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Integrando la Alfabetización en Inteligencia Artificial en los Programas de Alfabetización Mediática e Informacional en la Educación Superior



Ndungu, Miriam W. 2024. “Integrating Basic Artificial Intelligence Literacy into Media and Information Literacy Programs in Higher Education: A Framework for Librarians and Educators.” Journal of Information Literacy 18, no. 2: 122–139. https://doi.org/10.11645/18.2.641.

El artículo de Miriam Ndungu explora cómo introducir habilidades básicas de alfabetización en inteligencia artificial (IA) en la educación superior, proponiendo su integración dentro de los programas ya existentes de alfabetización mediática e informacional (MIL, por sus siglas en inglés). Según la autora, esta aproximación es viable porque ambas áreas comparten elementos comunes, como las técnicas de búsqueda, la evaluación crítica de información y el uso responsable de recursos informativos. La integración de componentes de IA enriquecería estos programas, actualizándolos para abordar las necesidades de una era tecnológica.

Ndungu argumenta que el currículo de MIL debe modernizarse incorporando conceptos específicos de IA, como la alfabetización en algoritmos, la comprensión de datos, la ética en el uso de IA y el reconocimiento de las limitaciones inherentes a estas tecnologías. Esto no solo mejoraría la alfabetización digital de los estudiantes, sino que también los capacitaría para evaluar de manera crítica cómo los sistemas de IA influyen en la creación y diseminación de información.

El artículo resalta que las bibliotecas universitarias son instituciones clave para implementar estos cambios, debido a su experiencia en la enseñanza de habilidades informativas y tecnológicas. No obstante, para asumir este papel, los bibliotecarios deberán adquirir nuevas competencias a través de cursos especializados en IA, talleres y su participación en comunidades de práctica. Ndungu cita ejemplos de bibliotecas pioneras en esta área, como las bibliotecas FIU en Florida (Green Library y Hubert Library) y el Massachusetts Library System, que ya están demostrando cómo las bibliotecas pueden liderar la alfabetización en IA en el ámbito educativo.

Además, la autora analiza cómo la alfabetización en IA puede alinearse con el Marco de Alfabetización Informacional para la Educación Superior de la ACRL (Association of College and Research Libraries). Sugiere prácticas de conocimiento y disposiciones específicas relacionadas con la IA que podrían integrarse en los marcos existentes. Estos incluyen habilidades como el análisis crítico de algoritmos y datos, la comprensión de los impactos éticos de las decisiones automatizadas y el uso responsable de la tecnología.

Finalmente, Ndungu concluye con un llamado urgente a los bibliotecarios y a las instituciones de educación superior para que lideren esta transformación educativa. La autora insiste en que la actualización de los programas de MIL para incluir alfabetización en IA no es solo una oportunidad, sino una necesidad imperante para preparar a los estudiantes frente a los retos y oportunidades que presenta la sociedad contemporánea impulsada por la inteligencia artificial.

Juegos y herramientas didácticas de la Biblioteca de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca

Biblioteca de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca

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Guía

La Biblioteca de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca ha incorporado una nueva sección de recursos y herramientas didácticas, cuyo propósito es apoyar a docentes, profesionales sanitarios, estudiantes y pacientes en su formación y desarrollo, especialmente aquellos con necesidades específicas.

Esta ampliación incluye materiales orientados a abordar y facilitar el aprendizaje sobre trastornos cognitivos, demencias, autismo, gestión emocional y más. De esta manera, se pretende ofrecer una colección inclusiva que permita a todos los usuarios, independientemente de su condición, acceder a recursos que favorezcan tanto su aprendizaje como su bienestar.

Uno de los principales enfoques de esta sección son las herramientas que estimulan diferentes funciones cognitivas. Entre ellas, se incluyen materiales diseñados para trabajar la memoria, el razonamiento lógico, la percepción espacial, el análisis y el pensamiento crítico. En este sentido, la biblioteca ha sumado juegos, como puzzles y tarjetas, pensados para mejorar la identificación y comprensión emocional, especialmente en niños y personas con dificultades cognitivas.

