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Los bibliotecarios deben intentar fomentar la lectura

«Siempre he pensado que los bibliotecarios deben intentar fomentar la lectura, no criticarla. Lo que interesa es proporcionarle a la gente una buena experiencia. ¿Quién eres tú para juzgar cuál debe ser esa experiencia?»


ALISON WHEELER, miembro de la Orden del Imperio británico, exdirectora general de las Bibliotecas de Suffolk, activista bibliotecaria y miembro del consejo de administración del Chartered Institute of Library and Information Professionals

Habilidades necesarias para crear programación exitosa en bibliotecas

NILPPA. «Programming Competencies.» Última modificación 2019. Accedido el 3 de abril de 2025. https://nilppa.org/resources/programming-competencies/

La programación efectiva en bibliotecas abarca una amplia gama de habilidades laborales, desde la planificación de eventos hasta el marketing y la elaboración de presupuestos. Se han identificado nueve competencias clave para la programación en bibliotecas, esenciales para producir programas exitosos.

Este listado no tiene la intención de ser exhaustivo, sino un conjunto de objetivos que son enseñables, importantes y actualmente poco instruidos. No todos los trabajadores de bibliotecas necesitarán desarrollar todas estas habilidades, ya que los diferentes tipos de bibliotecas operan en contextos y con misiones distintas.

Publicadas originalmente en 2019, las competencias de programación son dinámicas, y se anticipa que cambiarán a medida que lo haga la profesión bibliotecaria.

Habilidades organizativas
Se trabaja en la gestión eficiente y efectiva del tiempo y los proyectos a múltiples niveles: individualmente, institucionalmente y en colaboración con organizaciones y agencias externas.

Conocimiento de la comunidad
Se trabaja para comprender las comunidades para las que se desarrollan los programas, incluyendo sus necesidades e intereses particulares; construir relaciones respetuosas y recíprocas con miembros y organizaciones de la comunidad; y garantizar el acceso a una amplia variedad de programas para todos los miembros de la comunidad, especialmente aquellos que históricamente han sido desatendidos o enfrentan otras dificultades para acceder.

Habilidades interpersonales
Se trabaja para comunicarse de manera efectiva y apropiada con todas las partes interesadas y audiencias, proporcionando consulta, mediación y orientación durante los programas y en otros contextos relacionados con ellos.

Planificación de eventos
Se trabaja en la planificación, gestión e implementación de eventos que sean apropiados tanto a nivel de desarrollo como cultural para sus audiencias previstas.

Creatividad
Se responde a los desafíos y oportunidades con innovación, flexibilidad y creatividad.

Conocimiento del contenido
Se trabaja para tener suficiente conocimiento sobre el contenido del programa para entregarlo, gestionarlo o evaluarlo, según el rol.

Alcance y marketing
Se trabaja para comunicar información sobre los programas a todos los miembros de la comunidad que podrían asistir o beneficiarse, utilizando una variedad de canales digitales y analógicos de manera cultural y desarrollativamente apropiada.

Habilidades financieras
Se trabaja en la elaboración de presupuestos, la búsqueda de financiamiento y la gestión de las finanzas de un programa o conjunto de programas, a menudo en colaboración con socios externos.

Evaluación
Se trabaja en el uso de herramientas estadísticas y cualitativas para medir la efectividad del programa y su impacto en todas las audiencias de la comunidad, incluyendo las que han sido desatendidas; y se utiliza esta información para mejorar de manera iterativa el desarrollo y la entrega de los programas.

Ella era digital

Ella era digital

A principios de los años 80, España fue testigo de uno de los congresos de lo que en ese entonces era DOCUMAT, hoy conocido como Fesabid. Durante un debate, una bibliotecaria de apariencia tradicional sorprendió a todos al expresar su preferencia por lo digital. A simple vista, era el prototipo de la bibliotecaria clásica: gafas de pasta, moño recogido, falda de tablas gris a cuadros y zapatos de monja con calcetines. Los asistentes la miraron con sorpresa, expectantes de su argumento.

Con calma, la bibliotecaria explicó que, en realidad, prefería los sistemas manuales de fichas a los catálogos automatizados, ya que disfrutaba «usando los dígitos» para buscar libros. Su preferencia no se refería al concepto de digitalización en términos tecnológicos, sino a la experiencia táctil del sistema tradicional: le gustaba sumergirse en la actividad de pasar las fichas con los dedos (digitus en latín), una tarea que para ella representaba la esencia misma del trabajo bibliotecario. En su caso, los «dígitos» eran los dedos, no los bytes, y ese gesto le confería una conexión más profunda con el proceso de búsqueda.

