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Como afecta a las bibliotecas rurales de Estados Unidos los recortes federales, las redadas de inmigración y la desaceleración económica

«Federal Cuts, Immigration Raids and a Slowing Economy Hit Rural Libraries” — The New York Times, 10 de noviembre de 2025 https://www.nytimes.com/2025/11/10/us/politics/rural-libraries.html

Al igual que muchos pueblos pequeños rurales, Tieton, Washington, se enfrenta a una confluencia de circunstancias que han hecho insostenible mantener su biblioteca de una sola sala, un “símbolo cívico” para el pueblo.

las bibliotecas rurales estadounidenses enfrentan una presión sin precedentes debido a una combinación de factores económicos, sociales y políticos. Los recortes en la financiación federal y estatal han obligado a muchas bibliotecas a reducir personal, limitar horarios de apertura y recortar programas educativos y culturales, afectando especialmente a comunidades pequeñas donde estas instituciones son uno de los pocos espacios de acceso a información y tecnología.

En marzo, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva para desmantelar el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS, por sus siglas en inglés), que había proporcionado alrededor de 270 millones de dólares al año a bibliotecas públicas y académicas para financiar servicios como programas de lectura de verano, acceso a internet de alta velocidad, préstamos entre bibliotecas, capacitación del personal y acceso a bases de datos nacionales.

Actualmente, continúa una batalla judicial sobre esa orden, con una medida cautelar temporal que mantiene operativa a la agencia. Sin embargo, los gobiernos estatales y locales, ya preocupados por la incertidumbre que generan los recortes inminentes, enfrentan además el aumento de los costos de personal, una economía en desaceleración y una nueva ley que reduciría Medicaid y la asistencia alimentaria. Debido a esto, estas administraciones podrían no ser capaces de compensar la reducción o eliminación de fondos federales.

Las comunidades ya están sintiendo los efectos: algunas bibliotecas rurales en Florida y Mississippi han congelado sus programas de préstamo interbibliotecario, lo que limita considerablemente el acceso de los residentes de zonas más alejadas a materiales diversos. Las bibliotecas estatales de Maine, Indiana, Connecticut y Washington han despedido personal o advertido sobre próximos recortes; dado que los bibliotecarios estatales suelen proporcionar la mayor parte de la formación y asistencia tecnológica a sus colegas de ciudades pequeñas, los recortes a nivel estatal pueden traducirse en servicios reducidos o simplificados en bibliotecas municipales y del condado.

Ante múltiples desafíos, el distrito bibliotecario de Yakima (Washington) comenzó a advertir a los residentes a finales del año pasado que las cuatro ciudades que aún pagaban una tarifa fija anual al distrito tendrían que pagar más por sus bibliotecas o perder el servicio. La reacción pública logró cambios en varias localidades, incluida Naches, con una población de 1.090 habitantes, donde los usuarios frecuentes de la biblioteca persuadieron a la junta del distrito para que aumentara la tarifa de manera gradual durante tres años. La Coalición Amigos de la Biblioteca de Naches está ahora considerando constituirse como organización sin fines de lucro para recaudar fondos destinados a una sucursal más grande que podría incluir servicios como salas de conferencias e incluso una cafetería.

Además, la inmigración y las redadas migratorias han generado un clima de miedo que disuade a las familias inmigrantes de utilizar estos espacios, lo que limita su función de centro comunitario inclusivo. Las bibliotecas rurales también se ven afectadas por la desaceleración económica: el éxodo de jóvenes hacia ciudades en busca de empleo reduce la población usuaria y, al mismo tiempo, incrementa la dependencia de quienes permanecen, especialmente personas mayores y familias con pocos recursos.

El artículo destaca que, a pesar de estos desafíos, muchas bibliotecas están innovando para mantenerse relevantes, ofreciendo servicios de conexión a internet, programas de alfabetización digital, talleres educativos y apoyo social. Sin embargo, advierte que sin un aumento de fondos y un enfoque político que reconozca su importancia, estas instituciones corren el riesgo de desaparecer, lo que dejaría a muchas comunidades rurales sin acceso a información crítica y a espacios de encuentro comunitario.

