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El largo y sinuoso camino hacia los libros electrónicos sin DRM en las bibliotecas universitarias

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Roncevic, Mirela. The long and winding road to DRM-free ebooks in academic libraries. Non Self Required, 26 de abril de 2018

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La cuestión de la gestión de los derechos digitales (DRM) ha existido desde que se publicaron los libros electrónicos, y no sólo los libros electrónicos, sino también el contenido digital en general, incluidas las revistas electrónicas, las películas, los programas de televisión, los juegos y los programas informáticos. DRM se discute generalmente en el contexto de los derechos de autor y la  Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital de 1998, que hace que la elusión de las medidas que controlan el acceso a las obras protegidas por derechos de autor sea un delito civil (en algunos casos, incluso un delito federal). Pero DRM no es copyright. Se refiere a la tecnología real -un código o un conjunto de códigos- que se aplica para restringir el uso digital de materiales protegidos por derechos de autor. En el mundo editorial, es una forma de `proteger’ los libros digitales contra la violación de los derechos de autor y la piratería, que han sido una preocupación importante para los editores desde el advenimiento de Internet. Mediante el uso de la protección (normalmente a través de tres tipos de DRM, Amazon para Kindle, FairPlay de Apple para iBookstore y Digital Editions Protection Technology de Adobe), los editores (o titulares de derechos de autor) pueden controlar lo que los usuarios pueden y no pueden hacer con el contenido digital.

Esto significa que las personas que compran libros electrónicos, ya sea para uso personal o institucional, están pagando por su uso, no por su posesión (como ha sido el caso durante siglos con los libros impresos). Cuando se encriptan con DRM, los ebooks no se pueden copiar o imprimir fácilmente (si es que se pueden imprimir), ver en múltiples dispositivos, o cambiar de un dispositivo a otro. Además, sólo pueden descargarse un cierto número de veces (incluso cuando se compran legalmente en línea) y, si es necesario, puede bloquearse su uso para determinados territorios de todo el mundo (o hacerse invisibles para los usuarios de determinados países). Estas restricciones han dado a los editores y autores cierta tranquilidad durante las dos últimas décadas, pero han dado lugar a muchos inconvenientes para los usuarios legítimos, incluidos los lectores legos que compran contenido digital en sitios como Amazon y los investigadores que acceden al contenido digital a través de bibliotecas.

Para muchos, estas restricciones son consideradas la razón fundamental por la cual la popularidad de los libros electrónicos en el mercado de consumo se está estancando. Aparte del hecho de que los usuarios tienden a preferir el formato impreso al digital cuando leen por placer (en comparación con la investigación), varias limitaciones relacionadas con la gestión de derechos digitales impuestas a los libros electrónicos -incluidas las restricciones territoriales y la imposibilidad de copiar, imprimir y compartir- sólo han contribuido a la disminución general de las ventas de libros electrónicos de consumo en los últimos años. Según una encuesta realizada por el Pew Research Center en enero de 2018, sólo el siete por ciento de los estadounidenses lee exclusivamente libros digitales, mientras que el 39 por ciento lee libros impresos y el 29 por ciento lee tanto impresos como digitales.

A pesar de la disminución de las ventas de libros electrónicos en el mercado de consumo y una experiencia de usuario inferior en todas partes, muchos editores todavía sostienen que el uso del DRM es vital para proteger los derechos Dicho esto, algunos editores comerciales han estado adoptando el concepto de libros electrónicos libres de DRM, incluyendo editores de tecnología como O’Reilly y Microsoft y editores de ficción de género como Carina Press, y Tor.com. Desde el punto de vista académico, muchas editoriales han estado proporcionando títulos sin DRM en sus propias plataformas durante varios años -incluyendo Oxford University Press, Cambridge University Press, SAGE, Springer/Palgrave, Elsevier, Wiley, De Gruyter, Brill y Emerald, entre otros- pero, hasta hace poco, no han ofrecido a los grandes agregadores como EBSCO la opción de distribuir sus títulos sin DRM.

