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Guía para la escritura de trabajos finales de grado


Castronovo, Adela, Sandra Leiva, Adriana Fernández, Javier Areco, Diego Picotto, y Nicolas Brignoli. Guía para la escritura de Trabajos Finales Integradores. UNLa Universidad Nacional de Lanús, 2024. https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=983708.



La idea de esta guía es asistir a los estudiantes que se encuentran en la última etapa de sus carreras de grado y especialización en la elaboración de sus Trabajos Finales Integradores. Se trata de una orientación, una guía que ayuda a articular un conjunto de saberes y prácticas en un texto complejo, como parte de una labor que requiere tiempo y constancia, además del manejo de un conjunto de conocimientos específicos sobre cómo llevar a cabo este trabajo y cómo presentarlo por escrito de manera pertinente. Esta guía se enfoca en reflexionar puntualmente sobre esta última cuestión y es el resultado, por un lado, del trabajo del equipo de Investigación (PICTO) denominado «Las condiciones de producción en la elaboración de Trabajos Finales de grado y posgrado» y, por otro, del trabajo conjunto con parte del personal de la Biblioteca Rodolfo Puiggrós de la UNLa.

Las empresas de IA deben jugar limpio cuando utilizan datos académicos en el entrenamiento de sus modelos

«AI Firms Must Play Fair When They Use Academic Data in Training». Nature 632, n.o 8027 (27 de agosto de 2024): 953-953. https://doi.org/10.1038/d41586-024-02757-z.

Las empresas de inteligencia artificial (IA) deben actuar de manera justa cuando utilizan datos académicos en el entrenamiento de sus modelos. Los investigadores están preocupados por el uso sin restricciones de su propiedad intelectual en la formación de modelos de lenguaje como ChatGPT. Es crucial establecer reglas claras sobre el uso aceptable de estos datos.

Actualmente, no se sabe con precisión qué datos se usaron para entrenar modelos como ChatGPT, pero es probable que se hayan utilizado millones de artículos académicos, incluidos aquellos bajo acceso abierto y posiblemente también artículos protegidos por derechos de autor. Esto plantea preguntas sobre si los creadores de estos datos deberían recibir crédito y cómo.

El tema es complicado por las leyes de propiedad intelectual, que varían según la jurisdicción y no siempre son claras sobre si la recolección de datos o su uso para crear modelos de IA constituye una infracción de derechos de autor. Algunas empresas de IA, para evitar litigios, están comenzando a comprar licencias para los datos utilizados en el entrenamiento.

El uso de materiales bajo licencias como Creative Commons, que promueven la distribución y reutilización libre, también genera ambigüedades. Aunque no siempre se considera una infracción el uso de estos materiales para entrenar IA, hay preocupaciones sobre cómo las IA pueden afectar a los creadores, incluyendo a investigadores cuyo trabajo podría ser reutilizado sin la atribución adecuada.

La atribución es un principio fundamental en la ciencia, y algunos investigadores consideran que el uso de datos científicos por modelos comerciales de IA excede lo que las exenciones legales actuales estaban destinadas a permitir. Dado que es casi imposible atribuir correctamente las contribuciones cuando se usan millones de fuentes, se han sugerido soluciones como la generación aumentada por recuperación, que podría permitir a los modelos citar trabajos relevantes.

Dar a los investigadores la opción de excluir su trabajo del entrenamiento de IA podría aliviar sus preocupaciones, y algunas herramientas ya están emergiendo para facilitar esto. Además, leyes como la Ley de IA de la UE, que exige mayor transparencia sobre los datos utilizados en el entrenamiento, podrían fortalecer el control de los creadores sobre su trabajo.

Es necesario continuar investigando si se requieren soluciones más radicales, como nuevas licencias o cambios en la ley de derechos de autor. Las herramientas de IA, al aprovechar un ecosistema de datos construido por movimientos de código abierto, deben respetar las expectativas de reciprocidad y uso razonable, para evitar desincentivar la creación original y asegurar que los creadores mantengan cierto control sobre su obra.

Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación

UNESCO. «Guía para el uso de IA generativa en educación e investigación», UNESCO 2024. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000389227.

