Archivo de la etiqueta: Animación a la lectura

Tendencias de la lectura en la universidad

Ramírez Leyva, E. M. (2015). [e-Book]  Tendencias de la lectura en la universidad. México, UNAM, 2014.

Texto completo

Cada vez son más las instituciones de educación superior que innovan sus métodos pedagógicos, impulsan investigaciones y promueven programas de fomento de la lectura, la escritura, la comunicación y las habilidades informativas. Esta obra presenta trabajos sobre los panoramas de lectura y escritura como un proceso continuo desde preescolar hasta el posgrado; sobre la construcción de una universidad lectora y la formación de bibliotecarios como formadores de lectores y escritores; y sobre proyectos de docencia y promoción de la lectura destinados a las comunidades universitarias. Estos trabajos giran en torno a tres temas: la problemática de la lectura y escritura en estudiantes universitarios; el fomento de la lectura y la alfabetización Informacional; y la formación de promotores de lectura en la universidad.

El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro

 girl2breading2bebook

 

«Estamos asistiendo a un nuevo mundo que comienza a emerger, mientras el anterior se va diluyendo, aunque se resiste a desaparecer. Vivimos una revolución que a diferencia de las anteriores conlleva en su seno múltiples revoluciones que se suceden a diario, microrrevoluciones de carácter técnico que van mutando a la par que lo van haciendo las prácticas de lectura y escritura»

Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García. “El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro.” Cuadernos de documentación multimedia vol. 26. (2015)

Grupo de Investigación reconocido E-LECTRA

Descargar Texto completo PDF

 

El tiempo que vivimos no es precisamente una época de certezas. Nada de lo que ahora conocemos, ni siquiera el último descubrimiento científico, tiene garantizado un espacio en un planeta hiperconectado y en permanente evolución. En este contexto lo que fundamentalmente se está produciendo es un desplazamiento de lo analógico hacia lo digital. En este artículo analizamos la configuración de un nuevo concepto de libro que con su transformación digital está operando más allá del objeto para convertirse en un sistema de comunicación transmedia a través de tres procesos que son las tecnologías disruptivas, la desintermediación y la socialización del libro y la lectura.

 

El libro siempre ha sido considerado como el medio utilizado por una población de autores y de lectores para satisfacer sus necesidades de comunicación escrita en la distancia y en el tiempo, necesidades que han sido satisfechas durante más de quinientos años por la estructura profesional de producción y distribución de los escritos. Las definiciones del libro se han dividido entre aquellos que lo consideran principalmente en su materialidad, y aquellos que lo consideran desde la perspectiva que toma en consideración su carácter como portador de un mensaje desde el punto de vista sociológico y semiótico. Explicar un texto exclusivamente por su forma material sería absurdo y se incurriría en un simplismo. La identificación del mismo nunca ha representado problema alguno desde el momento en que el concepto estaba asociado a un soporte, el papel, que le confería un carácter unitario y, en cierto modo, totalizador en el que continente y contenido formaban parte de un objeto en el que ambos conceptos eran indisociables. Pero la aparición de tecnologías de la información electrónica ha cambiado radicalmente este concepto de libro. La realidad es que, durante estos últimos años, el ecosistema del libro ha experimentado un cambio radical en todos sus elementos. La aparición de los libros electrónicos y las prestaciones asociadas a los mismos a través de las aplicaciones de eReader y tablet, blog, plataformas y sistemas de lectura social, etc., han puesto en cuestión las definiciones canónicas asociadas al libro tradicional, lo que a su vez está trastocando las pautas y hábitos de lectura en particular.

Se transforma el papel de las librerías como núcleos de acceso al libro impreso, el papel de las bibliotecas como sitios de salvaguarda y difusión del saber, los derechos asociados a la función de autor y su dimensión económica, con la crisis del copyright y de la propiedad intelectual, la crisis de los intermediarios obligados a reinventarse e idear nuevas estructuras que les permitan sobrevivir en el contexto digital, en el que se está articulando una nueva cultura resultante de una economía del intercambio, colaboración, de la reputación, de la interactividad y de la integración, y en el que se ha producido la fractura digital con un nuevo concepto de lector cada vez más acostumbrado al uso de la lectura electrónica. Así de este modo se producen algunos fenómenos  asociados a esta nueva cultura de lo digital que identifican y avocan casi indefectiblemente a un nuevo concepto de libro, que a medio plazo cada vez se distanciara del referente y paradigma conocido -el libro impreso- y que  se irá adecuando progresivamente a las propiedades, características y posibilidades que brinda el formato digital conformando de este modo dos manifestaciones de un mismo producto cada vez más diferenciadas. Estos fenómenos tienen que ver con tres aspectos:

