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Vuelta a los exámenes a mano ante el temor al uso indebido de la inteligencia artificial

Cohen, Ben. 2025. “They Were Every Student’s Worst Nightmare. Now Blue Books Are Back.” The Wall Street Journal, 23 de mayo de 2025. https://www.wsj.com/business/chatgpt-ai-cheating-college-blue-books-5e3014a6.

Las universidades estadounidenses están reintroduciendo los tradicionales «blue books» (cuadernos azules) para los exámenes presenciales como respuesta al creciente uso de herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, en prácticas de plagio académico.

El regreso a los exámenes escritos a mano como respuesta al temor por el uso indebido de la inteligencia artificial (IA) es un fenómeno cada vez más común en universidades y centros educativos. La preocupación principal radica en que los estudiantes puedan apoyarse en herramientas de IA para obtener respuestas rápidas y completas, lo que podría afectar la evaluación real de sus conocimientos y habilidades.

Las herramientas de IA generativa permiten a los estudiantes generar ensayos y resolver problemas complejos sin necesidad de comprender el contenido, lo que ha generado preocupaciones sobre la integridad académica. Algunos educadores consideran que los exámenes escritos a mano en clase, utilizando los blue books, son una forma efectiva de garantizar la autenticidad del trabajo estudiantil. Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por su falta de accesibilidad y por no abordar las causas subyacentes del uso de IA en el ámbito académico. Por ejemplo, en Estados Unidos, universidades como la de Florida y la de Texas han observado un aumento en la venta de los tradicionales «blue books», cuadernos utilizados para escribir exámenes a mano, como resultado de esta política

Además, la implementación de estas tecnologías plantea cuestiones éticas relacionadas con la privacidad y la autonomía de los estudiantes. Investigaciones han señalado que el uso de sistemas de monitoreo en línea puede percibirse como una forma de vigilancia intrusiva, lo que podría afectar la confianza de los estudiantes en el sistema educativo.

En respuesta a estas preocupaciones, algunas universidades están revisando sus políticas de supervisión de exámenes y explorando alternativas menos invasivas. Por ejemplo, la Universidad de Reading en el Reino Unido ha decidido alejarse de los exámenes en línea no supervisados y está desarrollando evaluaciones que incluyen la aplicación práctica de conocimientos en entornos del mundo real.

Aunque las tecnologías de IA ofrecen una herramienta potencial para garantizar la integridad académica, su implementación debe equilibrarse cuidadosamente con la protección de la privacidad y los derechos de los estudiantes. Es esencial que las instituciones educativas consideren estos aspectos al adoptar nuevas tecnologías de supervisión.

En este contexto, es esencial encontrar un equilibrio que permita aprovechar las ventajas de la IA en la educación sin comprometer la integridad del aprendizaje y la evaluación. Esto implica no solo implementar medidas como los exámenes escritos a mano, sino también promover el uso ético de la tecnología, desarrollar herramientas de detección de plagio basadas en IA y fomentar habilidades críticas y analíticas en los estudiantes que les permitan utilizar la tecnología de manera responsable y efectiva.

El uso de herramientas de inteligencia artificial generativa (IA Gen) en la redacción de textos académicos

Hosseini, Mohammad, Bert Gordijn, Gregory Kaebnick y Kristi Holmes. 2025. “Disclosing Generative AI Use for Writing Assistance Should Be Voluntary.Research Ethics, junio de 2025. https://doi.org/10.1177/17470161251345499

El artículo defiende una postura equilibrada que respeta el derecho de los autores a apoyarse en herramientas tecnológicas sin ser estigmatizados, al tiempo que reconoce la importancia de la transparencia en determinados casos. La IA generativa se ha convertido en una herramienta más dentro del ecosistema de la escritura científica, y su uso no debería ser tratado de forma excepcional si no aporta una contribución sustancial al contenido o al razonamiento del manuscrito. Este enfoque voluntario evita riesgos de discriminación y promueve un entorno editorial más justo y realista en la era de la inteligencia artificial.

