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El desafío de las bibliotecas ante el material generado por inteligencia artificial

Tanzi, Nick. 2025. “Addressing AI-Generated Materials in the Library Collection.” The Digital Librarian, 5 de agosto de 2025. https://the-digital-librarian.com/2025/08/05/addressing-ai-generated-materials-in-the-library-collection/

El auge de la inteligencia artificial generativa está transformando el ecosistema editorial y, en consecuencia, afectando a las bibliotecas. La proliferación de libros, artículos y audiolibros creados o narrados mediante herramientas automatizadas plantea retos relacionados con la calidad, la fiabilidad y la ética.

El problema no se limita a la producción independiente: en plataformas muy usadas por bibliotecas, como Hoopla u OverDrive, ya han aparecido títulos de baja calidad generados por IA, que terminan integrándose en las colecciones sin haber sido seleccionados expresamente por los profesionales, lo cual impacta en el presupuesto y en la experiencia de los usuarios.

El autor identifica varias razones por las que este fenómeno requiere atención inmediata. En primer lugar, está el riesgo de que la colección se llene de materiales de dudosa calidad que oscurezcan las obras más valiosas. En segundo lugar, se señala que una saturación de contenidos mediocres dificulta el descubrimiento de títulos relevantes y deteriora la experiencia de búsqueda de los lectores. En tercer lugar, el riesgo se agudiza en la no ficción: los errores o invenciones típicas de la IA pueden llevar a difundir información falsa en ámbitos tan sensibles como la salud, la ciencia o la educación. Por último, surge la cuestión de los audiolibros narrados con voces sintéticas, que a menudo no se presentan como tales, restando transparencia al servicio bibliotecario.

Ante este panorama, Tanzi propone que las bibliotecas desarrollen políticas explícitas para gestionar el material generado por IA. Estas políticas deben definir objetivos claros (asegurar calidad, promover transparencia, incluso prohibir ciertos materiales) y decidir si se redactan de forma independiente o como parte de las políticas tradicionales de desarrollo de colección. El reto práctico es evidente: en muchos casos resulta difícil identificar si una obra fue creada con IA, lo que plantea dudas sobre cómo hacer cumplir las normas. El debate no se reduce a un “sí” o “no” rotundo, sino que incluye la posibilidad de etiquetar y filtrar el contenido, en lugar de eliminarlo de manera automática.

El artículo recopila ejemplos de políticas aplicadas en bibliotecas estadounidenses. Algunas han optado por la prohibición total, como la Jasper-Dubois County Public Library en Indiana o la Cranston Public Library en Rhode Island, que rechazan obras enteramente generadas o narradas por IA. Otras instituciones han adoptado enfoques más flexibles, como la North Olympic Library System en Washington, que distingue entre material “generado por IA” (en general excluido) y material “asistido por IA” (escrito por humanos con apoyo tecnológico), admitiendo este último si cumple criterios de calidad. Incluso en casos donde la obra de IA ya ha sido adquirida, se permite conservarla con una etiqueta clara o aplicar los protocolos habituales de descarte.

La transparencia se convierte en un eje esencial. El autor subraya que no basta con que las bibliotecas establezcan sus políticas: es imprescindible que editores, distribuidores y plataformas informen de forma clara cuándo un título ha sido generado o narrado por inteligencia artificial. Sin esa colaboración, las bibliotecas carecen de herramientas para aplicar sus propios criterios de selección. Algunos proveedores han empezado a reaccionar a las demandas de mayor claridad, como en el caso de Hoopla, que ha respondido positivamente a las quejas de distintas instituciones. Asimismo, los usuarios deben tener acceso a esa información para poder valorar por sí mismos la fiabilidad de lo que leen o escuchan.

Los talibanes vetan libros escritos por mujeres en las universidades afganas

Hussaini, Ali. 2025. “Taliban Ban Books Written by Women from Afghan Universities.BBC News, September 19, 2025. https://www.bbc.com/news/articles/c0kn7yyzrjgo..