Por ejemplo, se han incluido tarjetas de estimulación cognitiva para adultos mayores con Alzheimer o demencia. Este conjunto de 80 cartas plastificadas tiene como objetivo mejorar funciones como la memoria, la atención y el lenguaje a través de actividades desafiantes y divertidas. Además, el Cortex Access+, un juego adaptado para personas con trastornos cognitivos, se encuentra disponible en la biblioteca. Este juego ha sido testado y validado por profesionales médicos y está diseñado para estimular la atención, la memoria, el razonamiento y la capacidad de cálculo en un entorno accesible y de fácil uso. Otro recurso destacado es el Super Cortex Challenge, que presenta ocho tipos de retos que fomentan habilidades cognitivas como la percepción espacial, la memorización y el análisis, en un formato interactivo y colaborativo.

Además de los recursos relacionados con las funciones cognitivas, la biblioteca ha incorporado materiales didácticos que facilitan la enseñanza y aprendizaje de la anatomía humana. Un ejemplo claro es el modelo de cerebro humano en 3D desmontable, que permite una exploración inmersiva y práctica de la anatomía del cerebro. Este modelo es ideal tanto para el aprendizaje en el aula como para demostraciones clínicas, proporcionando una solución completa para la enseñanza de la anatomía humana de manera interactiva. Este tipo de recursos permite que los estudiantes y profesionales de la salud se adentren en la comprensión del cuerpo humano desde una perspectiva visual y táctil, favoreciendo la retención y comprensión de conceptos complejos.

Por otro lado, también se han incorporado juegos de mesa de carácter científico, como Virus!, un juego de estrategia en el que los jugadores deben erradicar virus dentro de un laboratorio. Este juego no solo resulta educativo, sino que también introduce de manera divertida temas relacionados con la microbiología y la virología. Asimismo, se han añadido juegos como Celulosa, que permite a los jugadores adentrarse en el mundo de las células vegetales, aprendiendo sobre procesos celulares como la fotosíntesis y la respiración celular mientras gestionan recursos limitados para ganar puntos. Este tipo de juegos refuerza el aprendizaje mediante la práctica y la diversión, estimulando el pensamiento lógico y estratégico.

Además de los juegos de mesa, la biblioteca ha añadido recursos para trabajar con personas con autismo, como el Llavero de comportamiento ASD, una herramienta visual con tarjetas que representan comportamientos tanto positivos como negativos. Estas tarjetas ayudan a identificar y comprender las emociones y comportamientos en personas con autismo, facilitando la comunicación visual no verbal, una técnica fundamental para el desarrollo de habilidades sociales y emocionales en este colectivo.

Otro recurso innovador son las tarjetas de emociones, un conjunto de 25 tarjetas diseñadas para ayudar a los niños a identificar, nombrar y comprender sus emociones de manera divertida y accesible. Estas tarjetas, basadas en ilustraciones y textos, permiten a los niños aprender a reconocer y expresar sus emociones, lo que contribuye a su desarrollo emocional y a la mejora de su inteligencia emocional.

Con la inclusión de estos nuevos recursos, la Biblioteca de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca no solo amplía su oferta académica y profesional, sino que también se posiciona como un centro inclusivo que proporciona herramientas didácticas y de apoyo para una amplia gama de usuarios. Estos recursos no solo favorecen el aprendizaje de conceptos teóricos, sino que también proporcionan herramientas prácticas que mejoran la calidad de vida de pacientes y cuidadores. Además, la biblioteca continúa ampliando y actualizando sus fondos, con la esperanza de seguir apoyando a la comunidad académica y profesional con recursos innovadores y de gran valor educativo.

El papel de los bibliotecarios universitarios en relación a la AI: el ser humano en el centro

Guzman, Dani. «Human at the Center, AI in the Loop: The Role of Librarians in Shaping Academic AI.» Katina Magazine, 2024. https://katinamagazine.org/content/article/sponsored/2024/human-at-the-center-ai-in-the-loop-clarivate.

A medida que la IA se ha ido desplegando en diversos sectores, las bibliotecas, en particular las universitarias, se encuentran en una posición clave para integrar estas tecnologías de manera que potencien su misión educativa, en lugar de reemplazar la labor humana. Según el artículo, la clave está en equilibrar la automatización con la experiencia humana, utilizando la IA como una herramienta de apoyo en lugar de como un sustituto de las habilidades de los bibliotecarios.

