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Sally Miller y el arte de reírse de lo cotidiano en la biblioteca

Miller, Sally. “Collective Nouns for Librarians.” McSweeney’s Internet Tendency, 19 de agosto de 2025. https://www.mcsweeneys.net/articles/collective-nouns-for-librarians

Sally Miller propone humorísticamente nombres colectivos para situaciones comunes en bibliotecas, como llamar cardigan a un grupo de bibliotecarios o tragedia a varias bibliotecas con fondos financieros insuficientes. Con creatividad e ironía, también redefine escenas cotidianas como autor reading para sillas vacías o mystery para adolescentes leyendo en silencio, pintando con ingenio el día a día del entorno bibliotecario

Sally Miller propone, con ingenio y un punto de ironía, una serie de “nombres colectivos” que reconfiguran el día a día de las bibliotecas. Lo hace trasladando al lenguaje un juego cómplice: lo que para otros podrían ser simples escenas rutinarias, para los bibliotecarios se convierten en categorías cargadas de humor y verdad.

Entre los ejemplos más divertidos está el de “una colección de sillas vacías”, que ella bautiza como autor leyendo, reflejando esas presentaciones o charlas con escasa asistencia. “Un grupo de adolescentes leyendo en silencio” se convierte en misterio, un guiño a lo improbable de esa escena en la vida real. La autora tampoco se olvida de los usuarios: “un grupo de personas que solo recuerdan que ‘la portada era azul’” se llama usuario, una situación archiconocida en los mostradores de referencia.

El humor también sirve para señalar realidades dolorosas o incómodas. Así, “un grupo de bibliotecas con fondos insuficientes” se llama tragedia, recordando el problema crónico de los recortes presupuestarios. En la misma línea, “un puñado de monedas” se define como presupuesto, una crítica mordaz a la precariedad de recursos.

Otros ejemplos mezclan ternura y sarcasmo. “Una colección de libros de Eric Carle cubiertos de babas” se llama hora del cuento, y el mismo término se aplica a “un grupo de madres exhaustas, también cubiertas de babas”, mostrando el esfuerzo invisible de quienes crían y acompañan en esas actividades. “Una pila de libros acumulando polvo” se convierte en estante de reservas, y “una torre de libros en la mesilla de noche” se llama pensamiento mágico, aludiendo a la ilusión de que algún día serán leídos.

Tampoco faltan los guiños a la cultura bibliotecaria. “Un grupo de bibliotecarios es un cárdigan”, jugando con el estereotipo del atuendo. “Un conjunto de bibliotecarios mandando callar” se llama cliché, otro estigma bien reconocido. Y, en contraste, “una estantería de libros en perfecto orden alfabético” se denomina milagro, un reconocimiento a lo excepcional de la organización impecable.

Por último, Miller recurre a las comunidades que se forman alrededor de las bibliotecas. “Un cubo de pegatinas como premio” se convierte en programa de lectura de verano. “Una colección de piezas perdidas” se llama rompecabezas comunitario. “Un grupo de jubilados” se traduce como noche de Scrabble, reflejando la dimensión social y lúdica de estos espacios.

En conjunto, esta lista es mucho más que un juego de palabras: es un retrato humorístico y, a la vez, crítico de la vida bibliotecaria. Muestra la mezcla de ilusión, precariedad, caos y comunidad que caracteriza a las bibliotecas, siempre entre el milagro cotidiano y la tragedia de los recursos limitados.

Estereotipos de la profesión bibliotecaria en la inteligencia artificial generativa

Spennemann, Dirk H. R., y Kay Oddone. “What do librarians look like? Stereotyping of a profession by generative AI.” Journal of Librarianship and Information Science (publicado recientemente). DOI: 10.1177/09610006251357286

El artículo investiga si existen sesgos en la representación visual de los bibliotecarios en las respuestas generadas por ChatGPT. El objetivo principal es analizar cómo la inteligencia artificial reproduce o refuerza estereotipos profesionales al generar imágenes asociadas a esta profesión.

Se analiza cómo la inteligencia artificial generativa, específicamente ChatGPT4o con integración de DALL·E, produce imágenes estereotipadas de bibliotecarios en distintos contextos (bibliotecas escolares, públicas y universitarias). El estudio compara representaciones generadas por IA con estereotipos tradicionales profundamente arraigados en la percepción social del oficio.

Los autores parten de la premisa de que los estereotipos profesionales —como la imagen del bibliotecario rígido, femenino, de mediana edad, vestido con rebecas y gafas— persisten desde hace décadas y han sido reforzados por la cultura popular. La investigación se propone averiguar si la IA reproduce estos estereotipos o introduce sesgos adicionales que distorsionan la realidad demográfica de la profesión.

El marco teórico de la investigación se sustenta en la idea de que los estereotipos son “generalizaciones perezosas” que reducen a los individuos a una serie de características simplificadas y frecuentemente sesgadas. Esto implica una reflexión crítica sobre cómo la IA, al aprender de grandes cantidades de datos, puede perpetuar imágenes prejuiciosas que afectan la percepción de los bibliotecarios como un grupo homogéneo, con atributos visuales específicos que posiblemente no correspondan con la diversidad real del perfil profesional.

El método consistió en usar zero-shot prompting, es decir, instrucciones abiertas a ChatGPT para generar imágenes en dos situaciones: (1) dos bibliotecarios conversando y (2) un bibliotecario asesorando a un usuario. Se produjeron 300 imágenes en total (50 por escenario y tipo de biblioteca). Estas se analizaron según variables como género, edad, etnicidad, indumentaria, peinados, postura corporal y representación del espacio bibliotecario.

