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Solucción DRM de Sony para libros electrónicos

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www.sonydadc.com/ebooks

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En estos días se ha anunciado la concesión de licencias para la solución DRM de libros electrónicos de Sony DADC para seguir avanzando en su estrategia de ofrecer la nueva técnica de distribución, comercialización y experiencias de lectura, que beneficia tanto a editores como a clientes.

El mercado de libros electrónicos requiere el uso de soluciones DRM transparentes, fiables y, naturalmente, interoperables, especialmente para epub. La solución de Numilog para Sony DADC DRM cubre todas estas características innovadoras para poder construir nuevos modelos de negocio en el mercado digital.

Numilog es una empresa francesa independiente, pionera en el mercado de libros electrónicos. Es el principal agregador y distribuidor de libros electrónicos en francés. Numilog promueve su catálogo de más de 600.000 libros electrónicos en los países de habla francesa a través de sus propios sitios de venta en Francia y EE.UU. como también a través de una amplia red de minoristas. Numilog es lider en el desarrollo de sistemas de protección de préstamos digitales. Para los usuarios finales, Numilog ofrece sus propias aplicaciones de lectura basadas en la nube para iOS, Android y Windows 8.

Sony DADC DRM es una solución  innovadora en la gestión de derechos digitales (DRM) para una amplia gama de productos de entretenimiento, incluyendo música, películas y juegos de vídeo. Se trata de un Sistema de Gestión de Derechos (URMS) seguro y flexible para los libros electrónicos, publicaciones, y otros sistemas de contenido digital escrito basado en el sistema de protección de contenido Marlin desarrollado a partir de un estándar abierto.

El URMS de Sony DADC ofrece a los minoristas y bibliotecas un sistema basado en una API ligera y de gran alcance para la protección de contenido y la autenticación de usuarios. El sistema está diseñado para prestar un mejor servicio para los cada vez más diversos modelos de negocio de libros electrónicos de hoy en día. URMS ofrece a los editores un DRM mucho más seguro que puede ser actualizado según se necesite. También simplifica la experiencia del usuario, ya que no requiere de identificación de terceros para proceder a la descarga de contenido. Todo ello beneficia a todo el ecosistema de contenidos escritos con un DRM fácil de usar tanto para los productores y consumidores.

Seguridad

Hay muchas herramientas disponibles para eludir fácilmente los sistemas DRM. que contribuyen a la piratería generalizada. Sony DADC es una solución fácil «un solo clic» debido a que se trata de un sistema URMS «renovable».

Conveniencia

Es una solución ligera, basada en API, tanto para el cifrado como en el descifrado – no necesita de una licencia en un servidor-, que permite una buena experiencia de lectura electrónica para los usuarios finales

Flexibilidad

Esta es quizás la característica más importante de URMS. El URMS Sony DADC puede hacer todo para posibilitar un amplio alcance de opciones para compartir, ya sea para el pago de los consumidores o para su distribución gratuita, para uso educacional, profesional, corporativo, para préstamo digital en bibliotecas y en el uso al por menor, apoyando el pago por descarga o mediante suscripción. Los propietarios de contenido tienen un sinfín de opciones para apoyar los modelos de negocio actuales o futuros.

 

 

Algunos editores daneses se niegan a vender libros electrónicos destinados al préstamo digital en bibliotecas

 

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A diferencia de un libro impreso, una sola copia de un libro electrónico podría potencialmente ser leído simultáneamente por muchos usuarios desde cualquier lugar. Así, una de las principales preocupaciones de los editores es que el préstamo de ebook en las bibliotecas pueda erosionar las ventas de libros. Para contrarrestar esto, muchos editores insisten en términos que reproducen aspectos del préstamo del libro impreso. Algunos de estos términos puede ser necesarios y tolerables, al menos temporalmente, para eliminar los miedos percibidos por los editores de cara a fomentar la venta de libros electrónicos a las bibliotecas. Otros cuestionan que la exigencia por parte de los usuarios que plantean cada vez más una mayor demanda de libros electrónicos será positiva para los usuarios y perjudicial para la percepción de la biblioteca como servicio.

Al igual que ocurriera en 2013-14 en Estados Unidos cuando varias de las llamadas Big Five (entonces seis) se negaron a seguir desarrollando modelos de negocio para el préstamo digital en bibliotecas o a poner importantes restricciones o subidas de precio, los editores daneses están planteando medidas similares ante el éxito de eReolen aduciendo que el préstamo digital afecta negativamente y repercute directamente sobre las ventas, ya que si el libro está disponible gratis en una biblioteca, las personas no pagan por él. Se calcula que el 67% de los libros electrónicos leídos en Dinamarca son prestados por las bibliotecas, esta cifra ronda en 72% en la vecina Suecia.