Durante los últimos años, especialmente desde la irrupción de modelos como ChatGPT, ha aumentado considerablemente el número de investigadores que emplean estas herramientas para mejorar o redactar sus manuscritos. Frente a esta realidad, surgieron propuestas para exigir que los autores declarasen explícitamente el uso de IA en sus textos. Esta obligación pretendía evitar que los lectores atribuyeran erróneamente a los autores humanos contenidos generados por máquinas, facilitar el trabajo de los revisores y asegurar el cumplimiento de las políticas editoriales.

Sin embargo, los autores del artículo, tras una evaluación crítica de la evolución y el uso actual de estas tecnologías, han modificado su postura y ahora proponen que la declaración del uso de IA sea voluntaria. Este cambio de posición se basa en tres argumentos principales.

  • Primero, consideran que el aporte de las herramientas generativas a los textos académicos es, en la mayoría de los casos, superficial y poco distinguible, por lo que no alcanza el umbral que justifique su reconocimiento formal.
  • Segundo, destacan que actualmente es casi imposible determinar con precisión qué fragmentos fueron generados por IA, ya que muchas herramientas actúan como asistentes que sugieren frases o corrigen estilo, funciones similares a las de los correctores ortográficos avanzados.
  • Tercero, y no menos importante, señalan que exigir la declaración obligatoria podría perjudicar especialmente a autores cuya lengua materna no es el inglés, ya que estos investigadores suelen apoyarse en herramientas de IA para mejorar la calidad lingüística de sus manuscritos. Obligarles a declarar este uso podría introducir sesgos y discriminación en el proceso de revisión por pares.

A partir de estos argumentos, los autores sugieren una alternativa: permitir que la declaración del uso de IA sea voluntaria, mediante un sistema opcional —como un checkbox— dentro de la plataforma de envío del manuscrito. Este aviso no debería aparecer en el artículo publicado, sino solo ser visible para los editores, con el fin de garantizar transparencia sin afectar la percepción del texto por parte de los evaluadores o lectores. La declaración voluntaria sería especialmente útil en disciplinas donde el estilo literario y la autoría personal del texto son fundamentales, o cuando los propios autores consideren que su uso de IA merece ser conocido por razones éticas o contextuales.

Se vende la autoría: Nature investiga cómo funcionan las fábricas de papel

Ro, Christine, y Jack Leeming. “Authorship for Sale: Nature Investigates How Paper Mills Work.” Nature, 9 de junio de 2025. https://doi.org/10.1038/d41586-025-01824-3.

Más sobre Paper Mills

Se examina el oscuro negocio de las «paper mills» o «fábricas de artículos científicos», empresas dedicadas a fabricar investigaciones falsas o a vender plazas de autoría en artículos académicos ya aceptados para publicación.

Estas prácticas han proliferado en parte por la presión creciente que sufren investigadores, especialmente en países donde las evaluaciones profesionales y académicas dependen del número de publicaciones en revistas indexadas. Investigadores de todo el mundo, desde Arabia Saudí hasta Kazajistán o China, han recurrido a estas compañías para engrosar su currículum, muchas veces sin haber escrito ni una línea del trabajo.

El artículo presenta el caso de “Omar”, un profesor asistente en Arabia Saudí, que pasó de tener 2 publicaciones científicas a 20 en apenas un año. Para lograrlo, Omar compró coautorías en artículos sobre inteligencia artificial aplicada a la medicina, sin revisar siquiera el contenido. En muchos casos, el proceso era completamente automatizado: le ofrecían aparecer como coautor en artículos ya aceptados por revistas, previo pago de entre 20 y 400 dólares. Omar justifica su decisión alegando que, si no lo hacía, perdería su trabajo, una presión compartida por muchos profesionales del ámbito académico y sanitario.