  1. La disrupción
  2. La desintermediación
  3. La socialización

1. La disrupción

La imaterialidad del formato abre innumerables posibilidades en todos los sentidos, y también importantes retos que debemos de enfrentar, lo digital está impactando en la forma de crear contenidos, de comunicarlos, de leerlos, y en el ámbito científico en las nuevas posibilidades de medir el impacto de la investigación, ya que el formato digital obedece a una nueva forma de pensar, pues pensar en digital implica nuevos paradigmas como es lo social, lo abierto, la remezcla, valores que estaban ausentes en el contexto analógico. Respondiendo con ello a un modelo de tecnologías disruptivas, es decir tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos o servicios que durante mucho tiempo han tenido una amplia vigencia, pero que en la actualidad utilizan preferiblemente una estrategia no sostenible frente a la nueva tecnología que tiende hacia una progresiva consolidación en el mercado. Stevev Sinofsky (Sinofsky et al. 2014), ex directivo de Microsft explica los retos que frente al sistema establecido enfrenta un producto «disruptivo».

2. La desintermediación

Si tuviéramos que elegir una palabra que representara la última media década sin ninguna duda sería “desintermediación”.  Los conceptos de autoría, crítica y recepción, profundamente asentados en el medio impreso, están cambiando sus competencias y significados al hilo de fenómenos únicamente imputables al contexto digital. Los autores ahora disponen de herramientas para publicar de forma más rápida, más inteligente y, en muchos casos, más eficaz que las editoriales tradicionales. Como resultado se están desarrollando plataformas que proporcionan mayor visibilidad y presencia en el mercado que la edición tradicional. Ahora el problema para un autor no es saber si un editor le publicara la obra, sino saber cómo encontrar a sus lectores, lo que entraña el desarrollo de competencias complementarias al mero hecho de escribir. El escritor se convierte en promotor de sí mismo.

3. La socialización

Entendemos por «lectura social» aquella que se desarrolla entornos virtuales en donde el libro y la lectura propicien la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Por lo general se tiene como punto de encuentro una plataforma web o un software específico que organiza y proporciona a los usuarios un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan y califican, además de compartir puntos de vista acerca de un texto, participando en grupos de discusión y/o elaborando por escrito comentarios y anotaciones sobre la obras y sus autores.

La lectura social responde a los modelos de aprendizaje 2.0, esto es: aprender haciendo, aprender interactuando, aprender buscando y aprender compartiendo. Las nuevas aplicaciones web simplifican tremendamente la cooperación y responden al principio de no requerir del usuario una alfabetización tecnológica avanzada para su utilización. Estas tecnologías de reciente masificación, estimulan la experimentación, generación y transferencia de conocimientos individuales y colectivos.

En el cambio de lo analógico a lo digital, el libro objeto desaparece y se convierte en una intefaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto. Los libros devienen en  una experiencia compartida en un lugar en red, y la lectura que siempre fue social, se hace más SOCIAL. De este modo la «lectura social» se desarrolla en entornos virtuales en donde el libro y la lectura propician la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Es un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan, califican y etiquetan. Es habitual que los lectores compartan información sobre libros impresos y electrónicos que poseen, libros que han leído, libros que están leyendo, los que quisieran tener, y los que quisieran llegar a leer algún día. La llegada del libro electrónico ha amplificado considerablemente la capacidad de lectura gracias a la naturaleza social de los contenidos que se imbrican en la cultura compartida de la filosofía de la web 2.0. Esta yuxtaposición de sus líneas fronterizas ha creado espacios novedosos y cambiantes en los que el concepto de libro se ha extendido a territorios antes inexplorados, lo que a su vez está repercutiendo en su visibilidad.ç

