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El ataque de Trump a las bibliotecas: una amenaza devastadora para la democracia y el acceso al conocimiento

Lo, Leo S. Trump’s attack on libraries was predictable. Its consequences could be devastating. The Guardian, 21 de marzo de 2025.

En un artículo de opinión publicado en The Guardian, Leo S. Lo —presidente de la Association of College and Research Libraries— denuncia la reciente iniciativa del presidente Donald Trump de eliminar el Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS), la única agencia federal de Estados Unidos encargada de financiar y apoyar bibliotecas y museos en todo el país.

Según Lo, aunque muchos no se sorprendan por las propuestas de Trump, este ataque era en realidad previsible en un contexto de creciente hostilidad política hacia las instituciones educativas y culturales. Subraya que la eliminación del IMLS no es simplemente un recorte presupuestario, sino una acción que podría desmantelar infraestructuras comunitarias esenciales que apoyan la alfabetización, la formación laboral, el acceso digital, la preservación cultural y la participación cívica.

Lo recuerda que, lejos de ser reliquias obsoletas en la era digital, las bibliotecas siguen siendo fundamentales para millones de estadounidenses: por ejemplo, en Dallas, Texas, se registraron casi 3,9 millones de recursos digitales prestados en un año, lo que demuestra la importancia continua de estas instituciones como puertas de acceso a oportunidades educativas y económicas, especialmente para familias con menos recursos. Además de su valor práctico, las bibliotecas tienen un impacto económico positivo, con programas que generan retornos significativos por cada dólar invertido.

El artículo también explora el impacto desproporcionado que el recorte de fondos tendría en comunidades indígenas, rurales y académicas. Proyectos que preservan lenguas y culturas, plataformas educativas abiertas y programas inclusivos para estudiantes con autismo son solo algunos ejemplos de iniciativas que dependen de las subvenciones del IMLS. Sin este apoyo, muchos de estos servicios quedarían en riesgo, debilitando la capacidad de los bibliotecarios para combatir la desinformación y apoyar el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Frente a esta situación, Lo insta a la ciudadanía a actuar: contactar a sus legisladores, participar en reuniones comunitarias y difundir el valor de las bibliotecas para protegerlas de una pérdida que, en su opinión, sería “devastadora” no solo para los servicios culturales, sino para la salud de la democracia misma.

Cuando los libros se convierten en basura: la controversia del alcalde de Croydon

Marín, A. (2025). Booked! Mayor Perry deceives over destruction of library stock. Inside Croydon. Cobertura de cómo la administración de Perry permitió que contratistas tiraran libros a la calle y la reacción pública ante el incidente. https://insidecroydon.com/2025/08/10/booked-mayor-perry-deceives-over-destruction-of-library-stock/

Se describe un episodio escandaloso en el que cientos de libros de la biblioteca pública de Broad Green —en el municipio de Croydon (Londres)— fueron tirados en la calle por contratistas que trabajaban para el ayuntamiento, después de que la biblioteca cerrara definitivamente el año anterior.

El incidente tuvo lugar tras el cierre de la biblioteca Broad Green en el sur de Londres como parte de un plan de recortes presupuestarios del consejo local, bajo la administración del alcalde Jason Perry. Contratistas empleados por el ayuntamiento retiraron cientos de libros del edificio, dejando grandes montones tirados en la acera, una acción que fue fotografiada por medios locales como Inside Croydon. La escena provocó indignación entre residentes, usuarios de la biblioteca y grupos comunitarios, quienes denunciaron que se trataba de una falta de respeto al patrimonio cultural y educativo de la zona, y que la medida demostraba una gestión negligente del material bibliográfico.

El alcalde Perry se pronunció públicamente calificando la situación de “inaceptable” y atribuyendo parte de la culpa a circunstancias externas, como la ocupación del edificio por okupas tras su cierre. Sin embargo, la cobertura de Inside Croydon subraya que la responsabilidad principal recae en la administración del consejo y sus contratistas, quienes no aplicaron protocolos adecuados para preservar, donar o redistribuir los libros antes de vaciar la biblioteca. La noticia destaca que este episodio es solo uno de varios ejemplos de mala gestión y decisiones cuestionables de la administración Perry en el manejo de bibliotecas locales, donde los recortes de personal y cierres de sucursales han generado fuertes críticas de la comunidad.

