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Bibliotecas en la sombra: acceso al conocimiento en la educación superior global.

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Karaganis, J. ( 2018). [e-Book] Shadow Libraries: Access to Knowledge in Global Higher Education. Cambridge, Massachusetts, The MIT Press, 2018.

 

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Shadow Libraries analiza cómo los estudiantes obtienen los materiales que necesitan. Mapea la práctica omnipresente de la fotocopia y lo que es, en muchas situaciones los casos más marginales de compra de libros, visitas a bibliotecas y descargas de fuentes no autorizadas. Examina las redes informales que surgen en muchos contextos para compartir materiales, desde redes de estudiantes cara a cara hasta grupos de Facebook, y cómo se desarrollaron los procesos que condujeron a la consolidación de algunos de esos esfuerzos en un proceso más organizado “las bibliotecas en la sombra”. Si Sci-Hub de Elbakyan es el más grande de estos esfuerzos hasta la fecha parte de su historia viene de la lucha personal por participar en la investigación científica y educativa global

 

En 2009, una estudiante rusa de neurociencias llamada Aleksandra Elbakyan comenzó su tesis sobre el escaneo biométrico en la Universidad de Kazajstán. Como muchos estudiantes y académicos fuera de las universidades de EE.UU. y Europa, Elbakyan tenía poco acceso a la investigación sobre su tema: su universidad no disponía de suscripciones a las bases de datos internacionales que contienen la mayoría de los artículos científicos del mundo. Como muchos investigadores en situación similar, confió en la posibilidad otros colegas le compartieran el material que necesitaba proporcionándole acceso.

Encontrar artículos en tales circunstancias era aleatorio y lento. En su mayor parte, Elbakyan los obtuvo a través de contactos personales o redes profesionales que le enviaron las solicitudes individuales de artículos con las copias. Las copias digitales no autorizadas de libros y artículos comenzaron a ser puestas en línea a principios de la década de 2000. En la mayoría de los casos, estas colecciones eran pequeñas colecciones personales de materiales escaneados, compartidos a través de listas de correo y cuentas de medios sociales. En un en pocos casos, estas colecciones se convirtieron en archivos más grandes.

La web LibGen (library Géneris), la biblioteca Hansi en español, y el archivo de teoría social Aaaaaarg (sí, como el grito pirata) fueron los primeros ejemplos. Juntos, estos métodos de recolección y compartimiento de materiales permitieron una lenta osmosis de la literatura académica de las universidades, estudiantes e investigadores más privilegiadas con las menos privilegiados. Elbakyan encontró una forma de acelerar el proceso.

En 2011, Elbakyan lanzó Sci-Hub, un servicio de búsqueda y descarga de artículos de revistas. Sci-Hub estaba conectado con LibGen, que para entonces había crecido hasta convertirse en un archivo académico, en su mayoría no autorizado, de más de medio millón de libros y artículos. La innovación de Elbakyan fue movilizar a los colegas de la universidad para que compartieran no artículos individuales, sino credenciales de “red privada virtual” para intranets de campus en las universidades occidentales, lo que permitió el acceso a las principales bases de datos de revistas.

El método era simple pero ingenioso. Si el artículo no se encontraba en LibGen, Sci-Hub buscaba en las principales bases de datos de revistas utilizando las credenciales adquiridas. Cuando el usuario descargaba la copia, Sci-Hub subía simultáneamente una copia a LibGen, asegurándose de que la siguiente solicitud del documento pudiera ser atendida a partir de la colección. En 2016, SciHub/LibGen había crecido hasta disponer de alrededor de cincuenta millones de artículos, que durante un período de seis meses en 2015-2016, llegó a tener más de 28 millones de descargas.

Como Sci-Hub eludió las barreras de pago en las que gran parte de la publicación científica se construyó el mundo, los principales editores estaban deseosos de cerrarlo. A finales de 2015, Elsevier, cuya base de datos de ScienceDirect fue una fuente importante para Sci-Hub, denunció en un tribunal de los EE.UU. al servicio, LibGen, y a Elbakyan personalmente. A principios de 2017, el resultado era aún inciertos: Sci-Hub se había visto obligado a cambiar de dominio dos veces y había desactivado su función de capacidad de búsqueda directa. Pero las plataformas Sci-Hub y LibGen fueron acogidos por servicios rusos que siguen estando relativamente fuera de los requerimientos de los EE.UU., los sitios dependen de otras partes de las Internet que no son más vulnerables a los registradores de nombres de dominio bajo presión legal, motores de búsqueda y proveedores de servicios de Internet en particular.

Sin embargo, como todos sabían, desde Elbakyan hasta Elsevier, la importancia de Sci-Hub no era su permanencia como servicio, si no  su condición de prueba de concepto. Su archivo central de cincuenta millones de artículos estaba disponible gratuitamente y sus funciones básicas de búsqueda y archivo se replicaban fácilmente. La propia Elbakyan estimó que el archivo completo se había copiado muchas veces, y que iba mucho más allá de la red de académicos y hackers rusos que formaron la comunidad central detrás de LibGen. Aunque Elbakyan no hizo ningún esfuerzo significativo para ocultar su identidad y podría ser arrestada por los cargos que se le imputaban de violación de los derechos de autor, la red más amplia de piratas que hay detrás de los demás servicios ha mantenido un perfil mucho más bajo.