Las paper mills operan con métodos cada vez más sofisticados. Algunas venden directamente coautorías en artículos ya aceptados, otras generan investigaciones falsas desde cero. Emplean tecnologías como imágenes creadas por inteligencia artificial, evitan los plagios detectables y simulan revisiones por pares con perfiles falsos. Empresas como International Publisher LLC (con sede en Rusia) han recaudado millones en pocos años vendiendo estas plazas de autoría. Se estima que toda esta industria podría mover cientos de millones de dólares anualmente, lo que revela un problema de escala global.

Las consecuencias de esta práctica son graves. Un análisis muestra que los centros con mayor número de retractaciones en publicaciones científicas están en su mayoría en China, donde muchos hospitales han sido señalados por artículos fraudulentos. La presión sobre médicos, enfermeras y docentes para publicar artículos es tan fuerte que muchos ven estas prácticas como su única vía de progreso. Investigadores de universidades chinas han confirmado que, si no publican con frecuencia en revistas del Web of Science, no pueden acceder a becas, ascensos o incluso mantener su empleo.

El fraude también se apoya en tácticas como el uso de frases extrañas y mal traducidas (como “subterranean insect settlement” para referirse a una colonia de hormigas), o la inclusión de referencias duplicadas y sin sentido. Estas señales han servido a investigadores como Anna Abalkina y Dorothy Bishop para destapar cientos de artículos fraudulentos, que han sido retractados tras revelarse pagos por coautoría. En Kazajistán, autores han admitido pagar hasta 1500 dólares, incluso recurriendo a préstamos personales, para figurar en artículos que nunca escribieron.

Muchos de los autores involucrados alegan que no sabían que estaban participando en una práctica fraudulenta. Algunos creen que pagaron solo por servicios de traducción o asesoramiento editorial, sin darse cuenta de que las empresas se encargaban de manipular todo el proceso: desde sugerir revisores falsos hasta responder en su nombre a las revisiones editoriales. Sin embargo, las editoriales científicas insisten en que los autores son responsables de verificar la integridad de los trabajos en los que aparecen como firmantes.

A pesar de algunos esfuerzos por parte de editoriales y grupos de vigilancia para detectar y frenar esta corrupción en la publicación científica, el problema parece difícil de erradicar mientras persista un sistema que recompensa más la cantidad de publicaciones que la calidad o la integridad del trabajo. El reportaje concluye que, sin una reforma estructural del sistema académico y sin reducir la presión por publicar a toda costa, las paper mills seguirán encontrando clientes dispuestos a pagar por figurar como autores en ciencia ficticia.

¿Cómo funcionan los detectores de IA?

Kumar, Himanshu. 2025. “How Do AI Detectors Work? (And What They Miss).” Medium, 14 de mayo de 2025. https://medium.com/illumination/how-do-ai-detectors-work-2d7341891f0a

Más sobre  Detectores

Un detector de IA es una herramienta diseñada para estimar si un texto ha sido redactado por un ser humano o generado por una IA. Estas herramientas se utilizan comúnmente por docentes y plataformas de contenido para verificar la autenticidad de textos y prevenir el uso indebido de tecnologías de generación automática.

Estas herramientas se han popularizado en entornos educativos, profesionales y editoriales para tratar de identificar cuándo un texto ha sido escrito por una IA como ChatGPT, lo que genera un nuevo panorama en la evaluación de contenidos.

Los detectores de IA funcionan, principalmente, mediante el análisis estadístico y lingüístico de los textos. Una de las técnicas más comunes es la medición de la “perplejidad”, que evalúa cuán predecibles son las palabras en una oración. Los textos generados por IA tienden a tener una perplejidad baja porque siguen patrones muy estructurados. Otra métrica importante es la “variabilidad” (o “burstiness”), que analiza la mezcla de oraciones largas y cortas: los humanos suelen escribir con más variedad, mientras que los sistemas de IA producen frases de longitud más constante.