En el mundo de la investigación y de las bibliotecas universitarias, el problema principal no ha sido la preferencia de un formato u otro, aunque sólo sea por el hecho de que el volumen de títulos académicos que se publican cada año es abrumador. Basándose en el número de títulos perfilados por GOBI Library Solutions, uno de los principales proveedores de servicios bibliotecarios, anualmente se publican al menos 70.000 títulos académicos sólo en inglés. Desde la llegada de las primeras plataformas de libros electrónicos para bibliotecas y bases de datos de suscripciones hace unos 20 años, los bibliotecarios universitarios han tenido la oportunidad de mantenerse al día con la avalancha de recursos digitales, a la vez que experimentaban con modelos de negocio de libros electrónicos en constante evolución y comprendían sus repercusiones a corto y largo plazo. De hecho, el tema clave del libro electrónico en las bibliotecas universitarias ha girado hasta el día de hoy en torno a los efectos de diversos modelos de negocio sobre los presupuestos y la capacidad de las bibliotecas para crear colecciones digitales sostenibles para sus instituciones.

Hasta hace poco, las editoriales no habían empezado a prestar mayor atención a la información proporcionada a los bibliotecarios por los usuarios finales, incluidos los estudiantes y el profesorado. Una encuesta publicada esta primavera por Library Journal -cuya meta era investigar la experiencia de los estudiantes universitarios con los libros electrónicos en universidades, programas de postgrado, así como en colegios comunitarios o de dos años- encontró que el 74 por ciento de los estudiantes que acceden a los libros electrónicos a través de las bibliotecas creen que no debería haber restricciones en los libros electrónicos; el 66 por ciento prefiere usarlos sin restricciones; y el 37 por ciento ha tomado una postura de principio y sólo usa libros electrónicos que no tienen restricciones al realizar investigaciones. Dado el número relativamente bajo de libros electrónicos libres de DRM disponibles para los usuarios a través de las bibliotecas en los últimos años, estas estadísticas llevan a algunas conclusiones preocupantes: La gran mayoría de los libros electrónicos académicos en las bibliotecas universitarias de EE.UU. nunca son utilizados por un gran número de usuarios -según esta encuesta de Library Journal, más de un tercio- debido a que la gran mayoría de los libros electrónicos académicos continúan siendo distribuidos a bibliotecas con encriptación DRM.

Los temas relacionados con DRM han sido el tema de innumerables artículos, estudios de casos, discusiones en línea y paneles de conferencias en la última década. Los bibliotecarios universitarios no dudan en expresar sus preocupaciones sobre los efectos adversos de la DRM, cuestionando si combate con éxito la piratería en primer lugar y señalando el difícil papel de “intermediario” que las bibliotecas deben desempeñar en sus esfuerzos por satisfacer las demandas de sus usuarios, por un lado, y seguir respetando los legítimos “derechos” de los editores, por otro.

Como explica el Grupo de Contenido Digital y Bibliotecas de la Asociación Americana de Bibliotecas en su Hoja de consejos en línea, DRM es el mecanismo que hace cumplir el acuerdo de licencia que las bibliotecas establecen con los editores o agregadores de libros electrónicos, particularmente cuando se trata de modelos de negocio de pago por uso como la Adquisición basada en la demanda (PDA). Tal como lo ven las bibliotecas, el uso justo y otras excepciones a la ley de derechos de autor en las que las bibliotecas han confiado durante décadas para poder prestar títulos a los lectores pueden ser bloqueados por la DRM, lo que ha llevado a muchos a tomar una posición firme en contra de la DRM y presionar a los editores para que presenten mejores soluciones.

Además, las bibliotecas se oponen a los usos de DRM que bloquean a los lectores a de determinados formatos específicos de libros electrónicos, argumentando que cualquier institución que adquiera contenido legalmente debería ser capaz de permitir a sus usuarios leer ese contenido en cualquier dispositivo y en cualquier plataforma tecnológica. Las bibliotecas también se oponen a los DRM utilizados para rastrear los patrones de lectura, que facilita a empresas privadas datos de lo que la gente lee, cuándo, cómo y dónde, lo que pone en peligro la privacidad de los usuarios. Y, como se afirma en el sitio web de la American Library Association, “la preservación, el archivo y la provisión de acceso a obras cultural e históricamente significativas está severamente limitada por los sistemas de distribución DRM que eliminan el contenido al final de un período de licencia o impiden la copia del contenido en nuevos formatos. Las bibliotecas proporcionan acceso al patrimonio cultural para múltiples generaciones, pero los modelos de negocio impuestos por la tecnología ponen en peligro el acceso a largo plazo a los productos del conocimiento de nuestra sociedad”.

