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Guía para la iniciación a la publicación de artículos científico

Iáñez Rodríguez, Irène; Alejandro López Ruiz; María Ángeles Martín Lara; y Alicia Ronda Gálvez. Guía para la iniciación a la publicación de artículos científicos. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2020

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Esta obra está concebida como una guía para los estudiantes de posgrado que se inician en el ámbito de la investigación. Se trata de un manual práctico, sustentado en la experiencia de sus autores, que reúne los principales aspectos a considerar a la hora de publicar un artículo científico. Con frecuencia, al comienzo de la carrera investigadora surgen dudas y problemas para los que no siempre se encuentran respuestas en los libros: ¿dónde publicar un artículo?, ¿cómo elegir la revista adecuada?, ¿qué orden de autoría es el más conveniente?, entre otros. Estas cuestiones suelen resolverse con la práctica y, probablemente, al finalizar la tesis doctoral resulten más fáciles de responder. Sin embargo, no existe una solución única: cada investigador aporta su visión en función de su experiencia o intereses.

Con este propósito, los autores recogen en la guía distintas alternativas y orientaciones, de manera que sea el propio investigador quien valore y decida cuál se adapta mejor a su situación particular.

El manual se estructura en tres secciones: el cuerpo principal, un glosario con los términos más relevantes y, finalmente, una bibliografía de consulta y referencia. A su vez, el cuerpo del manual se organiza en seis capítulos que abordan los aspectos esenciales del proceso de publicación de un artículo científico.

Conectores discursivos más utilizados en la redacción académica

Los conectores son palabras o expresiones que sirven para unir ideas, establecer relaciones lógicas entre frases o párrafos, y guiar al lector a través del razonamiento del autor. Son esenciales para lograr una escritura clara, ordenada y persuasiva.

El cuadro de CIFAIC presenta una clasificación ordenada de los conectores discursivos más utilizados en la redacción académica. Estos conectores están agrupados según la función lógica que cumplen dentro del texto, lo que permite al escritor seleccionar el más adecuado según la intención comunicativa. Por ejemplo, se incluyen conectores de adición como “además” o “incluso”, que sirven para sumar ideas; de contraste como “sin embargo” o “aunque”, que permiten oponer argumentos; y de causa como “porque” o “debido a”, que explican el origen de una afirmación. Esta organización facilita el uso consciente y estratégico de los conectores, lo cual es fundamental para lograr una escritura coherente y persuasiva.

En el contexto académico, los conectores son herramientas esenciales para estructurar el pensamiento de manera lógica y ordenada. No solo ayudan a enlazar frases y párrafos, sino que también guían al lector a través del razonamiento del autor. El uso adecuado de conectores mejora la cohesión textual, refuerza la argumentación y demuestra dominio del lenguaje formal. Además, permiten establecer relaciones complejas entre ideas, como la comparación, la ejemplificación, la concesión o la conclusión, lo que enriquece el contenido y le da profundidad.

En definitiva, dominar el uso de conectores es una habilidad clave para cualquier persona que aspire a escribir textos académicos de calidad. La imagen funciona como una excelente guía de consulta rápida, ideal para estudiantes, investigadores y profesionales que deseen mejorar la claridad y efectividad de sus escritos. Incorporar estos conectores de manera natural y precisa no solo eleva el nivel del texto, sino que también refleja rigor intelectual y capacidad crítica.

Escribir es pensar: reflexión crítica sobre el papel de la IA en la redacción científica

Writing is thinking. Nat Rev Bioeng 3, 431 (2025). https://doi.org/10.1038/s44222-025-00323-4

El texto subraya que escribir no se reduce a comunicar resultados, sino que es una herramienta esencial para descubrir y ordenar ideas de manera estructurada. Al plasmar pensamientos en palabras, se logra transformar años de investigación en una narrativa coherente que permite definir claramente el mensaje central y el impacto del trabajo científico

Escribir artículos científicos es una parte integral del método científico y una práctica habitual para comunicar los resultados de la investigación. Sin embargo, escribir no consiste únicamente en informar de resultados; también es una herramienta para descubrir nuevos pensamientos e ideas. La escritura nos obliga a pensar —no de la forma caótica y no lineal en la que nuestra mente suele divagar, sino de manera estructurada e intencional—. Al ponerlo por escrito, podemos ordenar años de investigación, datos y análisis en una historia coherente, identificando así nuestro mensaje principal y la influencia de nuestro trabajo. Esto no es solo una observación filosófica; está respaldada por evidencias científicas. Por ejemplo, escribir a mano puede generar una amplia conectividad cerebral y tener efectos positivos sobre el aprendizaje y la memoria.

