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Reinventando la biblioteca: espacios de conocimiento centrados en la comunidad

acohen. 2025. Reimagining the Library: Community-Centered Knowledge Spaces. Library Planning Consultant, November 20, 2025. https://www.acohen.com/blog/reimagining-the-library-community-centered-knowledge-spaces/

Se plantea que las bibliotecas se encuentran en un punto decisivo de transformación. Han dejado de ser simples depósitos de libros para convertirse en espacios híbridos donde convergen la creación de conocimiento, el trabajo colaborativo y la construcción comunitaria.

Siguiendo a Bennett, el texto subraya la necesidad de pasar de un modelo centrado en la colección a otro enfocado en el aprendizaje, entendiendo la biblioteca como un organismo vivo que debe adaptarse continuamente a las necesidades cambiantes de su comunidad. Esta evolución se refleja especialmente en el diseño de espacios diversos y flexibles, como salas de trabajo individual, zonas colaborativas y grandes áreas adaptables.

La urgencia de este cambio responde a varios factores convergentes. Por un lado, la proliferación de la información digital ha transformado radicalmente las formas de acceso y consumo del conocimiento, como señala Lankes. Por otro, las bibliotecas afrontan crecientes exigencias para demostrar su relevancia social en contextos marcados por la brecha digital, la desigualdad económica y la fragmentación cultural. Estas presiones hacen evidente que no bastan ajustes graduales: es imprescindible una reimaginación profunda de los espacios, servicios y funciones bibliotecarias para responder eficazmente a retos contemporáneos como la falta de salas de estudio o de espacios para el trabajo en grupo.

Para comprender realmente las necesidades de comunidades diversas, el texto propone superar los análisis demográficos tradicionales y adoptar enfoques más cualitativos y antropológicos. Estudios etnográficos, como los de Sung y Hepworth, muestran que la observación directa y la escucha activa permiten identificar necesidades invisibles a métodos superficiales. Hablar con la comunidad, observar sus comportamientos y aprender de sus usos reales del espacio resulta esencial para diseñar bibliotecas capaces de responder tanto a las demandas actuales como a las futuras.

Entre las metodologías destacadas se encuentra la inmersión etnográfica, que invita a los bibliotecarios a integrarse en la vida cotidiana de la comunidad mediante la observación participante. Este enfoque permite detectar patrones auténticos de uso del espacio, identificar zonas poco accesibles o incómodas y comprender dónde y cómo se producen las interacciones espontáneas. A ello se suman las sesiones de diseño participativo, en las que los usuarios contribuyen activamente a imaginar la biblioteca ideal. Experiencias como la de The Edge en la State Library of Queensland demuestran que estos procesos generan configuraciones espaciales innovadoras que no surgirían de una planificación tradicional, revelando deseos latentes como áreas de contemplación, espacios maker o zonas culturalmente significativas.

El análisis del comportamiento digital constituye otra dimensión clave para comprender las necesidades informativas de la comunidad. El estudio de patrones de búsqueda, uso de recursos digitales y dificultades de acceso a la información ofrece datos valiosos para diseñar tanto espacios físicos como entornos virtuales más ajustados a las prácticas reales de los usuarios. Integrar esta huella digital permite a las bibliotecas anticiparse a necesidades no satisfechas y reforzar su papel como mediadoras del conocimiento en entornos híbridos.

Finalmente, el texto aborda la importancia de analizar el uso actual de los espacios bibliotecarios desde una perspectiva compleja y dinámica. Más allá de medir la ocupación, se propone mapear los cambios temporales en el uso de los espacios a lo largo del día, identificar patrones de movimiento mediante mapas de calor y realizar auditorías sensoriales. Factores como la iluminación, el ruido o la comodidad influyen decisivamente en la experiencia del usuario y pueden convertirse en barreras invisibles al acceso. Comprender estas dinámicas permite tomar decisiones de diseño basadas en evidencias y avanzar hacia una biblioteca del futuro verdaderamente centrada en las personas.

