Los libros de la biblioteca son como las mujeres públicas: Se usan, se toman se manosean, se ojean; son deseados, pero no amados. Son utilizados cuando hay una gran necesidad, cuando hay curiosidad, siempre de afán y en voz baja pero nunca se llevan a casa. Y al final terminan sucios, arrugados e incompletos.
«Tras la quietud del archivo, como tras el silencio que caracteriza a las bibliotecas, no es infrecuente que bullan las pasiones artísticas e intelectuales más intensas. Quizá la vida condensada en los archivos y las bibliotecas sea la única capaz de trascender ese frenesí y vitalidad que suele confundirse con la vida.“
«En el tren hacia Sapporo me eche una siesta de unos treinta minutos y leí la biografía de Jack London que me había comprado en una librería cercana a la estación de Hakodate. Comparada con la azarosa vida de Jack London, mi vida era apacible como la de una ardilla que, encaramada en lo alto de un nogal, hiberna con una nuez por almohada en espera de la primavera. Al menos así me lo pareció durante un tiempo. ¿Quien leería sobre la sosegada y poco agitada vida y muerte de un empleado de la Biblioteca Municipal de Kawasaki? En definitiva: lo que buscamos es una compensación de lo que no tenemos».
Los alumnos estudian su tristeza
Los bibliotecarios esconden sus libros.
De adolescentes torpes y tímidos
Mientras ella flota como un loto dorado
en medio de llamas feroces
Ni siquiera recuerda esa mañana de invierno
cuando fue a su cocina
y encendió el gas.
El mundo estaba frío ese día.
Gente gris, sol escondido, luna negra,
Las nubes caían del cielo
Cansada de escribir libros,
Si bien su vida fue un libro,
Un libro abandonado con páginas rotas
Fue a su cocina
Y encendió el gas
Rrompió su campana,
Cierra los ojos
Su rostro estaba tranquilo.
Como un loto dorado
En medio de llamas feroces.
Vesna Kovrlija
La escritora y poetisa estadounidense Sylvia Plath se quitó la vida en Londres en febrero de 1963. Detrás dejaba dos niños pequeños, una obra conmovedora y el sufrimiento de lo que en la actualidad se cree que fue un trastorno bipolar.
Amo este libro
En la biblioteca o el parque
Puedo leerlo de nuevo como una película
O rebobinar a mi parte favorita
He aprendido a estar bien informado
Y la estrategia de supervivencia
Soy responsable de mis acciones
Porque por mis acciones soy responsable
Amo este libro
Está en mi colección de algunos
Si puedes encontrar este libro
Te va a encantar también
El zolpidem me retrasó, la biblioteca había estado abierta durante horas.
Los niños pequeños enloquecieron…
…de un pasillo de un póster a otro.
Siento algo con las bibliotecarias.
Esperaba haber crecido a partir de tales fantasías,
emergiendo tal vez como una polilla inmaculada
de la sucia crisálida de este cuerpo en ruinas, pero…
La visión de una dama de mediana edad, de gran figura y con gafas.
empuja impulsos exigentes a través de mi flujo sanguíneo;
Me retiro al oscuro corazón de las guerras napoleónicas
donde la historia archiva a muchos pervertidos.
Los viejos luchan en guerras, los jóvenes mueren por ellas, pero los resultados
(exactamente cuando la sangría debe parar), se juegan
en las mentes trastornadas de aquellos que luego publican los libros.
Por supuesto, siempre supieron que se saldrían con la suya con las mentiras,
probablemente sabía que estaría aquí escondiéndome
entre estas páginas deshonestas,
sin nada en mi mente alimentada por el ambiente de las bibliotecarias de mediana edad.
Eric Ashford
Ambien Moments
Zolpidem kept me late, the library had been open for hours.
Young children studiously ran amok
from one poster plastered aisle to another.
I have this thing about female librarians.
I had hoped to have grown out of such fantasies,
emerging perhaps like some immaculate moth
from the grubby chrysalis of this crumbling body but…
The sight of a full-figured, middle-aged bespectacled lady
pushes demanding impulses through my bloodstream;
I retreat to the dark heart of the Napoleonic wars
where history archives many a pervert.
Old men fight wars, the young die for them, but outcomes
(exactly when the bloodletting must stop), they are played-out
in the deranged minds of those who then publish the books.
Of course, they always knew they would get away with the lies,
probably knew that I would be here hiding
between these dishonest pages,
with nothing on my Ambien fueled mind,
but middle-aged female librarians.
«Incluso los malos libros son libros, y por lo tanto sagrados»
Günter Grass
Günter Wilhelm Grass era un escritor y artista casubo alemán, galardonado con el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1999. Son múltiples sus compromisos en los campos del arte, la cultura, la política y los derechos humanos
«Hay un interés de suprema educación social para que todos los niños de un pueblo desde el hijo del más rico al del más pobre, concurran a una misma escuela, y es que la convivencia y el trato engendran el verdadero y sano espíritu democrático.»