Además de estos métodos, algunos detectores se basan en clasificadores entrenados mediante aprendizaje automático. Estos modelos se alimentan con grandes cantidades de texto humano y de IA para aprender a reconocer patrones distintivos. También se recurre al análisis semántico para detectar inconsistencias lógicas en los textos generados por IA, y a la estilometría, que intenta encontrar “marcas de agua” ocultas o señales características que puedan revelar su origen artificial.

Grammarly, en particular, cuenta con herramientas que van más allá del simple análisis estadístico, como Grammarly Authorship, que analiza el estilo personal del usuario para verificar si un texto coincide con su forma habitual de escribir. También utiliza detección de plagio para identificar si partes del texto coinciden con fuentes existentes, lo que puede ayudar a descubrir fragmentos generados artificialmente que han sido copiados de la web.

Sin embargo, estas herramientas no son infalibles. Una de sus principales limitaciones es la presencia de falsos positivos: textos auténticamente humanos, especialmente aquellos escritos en un estilo formal o por hablantes no nativos, pueden ser identificados erróneamente como escritos por IA. Del mismo modo, pueden producirse falsos negativos si el texto generado por IA ha sido modificado o editado, lo que complica su detección.

Entre las herramientas más populares de detección de IA se encuentran GPTZero, diseñada específicamente para el ámbito educativo; Originality.AI, utilizada en marketing y contenido web; Turnitin, que ha incorporado capacidades de detección de IA junto con el análisis de plagio; Writer AI Detector, que es gratuito pero variable en precisión; y Copyleaks, que ofrece informes detallados especialmente en contextos académicos.

Si bien las herramientas de detección de textos generados por IA han mejorado en precisión, aún enfrentan desafíos significativos, especialmente en la identificación de textos modificados y en la equidad hacia diversos grupos de usuarios. Es esencial utilizar estas herramientas como apoyo y no como única fuente de verificación, complementándolas con el juicio humano y considerando el contexto de cada caso.

Declaración de posición de Wiley sobre el uso ilegal de contenidos con derechos de autor por parte de desarrolladores de IA

Wiley Position Statement on Illegal Scraping of Copyrighted Content by AI Developers. Última modificación en 2024. https://www.wiley.com/en-us/terms-of-use/ai-principles/wiley-statement-illegal-scraping-ai-copyright.

En Wiley, defendemos el valor de la propiedad intelectual y de quienes la crean. Como pioneros en la creación y difusión del conocimiento durante más de dos siglos, estamos comprometidos a garantizar que las obras de los autores sean respetadas y adecuadamente licenciadas en el cambiante entorno digital. La colaboración entre autores, sociedades científicas y académicas, y desarrolladores de IA garantiza un uso responsable de esta tecnología para avanzar en la investigación y el descubrimiento, al tiempo que se preserva la libertad académica, esencial para el progreso científico.

Reafirmamos esta postura. Creemos en el potencial transformador de la inteligencia artificial para impulsar la investigación y el descubrimiento. Este avance debe basarse en el respeto a los derechos de propiedad intelectual, incluida la compensación y atribución acordadas para los creadores de contenido. Nos posicionamos firmemente junto a nuestros autores y socios editoriales para exigir prácticas éticas y legales en la obtención de datos en la industria de la IA, y alentamos la adopción generalizada de prácticas de licenciamiento adecuadas, como ya hacen algunos desarrolladores de IA.

Para mayor claridad:

  • Los desarrolladores y empresas de IA deben obtener autorización antes de usar contenido de Wiley, o contenido que publicamos para nuestros socios, para el desarrollo, entrenamiento o implementación de IA.
  • Wiley ha reservado de forma constante y pública todos los derechos sobre sus materiales protegidos por derechos de autor; no existe permiso implícito sin una licencia adecuada.
  • La atribución transparente y la trazabilidad de los datos son componentes esenciales del desarrollo ético de la IA.
  • Para demostrar nuestro compromiso con la innovación responsable, hemos desarrollado marcos de licenciamiento que ofrecen condiciones flexibles y justas adaptadas a distintos usos y necesidades de desarrollo.