La biblioteca moderna: espacios enriquecidos con tecnología

The modern library: technology-enhanced library spaces — SCONUL (Society of College, National and University Libraries), 2025

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Las bibliotecas universitarias están experimentando una transformación profunda motivada por los cambios en los modelos de aprendizaje, la digitalización de los contenidos y la necesidad de que estudiantes e investigadores desarrollen nuevas competencias. Los espacios tradicionales, concebidos para el estudio silencioso y la consulta de materiales impresos, están dando paso a entornos flexibles, dinámicos y tecnológicamente equipados.

El documento sobre bibliotecas modernas con espacios mejorados por tecnología presenta una colección de estudios de caso que muestran cómo distintas instituciones han reinterpretado la biblioteca como un centro de creación, colaboración e innovación, en lugar de un simple lugar para almacenar y consumir información.

En estos modelos renovados, el diseño físico se combina con tecnología avanzada para ofrecer servicios que antes se encontraban fuera del ámbito bibliotecario. La biblioteca incorpora laboratorios de medios, estudios de grabación, makerspaces con herramientas como impresoras 3D, realidad virtual, escáneres y software especializado para producción audiovisual o visualización de datos. Estos espacios permiten al estudiantado participar activamente en la creación de contenidos, desarrollar proyectos experimentales y adquirir destrezas necesarias para el mundo académico y profesional contemporáneo. No se trata únicamente de actualizar los equipos, sino de crear ecosistemas completos que favorezcan el aprendizaje activo, multidisciplinar y creativo.

La transformación también implica una reflexión estratégica: cada nuevo espacio debe responder a necesidades reales de la comunidad universitaria y estar alineado con la visión institucional. Las decisiones sobre equipamiento, diseño, personal especializado y modelos de gestión requieren planificación, evaluación continua y un entendimiento claro de cómo estos espacios complementan la docencia, la investigación y la vida estudiantil. El documento subraya que la biblioteca moderna es un agente de cambio dentro de la universidad y que su adaptación tecnológica debe integrarse con políticas de apoyo pedagógico, desarrollo de competencias digitales y colaboración interdepartamental.

Los casos analizados muestran que la modernización no supone abandonar la esencia de la biblioteca, sino ampliarla. La biblioteca sigue siendo un espacio acogedor que promueve el estudio, la cultura y el acceso al conocimiento, pero ahora incorpora nuevas dimensiones que la convierten en un entorno híbrido: físico y digital, individual y colaborativo, contemplativo y creativo. Este modelo representa un futuro en el que la biblioteca actúa como corazón intelectual y tecnológico de la institución, fomentando la innovación y ofreciendo oportunidades de aprendizaje que van más allá de los libros y las pantallas.

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library y Library and Archives Canada (LAC).

Library and Archives Canada; Ottawa Public Library. “Ādisōke: Ottawa’s new Central Library – Library and Archives Canada joint facility.” Última actualización 2025. https://adisoke.ca/

Ādisōke es un ambicioso proyecto conjunto entre Ottawa Public Library (OPL) y Library and Archives Canada (LAC). La idea es reunir bajo un mismo techo una biblioteca pública moderna y un archivo nacional, combinando colecciones, servicios comunitarios, espacios de estudio, eventos culturales y más servicios.

Ubicado en 555 Albert Street, en la zona de LeBreton Flats, es un edificio de cinco plantas y más de 20.100 metros cuadrados, con un diseño arquitectónico cuidado, sostenible y pensado para servir de punto de encuentro cultural, educativo y social.

El nombre “Ādisōke” significa “contar historias” en la lengua anishinābemowin de la Nación Algonquina —un guiño intencionado al papel de la biblioteca como custodio de historias, memorias y saberes colectivos

Hasta hace poco, se esperaba que la apertura de Ādisōke tuviera lugar en algún momento de 2026. En el transcurso de 2025 se han completado importantes hitos de la construcción: el techo de madera característico ya está terminado, y actualmente se trabaja en el interior —instalación de mobiliario, equipamiento y acabados. No obstante, según informes recientes citados por medios, el proyecto ya no se abrirá en 2026 como se planificó. Las obras presentan demoras atribuibles a contratistas, y aunque las autoridades indican que el proyecto no está en peligro, no han dado una nueva fecha concreta de apertura.

