La biblioteca de Springville ha confeccionado un vídeo con un punto de humor respecto a la nueva apertura de bibliotecas y el distanciamiento social
La biblioteca de Springville ha confeccionado un vídeo con un punto de humor respecto a la nueva apertura de bibliotecas y el distanciamiento social

«Dentro del coche va el otro, nació y creció en Versalles, hombre muy viajado y muy leído, y por ello escéptico de casi todo, de profesión nada en absoluto, puesto que ostentaba el honor de ser bibliotecario real de su majestad Luis XVI y ahora el rey es un plebeyo y la biblioteca, una piltrafa.»
Care SANTOS, «El aire que respiras»
Gracias por la cita a William Rojas

El artista Phil Shaw usa estanterías para hablar sobre cosas importantes, incluido el brote de COVID 19. Lee cada uno de los títulos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
La imagen de una auténtica estantería muestra una gama de libros desde It de Stephen King a Still de Adam Thorpe que muestran un mensaje oculto sobre el ascenso y la esperanzadora de salida del coronavirus. Al principio muy poca gente se dio cuenta del mensaje, pero pronto algún ávido lector lo percibió y durante esta semana se ha hecho viral en redes sociales. Simplemente genial.
El mensaje dice: ‘El paciente inglés lo había pillado en la playa. Debí haberme quedado en casa, dijo. Ahora estaba en cuarentena en la oscura casa de espléndido aislamiento.
«Aún así, la esperanza brota eterna con un poco de suerte e higiene personal. El libro de la corona de las historias de terror debe terminar pronto. Recuerda siempre que las manos limpias salvan vidas y que cuando tengas dudas no salgas».
Pero, ¿qué es lo que hace que el arte de la estantería de Phil Shaw sea tan convincente? Bueno, simplemente, las portadas y los títulos cuentan una historia completamente diferente de las historias que se encuentran dentro de las páginas.
Las obras de Shaw son casi como pequeños poemas haiku, el arte explica dichos como: ¿Qué es esta cosa llamada amor? Puedes llamarlo como quieras ; ¿Qué hace girar al mundo? Una naranja mecánica.
Alguna biblioteca como la Torrente Ballester de Salamanca, ha utilizado está técnica para el día del libro. Pidiendo a los lectores que mandasen pequeñas poesías compuestas con libros que tenían en casa a modo de haiku para celebrar la festividad en la cuarentena.

«Como todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también el más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen entre sus líneas. He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aun nuestros narradores, aunque se acuse a estos últimos de frivolidad; quizá les debo más informaciones de las que pude recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró los libros.»
Marguerite Yourcenar, «Memorias de Adriano»

El personal de la Biblioteca Newmarket en Suffolk descubrió las alteraciones después de que el edificio se sometió a una limpieza profunda mientras estaba cerrado debido a la pandemia de COVID-19.
La directora del servicio en las bibliotecas de Suffolk, Krystal Vittles, compartió un tweet el jueves con una foto de las estantanterias diciendo: «¿Crees que estás teniendo una mala semana?» Y luego comentó «¡La limpiadora ha comenzado a limpiar el espacio en profundidad (hasta ahí, todo muy bien) ha limpiado los estantes, pero ha vuelto a colocar los libros en orden de tamaño!»
Además dijo que los libros quedaron limpios como malvas, y que la limpiadora lo hizo con toda la buena intención del mundo. La señora debió de pensar que como los bibliotecarios tenían los libros así de mal colocados, con lo bonitos que quedan ordenados por tamaño.
James Powell, trabajadora de la Biblioteca de Suffolk, dijo que el personal «vio el lado divertido» pero que les tomaría un «poco de tiempo» corregirlo. «Parece que las bibliotecas estarán cerradas por un tiempo, así que tendremos mucho tiempo para ordenar los libros», dijo.
«La limpiadora es encantadora y hace un gran trabajo en la biblioteca. Fue un error honesto, así que no queremos que se sienta mal por ello», añadió.

La cuarentena de Paco Roca
El historietista, premio Nacional de Cómic, relata su confinamiento en viñetas para ‘Babelia’
MI TRABAJO SIEMPRE ME HA SERVIDO PARA SUPERAR LAS OCASIONALES CRISIS EXISTENCIALES QUE ME HAN ASALTADO.
AL IGUAL QUE AL CONDE DE MONTECRISTO O A LOS PERSONAJES DE LONDON, LO QUE ME SALVA DE LA ANGUSTIA Y DA SENTIDO A MI VIDA ES TENER UN OBJETIVO.
Y ESTA VEZ CONTARÉ LA HISTORIA CON UN NARRADOR QUE. O MEJOR DESDE LA VISIÓN DE.
¿QUIERES DEJAR YA DE TRABAJAR Y VENIR A COMER?
AQUÍ IRÁN LOS AUTORES NACIONALES, AQUÍ LOS EUROPEOS.
O MEJOR LOS ORDENO POR GÉNEROS: AQUÍ TERROR…