Hacia un nuevo concepto de libro

El libro y la lectura ha sufrido un cambio radical con la aparición de las nuevas tecnologías de la información, un cambio que incide en su mayor socialización y en su gestión compartida. Pero estos cambios están íntimamente ligados a la transformación que ha sufrido el libro a lo largo de los últimos años, en los hemos visto aparecer un nuevo tipo de paradigma vinculado igualmente con los cambios en sus formas de producción, reproducción y consumo. Estos cambios no afectan solamente a los procedimientos de lectura, sino a los intercambios sociales, a nuestras relaciones con el entorno y a todo el conjunto de prácticas relacionadas con el lenguaje (Cordón-Garcia et al. 2014). La necesidad de incorporar sustitutos funcionales a las prácticas desarrolladas en la cultura convencional obliga a la indagación, de forma sistemática, del entorno social, a la necesidad de adaptación al día a día de las innovaciones, a la conexión permanente a la red, que se ha convertido en el medio natural de los intercambios.

Mientras los libros impresos han privilegiado la abstracción y la conceptualización, las nuevas tecnologías han permitido la configuración de nuevas identidades expresivas, donde el orden cognitivo, emocional y sociocultural, está siendo sustituido. Aún no sabemos de manera definitiva si esta nueva realidad es un cambio en positivo o en negativo en unos u otros aspectos. Muy frecuentemente nos encontramos con titulares de prensa que afirman una cosa o la contraria, que se lee más, que se lee menos en digital, que se lee más despacio, o más deprisa, que lo digital contribuye a una lectura no concentrada y dispersa, o bien que la percepción de la lectura no es sólo visual, y que las nuevas tecnologías favorecen un aprendizaje multimedia más completo; en la mayoría de estos casos los estudios cuentan con muestras muy fragmentadas y a veces apriorísticas de sólo unos pocos lectores analizados. Por ello debemos de ser prudentes, y esperar que haya estudios más extensos y contrastados.

Por lo que podemos decir que se está produciendo una asincronismo entre la progresión rápida de la tecnologías de la comunicación, por una parte, y la evolución de las prácticas de lectura de los usuarios por otra; originándose una asimilación lenta de estas por parte de las instituciones. Según estos expertos, nuestro cerebro no está aún capacitado para asumir el ritmo constante y la intensidad de estímulos cerebrales que comporta el consumo de cualquier tipo de contenidos culturales a través de los diferentes tipos de pantallas. Las nuevas generaciones se sienten muy cómodas con el uso de las herramientas 2.0, pero la mayoría desconocen los intereses comerciales, ideológicos y sociales que hay detrás de cada una de estas herramientas. La nueva percepción de la noción de lectura deriva de un entorno cultural en el que se produce un diálogo entre escritor y lector, cualidad que se magnifica en la red, donde ambos pueden interactuar en tiempo real, generando un nuevo paradigma de creación y recepción De cualquier forma, la participación activa o pasiva de los lectores en el uso de las nuevas tecnologías supone un proceso de readaptación profunda entre los seres humanos. La participación y el desarrollo de un conjunto de acciones desencadenadas por cualquier tipo de intervención nos sitúa ante un escenario nuevo, desde el punto de vista de la edición, de la lectura y de las formas comunicativas (Shirky 2012). Algunos autores llegan a hablar incluso de un proceso de mutación antropológica.

Si bien es preciso tener en cuenta el cambio natural de las generaciones de lectores, que se ven directamente influenciados por las mutaciones inducidas en cuanto a los dispositivos y las practicas de lectura. Y será esta primera generación que comienza a tener contacto desde la infancia con los dispositivos de pantalla táctil, tablet y smartphones, la que hará parte de su aprendizaje de lectura y de escritura sobre estos dispositivos digitales, y la que marcará sin ninguna duda la ruptura con el soporte impreso. Por lo que es preciso pensar la lectura más allá del libro, en un contexto de computación de lo real, con libros electrónicos que presentaran narratividades reticulares, no lineales, en un contexto aumentado de web en tiempo real, y de soportes de lectura que utilizarán nanotecnologías de almacenamiento. El futuro está por escribir.