Los resultados muestran un claro sesgo. En términos étnicos, más del 98% de los bibliotecarios fueron representados como caucásicos, con mínima aparición de asiáticos (1,6%) y prácticamente ninguna representación afrodescendiente o de otras minorías. En cuanto al género, mientras que las bibliotecas escolares presentaron cierta paridad (52% hombres, 48% mujeres), las públicas y universitarias mostraron una fuerte sobrerrepresentación masculina, llegando al 94% de hombres en universidades, lo cual contradice las estadísticas reales que indican que la profesión es mayoritariamente femenina. Además, los hombres fueron situados sistemáticamente en posiciones de autoridad, ya sea de pie, en el lado izquierdo de la imagen o interactuando con usuarios de forma jerárquica, lo que refuerza la percepción de dominación masculina en el ámbito profesional.

Respecto a la edad, se observó una tendencia a representar a los bibliotecarios como más mayores en entornos académicos y públicos, mientras que en las bibliotecas escolares se los mostró más jóvenes. En el caso de las mujeres, los estereotipos visuales fueron evidentes: las más jóvenes aparecían con el cabello suelto o en coleta y con blusas, mientras que las de mayor edad eran representadas con moños, rebecas y gafas. Los hombres, por su parte, eran retratados con barba a medida que aumentaba la edad y predominantemente vestidos con traje, especialmente en el entorno universitario.

El análisis también reveló problemas éticos: algunas imágenes mostraban conductas inapropiadas, como bibliotecarios (sobre todo hombres mayores) colocando la mano en el hombro de usuarios, lo cual puede transmitir un mensaje de exceso de familiaridad o incluso acoso. Además, la IA cometió errores de generación (libreros flotantes, figuras con más extremidades, etc.), reflejando las limitaciones técnicas del modelo.

En la discusión, los autores señalan que, aunque ciertos rasgos coinciden con la demografía real (predominio de profesionales caucásicos y de edad media-alta), la IA tergiversa aspectos clave al sobrerrepresentar a hombres en posiciones de autoridad y minimizar la presencia femenina. Esto refuerza prejuicios que ya afectan la percepción pública de la profesión y la consolidan como subordinada o poco visible. Además, se alerta sobre el peligro de que imágenes producidas por IA —al ser baratas, rápidas y libres de derechos— se difundan ampliamente en materiales educativos o de comunicación, contribuyendo a perpetuar desigualdades y discriminación en lugar de reflejar la diversidad real.

En conjunto, este trabajo contribuye al debate en torno a los riesgos y limitaciones éticas del uso de inteligencia artificial generativa en contextos profesionales, especialmente aquellos en que la representación visual puede influir en la percepción pública y en dinámicas de identidad laboral. La investigación subraya la necesidad de mayor vigilancia y conciencia crítica sobre la manera en que la IA reproduce normas culturales y estereotipos visuales.

Entrevista a Manolo Sola autor de «La extraña muerte de un bibliotecario accidental». Planeta Biblioteca 2025/08/01

Entrevista a Manolo Sola autor de «La extraña muerte de un bibliotecario accidental».

Planeta Biblioteca 2025/08/01

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Manolo Sola, bibliotecario en Purchena desde 1989, cuenta cómo La extraña muerte de un bibliotecario accidental nació de una idea que fue tomando forma alimentada por su experiencia profesional. El protagonista es un bibliotecario peculiar, introspectivo y algo marginado, que se convierte en figura central de una historia dividida en “estanterías” y “estantes”, siguiendo una estructura inspirada en el mundo bibliotecario. La frase “así que sí es posible” abre un misterio que recorre toda la obra. Sola reconoce que el relato está lleno de guiños personales y que la biblioteca no es solo un escenario, sino el alma simbólica del libro. Con humor e ironía, refleja tanto el aislamiento como la riqueza humana de su entorno rural. La novela, que mezcla lo literario y lo real, busca dejar en el lector una reflexión sobre el papel invisible —pero fundamental— de los bibliotecarios.

«Gratis para todos»: un documental homenaje a las bibliotecas públicas como pilares de la democracia

Tran, Hannah. “Free for All: The Public Library Is Worth Checking Out.Film Festival Today, April 24, 2025. https://filmfestivaltoday.com/film-reviews/free-for-all-the-public-library-is-worth-checking-out

La cineasta Dawn Logsdon pasó sus veranos de infancia recorriendo Estados Unidos en una furgoneta Volkswagen con su familia. En esas rutas, las paradas en bibliotecas públicas eran frecuentes. A los doce años, ya había visitado más de cien. Esa experiencia marcó profundamente su visión del valor de estos espacios, y años después, la inspiró a dirigir junto con Lucie Faulknor el documental Free for All: The Public Library, que se estrena el 29 de abril en PBS dentro del programa Independent Lens.

Esta producción, fruto de una década de trabajo, recorre la historia de las bibliotecas públicas estadounidenses desde el Movimiento de Bibliotecas Gratuitas del siglo XIX hasta nuestros días. A través de una mirada íntima y comprometida, Logsdon y Faulknor muestran cómo las bibliotecas han sido —y siguen siendo— espacios fundamentales para la vida democrática y la justicia social, a pesar de enfrentar amenazas crecientes: cierres por recortes presupuestarios, censura y desafíos a la libertad intelectual.

Bibliotecas como refugio y respuesta ante la crisis

Tras el huracán Katrina, las directoras del documental, evacuadas de Nueva Orleans, descubrieron en la Biblioteca Pública de East Baton Rouge un centro de apoyo crucial. En medio del caos, los bibliotecarios se comportaron como verdaderos primeros auxilios sociales: facilitaban acceso a internet, ayudaban a encontrar personas desaparecidas, gestionar ayudas federales y consuelo ante la pérdida. Esa vivencia reforzó en ellas la idea de que las bibliotecas son mucho más que depósitos de libros: son estructuras vivas de apoyo comunitario.

Democracia en acción

El documental presenta a las bibliotecas como ejemplos vivos de democracia. Como señala el exdirector del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas, Crosby Kemper III, estos espacios permiten el encuentro y el diálogo incluso entre posturas enfrentadas. En tiempos de polarización, las bibliotecas ofrecen quizás uno de los últimos lugares donde se puede disentir civilizadamente, buscar puntos de acuerdo o simplemente escuchar al otro.