Shadow Libraries explora esta reorganización del flujo de materiales educativos y de investigación a medida que pasan de los autores a los editores y bibliotecas, a los estudiantes e investigadores, y de las universidades comparativamente ricas a las más pobres. Examina la historia de las batallas políticas sobre el acceso a la educación en los países en desarrollo desde la Segunda Guerra Mundial, desde las políticas de bibliotecas y las subvenciones a los libros más recientemente, modelos de publicación “abiertos” que han surgido en el sector de la educación superior.

Si la historia de Elbakyan ha tenido la repercusión que ha tenido, es en parte porque lleva esta contradicción en el proyecto académico a un fuerte relieve: universalista en principio y desigual en la práctica. Shadow Libraries es una estudio de esa tensión en la era digital los estudiantes obtienen los materiales que necesitan. Mapea la práctica omnipresente de la fotocopia y lo que es, en muchos casos los casos más marginales de compra de libros, visitas a bibliotecas y descargas. de fuentes no autorizadas. Examina las redes informales que surgen en muchos contextos que comparten materiales, desde redes de estudiantes hasta grupos de Facebook, y por los procesos que condujeron a la consolidación de algunos de esos esfuerzos en un proceso más organizado que circulan fuera de línea y a veces en línea. Si Sci-Hub de Elbakyan es el más grande de estos esfuerzos hasta la fecha, el más característico es la lucha personal para participar en la investigación científica global. y educativas, y el recurso a una amplia gama de estrategias y programas ad hoc  cuando faltan medios formales y autorizados. Si la historia de Elbakyan ha golpeado un acorde, es en parte porque lleva esta contradicción en el proyecto académico a un un nivel superior: universalista en principio y desigual en la práctica. Shadow Libraries es una estudio de esa tensión en la era digital.

Flash Eurobarometer 469. Opiniones de los ciudadanos europeos en torno a los contenidos ilícitos en Internet

 

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“Flash Eurobarometer 469. Illegal content online” Bruxelles: Comisión Europea, 2018

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La Comisión Europea ha adoptado una serie de medidas específicas y horizontales para frenar la difusión de contenidos ilícitos en línea, entre las que se incluyen la incitación al odio, el material sobre abusos sexuales a menores, la incitación al terrorismo, las estafas a los consumidores y los contenidos que vulneran los derechos de propiedad intelectual.

El Flash Eurobarómetro 469 fue solicitado por la DG CONNECT y formaba parte de una estrategia más amplia de consulta y compromiso en apoyo de la evaluación de impacto sobre nuevas medidas para hacer frente a los contenidos ilícitos en línea. Para explorar la experiencia de los europeos con los contenidos ilícitos en línea y sus opiniones sobre el papel y la responsabilidad de las plataformas en línea, esta encuesta explora los siguientes aspectos:

– La utilización de diversos tipos de servicios de alojamiento en línea;

– Opiniones sobre la seguridad de Internet y la lucha contra los contenidos ilícitos en línea;

– Los tipos de contenidos ilícitos encontrados en línea, las medidas adoptadas en consecuencia y la satisfacción con la respuesta del servicio de alojamiento;

– Las experiencias de los demandados en cuanto al bloqueo ilícito de los contenidos legales, las razones aducidas para ello y las medidas adoptadas en consecuencia;

– Opiniones sobre las medidas que los servicios de alojamiento de Internet deben adoptar para hacer frente a los contenidos ilícitos en línea, incluida la eliminación de contenidos y el derecho de recurso.

El Eurobarómetro se llevó a cabo en junio de 2018 y se basó en una muestra representativa de puntos de vista de los 28 Estados miembros, con un total de 33,224 encuestados de la UE, residentes de diferentes grupos sociales y demográficos, de los cuales 30,266 son usuarios de algún tipo de servicio de alojamiento. en línea.

Cifras clave reportadas en el Flash Eurobarómetro:

  • El 65% de los encuestados no cree que Internet sea seguro para sus usuarios.
  • Una gran mayoría (90%) está de acuerdo en que es necesario establecer acuerdos para limitar la propagación de contenido ilegal en línea.
  • Una gran mayoría (85%) está de acuerdo en que la libertad de expresión debe estar protegida en línea.
  • El 44% está de acuerdo en que los servicios de alojamiento en línea son efectivos para combatir el contenido ilegal.
  • El 90% está de acuerdo en que los servicios de alojamiento en línea deben eliminar inmediatamente el contenido marcado como ilegal por el público o las autoridades policiales.
  • El 75% de los encuestados acepta que, cuando un servicio de alojamiento de Internet elimina el contenido cargado por un usuario, el usuario debe poder apelar la decisión.

 

La piratería digital ha experimentado en España por segundo año consecutivo un descenso en cifras absolutas

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Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2017. Madrid: GFK, abril 2018

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En España cada vez se accede a menos contenidos ilícitos, aunque la piratería continúa en niveles elevados. En 2017 el valor de los contenidos ilícitos a los que se accedió fue de 21.899 millones de euros, lo que representa una disminución del 6 % respecto a 2016, y una disminución acumulada del 9 % respecto a 2015

 

La piratería digital ha experimentado en España por segundo año consecutivo un descenso en cifras absolutas, aunque se mantiene el porcentaje de ciudadanos que acceden a contenidos pirateados. Así, en 2017 hubo 4.005 millones de accesos digitales ilegales a contenidos por valor de 21.899 millones de euros. Creció un 4,1 % el lucro cesante sufrido por el sector, que llegó a 1.857 millones.