El documento describe cómo las herramientas de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) están avanzando rápidamente, superando la capacidad de adaptación de los marcos regulatorios nacionales. Esta situación plantea riesgos para la privacidad de los datos de los usuarios y deja a las instituciones educativas mal preparadas para validar estas herramientas. La UNESCO ha emitido una guía global para apoyar a los países en la implementación de acciones inmediatas, el desarrollo de políticas a largo plazo y la construcción de capacidades humanas, con un enfoque en la protección de valores humanísticos como la inclusión, la equidad y la diversidad.

La guía propone que los gobiernos regulen el uso de IAGen, protejan la privacidad de los datos y consideren establecer límites de edad para su uso. Además, establece requisitos para que los proveedores de IAGen garanticen un uso ético y efectivo en la educación. También se subraya la importancia de que las instituciones educativas validen la idoneidad ética y pedagógica de estas herramientas. Finalmente, la guía ofrece recomendaciones para diseñar el uso de IAGen en la educación, asegurando que estas herramientas realmente beneficien a los estudiantes, aprendices e investigadores, y protejan la intervención humana en el proceso educativo.


Cómo pueden utilizarse los chatbots de inteligencia artificial para mejorar la investigación científica

Pividori, Milton. «Chatbots in Science: What Can ChatGPT Do for You?» Nature, 14 de agosto de 2024. https://doi.org/10.1038/d41586-024-02630-z.

El artículo de Milton Pividori explora cómo los chatbots de inteligencia artificial, como ChatGPT, pueden ser utilizados para mejorar la investigación científica. A lo largo de 18 meses, su equipo se dedicó a estudiar cómo integrar esta tecnología en tareas diarias como revisiones de literatura, redacción de textos académicos y programación, con el objetivo de aumentar la productividad y mejorar la calidad de la ciencia.

Milton Pividori, un investigador financiado por organizaciones sin fines de lucro como la Fundación Alfred P. Sloan y la Iniciativa Chan Zuckerberg, ha dedicado 18 meses a explorar cómo ChatGPT, un chatbot de inteligencia artificial (IA) basado en un modelo de lenguaje de gran escala, puede ser utilizado para mejorar la investigación científica. Desde su lanzamiento en noviembre de 2022, ChatGPT ha captado la atención mundial por su capacidad para responder preguntas complejas, redactar ensayos sofisticados y generar código fuente. Pividori y su equipo se han centrado en integrar esta tecnología en tareas cotidianas de la investigación, como la revisión de literatura, la redacción de textos académicos y la programación de código, con el objetivo de mejorar la productividad y la calidad del trabajo científico.

Una de las lecciones clave que Pividori destaca es la importancia de la ingeniería de prompts, es decir, la forma en que se formulan las preguntas o comandos para interactuar con el chatbot. Un buen prompt debe ser claro y específico, detallando exactamente lo que se espera que el modelo haga. Esto incluye pedir al chatbot que asuma un rol específico, como el de un editor profesional, y proporcionar ejemplos claros de lo que se espera en la respuesta. Según Pividori, la capacidad de un chatbot para proporcionar resultados útiles depende en gran medida de la calidad de los prompts que recibe.

Otra lección importante es la necesidad de identificar qué tareas son adecuadas para delegar en un chatbot y cuáles no. Pividori señala que no todas las fases del trabajo científico son aptas para ser manejadas por una IA. Por ejemplo, en la etapa inicial de revisión de literatura, donde se requiere creatividad y pensamiento crítico para formular preguntas de investigación y analizar profundamente los artículos, es esencial que los investigadores participen activamente. Sin embargo, una vez que se ha definido el marco de investigación y se necesita realizar tareas más rutinarias o menos críticas, como resumir artículos menos relevantes, los chatbots pueden ser de gran ayuda.

Además, Pividori argumenta que utilizar chatbots para escribir es menos riesgoso que utilizarlos para leer y analizar textos científicos. Al redactar, el investigador mantiene control sobre el resultado final y puede corregir errores o «alucinaciones» del modelo. En contraste, al confiar en un chatbot para leer y resumir un artículo, se corre el riesgo de que se omitan detalles importantes o se interpreten mal los datos. Pividori sugiere un enfoque en el que el investigador escriba primero el texto y luego use el chatbot para revisar y mejorar la redacción, aplicando reglas específicas para la estructura de manuscritos científicos. Este enfoque permite mantener un alto nivel de precisión y control sobre el contenido generado.