En 2015 Politikens Forlag la tercera editorial más grande de Dinamarca, retiró completamente sus libros de las bibliotecas. En enero de 2016 Gyldendal, otra gran editorial retiró sus libros de las bibliotecas. Puestos a buscar soluciones a esta situación, en búsqueda de un equilibrio natural entre el sector público y el mercado privado, los editores han comenzado a hacer campaña para introducir límites y reducir el número de préstamos realizados por las bibliotecas.Algunas editoriales han abogado por poner embargos temporales de 6 o 12 meses para que las bibliotecas puedan tener  las novedades en el catálogo o incluso complicar el sistema de préstamo. Aunque claramente esta política no es la más adecuada.

Es bien cierto que los libros electrónicos ofrecen muchas ventajas sobre los libros impresos y un enorme potencial para cambiar la forma en que interactuamos con los medios de comunicación. Estas ventajas, sin embargo, vienen acompañadas de una serie de desafíos e incertidumbres. La transición digital también ha agravado la capacidad de las bibliotecas para recopilar,organizar, mantener y facilitar el acceso a la información y recursos.

En este contexto, parece lógico que los proveedores de libros electrónicos traten de encontrar modelos de compra que sean atractivos para las bibliotecas intentando a la vez proteger los contenidos de la piratería y así generar, o al menos proteger, su fuente de  ingresos. Como resultado, hay una gran variedad de opciones disponibles para aquellas bibliotecas que deseen crear colecciones de libros electrónicos a través de plataformas de préstamo digital. Sin embargo esta amplia variedad de modelos también crea un entramado complejo para la gestión por las bibliotecas. En la situación actual, hay una necesidad de desarrollar acuerdos con las organizaciones de los editores sobre las condiciones normalizadas de licencia, que permitan a las bibliotecas poner a disposición, en condiciones razonables y justas, de sus usuarios todas las obras publicadas en formatos electrónicos elegidos por la biblioteca.

En Estados Unidos ante una situación similar respecto a la disponibilidad y condiciones de títulos de libros electrónicos en las bibliotecas, las asociaciones profesionales y bibliotecas pasaron a la acción. El principal medio de persuasión para desbloquear la situación fue concretar programs piloto, que los editores vieron que a la larga eran rentables. Por otra parte, las bibliotecas pueden atraer a los consumidores a los libros, y en este sentido es importante el papel de las bibliotecas en la detectabilidad y en apoyo de los editores y autores. El descubrimiento es mejor cuando los sistemas de bibliotecas están mejor diseñados, y cuando los clientes que utilizan más libros, compran más libros. Las bibliotecas tienen mucho que ofrecer para ayudar a conectar a los autores y los lectores, por ello los editores tienen que visualizar a la biblioteca como un agente necesario y un punto más de negocio, que proporciona visibilidad a sus contenidos. Los lectores de la biblioteca son también son compradores de libros y valoran el papel que las bibliotecas desempeñan en la conexión de lectores con autores. Las bibliotecas pueden ofrecer acceso a todo el catálogo de la editorial (incluidos los libros aún no adquiridos) como una manera de conectar a los lectores con ofertas adicionales. Esto también reforzaría la integración. Mediante la adición de un vínculo “ ¡Cómpralo ya!” en el catálogo de la biblioteca, las bibliotecas pueden generar ventas adicionales para la editorial.

Aunque bibliotecas y editores tengan diferencias importantes sobre la comercialización de libros electrónicos, se puede llegar a un intercambios de opiniones y experiencias significativas y productivas, que permitan desbloquear una situación crítica, con importantes. En ello ha sido importante el mantenimiento de una actitud abierta a la negociación por parte de unos y otros, y las acciones de las bibliotecas, grupos y asociaciones en defensa de la lectura digital.

eBooksAreForever: contactando bibliotecas y autores

 

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eBooksAreForever

http://www.ebooksareforever.com/

eBooksAreForever, una startup que ofrece una solución de libros electrónicos para préstamo en bibliotecas por uso. eBooksAreForever vende libros electrónicos libres de DRM bajo una licencia ‘para siempre’ 

El objetivo de eBooksAreForever es ofrecer una gran colección de Libros Electrónicos para bibliotecas a un precio justo y sostenible, en el que la biblioteca cuenta con el libro electrónico para siempre ya a los autores se les pagan las regalías en función del uso que se haga de sus libros. La venta de títulos a la plataforma no afecta a los derechos; el autor es el propietario en exclusiva de los mismos, ya que eBooksAreForever no exige ninguna exclusividad. Los precios se establecen en un rango ajustado, 7,99$ para las novelas y entre 3.99 al 4.99$ para otras obras de no ficción.