Cuando abra, Ādisōke será mucho más que una biblioteca tradicional: ofrecerá espacios modernos de lectura y estudio, laboratorios creativos con tecnologías avanzadas, salas para eventos, zonas para exposiciones culturales e históricas —incluyendo una destacada atención a las historias indígenas y canadienses—, y acceso compartido a las colecciones de OPL y LAC. Se espera que se convierta en un lugar de encuentro para la comunidad, con servicios bilingües (inglés/francés), actividades para todas las edades y una oferta amplia de recursos para investigación, cultura, aprendizaje y desarrollo personal.

Más allá de su tamaño y modernidad, Ādisōke representa un compromiso con la inclusión, la memoria colectiva y el reconocimiento de las culturas indígenas. El nombre y la participación de comunidades algonquinas en su diseño apuntan a un gesto simbólico y real de reconciliación cultural, respeto y apertura hacia la diversidad.

Además, este tipo de infraestructuras son consideradas “infraestructura social transformadora”: contribuyen a fortalecer el tejido comunitario, fomentar el acceso al conocimiento, la cultura y los servicios públicos de calidad —y pueden convertirse en un motor para la cohesión social y la participación ciudadana.

Los desafíos de las bibliotecas en un contexto marcado por la desinformación, la posverdad y el creciente aislamiento social con Sara Martínez Cardama. Planeta biblioteca 2025/11/14

Los desafíos de las bibliotecas en un contexto marcado por la desinformación, la posverdad y el creciente aislamiento social con Sara Martínez Cardama

Planeta biblioteca 2025/11/14

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La entrevista con la profesora e investigadora Sara Martínez Cardama explora los desafíos más urgentes que enfrentan las bibliotecas públicas en un contexto marcado por la desinformación, la posverdad y el creciente aislamiento social derivado de la vida digital. Martínez Cardama analiza cómo estas problemáticas impactan en el trabajo cotidiano de los profesionales de la información y subraya la necesidad de reforzar la esfera pública a través de espacios seguros, críticos y participativos.

Destaca la importancia de que las bibliotecas desarrollen programas sólidos de alfabetización mediática e informacional, priorizando competencias como la evaluación crítica de fuentes, la verificación de datos y la gestión ética de la información. También ofrece su visión sobre la “postneutralidad” en bibliotecas, defendiendo un rol más activo en la defensa de derechos democráticos y en la lucha contra las noticias falsas, donde las herramientas de fact-checking aportan, pero no sustituyen, el pensamiento crítico.

Además, pone en valor la investigación cualitativa para comprender mejor los fenómenos sociales, así como los proyectos intergeneracionales que fortalecen la cohesión comunitaria. Aborda los dilemas éticos del advocacy bibliotecario y reflexiona sobre la evolución de las bibliotecas en países donde se han cerrado centros juveniles y bibliotecas públicas, como Reino Unido.

Finalmente, plantea los nuevos valores que las bibliotecas deben asumir en la era digital: compromiso social, responsabilidad informativa, apertura, cuidado comunitario y un papel activo en la reconstrucción de la esfera pública.

¿Por qué están desapareciendo los espacios silencios en las bibliotecas?

Gioia, Ted. “Why Are Quiet Spaces Disappearing?The Honest Broker (blog), July 26, 2025.

Se analiza cómo los espacios silenciosos están desapareciendo y qué consecuencias tiene esta pérdida en nuestra vida cotidiana.