Aunque los modelos de lenguaje grandes (LLMs) pueden generar artículos y hasta revisiones de pares en pocos minutos, el editorial advierte que carecen de responsabilidad ética y académica. Además, su contenido puede contener errores, como referencias inventadas o hallazgos inexactos (fenómeno conocido como hallucination), lo que exige una verificación exhaustiva

Los LLMs actuales también pueden equivocarse, un fenómeno conocido como alucinación. Por ello, el texto generado por estos modelos debe ser revisado y verificado minuciosamente (incluyendo cada referencia, ya que podría ser inventada). Esto pone en duda cuánto tiempo ahorran realmente los LLMs en la actualidad. Puede resultar incluso más difícil y llevar más tiempo editar un texto generado por un LLM que redactar un artículo o un informe de revisión por pares desde cero, en parte porque para poder editarlo es necesario comprender el razonamiento que hay detrás. Algunos de estos problemas podrían abordarse con LLMs entrenados únicamente con bases de datos científicas, como se describe en un artículo de revisión de Fenglin Liu y su equipo incluido en este mismo número. El tiempo lo dirá.

No obstante, los LLMs pueden tener un papel útil: ayudan a mejorar la gramática y la claridad, especialmente para quienes no son hablantes nativos de inglés. También pueden servir para resumir literatura, estimular la creatividad o superar bloqueos de escritura, Sin embargo, el editorial concluye que delegar completamente la escritura a estos modelos puede impedirnos reflexionar profundamente y elaborar una narrativa memorable, una habilidad valiosa más allá del ámbito académico

Guía de escritura académica

Blezio Ducret, Cecilia. Guía de escritura académica. Uruguay. Montevideo: Flacso , 2017.

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El trabajo académico ha adquirido mayor complejidad en las últimas décadas, lo que ha hecho necesario establecer y estandarizar procedimientos para facilitar la comunicación. Esto incluye, por ejemplo, la elección de fuentes confiables, las formas de citar y documentar, y otros aspectos relacionados con la ética del trabajo académico. Esta ética implica que debe quedar claro a quién pertenecen las ideas y conceptos presentados en el trabajo.

Más allá de estas consideraciones, las pautas de estilo, aunque arbitrarias en principio, deben cumplirse. Este texto se posiciona sobre la escritura académica, estableciendo los criterios formales que se deben seguir en los trabajos, incluyendo un capítulo sobre las diversas formas de expresar argumentos y otro sobre el uso no sexista del lenguaje. Por lo tanto, un manual de escritura, como este, reúne tanto los aspectos teóricos e institucionales como los políticos.

El primer artículo redactado por una inteligencia artificial que supera la revisión por pares

Whitney Grace, “The First AI-Written Paper to Pass Peer ReviewArnoldIT, April 2, 2025, https://arnoldit.com/wordpress/2025/04/02/the-first-ai-written-paper-to-pass-peer-review/.

Sakana AI informa de que «The AI Scientist Generates Its First Peer-Reviewed Scientific Publication». Se trata del primer artículo generado completamente por IA que ha pasado el mismo proceso de revisión al que someten sus artículos los científicos humanos

El 2 de abril de 2025, la empresa tecnológica  Sakana AI anunció un hito en el campo de la inteligencia artificial y la investigación científica: por primera vez, un artículo generado íntegramente por una IA superó con éxito el proceso de revisión por pares, el mismo procedimiento riguroso al que se someten los trabajos elaborados por investigadores humanos. Este avance representa un punto de inflexión en la relación entre la inteligencia artificial y la producción académica.