Vídeo Tutorial de Préstamo de Libros Electrónicos con Adobe Digital Editions

 

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Video Tutorial de Préstamo de Libros Electrónicos con Adobe Digital Editions

Tutorial sobre préstamo de libros electrónicos desde la biblioteca del Instituto Cervantes con el DRM de Adobe Digital Editions

Ver presentación en PPS paso a paso

  1. 1. Préstamo ebooks Bibliotecas http://libroselectronicos.cervantes.es/
  2. 2. Instalar ADE Instalamos Adobe Digital Editionshttp://www.adobe.com/es/products/digital-editions.html
  3. 3. Adobe Digital EditionsAl iniciar ADE por primera vez os pedirá la autorización del PC queconsiste en asociarlo a una cuenta Adobe ID. La cuenta AdobeID sólo requiere un nombre y una dirección de correo para sercreada.De igual manera, la primera vez que enchuféis un e-Reader alpuerto USB del PC, ADE os preguntará si quieres autorizarloasociado al PC-Cuenta Adobe ID.
  4. 4. Autorizar dispositivo. Al conectarun dispositivo compatible nos pedirá silo queremos autorizar.Permite autorizar hasta 6 dispositivos Autorizar dispositivo
  5. 5. Desautorizar dispositivos. Regenerar la información de autorización, DESAUTORIZANDO el dispositivo,pulsando CTRL + SHIFT + E mientras el e-Reader está conectado vía USB.
  6. 6. Cervantes Libros Electrónicos Identificarnos como usuarios
  7. 7. Página principal
  8. 8. Búsqueda avanzada por autor
  9. 9. Resultado
  10. 10. Disponibilidad y Préstamo
  11. 11. Cuando procedemos al préstamo nos manda un enlace URLLink para guardar en nuestro ordenador
  12. 12. Prestado durante 15 días.
  13. 13. Para llevarlo al dispositivo autorizado simplemente arrastramos el archivo
  14. 14. DevolverPréstamo

¿Qué son, para qué sirven y cómo funcionan los DRM?

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Ver:

Alonso-Arévalo, Julio ; Cordón-García, José-Antonio El libro electrónico y los DRMAnuario ThinkEPI 2011, 2010.

Descargar

A pesar de Digital Rights Management (DRM) es una tecnología ampliamente utilizada en la industria de libros electrónicos, muchos autores y usuarios desconocen como funciona un sistema de gestión de derechos de autor. En este post, se explican algunos términos sobre que es un DRM, que tecnologías se están utilizando actualmente, las implicaciones para los usuarios, autores e industria editorial y cuales son las soluciones alternativas

DRM es una forma de protección para libros electrónicos y otros contenidos que vincula un libro comprado a una cuenta de usuario específica. Al hacerlo, sólo el comprador del eBook será capaz de poder leerlo en los dispositivos autorizados, normalmente 4 o 5, a no ser que la persona preste el propio dispositivo. Si el libro está protegido por DRM en principio no se podrá compartir con otra persona. Dependiendo de la configuración de DRM, este puede incluir además restricciones  de impresión y copia, o de de tiempo (préstamo de biblioteca) .

Empresas como Amazon y Apple tienen su propio sistema DRM. (DRM Amazon y Fairplay DRM) que utilizan su DRM para protegerse contra el intercambio ilegal, y para asegurar la venta únicamente desde sus propios sitios web. La solución DRM de Adobe, Adobe Digital Editions Adobe Digital Editions Protection Technology, requiere un programa llamado Adobe Content Server para administrar el sistema DRM.

Uno de los beneficios de la solución DRM de Adobe es que es utilizado por varios gigantes de la industria, incluyendo Barnes & Noble, Kobo y Sony. A diferencia de las soluciones DRM de Amazon y Apple, que disponen de sistemas DRM propietarios

DRM (Digital Rights Management) es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software –sistemas de encriptación- con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. El DRM es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones. Sin embargo DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo denominada “Derechos de autor en Internet”

Aunque es ahora cuando más se está hablando de DRM por la popularización de los libros electrónicos, los primeros sistemas comenzaron a funcionar a finales de los años 90 aplicados a música, vídeo, programas informáticos y documentos electrónicos, con la finalidad de servir simplemente como sistema anticopia. Posteriormente el DRM se ha aplicado al control de los diferentes usos que se pueden hacer de un documento digital, ya que la restricción puede establecerse sobre un uso concreto (lectura, impresión, modificación, descarga…) de un producto digital creativo (literatura, música, películas, programas…).

Los mecanismos DRM están lejos de disponer de un estándar, ya que la codificación es distinta según la empresa que lo diseña, pero todos ellos tienen en común algunas características como son:

-Se aplican a contenidos intelectuales o creativos en formato digital.

-Establecen quién o quiénes acceden a las obras, y bajo qué condiciones.

-Autorizan o deniegan el acceso a la obra, o a alguna de sus funciones.

-Las condiciones de acceso las establece el proveedor de la obra.

-Reduce las posibilidades de la proliferación de copias ilegales.

-Facilita disponer a tiempo real de estadísticas de accesos y usos de un archivo digital, ayudando a determinar el valor de éste.

 

El DRM es utilizado en bibliotecas para fijar un tiempo de uso limitado de los libros electrónicos en préstamo. Una vez transcurrido el plazo, automáticamente hace que el libro no pueda seguir siendo leído o desaparezca del lector de libros (eReader).