La censura de libros en Estados unidos podría estar generando un efecto contrario al deseado

Zeisler, A. (2025, 6 de octubre). The dumbing down of America, one banned book at a time. Salon. https://www.salon.com/2025/10/06/the-dumbing-down-of-america-one-banned-book-at-a-time

Se aborda el creciente fenómeno de la censura en las bibliotecas escolares de EE. UU., destacando cómo las prohibiciones de libros se han convertido en una práctica sistemática respaldada por grupos de presión financiados por la derecha.

A pesar de que la mayoría de los estadounidenses se oponen a estas prohibiciones, los esfuerzos por restringir el acceso a libros que abordan temas de raza, identidad de género y sexualidad continúan en aumento. Zeisler señala que, en el ciclo escolar 2024–25, se registraron 6.870 libros prohibidos en 23 estados y 87 distritos escolares públicos, según el informe de PEN America. Estos datos evidencian una tendencia preocupante hacia la normalización de la censura en el ámbito educativo.

La autora también critica la administración de Trump 2.0 por revertir políticas federales que protegían el acceso a libros en las escuelas y por eliminar agencias clave como la Corporación para la Difusión Pública y el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas. Zeisler describe este fenómeno como un «Ed Scare» (miedo educativo), una referencia a la era del macartismo, y advierte que la censura no solo limita el acceso a la información, sino que también busca moldear la educación hacia una forma de adoctrinamiento ideológico.

A pesar de la creciente presión, el artículo destaca que muchos jóvenes están redescubriendo los libros prohibidos como una forma de resistencia, lo que sugiere que la censura podría estar generando un efecto contrario al deseado. Zeisler concluye que la lucha por la libertad de acceso a la información es esencial para la democracia y la educación crítica en los Estados Unidos.

Las bibliotecas no pueden recuperar sus libros prestados debido a los aranceles de Trump

Maiberg, Emanuel. “Libraries Can’t Get Their Loaned Books Back Because of Trump’s Tariffs.” 404 Media, 6 de octubre de 2025 https://www.404media.co/libraries-cant-get-their-loaned-books-back-because-of-trumps-tariffs/?ref=daily-stories-newsletter

Muchas bibliotecas universitarias de Estados Unidos se enfrentan a un problema inesperado: no pueden recuperar los libros que habían prestado a instituciones de otros países. La causa está en las tarifas impuestas durante la administración de Donald Trump, que eliminaron la exención aduanera conocida como “de minimis” para los envíos internacionales de bajo valor.

Hasta entonces, los libros prestados —que no implicaban compraventa ni beneficios económicos— podían circular libremente entre países, pero con la nueva normativa, cualquier paquete que entre en Estados Unidos puede ser objeto de aranceles y requerimientos aduaneros.

Como consecuencia, muchas empresas de mensajería han dejado de aceptar estos envíos, y los libros quedan bloqueados en aduanas o incluso perdidos en almacenes. En algunos casos, las bibliotecas extranjeras han renunciado a devolver los ejemplares, mientras que otras han suspendido por completo sus servicios de préstamo con instituciones estadounidenses. El artículo menciona ejemplos como el de la Universidad de Yale, donde los responsables del préstamo interbibliotecario relatan las dificultades diarias para rastrear los libros y resolver los trámites aduaneros.

La situación preocupa al mundo académico porque el intercambio internacional de libros y materiales es esencial para la investigación y el acceso al conocimiento. Las redes de préstamo entre bibliotecas eran un ejemplo de cooperación global, ahora interrumpido por políticas comerciales ajenas al ámbito educativo. Ante este panorama, asociaciones profesionales como la American Library Association (ALA) están elaborando guías para ayudar a los bibliotecarios a identificar los envíos como préstamos sin valor comercial y así intentar evitar los aranceles, aunque las soluciones siguen siendo parciales y complejas.

Informe sobre el estado de las bibliotecas de Estados Unidos 2024 (2025)

American Library Association. State of America’s Libraries Report 2025. Chicago: American Library Association, 2025. https://www.ala.org/sites/default/files/2025-04/state-of-americas-libraries-report-2025-WEB.pdf

State of America’s Libraries Report 2025 ofrece un panorama amplio sobre el estado de las bibliotecas en Estados Unidos, destacando los principales desafíos, logros y tendencias emergentes en el sector. El informe aborda la censura, la adopción de nuevas tecnologías, el papel social de las bibliotecas y su contribución a la sostenibilidad y la resiliencia comunitaria.

