Archivo de la etiqueta: Imagen profesional

La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

[]

Escuchar programa

Ir a descargar

Hoy hemos unidos nuestros dos programas en uno solo. Planeta Biblioteca y Con la música a otra parte, porque hemos dedicado nuestro programa a tres de nuestras grandes pasiones: la música, la radio y la profesión a través de un elenco de canciones que nos hablan de libros, bibliotecas y bibliotecarios.

Te quedarás sorprendido con los temas tan bellos que hablan sobre nuestra profesión. No te pierdas este programa.Y como iniciamos las vacaciones os dejo esta propuesta y algunas otras en un tono más ludico, aquí tenéis algunos de nuestros últinmos programas.

Tags: Canciones, Imagen profesional, Musica, Pop, Radio, Rock

Los mejores libros sobre Bibliotecas y Bibliotecarios

 

[]

Oir PODCAST

La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

 

PODCAST en MP3 del programa de Radio CON LA MUSICA A OTRA PARTE
Publicado en Marzo 27, 2015 por julio

En la sección PRETEXTOS puedes encontrar más post sobre la imagen profesionald el bibliotecario
PreTextos

Los mejores libros sobre Bibliotecas y Bibliotecarios

tomado de

We Love Libraries! The Best Books about Libraries and Librarians
By Caitlin Kleinschmidt | Tuesday, April 14, 2015

1. La historiadora / Elizabeth Kostova

Una noche, explorando la biblioteca de su padre, una joven encuentra un libro antiguo y un alijo de cartas amarillentas. Las cartas están dirigidas a “Mi sucesor”, a partir de aquí la protagonista se sumergen en un mundo que nunca soñó, un laberinto donde los secretos del pasado de su padre y el misterioso destino de su madre se conectan a un mal inconcebible escondido en las profundidades de historia.

2. La sombra del viento / Carlos Ruiz Zafón

En la Barcelona de la Guerra Civil Española, Daniel, hijo de un librero de anticuario, encuentra en el “Cementerio de los Libros Olvidados”  un misterioso libro titulado “La sombra del viento”  den Julián Carax. Pero cuando comienza a buscar otras obras del autor, su búsqueda, aparentemente inocente, abre una puerta en uno de los secretos más oscuros de una historia épica de asesinato, locura y el amor condenado.

3. La mujer del viajero en el tiempo / Audrey Niffenegger

Esta historia de amor poco tradicional es la historia de Henry DeTamble, un bibliotecario aventurero apuesto que, involuntariamente, viaja a través del tiempo, y Clare Abshire, un artista cuya vida tiene un curso secuencial natural. Entre ellos se desata un apasionado romance que va más allá de las circunstancias espacio-temporales.

4. El nombre de la rosa / Umberto Eco

El año es 1327 algunos franciscanos en una rica abadía italiana son sospechosos de herejía, y el hermano Guillermo de Baskerville llega a investigar el asunto. Pero su delicada misión de repente se ve ensombrecidapor una serie de muertes extrañas que siguen el desarrollo del libro de Apocalipsis.

5. Posesión / A. S. Byatt

Esta es la historia de una pareja de jóvenes estudiosos que investigan la vida de dos poetas victorianos. A medida que se descubren sus cartas, diarios y poemas, y rastrean sus movimientos a través de sesiones de espiritismo. La accoión se inicia en Londres y termina en la “Costa de hadas encantadas” de Bretaña, allí surge un misterio intelectual y una historia de amor.

6. Matilda / Roald Dahl

Obligada a soportar a unos padres crueles y distantes, Matilda se refugia en su amor por la lectura. Ella espera que en la escuela sea diferente, pero tiene que enfrentarse a la señorita Trunchbull. Cuando es atacada por la señorita Trunchbull de pronto descubre que tiene un notable poder con el que luchar.

7 A Gentle Madness: Bibliophiles, Bibliomanes, and the Eternal Passion for Books  / Nicholas A. Basbanes

Escrito antes de la aparición de Internet, pero muy actual para el lector moderno, Una dulce locura captura ese último momento en el tiempo cuando los bibliofilos persiguen sus pasiones en las librerías polvorientas, subastas y puestos callejeros. Os asombrará y deleitará la pasión y gastos que estos bibliófilos están dispuestos a hacer en la búsqueda de un libro en particular.