La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) ha generado una variedad de opiniones sobre su impacto en el trabajo, especialmente en campos del conocimiento que requieren habilidades especializadas, como las bibliotecas universitarias. Mientras que algunos temen que la IA pueda reemplazar a los humanos, otros la ven como una oportunidad para mejorar y transformar la manera en que se lleva a cabo el trabajo intelectual. Entre estas posturas, muchos, incluidos los bibliotecarios, consideran que la IA abre nuevas posibilidades para optimizar los servicios y mejorar la eficiencia.

Una de las primeras consideraciones que aborda es cómo las bibliotecas deben identificar los casos de uso adecuados de la IA, como la mejora en la productividad, la investigación y el apoyo a los estudiantes. Los bibliotecarios tienen un papel fundamental en priorizar estas aplicaciones, ayudando a asegurar que la implementación de la IA se alinee con los objetivos estratégicos y operativos de las bibliotecas. La IA ya está siendo utilizada para tareas como el descubrimiento de investigación, la mejora en la búsqueda de literatura y la gestión de metadatos, lo que permite a los bibliotecarios centrarse en tareas más estratégicas.

El primer paso en la implementación de IA es identificar áreas donde la tecnología pueda agregar valor sin afectar la misión principal de las bibliotecas, que incluye el descubrimiento de investigaciones, el apoyo a los estudiantes y la mejora de la productividad interna. Los bibliotecarios, con su experiencia en gestionar información y procesos, tienen un papel crucial en determinar los casos de uso más efectivos de la IA, ayudando a priorizar las herramientas que pueden tener el mayor impacto.

El artículo también aborda cómo la IA puede transformar los servicios bibliotecarios. Por ejemplo, la implementación de herramientas basadas en IA puede simplificar tareas complejas como las revisiones de literatura o el análisis de datos, mejorando la experiencia de los estudiantes y de los investigadores. Además, la IA tiene el potencial de crear nuevos servicios, como sistemas de análisis de datos que permiten descubrir patrones y tendencias en la información, lo que puede ser útil tanto para la investigación académica como para la enseñanza. Pero sobre todo se destaca la importancia de que los bibliotecarios mantengan un control humano en el uso de estas herramientas para asegurar la integridad académica.

Otro aspecto importante que se menciona es la relación entre la IA y los principios éticos y de transparencia. Las bibliotecas deben garantizar que las herramientas de IA que utilicen estén basadas en fuentes académicas confiables y que ofrezcan a los usuarios acceso a la información utilizada. Esto es esencial para mantener la confianza en los sistemas impulsados por IA. Además, la ética en la implementación de la IA es crucial para evitar problemas como la desinformación o los sesgos. En este sentido, la seguridad y la protección de los datos de los usuarios también deben ser una prioridad, especialmente dado el entorno regulatorio en constante cambio en torno a la privacidad de los datos.

A medida que la IA se integra más en los servicios bibliotecarios, es crucial establecer un equilibrio adecuado entre la autonomía de las máquinas y el juicio humano. La transparencia, la ética y la seguridad son tres áreas clave donde los bibliotecarios deben intervenir para garantizar que la IA se utilice de manera responsable.

  1. Transparencia: Los bibliotecarios deben asegurarse de que las herramientas de IA sean transparentes sobre las fuentes de información que utilizan. Esto es fundamental para mantener la confianza de los usuarios en los resultados generados por la IA. Asegurarse de que las fuentes sean académicamente válidas y accesibles es una prioridad para preservar la integridad de la información.
  2. Ética: Los sistemas de IA deben diseñarse para evitar la desinformación, los sesgos y otros problemas éticos, como las «alucinaciones» (información incorrecta generada por IA). Los bibliotecarios desempeñan un papel esencial en la evaluación de la ética de las herramientas de IA, asegurando que los usuarios reciban información precisa y confiable.
  3. Seguridad: La privacidad de los datos de los usuarios es una prioridad. Los bibliotecarios deben asegurarse de que las herramientas de IA cumplan con los estándares de seguridad y las regulaciones globales de privacidad, protegiendo los datos sensibles mientras se brindan servicios personalizados a los usuarios.

Por último, se resalta que el futuro de las bibliotecas universitarias dependerá de cómo logren integrar la IA de manera efectiva, preservando la experiencia humana y el juicio profesional. A través de la promoción de la alfabetización digital y la colaboración con otras instituciones académicas y proveedores de tecnología, los bibliotecarios podrán asegurar que la IA se utilice de manera ética y efectiva, contribuyendo al desarrollo de la investigación y la enseñanza sin perder de vista los valores fundamentales de las bibliotecas.