Ari Sigal, bibliotecario de referencia e instrucción del Catawba Valley Community College (Hickory, NC), cree que “las prácticas actuales de DRM cuando se aplican a los libros electrónicos son excesivas en el sentido de que limitan el acceso de los lectores y crean un sistema oneroso para las bibliotecas con pocas disponibilidades económicas”. Esto es suficientemente malo para la lectura por placer, pero cuando se aplica a la literatura académica, restringe la capacidad de investigar. “Tal como está el sistema ahora”, dice Sigal, “es una consecuencia del miedo irrazonable por parte de la comunidad editorial. Mi esperanza es que a medida que el movimiento de Acceso Abierto continúe ganando impulso, más editores académicos seguirán sus pasos y crearán más contenido libre de DRM disponible a través de varios canales, no sólo el suyo propio”.

Las editoriales universitarias tradicionales han sido lentas a la hora de permitir que los agregadores entreguen sus libros sin DRM, pero se han dado grandes pasos en los últimos años, y el movimiento de Acceso Abierto, junto con las presiones a las que se ve sometida la publicación, se ha convertido en un factor clave para el éxito de la publicación. Lo que una vez comenzó como una iniciativa de organizaciones sin fines de lucro como Knowledge Unlatched y Unglue, se ha extendido a través de la publicación académica y ha llevado a los principales actores (por ejemplo, DeGruyter, Springer, SAGE, Elsevier) a adoptar el concepto de acceso abierto y libros electrónicos libres de DRM (primero con revistas, luego con libros electrónicos). Un libro blanco publicado por Springer Nature en noviembre de 2017 (The OA effect: How does open access affect the usage of scholarly books?), reveló, entre otros hallazgos, que los libros de acceso abierto son descargados siete veces veces más que los libros en acceso restringido, y obtienen hasta un 50 por ciento más citas y diez veces más menciones en línea que los títulos de pago.

Otra influencia notable en la voluntad de los editores de reconsiderar sus prácticas de DRM ha sido, irónicamente, la propagación de la piratería y la omnipresencia de sitios como Sci-Hub. El autoproclamado “primer sitio web pirata del mundo”, Sci-Hub proporciona acceso masivo y público a decenas de millones de artículos de investigación. En 2015, Elsevier presentó una demanda legal contra Sci-Hub y su fundadora, alegando infracción de derechos de autor. Desde entonces, Sci-Hub ha pasado por varias situaciones, bloqueándose incluso sus dominios, pero sigue siendo el lugar de referencia para la investigación en todo el mundo, incluso para aquellos países que poseen las más completas colecciones bajo licencia de pago a través de bibliotecas. Algunas estadísticas alucinantes que nos llevan a repensar el poder de DRM en la lucha contra la piratería: el mayor uso de Sci-Hub aparentemente tiene lugar en los campus de Estados Unidos y Europa; Estados Unidos es el quinto país del mundo que más artículos descarga en esta web; cada vez más y más académicos donan documentos a Sci-Hub voluntariamente; cientos de miles de solicitudes de descarga se realizan todos los días a partir de millones de direcciones IP únicas.

Según el científico Daniel Himmelstein (Universidad de Pensilvania) y sus colegas, que recientemente investigaron el impacto de Sci-Hub, el sitio pirata actualmente proporciona acceso a más de dos tercios de todos los artículos científicos del mundo. Cuando se le preguntó qué podían hacer las editoriales para evitar que se añadieran nuevos artículos a Sci-Hub, Himmelstein dijo: “Hay cosas que se podrían hacer, pero pueden salir muy mal. La cuestión es que cuanto más protectores sean los editores, más difícil será su acceso legítimo, y eso podría llevar a la gente a usar aún más Sci-Hub”.

Si el Acceso Abierto continúa ejerciendo influencia sobre la publicación académica mientras que la mayoría de los libros electrónicos permanecen “bloqueados” con encriptación DRM, si los sitios piratas siguen siendo difíciles o imposibles de combatir, si los estudiantes continúan mostrando insatisfacción cuando no pueden imprimir una o varias páginas desde los libros electrónicos, y si las bibliotecas continúan atascadas entre la espada y la pared, teniendo que complacer tanto a los patrocinadores como a los editores, surge la pregunta: ¿cómo va a progresar la industria del libro de manera que pueda cumplir con sus objetivos comerciales al mismo tiempo que ofrece a los usuarios la experiencia de investigación que desean y permite a las bibliotecas crear colecciones sostenibles?