8. This Book Is Overdue!: How Librarians and Cybrarians Can Save Us All / Marilyn Johnson

Los que predijeron la muerte de bibliotecas olvidaron considerar que necesitamos bibliotecarios, los únicos que nos pueden salvar de ser enterrados por la era digital. Esta trama en torno a los profesionales de la información pone de relieve los idealismos pragmáticos que fusionan las herramientas de la era digital, con el amor por la palabra escrita y los valores perdurables de la libertad de expresión y el acceso abierto.

9. La gente del Libro / Geraldine Brooks

Este ambicioso, trabajo electrizante narra el viaje angustioso de la famosa Hagadá de Sarajevo, un manuscrito hebreo bellamente iluminado, desde el la España del siglo XV a la devastada Bosnia. Corresponde a un conocido conservador de libros y un joven bibliotecario que arriesgó su vivo para guardarlo para descubrir sus secretos y unir las piezas del misterio de su milagrosa supervivencia.

Manifiesto del lector

Manifiesto hecho por Grant Snider para la revista colombiana El Espectador (traducido por @polcomics).

ver original

Ver en Inglés

Escuchar

Os dejamos aquí el poético y práctico Manifiesto del lector de Grant Snider para la revista colombiana El Espectador (traducido por @polcomics).Seguro que nos reconocemos en todas y cada una de sus viñetas.

Me gustan los libros grandes con palabras largas / Me gustan los libros pequeños con palabras cortas / Leo libros en tardes soleadas/ En mañanas lluviosas/ Libros ilustrados sin palabras/ Libros de futuro con nuevas palabras/ En noches de insomnio/ En medio de conversaciones / Uso los libros como portales a nuevos mundos/ Como oportunidades de conocer gente nueva/ Buscaré nuevos libros/ Leeré los que tengo (algún día) / Como escaleras a nuevos conocimientos / Como topes de la puerta, pisapapeles y matamoscas/ Le prestaré mis libros a otros/ Y soñaré con libros que todavía están por escribirse.

Manifiesto del lector de Grant Snider

 

 

 

Pincha en la imagen para ampliar

[]

Más PreTextos
Una sección de Universo Abierto dedicada a la imagen social de la lectura, las bibliotecas y blibliotecarios en los libros, cine y otras expresiones culturales

https://universoabierto.org/category/pretextos/

La imagen del bibliotecario y de las bibliotecas en el cine

 

Vamos al cine de Rne 16/04/2015

Vamos al cine de Rne 16/04/2015

Descarga el audio

.

Bibliotecas. La imagen del bibliotecario y de las bibliotecas en el cine está llena de estereotipos; escucharemos algunos de ellos en películas como Desayuno con diamantes, Su otra esposa, Cartas a Iris, Hannibal, Harry Potter y la piedra filosofal, El cielo sobre Berlín, Cadena perpetua, Fahrenheit 451, El día de mañana, Tesis y Wall-E. Músicas compuestas respectivamente por Henri Mancini, Cyril J. Mockridge, John Williams, Johann Sebastian Bach, Hans Zimmer, Jürgen Knieper, Thomas Newman, Bernard Herrmann, Harald Kloser y Thomas Wanker, Alejandro Amenábar y Mariano Marín y cerramos con Louis Armstrong con La vie en rose…

The Library: un cortometraje sobre las maravillas de la biblioteca

 
 

7ee43c76-bbbc-4ab3-b513-2d88da8fc58d-620x372-1

Cuando era niño a Jason Motte, el director de este cortó, le impresionó muy positivamente la biblioteca de su barrio en Houston, Texas, y este sentimiento mágico le inspiro su nueva película “La Biblioteca”. Según Jason:

“Aún puedo recordar la disposición,incluso donde estaban ciertas secciones de los libros, los olores y los sonidos. El recuerdo de la biblioteca de mi barrio, aún tiene un sentimiento mágico para mí, este tipo especial de santuario lleno de conocimiento, lleno de historias, todo cubierto de una sensación de tranquila respeto y ensueño.”