La reciente decisión del gobierno talibán de prohibir libros escritos por mujeres en las universidades afganas marca un nuevo retroceso en el acceso al conocimiento y la libertad académica en el país.

Esta medida forma parte de una política más amplia que también ha eliminado la enseñanza de derechos humanos y acoso sexual, y ha vetado 18 asignaturas universitarias consideradas «contrarias a la Sharía y a las políticas del sistema». Entre los textos censurados se encuentran más de 140 obras escritas por mujeres, como Safety in the Chemical Laboratory, y otras 310 publicaciones de origen iraní, lo que revela una doble intención: silenciar las voces femeninas y limitar la influencia cultural de Irán en el ámbito académico.

La exclusión de materias como Género y Desarrollo, Sociología de la Mujer o El Rol de la Mujer en la Comunicación evidencia un ataque directo a la representación femenina en el pensamiento universitario. Esta política se suma a otras restricciones impuestas desde el regreso de los talibanes al poder hace cuatro años, como la prohibición de la educación para niñas más allá del sexto grado y el cierre silencioso de programas de formación para parteras en 2024. La eliminación de contenidos sobre mujeres no solo borra sus aportes intelectuales, sino que refuerza una visión profundamente misógina del conocimiento.

Las autoridades talibanas justifican estas decisiones como parte de su interpretación de la cultura afgana y la ley islámica, aunque expertos y exfuncionarios como Zakia Adeli, antigua viceministra de justicia, señalan que esta censura es coherente con una política sistemática de exclusión de las mujeres del espacio público y educativo. La revisión de los libros fue realizada por un comité de «eruditos religiosos y expertos», según una carta oficial enviada a las universidades, lo que refuerza el carácter ideológico del proceso.

Además de la censura a autoras afganas, la eliminación de obras iraníes responde a tensiones geopolíticas entre ambos países, agravadas por disputas sobre recursos hídricos y la repatriación forzada de más de 1,5 millones de afganos desde Irán. Esta purga editorial ha generado preocupación entre docentes universitarios, quienes advierten que la eliminación de estos textos rompe el vínculo de Afganistán con la comunidad académica internacional. Profesores como los de la Universidad de Kabul se ven obligados a redactar sus propios materiales, aunque dudan de poder hacerlo bajo estándares globales dada la censura impuesta.

En conjunto, estas medidas configuran un panorama alarmante para la educación superior en Afganistán, donde el conocimiento se ve cada vez más restringido por criterios ideológicos y religiosos, y donde las voces femeninas y extranjeras son sistemáticamente silenciadas.

La Biblioteca Pública de Toronto amplía sus servicios de apoyo social y en situaciones de crisis a más sucursales

Tiberio, Vanessa. “Toronto Public Library Expanding Social, Crisis Support Services to More Branches.” The Canadian Press, 16 de septiembre de 2025. Publicado en CBC News. https://www.cbc.ca/news/canada/toronto/toronto-library-crisis-services-1.7634871

Las bibliotecas públicas de Toronto se han convertido en un espacio clave en la respuesta a la crisis de salud mental y de personas sin hogar que atraviesa la ciudad. Desde 2023, se ofrece un programa piloto de apoyo social y de crisis en colaboración con el Gerstein Crisis Centre, que ha crecido rápidamente debido a la fuerte demanda. En 2025, ya son doce las sucursales que ofrecen estos servicios gratuitos en un entorno accesible y comunitario.

El origen del programa se encuentra en la inquietud del personal bibliotecario, que se sentía limitado a la hora de atender a personas vulnerables que acudían a las bibliotecas. La asociación con Gerstein permitió que trabajadores especializados en crisis estuvieran presentes para orientar y acompañar a quienes enfrentan problemas de salud mental, adicciones o situaciones de emergencia. Para el centro, la colaboración también ha supuesto una manera de llegar a personas que difícilmente accederían a sus instalaciones.

