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IFLA: Bibliotecas y derechos de las mujeres a la salud sexual y reproductiva: Crear conciencia, proporcionar acceso a la información y los conocimientos

IFLA on Twitter: "Ensuring women's access to sexual and reproductive health  information is a vital human rights and sustainable development task.  #Libraries are working to raise awareness and knowledge about women's SRHR

IFLA: Libraries and Women’s Rights to Sexual and Reproductive Health: Building Awareness, Providing Access to Information and Knowledge, IFLA, 2020

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Garantizar el acceso de las mujeres a la información sobre salud sexual y reproductiva, especialmente en situaciones de crisis, es una tarea vital de derechos humanos y desarrollo sostenible. Las bibliotecas están trabajando para crear conciencia y conocimiento sobre el SRHR de las mujeres para ayudar a hacer esto realidad.

La IFLA ha presentado una respuesta al llamamiento de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para que haga aportaciones sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y las niñas. Las bibliotecas de todo el mundo están trabajando para aumentar la conciencia y el conocimiento sobre Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos (SRHR – sexual and reproductive health and rights) de las mujeres, ayudando a cumplir sus derechos fundamentales a la salud y al acceso a la información.

Como parte de su misión de ofrecer un acceso equitativo al conocimiento y la información, las bibliotecas ayudan a garantizar que las mujeres y las niñas puedan adquirir, comprender y utilizar la información sobre Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos. Basándose en las experiencias de diferentes bibliotecas en este campo, la IFLA ha preparado una propuesta para este llamamiento a contribuciones, destacando varias buenas prácticas y consideraciones clave.

En esta presentación se analiza:

La función de los servicios básicos de biblioteca (acceso a los cursos impresos y electrónicos pertinentes, servicios de información, acceso público a Internet) para garantizar el acceso de las mujeres y niñas a la información sobre Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos. Iniciativas específicas basadas en las bibliotecas diseñadas para aumentar la conciencia y el conocimiento de los SRHR, especialmente las iniciativas centradas en las niñas y mujeres de grupos demográficos más vulnerables.
Ejemplos de asociaciones que trabajan para ampliar el acceso a la información y los servicios de SRHR a través de las bibliotecas.

«Para Sexo, ver al Bibliotecario»

 

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La moral ha visto el desarrollo de «minorías», a menudo importantes, de todo tipo: religiosas, sexuales, políticas…. ¿Deberían las bibliotecas atender las solicitudes de estos grupos y, de ser así, de acuerdo con qué normas? ¿Puede una biblioteca pública prescindir de la necesidad de comprar libros, a pesar de su calidad incierta? ¿Qué normas -de compra y de comunicación- deben aplicarse a este tipo de material? 

Como dice el artículo de François Lapèlerie, cuando vean en una biblioteca la ficha que ponga «For sex, see librarian» (Para Sexo, ver al bibliotecario), no se equivoquen: Esta cita comúnmente aparecía en las fichas del catálogo de materias de muchas bibliotecas públicas americanas, no significaba que el lector pudiera tener sexo con el bibliotecario. Significaba que para ver los libros sobre Sexo, en lugar de estar de acceso abierto como todos los demás, había que consultar al bibliotecario. O mejor dicho el bibliotecario se reservaba el derecho de autorizar su consulta o préstamo.

La publicación del libro de «Sex» de la cantante Madonna en 1992, genero mucha controversia entre la sociedad norteamericana por las imágenes tan explícitas de la artista. «Mucho ruido y pocas nueces», diríamos a este lado del Atlántico. ¿Cómo puede un libro así, causar tanto escándalo? Su publicación en Europa no causó ningún revuelo en la opinión pública (ni en la comunidad bibliotecaria), excepto por una cierta ironía acerca de su propia naturaleza comercial y su falta de carácter artístico, que se remitía simplemente a exponer, si todavía Madonna tenñia un lado oculto.