The Library from Jason LaMotte on Vimeo.

La Biblioteca es la historia de Emily (interpretada por Missy Keating),  una niña de 13 años de edad,  que acude con su bici a la biblioteca todos los días después de la escuela. Un día comienza a recibir notas de un admirador secreto, piensa que puede ser uno de los dos muchachos con quien coincide regularmente en la biblioteca. Estas notas corresponden a pasajes románticos de los viejos libros que están en los estantes de la biblioteca, Interiormente, Emily repite estos pasajes con emoción contenida, ya que cada día recibe una nueva nota. A medida que avanza la película descubrimos quien ha escrito las notas románticas. Es una película sobre el primer amor, acerca de las bibliotecas y la escritura, y acerca de la tristeza que rodea a la demencia.

PreTextos: La librería encantada de Christopher Morley

 
 

 

Roger y Helen Mifflin regentan La Librería Encantada, a la que acuden, de un lado u otro de Nueva York, todo tipo de personajes singulares, incluidos jóvenes publicistas, farmacéuticos alemanes y guapísimas herederas. Parece que todo está en calma en esa librería encantadora y en la placentera vida de estos personajes insólitos… pero no es así: nos encontramos justo al final de la Primera Guerra Mundial, en medio de una época convulsa, llena de avances técnicos, emociones contradictorias y mucho suspense.

Dicha librería, que desempeña sus funciones bajo el inusual lema de «El Parnaso en casa», está ubicada en una de esas confortables y antiguas construcciones de piedra marrón que han hecho las delicias de generaciones de fontaneros y cucarachas. El propietario se ha visto en mil apuros para remodelar la casa, a fin de adecuarla al negocio, que comercia exclusivamente con libros de segunda mano. No existe en el mundo una librería de segunda mano más digna de respeto.

La librería encantada es un lugar muy agradable, especialmente por las noches, cuando sus espacios, habitualmente en penumbra, se alegraban con el brillo de las lámparas encendidas entre las filas de libros. Muchos transeúntes que pasaban por allí bajaban las escaleras por pura curiosidad. Otros, visitantes asiduos, se presentaban con esa confortable alegría propia de cualquiera que entra en su club social.

Esta librería tenía un gran anuncio en la entrada:

ESTA LIBRERÍA ESTÁ ENCANTADA
por los espectros de tanta gran literatura
como hay en cada metro de estantería.
No vendemos baratijas, aquí somos sinceros.
Amantes de los libros: seréis bienvenidos
y ningún dependiente os hablará al oído.
¡Fumad cuanto queráis, pero usad el cenicero!
Busque, amigo, busque cuanto guste,
pues bien claros están los precios.
Y si quiere preguntar algo, hallará al dueño donde
el humo del tabaco se torne más espeso.
Compramos libros en efectivo.
Tenemos eso que usted busca,
aunque usted no sepa aún cuánto lo necesita.

La malnutrición del órgano lector es una enfermedad seria.
Permítanos prescribirle un remedio.
R. & H. MIFFLIN,
propietarios.
***

 

Extractos:

«A veces creo que debería haber una conferencia de paz en la que participen sólo libreros, pues (te vas a reír) tengo la convicción de que la felicidad futura del mundo depende en no poca medida de los libreros y los bibliotecarios..»

«Oh, amigo mío, ¡olvida el fichero! Los bibliotecarios inventaron ese artilugio para apaciguar la fiebre de sus almas, tal como yo me refugio en los ritos culinarios. Los bibliotecarios enloquecerían, al menos aquellos que son capaces de concentrarse, si no contaran con el frío y tranquilizador medicamento del fichero. ¿Más huevos?»

«Me parece que no me ha entendido. Quiero decir que la publicidad la hacen los propios libros que vendo. Si vendo a alguien un libro de Stevenson o de Conrad, un libro que lo aterra o lo deleita, ese hombre y ese libro se convierten en mi publicidad viviente.»