Aunque la adaptación ha sido lenta, algunas editoriales universitarias han hecho progresos significativos en la apertura a la idea de’libre de DRM’ más allá de sus propias plataformas, lo que automáticamente pone más contenido a disposición de más bibliotecas y, en consecuencia, de más usuarios. EBSCO Information Services anunció este mes que ha hecho más de 70,000 ebooks libres de DRM a través de su plataforma de eBooks de EBSCO-incluyendo nuevos lanzamientos y más de 1000 títulos altamente recomendados por bibliotecarios así como ebooks de muchas editoriales cuyo contenido es libre de DRM por primera vez (por ejemplo, I.B. Tauris, Lynne Reiner Publishing, y Cambridge Scholar’s Publishing). Esto significa que los títulos de una variedad de editores están disponibles para un número ilimitado de usuarios simultáneos, y no hay limitaciones para imprimir, guardar o descargar. Además, no es necesario iniciar sesión ni el ID de Adobe, y no se necesita ningún software especial para acceder. Los bibliotecarios pueden elegir entre la versión de usuario ilimitado libre de DRM de un título o un modelo de usuario limitado con protección DRM estándar, que puede incluir un solo usuario, tres usuarios o acceso simultáneo.

Según Kroes Li, los editores que venden directamente a las bibliotecas y tienen sus propias plataformas se dieron cuenta de todo esto ya en 2010, porque tienen control total sobre su contenido y tecnología. La razón por la que los grandes agregadores han tardado un tiempo en ponerse al día es que, hasta la fecha, las plataformas de agregadores han soportado un único tipo de entrega, ya sea protegida por DRM o libre de DRM. EBSCO ha estado trabajando con juntas asesoras, grupos focales de bibliotecas y editoriales y usuarios finales durante más de dos años para determinar cómo desarrollar un enfoque sostenible de los libros electrónicos libres de DRM a través de su plataforma multieditorial. “Pedir a los editores que eliminaran DRM en todo el contenido, en todos los modelos, no tuvo éxito, porque no veían que se cubrieran todos los matices de sus preocupaciones”, añade Kroes Li. “Cuando nos comprometimos y propusimos nuestra solución, tuvimos mucha cooperación.”

Si consideramos, por ejemplo, que un importante editor como Elsevier ha determinado que no teme la idea de ofrecer títulos libres de DRM, sino que los utiliza como una forma de impulsar las compras en su propia plataforma, la mayoría de los editores que no tienen sus propias plataformas (y que todavía no ofrecen libros libre de DRM) se encuentran automáticamente en desventaja a la hora de vender sus libros electrónicos. Las bibliotecas quieren libros libres de DRM, y favorecen los libros electrónicos con acceso libre de DRM cuando seleccionan títulos para comprar. Incluso si una biblioteca compra un paquete de un editor grande, es posible que prefiera ese mismo editor a la hora de seleccionar títulos individuales, simplemente porque tienen opciones libres de DRM. Cuando un gran agregador (como EBSCO) incorpora títulos sin DRM de una amplia gama de editores, grandes y pequeños, en su plataforma, los editores ahora tienen una vía para competir. Los editores también tienen la flexibilidad de elegir qué libros poner libres de DRM cuando hay circunstancias que lo requieran. Debido a que las bibliotecas normalmente prefieren tener una muestra representativa de libros de varias editoriales, con una mayor participación de las editoriales, las bibliotecas tendrán opciones libres de DRM y difundirán sus esfuerzos de desarrollo de colecciones de manera apropiada, tomando decisiones de selección imparciales. Son los editores que no han aceptado las opciones sin DRM los que pueden tener dificultades para mantenerse al día.

También está la cuestión de experimentar cómo funcionar con modelos de negocio de libros electrónicos sin DRM, como los préstamos a corto plazo (STL), una versión electrónica de los préstamos interbibliotecarios tradicionales (ILL). Dado que la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital hace ilegal que las bibliotecas compartan porciones considerables de sus colecciones digitales, y el ILL ha representado históricamente el compromiso de las bibliotecas de ampliar el conjunto de recursos disponibles para sus audiencias, las restricciones de la DRM, como señala Marlene Manoff en “Human and Machine Entanglement in the Digital Archive”, tienen el potencial de infligir un daño considerable a la erudición futura.