La polémica no solo refleja la pérdida de material educativo y cultural, sino también la desaparición de un espacio comunitario de encuentro y aprendizaje. Activistas y vecinos argumentan que la acción del consejo, combinada con la falta de consulta y planificación, demuestra un desprecio por el acceso público a la cultura y la educación. La imagen de los libros tirados en la acera se ha convertido en un símbolo de la degradación de los servicios públicos en Croydon y ha impulsado debates sobre la necesidad de políticas más responsables y transparentes en la gestión de recursos culturales y bibliotecarios.

Cuando se invierte en bibliotecas la delincuencia tiende a disminuir

EveryLibrary. “Want Safer Neighborhoods? Invest in Libraries”, Medium, 18 de julio de 2025. https://medium.com/everylibrary/want-safer-neighborhoods-invest-in-libraries-8c5259ad32e2

Invertir en bibliotecas públicas contribuye directamente a la seguridad y la calidad de vida de los vecindarios, mostrando que cuando aumenta la financiación de las bibliotecas, tiende a disminuir la delincuencia y mejorar la percepción de seguridad en las comunidades.

Esta idea se basa en investigaciones académicas y datos empíricos que analizan no solo la relación entre recursos y crimen, sino también las funciones sociales más amplias que desempeñan las bibliotecas como espacios públicos abiertos, inclusivos y accesibles para todas las personas.

Un estudio citado en el texto, publicado en el Journal of Cultural Economics, examinó el impacto de la apertura de una nueva sucursal de biblioteca (Woodneath Public Library) en Kansas City, Missouri. Los investigadores compararon las tasas delictivas antes y después de su inauguración: aunque no todos los tipos de delitos disminuyeron, sí se observaron reducciones claras en categorías como el vandalismo, los robos y los allanamientos en las áreas más cercanas a la biblioteca. Esta evidencia sugiere que la presencia de una biblioteca puede influir positivamente en la seguridad del entorno inmediato, posiblemente debido a un aumento del tráfico peatonal, mejor iluminación urbana y una mayor atención policial en sus proximidades.

Además de la disminución de ciertos delitos, el artículo señala que las bibliotecas funcionan como espacios seguros donde las personas se sienten cómodas y protegidas. Según estudios mencionados, aproximadamente el 69 % de los estadounidenses considera que su biblioteca local es un lugar seguro para reunirse y pasar el tiempo, lo cual convierte a estas instituciones en refugios para personas que de otra forma podrían estar expuestas a entornos menos seguros. Esta percepción pública de seguridad refuerza el argumento de que las bibliotecas son más que centros de lectura: son puntos de encuentro comunitario con un papel cultural y social profundo.

El texto también señala que las bibliotecas ofrecen una amplia gama de servicios que contribuyen indirectamente a la seguridad y al bienestar comunitario, incluidos programas de aprendizaje de nuevas habilidades, oportunidades de conexión social, acceso a tecnología, actividades educativas y apoyo en momentos de crisis. Estas funciones hacen que las bibliotecas actúen como catalizadores de cohesión social, reduciendo factores asociados a la inseguridad como la exclusión, la falta de educación y la carencia de recursos.

La pieza concluye con una recomendación hacia líderes locales, legisladores y responsables de políticas públicas para que consideren los efectos positivos de las bibliotecas al decidir sobre su financiación, entendiendo que invertir en estas instituciones no solo fortalece la cultura y la educación, sino también la estabilidad y seguridad de los barrios. El artículo resalta que apoyar a las bibliotecas equivale a invertir en comunidades más resilientes, saludables y cohesionadas, especialmente en zonas de bajos ingresos donde estos efectos suelen ser más pronunciados.