Los resultados han sido significativos: en un año y medio, más de 8.000 personas participaron en servicios de crisis y más de 1.000 actividades de bienestar, generando cerca de 12.900 interacciones entre usuarios y trabajadores de crisis. La oferta incluye desde asesoría breve y talleres de prevención del suicidio hasta actividades de grupo como música y ejercicio, que fomentan la conexión comunitaria y ayudan a reducir la soledad, un problema creciente en Toronto donde más de un tercio de los residentes dice sentirse solo de forma frecuente.

El impacto social es evidente. Los programas han reforzado la idea de la biblioteca como uno de los últimos espacios públicos gratuitos donde cualquiera puede encontrar apoyo y pertenencia. En 2025, solo en los primeros meses del año, más de 4.000 personas participaron en estas iniciativas y se registraron más de 8.300 interacciones con trabajadores de crisis. Los responsables prevén ampliar el programa a más sucursales, guiándose por los datos de participación y las necesidades específicas de cada comunidad.

En suma, la Biblioteca Pública de Toronto ha asumido un papel innovador como centro de apoyo social, convirtiéndose no solo en un lugar de acceso a la cultura, sino también en un punto de encuentro y cuidado para quienes más lo necesitan.

Las bibliotecas como guías en el uso ético y comunitario de la inteligencia artificial

Enis, Matt “AI Influencers: Libraries Guiding AI Use.Library Journal, March 20, 2024. https://www.libraryjournal.com/story/news/ai-influencers-libraries-guiding-ai-use

El artículo aborda el creciente impacto de la inteligencia artificial generativa y el papel que pueden tener las bibliotecas para moldear su uso ético y efectivo. Se cita el libro Generative AI and Libraries: Claiming Our Place in the Center of a Shared Future de Chris Rosser y Michael Hanegan, que compara la velocidad de adopción de tecnologías como ChatGPT con la del teléfono o internet, subrayando que la IA “llega para quedarse” y transformará profundamente la sociedad.

Los autores sostienen que las bibliotecas están en una posición privilegiada para intervenir: enseñar sobre la IA, desarrollar competencias necesarias en las comunidades, colaborar con organizaciones locales de ámbito laboral, compartir recursos entre distintas bibliotecas y establecer políticas comunes. Por ejemplo, mencionan que las bibliotecas públicas se verán involucradas en una de las mayores reconversiones laborales de la historia.

Otro tema destacado es la desigualdad de acceso y conocimiento. Dr. Michael Hughes advierte que quienes entienden y tienen acceso a versiones más potentes de las herramientas de IA obtendrán ventajas, agudizando las brechas existentes. Las bibliotecas tienen ya experiencia crítica con IA y la capacidad para guiar a estudiantes y usuarios en un uso responsable.

El artículo también describe ejemplos prácticos de acciones ya en marcha. En Austin (EE.UU.), por ejemplo, la biblioteca pública y las oficinas municipales han promovido políticas de IA y formación profesional para el personal con el fin de asesorar sobre uso ético. Asimismo, la Universidad de Carolina del Norte ha creado un AI Studio en su sistema de bibliotecas, espacio destinado a talleres, diálogo comunitario, cooperación entre facultades y democratización del acceso a herramientas.

Finalmente, se destaca el reto del ritmo acelerado de cambio tecnológico. Las bibliotecas deben mantenerse al día, no solo en cuanto a las herramientas, sino también en los debates sobre implicaciones éticas, equidad, riesgos y desinformación. Se sugiere que el aprendizaje continuo, la colaboración entre bibliotecas, y la creación de políticas institucionales y locales son vías esenciales para que las bibliotecas realmente influyan.