La totalidad de los internautas conoce la existencia de plataformas de suscripción/oferta legal. Aumenta el número de individuos que acceden a música de forma legal y disminuye el consumo pirata. A pesar del aumento significativo  del consumo legal de películas, se mantiene la piratería. Los contenidos descargados son en su mayoría novedades en todas las industrias. En libros y música es donde se generan más accesos de contenidos ilícitos con una antigüedad de tres años en adelante. En cuanto al lucro cesante, es decir ¿Qué comprarías si no pudieras acceder gratuitamente al contenido?Compraría 8 contenidos legales si no pudiese piratearlos, que multiplicado por el precio medio auditado del mercado = 10€. Daría una cifra de 80 €, que sería el  valor del lucro cesante. Todo ello tiene repercusión en las arcas públicas y el empleo. Actualmente las industrias de los contenidos adheridas a la coalición emplean en España a 69.861 trabajadores directos, en un escenario sin piratería se generarían 20.375 empleos directos. Además se estima que empleo directo puede generar 5 indirectos, lo que supondría unos 122.250 puestos totales.

En cuanto a los libros, el 24 % de los internautas descargan libros en formato digital de plataformas ilegales, de modo que en 2017 se contabilizan 419 millones de accesos ilegales a libros en internet, con un valor de mercado de 3.609 millones de euros. Más del 41 % de los accesos se materializaron en contenidos con menos de un año de antigüedad.

Algunos datos:

  • El 15% de los consumidores piratas reconocen tener grandes dificultades para diferenciar las páginas legales de las que no lo son
  • Uno de los motivos que más incrementa hasta llegar al 25% es que los consumidores piratas acceden a contenidos ilícitos porque no hay consecuencias legales y todo el mundo lo hace.
  • Los principales motivos para acceder a contenidos ilícitos de fútbol son: los futbolistas ganan ya mucho dinero (73%) y el coste de acceder al fútbol a través de otros sistemas (60%).
  • 8 de cada 10 internautas utilizan buscadores para acceder a contenidos ilícitos, el 99% de ellos utilizan Google.
  • El 24% de los internautas descargan libros en formato digital de Plataformas ilegales.
  • La mayoría de los portales de contenidos ilícitos tienen publicidad. Un 8% de los piratas han tenido que pagar por el acceso a contenidos ilícitos
  • Los consumidores piratas de libros son los más dispuestos a pagar para evitar la publicidad. Por el contrario, los consumidores piratas de música y fútbol son los menos dispuestos a pagar por el consumo de contenidos para evitar la publicidad.
  • Los internautas consideran que las medidas más efectivas contra la piratería son el bloqueo de webs con contenidos ilícitos y sanciones a los proveedores de internet. Por el contrario, la medida menos efectiva es la restricción del uso de internet a quién accede a contenidos ilícitos.
  • El 16% de los internautas ha visto fútbol a través de canales ilegales

El largo y sinuoso camino hacia los libros electrónicos sin DRM en las bibliotecas universitarias

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Roncevic, Mirela. The long and winding road to DRM-free ebooks in academic libraries. Non Self Required, 26 de abril de 2018

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La cuestión de la gestión de los derechos digitales (DRM) ha existido desde que se publicaron los libros electrónicos, y no sólo los libros electrónicos, sino también el contenido digital en general, incluidas las revistas electrónicas, las películas, los programas de televisión, los juegos y los programas informáticos. DRM se discute generalmente en el contexto de los derechos de autor y la  Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital de 1998, que hace que la elusión de las medidas que controlan el acceso a las obras protegidas por derechos de autor sea un delito civil (en algunos casos, incluso un delito federal). Pero DRM no es copyright. Se refiere a la tecnología real -un código o un conjunto de códigos- que se aplica para restringir el uso digital de materiales protegidos por derechos de autor. En el mundo editorial, es una forma de `proteger’ los libros digitales contra la violación de los derechos de autor y la piratería, que han sido una preocupación importante para los editores desde el advenimiento de Internet. Mediante el uso de la protección (normalmente a través de tres tipos de DRM, Amazon para Kindle, FairPlay de Apple para iBookstore y Digital Editions Protection Technology de Adobe), los editores (o titulares de derechos de autor) pueden controlar lo que los usuarios pueden y no pueden hacer con el contenido digital.

Esto significa que las personas que compran libros electrónicos, ya sea para uso personal o institucional, están pagando por su uso, no por su posesión (como ha sido el caso durante siglos con los libros impresos). Cuando se encriptan con DRM, los ebooks no se pueden copiar o imprimir fácilmente (si es que se pueden imprimir), ver en múltiples dispositivos, o cambiar de un dispositivo a otro. Además, sólo pueden descargarse un cierto número de veces (incluso cuando se compran legalmente en línea) y, si es necesario, puede bloquearse su uso para determinados territorios de todo el mundo (o hacerse invisibles para los usuarios de determinados países). Estas restricciones han dado a los editores y autores cierta tranquilidad durante las dos últimas décadas, pero han dado lugar a muchos inconvenientes para los usuarios legítimos, incluidos los lectores legos que compran contenido digital en sitios como Amazon y los investigadores que acceden al contenido digital a través de bibliotecas.