La biblioteca universitaria en evolución: lo que se gana, lo que se pierde

Mintz, Steven. «The Evolving University Library». Inside Higher Ed. Accedido 4 de noviembre de 2024. https://www.insidehighered.com/opinion/blogs/higher-ed-gamma/2024/10/28/whats-gained-whats-lost-evolving-university-library.

Steven Mintz reflexiona sobre la transformación de las bibliotecas universitarias en la era digital. Anteriormente consideradas el «joya» académica de los campus, las bibliotecas solían reflejar la calidad y el prestigio de una universidad a través del tamaño de sus colecciones impresas y su papel como centro intelectual. Sin embargo, con el auge de los recursos digitales y la caída en el uso de materiales físicos, las bibliotecas han pasado de ser espacios de investigación a convertirse en centros multifuncionales que pueden incluir desde áreas de estudio, cafés, centros de asesoría hasta espacios de colaboración tecnológica.

Mintz explica que esta transición ha tenido consecuencias significativas en cómo se realiza la investigación académica y cómo los estudiantes interactúan con el conocimiento. La circulación de libros impresos ha disminuido drásticamente en muchas universidades, mientras que el acceso a recursos digitales, como artículos en línea y bases de datos, ha redefinido el panorama de la investigación académica. Por ejemplo, en la Universidad de Virginia, el uso de libros impresos cayó de 1.085.000 ejemplares en 1999–2000 a solo 207,000 en 2016–17. Este cambio también refleja un descenso en la «lectura profunda» y en el uso de materiales extensos, que tradicionalmente fomentaban la reflexión y el análisis crítico en los estudiantes.

El artículo también destaca cómo la proliferación de tecnologías de búsqueda y herramientas de inteligencia artificial ha transformado la lectura académica. Las búsquedas digitales permiten una consulta eficiente, pero también tienden a ser más dirigidas y menos exploratorias, limitando la oportunidad de descubrir obras inesperadas al hojear los estantes de una biblioteca física. Además, las bibliotecas han comenzado a deacoplarse de su rol de archivo histórico, enviando colecciones impresas, como microfilms y otros materiales, a depósitos externos. Esto dificulta el acceso a los documentos históricos, necesarios para investigaciones en disciplinas como historia y humanidades.

Mintz subraya que, si bien el cambio hacia la digitalización y el acceso abierto ha democratizado el conocimiento en cierta medida, ha generado problemas complejos. Los altos costos de suscripción a bases de datos propietarias, las restricciones de derechos de autor y la menor disponibilidad de ciertas obras en formato digital son algunos de los desafíos que enfrentan hoy en día las bibliotecas. En particular, la desaparición de la exploración casual y la pérdida de acceso a contenidos «efímeros» (como anuncios o ilustraciones en ediciones impresas) limitan la experiencia completa de aprendizaje y pueden empobrecer la comprensión del contexto cultural e histórico de una época.

Frente a estos desafíos, Mintz argumenta que el rol de los bibliotecarios es más esencial que nunca. Más allá de ser guardianes de libros, deben desempeñarse como educadores en alfabetización digital, consultores de investigación y expertos en la gestión de grandes volúmenes de información. La «proletarización» de la profesión, según Mintz, donde muchos bibliotecarios son percibidos como personal de apoyo más que como contribuyentes académicos, es un reto que deben enfrentar las universidades si desean mantener la relevancia de las bibliotecas en el futuro.

Finalmente, Mintz propone que las bibliotecas deberían adoptar un modelo híbrido, en el cual la tecnología coexista con las colecciones físicas y los eventos culturales. Sugiere que estas instituciones se conviertan en centros de aprendizaje dinámicos que promuevan el pensamiento crítico, la colaboración interdisciplinaria y el compromiso intelectual, organizando actividades como clubes de lectura, festivales literarios y proyectos de humanidades digitales. Así, las bibliotecas universitarias pueden recuperar su rol como espacios de encuentro intelectual en el campus, preservando el valor de la lectura profunda y la reflexión crítica en un mundo cada vez más digital.