En conclusión, aunque los chatbots como ChatGPT tienen un gran potencial para aumentar la eficiencia en la investigación científica, es crucial entender sus limitaciones y utilizarlos de manera estratégica. Los investigadores deben identificar cuidadosamente qué tareas pueden delegarse a la IA y cuáles requieren la intervención directa y el juicio creativo del ser humano. Al hacerlo, es posible aprovechar lo mejor de ambos mundos: la capacidad de procesamiento y automatización de la IA y la creatividad y el pensamiento crítico humanos.

 “AI Scientist” de Sakana AI investiga de forma autónoma desafiando las normas científicas

AI, Sakana. «Sakana AI The AI Scientist: Towards Fully Automated Open-Ended Scientific Discovery», 13 de agosto de 2024. https://sakana.ai/.

AI Scientist” es el primer sistema integral para la investigación científica completamente automática. Este sistema permite que los Modelos de Lenguaje Grande (LLMs) realicen investigaciones de manera independiente.

Uno de los grandes desafíos de la inteligencia artificial es desarrollar agentes capaces de realizar investigaciones científicas y descubrir nuevo conocimiento. Aunque los modelos actuales ya ayudan a los científicos humanos en tareas como generar ideas o escribir código, aún requieren mucha supervisión y están limitados a tareas específicas.

Sakana AI, junto con científicos de las universidades de Oxford y British Columbia, ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial llamado “AI Scientist”. Este innovador sistema es capaz de realizar investigaciones científicas de manera autónoma, cubriendo todo el proceso de investigación, desde la generación de ideas hasta la elaboración de manuscritos científicos completos.

“AI Scientist” automatiza diversas etapas, como la creación y evaluación de nuevas ideas, la ejecución de experimentos, la recopilación de datos y la redacción de informes científicos. Sin embargo, este avance también suscita preguntas importantes sobre el rol futuro de los científicos humanos. Aunque la IA es eficaz en el procesamiento de grandes cantidades de datos y en la identificación de patrones, la intuición, creatividad y juicio ético humanos continúan siendo indispensables.

Este proceso incluye:

  1. Generación de Ideas: El Científico de IA «brainstormea» nuevas direcciones de investigación, basándose en un código inicial y en búsquedas en Semantic Scholar para asegurar la novedad de las ideas.
  2. Iteración Experimental: Ejecuta los experimentos propuestos, produce gráficos y notas que se usan en la redacción del artículo.
  3. Redacción del Artículo: Redacta un informe conciso y claro en LaTeX, citando autonomamente artículos relevantes.
  4. Revisión Automatizada de Artículos: Desarrolla un revisor automático basado en LLM que evalúa los artículos con una precisión casi humana, mejorando continuamente la producción científica del sistema.

Pese a su potencial, “AI Scientist” tiene varias limitaciones. No es capaz de hacer preguntas a los autores ni de interpretar figuras, y frecuentemente genera propuestas similares en diferentes ejecuciones. Además, puede fallar en la implementación de ideas y presenta desafíos en aspectos visuales y de citación. Los resultados producidos deben considerarse como sugerencias para futuras investigaciones más que como ciencia definitiva.

“AI Scientist” abre una caja de Pandora de nuevos problemas, aunque el informe completo discute estos temas en mayor detalle. Entre los problemas clave se encuentran las consideraciones éticas y el impacto potencial en el proceso académico. Aunque “AI Scientist” puede ser una herramienta útil para los investigadores, su capacidad para crear y enviar automáticamente artículos puede aumentar significativamente la carga de trabajo de los revisores y tensar el proceso académico, afectando el control de calidad científica. Esto es similar a las preocupaciones en torno a la IA generativa en otras aplicaciones, como la generación de imágenes.

Además, el Revisor Automatizado, si se despliega en línea, podría reducir significativamente la calidad de las revisiones e imponer sesgos indeseables en los artículos. Por ello, es fundamental que los artículos y revisiones generados por IA sean identificados como tales para asegurar la transparencia total.