En el caso de EBSCO, como explica Kroes Li, “libre de DRM es una versión del modelo de usuario ilimitado en el que un editor puede elegir participar. Un cliente puede elegir comprar la versión ilimitada libre de DRM, o un cliente puede elegir comprar una versión protegida por DRM que puede ser de un solo usuario, de tres usuarios o de acceso concurrente. El Préstamo a Corto Plazo es un modelo de acceso que (cuando está disponible) se aplica a los libros electrónicos protegidos por DRM de un solo usuario. La razón por la que tantos editores se han suscrito a EBSCO sin DRM es porque se aplica a la versión de usuario ilimitado del libro”.

Otra razón importante por la que (todavía) los modelos sin DRM no funcionan en todos los libros es el tipo de contenido. Oxford University Press (OUP), por ejemplo, restringe alrededor de un tercio de sus libros académicos de su plataforma University Press Scholarship Online porque son libros de referencia, títulos que son manuales de cursos, libros de texto o libros con temas de derechos que la OUP no controla. Una gran parte de ellos están disponibles, irónicamente, en plataformas de agregadores precisamente porque tienen DRM. Asimismo, SAGE retiene más de la mitad de sus títulos de su propia plataforma y agregadores porque gran parte de su contenido incluye libros de referencia y libros de texto. Estos son nichos que presentan desafíos especiales.

De cara al futuro, el ecosistema del libro electrónico está plagado de amenazas para la sostenibilidad de los editores. También está plagada de amenazas a la sostenibilidad de las bibliotecas. El movimiento hacia la ausencia de DRM ciertamente continuará, pero será un camino largo y sinuoso. El viaje probablemente tomará tiempo y más ajustes están por delante para todos los que participan en el juego. Si las lecciones aprendidas hasta ahora son una indicación, ‘dos pasos adelante’ será seguido de ‘un paso atrás’.

 

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References

ALA DCWG Tip Sheet: Digital Rights Management. American Library Association, July 2012. http://www.districtdispatch.org/wp-content/uploads/2012/07/drm_tip_sheet.pdf.

Berrio. Matamoros, Alex & Fred Dingledy. “What Is Digital Rights Management?” (2016). CUNY Academic Works. https://academicworks.cuny.edu/cl_pubs/334/.

“Digital Rights Management.” American Library Association, January 13, 2018. http://www.ala.org/advocacy/copyright/digitalrights.

“How Enormous Is Sci-Hub and Does Its Formidable Size Signal the End of Paywalled Research.” No Shelf Required, July 28, 2017. http://www.noshelfrequired.com/how-enormous-is-sci-hub-and-does-its-formidable-size-signal-the-beginning-of-the-end-for-paywalled-research/.

Manoff, Marlene. “Human and Machine Entanglement in the Digital Archive: Academic Libraries and Socio-Technical Change.” Libraries and the Academy, Vol. 15, No. 3. Johns Hopkins Univ. Pr., 2015.

“New (But Not Surprising” AAP Findings This Week: Paperback, Hardcover, and Audio Sales Grow; Ebook Sales Decline.” No Shelf Required, February 24, 2017. http://www.noshelfrequired.com/new-but-not-surprising-aap-findings-this-week-paperback-hardcover-and-audio-sales-grow-ebook-sales-decline/.

Perrin, Andrew. “Nearly One-in-Five Americans Now Listen to Audiobooks.” Pew Research Center, March 8, 2018. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/03/08/nearly-one-in-five-americans-now-listen-to-audiobooks/.

 

 

 

 

 

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Sci-Hub proporciona acceso a más de dos tercios de todos los artículos científicos publicados

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Himmelstein DS, Romero AR, Levernier JG, Munro TA, McLaughlin SR, Greshake Tzovaras B, Greene CS. (2018) Sci-Hub provides access to nearly all scholarly literaturePeerJ Preprints 6:e3100v3 https://doi.org/10.7287/peerj.preprints.3100v3

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Sci-Hub ha crecido rápidamente desde su creación en 2011, pero el alcance de su cobertura no estaba claro, según un estudio llevado a cabo por Daniel Himmelstein y otros investigadores de la Universidad de Pensilvania sobre el impacto del sitio web de artículos científicos piratas, Sci-Hub proporciona acceso instantáneo a más de dos tercios de todos los artículos académicos.