Este contraste entre lo digital y lo manual, aunque irónico, refleja una división generacional que aún hoy persiste en muchos ámbitos profesionales. Mientras que los sistemas de automatización han transformado las bibliotecas, algunas personas, como ella, siguen valorando lo tangible, lo que les permite sentir una relación más directa con el objeto de su trabajo. En su caso, la máquina no podría reemplazar la satisfacción de los dedos recorriendo las fichas, una acción que, para ella, era tan esencial como la información misma.

Resultados de la encuesta sobre el código de ética de la IFLA

​International Federation of Library Associations and Institutions. IFLA Code of Ethics Survey Results. March 31, 2025. https://repository.ifla.org/items/0799a64a-da77-4667-96d4-0650afe7ff6f

Se analiza los resultados de una encuesta sobre el Código de Ética de la IFLA, implementado en 2012. Este código ha servido como referencia para bibliotecarios y ha inspirado el desarrollo de códigos propios en diversas instituciones.

En 2024, la Junta de Gobierno de la IFLA solicitó una revisión de su relevancia y aplicación. Para ello, en 2025 se realizó una encuesta en la que participaron casi 700 bibliotecarios de todo el mundo.

Los principales hallazgos incluyen:

  • La necesidad de adaptar los códigos éticos a factores culturales y locales, además de seguir referencias globales como el de la IFLA.
  • La importancia de las asociaciones y la formación profesional en la difusión de los códigos, aunque su aplicación tiende a ser más orientativa que estricta.
  • Un consenso sobre la relevancia de los temas cubiertos por el código, como el acceso a la información, la privacidad, la neutralidad, el acceso abierto y la responsabilidad social.
  • La percepción de que las responsabilidades éticas han cambiado en ciertas áreas, especialmente en el acceso a la información y la propiedad intelectual.
  • Factores como la tecnología, la política, la economía y la cultura influyen en estos cambios.
  • Sugerencias para ampliar el código, incorporando temas como la sostenibilidad ambiental, la defensa de la profesión y el papel de las asociaciones.

En general, los resultados muestran un compromiso continuo con los principios éticos, pero también la necesidad de adaptarlos a nuevos desafíos.

El Bibliotecario Bibliófago

El Bibliotecario Bibliófago

Mi profesión, decía el bibliotecario bibliofago, es, en cierto modo, una contradicción. Con una mirada seria y calculada, me explicaba, con lujo de detalles, los pormenores del Real Decreto 64/1994, que modificaba el Real Decreto 111/1986, sobre el desarrollo de la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español. Su voz profunda y meticulosa desglosaba cada apartado: «El acto por el que se incoa el expediente deberá describir para su identificación el bien objeto del mismo. En caso de bienes inmuebles, deberá delimitar la zona afectada…».

Mientras yo trataba de comprender la complejidad de sus palabras legales, él, absorto en su propio ritual, arrancaba una pequeña esquina del libro que tenía sobre la mesa. Lo acariciaba como si fuera un objeto preciado, lo redondeaba con sus dedos, formando una bola diminuta que, con una delicadeza desconcertante, llevaba a sus labios. La masticaba lentamente, como si esa pequeña parte del libro tuviera algún tipo de sustancia vital. Su comportamiento era extraño, incluso para un bibliotecario, pero su pasión por los libros no conocía límites. Cada pedazo que consumía parecía darle más energía, como si se alimentara del conocimiento y la historia que estos contenían.

La escena, tan surrealista como perturbadora, me hizo reflexionar sobre el vínculo que los bibliotecarios, en su amor por los libros, pueden llegar a tener con ellos. Mientras algunos los preservan, otros, como él, parecen desear consumirlos de manera simbólica, como si, al hacerlo, pudieran apropiarse del conocimiento de una forma aún más íntima.

Relato corto de Julio Alonso Arévalo

Publicado en https://bibliotecariobibliofago.blogspot.com/

1 de noviembre de 2007

Amor en préstamo de Alicia Matas

Matas, Alicia. Amor en préstamo. 1ª ed. [Barcelona]: Kiwi, 2025. https://www.kiwilibros.com/alicia-matas/595-amor-en-prestamo-9788410479944.html.