Descargar Texto completo PDF

Como una novela: antimanual sobre la lectura

Como una novela / Daniel Pennac ; traducción de Joaquín Jordá
Pennac, Daniel
Barcelona : Anagrama, 1993
169 p

en la biblioteca de TRADUCCIÓN y DOCUMENTACIÓN

TD/028 PEN con

Esta obra insólita, un auténtico estímulo para la lectura, ha sido uno de los grandes fenómenos de la edición francesa reciente. Pennac, profesor de literatura en un instituto, se propone una tarea tan simple como necesaria en nuestros días: que el adolescente pierda el miedo a la lectura, que lea por placer, que se embarque en un libro como en una aventura personal y libremente elegida. Todo ello escrito como un monólogo desenfadado, de una alegría y entusiasmo contagiosos: «En realidad, no es un libro de reflexión sobre la lectura —dice el autor—, sino una tentativa de reconciliación con el libro».

Este antimanual de literatura concluye con un decálogo no de los deberes, sino de los derechos imprescindibles del lector (derecho a no terminar un libro, a releer, etc., incluso a no leer).

EXTRACTOS

El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo «amar»…, el verbo «soñar»… Claro que siempre se puede intentar. Adelante: «¡Ámame!» «¡Sueña!» «¡Lee!» «¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!».

Es, en un principio, el buen lector que seguiría siendo si los adultos que lo rodean alimentaran su entusiasmo en lugar de poner a prueba su competencia, si estimularan su deseo de aprender en lugar de imponerle el deber de recitar, si le acompañaran en su esfuerzo sin contentarse con esperarle a la vuelta de la esquina, si consintieran en perder tardes en lugar de intentar ganar tiempo, si hicieran vibrar el presente sin blandir la amenaza del futuro, si se negaran a convertir en dura tarea lo que era un placer, si alimentaran este placer hasta que se transmutara en deber, si sustentaran este deber en la gratuidad de cualquier aprendizaje cultural, y recuperaran ellos mismos el placer de esta gratuidad.

Pero es, de manera más cotidiana, el refugio del libro contra la crepitación de la lluvia, el silencioso deslumbramiento de las páginas contra la cadencia del metro, la novela metida en el cajón de la secretaria, la breve lectura del profe cuando se largan los alumnos, y el alumno del fondo de la clase leyendo a escondidas, mientras espera a entregar el ejercicio en blanco.

Basta una condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No alzar ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No encargar el más mínimo trabajo. No añadir ni una palabra a las de las páginas leídas. Ni juicio de valor, ni explicación de vocabulario, ni análisis de texto, ni indicación biográfica…

En los primeros días del año escolar, suelo pedir a mis alumnos que me describan una biblioteca. No una biblioteca municipal, no, sino el mueble, una librería. Aquella donde coloco mis libros. Y me describen un muro. Un acantilado del saber, rigurosamente ordenado, absolutamente impenetrable, una pared contra la que sólo se puede rebotar…

En materia de lectura, nosotros, «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura.

1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltamos las páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo.
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callamos.

Derechos del lector

Máquinas expendedoras de libros gratis para niños

Descarga podcast

Ver en Vídeo

Asegurarse de que los niños cuando son muy pequeños desarrollan amor por la lectura para toda la vida  es realmente importante para cualquier comunidad. Ello supone tener ciudadanos mejor formados lo que  redundará en mayores beneficios para la comunidad. Diversos estudios han demostrado que tener libros en el hogar tiene un efecto positivo en los resultados que obtienen los niños en la escuela, ya que contribuye a que los niños sean más dados a leer por placer.

Una máquina expendedora por lo general proporciona un servicio automatizado para vender bebidas, regalos, tabaco o alimentos. Pero en la ciudad de Washington se están instalando algunas máquinas expendedoras que proporcionan un nuevo servicio: libros infantiles gratuitas. Estas máquinas que empiezan a funcionar por primera vez en Estados Unidos forman parte de un programa de biblioteca llamado “Soar with Reading”, un programa de alfabetización se inició hace cinco años por JetBlue Airlines. Decenas de libros gran atractivos  para los niños están a su alcance, con sólo pulsar un botón.

La iniciativa es un esfuerzo conjunto con una empresa que vende libros infantiles. Las máquinas expendedoras están ubicadas en iglesias, tiendas de comestibles y otros lugares públicos Cada máquina está completamente equipada con los libros y se permite a cada niño tomar tantos como quieran.