Se han alcanzado numerosos acuerdos reconocidos entre desarrolladores de IA y editoriales académicas y comerciales, incluidos nuestros propios acuerdos exitosos con desarrolladores de IA que comparten nuestro compromiso con el uso ético del contenido. Esto demuestra claramente que existe un mercado de licencias para IA que funciona eficazmente.

Este mercado de licencias también permite fundamentar la IA en contenido autorizado. La colaboración activa con la comunidad de IA incluye la incorporación de expectativas y estándares en los acuerdos sobre transparencia, citación, atribución y procedencia de datos, con el fin de fomentar la confianza de los usuarios en los sistemas de IA.

A través de alianzas con autores, socios editoriales, investigadores y desarrolladores de IA éticos, podemos crear un ecosistema sostenible que valore tanto el avance tecnológico como las contribuciones humanas únicas de autores e investigadores.

Un grupo de autores demandan a Meta por uso no autorizado de sus e-books en entrenamiento de IA

Wiggers, Kyle. «Law Professors Side with Authors Battling Meta in AI Copyright Case.» TechCrunch, April 11, 2025. https://techcrunch.com/2025/04/11/law-professors-side-with-authors-battling-meta-in-ai-copyright-case/

Un grupo de profesores especializados en derecho de autor ha presentado un informe amicus curiae en apoyo de los autores que están demandando a Meta, acusando a la empresa de entrenar sus modelos de inteligencia artificial Llama con libros electrónicos sin permiso.

El informe, presentado el viernes en el Tribunal de Distrito de los EE.UU. para el Distrito Norte de California, sostiene que la defensa de «uso legítimo» de Meta representa una solicitud exagerada de privilegios legales que nunca se han otorgado a los autores humanos.

Según el informe, el uso de obras con derechos de autor para entrenar modelos generativos no es «transformador», ya que no se diferencia de usar las obras para educar a autores humanos, que es uno de los propósitos originales de esas obras. Además, se argumenta que el uso tiene un propósito comercial, ya que permite la creación de trabajos que compiten directamente con las obras originales.

La Asociación Internacional de Editores Científicos, Técnicos y Médicos, junto con la Copyright Alliance y Association of American Publishers., también presentaron informes de apoyo a los autores.

En el caso Kadrey v. Meta, los autores Richard Kadrey, Sarah Silverman y Ta-Nehisi Coates acusan a Meta de violar sus derechos de propiedad intelectual al utilizar sus libros electrónicos para entrenar modelos y eliminar la información de derechos de autor para ocultar la infracción. Meta, por su parte, argumenta que su uso es legítimo y que el caso debe ser desestimado por falta de legitimación activa de los autores.

El juez del Tribunal de Distrito de EE. UU. Vince Chhabria permitió que el caso siguiera adelante, aunque desestimó parte de la demanda, señalando que la alegación de infracción de derechos de autor es suficiente para que los autores tengan legitimación para demandar.

El impacto de la inteligencia generativa en la integridad académica.

Tertiary Education Quality and Standards Agency (TEQSA). The Evolving Risk to Academic Integrity Posed by Generative Artificial Intelligence: Options for Immediate Action. TEQSA, agosto de 2024.

Texto completo

El informe aborda el creciente riesgo que la inteligencia artificial generativa representa para la integridad académica. A medida que las herramientas de IA, como los generadores de texto, se vuelven más accesibles y avanzadas, surgen preocupaciones sobre su uso indebido en el ámbito educativo.

Los estudiantes pueden recurrir a estas herramientas para crear respuestas automatizadas en exámenes y tareas, lo que plantea desafíos para las instituciones en la evaluación de la autenticidad del trabajo académico.

El documento sugiere que las universidades deben adoptar estrategias inmediatas para mitigar este riesgo. Estas incluyen la revisión y actualización de las políticas de evaluación, la implementación de tecnologías de detección de IA y el fomento de métodos de evaluación más centrados en el análisis crítico y la aplicación práctica del conocimiento. También se hace hincapié en la necesidad de educar a los estudiantes sobre el uso ético de la inteligencia artificial y en la importancia de la formación docente para identificar y abordar el uso indebido de estas tecnologías.