De los retos actuales a las lecciones del pasado

El impacto de la pandemia de COVID-19 supuso un parón en la producción del documental. Sin embargo, este retraso dio lugar a una evolución narrativa que permitió integrar de forma más directa los desafíos contemporáneos: el incremento de la censura, la presión financiera sobre los servicios públicos y la intensificación de los conflictos ideológicos en torno al acceso al conocimiento. Frente a estas amenazas, las directoras decidieron iniciar el filme enfrentando de lleno estos temas, conectándolos con momentos históricos en los que las bibliotecas también estuvieron en el centro del debate por la libertad y la inclusión.

Voces invisibles de la historia bibliotecaria

Una de las apuestas más destacadas de Free for All es rescatar figuras olvidadas de la historia bibliotecaria, especialmente mujeres que fueron pioneras en su tiempo. Annie L. McPheeters, por ejemplo, inspiró a un joven Martin Luther King Jr. a través de su trabajo en la Biblioteca Carnegie de Atlanta. Fue una de las primeras en promover servicios bibliotecarios para personas con discapacidad visual y en llevar cuentos a la radio para niños afroamericanos en el sur de Estados Unidos. Otra figura destacada es Ernestine Rose, sufragista y abolicionista que dejó una huella profunda en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la historia del activismo bibliotecario, aunque rara vez se la menciona.

¿Qué podemos hacer por nuestras bibliotecas?

Ante el riesgo real de cierres y recortes, Faulknor y Logsdon hacen un llamado a la ciudadanía: acudir a las reuniones del consejo local, escribir a los representantes, formar parte de juntas escolares o bibliotecarias, y ejercer el voto con responsabilidad. La historia de las bibliotecas está llena de luchas impulsadas por la comunidad, por personas que se negaron a ceder ante la apatía o el miedo. No fueron solo Carnegie o Dewey quienes impulsaron las bibliotecas: fueron, sobre todo, los vecinos y vecinas que reclamaron esos espacios como propios y decidieron sostenerlos con su esfuerzo y sus impuestos.

Un relato colectivo en expansión

Free for All no solo es una historia de resistencia. Es también un canto a la belleza del ideal democrático: la idea de que el conocimiento, el acceso a la información y la oportunidad de aprender deben ser un derecho garantizado para todos, sin importar edad, origen, género o ideología. En palabras de Logsdon, el documental busca que quienes lo vean comprendan que los verdaderos héroes de las bibliotecas no son los millonarios filántropos, sino las personas comunes que, generación tras generación, han levantado y defendido estos espacios.

Baja representación femenina en el desarrollo de inteligencia artificial (IA) en el cine y en la vida real

Dihal, Kanta, y Stephen Cave. «The portrayal of AI professionals in cinema: A century of stereotypingPublic Understanding of Science (febrero de 2023). https://doi.org/10.1177/09636625231153985.

El artículo destaca la falta de representación femenina en el desarrollo de inteligencia artificial (IA) en el cine y en la vida real. Un estudio revela que solo 9 de 116 personajes que representan a profesionales de IA en películas como Ex Machina son mujeres, reflejando una realidad donde solo el 22 % de los expertos en IA son mujeres, y los puestos de mayor poder están dominados por hombres.

Un estudio de la Universidad de Cambridge ha puesto en evidencia la escasa representación femenina en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) dentro del cine. Tras analizar más de 1.400 películas lanzadas entre 1920 y 2020, los investigadores seleccionaron las 142 más influyentes en las que aparece la IA y encontraron que, de los 116 personajes que representan a profesionales en este campo, solo 9 eran mujeres. De ellas, cinco estaban subordinadas a un hombre, ya fuera como empleadas, hijas o parejas de un ingeniero de IA con mayor rango.

El estudio sugiere que esta predominancia masculina en la pantalla refuerza los estereotipos de género y contribuye a la escasa representación femenina en la industria tecnológica, donde solo el 20 % de los ingenieros en IA son mujeres. La representación en el cine es crucial, ya que influye en las decisiones de carrera de los jóvenes y en la percepción social sobre quiénes son los expertos en tecnología. La falta de modelos femeninos en el cine podría desalentar a las mujeres a ingresar en este campo, perpetuando la desigualdad de género en la industria.

También, la investigación señala que los productos tecnológicos suelen estar diseñados por equipos mayoritariamente masculinos, lo que lleva a que muchas soluciones favorezcan a los hombres. Margaret Mitchell, ex empleada de Microsoft, describe esta tendencia como “un mar de tipos”, en referencia a la hegemonía masculina en el desarrollo de productos tecnológicos. Estudios previos han demostrado que los ingenieros varones tienden a crear tecnologías que funcionan mejor para los hombres, lo que subraya la importancia de contar con equipos diversos para evitar sesgos en el desarrollo de la IA.

El estudio también resalta cómo los personajes masculinos en el cine suelen ser retratados como genios solitarios capaces de dominar múltiples disciplinas sin ayuda. Un ejemplo claro es Tony Stark, en la saga Avengers, quien en una sola noche es capaz de sintetizar un nuevo elemento y resolver el problema de los viajes en el tiempo. Otro caso es Ex Machina (2014), donde un brillante ingeniero crea robots con apariencia femenina y los somete a explotación y abuso, reflejando no solo el sesgo de género en la IA, sino también la objetificación de las mujeres en el cine. Los investigadores advierten que la falta de mujeres en roles de IA en el cine podría estar vinculada a la escasez de mujeres detrás de las cámaras. Ninguna película influyente sobre inteligencia artificial en los últimos cien años ha sido dirigida exclusivamente por una mujer, lo que sugiere que la industria cinematográfica refleja la misma desigualdad de género que la industria tecnológica.

Curiosamente, la primera película en la que se muestra a una mujer como creadora de IA es Austin Powers: International Man of Mystery (1997), en la que el personaje de Frau Farbissina presenta un grupo de “fembots” con armas incorporadas en sus pechos, lo que refuerza estereotipos negativos y sexualizados en lugar de mostrar una representación equitativa.