Uno de los puntos centrales del informe es la censura y los desafíos a la libertad intelectual. Durante 2024, se documentaron 821 intentos de censura que afectaron a más de 2.400 títulos únicos. Aunque esta cifra es menor que la registrada en 2023, sigue siendo muy elevada en comparación con años anteriores. La mayoría de estas acciones provienen de grupos organizados, entidades gubernamentales y autoridades escolares, mientras que un menor porcentaje corresponde a padres o usuarios individuales. Los motivos más frecuentes para solicitar la remoción de libros incluyen acusaciones de obscenidad, presencia de contenido LGBTQ+, temas raciales o de justicia social, y cuestiones de edad inapropiada para los lectores. El informe también señala formas más sutiles de censura, como la “censura por exclusión”, que consiste en restringir la adquisición de ciertos títulos o limitarlos a áreas poco visibles dentro de la biblioteca.

Otro tema destacado es la integración de la inteligencia artificial en las bibliotecas. Estas tecnologías se están utilizando para mejorar la eficiencia en la gestión de colecciones, personalizar la experiencia del usuario y automatizar procesos de referencia. Sin embargo, el informe advierte sobre los desafíos éticos que esto implica, incluyendo la posibilidad de sesgos en los algoritmos, riesgos de privacidad y problemas relacionados con derechos de autor. Las bibliotecas están implementando políticas y buenas prácticas para asegurar que la IA se use de manera ética, equitativa y transparente.

El informe también subraya el papel creciente de las bibliotecas como centros comunitarios en situaciones de crisis. Con el aumento de desastres naturales y emergencias, las bibliotecas proporcionan acceso a internet, refugio, información vital y apoyo a las comunidades afectadas. Este papel social se complementa con iniciativas de digitalización de colecciones y fortalecimiento de la infraestructura tecnológica, lo que garantiza la preservación de la cultura y el acceso a la información incluso en contextos adversos.

Finalmente, el informe destaca la importancia de las bibliotecas en la promoción de la educación, la diversidad cultural y la inclusión social. A través de programas de lectura, talleres, actividades culturales y servicios especializados, las bibliotecas continúan siendo un recurso esencial para el aprendizaje permanente y la cohesión comunitaria. A pesar de los desafíos de censura, cambios tecnológicos y crisis sociales, el informe refleja que las bibliotecas mantienen un compromiso firme con el acceso libre y equitativo a la información y la cultura.

La normalización de la censura: cuatro años de prohibiciones de libros en escuelas de Estados Unidos

PEN America. The Normalization of Book Banning. PEN America, 1 de octubre de 2025. https://pen.org/report/the-normalization-of-book-banning/

The Normalization of Book Banning analiza cómo la prohibición de libros en Estados Unidos ha dejado de ser un fenómeno aislado o esporádico para convertirse en una práctica generalizada dentro del sistema educativo.

El documento muestra que, en los últimos años, se han multiplicado los intentos de censura en bibliotecas escolares y públicas, hasta el punto de que ya no responden únicamente a quejas individuales de padres o ciudadanos, sino que forman parte de políticas sistemáticas y coordinadas.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la gran mayoría de estas prohibiciones no pasan por procedimientos formales. En lugar de evaluaciones transparentes y revisiones abiertas, predominan las decisiones preventivas, adoptadas por miedo a sanciones o presiones políticas. De este modo, las instituciones educativas y los profesionales del sector optan por retirar libros antes de recibir quejas oficiales, generando una autocensura que afecta gravemente a la libertad de acceso a la información.

El impacto de este proceso se percibe especialmente en los libros que tratan cuestiones de raza, identidad de género, orientación sexual o violencia. Muchas de las obras censuradas son escritas por autores pertenecientes a minorías raciales, culturales o sexuales, lo que limita aún más la representación y la diversidad en las lecturas ofrecidas a los estudiantes. Esto contribuye a una homogeneización de contenidos y al empobrecimiento de la educación literaria y social que se imparte en las escuelas.

