19. Los participantes tenían 15 años o más, con una edad promedio de 45,14 años. Tras ponderar los datos, el 52 % eran mujeres, el 53 % estaban casados, el 63 % empleados y el 81 % se identificaban como blancos. El resto se distribuía entre afroamericanos (12 %), asiáticos (4 %) y otras razas (2 %). La educación, ingresos y estado laboral mostraron variaciones importantes, y la mayoría vivía en áreas metropolitanas (84 %)

Respecto a la lectura por placer, en 2023 los participantes dedicaban en promedio 16 minutos diarios a esta actividad, aunque solo el 16 % leía en el día registrado. Quienes leían pasaban en promedio 1 hora y 37 minutos. A lo largo del periodo 2003–2023, la tasa de participación en la lectura por placer mostró un descenso gradual del 3 % anual, alcanzando su punto más bajo en 2023. No obstante, el tiempo promedio invertido por quienes leían aumentó 0,62 minutos por año, indicando que los lectores activos dedicaban más tiempo individualmente.

En cuanto a la lectura con niños, la participación era muy baja: en 2023, solo el 2 % de los participantes leyeron con niños, con un promedio de 28 minutos entre quienes participaron. A diferencia de la lectura por placer, no hubo cambios significativos en la lectura con niños a lo largo de los 20 años. La mayoría de la lectura por placer se realizaba sola (67 %), mientras que la lectura con niños ocurría casi siempre en compañía (99 %). Asimismo, la lectura se concentraba principalmente en el hogar (94 % para lectura por placer y 99 % con niños).

Las características individuales influyeron notablemente en la lectura por placer. En 2023, las mujeres, los adultos mayores, quienes tenían mayor educación y mayores ingresos familiares eran más propensos a leer. Los participantes afroamericanos y aquellos con discapacidad mostraron menor prevalencia de lectura. La brecha entre grupos se amplió con el tiempo: para 2023, los lectores con educación de posgrado leían casi tres veces más que quienes tenían educación secundaria o menor, y los participantes afroamericanos leían un 49 % menos que los blancos. La ubicación metropolitana comenzó a mostrar diferencias emergentes, con mayor prevalencia de lectura en áreas urbanas.

Respecto al tiempo dedicado a la lectura, las diferencias entre grupos fueron menos marcadas. En 2023, las mujeres y los adultos mayores leían más tiempo, mientras que los afroamericanos y los participantes con mayores ingresos leían menos tiempo. No se encontraron diferencias consistentes según educación, área metropolitana o discapacidad. La lectura con niños mostró variaciones más limitadas debido al bajo tamaño de muestra, y los resultados completos se presentan en materiales suplementarios.

El estudio destaca la importancia de estos comportamientos en el bienestar individual y en la transmisión intergeneracional de la cultura escrita. Los autores sugieren que esta tendencia podría estar relacionada con el aumento del uso de dispositivos digitales y la disponibilidad de contenido en línea que compite por el tiempo de ocio de las personas.

Se subraya la necesidad de políticas públicas y estrategias educativas que fomenten la lectura por placer y la lectura conjunta con niños, con el fin de contrarrestar esta tendencia y promover una sociedad más alfabetizada y culturalmente rica.

El 71% de los estadounidenses teme que la IA provoque una pérdida permanente de empleos

Reuters. “Americans Fear AI Permanently Displacing Workers, Reuters/Ipsos Poll Finds.” Reuters, August 20, 2025. https://www.reuters.com/world/us/americans-fear-ai-permanently-displacing-workers-reutersipsos-poll-finds-2025-08-19/

En EE. UU., una nueva encuesta realizada por Reuters/Ipsos entre adultos estadounidenses revela una profunda inquietud respecto al impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo: el 71 % de los encuestados teme que la IA cause una pérdida permanente de trabajos.

Más allá del empleo, los ciudadanos expresan otras temores relacionados con la IA. El 77 % se muestra preocupado por su posible uso para provocar caos político, como la creación de videos falsos ultrarrealistas —por ejemplo, un video falso creado por IA que mostró a Barack Obama siendo arrestado— Además, el 48 % se opone a que la IA sea usada para determinar blancos en ataques militares, mientras que solo el 24 % lo aprueba; el resto no está seguro.

El encendido debate sobre la IA coincide con un nivel de desempleo todavía relativamente bajo —4,2 % en julio de 2025—, lo que sugiere que aún no se ha materializado una pérdida masiva de empleos, aunque el cambio en la naturaleza del trabajo ya preocupa.

Otros aspectos destacados del sondeo incluyen: el 61 % de los estadounidenses teme el elevado consumo eléctrico vinculado a los centros de datos de IA; existe preocupación por aplicaciones nocivas como bots que sostienen conversaciones romantizadas con menores, generación de información médica falsa o discursos racistas; dos tercios temen que la gente llegue a preferir compañías de IA en lugar de relaciones humanas, y sobre la educación, el 36 % piensa que la IA puede ayudar, el 40 % no lo cree así, y el resto está indeciso.