En marzo de 2017, la base de datos de Sci-Hub contenía el 68,9% de los 81,6 millones de artículos académicos registrados en Crossref y el 85,2% de los artículos publicados en revistas de acceso de pago. Sin embargo  la cobertura varía según la disciplina y el editor, parece ser que Sci-Hub cubre preferentemente el contenido más popular de pago. En el caso de los artículos de acceso abierto de la ruta verde a través de servicios lícitos la cobertura es bastante limitada, pero de media Sci-Hub proporciona mayor cobertura que cualquiera de las más importantes universidades de investigación. Para obtener estos datos los investigadores desarrollaron un navegador interactivo GitHub – greenelab/scihub-browser-data: Data for the Sci-Hub Stats que permite a los usuarios explorar estos hallazgos con más detalle. Por primera vez, casi toda la literatura científica está disponible gratuitamente para cualquier persona con conexión a Internet, lo que sugiere que el modelo de negocio de acceso de pago se podría volver insostenible.

 

Las descargas desde la web pirata de artículos de revistas Sci-Hub se triplicaron en 2017

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El sitio web Sci-Hub permite a los usuarios descargar versiones en PDF de artículos académicos, incluyendo muchos artículos de pago de sitios web de las editoriales multinacionales. Sci-Hub ha crecido rápidamente desde su creación en 2011, pero el alcance de su cobertura no estaba muy claro. Parece ser que a partir de marzo de 2017, la base de datos de Sci-Hub contiene el 68,9% de los 81,6 millones de artículos académicos registrados en Crossref y el 85,1% de los artículos publicados en revistas de pago. La cobertura varía según la disciplina y el editor, pero lo cierto es que Sci-Hub cubre preferentemente el contenido más popular que está en las web de las editoriales académicas a las que se acceder mediante suscripción a una licencia; para darnos idea de la dimensión del sitio, Sci-Hub ofrece mayor cobertura que la Universidad de Pennsylvania, una de las principales universidades de investigación en los Estados Unidos.

Los registros de descargas de publicaciones en Sci-Hub hasta el 18 de enero de 2017, muestran que, a pesar de las demandas de la American Chemical Society (ACS) y Elsevier, el sitio experimentó un crecimiento en su actividad. Un análisis de esos datos, publicado a principios de este mes en eLife, revela que las descargas diarias en el sitio pirata aumentaron de manera continuada, desde aproximadamente 200.000 descargas por día en 2016, se llegó a unas 600.000 descargas por día a mediados de 2017.

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Sin embargo, en diciembre pasado, las descargas cayeron significativamente -a aproximadamente a 350.000 por día- lo que coincide con el tiempo que Sci-Hub perdió tres de sus dominios, sci-hub. cc, sci-hub. io y sci-hub. ac. Pero, cada vez que se ha producido un hecho de este tipo, Sci-Hub ha vuelto a rehacer su infraestructura tecnológica y, por el contrario, las demandas contra Sci-Hub han atraído la atención de los medios de comunicación y han despertado más interés entre las personas, lo que ha generado más publicidad para la plataforma pirata, por lo que algunos expertos consideran que la lucha entre las editoriales multinacionales y Elsevier debe plantearse fuera de las salas de justicia.

 

Elsevier contra Sci-Hub: una sentencia obliga a Alexandra Elbakyan a indemnizar con 15 millones de dólares al gigante de la edición científica

 

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Alexandra Elbakyan neurocientífica de Kazajstán creadora de Sci-Hub

 

Elsevier, el mayor editor de la investigación académica del mundo, demandó en mayo de este año a Alexandra Elbakyan  neurocientífica de Kazajstán, creadora del portal Sci-Hub, por piratería informática y violación de derechos de autor. Los artículos abarcan todos los temas científicos, desde los experimentos de física hasta los últimos avances en biotecnología. Sci-Hub afirma tener 62 millones de trabajos de artículos de investigación científica, la mayoría de los cuales son copias no autorizadas. Según un informe publicado en la revista científica Science el año pasado, Elsevier es la editorial que más se ve afectada por las actividades de Sci-Hub, con datos aportados por la editorial, recientemente Sci-Hub proporcionó medio millón de descargas de artículos de Elsevier en una semana. Hace unos días un tribunal dictaminó la victoria del gigante editorial contra la investigadora kazaya a la que obliga a indemnizar con 15 millones de dólares por daños a Elsevier.

