
«Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada»
Marco Tulio Cicerón

«Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada»
Marco Tulio Cicerón

Especial David Bowie en Con la música a otra parte
Emulando el disco «El hombre que vendió el mundo» publicado por David Bowie en 1973, podríamos hablar del «hombre que leyó el mundo», ya que Según Duncan Jones, guionista y director de cine e hijo de David Bowie y de «Angie» Barnett su padre era literalmente “a beast of a reader,”, por ello decidió crear un club de lectura en línea para honrar la memoria de su padre un apasionado amante de la literatura. De este modo Duncan Jones invita a los fans a leer los 100 libros preferidos del músico. Aunque no le dio un nombre, la cuenta oficial del Instagram de la estrella de rock es Bowie Book Club.
La novela inaugural del club de lectura Bowie Book Club es la novela postmodernista «La sombra de Hawksmoor» de Peter Ackroyd publicada en 1985, una de las novelas preferidas de Bowie que trata de un arquitecto del siglo XVIII obsesionado con el iluminismo –y el satanismo– a quién han encargado la construcción de siete iglesias situadas en barrios populares de Londres. «Hawksmoor» está actualmente fuera de imprenta en los Estados Unidos, pero se puede encontrar en sitios de libros usados como alibris y en algunas bibliotecas locales. Los lectores tienen hasta el 1 de febrero para leer la novela y después hacer una discusión sobre el libro en línea.
La lista de los 100 libros favoritos de Bowie está disponible en su sitio web. Incluye novelas como «A Clockwork Orange» de Anthony Burgess,»City of Night» de John Rechy, «Wonder Boys» de Michael Chabon – así como de no ficción – «The American Way of Death» de Jessica Mitford,»Mr. Wilson’s Cabinet of Wonders «de Lawrence Weschler,» The Fire Next Time «de James Baldwin – así como los cómics» Viz «y» Raw «.

«Fuimos a la biblioteca en el tranvía. En el tranvía escuchamos el juego de béisbol de la Serie Mundial. Algunos de los niños estaban hablando y riendo. Algunos niños miraban por la ventana. Cuando bajamos subimos los escalones y atravesamos una gran puerta. Leimos y miramos muchos libros. El bibliotecario nos leyó una historia. Fue muy divertido y todos lo disfrutamos «.
Bernard Lewis durante en la visita
de su clase de Stevens Elementary School
a la biblioteca de Georgetown en 1949.
Publicado en la revista escolar Tuberculosis-Christmas Edition”
What truths about us will future libraries tell?.

“Uno de los efectos de vivir con información electrónica es que vivimos habitualmente en un estado de sobrecarga de información. Siempre hay más de lo que puedes soportar.”
-Marshall McLuhan en The Best of Ideas en CBC Radio en 1967

«Internet es un mundo saturado de texto. Solo pudo haber tenido éxito en una sociedad altamente alfabetizada”
Barry W. Cull