La encuesta se realizó en línea durante seis días, concluyendo el lunes anterior a su publicación, abarcó 4 446 adultos estadounidenses y tiene un margen de error aproximado del 2 puntos porcentuales.

¿Por qué una iglesia de Kentucky dice que está bien robar libros de la biblioteca?

Bell, Gabriel. 2025. “Why One Church Says It’s OK to ‘Steal’ Library Books.Religion Unplugged, August 26, 2025. https://religionunplugged.com/news/2025/8/26/why-one-church-says-its-ok-to-steal-library?utm_source=flipboard&utm_content=ReligionMag/magazine/Religion+Unplugged

Una iglesia en Shelbyville, Kentucky, animó a sus feligreses a sacar libros cuestionables de la biblioteca pública y luego no devolverlos.

Reformation Church se define como «una comunidad confesionalmente bautista, comprometida culturalmente y evangelísticamente apasionada en el corazón de Shelbyville». Tres de sus líderes —los pastores Jerry Dorris, Tanner Cartwright y el evangelista Austin Keeler, de Reformation Frontline Missions— reconocieron que la iglesia ha promovido la “desobediencia civil”. Según ellos, han instado a los cristianos locales y de todo el país a buscar en las bibliotecas libros que consideren que fomentan la sodomía, la confusión de género o la rebelión contra Dios, y, si los encuentran, retirarlos permanentemente como acto de desobediencia civil.

Sin embargo, Hunter Baker, rector y decano de la Universidad de North Greenville, rechaza esta interpretación y considera que se trata de robo. Explicó a MinistryWatch que, según la comprensión clásica, la desobediencia civil debe realizarse abiertamente y con disposición a aceptar las consecuencias legales. “Se llevan los libros, dejan claro que no tienen intención de devolverlos y sufren las consecuencias que la ley impone”, añadió.

La Biblioteca Pública del Condado de Shelby, dirigida por Pamela Federspiel, informó que se retiraron 16 libros por parte de un miembro de la iglesia el año pasado y nunca fueron devueltos, con un valor total superior a 400 dólares. Aunque Dorris asegura que no se ha solicitado la devolución, la biblioteca afirma que dejó mensajes de voz, envió tres notificaciones y remitió el caso a una agencia de cobros, añadiendo el costo de reposición a la cuenta del usuario. Entre los libros sustraídos se encuentran El Arte del Drag, Mis Dos Mamás y Mis Dos Papás.

Según Dorris, la iglesia conoció los libros controvertidos cuando una feligresa llevó a sus hijos a la biblioteca y ellos los encontraron; tras investigar, descubrieron otros títulos similares. No se identificó a la congregante y no hay información sobre el paradero actual de los libros ni sobre si fueron destruidos. Baker señaló que la iglesia “sería más efectiva” si aclarara su objeción a los libros y buscara cambios de política a través de canales oficiales.

En una publicación de Facebook del 1 de junio de 2024, la iglesia animó a sus miembros a “combatir la perversión de su biblioteca local” y proporcionó contactos de la biblioteca para exigir la retirada de los libros. Dorris afirmó que la iglesia notificó a la biblioteca, a un senador estatal y a un representante estatal sobre sus preocupaciones, pero que no han contactado personalmente con el personal ni se ha solicitado formalmente la devolución de los libros.

Federspiel reconoció que la mayoría de los libros “perdidos” no tenían mucha demanda. Dorris aclaró que la retirada de libros no es una política oficial de la iglesia y que no todos los miembros están al tanto ni de acuerdo. “No disciplinamos ni presionamos a los miembros por esta estrategia. Estas medidas fueron tomadas por cristianos individuales por convicciones personales”, afirmó, añadiendo que la iglesia apoya el derecho de sus miembros a actuar o abstenerse según su conciencia.

La otra pandemia en EE. UU.: 130 millones de adultos con baja alfabetización

49 Adult Literacy Statistics and Facts for 2025.” National University Blog, June 16, 2025. https://www.nu.edu/blog/49-adult-literacy-statistics-and-facts/

En EE. UU., unos 130 millones de adultos leen por debajo del nivel de sexto grado y 45 millones son funcionalmente analfabetos. La baja alfabetización se asocia con pobreza, desempleo, encarcelamiento y enormes costos económicos, estimados en hasta 2,2 billones de dólares anuales. Aunque existen programas de apoyo, menos del 10 % de quienes lo necesitan accede a ellos por falta de recursos y difusión.

El nivel de alfabetización en EE. UU. revela una desigualdad alarmante: en 2023, un 28 % de los adultos obtuvo un nivel 1 o inferior —indicando dificultades importantes en tareas cotidianas de lectura— y otro 29 % alcanzó el nivel 2, con habilidades básicas pero limitaciones ante textos complejos. Solo el 44 % llegó al nivel 3 o superior, considerado adecuado para la comprensión avanzada. Se estima que unos 130 millones de adultos (54 % de quienes tienen entre 16 y 74 años) leen por debajo del nivel de sexto grado, y unos 45 millones (21 %) son funcionalmente analfabetos, sin poder completar tareas básicas de lectura. El nivel medio se sitúa entre séptimo y octavo grado, y el porcentaje de adultos en los niveles más bajos aumentó 9 puntos entre 2017 y 2023.