Entre julio de 2024 y junio de 2025, en el cuarto año de la crisis de prohibiciones de libros en escuelas públicas de EE. UU., PEN America registró 6.870 casos de censura en 23 estados y 87 distritos escolares. Florida fue el estado con mayor número de prohibiciones por tercer año consecutivo (2.304), seguido por Texas (1.781) y Tennessee (1.622). Desde 2021, el total asciende a casi 23.000 prohibiciones en 45 estados y 451 distritos escolares.

El informe advierte que esta ola de censura está socavando los principios fundamentales de la educación pública. Las remociones suelen responder a presiones de grupos extremistas contrarios a la diversidad, la equidad y los derechos LGBTQ+. Las leyes estatales, redactadas de manera ambigua, fomentan un clima de miedo: docentes y juntas escolares actúan para evitar perder financiación, ser despedidos, hostigados o incluso enfrentar acciones policiales.

Los libros más prohibidos en el curso 2024-2025 incluyen La naranja mecánica de Anthony Burgess (23 vetos), Sold de Patricia McCormick y Breathless de Jennifer Niven (20 cada uno), Last Night at the Telegraph Club de Malinda Lo (19) y A Court of Mist and Fury de Sarah J. Maas (18). En total, casi 2.600 profesionales creativos se vieron afectados, entre ellos más de 2.300 autores, 243 ilustradores y 38 traductores. Las obras censuradas comparten temas recurrentes: racismo, identidad de género, sexualidad o violencia sexual.

Entre los autores más perseguidos destaca Stephen King, con 87 títulos prohibidos en 206 ocasiones; le siguen Ellen Hopkins con 18 libros vetados (167 veces), Sarah J. Maas con 21 títulos (162 veces), Jodi Picoult con 23 (62 veces) y, por primera vez, el mangaka japonés Yūsei Matsui, cuya serie Assassination Classroom sufrió 54 vetos repartidos entre 22 volúmenes.

Tras cuatro años de crisis, la censura de libros se ha normalizado en las comunidades educativas, aunque la opinión pública se mantiene firme en contra de estas restricciones. Cada vez más coaliciones de docentes, bibliotecarios, estudiantes y defensores del derecho a leer se organizan para resistir. Con la publicación del informe antes de la Semana Nacional de los Libros Prohibidos (5-11 de octubre de 2025), PEN America llama a reforzar la defensa de la libertad de lectura y anima a participar en el Let Freedom Read Day (11 de octubre) como una muestra de apoyo colectivo al acceso libre a la diversidad de historias y voces.

El informe señala también que estas prácticas de censura han alcanzado un nivel estructural. Las políticas de prohibición se han extendido desde lo local a lo estatal e incluso a instancias federales, camufladas bajo expresiones como la “protección de menores” o los “derechos parentales”. El resultado es un clima en el que la retirada de libros se percibe como algo habitual, normalizado y hasta esperado, lo que debilita el papel de la escuela como espacio de pensamiento crítico y libre acceso a diferentes ideas.

Por último, se advierte de las consecuencias de este fenómeno: estudiantes con menos oportunidades de encontrarse con realidades diversas, docentes y bibliotecarios condicionados por el miedo, y autores que ven restringida la circulación de sus obras. El informe llama a revertir esta dinámica mediante la acción colectiva de comunidades educativas, asociaciones profesionales y defensores de la libertad intelectual, recordando que el derecho a leer es un pilar fundamental para el desarrollo de sociedades democráticas y pluralistas.

Crisis en los préstamos interbibliotecarios por la eliminación de la exención arancelaria para envíos inferiores a 800 dólares

Massie, Dennis. “Rising to the Challenge: How the SHARES Resource Sharing Community Navigated a Global Disruption to International Shipping.” Hanging Together (OCLC Research), 15 de septiembre de 2025. https://hangingtogether.org/rising-to-the-challenge-how-the-shares-resource-sharing-community-navigated-a-global-disruption-to-international-shipping/

A finales de agosto de 2025, la eliminación de la exención arancelaria de minimis para envíos inferiores a 800 dólares generó gran incertidumbre en los préstamos interbibliotecarios de EE. UU. Más de una docena de países y numerosos proveedores suspendieron los envíos hacia ese país. La medida puso en riesgo la circulación internacional de materiales académicos y bibliográficos.