Como con muchas tecnologías anteriores, “AI Scientist” tiene el potencial de ser utilizado de manera poco ética. Por ejemplo, podría realizar investigaciones no éticas o peligrosas si se le da acceso a laboratorios virtuales para realizar experimentos biológicos. Esto podría dar lugar a la creación de virus o sustancias tóxicas antes de que se detecten los riesgos. Del mismo modo, podría desarrollar virus informáticos peligrosos si se le solicita crear software funcional. Estas capacidades en mejora subrayan la necesidad urgente de alinear estos sistemas con valores éticos y garantizar que exploren de manera segura.

En cuanto a los modelos utilizados, se emplearon modelos de frontera propietarios, como GPT-4o y Sonnet, pero también se exploraron modelos abiertos como DeepSeek y Llama-3. Aunque los modelos propietarios actuales producen los mejores artículos, no hay razón fundamental para que un solo modelo mantenga esta ventaja. Se espera que todos los LLMs, incluidos los modelos abiertos, continúen mejorando. La competencia entre LLMs ha llevado a su mayor disponibilidad y capacidades mejoradas, y el trabajo busca ser independiente del proveedor del modelo base. Los modelos abiertos ofrecen beneficios significativos, como menor costo, disponibilidad garantizada, mayor transparencia y flexibilidad. El objetivo es usar estos modelos en un sistema cerrado de investigación automejorado.

Finalmente, aunque se imagina un ecosistema científico completamente impulsado por IA que incluya investigadores, revisores y conferencias, no se cree que el papel del científico humano se vea disminuido. Más bien, este rol evolucionará y se adaptará a la nueva tecnología, moviéndose hacia tareas de mayor nivel.

¿Se ha utilizado un artículo tuyo para entrenar un modelo de inteligencia artificial? Casi seguro

Gibney, Elizabeth. «Has Your Paper Been Used to Train an AI Model? Almost Certainly». Nature 632, n.o 8026 (14 de agosto de 2024): 715-16. https://doi.org/10.1038/d41586-024-02599-9.

Los desarrolladores de inteligencia artificial (IA) están comprando acceso a valiosos conjuntos de datos que contienen artículos de investigación, lo que plantea incómodas preguntas sobre los derechos de autor. Las editoriales académicas están vendiendo el acceso a estos artículos a empresas tecnológicas para entrenar modelos de IA, lo que ha generado preocupación entre los investigadores, ya que estos acuerdos se realizan sin la consulta de los autores. Esto ha desencadenado un debate sobre el uso de trabajos publicados y, a veces, protegidos por derechos de autor, para entrenar la creciente cantidad de chatbots de IA en desarrollo.

Los expertos afirman que, si un artículo de investigación aún no ha sido utilizado para entrenar un gran modelo de lenguaje LLM, probablemente lo será pronto. Los investigadores están explorando métodos técnicos para que los autores puedan identificar si su contenido ha sido utilizado.

El mes pasado se reveló que la editorial académica británica Taylor & Francis firmó un acuerdo de 10 millones de dólares con Microsoft, permitiendo que la empresa tecnológica accediera a sus datos para mejorar sus sistemas de IA. En junio, se supo que la editorial Wiley ganó 23 millones de dólares al permitir que una empresa no identificada entrenara modelos de IA generativa con su contenido.

Lucy Lu Wang, investigadora de IA en la Universidad de Washington en Seattle, señala que cualquier cosa disponible en línea, ya sea en un repositorio de acceso abierto o no, es «muy probable» que ya haya sido utilizada para entrenar un LLM. Y si un artículo ya ha sido utilizado como datos de entrenamiento en un modelo, «no hay forma de eliminarlo» después de que el modelo haya sido entrenado, añade.

Los LLMs se entrenan con grandes volúmenes de datos, a menudo obtenidos de Internet. Estos modelos generan texto con fluidez al identificar patrones en miles de millones de fragmentos de lenguaje, conocidos como tokens, presentes en los datos de entrenamiento.

El uso de artículos académicos es valioso para los constructores de LLMs debido a su longitud y «alta densidad de información», dice Stefan Baack, quien analiza conjuntos de datos de entrenamiento de IA en la Fundación Mozilla. Entrenar modelos con una gran cantidad de información científica también les da una mejor capacidad para razonar sobre temas científicos, añade Wang, quien co-creó S2ORC, un conjunto de datos basado en 81.1 millones de artículos académicos.