Para lo que propone las siguientes estrategias:

  • Integrar libros raros, manuscritos, archivos y colecciones especiales más profundamente en el plan de estudios, ofreciendo a los estudiantes oportunidades únicas para la investigación y la exploración intelectual.
  • Organizar clubes de lectura y grupos de lectura (tanto en línea como presenciales) que se centren en diversos géneros o temas sociales para atraer a una gran variedad de estudiantes.
  • Crear círculos de lectura dirigidos por compañeros, que permitan a los estudiantes organizar sus propios grupos, compartir recomendaciones de libros y debatir sobre la literatura que les apasiona.
  • Patrocinar intercambios de libros, en los que los estudiantes puedan cambiar los libros que han leído por otros nuevos, fomentando así una comunidad de lectura vibrante y compartida.
  • Animar al profesorado y al personal a compartir recomendaciones de lectura a través de las páginas web de la universidad, boletines, tablones de anuncios o en persona, fomentando debates informales en torno a los libros.
  • Organizar actos literarios y lecturas de autores, con sesiones de preguntas y respuestas en las que los autores hablen de su proceso creativo y sus obras.
  • Organizar festivales literarios en todo el campus que incluyan mesas redondas, talleres y firmas de libros, para llamar la atención sobre la riqueza de la cultura literaria.
  • Organizar un festival del libro con sesiones de cuentacuentos, actuaciones orales, charlas de autores y debates temáticos que den vida a la literatura para la comunidad universitaria.

Inteligencia artificial en bibliotecas universitarias españolas

Observatorio de Inteligencia Artificial REBIUN. Inteligencia artificial en bibliotecas universitarias españolas. . REBIUN, 2024

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La encuesta del Observatorio IA de REBIUN, realizada entre el 20/06/2024 y el 12/07/2024, explora el estado de la inteligencia artificial en sus bibliotecas, con una participación del 67%. Revela un interés moderado en la IA, pero destaca obstáculos como la volatilidad del entorno y la falta de competencias del personal, además de una formación autodidacta y limitada. Solo el 25% de las universidades encuestadas tienen una política de IA, mientras que la implementación en áreas como el proceso técnico, atención al usuario y apoyo a la investigación es baja, aunque existen iniciativas como chatbots y herramientas de accesibilidad. El estudio también recoge preocupación por la ética de la IA y la expectativa de que el Observatorio IA provea formación y contenidos actualizados.

Nuevas directrices sobre IA para ayudar a las bibliotecas de investigación

Lauren Coffey, «New AI Guidelines Aim to Help Research Libraries», Inside Higher Ed, accedido 8 de octubre de 2024, https://www.insidehighered.com/news/tech-innovation/libraries/2024/05/01/new-ai-guidelines-aim-help-research-librarians.

The Association of Research Libraries (ARL) ha publicado nuevas directrices sobre inteligencia artificial (IA) para ayudar a los bibliotecarios a afrontar el aumento de consultas relacionadas con esta tecnología emergente. Desde el lanzamiento de ChatGPT hace dos años, los bibliotecarios han asumido un papel clave en la investigación y el desarrollo de la IA, abordando inquietudes sobre derechos de autor y citaciones.

Las siete directrices se centran en el desarrollo y despliegue de la IA generativa, como los modelos de lenguaje de OpenAI, y buscan promover prácticas éticas y transparentes, así como construir confianza entre los interesados en el entorno de la investigación. Una encuesta reciente reveló que más del 75% de los bibliotecarios consideran urgente abordar las preocupaciones éticas y de privacidad relacionadas con la IA, tales como la violación de la privacidad y el uso indebido de datos.

Las directrices incluyen:

  1. Fomentar la alfabetización digital: Educar a los usuarios de la biblioteca sobre la IA.
  2. Entender y concienciar sobre el sesgo en la IA: Ayudar a los usuarios a evaluar la información generada por la IA.
  3. Abogar por la apertura y la transparencia: Centrándose en los algoritmos y datos utilizados para crear la IA.
  4. Reconocer la importancia de los humanos en la IA: Asegurar que la ética y la accesibilidad sean consideradas en su uso.
  5. Priorizar la seguridad y privacidad: Abogar por leyes que protejan la información personal de los usuarios.
  6. Continuar con la aplicación de la ley de derechos de autor: Proteger los derechos de las bibliotecas para fines de investigación y educación.
  7. Promover la equidad en la información digital: Garantizar que las leyes de derechos de autor no sean superadas por contratos con empresas privadas.