Ruby siempre había soñado con ser bibliotecaria, y uno de los principios más importantes de todo bibliotecario es no tener piedad con los morosos. Este principio nunca lo había tenido que aplicar hasta que un profesor ermitaño e insoportable, Gideon Vincent, aparece en su vida para complicarlo todo. Cuando descubre que Gideon tiene cuarenta y tres libros vencidos y no tiene intención de devolverlos, Ruby decide recuperar los libros a toda costa. Esto incluye idear un plan maestro de sabotaje que pondrá a prueba su propio corazón.

Sin embargo, Ruby pronto descubre que tiene más cosas en común con Gideon de lo que pensaba, sobre todo con una profesora estricta y temida que convirtió sus días en la Universidad en un auténtico tormento. Pero, ¿qué podría salir mal? Después de todo, no existía ninguna posibilidad de que Ruby, nuestra intrépida bibliotecaria, terminara enamorándose del profesor moroso. Eso solo ocurría en las comedias románticas, y ella estaba muy lejos de vivir una de ellas.

Fragmentos

«Por todos los bibliotecarios era sabido que el conocimiento humano, a veces un tanto estúpido cuando se lo proponía para según qué ciertas cosas, se ordenaba a través de un sistema de clasificación llamado «CDU». Para los mundanos de a pie, esta sigla hacía referencia a esos números y signos que aparecían en los lomos de los libros y que, seguramente, alguna vez te habrías preguntado para qué servían… regresando a este término, la CDU se podría definir como el método de salvación de los bibliotecarios y también de tortura para los usuarios. Si deseáis mi opinión, creo que estaba diseñada para que tardaras más en encontrar el libro y, por tanto, tuvieras menos ganas de robarlo —si es que eras una persona non grata que robaba libros de una biblioteca—. Si eras de esa clase: por favor, devuélvelos, esos libros jamás serían felices contigo.»

Biblioteca Pública de Ali Smith

Smith, Ali. Biblioteca pública. Traducido por Magdalena Palmer. Barcelona: Nordica, 2024 https://nordicalibros.com/product/biblioteca-publica/

Biblioteca Pública es una novela que aborda temas fundamentales para la sociedad actual, utilizando las bibliotecas como un espejo de las tensiones contemporáneas. Ali Smith logra una obra literaria rica en matices, pero que puede resultar desafiante por su estilo narrativo no convencional. Es un libro que invita a pensar sobre el lugar de la cultura y el conocimiento en un mundo cambiante, al mismo tiempo que reivindica la necesidad de preservar los espacios públicos como lugares de encuentro y reflexión.

Biblioteca Pública de Ali Smith es una reflexión profunda y contemporánea sobre la importancia de las bibliotecas en la sociedad moderna, mientras explora temas de conexión, identidad, memoria y la evolución de lo público en tiempos de crisis. La autora, conocida por su estilo único de narración y su capacidad para mezclar lo real con lo metafórico, nos ofrece en esta obra una meditación literaria sobre cómo los espacios públicos, y en particular las bibliotecas, se convierten en refugios vitales para la comunidad, especialmente en un mundo marcado por el individualismo y el aislamiento.

Una de las principales virtudes de Biblioteca Pública es su forma de explorar la relación simbiótica entre la biblioteca y las personas que la utilizan. A través de personajes diversos y complejos, Smith nos presenta cómo la biblioteca actúa como un punto de encuentro entre distintas realidades, un lugar que preserva la memoria colectiva y personal. La autora no solo celebra el papel de las bibliotecas como lugares de aprendizaje y conocimiento, sino que también aborda su relevancia en tiempos de transformación social y política, un tema muy pertinente dado el contexto actual de inestabilidad global y el declive de lo público en muchos países.

El estilo narrativo de Ali Smith es inconfundible: fragmentado, fluido y a menudo no lineal. A lo largo del libro, los saltos temporales y las voces narrativas multiplicadas generan una sensación de dinamismo y de múltiples perspectivas sobre el mismo tema. Sin embargo, este enfoque también puede ser desafiante para algunos lectores, que tal vez prefieran una estructura más coherente o una mayor claridad en el desarrollo de los personajes. La autora juega con la ambigüedad y la incertidumbre, lo que puede hacer que algunas partes de la novela se sientan dispersas o difíciles de seguir, aunque también agrega una capa de profundidad que invita a la reflexión.