Libros creados por bots: los bibliotecarios se enfrentan al material generado por IA en sus colecciones

Saleh, Reema. “Books by Bots: Librarians Grapple with AI-Generated Material in Collections.” American Libraries Magazine, 2 de septiembre de 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/09/02/books-by-bots/

El artículo analiza cómo la proliferación de libros creados con inteligencia artificial (IA) está generando desafíos inéditos para las bibliotecas y quienes las gestionan.

No siempre resulta sencillo detectar qué títulos han sido elaborados por estas herramientas: la simple revisión de catálogos o fichas de proveedores no basta, de modo que muchas obras producidas por IA pasan inadvertidas, complicando su evaluación.

Se mencionan casos concretos, como un libro infantil —Rabbits: Children’s Animal Fact Book, de la editorial Bold Kids— que presenta señales de haber sido generado mediante IA. Ejemplos así impulsan a los bibliotecarios a examinar con mayor detenimiento metadatos, descripciones editoriales y otras huellas que puedan revelar una autoría no humana.

Sus páginas contenían frases extrañamente redactadas, algunas de las cuales incluían datos inventados sobre los conejos (como la afirmación de que se hacen su propia ropa). Cada página de texto mostraba la misma imagen prediseñada de un conejito comiendo una zanahoria. Fotos de archivo de conejos llenaban las páginas, con sus ojos y narices desapareciendo en la sangría del libro.

Además se sospecha que el título y otros de Bold Kids, que no tiene sitio web ni autores asociados con sus libros, fueron creados por inteligencia artificial (IA). Para colmo, el libro se imprimió bajo demanda, por lo que no se podía devolver. Peor aún, algunos libros generados por IA pueden contener desinformación potencialmente peligrosa. La Sociedad Micológica de Nueva York, por ejemplo, ha advertido contra la compra de guías escritas por IA para la recolección de setas silvestres. Al consultar los registros de derechos de autor de los libros, descubrió que contenían menciones a «texto generado por IA».

El texto subraya además la urgencia de contar con políticas y directrices claras para afrontar esta nueva realidad: desde definir en qué circunstancias se incorporarán a las colecciones libros creados con IA, hasta exigir transparencia sobre su origen y mantener estándares de calidad que resguarden la integridad de los fondos bibliográficos.

Finalmente, se recogen las distintas respuestas de la profesión. Algunos bibliotecarios están estableciendo criterios de adquisición específicos que distingan entre materiales de origen humano y automatizado; otros reclaman etiquetas o declaraciones de autoría explícitas. En todos los casos se pone en valor la vigilancia constante, necesaria para identificar contenidos dudosos y garantizar que las decisiones de selección mantengan el rigor, la relevancia y el servicio a la comunidad lectora.

Cómo identificar libros generados por IA:

  • Investiga quién es el autor y cuán “real” parece ser
  • Otra señal de alerta: un libro sin autor listado en absoluto.
  • Ten precaución con los libros autopublicados, de editoriales pequeñas o de plataformas como Amazon, que filtran menos contenido generado por IA que otros proveedores.
  • Considera si el libro está aprovechando la posibilidad de que un lector lo confunda con otro más popular
  • Si el libro se ha registrado en la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU., es posible que su registro mencione la IA.

Inteligencia Artificial y profesionales bibliotecarios

Cox, Andrew M. AI and the UK Library Profession: Survey Results — A Report for CILIP. London: CILIP, 2025

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El informe analiza cómo los profesionales de bibliotecas e información en el Reino Unido están incorporando la Inteligencia Artificial (IA) en su trabajo, cuáles son sus percepciones y qué apoyos necesitan.

La encuesta, realizada entre noviembre y diciembre de 2024, recogió 162 respuestas válidas procedentes principalmente de bibliotecas universitarias, de salud y públicas. El objetivo del estudio fue conocer no solo el nivel de adopción de estas tecnologías, sino también las oportunidades, riesgos y necesidades que identifican los bibliotecarios.