El uso del DRM también tiene aspectos controvertidos. Algunos opositores al DRM como la Free Software Foundation se refieren al mismo como “digital restriction management” y afirman que las condiciones establecidas por el DRM sobrepasan la legalidad, ya que restringen algunos usos legales y razonables.

Los sistemas DRM los establecen unilateralmente los distribuidores de contenidos, y en ocasiones van más allá de los legítimos derechos del comprador en aspectos tales como el uso de la copia privada o de seguridad, las excepciones de copia que en alguna legislación se establece para casos específicos –el llamado uso justo (fair use)- como puede ser la autorización de cambio de formato para usuarios con discapacidad visual, el uso con fines de docencia e investigación, la realización de obras derivadas a partir de la original (traducciones, remixes, versiones, críticas… ), la copia para preservación digital, o que el DRM supere en muchos casos el tiempo estipulado por la legislación de derechos de autor para las obras que pasan al dominio público, porque ha expirado el plazo de protección, que según las legislaciones de los distintos países suele oscilar entre 50 y 70 años desde la muerte del creador.

Existen inconvenientes del DRM, tanto en el plano técnico como en el conceptual, ya que no son sistemas seguros al cien por cien, pues pueden ser decodificados o craqueados. Y por otra parte también limitan la difusión de las obras, ya que en ocasiones su aplicación es aún más estricta que la que se establecía para la copia impresa; por ejemplo un libro impreso se lo podemos prestar a uno, dos o tres amigos, sin embargo un libro electrónico con DRM – salvo la excepción que hace algún distribuidor como Sony, que permite prestarlo 2 veces-, no lo podríamos hacer a no ser que le prestáramos nuestro dispositivo para leerlo. Algunas empresas como Apple a través de su tienda de música iTunes han empezado a vender contenidos musicales sin DRM, pero a cambio han incrementando el precio en 30 céntimos por canción, ya que consideraba que su utilización estaba limitando su capacidad competitiva frente a sus adversarios. Algunos de ellos, como EMI o Amazon, anteriormente ya lo habían retirado, lo que supone que el 80% de la música vendida en la actualidad no dispone de DRM.

En cuanto al libro electrónico algunos autores ya han puesto de manifiesto que la utilización de sistemas DRM muy restrictivos se encuentran entre las razones por las que el comercio del mismo está teniendo un despegue más lento de lo que debería. Por otra parte DRM entra en contradicción con los ideales del software libre, ya que da la posibilidad de que los distribuidores especifiquen para qué programas concretos permiten la lectura, y de esta manera discrimina a aquellos usuarios que quieren o deseen utilizar programas de código abierto. Incluso un formato abierto como ePub, ve condicionado su carácter de abierto por el uso del DRM, ya que en el momento que un libro con formato ePub contiene un sistema DRM limita su condición de abierto y libre para depender de las especificaciones del DRM que se esté aplicando.

Pero el aspecto más controvertido es el relativo a la salvaguarda de la intimidad del usuario, ya que hasta ahora la compra de un documento en formato físico no hacia necesaria la identificación del usuario; sin embargo los sistemas DRM implican la necesidad de identificación del cliente para poder rastrear los usos que se hagan de la copia, en algunos casos incluso se vincula a la tarjeta de crédito del comprador del libro.

Una cuestión muy delicada es que los controles son establecidos por empresas privadas basados en lo que se ha denominado “computación fiable”, dejando en manos de éstas datos relativos a qué libros compra un usuario y cómo los utiliza, que en ocasiones pueden dar lugar a malas prácticas pudiendo ser utilizado con fines no éticos. Este aspecto es verdaderamente complejo, ya que con el objetivo de salvaguardar los legítimos derechos de los autores se invade un terreno de uno de los derechos fundamentales como es el de la intimidad, con el agravante de que es ejercido por terceros que pueden vigilar qué leemos y cómo leemos. No hace mucho Amazon tuvo un problema: no disponía de los derechos de autor para el formato digital de los libros 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell, y tras la denuncia de sus propietarios legítimos, se vio en la obligación de retirarlos de los dispositivos de lectura Kindle de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos. Esta manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado mucho que hablar, e incluso se ha dicho que es como si el librero de toda la vida entrara en tu casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería.

Sin embargo eso puede tener aspectos positivos, como lo que se ha denominado DRM social o soft DRM, El DRM social, también conocido como marca de agua de eBook, es otra forma de protección. Aunque muchos expertos argumentarán que la marca de agua no es técnicamente un DRM ya que no hay protección activa. En su lugar, los libros electrónicos están protegidos mediante la inclusión de filigranas visibles y / o invisibles dentro del libro electrónico. Las marcas de agua visibles a menudo incluyen información personal del comprador, como su nombre, número de teléfono y dirección de correo electrónico. Esta forma de marca de agua es eficaz por dos razones. La primera razón es que hace que un libro sea fácilmente rastreable y permita ver quien es el dueño del mismo si este contenidos se ha puesto en la web sin el debido permiso de quienes detentan los derechos de autor. La segunda razón es disuadir al comprador de compartir el libro electrónico, ya que no estará dispuesto a que su información personal quede en manos de personas que no conoce. En cualquier caso, el fin último es desalentar que el usuario haga una difusión no permitida del libro, ya que a partir de la copia puede rastrearse a quién pertenece el original.  Algunas empresas están experimentando con sistemas alternativos al DRM como incluir en el libro algún cambio de palabra o frase a modo d huella digital que permita identificar de donde ha partido la copia ilegal que se ha puesto en internet.