Otro aspecto destacado de Biblioteca Pública es su crítica velada a la precariedad del sistema público y cultural en muchos países. Smith utiliza la biblioteca como un microcosmos de lo que está en juego cuando las instituciones públicas son desmanteladas o subfinanciadas. La obra pone de relieve el valor de estos espacios no solo como guardianes de la información, sino también como símbolos de resistencia ante un mundo cada vez más privatizado y deshumanizado.

FRAGMENTO de Ali Smith, Biblioteca pública y otras historias

«Creo que las bibliotecas son esenciales para una democracia informada y participativa, y que por ello existe una guerra ideológica contra ellas a través de recortes y cierres, privando a individuos y comunidades de su derecho al conocimiento y a convertirse en sus propios términos».

«Como las bibliotecas siempre han formado parte de cualquier civilización, no son negociables. Forman parte de nuestra herencia».

«Hola. Este libro te desea lo mejor. Te desea el mundo. Te desea un lugar cálido, seguro, bien iluminado, reflexivo, libre, abierto a todo el mundo, donde estarás rodeado de libros y de todas las formas posibles de leerlos. Te desea ferocidad y determinación si alguien o algo amenaza con quitarte el libre acceso al lugar, al espacio, al tiempo, al pensamiento, al conocimiento. Te desea bibliotecas, interminables bibliotecas públicas».

«Este mismo libro en manos de un desconocido, medio conocido. Esos lectores, almas gemelas, casi amigos. Estás en transición; estás en el umbral. La biblioteca es el lugar que te atrapa. Oro puro. – Jackie Kay»

«Las bibliotecas han sido una parte esencial de mi vida y de mi trabajo durante setenta y cinco años. En mi infancia (nací en 1932) solo estaba permitido inscribirse en la biblioteca a partir de los siete años. En 1939 lo hice con gran sensación de respeto y emoción. En 1949, a los diecisiete años, acabé la secundaria y empecé a trabajar y formarme como bibliotecaria, y finalmente me jubilé en 1996, tras cuarenta años de servicio. Durante todo ese tiempo fui testigo del valor y la necesidad de las bibliotecas para toda la población.» Pat Hunter

«Democracia o lectura, democracia del espacio: nuestra tradición de biblioteca pública, dondequiera que vivamos en el ancho mundo, nos fue increíblemente duramente ganada por las generaciones que nos precedieron y debe ser protegida, no sólo por nosotros mismos, sino en nombre de todas las generaciones que nos sucedan».

«En otros lugares no hay teléfonos móviles. En otros lugares el sueño es profundo y las mañanas maravillosas. En otros lugares el arte es infinito, las exposiciones son gratuitas y las galerías están abiertas las veinticuatro horas del día. En otros lugares el alcohol es una broma que a todo el mundo le hace gracia. En otros lugares todo el mundo es tan acogedor como lo sería si volvieras a casa después de mucho tiempo fuera y te echaran mucho de menos. En otros lugares nadie te para por la calle y te pregunta si eres católico o protestante, y cuando respondes que no, que soy musulmán, te preguntan si eres católico o protestante. En otros lugares no hay religiones. En otros lugares no hay fronteras. En otros lugares nadie es un refugiado o un solicitante de asilo cuya valía puede ser decidida por un gobierno. En otros lugares nadie es algo sobre lo que pueda decidir nadie. En otros lugares no hay ideas preconcebidas. En otros lugares se corrigen todos los errores. En otros lugares los supermercados no son nuestros dueños. En otros lugares usamos las manos como vasos y los ríos están limpios y son potables. En otros lugares las palabras de los políticos alimentan el corazón. En otros lugares los charlatanes son conocidos por su sabiduría. En otros lugares la historia ha sido amable. En otros lugares, nadie diría jamás las palabras «que vuelva la pena de muerte». En otros lugares, las tumbas de los muertos están vacías y sus espíritus vuelan sobre las ciudades en formaciones instintivas y cambiantes que asombran a la vista. En otros lugares, los poemas anulan el encarcelamiento. En otros lugares hacemos el tiempo de otra manera. Cada vez que viajo, me dirijo hacia él. Cada vez que vuelvo a casa, lo busco»

La biblioteca de Kensal Rise, construida por suscripción pública en un solar donado por el All Souls College de Oxford, fue ceremoniosamente inaugurada por Mark Twain en el año 1900. El Ayuntamiento de Brent la clausuró en 2011 y la vendió a una promotora llamada Platinum Revolver. Durante los cuatro años siguientes, la presión pública para salvar y proteger la biblioteca fue tan intensa que los constructores que están convirtiendo el espacio en pisos (Uplift Property, cuyo eslogan es «hogares para hacerte feliz») se han visto obligados a elaborar unos planos de reurbanización que incluyen tanto espacio público como espacio destinado a una biblioteca.