El artículo también menciona cómo un sistema de IA de la Agencia Sueca de Seguridad Social discriminó injustamente a mujeres, migrantes y personas de bajos ingresos, retrasando el acceso a sus beneficios sociales.

Además, los datos que entrenan a la IA suelen estar sesgados, lo que genera sistemas que perpetúan discriminaciones. Por ejemplo, los estudios médicos a menudo se basan en datos de hombres, lo que lleva a diagnósticos erróneos en mujeres. En urbanismo, la planificación se centra en patrones masculinos de movilidad, ignorando las necesidades de las mujeres, lo que en Suecia resultó en más accidentes femeninos en invierno.

Las consecuencias de esta representación sesgada van más allá de la pantalla. Según la coautora del estudio, Kanta Dihal, la imagen predominantemente masculina de los profesionales de IA en el cine contribuye a una percepción errónea de la industria, lo que puede afectar la contratación y la cultura laboral. Si las empresas tecnológicas siguen viendo la IA como un campo masculino, es probable que favorezcan inconscientemente la contratación de hombres sobre mujeres, perpetuando la falta de diversidad en el sector.

La profesora Dame Wendy Hall, de la Universidad de Southampton, subraya la urgencia de una campaña para aumentar la diversidad en la IA, señalando que ha investigado la falta de mujeres en informática desde 1987 y que la situación es aún más preocupante en la IA debido a su impacto en la sociedad. Por su parte, la profesora Judy Wajcman, de la London School of Economics, destaca que la representación de los líderes tecnológicos como “genios visionarios” refuerza la idea de que las mujeres no encajan en este sector.

Para combatir estos problemas, se sugiere implementar el «feminismo de datos», que visibiliza patrones discriminatorios y promueve una representación equitativa en IA. También se enfatiza la necesidad de más mujeres en el desarrollo de IA, dado que la baja presencia femenina en el sector sigue siendo un problema grave en Europa.

Finalmente, AlgorithmWatch aboga por la transparencia en el uso de IA y lucha contra la discriminación algorítmica en áreas clave como el empleo y la educación.

La extraña muerte de un bibliotecario accidental (y otros) recuerdos de un bibliotecario rural

Sola Bernabé, Manuel. La extraña muerte de un bibliotecario accidental (y otros) recuerdos de un bibliotecario rural. Asociación Cultural Gremio Luna, 2023.

Primeras páginas

El libro La extraña muerte de un bibliotecario accidental (y otros) recuerdos de un bibliotecario rural de Manuel Sola Bernabé es una biografía novelada que rinde homenaje a las bibliotecas públicas y sus bibliotecarios. A través de humor e ironía, narra la vida de Javier Montilla, un bibliotecario accidental en un pueblo andaluz.

Dividido en dos partes, la primera relata cómo un joven diplomado en Biblioteconomía llega a dirigir una humilde biblioteca rural. La segunda parte recoge relatos de lectores habituales, mostrando el papel fundamental de las bibliotecas en la vida de sus usuarios. Aunque comienza con un aparente misterio—las enigmáticas últimas palabras del bibliotecario—el libro no es una novela negra, sino una reflexión sobre la pasión por la lectura y el impacto de los libros en las personas.

FRAGMENTO

«Así que sí es posible» fueron las últimas palabras que Javier Montilla, bibliotecario accidental, pronunció en su dilatada vida de funcionario local tras leer título y autor del libro sobre el que cayó inerte su cabeza.

Dos asustados estudiantes adolescentes, únicos testigos presentes en la biblioteca pública del pueblo en aquella aciaga tarde del mes de febrero del 88, repitieron una y otra vez esas palabras al sargento de la Guardia Civil, jurando que eso fue exactamente lo que el bibliotecario exclamó un momento antes de que el sonido seco de su cabeza estrellándose contra la mesa los animara a huir despavoridos.

Las teorías sobre las causas de la muerte del bibliotecario por castigo no tardaron en recorrer las angostas y empinadas calles del pequeño pueblo andaluz al pie de las montañas: envenenado por un libro maldito, como en aquella famosa novela; asesinado por el alcalde, para quien no fue suficiente castigar, por segunda vez, al pobre funcionario con un trabajo tan aburrido; suicidio al no poder soportar la idea de su próxima jubilación.

Incontables y descabelladas fueron las hipótesis hasta que la infalible autopsia dejó claro el motivo del inesperado deceso: otro corazón que había decidido, sin preaviso, abandonar a su eventual propietario.

Nadie en aquel momento, ni siquiera la infalible, supo explicar el significado de las últimas palabras de Javier Montilla.

«Así que sí es posible… ¿qué?», se preguntaron en el pueblo.

Como manda el refranero popular, la generosa ingesta de vino tras un entierro es obligada «o el tuyo viene de camino». En aquella fría tarde de febrero, varias decenas de supersticiosos vecinos abarrotaron los bares del pueblo para honrar la «fastidiosa» y báquica costumbre, y, entre tiento y tiento, interrogarse unos a otros por el sentido de esas misteriosas últimas palabras del bibliotecario. Tras el tercer vaso del bizarro caldo local hubo quien propuso nombrar una calle con la ya famosa expresión final.

No hubo vecino o autoridad que en aquellos días reparase en el libro que el desdichado Montilla había empezado a leer; lectura que llevó al infortunado bibliotecario accidental a percatarse de algún equívoco, falsedad o error en su vida.

Un año después del infausto suceso, recién titulado en la flamante y desconocida carrera universitaria de Biblioteconomía de Granada, durante mi toma de posesión como nuevo bibliotecario del pueblo descubro un libro de tapa dura y portada roja sobre la mesa. Intuyo que se trata del mismo que sostenía mi antecesor en el instante del óbito. Leo título y autor.