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Datos de un DRM Social con marca de agua

En conclusión, el éxito de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los sistemas de protección de los derechos digitales. En este terreno ha sido fundamental el desarrollo del DRM (digital rigths management), que está permitiendo la gestión de los derechos electrónicos con cierta seguridad.

Por otra parte su uso tiene aspectos controvertidos que aún están por resolver de manera satisfactoria en cuestiones de derecho a la intimidad, pues los datos y estadísticas de uso quedan en manos de entidades privadas que pueden hacer algún mal uso de los mismos con fines comerciales o de otro tipo. Hay que recordar que el derecho a la intimidad está por encima del derecho a la propiedad.

Otro aspecto a resolver es lo que se ha denominado uso justo, es decir esas excepciones que establece la ley a la norma común como es el uso para personas discapacitadas, la copia legal con fines de docencia e investigación, además de cuestiones sobre el ámbito de aplicación, pues habitualmente los DRM los establecen empresas estadounidenses sobre contendidos que se comercializan en otros países con legislaciones distintas.

 

Monográfico: DRMs

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https://db.tt/yzMLVFe3

Ver:

Alonso-Arévalo, Julio ; Cordón-García, José-Antonio El libro electrónico y los DRM. Anuario ThinkEPI 2011, 2010.

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DRM (Digital Rights Management) es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software –sistemas de encriptación- con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. El DRM es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones. Sin embargo DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo denominada “Derechos de autor en Internet”

Aunque es ahora cuando más se está hablando de DRM por la popularización de los libros electrónicos, los primeros sistemas comenzaron a funcionar a finales de los años 90 aplicados a música, vídeo, programas informáticos y documentos electrónicos, con la finalidad de servir simplemente como sistema anticopia. Posteriormente el DRM se ha aplicado al control de los diferentes usos que se pueden hacer de un documento digital, ya que la restricción puede establecerse sobre un uso concreto (lectura, impresión, modificación, copia, descarga…) de un producto digital creativo (literatura, música, películas, programas…).

Los mecanismos DRM están lejos de disponer de un estándar, ya que la codificación es distinta según la empresa que lo diseña, pero todos ellos tienen en común algunas características como son:

-Se aplican a contenidos intelectuales o creativos en formato digital.

-Establecen quién o quiénes acceden a las obras, y bajo qué condiciones.

-Autorizan o deniegan el acceso a la obra, o a alguna de sus funciones.

-Las condiciones de acceso las establece el proveedor de la obra.

-Reduce las posibilidades de la proliferación de copias ilegales.

-Facilita disponer a tiempo real de estadísticas de accesos y usos de un archivo digital, ayudando a determinar el valor de éste.

Los dos grandes sistemas de DRM es el que utiliza Adobe a traves de ADE ( Adobe Digital Editions) y Amazón con AZW cuyo formato base es Mobi.

El DRM es utilizado en bibliotecas para el préstamo digital y permite fijar un tiempo de uso limitado de los libros electrónicos en préstamo. Una vez transcurrido el plazo, automáticamente hace que el libro no pueda seguir siendo leído o desaparezca del lector de libros (eReader). Lo que se conoce como una copia “cronodegradable”.

El uso del DRM también tiene aspectos controvertidos. Algunos opositores al DRM como la Free Software Foundation se refieren al mismo como “digital restriction management” y afirman que las condiciones establecidas por el DRM sobrepasan la legalidad, ya que restringen algunos usos legales y razonables.

Los sistemas DRM los establecen unilateralmente los distribuidores de contenidos, y en ocasiones van más allá de los legítimos derechos del comprador en aspectos tales como el uso de la copia privada o de seguridad, las excepciones de copia que en alguna legislación se establece para casos específicos –el llamado uso justo (fair use)- como puede ser la autorización de cambio de formato para usuarios con discapacidad visual, el uso con fines de docencia e investigación, la realización de obras derivadas a partir de la original (traducciones, remixes, versiones, críticas… ), la copia para preservación digital, o que el DRM supere en muchos casos el tiempo estipulado por la legislación de derechos de autor para las obras que pasan al dominio público, porque ha expirado el plazo de protección, que según las legislaciones de los distintos países suele oscilar entre 50 y 70 años desde la muerte del creador.