Las causas sociales y demográficas son múltiples. Dos tercios de los adultos con baja alfabetización nacieron en EE. UU., y los grupos blanco e hispano —con un 35 % y 34 % respectivamente— representan las proporciones más altas. El 75 % de los encarcelados no completó la secundaria o posee baja alfabetización; sin embargo, quienes participan en programas educativos reducen su reincidencia en un 43 %. Solo el 53 % de los inmigrantes domina el inglés y tres de cada cuatro personas que reciben asistencia social se encuentran en los niveles más bajos de alfabetización. El 20 % de los adultos leen por debajo del nivel necesario para un salario digno, la mitad de los desempleados de 16 a 21 años son funcionalmente analfabetos, y casi el 80 % de quienes viven en pobreza leen en nivel 2 o inferior. Los niños que crecen en hogares con baja alfabetización tienen 72 % más probabilidad de bajo rendimiento y la habilidad lectora de la madre es el factor decisivo para el éxito académico de sus hijos, más importante que el vecindario o los ingresos familiares.

Además, el bajo nivel de alfabetización impacta también en la economía: se estima que cuesta hasta 2,2 billones de dólares anuales en productividad y pérdida de ingresos, entre 106 y 238 mil millones USD en costos sanitarios, y unos 20 mil millones USD en gastos fiscales. Además, el abandono escolar representa una carga de 240 mil millones USD por servicios sociales y menor recaudación fiscal. Se calcula que elevar el nivel de alfabetización de todos los adultos al nivel 3 podría aumentar el PIB en un 10 %.

Aunque existen programas de alfabetización, el acceso es limitado: menos del 10 % de los adultos con bajas habilidades están inscritos. El 80 % reporta desconocer los programas disponibles, el 51 % de estos programas tiene listas de espera, y el 63 % está afectado por falta de fondos o voluntarios. Aunque en 2019–2020 se inscribieron 1,1 millones de adultos en programas federales, es mucho menor que los 2,78 millones de 2001–2002. La financiación se asigna según el porcentaje de personas sin diploma de secundaria por estado; casi el 30 % de los estudiantes de alfabetización básica inicia un programa con nivel lector de tercer grado o inferior, y 48 millones de adultos leen por debajo del nivel de tercer grado.

Finalmente, las disparidades entre estados son notables: Nuevo Hampshire tiene la tasa más alta de alfabetización adulta (94,2 %), mientras que California tiene la más baja (76,9 %). Minnesota tiene un 57 % de adultos en nivel 3 o superior, y Nuevo México tiene un 29 % de adultos en nivel 1 o inferior, similar a California y Texas. La financiación estatal también varía ampliamente: en 2019–2020, Nuevo México destinó 6,2 millones USD a educación de adultos, mientras Minnesota invirtió 49,8 millones USD

Alerta sobre los datos oficiales: las estadísticas federales de EE. UU. en riesgo

American Statistical Association. Assessing the Health of the Federal Statistical Agencies: The Nation’s Data at a Crossroads, Year Two Status Report. 2025. https://www.amstat.org/docs/default-source/amstat-documents/nations-data-at-crossroads.pdf

El informe ofrece una evaluación detallada y crítica del estado actual de las agencias estadísticas federales en Estados Unidos durante el año 2025. En él se señala que estas agencias, fundamentales para la recopilación y análisis de datos fiables, se encuentran en un momento decisivo. Se han registrado reducciones en la disponibilidad de datos, retrasos en la publicación de informes clave e incluso casos preocupantes de posible interferencia política. Estas circunstancias amenazan con erosionar no solo la objetividad real de las estadísticas federales, sino también la percepción pública de su imparcialidad. A pesar de estas advertencias, el informe sostiene que, por ahora, los usuarios pueden seguir confiando en los datos producidos por estas agencias.

El documento también subraya los desafíos estructurales que se ciernen sobre el futuro de la estadística federal: la caída en las tasas de respuesta a encuestas oficiales, la creciente desconfianza en las instituciones públicas, las restricciones presupuestarias crónicas, el auge de bases de datos privadas de calidad incierta y la pérdida de credibilidad de los expertos ante la opinión pública. Estos factores configuran un panorama complejo que pone en riesgo la continuidad y la credibilidad de programas estadísticos esenciales. Para contrarrestar este deterioro, el informe propone medidas urgentes, como una inversión decidida en infraestructuras estadísticas, una apuesta sostenida por la investigación y la innovación metodológica, y el firme compromiso político con los principios de integridad e independencia estadística. De no tomarse medidas inmediatas, Estados Unidos podría ver no solo el debilitamiento de sus programas estadísticos fundamentales, sino también la pérdida de su liderazgo internacional como referente en la producción de datos confiables y de alta calidad.