Este tipo de acuerdos comerciales está en aumento. Este año, el Financial Times ofreció su contenido a OpenAI en un acuerdo lucrativo, al igual que el foro en línea Reddit con Google. Dado que las editoriales científicas probablemente ven como alternativa que su trabajo sea extraído sin un acuerdo, «creo que habrá más de estos acuerdos en el futuro», dice Wang.

Algunos desarrolladores de IA, como la Red de Inteligencia Artificial a Gran Escala, mantienen intencionadamente sus conjuntos de datos abiertos, pero muchas empresas que desarrollan modelos de IA generativa han mantenido en secreto gran parte de sus datos de entrenamiento, dice Baack. Los repositorios de acceso abierto como arXiv y la base de datos académica PubMed son fuentes «muy populares», aunque probablemente los artículos de revistas de pago han tenido sus resúmenes gratuitos extraídos por grandes empresas tecnológicas.

Probar que un LLM ha utilizado un artículo específico es difícil. Una forma es usar una oración inusual de un texto como entrada al modelo y ver si la salida coincide con las siguientes palabras en el original. Otra técnica conocida como membership inference attack mide si un modelo es más confiado cuando ve algo que ha visto antes. El equipo de De Montjoye ha desarrollado una versión de esto llamada «trampa de derechos de autor», que inserta oraciones plausibles pero sin sentido en un trabajo para rastrear si un modelo ha sido entrenado con ese contenido.

Aunque se pudiera demostrar que un LLM ha sido entrenado con un texto específico, no está claro qué pasaría después. Las editoriales sostienen que usar texto con derechos de autor en el entrenamiento sin licencia es una infracción, pero otros argumentan que los LLM no copian nada, sino que extraen información para generar nuevo texto.

En un caso judicial en curso en Estados Unidos, The New York Times está demandando a Microsoft y OpenAI por usar su contenido periodístico sin permiso para entrenar sus modelos, lo que podría sentar un precedente.

Muchos académicos están contentos de que su trabajo se incluya en los datos de entrenamiento de los LLM, especialmente si los modelos se vuelven más precisos. Sin embargo, los autores científicos tienen poco poder si las editoriales deciden vender el acceso a sus obras con derechos de autor, y no existe un mecanismo establecido para otorgar crédito o verificar si un texto ha sido utilizado.

Algunos investigadores, como De Montjoye, están frustrados. «Queremos LLMs, pero también queremos algo que sea justo, y creo que aún no hemos inventado cómo sería esto», dice.

El mercado negro de las citas: la venta de referencias falsas alarma a los científicos

Singh Chawla, D. (2024). The citation black market: Schemes selling fake references alarm scientists. Nature. https://doi.org/10.1038/d41586-024-01672-7

Un grupo de científicos ha revelado un mercado negro donde se venden citaciones falsas para inflar perfiles académicos, lo que plantea serias preocupaciones sobre la integridad en la investigación. Estos esquemas manipulan métricas cruciales para la evaluación académica, como el índice h. Expertos sugieren cambiar los incentivos en la academia para evitar que los investigadores se vean presionados a participar en estas prácticas fraudulentas.

Vigilantes de la integridad en la investigación están preocupados por las crecientes maneras en que los científicos pueden inflar artificialmente el número de citaciones de sus estudios. En los últimos meses, han surgido prácticas cada vez más audaces. Una de estas prácticas fue descubierta mediante una operación encubierta en la que un grupo de investigadores compró 50 citaciones por 300$ para mejorar el perfil de Google Scholar de un científico ficticio que crearon.

Este caso confirma la existencia de un mercado negro de referencias falsificadas, algo que los expertos en integridad habían sospechado durante mucho tiempo. Las citaciones compradas provienen de estudios en 22 revistas, de las cuales 14 están indexadas en Scopus.

Estas prácticas son preocupantes porque muchos aspectos de la carrera de un investigador dependen de la cantidad de citaciones que reciben sus trabajos. Instituciones y métricas como el índice h utilizan estos números para evaluar la productividad y el impacto de los científicos. En un caso reciente en España, el rector de la Universidad de Salamanca fue acusado de inflar artificialmente sus métricas de Google Scholar, lo que llevó a una investigación por parte del Comité de Ética en la Investigación.