En el ámbito profesional en la portada la la revista American Libraries (AL) de la American Library Association (ALA) de diciembre de 1992, marcando un cierto tradicionalismo, mostraba un cajón de un fichero de biblioteca, abierto que mostraba bajo la referencia «FOR SEX, SEE LIBRARIAN», el registro bibliográfico del libro de Madonna: Sexo, con, en superposición en el l título que decía: «Justificar mi compra: ¿El sexo de Madonna pertenece a la biblioteca?».

A pesar de que el libro se distribuyó incluso en supermercados, se envasaba cuidadosamente en una bolsa de plástico plateado, mencionando que su uso estaba reservado: sólo para adultos. ¿Lo compraron muchas bibliotecas francesas? El único catálogo de la unión nacional francesa, el Pancatalogue, no menciona ninguna ubicación. Por otra parte, el catalogo de OCLC muestraba un gran número de ubicaciones en bibliotecas, la mayoría en Estados Unidos y algunas en Europa. En Gran Bretaña en particular, instituciones prestigiosas adquirieron el libro de Madonna: Oxford University, Cambridge University, University of London, National Art Library Victoria and Albert Museum, y en Irlanda la National Collection of Art & Design.

Prueba de que un cierto liberalismo ya entonces había cambiado ciertas mentalidades. pero sólo algunas, eso no significan todas las mentalidades. De hecho, muchos bibliotecarios experimentaron serias dificultades cuando pusieron este libro en los estantes de sus bibliotecas. La censura es un problema importante que las bibliotecas estadounidenses han enfrentado y continúan enfrentando, especialmente desde la rápida evolución tecnológica… sin embargo, los dilemas de lo que es moral o no siguen a menudo presentes en el mundo de las bibliotecas.

«Lo moral» muy a menudo se ha visto propiciado por «minorías», a menudo importantes, de todo tipo: religiosas, sexuales, políticas…. Entonces ¿Deberían las bibliotecas atender las solicitudes de estos grupos y, de ser así, de acuerdo con qué normas?

Las nuevas tecnologías de la información han producido documentos controvertidos, primero llegaron en vídeo y CD-ROMs, y más tarde fueron accesibles en línea. Las bibliotecas entonces tienen que tener en cuenta algunas cuestiones como: ¿qué normas -de compra y de comunicación- deben aplicarse a este tipo de material?

Hace unos años se editó el libro «For SEX EDUCATION, See Librarian: A Guide to Issues and Resources» (Greenwood Press, 1996). Una bibliografía de casi 600 libros recomendados para las bibliotecas escolares y públicas. En el libro Cornog y Perper, expertos preeminentes en materiales de sexualidad para bibliotecas, proporcionan directrices para la selección de materiales, la referencia, el procesamiento, el acceso, la programación y el tratamiento de los problemas de vandalismo y censura. La bibliografía, organizada en 5 temas y 48 subtemas, contiene una colección de libros recomendados y materiales no impresos sobre información sexual para niños y adultos, la mayoría publicados desde 1985. Las obras recomendadas representan una amplia variedad de puntos de vista, incluyendo liberal, conservador, laico y cristiano.

 

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Cornog, Martha ; Perper, Timothy. For SEX EDUCATION, See Librarian: A Guide to Issues and Resources (Contemporary Writers) Greenwood Press, 1992

 

Pero también: ¿Puede una biblioteca pública prescindir de la necesidad de comprar libros, a pesar de su calidad incierta? Ciertamente no (y, además, como algunos bibliotecarios han añadido sinceramente, esta es una buena oportunidad para atraer a personas que nunca antes han estado en la biblioteca). El interés público es uno de los componentes esenciales de los criterios de selección de muchas, si no de la mayoría de las bibliotecas públicas. La demanda era evidente: en algunas bibliotecas, las listas de espera llegaron a varios centenares de lectores.