Levanto la mirada. Recuerdo mi primera visita a la Biblioteca y la conversación con Montilla, siete años atrás. El secreto oculto tras aquel enigmático «así que sí es posible» queda resuelto.

La posible desaparición de los bibliotecarios en un mundo cada vez más automatizado y digitalizado

Gaping Void. The Day the Librarians Disappeared. Institute of Museum and Library Services, 2025. Accessed March 18, 2025. https://media.gapingvoid.com/imls-ebook/full-view.html

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«The Day the Librarians Disappeared» de Gaping Void es una obra visual que aborda el impacto de la automatización y las tecnologías emergentes en las bibliotecas y el trabajo de los bibliotecarios. A través de ilustraciones y textos, este libro muestra una reflexión sobre la posible desaparición de los bibliotecarios en un mundo cada vez más automatizado y digitalizado.

«El día que desaparecieron los bibliotecarios».

No podía creer lo que estaba escuchando. Quiero decir, sí, conocía todos los estereotipos y quejas típicas, pero si era cierto que las bibliotecas escolares y sus bibliotecarios habían desaparecido, ¿qué significaría eso? ¿Y por qué habían desaparecido en primer lugar? Tenía que llegar al fondo de esto. Mientras me giraba para regresar a mi computadora y comenzar a investigar, una estudiante me detuvo. “¿Puedes ayudarme con mi tarea? Llegué temprano para imprimir algo, pero no pude entrar a la biblioteca. No tenemos impresora en casa.”

“Claro,” le dije. “Busquemos un lugar donde puedas imprimirlo.”

Justo en ese momento sonó la primera campana y los estudiantes y profesores estaban todos alborotados mientras se dirigían a sus aulas. Le prometí a la chica que imprimiría su documento si podía compartirlo conmigo digitalmente.

“No puedes llegar tarde, ¡apúrate!” le insistí.

“Pero no sé tu nombre y tú no sabes el mío,” dijo. “¿Cómo me vas a encontrar? De todas formas, gracias, ya me las arreglaré,” dijo mientras se apresuraba hacia la clase.

Entonces me di cuenta de que tenía razón. Solo conocía a una fracción de los chicos en esta escuela. El bibliotecario conocía a todos. Y dado que la mayoría de los estudiantes pasaban varios años aquí, la biblioteca era un lugar donde muchos niños sentían que pertenecían. “No va a ser bueno cuando los estudiantes se enteren,” pensé para mí misma.

Y, efectivamente, no lo fue.

EL TIEMPO LO DIRÁ

Pasaron las semanas y traté de ayudar tanto como pude. Primero, hice un inventario de todos los libros en las aulas de la escuela y elaboré una lista de lo que quedaba. Fue tedioso, pero tenía que haber una manera para que los profesores compartieran recursos y orientaran a los estudiantes hacia los libros que podrían querer leer. En segundo lugar, traté de recuperar nuestras bases de datos en línea, y las docenas y docenas de suscripciones a libros electrónicos, periódicos, tecnologías adaptativas, etc. ¡No tenía idea de que teníamos tantos recursos electrónicos! Pensaba que las bibliotecas solo eran libros de papel y enciclopedias desactualizadas. No pasaron ni unos pocos días de intentar entenderlo todo antes de darme cuenta de que este proyecto tendría que esperar para otro día.

Por ahora, los estudiantes necesitaban mi atención.

Necesitaban ayuda con sus portátiles, sugerencias de lectura e investigación, y querían hablar sobre cosas entre ellos y conmigo. Finalmente convencí a la administración para que al menos abriera el espacio de la biblioteca para que los estudiantes pudieran estudiar, leer y concentrarse. ¿Pero adivinen quién tuvo que supervisar? Yo y mi gran boca. Esto no era sostenible. Necesitaba ayuda.

Hice una invitación a cualquier estudiante, miembro del profesorado, administración, padres y voluntarios de la comunidad que quisieran ayudar a llevar la carga mientras descubríamos qué había pasado con los bibliotecarios. Nos reunimos en el espacio vacío que, para ese momento, era una mezcla de objetos perdidos y encontrados, libros tirados por el suelo y bandejas de almuerzo vacías. Claramente, a los estudiantes les encantaba estar allí, pero el lugar necesitaba algo de cariño. Dividimos la lista que habíamos ideado y decidimos reunirnos nuevamente en dos semanas.

El equipo de profesores asumió la tarea de desarrollar un currículo para enseñar ciudadanía digital. Pensaron que no sería tan difícil incorporarlo, pero como pronto descubrieron, enseñar a los estudiantes cómo ser seguros, responsables, perspicaces y astutos en el uso de los medios en línea, iba a requerir más tiempo del que tenían para ajustarlo a su propio currículo. Además, el Consejero y el Oficial de Recursos Escolares tenían las manos llenas con los problemas socioemocionales derivados del uso irresponsable de la tecnología.

La administración y la oficina principal se ofrecieron como voluntarios para cubrir el espacio de la biblioteca antes de la escuela y durante el almuerzo. Parecía que muchos estudiantes dependían de este espacio, en el corazón de la escuela, como un refugio acogedor y una comunidad segura para estudiar, leer, relajarse y colaborar con sus compañeros. Para algunos, no había otro lugar donde encontrarse durante el día. Durante las dos semanas de supervisión extra, el personal de la oficina y los administradores se agotaron, pero también vieron lo importante que era para cada estudiante ser conocido, realmente conocido, por los adultos en sus vidas. Se comprometieron a buscar fondos para empezar a reemplazar algunos de los materiales y cubrir la supervisión de la biblioteca a largo plazo.