En agosto de 2025, las bibliotecas de Estados Unidos que gestionan préstamos interbibliotecarios se enfrentaron a una crisis inesperada: la revocación de la exención arancelaria De Minimus para envíos de menos de 800 dólares. Esta medida generó incertidumbre en el transporte internacional, pues más de una docena de países y diversos proveedores de documentos y libros suspendieron temporalmente los envíos a EE. UU. El riesgo de que materiales en tránsito quedaran retenidos y de que los nuevos envíos acumularan tarifas imprevistas amenazaba con desestabilizar la actividad de préstamo y adquisición académica.

La comunidad SHARES, integrada por bibliotecas de distintos países, reaccionó de manera inmediata. A través de la lista de correo SHARES-L comenzaron a compartirse experiencias, estrategias y resultados en tiempo real: universidades como Waterloo, Pennsylvania State o Glasgow ajustaron formularios de aduanas para incluir aclaraciones como “solo para seguros” o “no para reventa”, mientras que otras, como la Universidad de Pensilvania, optaron por suspender temporalmente los envíos tras incidentes costosos. Al mismo tiempo, se celebraron reuniones virtuales (town halls), en las que se recopilaron actualizaciones, se propusieron alternativas como ofrecer índices o tablas de contenidos en lugar de préstamos físicos y se establecieron protocolos comunes.

El impacto trascendió los préstamos interbibliotecarios: instituciones como Princeton informaron que varios proveedores internacionales de libros también detuvieron las ventas hacia EE. UU., lo que mostraba la magnitud del problema. Poco después, comenzaron a surgir orientaciones de empresas de mensajería como FedEx, que recomendaron declarar valores nominales, añadir códigos arancelarios específicos (como 4901.x para libros) y detallar que los envíos correspondían a préstamos interbibliotecarios temporales y no a operaciones comerciales. Estas medidas facilitaron que los envíos fueran tramitados como exentos de aranceles en aduanas.

En menos de tres semanas, la situación empezó a normalizarse: la mayoría de las universidades pudo reanudar los préstamos internacionales, en algunos casos con pequeñas tarifas adicionales o ajustes en la documentación, aunque algunas instituciones prefirieron mantener la suspensión por precaución. Casos como el de la Universidad de Brown o la de Pensilvania, que recibieron cargos menores por envíos desde Canadá y decidieron impugnarlos, evidencian que la adaptación aún continúa.

La respuesta de SHARES se articuló en dos niveles: la lista de correo, que permitió la participación asincrónica y la circulación constante de información, y los town halls, que ofrecieron espacios de coordinación y discusión en tiempo real. Este modelo de colaboración transformó la incertidumbre individual en soluciones colectivas y reafirmó el valor de la comunidad como infraestructura esencial para afrontar crisis globales. En última instancia, el episodio demostró que la cooperación, el intercambio de información y el apoyo mutuo son tan importantes como la logística o la tecnología en el sostenimiento de las bibliotecas académicas y sus redes internacionales.

Millones de niños desaparecen del sistema educativo estadounidense

Barshay, Jill. “Public School Kids Were Already Going Missing. There’s Even More to Come.” KQED MindShift, 22 de septiembre de 2025. https://www.kqed.org/mindshift/65802/public-school-kids-were-already-going-missing-theres-even-more-to-come

Se aborda aborda un fenómeno alarmante en el sistema educativo de EE. UU.: el aumento significativo de estudiantes que han desaparecido de las listas escolares desde la pandemia de COVID-19.

Según un informe del Brookings Institution, durante el año escolar 2021–22, aproximadamente 2 millones de estudiantes de entre 5 y 17 años desaparecieron de las matrículas escolares, lo que representa un aumento del 450% en comparación con 2019–20. Incluso en el año escolar 2023–24, aún había 2,1 millones de niños no contabilizados, casi el 4% de la población infantil escolarizada, casi cinco veces más que antes de la pandemia.