«Y déjeme decirle que el negocio de los libros es muy distinto a otros. La gente no sabe que quiere los libros. Usted, por ejemplo. Basta con mirarlo un instante para darse cuenta de que su mente padece una tremenda carencia de libros y, sin embargo, ahí sigue, dichosamente ignorante. La gente no va a ver a un librero hasta que un serio accidente mental o una enfermedad los hace tomar conciencia del peligro. Entonces vienen aquí.»

«¿Sabe por qué la gente lee ahora muchos más libros que antes? Porque la terrible catástrofe de la guerra les ha hecho ver que sus mentes están enfermas. El mundo entero estaba padeciendo toda clase de fiebres, desórdenes y enfermedades mentales y no lo sabía. Ahora nuestras angustias se han vuelto demasiado evidentes. Todos leemos con hambre y ansia, intentando comprender, una vez que han terminado los problemas, qué les sucede a nuestras mentes.»

«¡Médico, cúrate a ti mismo! Que el librero aprenda a conocer y apreciar los buenos libros; sólo así podrá enseñar al cliente. El apetito por las buenas lecturas está más generalizado y es más persistente de lo que usted podría imaginarse, aunque todavía de una manera inconsciente. La gente necesita de los libros, pero no lo sabe. Generalmente las personas no saben que los libros que necesitan ya existen.»

«Querido amigo, comprendo el valor de la publicidad. Pero en mi caso sería inútil. No soy un negociante de mercancías, sino un especialista en ajustar cada libro a una necesidad humana. Entre nosotros: no existe tal cosa como un “buen libro”, en un sentido abstracto. Un libro es “bueno” sólo cuando encuentra un apetito humano o refuta un error. Un libro que para mí es bueno a usted podría parecerle una porquería. Mi gran placer es prescribir libros para todos los pacientes que vengan hasta aquí deseosos de contarme sus síntomas.No hay nadie más agradecido que un hombre a quien le has recomendado el libro que su alma necesitaba sin saberlo.»

«El mundo lleva 450 años imprimiendo libros y la pólvora sigue teniendo mayor circulación. ¡Da igual! La tinta del impresor es más explosiva: acabará ganando.»

«He de decirle que los auténticos amantes de los libros son, por lo general, miembros de las clases más humildes. Un hombre apasionado por los libros tiene muy poco tiempo o paciencia para hacerse rico urdiendo estratagemas para timar a los demás.»

«Vivir en una librería es como vivir en un depósito de dinamita. Esas estanterías están cargadas con los más temibles explosivos del mundo: los cerebros humanos. Puedo pasarme toda una tarde lluviosa leyendo: mi mente alcanza entonces tales estados de pasión y ansiedad por los problemas mortales que puedo perder mi humanidad.»

«El grupo está compuesto por toda clase de libreros: uno de ellos es un fanático y dice que todas las bibliotecas públicas deberían ser demolidas. Otro cree que las películas acabarán con el negocio de los libros. ¡Menuda tontería! Desde luego, todo lo que estimule la mente de las personas, cualquier cosa que avive su curiosidad y las alerte, aumentará también el apetito por los libros.»

«La vida de un librero es muy desmoralizante para el intelecto. Está rodeado de incontables volúmenes; le será imposible leerlos todos, así que pica de uno y de otro. Su mente se llena gradualmente de fragmentos misceláneos, opiniones superficiales y mil cosas aprendidas a medias. Casi inconscientemente empieza a discriminar la literatura de acuerdo a lo que la gente le pide.»

«Sin embargo, es preciso reconocerle algo al buen librero: es un ser tolerante. Se muestra paciente con todas las ideas y teorías. Rodeado, sepultado bajo el torrente de las palabras de los hombres, está siempre dispuesto a escucharlos a todos. Incluso al agente comercial del editor, a quien escucha con indulgencia. Está deseoso de dejarse engañar por el bien de la humanidad. Espera sin cesar el nacimiento de los buenos libros.»