Para muchos, estas restricciones son consideradas la razón fundamental por la cual la popularidad de los libros electrónicos en el mercado de consumo se está estancando. Aparte del hecho de que los usuarios tienden a preferir el formato impreso al digital cuando leen por placer (en comparación con la investigación), varias limitaciones relacionadas con la gestión de derechos digitales impuestas a los libros electrónicos -incluidas las restricciones territoriales y la imposibilidad de copiar, imprimir y compartir- sólo han contribuido a la disminución general de las ventas de libros electrónicos de consumo en los últimos años. Según una encuesta realizada por el Pew Research Center en enero de 2018, sólo el siete por ciento de los estadounidenses lee exclusivamente libros digitales, mientras que el 39 por ciento lee libros impresos y el 29 por ciento lee tanto impresos como digitales.

A pesar de la disminución de las ventas de libros electrónicos en el mercado de consumo y una experiencia de usuario inferior en todas partes, muchos editores todavía sostienen que el uso del DRM es vital para proteger los derechos Dicho esto, algunos editores comerciales han estado adoptando el concepto de libros electrónicos libres de DRM, incluyendo editores de tecnología como O’Reilly y Microsoft y editores de ficción de género como Carina Press, y Tor.com. Desde el punto de vista académico, muchas editoriales han estado proporcionando títulos sin DRM en sus propias plataformas durante varios años -incluyendo Oxford University Press, Cambridge University Press, SAGE, Springer/Palgrave, Elsevier, Wiley, De Gruyter, Brill y Emerald, entre otros- pero, hasta hace poco, no han ofrecido a los grandes agregadores como EBSCO la opción de distribuir sus títulos sin DRM.

En el mundo de la investigación y de las bibliotecas universitarias, el problema principal no ha sido la preferencia de un formato u otro, aunque sólo sea por el hecho de que el volumen de títulos académicos que se publican cada año es abrumador. Basándose en el número de títulos perfilados por GOBI Library Solutions, uno de los principales proveedores de servicios bibliotecarios, anualmente se publican al menos 70.000 títulos académicos sólo en inglés. Desde la llegada de las primeras plataformas de libros electrónicos para bibliotecas y bases de datos de suscripciones hace unos 20 años, los bibliotecarios universitarios han tenido la oportunidad de mantenerse al día con la avalancha de recursos digitales, a la vez que experimentaban con modelos de negocio de libros electrónicos en constante evolución y comprendían sus repercusiones a corto y largo plazo. De hecho, el tema clave del libro electrónico en las bibliotecas universitarias ha girado hasta el día de hoy en torno a los efectos de diversos modelos de negocio sobre los presupuestos y la capacidad de las bibliotecas para crear colecciones digitales sostenibles para sus instituciones.

Hasta hace poco, las editoriales no habían empezado a prestar mayor atención a la información proporcionada a los bibliotecarios por los usuarios finales, incluidos los estudiantes y el profesorado. Una encuesta publicada esta primavera por Library Journal -cuya meta era investigar la experiencia de los estudiantes universitarios con los libros electrónicos en universidades, programas de postgrado, así como en colegios comunitarios o de dos años- encontró que el 74 por ciento de los estudiantes que acceden a los libros electrónicos a través de las bibliotecas creen que no debería haber restricciones en los libros electrónicos; el 66 por ciento prefiere usarlos sin restricciones; y el 37 por ciento ha tomado una postura de principio y sólo usa libros electrónicos que no tienen restricciones al realizar investigaciones. Dado el número relativamente bajo de libros electrónicos libres de DRM disponibles para los usuarios a través de las bibliotecas en los últimos años, estas estadísticas llevan a algunas conclusiones preocupantes: La gran mayoría de los libros electrónicos académicos en las bibliotecas universitarias de EE.UU. nunca son utilizados por un gran número de usuarios -según esta encuesta de Library Journal, más de un tercio- debido a que la gran mayoría de los libros electrónicos académicos continúan siendo distribuidos a bibliotecas con encriptación DRM.

Los temas relacionados con DRM han sido el tema de innumerables artículos, estudios de casos, discusiones en línea y paneles de conferencias en la última década. Los bibliotecarios universitarios no dudan en expresar sus preocupaciones sobre los efectos adversos de la DRM, cuestionando si combate con éxito la piratería en primer lugar y señalando el difícil papel de “intermediario” que las bibliotecas deben desempeñar en sus esfuerzos por satisfacer las demandas de sus usuarios, por un lado, y seguir respetando los legítimos “derechos” de los editores, por otro.

Como explica el Grupo de Contenido Digital y Bibliotecas de la Asociación Americana de Bibliotecas en su Hoja de consejos en línea, DRM es el mecanismo que hace cumplir el acuerdo de licencia que las bibliotecas establecen con los editores o agregadores de libros electrónicos, particularmente cuando se trata de modelos de negocio de pago por uso como la Adquisición basada en la demanda (PDA). Tal como lo ven las bibliotecas, el uso justo y otras excepciones a la ley de derechos de autor en las que las bibliotecas han confiado durante décadas para poder prestar títulos a los lectores pueden ser bloqueados por la DRM, lo que ha llevado a muchos a tomar una posición firme en contra de la DRM y presionar a los editores para que presenten mejores soluciones.