El trabajo fue realizado por una versión mejorada de su sistema denominado The AI Scientist-v2, una evolución del modelo original desarrollado por Sakana AI. Aunque los detalles técnicos de esta nueva versión aún no han sido publicados (se prometen en una próxima entrega), se sabe que el experimento se llevó a cabo en colaboración con los organizadores del taller de la conferencia ICLR 2025 (International Conference on Learning Representations), una de las tres principales conferencias internacionales en el campo del aprendizaje automático y la inteligencia artificial, junto con NeurIPS e ICML.

Con el objetivo de garantizar la imparcialidad del proceso, el artículo fue sometido a una revisión a doble ciego: ni los autores del trabajo (en este caso, la IA) ni los evaluadores conocían la identidad de los otros. Aunque se informó al comité de revisión que podría recibir trabajos generados por IA, no se especificó cuáles lo eran, lo que permitió evaluar el contenido en igualdad de condiciones.

La IA fue instruida para investigar y escribir sobre un tema amplio y relevante dentro del campo del aprendizaje profundo. Tras completar el proceso de redacción, se generaron múltiples trabajos, de los cuales se seleccionaron tres para su envío, con el objetivo de no sobrecargar al comité revisor y asegurar la calidad del experimento. Los investigadores humanos responsables del proyecto realizaron un análisis interno de los textos generados y eligieron los tres que consideraron más sólidos, tanto por su calidad técnica como por la diversidad de los temas abordados.

De esos tres artículos, uno fue aceptado tras recibir evaluaciones muy favorables. Obtuvo una puntuación media de 6,33, situándose por encima del umbral medio de aceptación del taller e incluso por encima de muchas propuestas redactadas por científicos humanos. Las valoraciones individuales incluyeron puntuaciones de 6 (ligeramente por encima del umbral de aceptación) y 7 (calificado como un “buen artículo” y con recomendación clara de aceptación).

El objetivo declarado del experimento fue meramente científico: los desarrolladores querían medir, con honestidad y sin intenciones comerciales o engañosas, hasta qué punto una inteligencia artificial es capaz de desempeñar tareas complejas y creativas que tradicionalmente han estado reservadas al intelecto humano. En lugar de levantar sospechas sobre trampas o fraudes en el sistema académico, la intención fue demostrar el potencial real —y los límites— de la inteligencia artificial en la investigación científica contemporánea.

Este acontecimiento abre un debate crucial sobre el futuro de la autoría, la originalidad y la evaluación académica. También plantea preguntas sobre la relación entre humanos y máquinas en el ámbito del conocimiento: ¿Podrán las IA convertirse en colaboradoras regulares de los investigadores humanos? ¿Se redefinirá el concepto de autoría científica? ¿Cómo cambiarán los procesos de revisión y validación de contenidos académicos ante la irrupción de inteligencias artificiales con estas capacidades?

Aunque todavía es pronto para responder con certeza, lo que está claro es que The AI Scientist-v2 ha marcado un antes y un después. A partir de ahora, no solo habrá que competir con otros investigadores en la búsqueda de la verdad científica, sino también con algoritmos que, poco a poco, van demostrando que son capaces no solo de procesar información, sino también de generar conocimiento estructurado y valioso.

La inteligencia artificial y la generación de contenidos académicos

La inteligencia artificial y la generación de contenidos académicos

27 DE FEBRERO de 2025 10:00 AM de Colombia. 16 h. de España Escuela de Ingenieros Militares de Colombia Biblioteca Coronel Lino de Pombo de la Escuela de Ingenieros Militares los invita: CONFERENCIA Virtual GRATUITA

Conferenciante: Julio Alonso Arévalo Universidad de Salamanca

Cómo escribir y publicar un artículo científico


Gastel, Barbara, y Robert A. Day. 2016. How to Write and Publish a Scientific Paper. 8th ed. Santa Barbara, CA: ABC-CLIO.

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La obra es una guía integral para investigadores y académicos que desean escribir y publicar trabajos científicos. En su octava edición, ofrece consejos prácticos, estrategias y ejemplos para desarrollar artículos claros, concisos y efectivos.

El libro se organiza en secciones que abarcan desde la preparación inicial hasta la publicación y difusión de los resultados. Algunos de los temas principales incluyen:

1. Estructura del artículo científico: Explica el formato estándar IMRaD (Introducción, Métodos, Resultados y Discusión), resaltando la importancia de cada sección y cómo elaborarlas eficazmente.