Existen inconvenientes del DRM, tanto en el plano técnico como en el conceptual, ya que no son sistemas seguros al cien por cien, pues pueden ser decodificados o craqueados. Y por otra parte también limitan la difusión de las obras, ya que en ocasiones su aplicación es aún más estricta que la que se establecía para la copia impresa; por ejemplo un libro impreso se lo podemos prestar a uno, dos o tres amigos, sin embargo un libro electrónico con DRM – salvo la excepción que hace algún distribuidor como Sony, que permite prestarlo 2 veces-, no lo podríamos hacer a no ser que le prestáramos nuestro dispositivo para leerlo. Algunas empresas como Apple a través de su tienda de música iTunes han empezado a vender contenidos musicales sin DRM, pero a cambio han incrementando el precio en 30 céntimos por canción, ya que consideraba que su utilización estaba limitando su capacidad competitiva frente a sus adversarios. Algunos de ellos, como EMI o Amazon, anteriormente ya lo habían retirado, lo que supone que el 80% de la música vendida en la actualidad no dispone de DRM.

En cuanto al libro electrónico algunos autores ya han puesto de manifiesto que la utilización de sistemas DRM muy restrictivos se encuentran entre las razones por las que el comercio del mismo está teniendo un despegue más lento de lo que debería. Por otra parte DRM entra en contradicción con los ideales del software libre, ya que da la posibilidad de que los distribuidores especifiquen para qué programas concretos permiten la lectura, y de esta manera discrimina a aquellos usuarios que quieren o deseen utilizar programas de código abierto. Incluso un formato abierto como ePub, ve condicionado su carácter de abierto por el uso del DRM, ya que en el momento que un libro con formato ePub contiene un sistema DRM limita su condición de abierto y libre para depender de las especificaciones del DRM que se esté aplicando.

Pero el aspecto más controvertido es el relativo a la salvaguarda de la intimidad del usuario, ya que hasta ahora la compra de un documento en formato físico no hacia necesaria la identificación del usuario; sin embargo los sistemas DRM implican la necesidad de identificación del cliente para poder rastrear los usos que se hagan de la copia, en algunos casos incluso se vincula a la tarjeta de crédito del comprador del libro.

Una cuestión muy delicada es que los controles son establecidos por empresas privadas basados en lo que se ha denominado “computación fiable”, dejando en manos de éstas datos relativos a qué libros compra un usuario y cómo los utiliza, que en ocasiones pueden dar lugar a malas prácticas pudiendo ser utilizado con fines no éticos. Este aspecto es verdaderamente complejo, ya que con el objetivo de salvaguardar los legítimos derechos de los autores se invade un terreno de uno de los derechos fundamentales como es el de la intimidad, con el agravante de que es ejercido por terceros que pueden vigilar qué leemos y cómo leemos. No hace mucho Amazon tuvo un problema: no disponía de los derechos de autor para el formato digital de los libros 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell, y tras la denuncia de sus propietarios legítimos, se vio en la obligación de retirarlos de los dispositivos de lectura Kindle de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos. Esta manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado mucho que hablar, e incluso se ha dicho que es como si el librero de toda la vida entrara en tu casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería.

Sin embargo eso puede tener aspectos positivos, como lo que se ha denominado DRM social, pues el libro se puede descargar de nuevo de manera gratuita en caso de que se cambie de dispositivo de lectura, o si se ha estropeado o borrado, ya que existe un registro de compradores. En cualquier caso, el fin último es desalentar que el usuario haga una difusión no permitida del libro, ya que a partir de la copia puede rastrearse a quién pertenece el original.  Algunas empresas están experimentando con sistemas alternativos al DRM como incluir en el libro algún cambio de palabra o frase a modo d huella digital que permita identificar de donde ha partido la copia ilegal que se ha puesto en internet. Es el caso del sistema SiDiM desarrollado por la universidad Darmstadt, en Alemania. Su propuesta consiste en añadir marcas de agua únicas a cada ebook vendido. Estas marcas de agua consistirán en un ligero cambio en la puntuación de una frase, o la alteración de una palabra. Este nuevo sistema cambia ligeramente algún signo de puntuación o alguna palabra en todas las copias que se venden, así se puede identificar el origen de cualquier copia pirata.

La empresa Harper-Collins, una de las 5 grandes editoras del mundo, está experimentando con un nuevo sistemallamado Digimarc Guardian Watermarking for Publishing que añade una marca de agua -invisible para el cliente- cada vez que se hace una transacción; esta marca no impide que el usuario haga cualquiera de las acciones que hacía en el formato analógico. Pero cuando la editorial encuentre uno de sus e-books en alguna página pirata, simplemente tendrá que ir a ella para saber quien, y en qué momento exacto se puso en la red. La marca de agua funcionará en prácticamente todos los formatos de ebook existentes, incluyendo pdf, mobi (el compatible con el Kindle de Amazon) y ePub.

En conclusión, el éxito de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los sistemas de protección de los derechos digitales. En este terreno ha sido fundamental el desarrollo del DRM (digital rigths management), que está permitiendo la gestión de los derechos electrónicos con cierta seguridad.