“Un día, en una biblioteca pública cerca de mi casa en la que nos metíamos para refugiarnos del frío cuando jugábamos en la calle, eché mano de un libro. Era Cinco semanas en globo, la primera novela que leí. Empecé a leer y me precipité al interior del libro, de manera que cuando llegó la bibliotecaria me entró un ataque de angustia, porque no era socio y no me lo podía llevar. Al día siguiente estaba en la puerta de la biblioteca una hora antes de que abriera por miedo a que alguien se llevara el libro. Es libro me hizo lector.”
Juan José Millas
Fuente: Libros que acompañan toda una vida, por Juan José Millás. El País. Librotea
Pese a que se declara un “lector desordenado”, la experiencia vital de Millás está, por supuesto, plagada de obras que le han llevado hasta el autor que es hoy. El descubrimiento casual de Cinco semanas en globo en una biblioteca pública cercana a su casa en la que se cobijaba del frío cuando jugaba en la calle le convirtió en lector. De allí pasó a las viejas ediciones de Aguilar, en las que descubrió a Hemingway o Knut Hamsun. Sus años de universidad le llevaron a otros autores, especialmente de la literatura rusa y francesa del XIX, con especial hincapié en Dostoyevski. Finalmente, llegamos a las que considera las dos grandes obras del siglo XX, además de dos modelos de novela: Ulises y La metamorfosis. La segunda es, hasta hoy, una obra que le fascina y que le da una motivación: escribir novelas enapariencia simples pero complejas en el fondo. Tanto como La vida a ratos.

‘El nuevo analfabetismo no es no saber cosas, es no saber usar la información’
Jimmy Wales
Fundador de Wikipedia
Internet proporciona un mundo de información al alcance de la mano, pero nadie que guíe a los usuarios a través de su vasto páramo de falsedades. Su caótica masa de hechos y ficción, opiniones e información, evidencia y rumores, sátira y realidad, conocimiento científico y conspiración pseudocientífica, reportajes honestos y falsedades con fines de lucro que se mezclan entre sí sin ninguna forma consistente de diferenciarlos. Los usuarios se ven obligados a valerse por sí mismos en esta tierra salvaje utilizando plataformas digitales construidas especialmente para promover las falsedades virales por encima de los hechos basados en la evidencia. Las bibliotecas públicas se construyeron precisamente al revés: como centros comunitarios dotados de profesionales de la información local bien informados que estaban allí para ayudar a sus comunidades locales a hacer el mejor uso posible de los recursos disponibles. (De Kalev Leetaru. Digital Assistants Could Learn A Lot From Reference Librarians Forbes, Aug 20, 2019, 02:19pm)

«Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido un corazón que llora.»
Proverbio hindú

«Un mundo desconocido y maravilloso»:
las bibliotecas públicas de la República (1933-36)
[23/30]
por Ramón Salaberria. Ex-director de Educación y Biblioteca y Ex-Subdirector de la Biblioteca Vasconcelos de México
Mingorría es el pueblo donde nací, y del que me siento muy orgulloso. Juan Vicens de la Llave, quién hizo la foto y el relato sobre la biblioteca de Mingorría durante la II República, fue un bibliotecario español ligado a la Institución Libre de Enseñanza, vocal del Patronato de las Misiones Pedagógicas, y gestor de bibliotecas en el Comité Nacional de Cultura Popular, que murió en el exilio. Llega a Mingorría en el més de agosto de 1934 y nos describe la biblioteca, el pueblo y a sus gentes. Feliz día del libro.
Mingorría (Ávila)
Pueblo pobre, pero no mísero; en la fonda conseguí con dificultad que me prepararan una cena tolerable. Local modesto, pero espacioso. El encargado es un alguacil de poca cultura, pero cuidadoso. La Junta está animada de la mejor voluntad. No pudo realizarse reunión pública por causa de ser la época de mayor trabajo en los campos y en la era (cosa que me ocurrió en este viaje en todas partes). Sin embargo, anunciaron la reunión con la mejor voluntad y lo que ocurrió fué que celebré la reunión con la Junta con asistencia de unas cuantas otras personas y todos escucharon con el mayor interés.
Cobran unas cuotas voluntarias a los que quieren ayudar a la Biblioteca, por no tener el Ayuntamiento medios suficientes. Desde luego que eso no establece limitación alguna en el derecho a leer, paguen o no, pero acaso eso no lo sabían bien todos los habitantes y algunos creían que hacía falta pagar para leer. Les hice ver la imperiosa necesidad de que todo el mundo sepa con toda claridad que la Biblioteca es completamente gratuita y se mostraron dispuestos a poner todos los medios necesarios. El movimiento de lectores es bastante grande, pero en el verano disminuye mucho, sobre todo en Agosto, fenómeno, por lo demás natural y general a todas las localidades rurales.
– Juan Vicéns, agosto de 1934.
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