El resultado más llamativo es que un 65 % de los participantes reconoció estar utilizando herramientas de IA en su trabajo cotidiano. Entre las más citadas se encuentran ChatGPT y Copilot, empleadas sobre todo para tareas de redacción, búsqueda de información y automatización de procesos rutinarios. El uso resulta más extendido en bibliotecas universitarias y de salud, mientras que en las públicas todavía es más moderado. Pese a esta presencia creciente, solo un tercio de las instituciones encuestadas contaba ya con una política específica sobre IA y otro cuarto estaba en proceso de desarrollarla, lo que indica que todavía existe un marco normativo y estratégico insuficiente.

En cuanto a los ámbitos de aplicación, el informe destaca el uso de la IA generativa para redactar borradores de documentos, apoyar la alfabetización digital de los usuarios e integrar la enseñanza crítica de estas tecnologías en programas formativos. También se la emplea en la síntesis de información y en la mejora de procesos internos, con el fin de ganar eficiencia administrativa y liberar tiempo para otras tareas de valor añadido. Todo ello revela que la profesión percibe la IA como una herramienta práctica y útil, aunque aún en fase exploratoria.

Los encuestados identificaron varias oportunidades relacionadas con la IA. Entre ellas figuran la posibilidad de mejorar la eficiencia de los servicios bibliotecarios, reforzar las competencias en análisis y gestión de datos, enriquecer la experiencia de los usuarios y desarrollar nuevas funciones profesionales ligadas a la enseñanza y mediación tecnológica. Sin embargo, junto a estos beneficios emergen preocupaciones importantes que frenan una adopción plena.

Las principales barreras son de naturaleza ética, económica y técnica. En el terreno ético, se señalaron riesgos como la falta de transparencia, los sesgos de los algoritmos, la generación de desinformación y los problemas de privacidad. Desde el punto de vista económico, muchas instituciones consideran que el coste de las soluciones comerciales de IA resulta excesivo. También se subraya el impacto ambiental que puede tener el uso intensivo de estas tecnologías, especialmente por el alto consumo energético de los sistemas. A todo ello se suma la percepción de un déficit de competencias técnicas dentro de la profesión, que limita el aprovechamiento de las herramientas disponibles, y las dudas legales vinculadas a los derechos de autor y la propiedad intelectual en relación con los contenidos generados por IA.

Frente a este panorama, los profesionales expresaron con claridad sus necesidades de apoyo. La mayoría reclama formación accesible en distintos formatos —cursos cortos, seminarios web o materiales escritos— que les permita adquirir un conocimiento práctico y actualizado. También demandan guías éticas y regulatorias que orienten el uso responsable de la IA, así como ejemplos concretos de buenas prácticas adaptadas a diferentes tipos de bibliotecas. Se espera además que CILIP desempeñe un papel de liderazgo institucional, actuando como referente en la elaboración de políticas, en la difusión de recursos y en la representación del sector en los debates públicos y regulatorios sobre la IA.

El estudio muestra que la IA se ha integrado de forma significativa en el trabajo bibliotecario del Reino Unido, aunque de manera desigual y todavía experimental. Los profesionales reconocen tanto sus beneficios como los riesgos que entraña, y existe una demanda clara de liderazgo, formación y marcos normativos que permitan gestionar esta integración de manera responsable. El informe refleja un sector en transformación, que avanza con cautela pero con la convicción de que la IA será una pieza clave en el futuro de las bibliotecas.

Encuesta al personal de la biblioteca pública

Public Library Association. Public Library Staff Survey: Summary Report. Chicago: Public Library Association, 2025.

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La encuesta de la PLA 2025 muestra que los salarios bajos y la retención de personal siguen siendo un desafío, mientras aumenta la atención a la equidad, diversidad e inclusión, aunque con menor participación en actividades prácticas. Además, la mayoría de las bibliotecas son accesibles físicamente, pero la accesibilidad tecnológica y sensorial sigue siendo limitada.