Además, las bibliotecas se oponen a los usos de DRM que bloquean a los lectores a de determinados formatos específicos de libros electrónicos, argumentando que cualquier institución que adquiera contenido legalmente debería ser capaz de permitir a sus usuarios leer ese contenido en cualquier dispositivo y en cualquier plataforma tecnológica. Las bibliotecas también se oponen a los DRM utilizados para rastrear los patrones de lectura, que facilita a empresas privadas datos de lo que la gente lee, cuándo, cómo y dónde, lo que pone en peligro la privacidad de los usuarios. Y, como se afirma en el sitio web de la American Library Association, “la preservación, el archivo y la provisión de acceso a obras cultural e históricamente significativas está severamente limitada por los sistemas de distribución DRM que eliminan el contenido al final de un período de licencia o impiden la copia del contenido en nuevos formatos. Las bibliotecas proporcionan acceso al patrimonio cultural para múltiples generaciones, pero los modelos de negocio impuestos por la tecnología ponen en peligro el acceso a largo plazo a los productos del conocimiento de nuestra sociedad”.

Ari Sigal, bibliotecario de referencia e instrucción del Catawba Valley Community College (Hickory, NC), cree que “las prácticas actuales de DRM cuando se aplican a los libros electrónicos son excesivas en el sentido de que limitan el acceso de los lectores y crean un sistema oneroso para las bibliotecas con pocas disponibilidades económicas”. Esto es suficientemente malo para la lectura por placer, pero cuando se aplica a la literatura académica, restringe la capacidad de investigar. “Tal como está el sistema ahora”, dice Sigal, “es una consecuencia del miedo irrazonable por parte de la comunidad editorial. Mi esperanza es que a medida que el movimiento de Acceso Abierto continúe ganando impulso, más editores académicos seguirán sus pasos y crearán más contenido libre de DRM disponible a través de varios canales, no sólo el suyo propio”.

Las editoriales universitarias tradicionales han sido lentas a la hora de permitir que los agregadores entreguen sus libros sin DRM, pero se han dado grandes pasos en los últimos años, y el movimiento de Acceso Abierto, junto con las presiones a las que se ve sometida la publicación, se ha convertido en un factor clave para el éxito de la publicación. Lo que una vez comenzó como una iniciativa de organizaciones sin fines de lucro como Knowledge Unlatched y Unglue, se ha extendido a través de la publicación académica y ha llevado a los principales actores (por ejemplo, DeGruyter, Springer, SAGE, Elsevier) a adoptar el concepto de acceso abierto y libros electrónicos libres de DRM (primero con revistas, luego con libros electrónicos). Un libro blanco publicado por Springer Nature en noviembre de 2017 (The OA effect: How does open access affect the usage of scholarly books?), reveló, entre otros hallazgos, que los libros de acceso abierto son descargados siete veces veces más que los libros en acceso restringido, y obtienen hasta un 50 por ciento más citas y diez veces más menciones en línea que los títulos de pago.

Otra influencia notable en la voluntad de los editores de reconsiderar sus prácticas de DRM ha sido, irónicamente, la propagación de la piratería y la omnipresencia de sitios como Sci-Hub. El autoproclamado “primer sitio web pirata del mundo”, Sci-Hub proporciona acceso masivo y público a decenas de millones de artículos de investigación. En 2015, Elsevier presentó una demanda legal contra Sci-Hub y su fundadora, alegando infracción de derechos de autor. Desde entonces, Sci-Hub ha pasado por varias situaciones, bloqueándose incluso sus dominios, pero sigue siendo el lugar de referencia para la investigación en todo el mundo, incluso para aquellos países que poseen las más completas colecciones bajo licencia de pago a través de bibliotecas. Algunas estadísticas alucinantes que nos llevan a repensar el poder de DRM en la lucha contra la piratería: el mayor uso de Sci-Hub aparentemente tiene lugar en los campus de Estados Unidos y Europa; Estados Unidos es el quinto país del mundo que más artículos descarga en esta web; cada vez más y más académicos donan documentos a Sci-Hub voluntariamente; cientos de miles de solicitudes de descarga se realizan todos los días a partir de millones de direcciones IP únicas.

Según el científico Daniel Himmelstein (Universidad de Pensilvania) y sus colegas, que recientemente investigaron el impacto de Sci-Hub, el sitio pirata actualmente proporciona acceso a más de dos tercios de todos los artículos científicos del mundo. Cuando se le preguntó qué podían hacer las editoriales para evitar que se añadieran nuevos artículos a Sci-Hub, Himmelstein dijo: “Hay cosas que se podrían hacer, pero pueden salir muy mal. La cuestión es que cuanto más protectores sean los editores, más difícil será su acceso legítimo, y eso podría llevar a la gente a usar aún más Sci-Hub”.