Tres importantes universidades de investigación renuncian al nuevo acuerdo con Elsevier

Grove, Jack. “Three Major Research Universities Opt Out of New Elsevier Deal.Times Higher Education, 22 de enero de 2026. https://www.timeshighereducation.com/news/three-major-research-universities-opt-out-new-elsevier-deal

En enero de 2026, tres universidades británicas centradas en investigación anunciaron que no renovarán sus acuerdos con la editorial académica Elsevier, a pesar de que una negociación nacional liderada por el organismo sectorial Jisc había concluido recientemente con ofertas de suscripción consideradas “fuertes y con ahorro comparado con precios históricos”.

Estas instituciones, entre las cuales figuran la University of Kent, la University of Essex y la University of Sussex, decidieron no adherirse al nuevo acuerdo Read and Publish con Elsevier para 2026. La University of Kent explicó que los fondos liberados se destinarán a apoyar un enfoque más sostenible y centrado en los investigadores hacia la publicación en acceso abierto, incluyendo la financiación de los cargos por procesamiento de artículos (APCs) en las propias revistas de Elsevier.

La University of Essex expresó insatisfacción con los aumentos de precio propuestos y la falta de compromiso de Elsevier para avanzar hacia un modelo de acceso abierto más sólido, aunque la universidad mantiene acuerdos con otros grandes editores como Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wiley para 2026.

Por su parte, la University of Sussex tampoco renovó con Elsevier y ha listado acuerdos con editores más pequeños para el periodo 2026–28. Las decisiones de estas universidades reflejan tensiones crecientes en el sector académico sobre el coste de las suscripciones y el papel de los grandes editores comerciales en el acceso a contenidos científicos.

Aunque muchos campus del Reino Unido aún no han declarado si aceptarán el acuerdo negociado por Jisc, hay predicciones de que más instituciones puedan optar por no adherirse a medida que expiren los plazos de transición. Algunos analistas señalan que decisiones similares tomadas en 2025 por universidades como Sheffield, Surrey o York demostraron que los investigadores pueden continuar su trabajo utilizando vías alternativas para acceder al material científico sin un acuerdo de suscripción directa con Elsevier.

Topes a las tarifas de pago por publicación en acceso abierto: debate y tensiones en la comunidad científica ante la propuesta del NIH

Jacobs, Phie. “NIH’s Proposed Caps on Open-Access Publishing Fees Roil Scientific Community.” Science, 12 de diciembre de 2025. https://www.science.org/content/article/nih-s-proposed-caps-open-access-publishing-fees-roil-scientific-community

Se analiza la controversia generada dentro de la comunidad científica por la propuesta de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) de limitar las tarifas que pueden cobrarse para publicar artículos en abierto con fondos públicos.

La iniciativa, planteada mediante una solicitud de comentarios públicos lanzada el 30 de julio de 2025, tiene como objetivo principal frenar los altos cargos por procesamiento de artículos (APCs), algunos de los cuales alcanzan los 12 690 USD por artículo en revistas como Nature. Según el NIH, estos elevados costos reducen los fondos disponibles para actividades de investigación y representan una carga injusta para los fondos públicos destinados a la ciencia.

Sin embargo, la respuesta de investigadores, instituciones académicas y editores ha sido mayoritariamente crítica. Más de 900 comentarios públicos reflejan una profunda preocupación de que los topes propuestos —que según los posibles límites podrían situarse entre 2.000 y 6.000 USD por artículo— no aborden los problemas estructurales del sistema editorial académico, y podrían tener efectos negativos no deseados. Muchos científicos señalan que estos límites podrían restringir la capacidad de publicar en revistas de alto impacto, lo que a su vez podría perjudicar la carrera profesional de investigadores, especialmente los de menor trayectoria o de instituciones con menos recursos. Algunos también argumentan que las tarifas de publicación no están bajo control de los investigadores, y que es más apropiado que el NIH negocie directamente con las editoriales en lugar de trasladar la carga a los propios científicos.