Miguel de Unamuno. Discurso de apertura del curso 1909-1910
Los bienes culturales saqueados por los nazis -más precisamente, los bienes culturales saqueados y el botín de guerra incautado durante la persecución nazi- deben entenderse como los artículos que el régimen nazi arrebató a sus legítimos propietarios por motivos de persecución en los años 1933 a 1945. Sebastian Finsterwalder es un bibliotecario investigador que busca descubrir la procedencia de los libros que fueron saqueados por los nazis durante los años 30 y 40.
En Alemania, el caso Gurlitt ha creado una intensa discusión pública sobre la investigación de procedencia que se está llevando a cabo para descubrir los orígenes de las obras de arte que fueron saqueadas por los nazis. Pero, ¿qué abarca exactamente la investigación de procedencia? Los libros son sólo uno de los muchos campos de investigación. También se ha investigado la procedencia de instrumentos musicales, muebles, artículos domésticos y coches. Es un campo muy amplio. Cada objeto deja rastros. Las imágenes, especialmente, dejan un rastro debido a su singularidad como obras artísticas.
Todas las bibliotecas de Alemania y de Austria que tienen un fondo antiguo de libros tienen en su poder obras que fueron saqueadas por los nazis, y no sólo unas pocas. Sebastian Finsterwalder es un bibliotecario investigador que busca descubrir la procedencia de los libros que fueron saqueados por los nazis durante los años 30 y 40. Miembro de un pequeño pero comprometido equipo de la Biblioteca Central de Berlín, Finsterwalder y sus colegas ya han podido localizar a los propietarios originales de varios libros y devolverlos. Los resultados se han documentado sistemáticamente en la base de datos central «Bienes culturales saqueados» durante el último año. La base de datos se puede ver en línea.
La base de datos contiene los resultados de las búsquedas de bienes culturales robados por los nazis en las colecciones de varias bibliotecas de Berlín y Brandenburgo. Entre ellas figuran la biblioteca de la Nueva Sinagoga de Berlín – Centrum Judaicum, la Biblioteca Universitaria de la Universidad Libre de Berlín, la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Potsdam y la Biblioteca Central y Regional de Berlín. La característica especial de la base de datos es que enumera todos los propietarios anteriores que se encontraron en las bibliotecas participantes y proporciona información sobre los resultados de la investigación. Solo en la ZLB cuentan con 1,1 millones de ejemplares que, por estar publicados antes de 1945 y por su dudosa procedencia, han de someterse a un detallado análisis. En Alemania, Finsterwalder estima que hay unos 3,5 millones de libros que están en esta situación.
La tarea de identificar a quien pertenecieron los libros no es fácil ya que en el 99% de los casos son de asesinados, personas que se marcharon dejando sus pertenencias o deportados de Berlín. En el caso de los libros sólo se puede saber su procedencia si al menos que tienen un sello, un autógrafo, un número, «Ex Libris» u otra cosa dentro. Eso significa que es necesario descubrir rastros para determinar de quién era el libro. los»Ex Libris» son increíblemente útiles para identificar libros, especialmente cuando tienen un «Ex Libris» personalizado, que contiene información sobre el individuo, cuyo nombre se puede investigar más a fondo. Los médicos suelen utilizar un sello con un equipo médico, los químicos utilizan un frasco de laboratorio, los músicos inscriben una nota en la parte superior izquierda.
El proceso normal de identificación consiste en tomar una cámara, hacer fotos y colocarlas en las estanterías lo más rápido posible. La mayoría de los libros proceden de todos los grupos y personas que fueron perseguidos desde las bibliotecas de los partidos y sindicatos; y también muchos libros de las logias masónicas, claustros y centros judíos.
La exposición «Geraubt und genutzt», patrocinada por el Comisario Federal de Cultura y Medios de Comunicación de Alemania, muestra ejemplos seleccionados de libros saqueados y cuenta las historias de sus legítimos propietarios y sus descendientes. La Biblioteca Central y Regional de Berlín y el Centro Judío ofrecen una visión del joven campo de investigación de la procedencia de los bienes saqueados por los nazis que han llegado a las bibliotecas alemanas.
Según los datos actualizados a finales de 2018 y según las cuentas de la biblioteca se han realizado 146 restituciones en las que se han devuelto cerca de 900 libros.
Con motivo de la exposición «Historias Naturales. Un proyecto de Miguel Ángel Blanco» (19 de noviembre de 2013 – 27 de abril de 2014), el artista comenta su proyecto La biblioteca del bosque y la obra Paisaje con ferrerías, de Lucas van Valckenborch
Historias Naturales. Un proyecto de Miguel Ángel Blanco plantea veintidós intervenciones en las salas del Museo que consisten en la instalación de alrededor de 150 piezas de historia natural, procedentes en su mayoría del Museo Nacional de Ciencias Naturales -minerales, animales naturalizados y en etanol, fósiles, esqueletos, e insectos- junto a veinticinco obras de la colección del Museo, que entrañan una estrecha relación con las mismas pero también con el propio edificio y con el entorno urbano del Paseo del Prado.