«Mi negocio, como puede ver, es muy distinto de la mayoría. Sólo vendo libros de segunda mano. Sólo compro libros que considero que tienen una razón honesta para existir. Mientras el juicio humano sea capaz de discernir, intentaré mantener mis estanterías libres de basura. Un médico nunca comerciaría con remedios de curandero. Yo no comercio con libros de charlatanes»

«Él ofrece los puros que le gustan a sus clientes, los puros a los que están acostumbrados. El negocio de los libros debe seguir las reglas ordinarias del comercio».

«Cualquier parroquiano preferiría pagar mucho más por diversión que por un poco de cultura. Pensad en cómo un hombre puede soltar cinco pavos por un par de entradas para el teatro o gastarse dos dólares semanales en cigarrillos sin siquiera pensarlo. Pero dos o cinco dólares a cambio de un libro le parecen un auténtico atraco. El error que habéis cometido en la venta al por menor es intentar convencer a vuestros clientes de que los libros son artículos de primera necesidad. Hacedles creer que son bienes de lujo. ¡Eso los seducirá! La gente debe trabajar tan duro en esta vida que las necesidades le producen vergüenza»

«A mí me parece fascinante observarlos, ver su indefensión a flor de piel y estudiar la extraña manera que tienen de elegir. Casi siempre compran un libro bien porque les parece que la cubierta es atractiva, bien porque cuesta un dólar con quince centavos en lugar de un dólar con treinta; o porque dicen que leyeron una reseña. La tal reseña a menudo resulta ser un anuncio. Creo que uno de cada mil clientes debe de saber cuál es la diferencia entre una y otro».

«Los libros son depósitos del espíritu humano, que es lo único en este mundo que permanece. Esto dijo Shakespeare: Ni el mármol ni el áureo monumento de los príncipes / perdurará como este poderoso verso.».

«Ya sabéis que algunos clientes de las librerías de segunda mano, cuando se encaprichan con algún libro pero no tienen manera de comprarlo, lo esconden en alguna otra estantería con la esperanza de que sólo ellos puedan encontrarlo después».

«El librero es una de las claves en esa máquina sumatoria universal, pues colabora en la polinización entre hombres y libros. El deleite que obtiene con su vocación no necesita estímulo alguno, ni siquiera unas hermosas pantorrillas pintadas por Coles Phillips.»

 

La importancia del nombramiento del nuevo bibliotecario de la Library of Congress de Estados Unidos

 

Library of Congress

 

El presidente Obama pronto nombrará al nuevo bibliotecario de la Library of Congres, una posición que requiere la aprobación del Congreso y podría afectar la vida cotidiana de la mayoría de los estadounidenses. Este cargo tiene la facultad de establecer excepciones a un régimen de derechos de autor que actualmente limita lo que los consumidores pueden hacer con sus medios de comunicación, software, dispositivos digitales, e incluso sobre los vehículos. El próximo bibliotecario del Congreso podría aliviar las restricciones sobre derechos de autor de la información disponible en línea, proporcionar un mejor acceso a la investigación financiada por el gobierno federal, e impulsar los esfuerzos de cooperación. Aunque por el contrario, el nuevo bibliotecario también podría limitar lo que los estadounidenses pueden hacer con el contenido y tecnologías que han adquirido legalmente. Todo girará en torno a los valores y los antecedentes de la persona que opte designar el Presidente. Por todas estas cuestiones, comentaristas, grupos de la industria y organizaciones de defensa han escrito cartas abiertas al Presidente Obama sobre qué tipo de persona debe ser el próximo bibliotecario del Congreso. Sin lugar a dudas todo un símbolo de la importancia y el lugar que ocupan las bibliotecas en la cultura estadounidense.

 

 

La mayoría de los estadounidenses probablemente no son conscientes de que James H. Billington, que había servido como bibliotecario del Congreso durante los últimos 28 años, renunció a su cargo en la venerable institución el 30 de septiembre. James H. Billington había sido designado por Ronald Reagan antes de la era de la información en la World Wide Web. Dicen que Billington era un buen gestor a la hora de recaudar fondos a través de contribuciones privadas que han sido vitales a la Biblioteca del Congreso, pero su mandato se vio empañado por una significativa mala gestión, por lo que fue criticado por una serie de organismos de control del gobierno incluyendo un duro informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno en marzo de 2015.