Este fenómeno no se debe únicamente a la mudanza de familias o al desorden administrativo, sino que muchos de estos niños no están inscritos en escuelas privadas ni están siendo educados en casa. El informe sugiere que estos niños podrían estar fuera del sistema educativo sin una educación formal, lo que plantea preocupaciones sobre su desarrollo académico y futuro.

Además, el artículo destaca que las pérdidas de matrícula son más pronunciadas en distritos de alta pobreza y en comunidades predominantemente negras, donde más de una cuarta parte de los estudiantes no están inscritos en escuelas públicas tradicionales. Se prevé que, si esta tendencia continúa, las escuelas públicas tradicionales podrían perder hasta 8,5 millones de estudiantes para 2050.

Este fenómeno refleja una crisis educativa que va más allá de la pandemia y que requiere atención urgente para garantizar que todos los niños reciban una educación adecuada y equitativa.

Cómo ven los estadounidenses el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad

Kennedy, Brian; Eileen Yam; Emma Kikuchi; Isabelle Pula; Javier Fuentes. How Americans View AI and Its Impact on People and Society. Pew Research Center, 17 septiembre 2025. https://www.pewresearch.org/science/2025/09/17/how-americans-view-ai-and-its-impact-on-people-and-society/

El informe del Pew Research Center, basado en una encuesta nacional realizada a más de cinco mil adultos en junio de 2025, ofrece una radiografía de cómo los estadounidenses perciben el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. Casi la totalidad de los encuestados afirma haber oído hablar de la IA, lo que revela el nivel de penetración del concepto en la cultura general. Sin embargo, ese conocimiento no se traduce necesariamente en entusiasmo: predominan las reservas, las dudas y una sensación de inquietud ante la velocidad de los cambios tecnológicos.

La mayoría de los participantes señalan que se siente más preocupados que esperanzados respecto a la expansión de la IA en la vida cotidiana. Concretamente, la mitad de los encuestados declara experimentar más ansiedad que ilusión frente a estos avances, mientras que solo una pequeña minoría expresa una actitud mayoritariamente optimista. Esta percepción se refleja en el balance entre riesgos y beneficios: más del 50 % cree que los riesgos sociales asociados al desarrollo de la IA son elevados, frente a apenas una cuarta parte que considera igual de significativos los beneficios.

En el ámbito de las capacidades humanas, los encuestados tienden a pensar que la IA puede deteriorar más que potenciar habilidades esenciales. Muchos temen que la creatividad individual, la capacidad de pensamiento crítico y las relaciones interpersonales puedan verse mermadas en un contexto donde las máquinas asumen un papel cada vez más protagónico. Aunque existe un sector que reconoce que la IA puede aportar ventajas en la resolución de problemas complejos, el pesimismo sigue siendo mayoritario.

Donde sí se observa una mayor aceptación es en los usos más técnicos y analíticos de la IA. La ciudadanía se muestra más abierta a su incorporación en campos como la predicción meteorológica, la detección de fraudes financieros o la investigación médica. Sin embargo, rechaza con contundencia la idea de que la inteligencia artificial sustituya a las personas en esferas íntimas y de carácter moral o emocional, como el acompañamiento religioso, la terapia psicológica o la búsqueda de pareja. La distinción entre lo “técnico” y lo “humano” resulta clave: los estadounidenses parecen dispuestos a confiar en los algoritmos cuando se trata de cálculos y datos, pero no cuando se trata de valores, creencias o vínculos afectivos.

Otro hallazgo relevante del estudio es la preocupación por la transparencia en la producción de contenidos. Una gran mayoría considera imprescindible que exista un mecanismo claro para diferenciar el material generado por humanos del producido por sistemas de IA. No obstante, al mismo tiempo, muchos reconocen sentirse incapaces de identificar esa diferencia por sí mismos, lo que genera un clima de desconfianza e incertidumbre. La demanda de regulación y control externo aparece aquí con fuerza, como una forma de proteger tanto la integridad de la información como la autonomía de los individuos frente a una tecnología que, en gran medida, aún se percibe como opaca.

En conjunto, los resultados muestran una ciudadanía dividida entre la aceptación pragmática de la IA en campos de utilidad pública y la resistencia a su penetración en aspectos más personales y sociales. Estados Unidos se encuentra, por tanto, en una fase de negociación cultural: la inteligencia artificial ya forma parte del día a día, pero todavía despierta más temores que entusiasmos. Entre el escepticismo, la cautela y la esperanza, los estadounidenses reclaman garantías de seguridad, transparencia y regulación antes de conceder a la IA un papel más central en la vida social.