Recuerdo las bibliotecas de barrio

«Recuerdo las bibliotecas de barrio fundadas por hombres pobres e idealistas que, con grandes esfuerzos, luego de todo un día de trabajo, aún tenían ánimo para atender cariñosamente a los chicos, ansiosos de fantasías y aventuras. Desde mi modesto cuartito de la calle 61, me embargaba hacia los mundos de Salgari y de Julio Verne; así como más tarde me recreé en las grandes creaciones del romanticismo alemán: Los bandidos de Schiller, Chateaubriand, el Goetz Von Berlichingen, Goethe…»

ERNESTO SABATO
Antes del fin

La posible desaparición de los bibliotecarios en un mundo cada vez más automatizado y digitalizado

Gaping Void. The Day the Librarians Disappeared. Institute of Museum and Library Services, 2025. Accessed March 18, 2025. https://media.gapingvoid.com/imls-ebook/full-view.html

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«The Day the Librarians Disappeared» de Gaping Void es una obra visual que aborda el impacto de la automatización y las tecnologías emergentes en las bibliotecas y el trabajo de los bibliotecarios. A través de ilustraciones y textos, este libro muestra una reflexión sobre la posible desaparición de los bibliotecarios en un mundo cada vez más automatizado y digitalizado.

«El día que desaparecieron los bibliotecarios».

No podía creer lo que estaba escuchando. Quiero decir, sí, conocía todos los estereotipos y quejas típicas, pero si era cierto que las bibliotecas escolares y sus bibliotecarios habían desaparecido, ¿qué significaría eso? ¿Y por qué habían desaparecido en primer lugar? Tenía que llegar al fondo de esto. Mientras me giraba para regresar a mi computadora y comenzar a investigar, una estudiante me detuvo. “¿Puedes ayudarme con mi tarea? Llegué temprano para imprimir algo, pero no pude entrar a la biblioteca. No tenemos impresora en casa.”

“Claro,” le dije. “Busquemos un lugar donde puedas imprimirlo.”

Justo en ese momento sonó la primera campana y los estudiantes y profesores estaban todos alborotados mientras se dirigían a sus aulas. Le prometí a la chica que imprimiría su documento si podía compartirlo conmigo digitalmente.

“No puedes llegar tarde, ¡apúrate!” le insistí.

“Pero no sé tu nombre y tú no sabes el mío,” dijo. “¿Cómo me vas a encontrar? De todas formas, gracias, ya me las arreglaré,” dijo mientras se apresuraba hacia la clase.

Entonces me di cuenta de que tenía razón. Solo conocía a una fracción de los chicos en esta escuela. El bibliotecario conocía a todos. Y dado que la mayoría de los estudiantes pasaban varios años aquí, la biblioteca era un lugar donde muchos niños sentían que pertenecían. “No va a ser bueno cuando los estudiantes se enteren,” pensé para mí misma.

Y, efectivamente, no lo fue.

EL TIEMPO LO DIRÁ

Pasaron las semanas y traté de ayudar tanto como pude. Primero, hice un inventario de todos los libros en las aulas de la escuela y elaboré una lista de lo que quedaba. Fue tedioso, pero tenía que haber una manera para que los profesores compartieran recursos y orientaran a los estudiantes hacia los libros que podrían querer leer. En segundo lugar, traté de recuperar nuestras bases de datos en línea, y las docenas y docenas de suscripciones a libros electrónicos, periódicos, tecnologías adaptativas, etc. ¡No tenía idea de que teníamos tantos recursos electrónicos! Pensaba que las bibliotecas solo eran libros de papel y enciclopedias desactualizadas. No pasaron ni unos pocos días de intentar entenderlo todo antes de darme cuenta de que este proyecto tendría que esperar para otro día.

Por ahora, los estudiantes necesitaban mi atención.

Necesitaban ayuda con sus portátiles, sugerencias de lectura e investigación, y querían hablar sobre cosas entre ellos y conmigo. Finalmente convencí a la administración para que al menos abriera el espacio de la biblioteca para que los estudiantes pudieran estudiar, leer y concentrarse. ¿Pero adivinen quién tuvo que supervisar? Yo y mi gran boca. Esto no era sostenible. Necesitaba ayuda.