El autor comienza relatando la experiencia de un amigo que viaja en los trenes Amtrak y aprovecha el llamado Quiet Car, donde las normas establecen hablar en voz baja, prohibir llamadas telefónicas y usar dispositivos electrónicos solo con auriculares a volumen reducido. Sin embargo, en la práctica, este espacio no siempre es silencioso y muchas veces resulta tan ruidoso como el resto del tren. Gioia conecta este ejemplo con un fenómeno más amplio: la desaparición de la tranquilidad en lugares donde antes se consideraba esencial. Museos y bibliotecas, antaño santuarios de silencio, ahora están llenos de ruido. Los museos se convierten en espacios bulliciosos, con niños jugando y familias conversando en voz alta. Las bibliotecas, que durante décadas eran templos de quietud vigilados por bibliotecarios que imponían el silencio, se han transformado en centros sociales que incluyen cafeterías y zonas de reunión, promoviendo deliberadamente la interacción antes reprimida.

El autor sugiere que uno de los factores que ha acelerado este cambio es la pandemia. Durante el confinamiento se modificaron las normas sociales y, al regresar a los espacios compartidos, muchas personas olvidaron o ignoraron las reglas de cortesía: llamadas en altavoz, música sin auriculares, reuniones grabadas sin cuidado. Gioia compara esta situación con la teoría de las “ventanas rotas”: cuando un espacio se percibe como desordenado o ruidoso, la falta de respeto se multiplica rápidamente. La consecuencia es que los espacios públicos que antes eran refugios de silencio hoy están contaminados por el ruido constante.

Ante este panorama, Gioia plantea la necesidad de buscar refugios alternativos. En la vida urbana, los lugares más accesibles son los privados: cerrar la puerta de una habitación, aislarse en un baño o, para quienes tienen recursos, retirarse a espacios naturales como bosques, montañas o jardines. Sin embargo, advierte que estos entornos suelen ser limitados o costosos, por lo que propone recuperar o reinventar espacios de contemplación, como ermitas modernas o centros de relajación, que ofrezcan la posibilidad de “chill out” sin presiones comerciales. Incluso lo sugiere como una oportunidad de negocio y, al mismo tiempo, como una reivindicación cultural que puede empezar en instituciones no lucrativas como bibliotecas y museos.

Las reacciones de la comunidad refuerzan este diagnóstico. Un trabajador de biblioteca comenta que, aunque existen áreas silenciosas, en la mayoría de los espacios los niveles de ruido varían y muchos bibliotecarios evitan pedir silencio por miedo a confrontaciones. Otros usuarios señalan que las bibliotecas se han convertido en centros comunitarios, supliendo la falta de “terceros espacios” gratuitos, lo que ha hecho que el silencio deje de ser prioridad. Entre los comentarios predomina la nostalgia por la cultura del “shushing” (onomatopeya “shhh”) y la frustración por la pérdida de zonas de calma en la vida urbana.

Library Design Showcase: las bibliotecas nuevas y renovadas más impresionantes del año

Morehart, Phil. 2025. “2025 Library Design Showcase: The Year’s Most Impressive New and Renovated Libraries.American Libraries, September 2, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/blogs/the-scoop/2025-library-design-showcase

Library Design Showcase 2025 celebra las bibliotecas más impresionantes inauguradas o renovadas en Norteamérica. Este año destacan proyectos que reafirman a la biblioteca como “tercer espacio” de encuentro, aprendizaje y crecimiento comunitario, con diseños que integran sostenibilidad, inclusión, historia local y cultura.

Estas construcciones y remodelaciones representan una amplia gama de presupuestos, geografías y estilos. Desde impresionantes atracciones turísticas hasta edificios reutilizados de forma creativa, como una antigua oficina de correos y una pizzería, estas propuestas satisfacen las necesidades de los usuarios de formas encantadoras y sorprendentes.

Algunas bibliotecas sobresalen por su accesibilidad y servicios comunitarios. Oceanside (Nueva York) modernizó accesos, ascensores y espacios inclusivos, sumando áreas para STEM, cocina, manualidades y café. En Ohio, la Biblioteca Principal de Cincinnati transformó su sede en un centro cultural con un atrio central, escaleras artísticas que celebran la herencia musical local y plazas abiertas a la ciudad. San Diego inauguró la Pacific Highlands Ranch Library, inspirada en su pasado agrícola y conectada a un paseo público con espacios interiores y exteriores para eventos.