La Encuesta de Personal de Bibliotecas Públicas de 2024, realizada por la Public Library Association (PLA), recopiló datos representativos a nivel nacional sobre los roles y la representación del personal, las prácticas de contratación y retención, y las metas y actividades orientadas a crear un entorno inclusivo para el personal y los miembros de la comunidad de todas las edades y habilidades en las bibliotecas públicas de EE. UU.

Principales hallazgos:

  • Salarios y representación del personal: Los salarios de los directores de bibliotecas y los bibliotecarios principiantes no han mantenido el ritmo de la inflación. En términos reales, los salarios promedio reportados en 2024 representan una ligera disminución respecto a 2021. Los encuestados indican que los salarios bajos afectan negativamente su capacidad para contratar y retener personal.
  • Roles en la biblioteca: Aunque los roles tradicionales del personal de la biblioteca siguen siendo comunes, un mayor porcentaje de bibliotecas ahora cuenta con personal dedicado al compromiso comunitario y la divulgación.
  • Contratación y retención: En general, el 18% de todas las bibliotecas públicas reportaron la pérdida de puestos de personal en los 12 meses previos a la encuesta de 2024, una cifra inferior al 22.6% registrado en 2021.
  • Metas y actividades de EDIA: En comparación con 2021, más bibliotecas públicas tienen metas escritas formales relacionadas con la equidad, la diversidad, la inclusión y la accesibilidad (EDIA). Sin embargo, informan participar en menos actividades de EDIA en general.
  • Accesibilidad: Más del 90% de las bibliotecas públicas tienen entradas principales accesibles para personas con discapacidades, y más del 80% tienen pasillos y baños interiores que cumplen con los estándares de la ADA. Sin embargo, solo alrededor de un tercio (36%) tiene señalización en braille u otra asistencia para personas con baja visión, y la mitad (48.4%) tiene computadoras públicas con tecnologías y software accesibles.

El futuro de la IA en las bibliotecas públicas: oportunidades, desafíos y alfabetización digital

WebJunction. “What’s on the Horizon for AI and Public Libraries?WebJunction, 28 de agosto de 2025. https://www.webjunction.org/news/webjunction/public-libraries-ai-future.html

La inteligencia artificial (IA) está impulsando un cambio drástico en nuestro mundo. Es una herramienta transformadora que revoluciona las industrias e impacta la vida cotidiana. Al concluir nuestra serie sobre IA, queremos explorar qué se avecina en el panorama de la IA.

Al mantenerse al tanto de estos problemas en constante evolución, el personal bibliotecario puede desarrollar sus habilidades informativas para posicionarse como expertos en alfabetización en IA, educar al público y participar activamente en la definición del impacto social de la IA.

El enorme poder de la IA

El poder de la IA reside en su capacidad para analizar grandes cantidades de datos, aprender de la experiencia y realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, a menudo con mayor precisión, velocidad y eficiencia. Recopilar, interpretar y generar informes de datos son funciones cruciales para las bibliotecas, por lo que no sorprende que el poder de la IA esté transformando las bibliotecas públicas.

A medida que las bibliotecas desempeñan funciones más complejas y adoptan sistemas más sofisticados, se dispone de más datos para facilitar la toma de decisiones y contar la historia de la biblioteca. Esta realidad puede presentar desafíos a la hora de saber qué datos utilizar y cómo extraer conclusiones precisas. La IA puede procesar y sintetizar conjuntos de datos grandes y mixtos para generar rápidamente información y crear narrativas. Los productos o soluciones de IA independientes, fácilmente disponibles e integrados en las herramientas bibliotecarias existentes, pueden utilizarse para automatizar procesos, informar y representar colecciones, impulsar programas y la participación de la comunidad, y ofrecer servicios completamente nuevos. Sin embargo, siempre se debe tener en cuenta la privacidad de los usuarios y se debe eliminar la información de identificación personal de los datos de la biblioteca enviados a las herramientas de IA.