Algunos miembros de la comunidad, preocupados de que la desaparición de la biblioteca llevara a tasas de alfabetización más bajas y, por lo tanto, a una percepción negativa más amplia de la comunidad, se ofrecieron como voluntarios para atender la biblioteca después de la escuela. Iniciaron un programa extracurricular para apoyar a los estudiantes con dificultades, y algunos clubes basados en los intereses de los estudiantes. Incluso algunas personas se presentaron para ofrecer ayuda con las tareas durante el día escolar. Aunque fue un gesto noble, al final de la primera semana, la mitad de los miembros de la comunidad estaban tan agotados que dejaron de asistir, y para la segunda semana solo quedaba una persona. Estoy bastante segura de que esto ocurrió porque todos los estudiantes también dejaron de venir.

NECESITAMOS UN BIBLIOTECARIO

Después de que pasaron las dos semanas, nos reunimos para ver hacia dónde íbamos a partir de ahí. Los padres trajeron cajas de libros que habían comprado ellos mismos y los pusieron sobre la mesa. Esto, combinado con algunas donaciones de mini-bibliotecas por toda la ciudad, y los pocos títulos acordados que compramos con los 278 dólares que recaudé, era una oferta modesta. Agradecí a todos por su apoyo y esfuerzos, pero todos coincidimos en que esto también era insuficiente. Había más en una biblioteca de lo que pensábamos.

Con las últimas horas de esa tarde del viernes, hicimos una lluvia de ideas sobre todas las cosas que pensábamos que necesitaríamos en una persona para poder recuperar la biblioteca escolar…

BIBLIOTECARIO, LA LISTA

Un Campeón de la Comunidad de este lugar.
Alguien que pueda crear un espacio que sea un centro de la comunidad para dar la bienvenida y conectar con cada persona que se acerque.
Alguien que fomente un espacio para el descubrimiento… incluso si está lleno de energía y bullicio enfocados.
Un Consultor y Conector.
Alguien que se asocie con y empodere a los padres para navegar las dificultades de criar hijos en una era digital.
Alguien que hable sobre ideas y les dé nueva energía y vida.
Alguien que pueda proporcionar equidad y acceso para todos, especialmente para aquellos que tienen menos al principio.
Un Defensor y Guía.
Alguien que pueda ser un compañero de diálogo con lectores fuertes.
Alguien a quien hacer preguntas y escuchar.
Alguien que le dé a los estudiantes propiedad, liderazgo y una puerta abierta.
Alguien que reconozca talentos y avive la llama.
Alguien que ayude a los niños desorganizados y desinteresados a convertirse en estudiantes y aprendices de por vida.
Alguien que escriba una carta de recomendación.
Alguien que llegue a las familias desatendidas a través de apoyo específico para sus hijos.
Alguien que resalte las noticias positivas sobre la escuela y la comunidad.
Alguien que ayude a los estudiantes a completar solicitudes de universidad y becas, por primera vez, o por décima vez.
Alguien que descubra qué hará que un niño lea, escriba e investigue, mucho después de ser un estudiante.

Un Especialista Digital
Alguien que pueda hacer que el compartir y discernir información sea eficiente y efectivo.
Alguien que modele e integre la aplicación de nuevas tecnologías para el aprendizaje.
Alguien que enseñe a los estudiantes a buscar y filtrar información relevante para su propósito y audiencia.

Un Maestro Experimentado y Experto
Alguien que, como socio docente, conecte a los colegas con nuevos recursos, tecnologías y entre ellos.
Alguien que ahorre tiempo a los profesores encontrando y compartiendo recursos.
Alguien que apoye a los profesores y abogue por ellos.
Alguien que cree experiencias de aprendizaje emocionantes.
Alguien que prepare a los estudiantes para la escritura y la investigación a nivel universitario.
Alguien que ayude a los estudiantes a aprender a ver todos los lados de un tema.

Un Guardián y Curador de la información y los recursos
Alguien que pueda proteger, guardar, compartir y curar los recursos y tecnologías que contienen nuestra información y literatura colectiva.
Alguien que pueda prevenir la homogeneización de los materiales de lectura, ampliando la profundidad del pensamiento.
Alguien que pueda tomar una habitación llena de libros y convertirla en algo más que… una habitación llena de libros.
Alguien que encuentre todo tipo de recursos y respuestas a todo tipo de preguntas.
Alguien que pueda señalar lo que está disponible, un filtro para lo que es importante/preciso, y un defensor para llegar a conclusiones de calidad (investigación).
Alguien que pueda ayudar a los estudiantes a encontrar, acceder y evaluar información para la universidad, la carrera y la vida.
Alguien que proporcione suministros que puedan acceder y usar fácilmente.
Alguien que proporcione libros con personajes con los que los estudiantes se puedan relacionar.
Alguien que seleccione los mejores recursos para evitar una sobrecarga de opciones.
Alguien que pueda encontrar un audiolibro para acompañar la versión impresa de un lector con dificultades.

Probablemente había mucho más, pero decidimos que era mejor empezar a buscar a alguien que pudiera encargarse de esto antes de que pareciera aún más imposible encontrarlo. Después de todo lo que habíamos pasado, solo en dos semanas, no fue difícil convencer a los líderes de la escuela de proteger la financiación necesaria para que nuestras bibliotecas escolares prosperaran. No fue hasta que se fueron que realmente entendimos todo lo que los bibliotecarios aportaban a nuestra escuela.

EL FIN

Han pasado años desde aquel tiempo de incertidumbre. Los bibliotecarios nunca regresaron. Hubo mucha introspección y desesperación. Buscamos y buscamos a alguien especial para encargarse de nuestra biblioteca, pero aquellos con las habilidades y temperamento únicos, conocimiento y pasión, eran difíciles de encontrar. Las cosas se pusieron tan graves que me ofrecí como voluntaria por el bien de nuestros estudiantes. No había forma de que pudiera estar a la altura de todo, pero tomé un día a la vez, ajustándome, aprendiendo y haciendo lo que era correcto para los niños cada día. Tuve que reinventarme, ya que la profesión, la tecnología, las necesidades e intereses de los estudiantes también cambiaron.

Sin embargo, hubo algo que nunca cambió. La necesidad de saber y crecer.

Hemos perdido nuestras bibliotecas antes. Estoy comprometida a asegurarme de que nunca vuelva a suceder.