Hice una invitación a cualquier estudiante, miembro del profesorado, administración, padres y voluntarios de la comunidad que quisieran ayudar a llevar la carga mientras descubríamos qué había pasado con los bibliotecarios. Nos reunimos en el espacio vacío que, para ese momento, era una mezcla de objetos perdidos y encontrados, libros tirados por el suelo y bandejas de almuerzo vacías. Claramente, a los estudiantes les encantaba estar allí, pero el lugar necesitaba algo de cariño. Dividimos la lista que habíamos ideado y decidimos reunirnos nuevamente en dos semanas.

El equipo de profesores asumió la tarea de desarrollar un currículo para enseñar ciudadanía digital. Pensaron que no sería tan difícil incorporarlo, pero como pronto descubrieron, enseñar a los estudiantes cómo ser seguros, responsables, perspicaces y astutos en el uso de los medios en línea, iba a requerir más tiempo del que tenían para ajustarlo a su propio currículo. Además, el Consejero y el Oficial de Recursos Escolares tenían las manos llenas con los problemas socioemocionales derivados del uso irresponsable de la tecnología.

La administración y la oficina principal se ofrecieron como voluntarios para cubrir el espacio de la biblioteca antes de la escuela y durante el almuerzo. Parecía que muchos estudiantes dependían de este espacio, en el corazón de la escuela, como un refugio acogedor y una comunidad segura para estudiar, leer, relajarse y colaborar con sus compañeros. Para algunos, no había otro lugar donde encontrarse durante el día. Durante las dos semanas de supervisión extra, el personal de la oficina y los administradores se agotaron, pero también vieron lo importante que era para cada estudiante ser conocido, realmente conocido, por los adultos en sus vidas. Se comprometieron a buscar fondos para empezar a reemplazar algunos de los materiales y cubrir la supervisión de la biblioteca a largo plazo.

Algunos miembros de la comunidad, preocupados de que la desaparición de la biblioteca llevara a tasas de alfabetización más bajas y, por lo tanto, a una percepción negativa más amplia de la comunidad, se ofrecieron como voluntarios para atender la biblioteca después de la escuela. Iniciaron un programa extracurricular para apoyar a los estudiantes con dificultades, y algunos clubes basados en los intereses de los estudiantes. Incluso algunas personas se presentaron para ofrecer ayuda con las tareas durante el día escolar. Aunque fue un gesto noble, al final de la primera semana, la mitad de los miembros de la comunidad estaban tan agotados que dejaron de asistir, y para la segunda semana solo quedaba una persona. Estoy bastante segura de que esto ocurrió porque todos los estudiantes también dejaron de venir.

NECESITAMOS UN BIBLIOTECARIO

Después de que pasaron las dos semanas, nos reunimos para ver hacia dónde íbamos a partir de ahí. Los padres trajeron cajas de libros que habían comprado ellos mismos y los pusieron sobre la mesa. Esto, combinado con algunas donaciones de mini-bibliotecas por toda la ciudad, y los pocos títulos acordados que compramos con los 278 dólares que recaudé, era una oferta modesta. Agradecí a todos por su apoyo y esfuerzos, pero todos coincidimos en que esto también era insuficiente. Había más en una biblioteca de lo que pensábamos.

Con las últimas horas de esa tarde del viernes, hicimos una lluvia de ideas sobre todas las cosas que pensábamos que necesitaríamos en una persona para poder recuperar la biblioteca escolar…

BIBLIOTECARIO, LA LISTA

Un Campeón de la Comunidad de este lugar.
Alguien que pueda crear un espacio que sea un centro de la comunidad para dar la bienvenida y conectar con cada persona que se acerque.
Alguien que fomente un espacio para el descubrimiento… incluso si está lleno de energía y bullicio enfocados.
Un Consultor y Conector.
Alguien que se asocie con y empodere a los padres para navegar las dificultades de criar hijos en una era digital.
Alguien que hable sobre ideas y les dé nueva energía y vida.
Alguien que pueda proporcionar equidad y acceso para todos, especialmente para aquellos que tienen menos al principio.
Un Defensor y Guía.
Alguien que pueda ser un compañero de diálogo con lectores fuertes.
Alguien a quien hacer preguntas y escuchar.
Alguien que le dé a los estudiantes propiedad, liderazgo y una puerta abierta.
Alguien que reconozca talentos y avive la llama.
Alguien que ayude a los niños desorganizados y desinteresados a convertirse en estudiantes y aprendices de por vida.
Alguien que escriba una carta de recomendación.
Alguien que llegue a las familias desatendidas a través de apoyo específico para sus hijos.
Alguien que resalte las noticias positivas sobre la escuela y la comunidad.
Alguien que ayude a los estudiantes a completar solicitudes de universidad y becas, por primera vez, o por décima vez.
Alguien que descubra qué hará que un niño lea, escriba e investigue, mucho después de ser un estudiante.