El papel del Bibliotecario del  Congreso tienen una enorme capacidad de sobre el control y supervisión de la Oficina de Copyright, con un peso significativo sobre la política de derechos de autor, lo cual tiene un importante impacto sobre el uso de medios y dispositivos en la vida cotidiana de los ciudadanos y empresas estadounidenses. Por ejemplo, cada tres años, la Biblioteca del Congreso determina las exenciones a la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA), que tipifica como delito cualquier elusión de gestión de derechos digitales, incluso para usos que no violen los derechos de autor. Esta disposición de la ley tiene una importante influencia sobre el ritmo de los cambios tecnológicos y de mercado.

 

James H. Billington – September 14, 1987 – September 30, 2015

 

Durante estos años la Biblioteca del Congreso ha desarrollado importantes iniciativas de cooperación con bibliotecas digitales, proyectos como American Memory (iniciado en 1990) y Thomas (comenzado en 1995) que fueron pioneros en la prestación de documentos históricos e información legislativa en la Web. Incluido el proyecto de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que ha reunido las colecciones digitales de las bibliotecas públicas, archivos universitarios y diversas instituciones del patrimonio cultural, incluyendo los Archivos Nacionales y el Smithsonian. En otros momentos de la historia de la institución, los bibliotecarios miraron a la Biblioteca del Congreso y a su bibliotecario como ejemplo de liderazgo, pero bajo Billington, la Biblioteca del Congreso se distanció cada vez más de la comunidad bibliotecaria.

Por todas estas cuestiones, comentaristas, grupos de la industria y organizaciones de defensa han escrito cartas abiertas al Presidente Obama sobre qué tipo de persona debe ser el próximo bibliotecario del Congreso. Los dos últimos Bibliotecarios del Congreso han sido académicos. Parece ser que Walter Isaacson era un posible candidato, pero no estaba interesado en el puesto, lo que sugiere que la Administración Obama podría favorecer a otro académico o escritor, en lugar de un bibliotecario experimentado o gestor de una universidad.

Muchos profesionales del mundo de las bibliotecas están abogando por un compañero bibliotecario para ser nombrado bibliotecario del Congreso. Ya que un bibliotecario podría administrar más hábilmente la Biblioteca del Congreso, que sirve a muchas de las mismas funciones que una biblioteca universitaria, aunque en una escala mucho mayor. Hay muchos bibliotecarios distinguidos e innovadores que han gestionado con éxito organizaciones grandes y complejas, y están suficientemente preparados en cuestiones relacionadas con la publicación académica, derechos de autor, digitalización, tendencias de la tecnología, y la recaudación de fondos. Sin embargo, el siguiente Bibliotecario del Congreso aún podría encarnar y apoyar valores bibliotecarios que apreciamos; sea este un bibliotecario, un erudito, un administrador de la universidad, o un ejecutivo de software.

Pero sobre todo esta alta consideración en torno al nombramiento del bibliotecario cabecera del sistema de bibliotecas de Estados Unidos, nos llama la atención por la importancia que se otorga a su designación, así como la alta influencia en la vida cotidiana de los ciudadanos, las empresas y la sociedad. Sin lugar a dudas todo un símbolo de la importancia y el lugar que ocupan las bibliotecas en la cultura estadounidense.

PreTextos: Una casa llena de palabras

[]

Brown, Eleanor. Una casa llena de palabras. Barcelona: Roca Editorial, 2012. ISBN: 978-84-9918-409-8

Las hermanas Andreas crecieron rodeadas de libros. El lema de su familia podría perfectamente ser “no hay problema que no se pueda solucionar con un carné de biblioteca”

Las hermanas Andreas crecieron rodeadas de libros. El lema de su familia podría perfectamente ser “no hay problema que no se pueda solucionar con un carné de biblioteca”. Ahora las tres han vuelto a casa, a la pequeña ciudad universitaria donde crecieron, en parte porque acaban de descubrir que su madre padece cáncer pero, también, en realidad, porque sus vidas se están desmoronando y no saben qué hacer. Han descubierto que sus vidas han resultado ser completamente diferentes a como se las imaginaban y ahora que se tienen que enfrentar con la fragilidad de sus padres y su propio abanico de decepciones y frustraciones no saben si será posible que abriendo un libro todo se solucione.