En conclusión, la rápida evolución de la inteligencia artificial generativa exige una respuesta urgente y adaptada de las instituciones educativas para proteger la integridad académica y garantizar una evaluación justa y precisa de los estudiantes.

Cómo humanizar un escrito para no ser falsamente acusado de plagio por un detector de escritura con IA

Presbitero Jr., James. 2024. “This Is How I Humanize My Writing, as a Pro-AI Writer and Editor.” Write A Catalyst (Medium), October 9, 2024. https://medium.com/write-a-catalyst/this-is-how-i-humanize-my-writing-as-a-pro-ai-writer-and-editor-ad1d8e44fc59

El creciente problema de que los escritores sean injustamente acusados de usar IA, incluso cuando no lo hacen, puede perjudicar gravemente su reputación, sus oportunidades profesionales y su salud emocional.

En la actualidad, los detectores de escritura com inteligencia artificial no ofrecen una precisión total. Si bien pueden acertar al identificar patrones de escritura excesivamente genéricos o mecánicos, también cometen errores, como señalar erróneamente un texto genuinamente humano como artificial. Esta falta de fiabilidad se convierte en un problema especialmente serio para quienes escriben de forma profesional o están construyendo una marca personal, ya que una falsa acusación de uso de IA puede dañar su credibilidad, limitar oportunidades laborales e incluso afectar sus ingresos.

Herramientas como GPTZero, Turnitin o ZeroGPT, ampliamente utilizadas por editoriales, instituciones educativas y empresas para detectar el uso de inteligencia artificial, no son infalibles. A pesar de sus avances, pueden etiquetar como generados por IA textos escritos íntegramente por personas, lo que genera frustración y confusión, además de consecuencias prácticas negativas.

Es importante reconocer que los modelos de inteligencia artificial pueden ser aliados poderosos para potenciar la productividad y estimular la creatividad. No obstante, confiar ciegamente en ellos o escribir con un estilo plano y genérico aumenta la probabilidad de que el contenido sea marcado como artificial.

Ante este panorama, no se trata de engañar a los detectores, sino de cultivar una escritura más personal, expresiva y auténtica. La clave está en incorporar aquello que la IA todavía no puede replicar con naturalidad: vivencias únicas, emociones reales, contradicciones humanas, ironía o giros inesperados en la estructura del texto.

Se trata, en definitiva, de fomentar una escritura más “humana”, que no solo evite malentendidos con herramientas automatizadas, sino que también destaque por su originalidad. En un entorno cada vez más saturado de contenido generado por IA, desarrollar una voz propia no solo protege la carrera del autor, sino que aporta valor real y conecta de manera más profunda con el lector.

Por eso, algunas recomendaciones clave para escribir con autenticidad son:

  • Introducir experiencias personales o detalles específicos que una IA no podría inventar.
  • Romper con la estructura tradicional de introducción-desarrollo-conclusión cuando sea apropiado.
  • Usar preguntas retóricas, expresiones coloquiales o regionalismos que reflejen una voz única.
  • Mostrar dudas, contradicciones y emociones genuinas sin temor a lo imperfecto.

En última instancia, el reto no es evitar la inteligencia artificial, sino aprovechar su potencial sin perder tu voz. Este texto es, sobre todo, una llamada a recuperar lo más humano de la escritura: la honestidad, la sensibilidad y la singularidad. creatividad, a la autenticidad y, sobre todo, a seguir escribiendo como humanos.

Los únicos 7 signos de escritura con IA que debes eliminar de tu texto para no ser acusado de plagio

James. “The Only 7 Signs of AI Writing You Need to Remove in Your Text.” Write10x, March 11, 2025. https://medium.com/write10x/the-only-7-signs-of-ai-writing-you-need-to-remove-in-your-text-2617d0b8720d.