Por otra parte su uso tiene aspectos controvertidos que aún están por resolver de manera satisfactoria en cuestiones de derecho a la intimidad, pues los datos y estadísticas de uso quedan en manos de entidades privadas que pueden hacer algún mal uso de los mismos con fines comerciales o de otro tipo. Hay que recordar que el derecho a la intimidad está por encima del derecho a la propiedad.

Otro aspecto a resolver es lo que se ha denominado uso justo, es decir esas excepciones que establece la ley a la norma común como es el uso para personas discapacitadas, la copia legal con fines de docencia e investigación, además de cuestiones sobre el ámbito de aplicación, pues habitualmente los DRM los establecen empresas estadounidenses sobre contendidos que se comercializan en otros países con legislaciones distintas.

¿Qué son y para que sirven los DRM?

 

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Ver:

Alonso-Arévalo, Julio ; Cordón-García, José-Antonio El libro electrónico y los DRM. Anuario ThinkEPI 2011, 2010.

DRM (Digital Rights Management) es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software –sistemas de encriptación- con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. El DRM es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones. Sin embargo DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo denominada “Derechos de autor en Internet”

Aunque es ahora cuando más se está hablando de DRM por la popularización de los libros electrónicos, los primeros sistemas comenzaron a funcionar a finales de los años 90 aplicados a música, vídeo, programas informáticos y documentos electrónicos, con la finalidad de servir simplemente como sistema anticopia. Posteriormente el DRM se ha aplicado al control de los diferentes usos que se pueden hacer de un documento digital, ya que la restricción puede establecerse sobre un uso concreto (lectura, impresión, modificación, copia, descarga…) de un producto digital creativo (literatura, música, películas, programas…).

Los mecanismos DRM están lejos de disponer de un estándar, ya que la codificación es distinta según la empresa que lo diseña, pero todos ellos tienen en común algunas características como son:

-Se aplican a contenidos intelectuales o creativos en formato digital.

-Establecen quién o quiénes acceden a las obras, y bajo qué condiciones.

-Autorizan o deniegan el acceso a la obra, o a alguna de sus funciones.

-Las condiciones de acceso las establece el proveedor de la obra.

-Reduce las posibilidades de la proliferación de copias ilegales.

-Facilita disponer a tiempo real de estadísticas de accesos y usos de un archivo digital, ayudando a determinar el valor de éste.

Los dos grandes sistemas de DRM es el que utiliza Adobe a traves de ADE ( Adobe Digital Editions) y Amazón con AZW cuyo formato base es Mobi.

El DRM es utilizado en bibliotecas para el préstamo digital y permite fijar un tiempo de uso limitado de los libros electrónicos en préstamo. Una vez transcurrido el plazo, automáticamente hace que el libro no pueda seguir siendo leído o desaparezca del lector de libros (eReader). Lo que se conoce como una copia “cronodegradable”.

El uso del DRM también tiene aspectos controvertidos. Algunos opositores al DRM como la Free Software Foundation se refieren al mismo como “digital restriction management” y afirman que las condiciones establecidas por el DRM sobrepasan la legalidad, ya que restringen algunos usos legales y razonables.

Los sistemas DRM los establecen unilateralmente los distribuidores de contenidos, y en ocasiones van más allá de los legítimos derechos del comprador en aspectos tales como el uso de la copia privada o de seguridad, las excepciones de copia que en alguna legislación se establece para casos específicos –el llamado uso justo (fair use)- como puede ser la autorización de cambio de formato para usuarios con discapacidad visual, el uso con fines de docencia e investigación, la realización de obras derivadas a partir de la original (traducciones, remixes, versiones, críticas… ), la copia para preservación digital, o que el DRM supere en muchos casos el tiempo estipulado por la legislación de derechos de autor para las obras que pasan al dominio público, porque ha expirado el plazo de protección, que según las legislaciones de los distintos países suele oscilar entre 50 y 70 años desde la muerte del creador.

Existen inconvenientes del DRM, tanto en el plano técnico como en el conceptual, ya que no son sistemas seguros al cien por cien, pues pueden ser decodificados o craqueados. Y por otra parte también limitan la difusión de las obras, ya que en ocasiones su aplicación es aún más estricta que la que se establecía para la copia impresa; por ejemplo un libro impreso se lo podemos prestar a uno, dos o tres amigos, sin embargo un libro electrónico con DRM – salvo la excepción que hace algún distribuidor como Sony, que permite prestarlo 2 veces-, no lo podríamos hacer a no ser que le prestáramos nuestro dispositivo para leerlo. Algunas empresas como Apple a través de su tienda de música iTunes han empezado a vender contenidos musicales sin DRM, pero a cambio han incrementando el precio en 30 céntimos por canción, ya que consideraba que su utilización estaba limitando su capacidad competitiva frente a sus adversarios. Algunos de ellos, como EMI o Amazon, anteriormente ya lo habían retirado, lo que supone que el 80% de la música vendida en la actualidad no dispone de DRM.

