Hay que agradecer que debido a la aparición del primer dispositivo de tinta electrónica Sonny PRS 500 la lectura digital tomó un gran impulso en todo el mundo. Anteriormente ya existían libros electrónicos, y también dispositivos de lectura, pero debido a la rudimentaria tecnología y la incomodidad para leer con agrado, estos modelos como RotBook y Softbook no tuvieron apenas recepción alguna en el mercado debido a su pantalla de poca definición, peso y poca capacidad de almacenamiento. Igual podría decirse de las primeras plataformas de venta de libros electrónicos, recordemos el caso de la editorial Premura, que a mediados de los años 90 lanzó una plataforma de venta de eBooks y vendió 29 unidades, lo mismo sucedió con la plataforma veintinueve.com del grupo Planeta. Sin embargo la llegada de la tinta electrónica, que tiene un “efecto papel” debido a la ausencia de iluminación propia y alto contraste obtenido posibilitó leer ebooks con una comodidad más que aceptable.
Los dispositivos lectores de tinta electrónica (eReaders) como Kindle, y Sony han sido durante años los preferidos del público para leer. La expansión internacional en cientos de mercados ha impulsado las ventas de dispositivos, pero la venta de dispositivos de tinta electrónica ha ido decreciendo año a año especialmente en los últimos dos años. El principal problema de los lectores de tinta electrónica dedicados es que sólo sirven para una cosa, la lectura de libros. Lo que les deja en franca desventaja frente a los dispositivos multitarea como las tabletas.
La tendencia a este cambio de preferencias respecto a los lectores electrónicos dedicados tiene que ver con sus capacidades más limitadas, que si bien incluyen pantallas en escala de grises que hace que la duración de la batería sea mayor (hasta 2 meses leyendo 1 hora), por otra no tienen comparación con las posibilidades de las pantallas táctiles a todo color de las tabletas. Otra cuestión tiene que ver con la rudimentaria navegación por Internet, debido a los problemas de rápida actualización de la tinta electrónica, con poca capacidad para integrar vídeo o multimedia. Computadoras tablet, como Apple iPad, Kindle Fire de Amazon y otros dispositivos tienen pantallas de color, y navegación Web completa. Otras limitaciones vienen dadas por la imposibilidad de leer otros formatos de lectura digital como es el caso de los comic, novelas gráficas y manga.
La diferencia de precios entre tabletas y eReaders también se ha reducido, lo que hace aún más atractivo para los consumidores la compra de un dispositivo multitarea. Google, por ejemplo, vende una versión de su tableta Nexus 7 por sólo 229 €, y Amazon ahora ofrece su dispositivo tablet Kindle Fire a 139 €, es decir unos 20 euros menos que el lector de tinta electrónica Kindle más caro. El iPad Mini tiene ahora un precio de de 329 euros, un precio por debajo de 499 € que tiene el iPad de 10 pulgadas. El nuevo Kindle Voyage se está vendiendo a 199 $, el mismo precio que una tablet de gama media.
Los principales problemas con los lectores electrónicos es que fueron diseñados únicamente para la lectura de libros. A veces las compañías incluían juegos y otras posibilidades como compartir la información en redes sociales, añadir notas pero siempre de manera muy limitada frente a las capacidades de las tabletas. Y ante el empuje de las tabletas las empresas han dejado de invertir en el desarrollo de aplicaciones en el eReader tales como pantallas en color, o pantallas biestables para permitir una hibridación entre una pantalla de tinta electrónica y una pantalla retroiluminada. Empresas como Ícaro y Onyx han lanzado una serie de lectores de tinta electrónica dedicados que ejecutan una versión moderna de Android. Esto permite a los clientes no circunscribirse a un ecosistema específico, aunque el éxito de estos dispositivos ha sido más que discreto, por un lado su alto precio y que aquellos que quieren utilizar aplicaciones tienen preferencia por adquirir una tabletas.
Y por último también tiene que ver con el tema de los formatos. La contrariedad entre aquellos dispositivos más vendidos del mundo y en España como Kindle con un formato propietario AZW, que se basa en el formato.Mobi, y un formato teóricamente estándar que es ePub. Ahora con la llegada del prestamo digital en bibliotecas públicas a través de al plataforma eBiblio del Minsterio de Educación, aquellos usuarios que dispongan de un dispositivo de Amazon no podrán pedir un libro en préstamo, ya que el formato y DRM (Gestor de derechos digitales) es incompatible con el DRM de Adobe (Adobe Digital Editions – ADE) . Pero además para aquellos que tengan un dispositivo de tinta electrónica, el problema estará en la complejidad para descargarse un libro de eBiblio a través de ADE, que requiere registrarse en Adobe Digital Editions, instalar la aplicación en el ordenador, registrar los dispositivos autorizados, ir a la plataforma, descargar el libro, enchufar con un cable USB el dispositivo al ordenador y transferirlo al mismo. Una media de 14 pasos para leer un libro prestado por la biblioteca en nuestro eReader, cuando si esta operación la realizamos por la aplicación movil (app eBiblio) se reduce a dos cuestiones:prestar el libro desde la plataforma y abrir la aplicación en el dispositivo tablet.
Si bien aún hay muchas personas, -generalmente aquellos usuarios más lectores-, que prefieren los dispositivos de tinta electrónica. Aunque el mercado establece su pauta y sus claras preferencias, y estás se inclinan a dispositivos multitarea como las tabletas. La principal ventaja del eReader son su pantalla neutra que no emite luz, ni brillo, con lo cual es más cómodo para leer a pleno día bajo la luz del sol; la larga duración de la bateria de hasta 2 meses, frente a una tableta que tenemos quecargar cada 8 horas aproximadamente, por otro lado el eReader al no tener luz por debajo la fatiga visual es menor, prácticamente lo mismo que si leemos sobre papel. Si bien las tabletas con sus pantallas de alta definición (2048 dpi) cada vez proporcionan una experiencia de lectura mejor.
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