Un Especialista Digital
Alguien que pueda hacer que el compartir y discernir información sea eficiente y efectivo.
Alguien que modele e integre la aplicación de nuevas tecnologías para el aprendizaje.
Alguien que enseñe a los estudiantes a buscar y filtrar información relevante para su propósito y audiencia.

Un Maestro Experimentado y Experto
Alguien que, como socio docente, conecte a los colegas con nuevos recursos, tecnologías y entre ellos.
Alguien que ahorre tiempo a los profesores encontrando y compartiendo recursos.
Alguien que apoye a los profesores y abogue por ellos.
Alguien que cree experiencias de aprendizaje emocionantes.
Alguien que prepare a los estudiantes para la escritura y la investigación a nivel universitario.
Alguien que ayude a los estudiantes a aprender a ver todos los lados de un tema.

Un Guardián y Curador de la información y los recursos
Alguien que pueda proteger, guardar, compartir y curar los recursos y tecnologías que contienen nuestra información y literatura colectiva.
Alguien que pueda prevenir la homogeneización de los materiales de lectura, ampliando la profundidad del pensamiento.
Alguien que pueda tomar una habitación llena de libros y convertirla en algo más que… una habitación llena de libros.
Alguien que encuentre todo tipo de recursos y respuestas a todo tipo de preguntas.
Alguien que pueda señalar lo que está disponible, un filtro para lo que es importante/preciso, y un defensor para llegar a conclusiones de calidad (investigación).
Alguien que pueda ayudar a los estudiantes a encontrar, acceder y evaluar información para la universidad, la carrera y la vida.
Alguien que proporcione suministros que puedan acceder y usar fácilmente.
Alguien que proporcione libros con personajes con los que los estudiantes se puedan relacionar.
Alguien que seleccione los mejores recursos para evitar una sobrecarga de opciones.
Alguien que pueda encontrar un audiolibro para acompañar la versión impresa de un lector con dificultades.

Probablemente había mucho más, pero decidimos que era mejor empezar a buscar a alguien que pudiera encargarse de esto antes de que pareciera aún más imposible encontrarlo. Después de todo lo que habíamos pasado, solo en dos semanas, no fue difícil convencer a los líderes de la escuela de proteger la financiación necesaria para que nuestras bibliotecas escolares prosperaran. No fue hasta que se fueron que realmente entendimos todo lo que los bibliotecarios aportaban a nuestra escuela.

EL FIN

Han pasado años desde aquel tiempo de incertidumbre. Los bibliotecarios nunca regresaron. Hubo mucha introspección y desesperación. Buscamos y buscamos a alguien especial para encargarse de nuestra biblioteca, pero aquellos con las habilidades y temperamento únicos, conocimiento y pasión, eran difíciles de encontrar. Las cosas se pusieron tan graves que me ofrecí como voluntaria por el bien de nuestros estudiantes. No había forma de que pudiera estar a la altura de todo, pero tomé un día a la vez, ajustándome, aprendiendo y haciendo lo que era correcto para los niños cada día. Tuve que reinventarme, ya que la profesión, la tecnología, las necesidades e intereses de los estudiantes también cambiaron.

Sin embargo, hubo algo que nunca cambió. La necesidad de saber y crecer.

Hemos perdido nuestras bibliotecas antes. Estoy comprometida a asegurarme de que nunca vuelva a suceder.

Sra. Alexandria
Bibliotecaria

Imagen social de los bibliotecarios en la literatura, el cine, los cómics y los videojuegos

Everett, Joshua. “Top 15 Librarians in Pop Culture!The Sheridan Libraries Blog (blog), March 7, 2025. https://blogs.library.jhu.edu/2025/03/top-15-librarians-in-pop-culture/

El artículo Top 15 Librarians in Pop Culture! de Joshua Everett destaca la presencia de bibliotecarios en la literatura, el cine, los cómics y los videojuegos, mostrando cómo estos personajes han sido fundamentales en el desarrollo de historias. Aunque a menudo aparecen en papeles secundarios, su función es clave para proporcionar información esencial o servir como guías del conocimiento.