Otras ponen el foco en el patrimonio y la memoria. La Clark Family Branch de St. Louis creó un centro de genealogía con pantallas interactivas y laboratorio de memoria digital. En Colorado, la biblioteca Samuel Freudenthal renovada integra espacios de estudio, museo arqueológico y un makerspace. Denver remodeló su Central Library para atraer turismo cultural, destacando una sala con vistas panorámicas y un vestíbulo reimaginado como marcador visual.

La sostenibilidad es clave en varias sedes. El Donelson Branch de Nashville combina diseño moderno con sistemas geotérmicos, paneles solares y señalización inclusiva en varios idiomas. Chabot College (California) inauguró un gran centro con certificación LEED Gold y espacios de aprendizaje colaborativo. La Redmond Library (Oregón) funciona al 100% con energía solar y utiliza madera laminada para reducir emisiones, además de ofrecer laboratorios creativos como estudios de pódcast.

También se destacan proyectos que honran culturas indígenas. La Universidad de Victoria (Canadá) expandió su biblioteca con obras de artistas indígenas y mapas históricos colaborativos. El Centro Labriola en Arizona State University se transformó en un espacio de conocimiento indígena con salas de estudio, murales y un moderno auditorio para eventos culturales.

Algunas bibliotecas celebran figuras e identidades locales. La Martin Luther King Jr. Library de Atlanta se reinventó como un espacio vibrante y multifuncional. En Houston, una antigua oficina postal se convirtió en la Shannon Walker Neighborhood Library, con áreas para todas las edades, un café, estudios creativos y un diseño luminoso que cambia con la luz del día.

Finalmente, se muestran ejemplos de reaprovechamiento radical y creatividad comunitaria. En Spicewood (Texas), una antigua pizzería fue reconvertida en biblioteca, manteniendo su carácter con mesas y un ventanal de recogida. En Austin, la McCallum High School transformó su biblioteca con un presupuesto mínimo gracias a donaciones, murales estudiantiles y mobiliario reciclado, logrando un espacio cálido y acogedor por apenas 200 dólares.

Cómo las deficientes instalaciones bibliotecarias minan la confianza pública y el impacto en la comunidad

Baffigo, Carlos. “The Cost of Neglect: How Poor Library Facilities Undermine Public Trust and Community Impact.” LinkedIn, 3 de julio de 2025. https://www.linkedin.com/pulse/cost-neglect-how-poor-library-facilities-undermine-public-baffigo-zhctc/

Se analiza cómo la falta de inversión en la infraestructura de las bibliotecas públicas afecta directamente a su reputación, a su impacto social y a la confianza ciudadana. Aunque estas instituciones cumplen un papel esencial como centros de equidad, educación y vida cívica, el deterioro físico de los edificios transmite un mensaje contradictorio: se apuesta por la innovación tecnológica y los programas, pero se descuida el espacio que los alberga.

Uno de los efectos más inmediatos de este abandono es la disminución en la circulación y la asistencia. Cuando los edificios están mal iluminados, poco ventilados o con servicios deteriorados, los usuarios dejan de acudir, independientemente de la calidad de las actividades ofrecidas. En contraste, está comprobado que las renovaciones y modernizaciones generan incrementos notables en el uso y la participación comunitaria.

Otro aspecto clave es la seguridad. Instalaciones con cerraduras dañadas, sistemas de vigilancia ineficientes o iluminación deficiente se vuelven más vulnerables al vandalismo y al uso indebido. Esto no solo pone en riesgo a los empleados y usuarios, sino que deteriora la percepción de la biblioteca como un espacio seguro, alejando a familias, estudiantes y personas mayores.

La reducción en las métricas de uso tiene consecuencias presupuestarias. Menos visitantes y préstamos suelen interpretarse erróneamente como falta de interés comunitario, lo que deriva en recortes de financiación. Además, los problemas menores de mantenimiento se transforman con el tiempo en costosas reparaciones de capital, agravando la carga financiera y desviando recursos de programas y servicios.