Sra. Alexandria
Bibliotecaria

Imagen social de los bibliotecarios en la literatura, el cine, los cómics y los videojuegos

Everett, Joshua. “Top 15 Librarians in Pop Culture!The Sheridan Libraries Blog (blog), March 7, 2025. https://blogs.library.jhu.edu/2025/03/top-15-librarians-in-pop-culture/

El artículo Top 15 Librarians in Pop Culture! de Joshua Everett destaca la presencia de bibliotecarios en la literatura, el cine, los cómics y los videojuegos, mostrando cómo estos personajes han sido fundamentales en el desarrollo de historias. Aunque a menudo aparecen en papeles secundarios, su función es clave para proporcionar información esencial o servir como guías del conocimiento.

El estereotipo del bibliotecario ha evolucionado con el tiempo. Desde figuras sabias y guardianes del saber en la literatura clásica hasta personajes misteriosos, excéntricos o incluso sensuales en el cine y la televisión, los bibliotecarios han sido representados de múltiples maneras. Un ejemplo icónico es Rupert Giles de Buffy, cazavampiros, quien encarna el papel del mentor erudito que equilibra lo académico con lo sobrenatural. Otro caso es la bibliotecaria de La Momia (1999), Evelyn Carnahan, quien desafía la imagen tradicional al ser una aventurera y erudita a la vez. En el ámbito de la animación, Lisa Simpson de The Simpsons representa la curiosidad intelectual desde una edad temprana, reforzando la importancia del conocimiento en la cultura popular.

BibliotecarioDe dónde los conocesRazón de la fama
Rupert GilesBuffy, cazavampiros (Película, 1992; Serie de TV, 1997-2003)Lucha contra las fuerzas vampíricas del mal.
The LibrarianMundodisco de Terry Pratchett (Serie de novelas, 1983-2015)Bibliotecario orangután interdimensional y tecladista de rock.
Barbara Gordon, a.k.a. Batgirl y OracleDC Comics (Cómic, 1967-presente)Lucha contra el crimen junto al caballero oscuro, Batman.
Evelyn CarnahanLa momia (Película, 1999)Como bibliotecaria y egiptóloga, Evelyn ayuda a derrotar a la momia, Imhotep.
Madam PinceHarry Potter (Novelas, 1997-2007)Bibliotecaria de Hogwarts, conocida por su estricta administración de la biblioteca.
Tammy Swanson, a.k.a. Tammy TwoParks and Recreation (Serie de TV, 2000-15)La malvada exesposa de Ron Swanson, a veces llamada “punk ass book jockey”.
Mary Hatch Bailey¡Qué bello es vivir! (Película, 1946)Hace que la bibliotecología parezca un destino peor que la muerte.
Ghost LibrarianCazafantasmas (Película, 1984)Silencia a los usuarios y desata una epidemia de fantasmas en la ciudad de Nueva York.
AtozStar Trek (Serie de TV, 1966-69)Salva a los habitantes del planeta Sarpeidon de la destrucción.
Mike HanlonIt de Stephen King (Novela, 1986)Reúne al “Club de los Perdedores” para luchar contra Pennywise, el payaso.
Mira RomaineStar Trek (Serie de TV, 1966-69)Bibliotecaria a bordo del USS Enterprise, transfiriendo equipo a Memory Alpha, la Biblioteca Central de la Federación.
Romney WordsworthThe Twilight Zone (Serie de TV, 1959-64)En el episodio titulado “The Obsolete Man”, un bibliotecario es considerado obsoleto y condenado a muerte por un dictador autoritario. Curiosamente, Wordsworth es interpretado por Burgess Meredith, quien también interpretó a Henry Bemis, un adicto a los libros, en el clásico episodio de The Twilight Zone, “Time Enough at Last.”
Alicia HullStorm Center (Película, 1956)Interpretada por Bette Davis, Hull es rechazada por su ciudad por negarse a retirar libros “objetables” de la biblioteca.
Stuart GoodsonThe Public (Película, 2018)Interpretado por Emilio Estevez, Goodson defiende a los usuarios sin hogar de la Biblioteca Pública de Cincinnati. Ironicamente, Estevez es bien conocido por su papel en The Breakfast Club, donde es enviado a la biblioteca como castigo. Aparentemente, él vio la luz.
Marian ParooThe Music Man (Musical, 1957; Película, 1962)Descubre las mentiras de un estafador antes de enamorarse de él. ¡Vaya!

Más allá de los personajes, la biblioteca en sí misma ha sido retratada como un espacio místico, un refugio del saber o un portal a otros mundos. La Biblioteca de Doctor Who o la de El nombre del viento. de Patrick Rothfuss son ejemplos de lugares llenos de secretos y poder. La popularidad de los bibliotecarios en la cultura pop refleja el valor que la sociedad sigue otorgando a la información y el aprendizaje.

Este análisis se enmarca en una tendencia más amplia de representación de los bibliotecarios en la ficción. Según la American Library Association, la imagen del bibliotecario en la cultura pop ha sido un factor clave para atraer nuevas generaciones a la profesión, rompiendo estereotipos y mostrando su relevancia en un mundo digitalizado.

Presentación del libro: «Las bibliotecas en el imaginario colectivo»

Presentación del libro de Julio Alonso Arévalo y Marlene Beatriz Quinde Cordero. Coordinación: Adrián Mendez

LAS BIBLIOTECAS EN EL IMAGINARIO COLECTIVO

por Julio Alonso Arévalo Marlene Beatriz Quinde Cordero

Buenos Aires: Alfagrama, 2024

ISBN 978-987-4458-23-0

A lo largo de la historia, las bibliotecas han sido consideradas como templos del conocimiento, refugios para la imaginación y centros de cultura. Este imaginario se ha construido a partir de diversas influencias, incluyendo la literatura, el cine, la educación y las experiencias personales. El libro realiza un exhaustivo análisis de estas percepciones, las cuales han moldeado el concepto actual de biblioteca con sus acepciones, generalmente positivas, y otras no tanto. En general, estos lugares son vistos como espacios democráticos, accesibles para todos, donde se promueve la igualdad de oportunidades y el acceso al conocimiento. En conclusión, el imaginario social de las bibliotecas refleja la importancia cultural, educativa y comunitaria que estas instituciones han tenido a lo largo de la historia. Aunque estas percepciones pueden variar según el contexto cultural y las experiencias individuales, en su núcleo siempre está presente la idea de que las bibliotecas son guardianes del conocimiento y lugares de encuentro entre personas y conocimientos, que contribuyen a la comprensión, la convivencia y al empoderamiento individual y colectivo de las comunidades.