Las líderes de ARL, Katherine Klosek y Cynthia Hudson Vitale, destacaron que estas directrices son un punto de referencia para abordar preocupaciones relacionadas con la IA y que están abiertas a futuras discusiones a medida que la tecnología y sus implicaciones evolucionan.

Los espacios físicos son los servicios de biblioteca más valorados por los estudiantes

Edward Harold Stocking, Rosalind Bucy, y Carlos Ramirez-Reyes, «First-gen and the library: a survey of student perceptions of academic library services», Performance Measurement and Metrics ahead-of-print, n.o ahead-of-print (1 de enero de 2024), https://doi.org/10.1108/PMM-11-2023-0037.

El estudio «First-gen and the library: a survey of student perceptions of academic library services» reveló diferencias significativas entre las percepciones de los estudiantes de primera generación (FGCS) y sus compañeros no pertenecientes a este grupo con respecto a la importancia y satisfacción con los servicios bibliotecarios.

En primer lugar, se identificaron diferencias estadísticas significativas en el 35% de los servicios bibliotecarios evaluados. Los estudiantes de primera generación otorgaron una mayor importancia y expresaron mayor satisfacción con estos servicios en comparación con los estudiantes no de primera generación.

Los FGCS consideraron como más relevantes los servicios relacionados con los espacios físicos de la biblioteca, así como aquellos vinculados al acceso y descubrimiento de recursos. Estos aspectos fueron percibidos como esenciales para su experiencia académica.

Además, los servicios que brindan apoyo directo a los estudiantes, como las consultas con bibliotecarios, y los servicios que ofrecen acceso a tecnología, mostraron las diferencias más notables entre ambos grupos de estudiantes. Los FGCS valoraron más estos aspectos, lo que refleja sus necesidades y expectativas específicas.

Las bibliotecas de la Universidad Mcgill inauguran un centro de colecciones innovador: una nueva era en la conservación y recuperación sostenible de libros

«McGill University Libraries Unveil Game-Changing Collections Centre: A New Era in Sustainable Book Preservation and Retrieval», Newsroom, accedido 7 de octubre de 2024, https://www.mcgill.ca/newsroom/channels/news/mcgill-university-libraries-unveil-game-changing-collections-centre-new-era-sustainable-book-360169.

«Bibliotecas de la Universidad McGill Inauguran un Centro de Colecciones Innovador: Una Nueva Era en la Conservación y Recuperación Sostenible de Libros»

El 1 de octubre de 2024, la Universidad McGill inauguró su nuevo Centro de Colecciones, un hito histórico como su primer proyecto de diseño y construcción, que establece un nuevo estándar en conservación y sostenibilidad en Quebec. Ubicado en Valleyfield, el centro ocupa 4.200 metros cuadrados y cuenta con un revolucionario sistema automatizado de recuperación que puede almacenar 2.38 millones de libros. Esta instalación utiliza el sistema AutoStore©, convirtiendo a las bibliotecas de McGill en las únicas del mundo en emplear esta tecnología para el almacenamiento y recuperación de libros.

El centro será el nuevo núcleo del servicio de recuperación y entrega de libros de McGill, albergando materiales antiguos y significativos que son menos frecuentemente consultados. Esta iniciativa reafirma el compromiso de McGill de preservar y facilitar el acceso a sus valiosas colecciones, al tiempo que libera espacio en las estanterías del campus para fomentar entornos colaborativos de estudio e investigación.

La sostenibilidad es un pilar fundamental del Centro de Colecciones, que ha recibido la certificación LEED Gold por su compromiso con la conservación de energía, la reducción del uso de agua y el impacto ambiental mínimo. El sistema automatizado, que opera con seis robots, es extremadamente eficiente energéticamente. Además, el edificio cuenta con medidas avanzadas para prevenir infiltraciones de agua, inundaciones y incendios, asegurando la protección de las colecciones de McGill.

Guylaine Beaudry, Decana de Bibliotecas de McGill, destacó que este proyecto transformador garantiza que el conocimiento acumulado desde 1845 permanezca accesible para la comunidad actual y las futuras generaciones. La inauguración del Centro representa un paso importante en la estrategia de sostenibilidad y cambio climático de la universidad.