La IA puede ser una herramienta útil, pero nunca debería reemplazarte. No puede replicar tu creatividad, emociones ni tu voz única. El mejor contenido asistido por IA no suena a IA. Se siente natural, humano. Incluso si no usas IA, estos 7 signos de escritura débil pueden jugar en tu contra. Ahora sabes cómo evitarlos. Domina estos ajustes, y tu escritura no solo será indetectable… Será inconfundiblemente tuya.

El contenido generado por IA es rápido. Pero a menudo se siente robótico. Sin vida. Los lectores pueden notarlo. Los editores pueden notarlo. Incluso los detectores de IA, por defectuosos que sean, pueden notarlo. Esto ocurre porque la IA carece de esa chispa humana. Las emociones, las experiencias, esa forma indescriptible en la que se filtran en nuestras palabras… Todo eso falta en un texto completamente generado por IA.

Pero hay un problema aún mayor: incluso si los escritores no están usando IA, pueden quedar atrapados en el fuego cruzado. Algunos están siendo acusados de usar IA ¡cuando no lo han hecho! Esto ha provocado el rechazo de sus textos en diversas publicaciones, afectando no solo su trabajo, sino también sus ingresos y reputación.

Pero no tiene por qué ser así. Si usas IA, no necesitas abandonarla, solo corregir lo que la hace obvia. Si no la usas, aplicar estos cambios te garantizará que nunca te acusen de hacerlo.

Hay 7 señales claras de escritura con IA. Domínalas, y nadie cuestionará que tú escribiste tu texto.


¿Por qué la escritura con IA se siente «extraña»?

La IA carece de experiencia de vida. No siente. No recuerda. No sueña. Por eso, la escritura generada por IA suele ser superficial. Sigue patrones predecibles y se mantiene en una zona segura. El resultado es un texto que es técnicamente correcto, pero emocionalmente plano. Si no editas y humanizas el texto generado por IA, siempre sonará insípido y mecánico. A veces, los escritores también pueden parecer así de manera natural. Puede deberse a la falta de experiencia o a una formación demasiado académica.

Corregir estos 7 aspectos te ayudará.


Los 7 signos de escritura con IA (y cómo corregirlos)

1. Uso excesivo de lenguaje genérico y seguro

La IA evita riesgos. No tomará una postura firme. No dirá nada realmente audaz.

Se aferra a declaraciones neutras y generales que suenan correctas, pero carecen de personalidad.

💡 Solución: Toma una postura. Comparte una opinión o añade matices.

🔸 En lugar de:
«Esta herramienta puede ser útil para muchas personas.»

✅ Di:
«Si eres freelancer y no usas esta herramienta, estás dejando dinero sobre la mesa.»


2. Estructuras de oración repetitivas

Si todas las frases tienen el mismo ritmo, el texto se vuelve monótono.

💡 Solución: Varía la longitud de las frases. Mezcla líneas cortas e impactantes con pensamientos más elaborados.

🔸 En lugar de:
«La IA puede ser útil. Genera ideas rápidamente. Mejora la eficiencia.»

✅ Di:
«La IA es rápida. Muy rápida. Pero la velocidad no lo es todo. La creatividad importa — y mucho.»


3. Palabras innecesarias y frases de relleno

La IA suele inflar el texto repitiendo ideas con ligeras variaciones.

Si una oración parece estar dando vueltas sobre el mismo punto, es porque lo está haciendo.

💡 Solución: Sé directo.

🔸 En lugar de:
«Una de las cosas más importantes a considerar al mejorar la escritura es la claridad.»

✅ Di:
«La claridad es lo más importante.»


4. Falta de experiencias personales o narración

La IA no vive. No puede extraer emociones o experiencias reales.

Por eso, los textos generados por IA carecen de autenticidad.

💡 Solución: Añade historias personales, ejemplos vívidos y detalles sensoriales.

🔸 En lugar de:
«Las habilidades de comunicación son importantes.»