2. Proceso de escritura: Proporciona técnicas para planificar, redactar y revisar manuscritos, destacando la importancia de la precisión y la claridad.

3. Citas y referencias: Detalla cómo dar crédito a las fuentes de manera adecuada para evitar el plagio y respetar las normas éticas.

4. Publicación científica: Aborda cómo seleccionar la revista adecuada, manejar el proceso de revisión por pares y responder a comentarios de revisores y editores.

5. Comunicación científica: Ofrece consejos para la preparación de presentaciones orales, posters y propuestas de proyectos.

6. Aspectos éticos: Discute cuestiones como la autoría, el plagio, el manejo de datos y la duplicación de publicaciones.

El libro es especialmente útil para investigadores jóvenes y para aquellos que no son hablantes nativos de inglés, ya que incluye recomendaciones sobre escritura científica en este idioma. La obra combina teoría, práctica y anécdotas, ofreciendo una referencia esencial para quienes buscan destacar en el ámbito académico.

Escritura universitaria para estudiantes internacionales: un enfoque basado en el uso

Carol Lynn Moder, Alys Avalos-Rivera, Ho’omana Nathan Horton, Miriam Kinfe. «University Academic Writing for International Students: A Usage-Based Approach», Open Textbook, Library.2020.

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PDF

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Este recurso está diseñado específicamente para satisfacer las necesidades de redacción académica de los estudiantes internacionales que estudian en universidades de los Estados Unidos. Los materiales del libro se pueden cubrir en un semestre de 14 semanas, pero cada capítulo o sección también se puede utilizar de forma independiente. Basado en una serie de proyectos de análisis de necesidades, este recurso proporciona una descripción general de los principales patrones retóricos de escritura que se utilizan comúnmente en entornos universitarios de los Estados Unidos. Estos géneros comúnmente requeridos incluyen resúmenes descriptivos y evaluativos, ensayos cortos, tareas de comparación y contraste, revisiones de literatura, informes descriptivos y propuestas. El recurso incluye capítulos que abordan la estructura y el propósito de estos géneros más comunes, incluida la conciencia de las formas en que el público objetivo y la situación deben dar forma a la escritura de cada uno.

Comenzar a escribir un artículo científico

«Comenzar a escribir un artículo científico«. Organización Panamericana de la Salud. Metodologías de la OPS/OMS para intercambio de información y gestión del conocimiento en salud. Washington, D.C.: OPS; 2018.

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Esta metodología breve tiene como objetivo proporcionar algunos consejos prácticos sobre “cómo comenzar” a escribir un artículo científico. Se analizan la planificación, el desarrollo y la revisión del artículo, con énfasis en sus secciones clave. Se exponen recomendaciones sobre cómo responder a los comentarios de los árbitros.

¿Es posible usar ChatGPT para escribir un artículo científico de calidad?


Conroy, Gemma. «Scientists Used ChatGPT to Generate an Entire Paper from Scratch — but Is It Any Good?» Nature, 7 de julio de 2023. https://doi.org/10.1038/d41586-023-02218-z.

Un par de científicos produjeron un artículo de investigación en menos de una hora con la ayuda de ChatGPT, una herramienta impulsada por inteligencia artificial (IA) que puede entender y generar texto similar a como lo haría humano. El artículo era fluido, perspicaz y presentado en la estructura esperada para un artículo científico, pero los investigadores señalan que hay muchos obstáculos por superar antes de que la herramienta pueda ser realmente útil.

El objetivo era explorar las capacidades de ChatGPT como un «copiloto» de investigación y generar debate sobre sus ventajas y desventajas, según Roy Kishony, biólogo y científico de datos en el Technion, Instituto de Tecnología de Israel en Haifa. «Necesitamos una discusión sobre cómo obtener los beneficios con menos inconvenientes», dice.

Kishony y su estudiante Tal Ifargan, también científico de datos en el Technion, descargaron un conjunto de datos disponible públicamente del Behavioral Risk Factor Surveillance System de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, una base de datos de encuestas telefónicas relacionadas con la salud. El conjunto de datos incluye información recopilada de más de 250,000 personas sobre su estado de diabetes, consumo de frutas y verduras y actividad física.