La Biblioteca es un proyecto escultórico y vital, obra abierta a la amplitud de la naturaleza realizada con la lentitud y constancia con la que crece el árbol. Cada libro es una simbiosis entre el ángulo recto y la forma biológica. Comparto con el arte oriental el deseo de alcanzar una composición orgánica, en la cual lo lleno encarna la sustancia y el vacío garantiza la circulación de los soplos vitales. Uniendo así lo finito a lo infinito, como la propia creación. Tal vez, el fin de la obra sea entender el lenguaje secreto del cosmos, crear un gran misterio partiendo de una hebra de helecho o una gota de resina. Ser eco de lo efímero. Lograr la correspondencia con el universo y que el universo responda.
El libro, instrumento por excelencia de transmisión de conocimientos, no está compuesto, en mi caso, de palabras. Es otro el lenguaje el que habla. Es el fragmento de naturaleza capaz de comunicar todo un mundo al que las palabras sólo pueden aproximarse. Invocaciones silenciosas. Todos los componentes de mis libros proceden de los reinos de la naturaleza, incluso la madera de las cajas y los distintos papeles -transformación sutil del corazón leñoso- de las páginas sobre las que dibujo. Los libros tienen, de hecho, una gran relación con el árbol, incluso terminológicamente, pues liber es también la parte viva de la corteza de éste. Las palabras, libro, liber, byblos, biblia, son sinónimos, y designan en botánica la piel del árbol, la corteza de la madera, el habitus, el revestimiento.
Cuando ejecuto un libro sigo un ritual. Para lograr una obra verdaderamente pletórica de la energía que percibo y que pretendo transmitir, es fundamental no salir en ningún momento de ese estado de concentración. La montaña interviene en la creación, a través de algún elemento del paisaje: el momento en el que, en mis recorridos atentos, se produce la visión. Pero también participa en otro sentido: me proporciona los materiales que incluiré en la caja o que me servirán para hacer los dibujos de las páginas. Por ello, la naturaleza generosa, de la que dependo, ha de ser propiciada con gestos de agradecimiento que piden además su protección. Así ha ocurrido siempre, y de esos gestos de propiciación nació el arte.
La caja es un pequeño santuario recóndito, un sancta sanctorum. Sellada con vidrio, hermética, para mantener sus contenidos, es arca, esenciario, relicario y crisol todo a un tiempo. Musgos, líquenes, cortezas, acículas, piñas, pólenes, zarzas, hongos, cera, raíces, tierras, minerales o resinas son algunos de los materiales que he recolectado. Materiales que liberan imágenes ocultas o latentes. Dentro de una pequeña caja pueden abrirse abismos insondables, vislumbrarse lagos profundos, espacios infinitos, tormentas, arroyos, fuegos… y hasta, a través de una gota de resina, la formación del Universo. Micropaisajes. El libro caja es la memoria de lo inmemorial. Pero nunca podremos abarcar la infinitud de la dimensión íntima.
El acontecimiento que se recoge o se recuerda en la caja es introducido por las páginas que la preceden. El sucederse de las páginas es asimilable al movimiento del alma al caminar, relación que otorga al libro un carácter dinámico. La elección del papel es muy importante, pues su textura y su color están ya hablando antes de convertirse en dibujos. Que el papel se adapte al material. He utilizado una gran cantidad de variedades de papel: desde el humilde de estraza al suntuoso de pergamino, pasando por el vegetal, los japoneses de kozo, los nepalíes de corteza de lokhte, los de caña de azúcar de la India, los tailandeses de fibra de morera y otros muchos. Las técnicas puestas en juego para la realización de los dibujos son también muy variadas: las aspersiones de tinta, las huellas positivas o negativas de materiales utilizados en la caja, las líneas de fuego, las marcas hídricas o distintas técnicas de grabado.
Una vez sellada la caja, procedo a encuadernar el libro y a realizar un estuche de madera para él. Es importante para mí el ejecutar yo mismo cada una de estas operaciones, lo que me proporciona una independencia creadora total y evita cualquier contaminación externa. Finalmente, el libro pasa a integrarse en mi gran escultura, la Biblioteca del Bosque, que concibo como una obra en proceso de crecimiento continuo. La Biblioteca es un pinar donde la escala variable de los árboles queda reflejada en los distintos formatos de los libros.
A pesar de que algunos libros han abandonado la Biblioteca, ésta tiene vocación de unidad y de permanencia. Es seguramente aún pronto para pensar en su destino, pero sí tengo claro que no debe desmembrarse, y que en el futuro debe reunirse en un pequeño museo que tendría que ubicarse en el medio natural. Un museo para paseantes, con arquitectura integrada en el paisaje, a través del cual se profundizara en el conocimiento y la sensibilidad hacia el entorno. (Texto de la biblioteca del bosque)