Si el Acceso Abierto continúa ejerciendo influencia sobre la publicación académica mientras que la mayoría de los libros electrónicos permanecen “bloqueados” con encriptación DRM, si los sitios piratas siguen siendo difíciles o imposibles de combatir, si los estudiantes continúan mostrando insatisfacción cuando no pueden imprimir una o varias páginas desde los libros electrónicos, y si las bibliotecas continúan atascadas entre la espada y la pared, teniendo que complacer tanto a los patrocinadores como a los editores, surge la pregunta: ¿cómo va a progresar la industria del libro de manera que pueda cumplir con sus objetivos comerciales al mismo tiempo que ofrece a los usuarios la experiencia de investigación que desean y permite a las bibliotecas crear colecciones sostenibles?

Aunque la adaptación ha sido lenta, algunas editoriales universitarias han hecho progresos significativos en la apertura a la idea de’libre de DRM’ más allá de sus propias plataformas, lo que automáticamente pone más contenido a disposición de más bibliotecas y, en consecuencia, de más usuarios. EBSCO Information Services anunció este mes que ha hecho más de 70,000 ebooks libres de DRM a través de su plataforma de eBooks de EBSCO-incluyendo nuevos lanzamientos y más de 1000 títulos altamente recomendados por bibliotecarios así como ebooks de muchas editoriales cuyo contenido es libre de DRM por primera vez (por ejemplo, I.B. Tauris, Lynne Reiner Publishing, y Cambridge Scholar’s Publishing). Esto significa que los títulos de una variedad de editores están disponibles para un número ilimitado de usuarios simultáneos, y no hay limitaciones para imprimir, guardar o descargar. Además, no es necesario iniciar sesión ni el ID de Adobe, y no se necesita ningún software especial para acceder. Los bibliotecarios pueden elegir entre la versión de usuario ilimitado libre de DRM de un título o un modelo de usuario limitado con protección DRM estándar, que puede incluir un solo usuario, tres usuarios o acceso simultáneo.

Según Kroes Li, los editores que venden directamente a las bibliotecas y tienen sus propias plataformas se dieron cuenta de todo esto ya en 2010, porque tienen control total sobre su contenido y tecnología. La razón por la que los grandes agregadores han tardado un tiempo en ponerse al día es que, hasta la fecha, las plataformas de agregadores han soportado un único tipo de entrega, ya sea protegida por DRM o libre de DRM. EBSCO ha estado trabajando con juntas asesoras, grupos focales de bibliotecas y editoriales y usuarios finales durante más de dos años para determinar cómo desarrollar un enfoque sostenible de los libros electrónicos libres de DRM a través de su plataforma multieditorial. “Pedir a los editores que eliminaran DRM en todo el contenido, en todos los modelos, no tuvo éxito, porque no veían que se cubrieran todos los matices de sus preocupaciones”, añade Kroes Li. “Cuando nos comprometimos y propusimos nuestra solución, tuvimos mucha cooperación.”

Si consideramos, por ejemplo, que un importante editor como Elsevier ha determinado que no teme la idea de ofrecer títulos libres de DRM, sino que los utiliza como una forma de impulsar las compras en su propia plataforma, la mayoría de los editores que no tienen sus propias plataformas (y que todavía no ofrecen libros libre de DRM) se encuentran automáticamente en desventaja a la hora de vender sus libros electrónicos. Las bibliotecas quieren libros libres de DRM, y favorecen los libros electrónicos con acceso libre de DRM cuando seleccionan títulos para comprar. Incluso si una biblioteca compra un paquete de un editor grande, es posible que prefiera ese mismo editor a la hora de seleccionar títulos individuales, simplemente porque tienen opciones libres de DRM. Cuando un gran agregador (como EBSCO) incorpora títulos sin DRM de una amplia gama de editores, grandes y pequeños, en su plataforma, los editores ahora tienen una vía para competir. Los editores también tienen la flexibilidad de elegir qué libros poner libres de DRM cuando hay circunstancias que lo requieran. Debido a que las bibliotecas normalmente prefieren tener una muestra representativa de libros de varias editoriales, con una mayor participación de las editoriales, las bibliotecas tendrán opciones libres de DRM y difundirán sus esfuerzos de desarrollo de colecciones de manera apropiada, tomando decisiones de selección imparciales. Son los editores que no han aceptado las opciones sin DRM los que pueden tener dificultades para mantenerse al día.

También está la cuestión de experimentar cómo funcionar con modelos de negocio de libros electrónicos sin DRM, como los préstamos a corto plazo (STL), una versión electrónica de los préstamos interbibliotecarios tradicionales (ILL). Dado que la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital hace ilegal que las bibliotecas compartan porciones considerables de sus colecciones digitales, y el ILL ha representado históricamente el compromiso de las bibliotecas de ampliar el conjunto de recursos disponibles para sus audiencias, las restricciones de la DRM, como señala Marlene Manoff en “Human and Machine Entanglement in the Digital Archive”, tienen el potencial de infligir un daño considerable a la erudición futura.

En el caso de EBSCO, como explica Kroes Li, “libre de DRM es una versión del modelo de usuario ilimitado en el que un editor puede elegir participar. Un cliente puede elegir comprar la versión ilimitada libre de DRM, o un cliente puede elegir comprar una versión protegida por DRM que puede ser de un solo usuario, de tres usuarios o de acceso concurrente. El Préstamo a Corto Plazo es un modelo de acceso que (cuando está disponible) se aplica a los libros electrónicos protegidos por DRM de un solo usuario. La razón por la que tantos editores se han suscrito a EBSCO sin DRM es porque se aplica a la versión de usuario ilimitado del libro”.