El deterioro también afecta la imagen pública de la biblioteca. Un edificio descuidado comunica desinterés institucional y debilita el prestigio de la biblioteca en comparación con el acceso digital, cada vez más presente. Esto impacta no solo en la relación con los usuarios, sino también en la moral del personal, en la confianza de los donantes y en las oportunidades de colaboración con otras organizaciones.

Finalmente, las bibliotecas que no logran proyectar un rol cívico sólido son relegadas en la planificación municipal. En un contexto de desarrollo urbano, salud pública y modernización tecnológica, las instituciones con instalaciones deterioradas pierden visibilidad como posibles aliadas estratégicas. Por el contrario, cuando los edificios están bien mantenidos, las bibliotecas pueden desempeñar múltiples funciones: desde centros de aprendizaje y desarrollo laboral hasta estaciones de apoyo durante emergencias climáticas.

Diseño amigable para personas con demencia y salud mental: claves para espacios inclusivos

The Design Concept. (2024). Mental Health & Dementia Friendly Design. Recuperado el 21 de julio de 2025, de https://thedesignconcept.co.uk/inspiration/mental-health-dementia-friendly-design

El diseño de espacios públicos que considera la salud mental y las necesidades de las personas con demencia se ha vuelto un tema esencial en arquitectura, urbanismo y diseño interior.

Según The Design Concept, una empresa especializada en el diseño de bibliotecas y espacios comunitarios, crear entornos accesibles, tranquilos y fácilmente comprensibles no solo beneficia a quienes padecen deterioro cognitivo, sino que mejora la experiencia de todos los usuarios del espacio (The Design Concept, 2024).

Uno de los principios clave es la claridad en la señalización y orientación. Para personas con demencia, la confusión espacial puede ser una fuente constante de ansiedad. El artículo subraya la importancia de usar señales consistentes, con letras grandes, tipografías legibles, contrastes de color bien definidos y símbolos gráficos reconocibles. Estas señales deben ubicarse en lugares visibles y a la altura de los ojos, y deben acompañar todo el recorrido dentro del espacio. Una orientación visual clara favorece la autonomía y reduce la dependencia de ayuda externa.

También se destaca el uso de materiales y superficies adecuadas. Por ejemplo, el uso de acabados mate y sin reflejos ayuda a minimizar la desorientación causada por brillos o reflejos inesperados, que pueden resultar inquietantes para quienes tienen deterioro visual o cognitivo. Se recomienda evitar suelos con patrones visuales complejos o texturas que puedan parecer desniveles, ya que podrían percibirse como obstáculos o zonas peligrosas. El diseño debe favorecer la percepción estable del entorno.

Además, el artículo propone que los espacios sean fácilmente comprensibles y estructurados de forma intuitiva. Esto incluye el uso de pasillos abiertos y directos, evitando callejones sin salida o puntos ciegos. La distribución debe facilitar la orientación visual, permitiendo ver claramente hacia dónde se puede ir desde cualquier punto. El uso de colores diferentes para zonas distintas, la iluminación natural o cálida, y elementos reconocibles en la decoración, como murales o mobiliario temático, ayudan a crear puntos de referencia.

Otro aspecto central es la creación de un ambiente de calma y confort emocional. Esto se logra mediante una iluminación natural adecuada, evitando luces muy intensas o deslumbrantes, y el uso de materiales acústicos que reduzcan el ruido ambiental. Para personas con ansiedad, depresión o trastornos sensoriales, un ambiente ruidoso o sobrecargado puede ser altamente estresante. Crear zonas silenciosas o áreas de descanso puede ser determinante para que una biblioteca se perciba como un espacio acogedor y seguro.

El diseño amigable no solo debe enfocarse en la funcionalidad física del espacio, sino también en su capacidad para fomentar relaciones humanas positivas y bienestar emocional. Espacios bien diseñados promueven la permanencia, la interacción y la participación. Esto es particularmente valioso en bibliotecas, que se están redefiniendo como centros comunitarios de encuentro y cuidado. Diseñar con empatía y en consulta con usuarios reales (incluidas personas mayores o con demencia) resulta fundamental para que los espacios sean verdaderamente inclusivos.