Además, varios comentaristas advierten que los topes sobre los costos de publicación podrían tener consecuencias paradójicas en el ecosistema editorial. Existe el riesgo de que dichos límites se conviertan en un “piso” más que en un techo, incentivando a ciertos editores a ajustar sus cargos hacia el nivel máximo permitido en lugar de reducir costos de forma efectiva. Otro punto crítico es la posible incompatibilidad entre la política de límites de APC y la exigencia del NIH de acceso abierto inmediato sin embargo (zero embargo), lo que podría poner a los investigadores en una situación difícil al intentar cumplir con ambas políticas. En resumen, aunque la propuesta busca controlar el gasto público en APC y fomentar un acceso más amplio a la investigación financiada con fondos públicos, la comunidad científica recalca que se requieren soluciones más profundas y colaborativas que simplemente imponer topes financieros.

Modelos de recuperación de costos: sostenibilidad de los servicios de investigación en bibliotecas universitarias

Cook, B. (2025, 8 de diciembre). Guest Post: Funding Research Services – How Libraries Are Exploring Cost Recovery Models. The Scholarly Kitchen. Recuperado de https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/12/08/guest-post-funding-research-services-how-libraries-are-exploring-cost-recovery-models/ (scholarlykitchen.sspnet.org

Las bibliotecas universitarias están explorando modelos de recuperación de costos para financiar los servicios de investigación especializados que ofrecen a facultades, estudiantes e investigadores.

Las bibliotecas universitarias y de investigación han sido históricamente un pilar fundamental de la actividad científica, proporcionando los recursos de información, libros, revistas, colecciones y experiencia especializada necesarios para que la investigación pueda desarrollarse. Con el tiempo, su papel se ha ampliado y ahora incluye servicios modernos y críticos para la misión institucional, como la gestión, curación y compartición de datos de investigación; revisiones sistemáticas; iniciativas de transformación digital; evaluación del impacto; y una gama cada vez mayor de apoyos funcionales y específicos por disciplina que se conectan directamente con todas las fases del proceso investigativo. Estas actividades se han vuelto esenciales para la forma en que se crea, publica y comparte la investigación. A diferencia de los recursos generales que las bibliotecas proporcionan a todos los usuarios, independientemente de la disciplina o situación financiera, los servicios de apoyo a la investigación son inherentemente más especializados y orientados a proyectos, requiriendo experiencia profunda, tiempo significativo del personal y flujos de trabajo personalizados según metodologías, cronogramas y entregables de cada equipo de investigación.

El carácter específico por proyecto de estos servicios también se relaciona con la forma en que se financia la investigación universitaria. La investigación puede estar respaldada por fondos departamentales o institucionales centralizados, disponibles de manera amplia para la comunidad académica, o por subvenciones externas que incluyen requisitos de cumplimiento, presupuesto, entregables y rendición de cuentas vinculados a proyectos o investigadores. La mayoría de las bibliotecas siguen financiándose a través de presupuestos institucionales tradicionales basados en costos indirectos históricos, calculados a partir del número de estudiantes y docentes equivalentes a tiempo completo. Sin embargo, a medida que las bibliotecas se integran más en los flujos de trabajo de investigación mediante servicios especializados, algunas instituciones comienzan a preguntarse cómo sostener estos servicios y hacer visibles sus contribuciones dentro de modelos de financiamiento institucional, especialmente frente a la incertidumbre en las políticas federales de investigación.

Para explorar estas cuestiones, se realizó una encuesta a 32 instituciones (públicas y privadas, con predominio de bibliotecas médicas y de ciencias de la salud) sobre su enfoque hacia el financiamiento basado en subvenciones o cobro directo por servicios relacionados con el apoyo a la investigación. Los resultados muestran que, en servicios generales como colecciones, preservación o capacitación, casi el 90 % de las bibliotecas no considera implementar cobros directos, citando preocupaciones sobre la misión institucional y la equidad de acceso. En contraste, los servicios especializados —como revisiones sistemáticas, gestión de datos de investigación, consultoría en proyectos digitales o análisis de impacto— presentan un panorama más variado: alrededor del 25 % de las bibliotecas reporta que ya cobra o considera cobrar por al menos un servicio especializado. Las bibliotecas médicas son las más activas en este ámbito, particularmente para revisiones sistemáticas y curación de datos, donde el cobro permite triage de proyectos y recuperación del tiempo del personal.