El estereotipo del bibliotecario ha evolucionado con el tiempo. Desde figuras sabias y guardianes del saber en la literatura clásica hasta personajes misteriosos, excéntricos o incluso sensuales en el cine y la televisión, los bibliotecarios han sido representados de múltiples maneras. Un ejemplo icónico es Rupert Giles de Buffy, cazavampiros, quien encarna el papel del mentor erudito que equilibra lo académico con lo sobrenatural. Otro caso es la bibliotecaria de La Momia (1999), Evelyn Carnahan, quien desafía la imagen tradicional al ser una aventurera y erudita a la vez. En el ámbito de la animación, Lisa Simpson de The Simpsons representa la curiosidad intelectual desde una edad temprana, reforzando la importancia del conocimiento en la cultura popular.

BibliotecarioDe dónde los conocesRazón de la fama
Rupert GilesBuffy, cazavampiros (Película, 1992; Serie de TV, 1997-2003)Lucha contra las fuerzas vampíricas del mal.
The LibrarianMundodisco de Terry Pratchett (Serie de novelas, 1983-2015)Bibliotecario orangután interdimensional y tecladista de rock.
Barbara Gordon, a.k.a. Batgirl y OracleDC Comics (Cómic, 1967-presente)Lucha contra el crimen junto al caballero oscuro, Batman.
Evelyn CarnahanLa momia (Película, 1999)Como bibliotecaria y egiptóloga, Evelyn ayuda a derrotar a la momia, Imhotep.
Madam PinceHarry Potter (Novelas, 1997-2007)Bibliotecaria de Hogwarts, conocida por su estricta administración de la biblioteca.
Tammy Swanson, a.k.a. Tammy TwoParks and Recreation (Serie de TV, 2000-15)La malvada exesposa de Ron Swanson, a veces llamada “punk ass book jockey”.
Mary Hatch Bailey¡Qué bello es vivir! (Película, 1946)Hace que la bibliotecología parezca un destino peor que la muerte.
Ghost LibrarianCazafantasmas (Película, 1984)Silencia a los usuarios y desata una epidemia de fantasmas en la ciudad de Nueva York.
AtozStar Trek (Serie de TV, 1966-69)Salva a los habitantes del planeta Sarpeidon de la destrucción.
Mike HanlonIt de Stephen King (Novela, 1986)Reúne al “Club de los Perdedores” para luchar contra Pennywise, el payaso.
Mira RomaineStar Trek (Serie de TV, 1966-69)Bibliotecaria a bordo del USS Enterprise, transfiriendo equipo a Memory Alpha, la Biblioteca Central de la Federación.
Romney WordsworthThe Twilight Zone (Serie de TV, 1959-64)En el episodio titulado “The Obsolete Man”, un bibliotecario es considerado obsoleto y condenado a muerte por un dictador autoritario. Curiosamente, Wordsworth es interpretado por Burgess Meredith, quien también interpretó a Henry Bemis, un adicto a los libros, en el clásico episodio de The Twilight Zone, “Time Enough at Last.”
Alicia HullStorm Center (Película, 1956)Interpretada por Bette Davis, Hull es rechazada por su ciudad por negarse a retirar libros “objetables” de la biblioteca.
Stuart GoodsonThe Public (Película, 2018)Interpretado por Emilio Estevez, Goodson defiende a los usuarios sin hogar de la Biblioteca Pública de Cincinnati. Ironicamente, Estevez es bien conocido por su papel en The Breakfast Club, donde es enviado a la biblioteca como castigo. Aparentemente, él vio la luz.
Marian ParooThe Music Man (Musical, 1957; Película, 1962)Descubre las mentiras de un estafador antes de enamorarse de él. ¡Vaya!

Más allá de los personajes, la biblioteca en sí misma ha sido retratada como un espacio místico, un refugio del saber o un portal a otros mundos. La Biblioteca de Doctor Who o la de El nombre del viento. de Patrick Rothfuss son ejemplos de lugares llenos de secretos y poder. La popularidad de los bibliotecarios en la cultura pop refleja el valor que la sociedad sigue otorgando a la información y el aprendizaje.

Este análisis se enmarca en una tendencia más amplia de representación de los bibliotecarios en la ficción. Según la American Library Association, la imagen del bibliotecario en la cultura pop ha sido un factor clave para atraer nuevas generaciones a la profesión, rompiendo estereotipos y mostrando su relevancia en un mundo digitalizado.