En resumen, el diseño centrado en la salud mental y la demencia no es un lujo ni una tendencia pasajera, sino una necesidad ética y funcional en la planificación de espacios públicos. A través de decisiones conscientes en señalización, materiales, distribución espacial e iluminación, es posible crear entornos que no solo sean accesibles, sino también profundamente humanos.

Silencio y Bibliotecas

«Tenemos un lema ‘el silencio ha abandonado el edificio’. Si el espacio está completamente silencioso, llegas a pensar ‘esto no está funcionando como yo quiero´’. Deseo que haya más conversación, más reuniones y más socialización’.

Gregor Smart, director de The Kirstein Business Library & Innovation Center (KBLIC) de la Biblioteca Pública de Boston

De: Callahan, Cloey. «Remote Workers Flock to Libraries for Resources, Collaboration». WorkLife (blog), 3 de mayo de 2023. https://www.worklife.news/spaces/remote-work-libraries/.

Arquitectura responsable: Proyectos SEIS: equipamiento sociocultural

Carcelén González, Ricardo, coord. Arquitectura responsable: Proyectos SEIS. Curso 2024/2025. ETSAE/UPCT. Cartagena: Universidad Politécnica de Cartagena, 2025. .

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La publicación recoge los resultados de la asignatura Proyectos 6 durante el curso académico 2024-2025. El 10 de agosto de 2001, las palas demolieron el convento de las Siervas de Jesús, un edificio proyectado por el arquitecto cartagenero Francisco de Paula Oliver Rolandi en 1906. A pesar de haber superado una inundación en 1919 y los bombardeos de la Guerra Civil, el inmueble no pudo resistir la desidia, el abandono y la dejadez de la Administración Pública. Antes de su demolición, el edificio albergó diversos usos, tales como residencia de jinetes, juzgados, local de ensayos, servicio de aguas, Policía Municipal y Brigada de Seguridad. Hoy, el lugar es un espacio de oportunidad en pleno centro de la ciudad de Cartagena, en la calle Ángel Bruna, frente al Cuartel de Artillería y a la Muralla de Carlos III.

Aunque el planeamiento urbanístico actual prevé un uso dotacional para esta parcela, que debería conducir a la futura construcción de un edificio de uso hotelero, el destino final del terreno no está claro, como evidencian los recientes movimientos relacionados con la propiedad, que buscan una recalificación para construir una residencia privada de ancianos.

Ante esta situación, se propone a los estudiantes de Proyectos SEIS un ejercicio de investigación y reflexión para valorar la pertinencia de proyectar en este lugar un edificio de carácter público, concretamente un equipamiento sociocultural, con los siguientes usos: biblioteca, formación, espacio social, salón de actos, cafetería y un uso adicional que los estudiantes deberán definir y justificar.

Esta publicación recoge el planteamiento de la asignatura Proyectos 6, donde se expone el proyecto docente realizado por el profesorado y se presenta una muestra representativa de propuestas elaboradas por los estudiantes durante el primer cuatrimestre del curso académico 2024-2025, seleccionando seis trabajos destacados. Los proyectos presentados son: Dos Miradas, Dos líneas, un espacio abierto, Oculta2, Cultura y tecnología, en armonía y Tres en uno.

Con esta publicación se da continuidad a la colección de publicaciones Proyectos SEIS, que alcanza ya los 10 volúmenes publicados: Situaciones transitorias (curso 2015-2016); Paisajes alterados (curso 2016-2017); Cultura para repensar la ciudad (curso 2017-2018); Conexiones vitales (curso 2018-2019); Ocio litoral (curso 2019-2020); Arquitectura de confinamiento (curso 2020-2021); Reducir, Reutilizar, Reciclar (curso 2021-2022); Cicatrices Urbanas (curso 2022-2023); Arquitectura Oportuna (curso 2023-2024) y Arquitectura Responsable (2024-2025).

La impresión de esta publicación está financiada por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación de la UPCT, al amparo de la convocatoria de ayudas a publicaciones y exposiciones del curso 2024-2025.