✅ Di:
«Perdí un contrato de $10,000 porque interpreté mal el tono de un email. Ese día aprendí que la comunicación lo es todo cuando manejas clientes.»


5. Frases cliché y sobreutilizadas

La IA usa frases comunes. Recicla lo que ya se ha dicho una y otra vez.

«Piensa fuera de la caja.»
«Al final del día.»
«Ahora más que nunca.»

💡 Solución: Usa metáforas frescas o crea expresiones originales.

🔸 En lugar de:
«El éxito no ocurre de la noche a la mañana.»

✅ Di:
«El éxito es como el interés compuesto: crece lentamente, pero la recompensa es enorme.»

Si prefieres otra comparación, usa algo que tenga sentido para ti: plantas, gatos, montañas… lo que quieras.


6. Transiciones forzadas

La IA tiene dificultades con la fluidez. Muchas veces introduce transiciones de manera torpe.

Se apoya demasiado en patrones como:

«¿La respuesta? Sí.»
«¿Adivina qué? Funciona.»

💡 Solución: Usa conectores naturales y transiciones conversacionales.

🔸 En lugar de:
«Entonces, ¿cuál es la solución? Hablemos de ello.»

✅ Di:
«Esto es lo que realmente funciona.»


7. Tono emocionalmente plano

La IA puede imitar el tono, pero carece de emociones reales. No tiene pasión, sarcasmo ni humor genuino.

💡 Solución: Infunde personalidad. Escribe como hablas. Agrega humor, frases audaces y narraciones.

🔸 En lugar de:
«Este libro proporciona ideas útiles.»

✅ Di:
«Este libro me golpeó como una bofetada en la cara. Verdades brutales. Nada de relleno. Justo lo que necesitaba.»


Nunca vuelvas a ser acusado de usar IA

Turnitin Clarity, un complemento con asistencia de IA guiada por educadores para evaluar la integridad académica.

«New Turnitin Product Offers AI-Powered Writing Tools with Instructor GuardrailsThe Journal, 4 de marzo de 2025. https://thejournal.com/Articles/2025/03/04/New-Turnitin-Product-Offers-AI-Powered-Writing-Tools-with-Instructor-Guardrails.aspx

Turnitin ha lanzado Turnitin Clarity, un complemento de pago para Turnitin Feedback Studio que ofrece un espacio de redacción con asistencia de IA guiada por educadores, retroalimentación automatizada y herramientas para evaluar la integridad académica.

Los estudiantes pueden acceder a sus tareas dentro de Turnitin Clarity, con instrucciones, rúbricas y directrices sobre el uso de IA generativa, y trabajar en sus textos en varias sesiones. Los docentes pueden habilitar un asistente de escritura con IA según las políticas del curso.

Para los educadores, Turnitin Clarity centraliza el establecimiento de pautas sobre el uso aceptable de la IA en cada asignación y facilita la promoción de un uso responsable de estas herramientas. Los docentes pueden visualizar la actividad de escritura de los estudiantes y acceder a información que les permite evaluar la originalidad, garantizando una evaluación justa y equitativa

Además, los instructores pueden visualizar el proceso de escritura del estudiante, incluyendo texto pegado, patrones de escritura, tiempo de construcción y versiones previas, detectando cualquier posible uso de IA. Esto les permite evaluar si el trabajo cumple con los estándares de integridad académica.

Según la directora de producto de Turnitin, Annie Chechitelli, la herramienta ayuda a docentes y estudiantes a integrar la IA en la escritura sin comprometer el aprendizaje. Además, Turnitin Clarity proporciona a las instituciones datos que respaldan las políticas de integridad académica y el uso de la IA, asegurando que las expectativas de aprendizaje se cumplan, ya sea con o sin asistencia de IA. Este enfoque busca equilibrar la integración de herramientas de IA en la educación, permitiendo a los estudiantes utilizarlas de manera ética y responsable bajo la supervisión de sus educadores.