A pesar de estas exploraciones, las bibliotecas enfrentan desafíos significativos: cargas administrativas al establecer sistemas de recuperación de costos conformes a regulaciones federales; resistencia cultural y preocupación por crear inequidades o riesgos reputacionales; alineación con la misión institucional; y dificultad para distinguir entre servicios básicos y trabajo específico por proyecto. La encuesta también evidencia diferencias según tipo de institución: las bibliotecas médicas lideran la implementación de cobros, las universidades públicas citan complejidad administrativa y las privadas priorizan preocupaciones filosóficas o de equidad, mientras que bibliotecas no médicas son menos propensas a considerar cobros.

El contexto de recuperación de costos indirectos (F&A) es central en esta discusión. Las bibliotecas suelen absorber costos masivos de acceso público y servicios esenciales, mientras que los presupuestos dependen de cómo las instituciones asignan los costos indirectos recuperados de subvenciones patrocinadas. Modelos como el FAIR Model propuesto por el Joint Associations Group buscan visibilizar actividades tradicionalmente indirectas como costos directos, incluyendo servicios bibliotecarios, lo que podría permitir su inclusión explícita en presupuestos de subvenciones. Aunque las bibliotecas aún no han adoptado ampliamente cobros directos, muchas reconocen la importancia de entender y comunicar los costos reales de sus servicios para justificar su valor.

En conjunto, estos hallazgos reflejan una comunidad de bibliotecas en transición: algunas experimentan con cobros directos, pero la mayoría observa el entorno regulatorio y financiero mientras desarrolla conciencia sobre costos y sostenibilidad. El objetivo compartido es hacer visibles las contribuciones críticas de las bibliotecas, alinear los servicios con las prioridades institucionales y asegurar que los investigadores, administradores y financiadores reconozcan el valor del apoyo bibliotecario en la investigación académica. Esta evolución muestra que, aunque el cobro directo no es todavía una práctica generalizada, representa un indicador del reconocimiento creciente de la importancia estratégica y económica de los servicios de investigación especializados en bibliotecas universitarias.

Las bibliotecas del condado de Los Ángeles obligadas a suprimir servicios digitales de préstamo tras decisión de la FCC

Torres, Destiny. “LA County Libraries Forced to End Digital Lending Services after FCC Decision.LAist, 2 de octubre de 2025. https://laist.com/news/la-county-libraries-forced-to-end-digital-lending-services-fcc-decision

Una reciente decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos ha obligado a las bibliotecas del condado de Los Ángeles a suspender sus servicios de préstamo digital, una medida que afecta directamente a miles de personas que dependen de la conectividad gratuita para estudiar, trabajar o acceder a servicios públicos.

El cambio normativo elimina la posibilidad de que las bibliotecas y escuelas utilicen los descuentos del programa E-Rate —una fuente clave de financiación para reducir los costos de acceso a internet— en préstamos de dispositivos de conexión, como puntos wifi portátiles o “hotspots”, y en la instalación de wifi en autobuses escolares. Con la nueva interpretación de la FCC, estos usos dejan de ser considerados parte de la “educación dentro del aula”, por lo que dejan de recibir apoyo económico.

La Biblioteca del Condado de Los Ángeles, una de las mayores redes públicas del país, estima que mantener estos programas supondría un gasto mensual de más de 40.000 dólares, una cifra que no puede absorber con su presupuesto actual. Gracias a los fondos remanentes del American Rescue Plan, podrá sostener el préstamo de ordenadores portátiles hasta enero y el de dispositivos wifi hasta marzo de 2026, pero después de esas fechas los programas quedarán cancelados. Aun así, la red de bibliotecas mantendrá el acceso gratuito a internet dentro de sus instalaciones y en las zonas adyacentes, lo que permitirá que la ciudadanía continúe conectándose de forma presencial.