Niños, familia y lectura. Informe 2015

2015 Kids & Family Reading Report™ . 5a ed. Scholasthic 2015

Texto completo

En el verano de 2015, Scholastic en conjunto con YouGov, realizó una encuesta para explorar las actitudes y comportamientos de la familia en el Reino Unido en torno a la lectura de libros. Las principales conclusiones de esta investigación, basada en una muestra nacional representativa de 1.755 padres e hijos, entre ellos 349 padres de niños de 0-5; 703 padres de niños de 6-17; más uno 6-17 años desde el mismo hogar del niño son las siguientes:

El estado de los niños y la lectura

– Un tercio de los niños de 6 a 17 (34%) informan que son lectores frecuentes de libros por diversión 5-7 días a la semana. Los niños de 6-8 son los más dados a ser lectores frecuentes (54%) en comparación con el 17% de los chicos de entre 15-17 años.

– Mientras que el 58% de los niños les encanta leer libros por diversión, el disfrute de la lectura disminuye significativamente después de los  8 y 11 años. Del mismo modo, el 51% de los niños dicen que la lectura de libros por diversión es extremadamente o muy importante, sin embargo, esta consideración también disminuye según la opinión de los niños cuando estos tienen entre 8 y 11 años de edad.

– Cuando los niños crecen, la lectura compite con muchas actividades relacionadas con la los aparatos tecnológicos y pantallas. Por ejemplo, cuando empiezan a usar un teléfono inteligente u otro dispositivo en línea, menos de un tercio de los niños menores de 12 informaron leer entre 5-7 días a la semana. Esto aumenta al 62% de los niños de 12-14, llegando al 80% entre los niños de 15-17 años.

– Casi nueve de cada 10 padres de niños de entre 6 y 17 (88%) dicen que es extremadamente o muy importante que sus hijos lean libros por diversión, y el 75% están de acuerdo en que prefieren que sus hijos hagan alguna actividad diferente de estar frente a una pantalla.

– A pesar de ello siete de cada 10 niños (71%) dicen que saben que deben leer más libros por diversión; el mismo porcentaje que los padres (71%) que desean que su hijo lea más libros por diversión.

¿Qué hace que los lectores lean con frecuencia?

Hay algunas diferencias sustanciales entre lectores frecuentes y no frecuentes – los que leen libros por diversión al menos un día a la semana-. Por ejemplo, el 92% de los lectores frecuentes están leyendo actualmente al menos un libro por diversión, mientras que el 75% de los lectores no frecuentes  ”no han leído un libro por diversión desde hace algún tiempo.”

Hay cuatro dinámicas que se encuentran entre los más proclives a leer con frecuencia entre niños de  6 a 17 años:

1. La creencia de un niño que la lectura de libros por diversión es importante

2. Considerar la lectura como un momento de placer

3. La frecuencia de lectura de los Padres

3. Participación de los padres en los hábitos de lectura de sus hijos

¿Cómo contar bien un cuento?. Planeta biblioteca 2015/12/09

23542713772_dc4fb44f19_d

Descargar MP3

Ir a descargar

En esta ocasión han concurrido en nuestro programa Soraya Herráez y Rebeca Martín. que forman el grupo de animación a la lectura “Unpuntocurioso“. “Unpuntocurioso” nació en octubre de 2013 como un proyecto destinado a promover la lectura y la creatividad entre el público infantil y juvenil. La curiosidad y aceptación de la gente posibilitó que pronto creciera hasta convertirse en una realidad y una nueva metodología de trabajo: desarrollar la imaginación y facilitar la adquisición de destrezas de lectoescritura a través de la literatura. Para ello, realizan talleres con público infantil, juvenil y adulto: formando a profesores, bibliotecarios, padres y otros interesados en materias de LIJ; realizan Cuentacuentos en distintos espacios; y colaboran con otras instituciones, públicas y privadas, en el empeño por devolverle a la lectura en valor principal que merece como fuente de conocimiento y disfrute a la vez. Ellas nos han hablado de como contar un cuento, y de sus actividades y experiencias; pero además nos han contado un cuento cada una de ellas. Página web http://www.unpuntocurioso.com/

23651382655_97db7ff2fd_d

Soraya Herráez y Rebeca Martín. que forman el grupo de animación a la lectura “Unpuntocurioso“.