Hartlieb, Petra. «Mi maravillosa librería» Periférica, 2015
Petra Hartlieb tiene ahora una gran familia, un perro y una librería. Diez años atrás, estando de vacaciones en Viena, donde vivió en el pasado, supo de una bonita librería de barrio que cerraba sus puertas. Lo que en principio se planteó como una especie de broma con su marido (¿por qué no nos la quedamos nosotros?), se convirtió en pocas semanas en un cambio radical de vida, de ciudad y de oficio.
Este libro cuenta la historia de un desafío: cómo conseguir que una librería pequeña, tradicional y de barrio se convierta en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el siglo XXI. ¿El sueño de toda una vida hecho realidad? No fue tan fácil. Petra tuvo que luchar contra un sinfín de contratiempos; no estaba preparada para convertirse en empresaria, y tampoco lo estaba para ser al mismo tiempo librera, esposa y madre. Ésta es una estupenda historia sobre cómo conseguir aquello que amamos.
Una historia llena de divertidas anécdotas y emociones sin fin, que logra, gracias a una escritura ágil, directa y muy «empática», que todos seamos partícipes de las alegrías y los problemas de Petra. Es, además, una maravillosa descripción de la vida diaria de muchas librerías y en muchos países: un mundo en miniatura en el que, de algún modo, habitamos todos aquellos que amamos los libros.
EXTRACTOS
«Hemos comprado una librería. En Viena. Escribimos un email con unas cifras, ofreciendo una cantidad que no teníamos, y al cabo de unas semanas llegó la respuesta: acaba usted de comprar una librería. Algo así sólo te pasa en eBay, cuando te dejas arrastrar y pujas más allá de lo que en realidad querías, como cuando a la niña se le antoja muchísimo el Lego de Harry Potter, y entonces vas y escribes esa cantidad y no aparece nadie, maldita sea, que ofrezca más. Y ahora hemos pujado, con un dinero que no tenemos, por una librería que está en una ciudad donde no vivimos. Y la hemos conseguido. ¿Y ahora qué? Pues ahora tenemos que apechugar con el asunto.»
«Tras beber unos cuantos spritzs blancos queda por completo claro: una librería de las de antes se convierte en nuestro futuro, al menos en teoría. Nos gusta una librería así, pequeña, en Viena, y cuanto más avanza la noche, tanto más lógico se vuelve todo: ¡ésa es nuestra librería!»
«Paso tantas horas en la librería que ya no sé cómo es el mundo ahí fuera. A veces, por la mañana, cuando no hay tantos clientes, me escapo a hurtadillas y voy a la gran droguería de la acera de enfrente, me paseo por los pasillos, compro un par de cosas inútiles y me siento como si estuviese en un balneario.»
«Cerrar la librería a la caída de la tarde no significa que nuestro trabajo haya concluido. Además de la recepción de libros que no se ha podido resolver a lo largo del día, de las reclamaciones de los que no han llegado a tiempo y de la tarea contable rutinaria, por la noche también hay oportunidades de incrementar un poco la facturación del día.»
«Nosotros somos víctimas fáciles, una y otra vez nos dejamos entusiasmar por historias nuevas, por libros de cocina hermosos, por temas inusuales, por encuadernaciones para bibliófilos; pero a la vez siempre nos olvidamos de que nuestra librería sólo tiene cuarenta metros cuadrados, y cuando la mercancía prometida llega al cabo de unas semanas nos desesperamos porque no sabemos dónde meterla.»
«La mayor parte de los clientes tiene paciencia, y aunque haya que aguardar un poco, en nuestra librería esto nunca resulta aburrido. Con independencia de los muchos libros que se podrían descubrir sin haberse puesto a propósito a buscarlos, aquí siempre pasa algo. Esto no es un templo sacrosanto de las bellas artes, sino un lugar en donde se habla y se ríe alto, donde nos decimos los títulos de los libros por encima de las cabezas de la gente, a menudo desde la posición elevada que nos proporciona la escalera de mano.»
Q
«Esa conspiración secreta justifica los libros, los que escribimos y los que leemos. Quien lee es tan poseído como quien escribe, y también, al leer, nada nos maravilla tanto como el descubrimiento de lo que ya sabíamos. Cada día nos roza la convicción platónica de que aprender es recordar, y de que todo amor y toda amistad encubren un reconocimiento, el de las dos mitades escindidas que se encuentran después de un largo destierro en el acto mutuo de la posesión.»
ANTONIO MUÑOZ MOLINA. La Córdoba de los Omeyas

“Al principio de la ruptura te verás a ti misma sola, con 57, 58 años, vagando con un camisón y el pelo recogido en un moño. Convertida quizá en una bibliotecaria. Preocupada de las telarañas que te crecen en el útero.”
Gina. Beautiful Girls. Direc. Ted Demme