Las consecuencias de la medida son amplias. Se calcula que entre 60.000 y 70.000 estudiantes del distrito escolar angelino perderán acceso a internet en casa o durante sus desplazamientos. Muchos de ellos pertenecen a familias de bajos ingresos que dependen de los préstamos de equipos tecnológicos para seguir las clases en línea, completar tareas o comunicarse con el profesorado. La eliminación de estos recursos representa un retroceso significativo en los avances logrados durante la pandemia, cuando las bibliotecas y escuelas ampliaron su papel como garantes de la inclusión digital.

Durante la crisis sanitaria, la FCC permitió temporalmente que las bibliotecas y centros educativos utilizaran los fondos de E-Rate para extender su conectividad más allá de los edificios físicos, reconociendo el carácter esencial de internet en la vida educativa. Sin embargo, con la nueva resolución, la agencia vuelve a una interpretación más restrictiva, argumentando que los autobuses escolares o los dispositivos prestados para uso doméstico no pueden considerarse extensiones legítimas del aula.

Esta decisión ha generado un debate sobre el papel de las bibliotecas en la reducción de la brecha digital. Muchas voces advierten que, en un contexto donde el acceso a internet es condición básica para la educación, la búsqueda de empleo o la participación ciudadana, restringir los programas de préstamo digital equivale a limitar derechos. Las bibliotecas, que habían asumido un rol activo en garantizar la equidad tecnológica, se ven ahora obligadas a replegar sus servicios y a depender de fondos extraordinarios o donaciones para mantener viva su misión de acceso universal a la información.

Se limitarán los costes editoriales excesivos (APCs) en investigaciones financiadas con fondos públicos

NIH (8 de julio de 2025). NIH to crack down on excessive publisher fees for publicly funded research. Recuperado de: https://www.nih.gov/news-events/news-releases/nih-crack-down-excessive-publisher-fees-publicly-funded-research

El 8 de julio de 2025, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) anunciaron una nueva política destinada a limitar los gastos editoriales que los investigadores pueden reclamar cuando publican artículos en acceso abierto con fondos públicos.

Esta medida busca frenar los precios abusivos que algunas editoriales imponen —en ocasiones superiores a los 13.000 dólares por artículo— por permitir la publicación libre y gratuita de resultados científicos que han sido financiados por el erario público.

A partir del año fiscal 2026, los investigadores financiados por la NIH deberán ajustarse a un tope máximo en los gastos de procesamiento de artículos (APCs, por sus siglas en inglés). Aunque la cifra exacta aún no se ha hecho pública, la agencia ha anunciado que se dará a conocer antes de que termine 2025. El objetivo es claro: proteger el presupuesto de la investigación, hacer más sostenible el ecosistema de la comunicación científica y asegurar que el conocimiento generado con dinero público esté al alcance de todos, sin barreras económicas.

La medida se enmarca en un conjunto de políticas más amplias que la NIH viene implementando para favorecer el acceso abierto a la ciencia. Entre ellas se incluyen su política de acceso público a publicaciones científicas, la gestión de datos de investigación, y herramientas como RePORT, que permiten rastrear en qué se invierten los fondos y qué resultados se obtienen. Esta política también responde a una directiva federal de 2022 que exige el acceso inmediato a los resultados financiados con fondos públicos, sin periodos de embargo.

El director de la NIH, Dr. Jay Bhattacharya, señaló que la iniciativa no solo beneficia a los investigadores, sino que responde a un imperativo ético: garantizar que la ciencia esté al servicio de toda la sociedad. Asimismo, advirtió que la escalada de costes editoriales erosiona la equidad y reduce la eficacia del sistema de financiación científica. Con esta acción, la NIH pretende incentivar prácticas editoriales más razonables y transparentes, a la vez que fortalece la confianza pública en la ciencia.