En cuanto al libro electrónico algunos autores ya han puesto de manifiesto que la utilización de sistemas DRM muy restrictivos se encuentran entre las razones por las que el comercio del mismo está teniendo un despegue más lento de lo que debería. Por otra parte DRM entra en contradicción con los ideales del software libre, ya que da la posibilidad de que los distribuidores especifiquen para qué programas concretos permiten la lectura, y de esta manera discrimina a aquellos usuarios que quieren o deseen utilizar programas de código abierto. Incluso un formato abierto como ePub, ve condicionado su carácter de abierto por el uso del DRM, ya que en el momento que un libro con formato ePub contiene un sistema DRM limita su condición de abierto y libre para depender de las especificaciones del DRM que se esté aplicando.

Pero el aspecto más controvertido es el relativo a la salvaguarda de la intimidad del usuario, ya que hasta ahora la compra de un documento en formato físico no hacia necesaria la identificación del usuario; sin embargo los sistemas DRM implican la necesidad de identificación del cliente para poder rastrear los usos que se hagan de la copia, en algunos casos incluso se vincula a la tarjeta de crédito del comprador del libro.

Una cuestión muy delicada es que los controles son establecidos por empresas privadas basados en lo que se ha denominado “computación fiable”, dejando en manos de éstas datos relativos a qué libros compra un usuario y cómo los utiliza, que en ocasiones pueden dar lugar a malas prácticas pudiendo ser utilizado con fines no éticos. Este aspecto es verdaderamente complejo, ya que con el objetivo de salvaguardar los legítimos derechos de los autores se invade un terreno de uno de los derechos fundamentales como es el de la intimidad, con el agravante de que es ejercido por terceros que pueden vigilar qué leemos y cómo leemos. No hace mucho Amazon tuvo un problema: no disponía de los derechos de autor para el formato digital de los libros 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell, y tras la denuncia de sus propietarios legítimos, se vio en la obligación de retirarlos de los dispositivos de lectura Kindle de sus clientes y a devolverles lo que habían pagado por ellos. Esta manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado mucho que hablar, e incluso se ha dicho que es como si el librero de toda la vida entrara en tu casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería.

Sin embargo eso puede tener aspectos positivos, como lo que se ha denominado DRM social, pues el libro se puede descargar de nuevo de manera gratuita en caso de que se cambie de dispositivo de lectura, o si se ha estropeado o borrado, ya que existe un registro de compradores. En cualquier caso, el fin último es desalentar que el usuario haga una difusión no permitida del libro, ya que a partir de la copia puede rastrearse a quién pertenece el original.  Algunas empresas están experimentando con sistemas alternativos al DRM como incluir en el libro algún cambio de palabra o frase a modo d huella digital que permita identificar de donde ha partido la copia ilegal que se ha puesto en internet. Es el caso del sistema SiDiM desarrollado por la universidad Darmstadt, en Alemania. Su propuesta consiste en añadir marcas de agua únicas a cada ebook vendido. Estas marcas de agua consistirán en un ligero cambio en la puntuación de una frase, o la alteración de una palabra. Este nuevo sistema cambia ligeramente algún signo de puntuación o alguna palabra en todas las copias que se venden, así se puede identificar el origen de cualquier copia pirata.

La empresa Harper-Collins, una de las 5 grandes editoras del mundo, está experimentando con un nuevo sistemallamado Digimarc Guardian Watermarking for Publishing que añade una marca de agua -invisible para el cliente- cada vez que se hace una transacción; esta marca no impide que el usuario haga cualquiera de las acciones que hacía en el formato analógico. Pero cuando la editorial encuentre uno de sus e-books en alguna página pirata, simplemente tendrá que ir a ella para saber quien, y en qué momento exacto se puso en la red. La marca de agua funcionará en prácticamente todos los formatos de ebook existentes, incluyendo pdf, mobi (el compatible con el Kindle de Amazon) y ePub.

En conclusión, el éxito de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los sistemas de protección de los derechos digitales. En este terreno ha sido fundamental el desarrollo del DRM (digital rigths management), que está permitiendo la gestión de los derechos electrónicos con cierta seguridad.

Por otra parte su uso tiene aspectos controvertidos que aún están por resolver de manera satisfactoria en cuestiones de derecho a la intimidad, pues los datos y estadísticas de uso quedan en manos de entidades privadas que pueden hacer algún mal uso de los mismos con fines comerciales o de otro tipo. Hay que recordar que el derecho a la intimidad está por encima del derecho a la propiedad.

Otro aspecto a resolver es lo que se ha denominado uso justo, es decir esas excepciones que establece la ley a la norma común como es el uso para personas discapacitadas, la copia legal con fines de docencia e investigación, además de cuestiones sobre el ámbito de aplicación, pues habitualmente los DRM los establecen empresas estadounidenses sobre contendidos que se comercializan en otros países con legislaciones distintas.