Situación de las bibliotecas universitarias en EE. UU (2024)

The State of U.S. Academic Libraries: Findings from the ACRL 2023 Annual Survey. Chicago: ALA, 2024

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El informe de la ACRL 2023 muestra que las bibliotecas universitarias en EE. UU. han aumentado sus gastos y actividad tras la pandemia, aunque aún no alcanzan los niveles pre-pandemia. Los materiales digitales representan el 98.4% de la circulación y su costo sigue siendo significativo. Las bibliotecas doctorales tienen mayores recursos que las instituciones más pequeñas.

El informe anual de la Association of College & Research Libraries (ACRL) de 2023 proporciona una visión general del estado de las bibliotecas universitarias en EE. UU., basado en las respuestas de 1,414 instituciones. Aquí se destacan algunos hallazgos clave:

  1. Personal bibliotecario: El promedio de personal equivalente a tiempo completo (FTE) en las bibliotecas universitarias es de 36.2 empleados, con una mediana de 15.7. Las universidades con programas doctorales tienen niveles de personal mucho más altos en comparación con otros tipos de instituciones. Las universidades de dos años y las instituciones de nivel asociado tienen la mayor proporción de estudiantes por empleado.
  2. Gastos totales: En 2023, los gastos totales (excluyendo beneficios adicionales) alcanzaron un promedio de casi 4 millones de dólares, con una mediana de 1.1 millones. Ajustado por inflación, esto representa un ligero aumento con respecto a 2022, aunque los niveles de gasto siguen siendo inferiores a los registrados antes de la pandemia.
  3. Materiales digitales: Los materiales digitales representan el 98.4% del total de la circulación en las bibliotecas universitarias. Sin embargo, estos materiales suponen un costo significativo, ya que los compromisos continuos con suscripciones representan el 34.9% de los gastos totales de las bibliotecas.
  4. Instrucción bibliotecaria: La instrucción en bibliotecas muestra signos de recuperación después de la pandemia. El número promedio de presentaciones anuales a grupos y la asistencia total han aumentado en los últimos tres años, aunque siguen estando por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Este informe refleja que, aunque las bibliotecas universitarias están recuperándose gradualmente en términos de actividad y gastos, aún enfrentan desafíos financieros y operativos. Las suscripciones a materiales digitales siguen representando un costo considerable, y los niveles de instrucción aún no han alcanzado los niveles anteriores a la pandemia. Sin embargo, el personal y los recursos en las bibliotecas más grandes, como las universidades doctorales, siguen siendo más robustos en comparación con instituciones más pequeñas como los colleges de dos años.

Mejorar el descubrimiento del acceso abierto para los usuarios de bibliotecas universitarias

Improving Open Access Discovery for Academic Library Users. OCLC Research, 2024

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Este informe analiza estrategias para mejorar la visibilidad de publicaciones académicas revisadas por pares y de acceso abierto (OA) para las comunidades bibliotecarias. El mismo surge de una colaboración entre OCLC Research y dos consorcios bibliotecarios de los Países Bajos: Universiteitsbibliotheken en Nationale Bibliotheek (UKB) y Samenwerkingsverband Hogeschoolbibliotheken (SHB). Ambos consorcios han sido fundamentales en el avance hacia un acceso abierto total a las publicaciones en todas las instituciones educativas y dominios de investigación en los Países Bajos. Este trabajo busca cerrar la brecha entre la disponibilidad de publicaciones de OA y su descubrimiento por parte de los usuarios.

El informe ofrece un análisis profundo de los esfuerzos realizados por el personal bibliotecario de siete instituciones en los Países Bajos para facilitar el acceso a publicaciones de OA. Además, se exploran los comportamientos de los usuarios, proporcionando información valiosa para que las bibliotecas universitarias de todo el mundo entablen conversaciones significativas sobre cómo mejorar el acceso a estos recursos, considerando los contextos locales y las necesidades de sus usuarios.

Los resultados de la encuesta a usuarios confirmaron el valor y la dirección de los esfuerzos del personal bibliotecario para integrar las publicaciones de acceso abierto (OA) en sus colecciones y flujos de trabajo, aumentar la concienciación y el conocimiento de los usuarios sobre OA, y hacer visible el metadata de las publicaciones institucionales OA para su recopilación y agregación. A medida que aumenta la cantidad de contenido OA, el personal bibliotecario tiene la oportunidad de incorporar estas publicaciones de manera más integral en las políticas, colecciones y estrategias de la biblioteca, así como en la instrucción y el alcance a los usuarios.