Hacia un sistema público de publicación científica: una propuesta desde la ética del conocimiento

Kaplan, R. M. (2025, 13 de junio). The Case for Government‑Backed Science Publishing. Academe Blog. Academe Magazine. Recuperado de Academeblog https://academeblog.org/2025/06/13/the-case-for-government-backed-science-publishing/

Reflexión sobre las profundas limitaciones del actual sistema de publicación científica, dominado por grandes editoriales comerciales. Según el autor, este modelo genera importantes barreras para la difusión del conocimiento, como el alto coste de acceso a las revistas, la lentitud en los procesos editoriales y la falta de transparencia. Estas limitaciones, argumenta, no solo afectan a la comunidad investigadora, sino también a la sociedad en su conjunto, ya que dificultan el acceso a los resultados de investigaciones que en muchos casos han sido financiadas con fondos públicos.

Kaplan denuncia que las revistas científicas tradicionales operan con fines de lucro, cobrando tarifas elevadas tanto a quienes desean publicar como a quienes quieren acceder a los artículos. Esto ha convertido a la ciencia en un producto exclusivo, lejos del ideal de conocimiento abierto y compartido. Además, el proceso editorial en estas revistas suele ser lento y opaco, lo que impide que descubrimientos relevantes lleguen de forma rápida a quienes más los necesitan, como profesionales de la salud o responsables de políticas públicas. También destaca que la falta de acceso abierto erosiona la confianza del público en la ciencia y frena el apoyo social al financiamiento de la investigación.

Como alternativa, el autor propone un sistema de publicación científica respaldado por el gobierno. Esta red de plataformas públicas permitiría a las agencias estatales alojar y distribuir investigaciones de manera gratuita y abierta, eliminando la dependencia de las grandes editoriales. A través de un modelo sustentado con fondos públicos, se garantizaría un acceso inmediato a los artículos científicos, junto con sistemas de evaluación transparentes y continuos, posiblemente mediante revisión post-publicación y métricas sociales. Kaplan sostiene que este sistema no solo democratizaría el acceso al conocimiento, sino que también aceleraría la innovación, al reducir los tiempos de publicación y facilitar la colaboración interdisciplinar.

El autor defiende que este es un momento propicio para promover este cambio estructural. La pandemia de COVID-19 mostró la necesidad de compartir datos y descubrimientos de forma rápida y abierta, y provocó un aumento del interés en modelos de acceso abierto. Kaplan considera que, al igual que la infraestructura científica (como laboratorios y centros de datos) es financiada por el Estado, la publicación científica también debería ser tratada como un bien público esencial. Una plataforma nacional —o incluso internacional— respaldada por gobiernos y organismos científicos garantizaría que el conocimiento llegue a todos sin barreras económicas ni restricciones editoriales.

Finalmente, Kaplan conecta su propuesta con iniciativas ya existentes como Plan S, impulsado por cOAlition S en Europa, que obliga a que toda investigación financiada con fondos públicos esté disponible en acceso abierto. No obstante, subraya que aún queda mucho por hacer para transformar radicalmente el sistema. En definitiva, su propuesta invita a repensar el ecosistema científico desde una perspectiva ética, inclusiva y eficaz, donde el conocimiento esté realmente al servicio de la sociedad.

10 razones por las que la revista científica no se adapta a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI

Worlock, David. 2025. “10 Reasons Why the Science Research Journal Has Passed Its Sell-by Date.” David Worlock, April 2025. https://www.davidworlock.com/2025/04/10-reasons-why-the-science-research-journal-has-passed-its-sell-by-date/

El autor propone una revisión profunda y urgente del modelo actual, denunciando no solo su ineficacia y costes, sino también su incapacidad para adaptarse a las nuevas formas de hacer y comunicar ciencia en el siglo XXI.

Se recogen una reflexión crítica presentada durante una conferencia reciente del UKSG en Brighton. El autor, uno de los participantes en un debate junto con representantes de Elsevier y Coherent Digital, expone diez argumentos que justifican su afirmación de que el sistema de publicación científica, tal como lo conocemos, necesita una transformación profunda.

El sistema de publicación científica ha quedado anclado en estructuras del pasado, reproduciendo en digital las limitaciones del mundo impreso. La irrupción de la inteligencia artificial promete cambiar radicalmente este panorama, automatizando procesos, eliminando intermediarios innecesarios y creando un nuevo ecosistema de comunicación científica más ágil, accesible y confiable.