Datos clave:

  • Conocimiento generalizado: 95 % de los adultos en EE. UU. ha oído hablar de la inteligencia artificial.
  • Preocupación vs entusiasmo: 50 % se siente más preocupado que ilusionado por la IA; solo 10 % está más entusiasmado; 38 % tiene sentimientos mixtos.
  • Riesgos vs beneficios sociales: 57 % percibe altos riesgos sociales; apenas 25 % percibe altos beneficios.
  • Deseo de control: ~60 % quiere más control sobre cómo la IA afecta sus vidas; solo 17 % está conforme con el control actual.
  • Creatividad: 53 % cree que la IA empeorará la capacidad de pensar creativamente; 16 % piensa que la mejorará.
  • Relaciones humanas: 50 % cree que la IA empeorará la capacidad de formar relaciones significativas; solo 5 % dice que la mejorará.
  • Resolución de problemas: 38 % cree que la IA lo empeorará; 29 % que lo mejorará.
  • Toma de decisiones difíciles: 40 % opina que la IA empeorará esta capacidad; 19 % que la mejorará.Transparencia en contenidos: 76 % cree que es muy importante distinguir entre contenido humano y generado por IA; 53 % no confía en poder hacerlo.
  • Aceptación de roles técnicos: mayoría apoya IA en pronósticos meteorológicos (74 %), detección de fraudes financieros (70 %), control de ayudas gubernamentales (70 %) y desarrollo de medicamentos (66 %).
  • Rechazo en roles íntimos/morales: 73 % rechaza que la IA aconseje sobre fe; 66 % rechaza que evalúe compatibilidad romántica.
  • Edad: jóvenes menores de 30 años son más propensos a pensar que la IA empeorará la creatividad (61 %) y las relaciones (58 %), más que los mayores.
  • Educación: 73 % considera importante que la población entienda qué es la IA; la cifra sube entre personas con estudios universitarios.

Encuesta salarial anual 2024 en bibliotecas universitarias estadounidenses y canadienses (2025)

Association of Research Libraries. 2025. ARL Annual Salary Survey 2024: Reports Data on Professional Positions in Member Libraries. Washington, D.C.: ARL. https://publications.arl.org/ARL-Annual-Salary-Survey-2024/

Association of Research Libraries (ARL) publicó en 2025 los resultados de la Annual Salary Survey 2024, un informe que analiza los salarios y condiciones profesionales del personal en las bibliotecas miembro. El estudio incluye datos de 123 de las 125 bibliotecas de la ARL, lo que abarca 118 bibliotecas universitarias de Canadá y Estados Unidos, así como cinco bibliotecas de investigación no universitarias en EE. UU. (federales, públicas y sin fines de lucro). En total, se recopilaron cifras de 11.256 profesionales en bibliotecas universitarias y 2.040 en bibliotecas no universitarias. El informe organiza la información en tres grandes grupos de bibliotecas universitarias: sistemas generales, bibliotecas de ciencias de la salud y bibliotecas jurídicas.

El estudio también aborda las condiciones de contratación y sindicalización del personal. En las universidades públicas de Estados Unidos, un 76 % de las instituciones ofrecen nombramientos de tipo docente «faculty» (tienen el mismo estatus académico que a los profesores) y un 41 % permite la sindicalización. En las privadas, las cifras son sensiblemente menores: 29 % ofrecen nombramientos como faculty y solo 16 % posibilitan la pertenencia a sindicatos. En Canadá, donde todas las universidades son públicas, los porcentajes muestran otra realidad: 69 % con nombramientos como faculty y un 81 % con acceso a negociación colectiva. Estos datos reflejan las diferencias notables entre países y entre instituciones públicas y privadas en cuanto a reconocimiento académico y derechos laborales de los bibliotecarios.