La Biblioteca de Pottsboro participó en un taller intensivo de consultoría sobre preparación de IA para organizaciones sin fines de lucro y colaboró ​​con miembros del equipo de Dell de todo el mundo para identificar las necesidades que la IA podría abordar. El equipo de la Biblioteca de Pottsboro se centró en los datos recopilados en su ILS, así como en los datos de la comunidad, para comprender qué información les podría proporcionar sobre las tendencias de los usuarios y las mejoras en los servicios, la colección o la difusión que convenía implementar. Por ejemplo, para orientar las decisiones de compra, el personal utilizó la IA para encontrar libros que se prestaban con frecuencia en Libby (una suscripción de libros electrónicos), pero que no tenían ejemplares impresos en su colección. También realizaron un análisis por código postal, observando la distribución de los usuarios que utilizan la biblioteca para ver si la difusión o la promoción en un código postal en particular contribuían a un aumento de titulares de tarjetas en esa zona. Finalmente, pudieron utilizar un lenguaje sencillo para consultar con la IA los datos de circulación de libros infantiles en formato físico y digital para su informe anual, sin necesidad de conocimientos avanzados de Excel para presentar los datos de forma eficaz y eficiente.

Algunas limitaciones e inquietudes

Si bien el poder de la IA puede ser notable, las precauciones que conlleva esta tecnología son significativas. El volumen de resultados de IA que circula en la web es inmenso y está en crecimiento. Es importante evaluar siempre con cuidado el contenido generado por IA para evitar sesgos y desinformación.

Según el New York Times, a medida que las empresas de IA buscan en la web nuevos datos para entrenar sus próximos modelos, es probable que incorporen parte de su propio contenido generado por IA, «creando un ciclo de retroalimentación involuntario en el que lo que antes era el resultado de una IA se convierte en la entrada de otra». Este proceso resulta en un rango más reducido de resultados de IA con el tiempo, una etapa temprana de lo que los investigadores han denominado «colapso del modelo». Cuando estos modelos se entrenan con sus propias palabras, su resultado muestra una menor diversidad lingüística. Además, este proceso puede amplificar el sesgo en los datos. Esta es una información de referencia importante para el personal de bibliotecas que podría impartir talleres sobre IA con el público.

La capacidad de la IA para suplantar la voz de alguien ha mejorado drásticamente, por lo que incidentes como el de alguien que se hace pasar por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y contacta con ministros de Asuntos Exteriores, un gobernador y un senador estadounidense serán cada vez más comunes. Esta sofisticación de la IA está provocando que incluso el director ejecutivo de The Atlantic, Nicholas Thompson, diga: «Es difícil distinguir la realidad; muy difícil». El trabajo del personal bibliotecario que participa activamente en la enseñanza de habilidades de alfabetización informacional se está volviendo cada vez más difícil.

Los problemas legales relacionados con los derechos de autor y la privacidad se están abriendo camino en el sistema judicial estadounidense. Un juez federal de San Francisco declaró que Anthropic hizo un uso legítimo de los libros de varios autores sin su consentimiento para entrenar su modelo de lenguaje Claude Large. En el fallo, el juez afirma: «Como cualquier lector que aspira a ser escritor, los LLM de Anthropic se entrenaron con obras para no adelantarse a los demás».

Evaluación del software para compartir recursos en bibliotecas

Evaluating Resource Sharing Software’ Report.”Boston Library Consortium (BLC) , 10 de septiembre de 2025.

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El objetivo principal del informe es proporcionar un conjunto claro de criterios que permitan a bibliotecas individuales y consorcios evaluar las funcionalidades de sus plataformas de intercambio de recursos y motivar un diálogo con administradores y proveedores de software para impulsar mejoras centradas en las necesidades reales del personal y los usuarios.