  1. El acceso abierto ya no cumple su promesa
    El modelo de acceso abierto (open access), que en su origen pretendía reducir barreras y costos para que el conocimiento científico fuera más accesible, ha comenzado no solo a estancarse, sino incluso a retroceder. Su funcionamiento basado en el volumen de publicaciones ha generado desconfianza, pues antepone la cantidad a la calidad. Irónicamente, lo que debía ser una alternativa más económica, ahora está siendo rechazado precisamente por sus elevados costes.
  2. La revisión por pares está en crisis
    El sistema de revisión por pares, que históricamente ha sido la piedra angular de la credibilidad científica, se encuentra quebrado. Cada vez más investigadores, entidades financiadoras y usuarios pierden la confianza en este mecanismo. Su lentitud, falta de transparencia y vulnerabilidad ante fraudes han generado una creciente deslegitimación del proceso.
  3. Falta un sistema centralizado de retracciones
    Existe una carencia grave de transparencia en lo que respecta a las retractaciones de artículos científicos. Los usuarios no disponen de un índice centralizado ni fiable para consultar qué artículos han sido retirados y por qué. Esto genera incertidumbre sobre la validez del conocimiento publicado y dificulta la depuración de errores científicos.
  4. Las publicaciones son demasiado lentas
    En áreas donde el conocimiento avanza a gran velocidad —como la biotecnología, la inteligencia artificial o la salud pública—, el sistema tradicional de publicación científica resulta excesivamente lento. Las revistas no logran adaptarse a los ritmos que exige la investigación actual, lo que entorpece el progreso científico y su aplicación práctica.
  5. Costes insostenibles para la comunidad investigadora
    Publicar en revistas científicas se ha convertido en una tarea costosa y poco rentable. Los beneficios no justifican el gasto y los financiadores se muestran cada vez más reacios a asumir los pagos asociados. El desequilibrio entre coste y retorno ha hecho que este sistema se perciba como económicamente insostenible.
  6. Falta de integridad estructural
    Muchos de los problemas actuales podrían resolverse si las revistas ofrecieran la integridad editorial plena que los usuarios esperan. Sin embargo, hoy en día proliferan contenidos generados por inteligencias artificiales sin control, artículos de papermills (fábricas de artículos) y fraudes sistemáticos que socavan la confianza en las publicaciones científicas.
  7. Estándares técnicos difíciles de aplicar en el sistema actual
    El desarrollo y aplicación de estándares técnicos como metadatos estructurados, identificadores persistentes (PIDs) y códigos de contenido (ISCC, C2PA, etc.) resulta más viable en entornos de autopublicación que dentro de los sistemas rígidos y obsoletos de las editoriales científicas. Esto limita el potencial de la ciencia abierta y dificulta la interoperabilidad entre plataformas.
  8. La validación científica debe independizarse de las revistas
    Los procesos de reconocimiento y evaluación científica —como la concesión de becas, ascensos o financiación— están demasiado ligados al prestigio de las revistas y a métricas como el factor de impacto, fácilmente manipulables. Sería preferible desarrollar sistemas independientes y más justos que reconozcan la calidad real de los investigadores sin depender de la marca editorial.
  9. El formato del artículo científico necesita evolucionar
    El formato tradicional de artículo ya no responde a las necesidades actuales. Es necesario introducir prácticas como la pre-registro de hipótesis y metodologías, y la integración de datos experimentales, código, vídeos, imágenes, audio, blogs y otros soportes que hoy en día las revistas no contemplan. La publicación científica debe volverse multimodal y más transparente.
  10. La lectura humana ya no es suficiente
    Dado el volumen de información disponible, muchos investigadores no tienen tiempo para leer artículos completos. Por ello, la comunicación entre máquinas se vuelve crucial. Sin embargo, las estructuras narrativas actuales no están diseñadas para su interpretación automática, lo que impide aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y del análisis automatizado. Se necesita una transición hacia datos estructurados y enriquecidos con metadatos, comprensibles por máquinas.