Parrafos

“La biblioteca atrajo a Bean calle abajo, como nos había atraído a todas a lo largo de los años. Nuestros padres nos habían formado para convertirnos en lectoras y la biblioteca del pueblo había sido el único lugar, aparte de la iglesia, que visitábamos cada semana.”

“El edificio olía igual que ahora: polvoriento y húmedo. Bean se detuvo al pasar por la puerta e inhaló. Con todo el dinero que la facultad aportaba al pueblo, habría sido de esperar que hubieran cambiado la biblioteca, pero seguía siendo la misma. La moqueta era de un color de caléndula sucia, gastada por las pisadas. La ficción para adultos quedaba a la derecha de Bean y, al fondo, junto a la pared cuyas ventanas daban a un amplio sauce y a una serie de setos mal ciudados, estaba la infantil. Una mujer curioseaba entre las novedades de ficción y dos niños, presumiblemente hijos suyos, permanecían sentados y contentos en la mesa amarilla de plástico que había al fondo, examinando con esfuerzo unos libros demasiado grandes para sus manos. Había un hombre sentado en uno de los avejentados cubículos de madera, con la cabeza tan inclinada hacia delante que Bean apenas alcanzaba a ver un rizo de su cabello rubio, con una pincelada pelirroja, justo encima del cuello”.

“Bean vio a la señora Landrige, la bibliotecaria que llevaba allí desde los tiempos de los carritos rojos y que ya entonces tenía el cabello blanco y la figura encorvada, en su escritorio, sellando fichas de la biblioteca con ademán paciente. Sintió una oleada de dulce nostalgia por la mujer que nos había presentado a E. Nesbit, Edward Eager y Laura Ingalls Wilder, y le entró un deseo desesperado de darle un abrazo a la anciana, aunque la señora Landrige no lo habría consentido. Esta, de hecho, no consentía demasiadas cosas.”

“¿Cómo explicar lo que significaban para nuestra familia los libros, la lectura, el regalo de las bibliotecas, las páginas? Pero para nosotras no era una carencia. Era una abundancia. Para Rose era una vida en la que, tras nuestro viaje semanal a la biblioteca, despejaba la superficie de su tocador y ordenaba las lecturas de la semana, disponiendo los libros apoyados por los lomos, con las páginas abiertas en abanico para que soltaran resoplidos de texto al aire. Una de sus amigas, una chiquilla con los ojos azules muy hundidos y piel apergaminada, seguía el mismo ritual para ordenar las joyas de sus disfraces de vez en cuando; Rose entendió la metáfora ya a esa edad un día en la habitación de su amiga, toda de mimbre blanco, al ver el brillo de la bisutería, que le pareció comparativamente apagado.”

“Bean se pasaba las tardes en la biblioteca, pues había descubierto la sala de los clásicos, llena de enormes sillones y otomanas de piel, con las paredes recubiertas de libros en los que podía adentrarse para escapar. Cordy, tan poco consciente de las convenciones como Rose, pero sin llevar el estigma por todas partes, leía en cualquier lugar: de camino a clase, durante la misma, en el patio mientras los frisbis giraban sobre su cabeza, en la cama por la noche mientras su compañera de habitación y sus amigas jugaban a cartas en el suelo, y una vez junto a la ventana de un sótano en una fiesta cervecera, donde apenas tenía la luz suficiente de una farola para ir pasando páginas.”