La operación encubierta también descubrió que se venden citaciones en «paper mills», servicios que producen estudios de baja calidad y venden autorías en artículos ya aceptados. Además, se ha observado la creación de perfiles falsos, como el de un gato llamado Larry, que acumuló citaciones antes de que Google Scholar y ResearchGate eliminaran las publicaciones falsas.

El equipo de investigadores propone un nuevo índice de concentración de citaciones para detectar patrones sospechosos, como cuando un científico recibe muchas citaciones de pocas fuentes. Sin embargo, persiste el temor de que los estafadores desarrollen métodos más sutiles para evitar ser descubiertos. Según los expertos, para abordar este problema, es necesario cambiar los incentivos en la academia para que los científicos no se vean presionados a acumular citaciones para avanzar en sus carreras.

Tres autores demandan a Anthropic por infracción de derechos de autor en el entrenamiento de IA

Roth, E. (2024, agosto 20). Authors sue Anthropic for training AI using pirated books. The Verge. https://www.theverge.com/2024/8/20/24224450/anthropic-copyright-lawsuit-pirated-books-ai

La compañía de inteligencia artificial Anthropic enfrenta una demanda colectiva en un tribunal federal de California, interpuesta por tres autores que afirman que la empresa utilizó sus libros y cientos de miles de obras más para entrenar su chatbot Claude, impulsado por IA.

Un grupo de autores ha demandado a la compañía de inteligencia artificial Anthropic, acusándola de entrenar sus modelos de IA con libros pirateados, según informó Reuters. La demanda colectiva, presentada en un tribunal de California, alega que Anthropic «construyó un negocio multimillonario robando cientos de miles de libros con derechos de autor.»

La demanda sostiene que Anthropic utilizó un conjunto de datos de código abierto conocido como «The Pile» para entrenar su familia de chatbots Claude. Dentro de este conjunto de datos se encuentra «Books3», una vasta biblioteca de ebooks pirateados que incluye obras de Stephen King, Michael Pollan y miles de otros autores. A principios de agosto, Anthropic confirmó a Vox que utilizó «The Pile» para entrenar a Claude.

La demanda afirma que Anthropic descargó y reprodujo copias de «The Pile» y «Books3», sabiendo que estos conjuntos de datos contenían contenido con derechos de autor extraído de sitios pirata como Bibiliotik. Los autores buscan que el tribunal certifique la demanda colectiva, exija a Anthropic el pago de daños y perjuicios propuestos, y prohíba a la compañía utilizar material protegido por derechos de autor en el futuro.

Los escritores que demandan a Anthropic incluyen a Andrea Bartz, autora de We Were Never Here; Charles Graeber, autor de The Good Nurse; y Kirk Wallace Johnson, autor de The Feather Thief. Aunque se reconoce que «Books3» ha sido eliminado de la versión «más oficial» de «The Pile», la versión original supuestamente sigue disponible en línea. Una investigación reciente también descubrió que compañías como Anthropic y Apple entrenaron sus modelos de IA con miles de subtítulos de videos de YouTube extraídos de «The Pile».

El año pasado, el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee y otros autores presentaron una demanda similar contra Meta, Microsoft y EleutherAI, la organización sin fines de lucro detrás de «The Pile», por acusaciones de uso indebido de sus obras para entrenar modelos de IA. Otros autores, como George R.R. Martin, Jodi Picoult y Michael Chabon, también han demandado a OpenAI por el supuesto uso de su contenido protegido por derechos de autor.

Explorando las capacidades de ChatGPT como bibliotecario investigador, ético de la investigación, generador de datos y predictor de datos.

Lehr, Steven A., Aylin Caliskan, Suneragiri Liyanage, y Mahzarin R. Banajii. «ChatGPT as Research Scientist: Probing GPT’s Capabilities as a Research Librarian, Research Ethicist, Data Generator, and Data Predictor.» Proceedings of the National Academy of Sciences 121, no. 35 (2024): e2404328121. https://doi.org/10.1073/pnas.2404328121

¿Hasta qué punto es ChatGPT un buen investigador científico? Se probó sistemáticamente las capacidades de GPT-3.5 y GPT-4 en cuatro componentes centrales del proceso científico: como bibliotecario de investigación, ético de investigación, generador de datos y predictor de datos novedosos, utilizando la ciencia psicológica como campo de pruebas.