Otra razón importante por la que (todavía) los modelos sin DRM no funcionan en todos los libros es el tipo de contenido. Oxford University Press (OUP), por ejemplo, restringe alrededor de un tercio de sus libros académicos de su plataforma University Press Scholarship Online porque son libros de referencia, títulos que son manuales de cursos, libros de texto o libros con temas de derechos que la OUP no controla. Una gran parte de ellos están disponibles, irónicamente, en plataformas de agregadores precisamente porque tienen DRM. Asimismo, SAGE retiene más de la mitad de sus títulos de su propia plataforma y agregadores porque gran parte de su contenido incluye libros de referencia y libros de texto. Estos son nichos que presentan desafíos especiales.

De cara al futuro, el ecosistema del libro electrónico está plagado de amenazas para la sostenibilidad de los editores. También está plagada de amenazas a la sostenibilidad de las bibliotecas. El movimiento hacia la ausencia de DRM ciertamente continuará, pero será un camino largo y sinuoso. El viaje probablemente tomará tiempo y más ajustes están por delante para todos los que participan en el juego. Si las lecciones aprendidas hasta ahora son una indicación, ‘dos pasos adelante’ será seguido de ‘un paso atrás’.

 

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References

ALA DCWG Tip Sheet: Digital Rights Management. American Library Association, July 2012. http://www.districtdispatch.org/wp-content/uploads/2012/07/drm_tip_sheet.pdf.

Berrio. Matamoros, Alex & Fred Dingledy. “What Is Digital Rights Management?” (2016). CUNY Academic Works. https://academicworks.cuny.edu/cl_pubs/334/.

“Digital Rights Management.” American Library Association, January 13, 2018. http://www.ala.org/advocacy/copyright/digitalrights.

“How Enormous Is Sci-Hub and Does Its Formidable Size Signal the End of Paywalled Research.” No Shelf Required, July 28, 2017. http://www.noshelfrequired.com/how-enormous-is-sci-hub-and-does-its-formidable-size-signal-the-beginning-of-the-end-for-paywalled-research/.

Manoff, Marlene. “Human and Machine Entanglement in the Digital Archive: Academic Libraries and Socio-Technical Change.” Libraries and the Academy, Vol. 15, No. 3. Johns Hopkins Univ. Pr., 2015.

“New (But Not Surprising” AAP Findings This Week: Paperback, Hardcover, and Audio Sales Grow; Ebook Sales Decline.” No Shelf Required, February 24, 2017. http://www.noshelfrequired.com/new-but-not-surprising-aap-findings-this-week-paperback-hardcover-and-audio-sales-grow-ebook-sales-decline/.

Perrin, Andrew. “Nearly One-in-Five Americans Now Listen to Audiobooks.” Pew Research Center, March 8, 2018. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2018/03/08/nearly-one-in-five-americans-now-listen-to-audiobooks/.

 

 

 

 

 

Sci-Hub proporciona acceso a más de dos tercios de todos los artículos científicos publicados

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Himmelstein DS, Romero AR, Levernier JG, Munro TA, McLaughlin SR, Greshake Tzovaras B, Greene CS. (2018) Sci-Hub provides access to nearly all scholarly literaturePeerJ Preprints 6:e3100v3 https://doi.org/10.7287/peerj.preprints.3100v3

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Sci-Hub ha crecido rápidamente desde su creación en 2011, pero el alcance de su cobertura no estaba claro, según un estudio llevado a cabo por Daniel Himmelstein y otros investigadores de la Universidad de Pensilvania sobre el impacto del sitio web de artículos científicos piratas, Sci-Hub proporciona acceso instantáneo a más de dos tercios de todos los artículos académicos.

En marzo de 2017, la base de datos de Sci-Hub contenía el 68,9% de los 81,6 millones de artículos académicos registrados en Crossref y el 85,2% de los artículos publicados en revistas de acceso de pago. Sin embargo  la cobertura varía según la disciplina y el editor, parece ser que Sci-Hub cubre preferentemente el contenido más popular de pago. En el caso de los artículos de acceso abierto de la ruta verde a través de servicios lícitos la cobertura es bastante limitada, pero de media Sci-Hub proporciona mayor cobertura que cualquiera de las más importantes universidades de investigación. Para obtener estos datos los investigadores desarrollaron un navegador interactivo GitHub – greenelab/scihub-browser-data: Data for the Sci-Hub Stats que permite a los usuarios explorar estos hallazgos con más detalle. Por primera vez, casi toda la literatura científica está disponible gratuitamente para cualquier persona con conexión a Internet, lo que sugiere que el modelo de negocio de acceso de pago se podría volver insostenible.