“Con un golpe de cabeza indicó la zona de los libros que Bean acababa de recolocar. La señora Landrige se conocía la biblioteca de Barnwell con los ojos cerrados. Le podías preguntar cualquier cosa y ella escupía el número según la clasificación decimal de Dewey y señalaba con mano firme hacia el estante correspondiente. ¿Ritos de la pubertad? 390, al lado de los cubículos. ¿Las aventuras de Wilbur y Carlota? Literatura juvenil, junto al ventanal. ¿Fútbol? 796, a la izquierda de los surtidores de agua. Cuando éramos pequeñas, a veces intentábamos sorprenderla pensando en los temas más crípticos que pudiéramos, pero nunca ganábamos. La señora Landrige era la campeona del sistema decimal de Dewey”.

“Ahora se dirigía a su nueva y glamurosa vida de bibliotecaria de pueblo. Su mera presencia en la biblioteca bastaba para calmarla. Tenía que aprender muchas cosas, y al mismo tiempo ninguna, pues se sabía de memoria cómo se colaba la luz por cada ventana, todas las arrugas de la moqueta y el olor exacto de los libros, que se le quedaba pegado en la ropa al cabo del día. Se sentía segura.”

“De pequeñas nunca habíamos visitado aquella casa. Pensábamos en ella como suelen hacerlo los niños de sus profesores en la escuela, convencidos de que al salir de la biblioteca la señora Landrige dejaba de existir como por un guiño y volvía a hacerse presente como una imagen de la televisión cuando la veíamos en la iglesia, o cuando volvíamos a buscar más libros.”
“No tienes que quedarte permanentemente, aunque ha sido de gran ayuda que estuviérais las tres aquí en este momento. ¡Y convertirte en bibliotecaria! No es lo que esperábamos, pero tal vez sea lo mejor. Una ocupación buena y estable. «Sabiendo cuánto amaba yo mis libros, me surtió de volúmenes de mi propia biblioteca..”

“En la biblioteca, Bean alzó un pesado monitor para colocarlo en la mesa de circulación de ejemplares. Había apartado todas las herramientas de trabajo de la señora Landrige a un lado: almohadillas de tinta para sellos, sellos con numeritos que iban cambiando, lápices pequeños tantas veces afilados que les quedaban escasos centímetros de vida y, oh, papel, papel y papel. Su primera petición de trabajo tras ser oficialmente nombrada, coronada e instaurada como bibliotecaria pública de la biblioteca de Barnwell (Jefa de Todas las Cosas de la Biblioteca, la llamaba Cordy) había sido informatizar el sistema.”
Comentarios (0)

Bookshelf Porn: una web donde los usuarios cuelgan fotos de sus bibliotecas

 

Es muy frecuente entre los bibliotecarios que cuando visitamos una ciudad o un país nos acercamos a conocer sus bibliotecas y hacemos fotografías. Esta afirmación o deformación profesional, como cada cual quiera verla, tiene una respuesta en una pagina Bookshelf Porn donde los usuarios suben las fotos de sus bibliotecas favoritas Bookshelf Porn

Bookshelf Porn es un fotolog creado para permitir a la gente a disfrutar de su amor por los libros, las bibliotecas, las librerías y las bibliotecas La web presenta las mejores  fotos de bibliotecas de todo el mundo.

Fue creada por Anthony Dever de la empresa Standard en enero de 2009 y es mantenido por Tumblr. El blog ha sido presentado en el swissmiss, Boing Boing, Flavorwire, The New Yorker, Telegraph.co.uk, la revista Cleo y StumbleUpon. Todas las imágenes son propiedad de sus respectivos autores.

Puedes seguir las últimas fotos y las actualizaciones a través de la página del Fotolog en Facebook, PinterestTwitter.

Mendel el de los Libros

[]

Stefan Zweig. “Mendel el de los libros” Acantilado, 2009
57 p.

Escrito en 1929, Mendel el de los libros narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo xx.

Os dejo algunas citas:

«Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda la existencia: la fugacidad y el olvido».

“Todo lo que de extraordinario y más poderoso se produce en nuestra existencia se logra sólo a través de la concentración interior, a través de una monomanía sublime sagradamente emparentada con la locura”

«Mendel ya no era Mendel, como el mundo ya no era el mundo»