Javier Pérez Andujar. “Los príncipes valientes”. Barcelona : Tusquets, 2008 pp. 9-10. ISBN: 978-84-8383-019-2

«Le decimos leer y somos nosotros, que corremos entre los bloques de edificios, y sacudimos los troncos de los árboles empapados de lluvia, y cazamos a las arañas en sus telas, y recogemos cascos de botellas de leche y de botellas de champán, y buscamos cobre, bobinas de cobre caídas entre las matas que crecen en los solares, y junto a los huertos, y al sol de las escombreras que hay al lado de cualquier obra.
Somos mi amigo y yo, mirándolo todo, palpitando y leyendo a la vez, y haciéndonos tenaces con la tenacidad de las ortigas, de los amarantos, de las malvas que nacen al borde de las vías del tren, o en los basureros, o al pie de los muros de las fábricas, y embebiéndonos del salvajismo de los juncales y de las mimbreras de la orilla del río, e infiltrándonos del vértigo de las torres eléctricas.
Y todo esto lo vamos a creer lectura en nuestro leer interminable, sin reparar en que al mismo tiempo estamos latiendo como palpita con su pulso regular una estrella de neutrones o gira despaciosamente la blanca luz de un faro. Porque lo que hacemos es respirar, ser cada uno de nosotros a todas horas, hablar con inquietud y mirar con los ojos muy abiertos, por ejemplo, cuando entramos en el cuarto modesto de la biblioteca de la escuela, y nos detenemos indecisos ante un puñado de libros ilustrados, ordenados en sus estantes metálicos de tuercas y orificios, por los que asoman los extremos de los volúmenes más altos.
Así partimos en busca del secreto de las tardes, y marchamos a la captura de la claridad de esos días, y juntos atravesamos la quietud del colegio, y a todo eso también vamos a llamarlo leer, porque para nosotros dos, para mi amigo y para mí, nada va a existir más allá de nuestros libros. En realidad, de tal modo ocurre, lo que hacemos es respirar el aire rutinario que nos rodea, y que para nosotros es ante todo un aire lleno de abecedarios, de caligrafías, y de signos ortográficos y de puntuación, de palabras recién estrenadas, de frases subordinadas en un lugar de clases subordinadas, de pliegos encuadernados que viven despegados dentro de los libros. Y nosotros vamos a llamarle»

Rodríguez Toajas, Alba. Mujeres y trabajo: la feminización de la profesión bibliotecaria. Madrid: Instituto de Investigaciones Feministas. Universidad Complutense, 2013
“(…) a quienes va destinado, la idea de la función pública del libro y el deber que tiene el
bibliotecario de convertirlo en un elemento vivo cuya penetración social debe procurar por todos los medios que su ingenio y su preparación técnica sugieran. Con ello conseguirá, como ha de ser su anhelo, cumplir la parte que le corresponde en la función de ampliar la cultura, de proporcionar solaz y de fomentar los impulsos descubridores de la ciencia y creadores del arte, que suelen dormitar o existir en germen en el fondo de muchos espíritus”
.
Belén Marañón
El trabajo que aquí se presenta está dividido en tres bloques principales. Un primer apartado, en el que se explica cuál ha sido la metodología utilizada, el precario estado de la cuestión en España y el objetivo principal del trabajo. Este no es otro que establecer una base teórica contextual rigurosa que permita justificar la necesidad de establecer una relación directa entre la feminización de la profesión bibliotecaria y su conceptualización durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX.
El objetivo último será, pues, contribuir de algún modo a la reflexión crítica sobre los orígenes de la profesión bibliotecaria con la esperanza de que bibliotecarios y bibliotecarias sientan la curiosidad y la responsabilidad de conocer su pasado para entender mejor su presente; de considerarse a sí mismos como verdaderos agentes para la transformación social y de género. En definitiva, ejercer una ética profesional más allá de las Reglas de Catalogación que vele por los principios que esta institución representa.