En relación con la experiencia y las remuneraciones, el informe analiza un total de 9.567 profesionales de bibliotecas universitarias de la ARL, agrupados en diferentes niveles de responsabilidad. En los puestos de dirección ejecutiva se observa un promedio de 22 años de experiencia, con salarios que alcanzan los 177.800 dólares. Los altos directivos o senior managers cuentan con 18 años de experiencia en promedio y reciben 112.600 dólares. Los gestores intermedios presentan una media de 15 años y un salario de 91.400 dólares. Finalmente, el grupo de otros profesionales registra una experiencia de 13 años y salarios medios de 82.300 dólares. Esta clasificación permite a las instituciones comparar y establecer referencias entre experiencia, jerarquía y compensación.

El informe también incorpora información sobre bibliotecas de investigación no universitarias, ampliando el análisis más allá del ámbito académico. Estas instituciones muestran diferencias salariales y organizativas respecto de las bibliotecas universitarias, y dichas variaciones se detallan tanto en la introducción como en las tablas del estudio. En conjunto, el ARL Annual Salary Survey 2024 constituye una herramienta clave para evaluar la estructura salarial, el reconocimiento profesional y las condiciones de trabajo en las bibliotecas de investigación de Estados Unidos y Canadá.

DATOS CLAVE

Experiencia y niveles salariales en bibliotecas universitarias

El análisis incluyó a 9.567 profesionales en bibliotecas universitarias ARL, agrupados por niveles jerárquicos:

  • Dirección ejecutiva
    • Experiencia promedio: 22 años
    • Salario promedio: 177.800 USD
  • Alta dirección (senior managers)
    • Experiencia promedio: 18 años
    • Salario promedio: 112.600 USD
  • Gestores intermedios (managers)
    • Experiencia promedio: 15 años
    • Salario promedio: 91.400 USD
  • Otros profesionales
    • Experiencia promedio: 13 años
    • Salario promedio: 82.300 USD

Encuesta al personal de la biblioteca pública

Public Library Association. Public Library Staff Survey: Summary Report. Chicago: Public Library Association, 2025.

Texto completo

La encuesta de la PLA 2025 muestra que los salarios bajos y la retención de personal siguen siendo un desafío, mientras aumenta la atención a la equidad, diversidad e inclusión, aunque con menor participación en actividades prácticas. Además, la mayoría de las bibliotecas son accesibles físicamente, pero la accesibilidad tecnológica y sensorial sigue siendo limitada.

La Encuesta de Personal de Bibliotecas Públicas de 2024, realizada por la Public Library Association (PLA), recopiló datos representativos a nivel nacional sobre los roles y la representación del personal, las prácticas de contratación y retención, y las metas y actividades orientadas a crear un entorno inclusivo para el personal y los miembros de la comunidad de todas las edades y habilidades en las bibliotecas públicas de EE. UU.

Principales hallazgos:

  • Salarios y representación del personal: Los salarios de los directores de bibliotecas y los bibliotecarios principiantes no han mantenido el ritmo de la inflación. En términos reales, los salarios promedio reportados en 2024 representan una ligera disminución respecto a 2021. Los encuestados indican que los salarios bajos afectan negativamente su capacidad para contratar y retener personal.
  • Roles en la biblioteca: Aunque los roles tradicionales del personal de la biblioteca siguen siendo comunes, un mayor porcentaje de bibliotecas ahora cuenta con personal dedicado al compromiso comunitario y la divulgación.
  • Contratación y retención: En general, el 18% de todas las bibliotecas públicas reportaron la pérdida de puestos de personal en los 12 meses previos a la encuesta de 2024, una cifra inferior al 22.6% registrado en 2021.
  • Metas y actividades de EDIA: En comparación con 2021, más bibliotecas públicas tienen metas escritas formales relacionadas con la equidad, la diversidad, la inclusión y la accesibilidad (EDIA). Sin embargo, informan participar en menos actividades de EDIA en general.
  • Accesibilidad: Más del 90% de las bibliotecas públicas tienen entradas principales accesibles para personas con discapacidades, y más del 80% tienen pasillos y baños interiores que cumplen con los estándares de la ADA. Sin embargo, solo alrededor de un tercio (36%) tiene señalización en braille u otra asistencia para personas con baja visión, y la mitad (48.4%) tiene computadoras públicas con tecnologías y software accesibles.