El documento incluye diversas secciones fundamentales. En primer lugar, ofrece criterios de evaluación, organizados entre funcionalidades esenciales (“must-have”) y deseables (“nice-to-have”), con el fin de guiar a los equipos responsables a identificar las prioridades locales según sus contextos específicos. Además, se presenta un marco histórico que revisa la evolución de las herramientas de intercambio de recursos en la última década, destacando los desafíos enfrentados y los modos en que BLC ha adaptado su enfoque frente a un entorno tecnológico y normativo cambiante. También se describe la metodología de categorización y priorización empleada para jerarquizar necesidades y crear una base de conocimiento que pueda servir tanto al consorcio como a la comunidad más amplia de bibliotecas

¿Por qué están desapareciendo los espacios silencios en las bibliotecas?

Gioia, Ted. “Why Are Quiet Spaces Disappearing?The Honest Broker (blog), July 26, 2025.

Se analiza cómo los espacios silenciosos están desapareciendo y qué consecuencias tiene esta pérdida en nuestra vida cotidiana.

El autor comienza relatando la experiencia de un amigo que viaja en los trenes Amtrak y aprovecha el llamado Quiet Car, donde las normas establecen hablar en voz baja, prohibir llamadas telefónicas y usar dispositivos electrónicos solo con auriculares a volumen reducido. Sin embargo, en la práctica, este espacio no siempre es silencioso y muchas veces resulta tan ruidoso como el resto del tren. Gioia conecta este ejemplo con un fenómeno más amplio: la desaparición de la tranquilidad en lugares donde antes se consideraba esencial. Museos y bibliotecas, antaño santuarios de silencio, ahora están llenos de ruido. Los museos se convierten en espacios bulliciosos, con niños jugando y familias conversando en voz alta. Las bibliotecas, que durante décadas eran templos de quietud vigilados por bibliotecarios que imponían el silencio, se han transformado en centros sociales que incluyen cafeterías y zonas de reunión, promoviendo deliberadamente la interacción antes reprimida.

El autor sugiere que uno de los factores que ha acelerado este cambio es la pandemia. Durante el confinamiento se modificaron las normas sociales y, al regresar a los espacios compartidos, muchas personas olvidaron o ignoraron las reglas de cortesía: llamadas en altavoz, música sin auriculares, reuniones grabadas sin cuidado. Gioia compara esta situación con la teoría de las “ventanas rotas”: cuando un espacio se percibe como desordenado o ruidoso, la falta de respeto se multiplica rápidamente. La consecuencia es que los espacios públicos que antes eran refugios de silencio hoy están contaminados por el ruido constante.

Ante este panorama, Gioia plantea la necesidad de buscar refugios alternativos. En la vida urbana, los lugares más accesibles son los privados: cerrar la puerta de una habitación, aislarse en un baño o, para quienes tienen recursos, retirarse a espacios naturales como bosques, montañas o jardines. Sin embargo, advierte que estos entornos suelen ser limitados o costosos, por lo que propone recuperar o reinventar espacios de contemplación, como ermitas modernas o centros de relajación, que ofrezcan la posibilidad de “chill out” sin presiones comerciales. Incluso lo sugiere como una oportunidad de negocio y, al mismo tiempo, como una reivindicación cultural que puede empezar en instituciones no lucrativas como bibliotecas y museos.

Las reacciones de la comunidad refuerzan este diagnóstico. Un trabajador de biblioteca comenta que, aunque existen áreas silenciosas, en la mayoría de los espacios los niveles de ruido varían y muchos bibliotecarios evitan pedir silencio por miedo a confrontaciones. Otros usuarios señalan que las bibliotecas se han convertido en centros comunitarios, supliendo la falta de “terceros espacios” gratuitos, lo que ha hecho que el silencio deje de ser prioridad. Entre los comentarios predomina la nostalgia por la cultura del “shushing” (onomatopeya “shhh”) y la frustración por la pérdida de zonas de calma en la vida urbana.