 

Las descargas desde la web pirata de artículos de revistas Sci-Hub se triplicaron en 2017

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El sitio web Sci-Hub permite a los usuarios descargar versiones en PDF de artículos académicos, incluyendo muchos artículos de pago de sitios web de las editoriales multinacionales. Sci-Hub ha crecido rápidamente desde su creación en 2011, pero el alcance de su cobertura no estaba muy claro. Parece ser que a partir de marzo de 2017, la base de datos de Sci-Hub contiene el 68,9% de los 81,6 millones de artículos académicos registrados en Crossref y el 85,1% de los artículos publicados en revistas de pago. La cobertura varía según la disciplina y el editor, pero lo cierto es que Sci-Hub cubre preferentemente el contenido más popular que está en las web de las editoriales académicas a las que se acceder mediante suscripción a una licencia; para darnos idea de la dimensión del sitio, Sci-Hub ofrece mayor cobertura que la Universidad de Pennsylvania, una de las principales universidades de investigación en los Estados Unidos.

Los registros de descargas de publicaciones en Sci-Hub hasta el 18 de enero de 2017, muestran que, a pesar de las demandas de la American Chemical Society (ACS) y Elsevier, el sitio experimentó un crecimiento en su actividad. Un análisis de esos datos, publicado a principios de este mes en eLife, revela que las descargas diarias en el sitio pirata aumentaron de manera continuada, desde aproximadamente 200.000 descargas por día en 2016, se llegó a unas 600.000 descargas por día a mediados de 2017.

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Sin embargo, en diciembre pasado, las descargas cayeron significativamente -a aproximadamente a 350.000 por día- lo que coincide con el tiempo que Sci-Hub perdió tres de sus dominios, sci-hub. cc, sci-hub. io y sci-hub. ac. Pero, cada vez que se ha producido un hecho de este tipo, Sci-Hub ha vuelto a rehacer su infraestructura tecnológica y, por el contrario, las demandas contra Sci-Hub han atraído la atención de los medios de comunicación y han despertado más interés entre las personas, lo que ha generado más publicidad para la plataforma pirata, por lo que algunos expertos consideran que la lucha entre las editoriales multinacionales y Elsevier debe plantearse fuera de las salas de justicia.

 

Elsevier contra Sci-Hub: una sentencia obliga a Alexandra Elbakyan a indemnizar con 15 millones de dólares al gigante de la edición científica

 

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Alexandra Elbakyan neurocientífica de Kazajstán creadora de Sci-Hub

 

Elsevier, el mayor editor de la investigación académica del mundo, demandó en mayo de este año a Alexandra Elbakyan  neurocientífica de Kazajstán, creadora del portal Sci-Hub, por piratería informática y violación de derechos de autor. Los artículos abarcan todos los temas científicos, desde los experimentos de física hasta los últimos avances en biotecnología. Sci-Hub afirma tener 62 millones de trabajos de artículos de investigación científica, la mayoría de los cuales son copias no autorizadas. Según un informe publicado en la revista científica Science el año pasado, Elsevier es la editorial que más se ve afectada por las actividades de Sci-Hub, con datos aportados por la editorial, recientemente Sci-Hub proporcionó medio millón de descargas de artículos de Elsevier en una semana. Hace unos días un tribunal dictaminó la victoria del gigante editorial contra la investigadora kazaya a la que obliga a indemnizar con 15 millones de dólares por daños a Elsevier.

Durante los seis meses anteriores a marzo de 2017, Sci-Hub sirvió 28 millones de documentos. Más de 2,6 millones de las solicitudes de descarga procedían de Irán, 3,4 millones de la India y 4,4 millones de China, pero no sólo de estos países, ya que en un período de 6 meses se descargaron 74.000 artículos de direcciones IP de la ciudad de Nueva York, 19.000 solicitudes de descarga fueron emitidas desde la Universidad de Columbia, y 68.000 de East Lansing, Michigan, Estas cifras ayudan a explicar por qué Elsevier ha estado persiguiendo a Sci-Hub obstinadamente durante los dos últimos años. En diciembre de 2015, el mismo juez de Nueva York que acaba de adjudicar los 15 millones de indemnización a Elsevier emitió una orden judicial preliminar contra el operador del sitio. El acceso al dominio original – sci-hub.org – fue suspendido, pero a los pocos días el operador siguió usando un dominio diferente https://sci-hub.io/; ya que en la era de Internet los intentos de bloquear el sitio son inútiles, ya que los servidores de Sci-Hub están ubicados en Rusia, fuera del alcance de la ley estadounidense.

En el fondo de este conflicto se esconde un modelo en el que las editoriales editan revistas científicas que son suscritas por universidades, que además aportan la fuerza de trabajo, tanto en el proceso de creación como en el proceso de revisión, lo que aporta a estas empresas márgenes de beneficio de entre un 30% y un 40%, niveles casi desconocidos en otras industrias. Además, durante los últimos años la inflación de las suscripciones no ha dejado de incrementarse, lo que está limitando la capacidad investigadora de muchas universidades. Y fue esta incapacidad de acceder a los documentos científicos, tal como dijo ante el tribunal, la clave que llevó a Alexandra Elbakyan a crear Sci-Hub en 2011.

“Cuando era estudiante en la universidad de Kazajstán, no tenía acceso a ningún trabajo de investigación. Los documentos que necesitaba para mi proyecto de investigación tenían un coste de 32 dólares, ese precio es una locura cuando se necesitan leer decenas o cientos de estos documentos para hacer la investigación. Obtuve estos papeles pirateándolos. Más tarde descubrí que hay muchos y muchos investigadores, no sólo estudiantes, sino que también investigadores universitarios que no pueden pagar esos precios por acceder a los artículos, especialmente en países en desarrollo”