 

Los derechos sexuales en internet

 

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Sexual rights and the internet 2015 GISWatch  2015

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Esta edición de GISWatch presenta historias de todo el mundo sobre cómo la política de relaciones sexuales y derechos sexuales se lleva a cabo en línea. El informe investiga cómo son o no aceptadas las identidades sexuales, así como las sexualidades marginadas en Internet y cómo esta cuestión a veces conlleva amenazas, censura y violencia en línea.

Los ocho informes temáticos introducen el tema desde diferentes perspectivas, incluyendo el paisaje global de la política de los derechos sexuales y de Internet, la privatización de los espacios para la libre expresión y el compromiso, la necesidad de crear una Internet feminista, la forma de pensar acerca de los niños y sus vulnerabilidades en línea y el consentimiento y la pornografía en línea.

Estos informes temáticos incluyen los informes parciales de 57 países. Los temas de los informes de los países son muy diversas, que van desde los desafíos y las posibilidades que Internet ofrece a lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales (comunidades LBGTI, al papel activo de los establecimientos religiosos, culturales y patriarcales en la supresión de los derechos sexuales, el sexo en el matrimonio, los derechos de los trabajadores sexuales, la violencia contra las mujeres en línea, y la educación sexual en las escuelas.

El momento de esta publicación es crítico: ya que a muchas personas en todo el mundo se les niegan sus derechos sexuales (en varios países, la homosexualidad es un delito). Aunque estos informes parecen indicar que Internet ayuda en la expresión y la defensa de los derechos sexuales, también muestran que en algunos contextos este potencial está en peligro – a través del uso activo de Internet por parte de grupos conservadores y reaccionarios, o por medio de amenazas de acoso y violencia-. Los informes sugieren que se necesita una nueva perspectiva de la política, la legislación y la práctica en muchos contextos para asegurar las posibilidades de Internet para garantizar los derechos sexuales en todo el mundo.

Sexo en las bibliotecas

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Unos datos cuando menos curiosos recogidos del Blog «Comunicación Cultural» de Dosdoce.com que rompen con algunos mitos clásicos de la imagen de los bibliotecarios.

Sexo en las bibliotecas

http://www.comunicacion-cultural.com/2010/05/03/sexo-en-las-bibliotecas/

El 20% de los bibliotecarios ha practicado sexo en la biblioteca

Este dato, entre otros, los dio Will Manley, un bibliotecario retirado, tras una encuesta que hizo en el año 1992 y que ha salido a la luz ahora gracias a su blog. Wilson envió la encuesta a  5.000 bibliotecarios respondieron, pero la responsable del Boletín de la biblioteca no quiso dar a conocer el curioso estudio. Estos son algunos de los curiosos resultados:

 

  • El 40% cree que la revista “Playboy” debe estar en todas las bibliotecas.
  • El 23% creen la revista “Playgirl” también debería estar.
  • 22% opina que las bibliotecas deben tener dispensadores de preservativos en sus cuartos de baño.
  • El 20% de los bibliotecarios había mantenido relaciones sexuales en la biblioteca.
  • El 91% había leído “The Joy of Sex”; el 29% había leído “Cómo hacer el amor con un hombre”.
  • El 34% perdieron la virginidad antes de los dieciocho años.
  • El 4% de las bibliotecarias todavía eran vírgenes.
  • El 20% cree que el sexo sin amor es malo.
  • Sólo el 1% tuvieron relaciones sexuales más de siete veces por semana.
  • El 50% tuvieron relaciones sexuales de una a dos veces por semana.
  • El 78% de las bibliotecarias sentían que habían sido acosadas sexualmente por un cliente.
  • El 61% de los encuestados había alquilado alguna vez una película clasificada “X”.
  • El 38% de los encuestados calificó su vida sexual dentro del género de la novela “romántica”; 31% como de fantasía, el 22% como la de una comedia y el 9% como la de una tragedia.
  • Como último ejemplo erudito, cuando se les preguntó por el título de una obra de Shakespeare que mejor describiera su primer encuentro sexual el 23% eligió “El sueño de una noche de verano” y  el 22% eligió “Mucho ruido y pocas nueces”, entre otras.