Durante los seis meses anteriores a marzo de 2017, Sci-Hub sirvió 28 millones de documentos. Más de 2,6 millones de las solicitudes de descarga procedían de Irán, 3,4 millones de la India y 4,4 millones de China, pero no sólo de estos países, ya que en un período de 6 meses se descargaron 74.000 artículos de direcciones IP de la ciudad de Nueva York, 19.000 solicitudes de descarga fueron emitidas desde la Universidad de Columbia, y 68.000 de East Lansing, Michigan, Estas cifras ayudan a explicar por qué Elsevier ha estado persiguiendo a Sci-Hub obstinadamente durante los dos últimos años. En diciembre de 2015, el mismo juez de Nueva York que acaba de adjudicar los 15 millones de indemnización a Elsevier emitió una orden judicial preliminar contra el operador del sitio. El acceso al dominio original – sci-hub.org – fue suspendido, pero a los pocos días el operador siguió usando un dominio diferente https://sci-hub.io/; ya que en la era de Internet los intentos de bloquear el sitio son inútiles, ya que los servidores de Sci-Hub están ubicados en Rusia, fuera del alcance de la ley estadounidense.

En el fondo de este conflicto se esconde un modelo en el que las editoriales editan revistas científicas que son suscritas por universidades, que además aportan la fuerza de trabajo, tanto en el proceso de creación como en el proceso de revisión, lo que aporta a estas empresas márgenes de beneficio de entre un 30% y un 40%, niveles casi desconocidos en otras industrias. Además, durante los últimos años la inflación de las suscripciones no ha dejado de incrementarse, lo que está limitando la capacidad investigadora de muchas universidades. Y fue esta incapacidad de acceder a los documentos científicos, tal como dijo ante el tribunal, la clave que llevó a Alexandra Elbakyan a crear Sci-Hub en 2011.

“Cuando era estudiante en la universidad de Kazajstán, no tenía acceso a ningún trabajo de investigación. Los documentos que necesitaba para mi proyecto de investigación tenían un coste de 32 dólares, ese precio es una locura cuando se necesitan leer decenas o cientos de estos documentos para hacer la investigación. Obtuve estos papeles pirateándolos. Más tarde descubrí que hay muchos y muchos investigadores, no sólo estudiantes, sino que también investigadores universitarios que no pueden pagar esos precios por acceder a los artículos, especialmente en países en desarrollo”

Los piratas del eBook son relativamente viejos y ricos.

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Andy. eBook Pirates Are Relatively Old and Wealthy, Study Finds. Torrentfreak. 2017/03/16 

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Un estudio ha encontrado que las personas que más libros se descargan ilegalmente son más ricas y de edad superior de lo que se considera un pirata convencional. La investigación financiada por la empresa anti-piratería Digimarc, sugiere que quienes piratean libros son personas de entre 30 a 44 años con rentas anuales por encima de 60 mil dolares y con estudios de grado o superior.

Este estudio fue presentado el 15 de marzo de 2017 en la Feria del Libro de Londres, y tiene como objetivo comprender mejor cómo la piratería de libros electrónicos afecta los ingresos y cómo los editores pueden prevenirlo.

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En cuanto al género la mayoría de los piratas son hombre en una tasa del 66% frente a un 33 % que son mujeres. En cuanto al nivel des estudio la mayor proporción se centra entre en personas de formación media o superior. Los grupo de edad quedán bien definidos, con una mayoría de las personas que piratean libros que están en una franja de edad de 30-44 años (47%).

Son interesantes las formas que utilizan los piratas para obtener e-book , la mayor parte son sitios públicos como Torrent (The Pirate Bay) y sitios de alojamiento de archivos como 4shared o Uploaded.

Los argumentos que proporcionan los consumidores de ebooks piratas tienen que ver con la facilidad de hacerlo frente a los sistemas legales 58% (Adobe Digital Editions), porque es gratis (51%), porque no están disponibles en otras plataformas (38%), un 33% dijo que si tuviera posibilidades económicas hubiera preferido comprarlos, un 17% comenta que desconoce como comprar un libro en línea.

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Sin embargo, también una importante cifra de quienes piratean contenidos compran libros habitualmente. 

Un  42%  compran eBooks de plataformas en línea incluyendo Amazon e iTunes, y un 32% directamente a los propios sitios web de los editores. Un 25% frecuentan sitios web de libros gratuitos y legales, incluyendo el proyecto Gutenberg.org.

Según Digimarc que proporciona algunas estimaciones sobre mercado de libros electrónicos. Alrededor del 22% de los consumidores de libros electrónicos piratean ebooks, lo que supone un 33% de los beneficios, cuantificándose su valor en unos 315 millones de dolares.

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El estudio completo puede verse aquí o en PDF

¿Quién está descargando artículos científicos piratas? TODO EL MUNDO. En los países ricos y pobres, los investigadores acuden al sitio web Sci-Hub.