Los componentes básicos de un artículo

Los investigadores pidieron a ChatGPT que escribiera código que pudieran usar para descubrir patrones en los datos que pudieran analizar más a fondo. En su primer intento, el chatbot generó código lleno de errores y que no funcionaba. Pero cuando los científicos transmitieron los mensajes de error y le pidieron que corrigiera los errores, finalmente produjo código que se podía utilizar para explorar el conjunto de datos.

Con un conjunto de datos más estructurado en mano, Kishony e Ifargan pidieron a ChatGPT que los ayudara a desarrollar un objetivo de estudio. La herramienta sugirió que investigaran cómo la actividad física y la dieta afectan el riesgo de diabetes. Una vez que generó más código, ChatGPT entregó los resultados: consumir más frutas y verduras y hacer ejercicio se asocia con un menor riesgo de diabetes. Luego, se le pidió a ChatGPT que resumiera los hallazgos clave en una tabla y escribiera toda la sección de resultados. Paso a paso, pidieron a ChatGPT que escribiera el resumen, la introducción, los métodos y las secciones de discusión de un manuscrito. Finalmente, pidieron a ChatGPT que refinara el texto. «Compusimos [el artículo] a partir de la salida de muchas indicaciones», dice Kishony. «Cada paso se basa en los productos de los pasos anteriores».

Aunque ChatGPT generó un manuscrito claramente escrito con un análisis de datos sólido, el artículo estaba lejos de ser perfecto, según Kishony. Un problema que encontraron los investigadores fue la tendencia de ChatGPT a llenar los vacíos inventando cosas, un fenómeno conocido como alucinación. En este caso, generó citas falsas e información inexacta. Por ejemplo, el artículo afirma que el estudio «aborda una brecha en la literatura», una frase común en los artículos, pero inexacta en este caso, según Tom Hope, científico de la computación en la Universidad Hebrea de Jerusalén. El hallazgo «no es algo que sorprenderá a los expertos médicos», dice. «Está lejos de ser novedoso».

Beneficios y preocupaciones

Kishony también se preocupa de que estas herramientas puedan facilitar que los investigadores participen en prácticas deshonestas, como el «P-hacking», en el que los científicos prueban varias hipótesis en un conjunto de datos, pero solo informan aquellas que producen un resultado significativo.

Otra preocupación es que la facilidad para producir artículos con herramientas generativas de IA pueda resultar en una inundación de revistas con documentos de baja calidad, agrega. Afirma que su enfoque de datos a artículo, con una supervisión humana central en cada paso, podría ser una forma de garantizar que los investigadores puedan comprender, verificar y replicar fácilmente los métodos y los hallazgos.

Vitomir Kovanović, quien desarrolla tecnologías de IA para la educación en la Universidad de Australia del Sur en Adelaide, señala que es necesario tener una mayor visibilidad de las herramientas de IA en los artículos de investigación. De lo contrario, será difícil evaluar si los hallazgos de un estudio son correctos, dice. «Es probable que tengamos que hacer más en el futuro si la producción de documentos falsos se vuelve tan fácil».

Las herramientas de IA generativas tienen el potencial de acelerar el proceso de investigación al llevar a cabo tareas sencillas pero que consumen mucho tiempo, como escribir resúmenes y generar código, dice Shantanu Singh, biólogo computacional en el Broad Institute del MIT y Harvard en Cambridge, Massachusetts. Podrían utilizarse para generar artículos a partir de conjuntos de datos o para desarrollar hipótesis, dice. Sin embargo, debido a que las alucinaciones y los sesgos son difíciles de detectar para los investigadores, Singh dice: «No creo que escribir artículos completos, al menos en el futuro previsible, sea un uso particularmente bueno».

En conclusión. ChatGpt no puede escribir un trabajo de investigación científica completamente solo. El conocimiento científico, la experiencia humana, el pensamiento crítico y el análisis son esenciales para la redacción de un trabajo de investigación. ChatGPT puede utilizarse como asistente en la generación de contenidos para un trabajo de investigación científica.