INDICE

  1. Imagen profesional y bibliotecas
  2. Bibliotecas imaginadas
  3. Bibliotecas de este mundo
  4. Un espacio sagrado
  5. La mujer y la biblioteca
  6. Un espacio seguro y acogedor
  7. Bibliotecas personales
  8. Espacios para la democracia y el empoderamiento ciudadano
  9. Ordenar y catalogar bibliotecas
  10. Llevar los libros al mundo
  11. El nuevo rol de las bibliotecas en el siglo XXI

JULIO ALONSO ARÉVALO

Julio Alonso Arévalo es bibliotecario de la Universidad de Salamanca, responsable de la Biblioteca de Traducción y Documentación, que ha contribuido significativamente al campo de las bibliotecas y la información a través de sus proyectos y publicaciones. Es editor del repositorio E-LIS, coordinador de la lista InfoDoc, creador del blog «Universo abierto», autor de más de un centenar artículos en revistas especializadas y ha publicado una docena de libros sobre temas como acceso abierto, libros electrónicos y gestores de referencias. Además, dirige y presenta el programa de radio «Planeta Biblioteca» y ha recibido premios por su labor en proyectos digitales y redes sociales.

MARLENE QUINDE CORDERO

Marlene Quinde Cordero es licenciada en Lengua y Literatura Española, así como en Bellas Artes, y posee un Máster en Artes Visuales. Actualmente desempeña funciones como investigadora predoctoral en la Universidad de Salamanca. Además, ha ejercido como docente y bibliotecaria en la Universidad de Cuenca (Ecuador), donde ha destacado por su labor en proyectos como Makerspaces en bibliotecas y por el desarrollo de su programa de recogida de historias personales (Storytelling). Asimismo, ha contribuido con la publicación de diversos artículos y un libro “Guía del Software Libre en Bibliotecas”. Esta es su segunda obra.

Las bibliotecas públicas de Estados Unidos reflejan los fracasos sistémicos y la desigualdad social del país

Lou, J. (2023, enero 5). America’s Public Libraries Reflect the Systematic Failures and Social Inequality of Our Country. Electric Literature. https://electricliterature.com/amanda-oliver-overdue-book-library/

¿Para quién son las bibliotecas, cómo han evolucionado y por qué ocupan tantos roles en nuestra sociedad hoy en día? ¿Pueden los bibliotecarios públicos seguir desempeñando los muchos roles que se les asignan? ¿Puede la sociedad estadounidense sostener una de sus instituciones más nobles?

Para Amanda Oliver, la biblioteca no solo era su lugar favorito, sino también su «primer destino querido, primer centro encarnado… era absolutamente sagrado». Sin embargo, tras comenzar su carrera como bibliotecaria en una escuela del Título I y luego en el sistema de bibliotecas públicas de D.C., Oliver fue testigo de cómo el racismo sistémico, la desigualdad de ingresos, la escasez generalizada de viviendas asequibles, la crisis de opioides y la falta de atención en salud mental afectaban a los usuarios más vulnerables de las bibliotecas, imponiendo la carga sobre el personal bibliotecario de servir como mediadores y apoyo en crisis de salud mental en entornos de alta pobreza.

El estrés constante, el abuso verbal y a veces físico, afectaron la salud mental y física de Oliver, llevándola a abandonar el trabajo que amaba y a escribir «Overdue: Reckoning with the Public Library», una desgarradora denuncia que desafía la idealización romántica de ser bibliotecario.

Al igual que Oliver, Deirdre Sugiuchi, también exbibliotecaria escolar pública, dejó su vocación después de un trauma. En el mismo periodo, encontró un ensayo de Oliver que abogaba por los bibliotecarios, lo que la hizo darse cuenta de que no estaba sola en su lucha. Ambas compartieron experiencias similares al enfrentarse a colecciones obsoletas dominadas por autores blancos, atender las necesidades de una clientela diversa con presupuestos limitados y ser ignoradas por los administradores cuando señalaban cómo el racismo sistémico y las cuestiones estructurales afectaban su capacidad para satisfacer las necesidades de los usuarios, impactando en su salud física y mental.

Preguntas Clave del Libro:

  • Mitos Sobre las Bibliotecas: Oliver critica la mitología que rodea a las bibliotecas, argumentando que esta idealización impide reconocer sus fallos y realizar cambios significativos.
  • La Realidad del Trabajo Bibliotecario: Sugiuchi y Oliver coinciden en que las bibliotecas no están separadas de los problemas sistémicos del país; al contrario, los encarnan. Durante la pandemia, se visibilizó el enorme trabajo comunitario que realizan las bibliotecas, pero sin cuestionar por qué se les asigna tanto trabajo ni cómo esto refleja las inequidades prevalentes.
  • Reconocer el Problema: La romantización de las bibliotecas como «el último bastión de la democracia» o «el último gran igualador» impide una evaluación crítica necesaria para realizar cambios. Sin reconocer los problemas, no se pueden encontrar soluciones.

Amanda Oliver destaca la importancia de reconocer y abordar estos problemas para mejorar las bibliotecas y apoyar adecuadamente a su personal, quienes a menudo están sobrecargados y quemados por la magnitud y naturaleza de su trabajo.