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Bohannon, John Who’s downloading pirated papers? EVERYONE. In rich and poor countries, researchers turn to the Sci-Hub website.  Science Magazine. American Association for the Advancement of Science, 2016

Texto completo

Los artículos científicos son fuentes primarias necesarias para la investigación ya que contienen una descripción detallada de nuevos resultados y experimentos. Ahora mismo SciHub, tal como afirma la propia página “el primer sitio web pirata en el mundo para proporcionar acceso público y masivo a decenas de millones de documentos de investigación”, contiene unos  60.000 artículos que cualquier persona puede descargar de manera gratuita, simplemente introduciendo el número DOI, la URL o buscando por el título.

Sci-Hub fue cread0 en 2011 por la neurocientífica kayazistana Alexandra Elbakyan, y cuyo proyecto ha sido descrito por la ciencia tanto como un acto de altruismo, como una empresa criminal masiva. Lo cierto es que en diciembre de 2016, Nature Publishing Group la nombró una de las 10 personas más influyentes de 2016. Elbakyan actualmente se encuentra exiliada en un destino desconocido por temor a ser extraditada o encarcelada.

Según Elsevier que denunció a Sci-hub en 2015, en tan solo una semana de 2016 se habían descargado 500.000 artículos de esta compañía. En 2015, Elsevier presentó una demanda legal contra Sci-hub, alegando infracción de derechos de autor, y la posterior demanda llevó a la pérdida del dominio sci-hub.org, que a la semana siguiente tuvo un nuevo sitio bajo el dominio http://sci-hub.cc/. 

Pero ¿Quién está descargando todos estos documentos piratas? De acuerdo con este artículo en Science Magazine, TODO el mundo, tanto países ricos como países pobres, de todas las áreas de conocimiento, y tanto artículos actuales como de hace unos años.

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Según datos proporcionados por Alexandra Elbakyan:

  • El mayor uso de Sci-Hub  tiene lugar en los campus estadounidenses y europeos.
  • Estados Unidos es el quinto país que más descargas hace desde el sitio Sci-Hub después de Rusia.
  • Cada vez más científicos donan documentos voluntariamente a Sci-Hub.
  • La web Sci-Hub tiene más de 200.000 solicitudes de descarga al día.
  • Las solicitudes provienen de millones de direcciones IP únicas.

Algunos críticos de Sci-Hub se han quejado de que muchos usuarios pueden acceder a los mismos documentos a través de sus bibliotecas, pero recurren a Sci-Hub en vez de hacerlo legalmente, y denuncian que lacen esto por conveniencia y no por necesidad.

Por lo tanto, la cuestión que destaca viendo estos datos es preguntarse ¿Por qué los investigadores de universidades de países desarrollados, -que generalmente disponen de licencias de todas estas bases de datos de manera legal-, recurren a Sci-Hub? La cuestión es sencilla. Por qué se trata de una interfaz de diseño limpio y sencilla de utilizar, similar a Google, y les resulta más fácil buscar un artículo desde esta página que hacerlo desde las plataformas comerciales o desde los catálogos de sus universidades. Por lo tanto, esto es lo que tenemos que aprender tanto editores como bibliotecarios, facilitar el acceso a la información de manera más sencilla e intuitiva.

Stop COUNTERFEIT Textbooks! buenas prácticas contra la falsificación de libros de texto impresos

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Cengage, McGraw-Hill Education y Pearson han unido sus fuerzas con Ingram y Chegg, Inc. para que adopten e implementen un conjunto de buenas prácticas para abordar el creciente problema de los libros de texto falsificados. Las mejores prácticas describen los pasos para verificar proveedores y evitar fuentes ilegítimas

http://stopcounterfeitbooks.com

PDF

Las mejores prácticas de lucha contra la falsificación tienen por objeto ayudar a los distribuidores a combatir la falsificación de libros de texto impresos que según su opinión perjudican a estudiantes, educadores, editores y distribuidores.

Objetivos:

  • Saber cómo evitar los libros falsificados
  • Aprender a identificar un libro de texto falsificado
  • Averigüar qué hacer si su libro de texto es falsificado

Las mejores prácticas contra la falsificación están a disposición de los interesados en el sitio web con el objetivo de que todos los editores y distribuidores las adopten y pongan en práctica. Donde se advierte que los editores ejercerán sus derechos legales contra cualquier persona involucrada o que facilite la distribución y venta de libros de texto falsificados, así como aquellos que se dedican a la piratería digital.