En el Estudio 1 (Bibliotecario de Investigación), a diferencia de los investigadores humanos, GPT-3.5 y GPT-4 alucinaron, generando autoritariamente referencias ficticias el 36,0% y el 5,4% de las veces, respectivamente, aunque GPT-4 mostró una capacidad evolutiva para reconocer sus ficciones.

En el Estudio 2 (Ética de la investigación), GPT-4 (aunque no GPT-3.5) demostró ser capaz de detectar infracciones como el p-hacking en protocolos de investigación ficticios, corrigiendo el 88,6% de los problemas presentados de forma flagrante y el 72,6% de los presentados de forma sutil.

En el Estudio 3 (Generador de datos), ambos modelos reprodujeron sistemáticamente patrones de sesgo cultural descubiertos previamente en grandes corpus lingüísticos, lo que indica que ChatGPT puede simular resultados conocidos, un antecedente de utilidad tanto para la generación de datos como para habilidades como la generación de hipótesis.

Por el contrario, en el Estudio 4 (Predictor de datos novedosos), ninguno de los modelos logró predecir resultados nuevos ausentes en sus datos de entrenamiento, y ninguno pareció aprovechar información sustancialmente nueva a la hora de predecir resultados más o menos novedosos.

En conjunto, estos resultados sugieren que GPT es un bibliotecario defectuoso pero en rápida mejora, un ético de la investigación ya decente, capaz de generar datos en dominios simples con características conocidas, pero deficiente en la predicción de nuevos patrones de datos empíricos para ayudar en futuras experimentaciones.

Manifiesto por las métricas socioterritoriales de la ciencia la tecnología y la innovación

Cancino, Ronald and Albis Salas, Nadia and Villarroel Valenzuela, Jacqueline and Robles Belmont, Eduardo and Oliveira [et al.] Manifiesto por las métricas socioterritoriales de la ciencia la tecnología y la innovación 2024

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La ciencia, la tecnología y la innovación han devenido en un verdadero motor de transformaciones de toda índole en escalas locales y globales. Sin embargo, las capacidades desigualmente distribuidas a nivel mundial han generado desarrollos desproporcionales en estas distribuciones. No es tan solo un problema de la ciencia en sí, sino del modo en cómo se han desarrollado las sociedades, las relaciones entre ellas, y el rol que han jugado la ciencia y la tecnología en la dinámica y el desarrollo de las sociedades. Hoy, a los problemas de asimetrías, desigualdad, exclusión y marginalidad, se suman pandemias, migraciones forzadas, extractivismo y los efectos visibles de la autonomización del cambio climático como generador de transformaciones y desastres locales y globales en los que la ciencia y la tecnología juegan un rol central en su comprensión, mitigación, prevención y solución. De este modo, el desarrollo de capacidades y el conocimiento sobre su distribución local y global son fundamentales para una actuación en el mundo contemporáneo. En este contexto, una verdadera transformación en la ciencia parece experimentarse. La conformación de redes, la demanda por impactos, la investigación mediante y en mundos virtuales y simulados, junto al creciente movimiento por el acceso y la ciencia abierta y ciudadana, son acompañados por permanentes ajustes y rediseños institucionales, actualizaciones de políticas, nuevas prioridades, instrumentos y una tendencia creciente a alinearse, por ejemplo, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este contexto, los esfuerzos para conocer, comprender y gestionar las capacidades de ciencia, tecnología e innovación, mediante métricas y formas de evaluación científica, continúan centrados en formas tradicionales y en métricas de impacto de citaciones articuladas a formas de evaluación, financiación y gasto en sistemas de publicaciones transnacionales. Los movimientos locales, nacionales y globales por la apertura de la ciencia y su evaluación son cada vez más activos, y permean de manera muy incipiente las políticas de ciencia, tecnología e innovación. Proponemos que, en estos esfuerzos, debemos incorporar un conjunto de principios que permitan construir métricas para la medición de capacidades y formas de evaluación que consideren las características, requerimientos y demandas socioterritoriales respecto de las cuales actúan y se desarrollan capacidades científicas y tecnológicas.