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Todavía hay pensadores que creen que todo conocimiento debe ajustarse al de un libro

Cuando los árabes tomaron Alejandría y le preguntaron al califa Omar qué hacer con la biblioteca, Omar respondió: «Si los libros coinciden con el Corán, no son necesarios y pueden quemarlos. Si no coinciden con el Corán, son peligrosos y pueden quemarlos». Todavía hoy existen pensadores al estilo de este Omar, pensadores que creen que todo conocimiento debe ajustarse al de un libro: la Biblia, y se niegan a permitir que se conciba el menor error en él.

ISAAC ASIMOV
En una entrevista de Bill Moyers

No podía encontrar en la biblioteca el libro que estaba buscando y que necesitaba leer

«No podía encontrar en la biblioteca el libro que estaba buscando y que necesitaba leer. Tenía una vaga idea de lo que debía ser, pero no lo hallaba entre los libros. Entonces decidí escribir Pedro Páramo. Fue una historia paralela. No pude escribir directamente ese libro, sino que, mientras lo pensaba, iba escribiendo los relatos de El llano en llamas, para habituarme. Luego, años después, ya apareció Pedro Páramo.»

Juan Rulfo

Lo que buscas está en la biblioteca de Michiko Ayoama

Aoyama, M. What you are looking for is in the library. Penguin 2023

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Una novela poética y coral que celebra el poder de los libros y la importancia que un oyente atento puede tener en el destino de cada uno de nosotros. Hombres o mujeres, jóvenes o mayores, empleados o jubilados… están en la encrucijada de sus vidas. Y a cada uno, el misterioso bibliotecario le ofrece un libro totalmente inesperado, lejos del que creían haber venido a buscar. Una novela japonesa contemporánea sobre la toma de decisiones y la magia de disponer del libro adecuado en el momento oportuno.

Poca gente lo sabe, pero en el corazón de Tokio hay una pequeña biblioteca comunitaria, y allí trabaja la imponente señora Sayuri Komachi, de piel blanca como la nieve y con un moño fijado con un broche de flores. Dicen que teclea en su ordenador a una velocidad asombrosa. En sus ratos libres, con aguja y lana, construye con cariño pequeñas figuras de fieltro que regala a los lectores: puede ser un avioncito o un cangrejo, una cuchara o una flor. También se dice que hace la misma pregunta a todo el que entra en la biblioteca: «¿Qué buscas?».

Su voz tiene un extraño magnetismo, que lleva a los usuarios a confesarle sus sueños más secretos. Se van con una lista de libros, donde siempre hay un título inesperado. Después, cuando lo leen, descubren puertas y ventanas donde antes sólo veían muros, encuentran desvíos donde antes sólo veían obstáculos.

Lo que buscas está en la biblioteca, la novela de la premiada periodista Michiko Ayoama, nos presenta las historias de varios personajes cuyos destinos están conectados por hilos casi invisibles. En ellos repasamos nuestra propia historia, nuestros deseos insatisfechos. Y, como ellos, nos damos cuenta de que los libros son mágicos, tienen el poder de abrir nuevos caminos. En capítulos entrelazados, cinco visitantes muy diferentes de la biblioteca relatan los sorprendentes giros de su destino tras conocer a Sayuri. Tomoka, que, engullida por la vida de la ciudad, ha perdido su serenidad; con Ryō, que tiene un sueño, pero espera eternamente el momento adecuado para realizarlo. Luego están Natsumi, que ha visto cómo su carrera se ha estancado tras su embarazo y ya no tiene fuerzas para luchar por recuperar lo que ha perdido; e Hiroya, demasiado centrado en sí mismo para aprovechar nuevas oportunidades.

Todos se encuentran en una encrucijada en sus vidas o carreras; la conversación con el bibliotecario es una experiencia que cambia la vida de cada uno. Porque al fin y al cabo, como dice Borges, «el libro es una de las posibilidades de felicidad que tenemos los humanos».

Aún no está traducida al castellano. El titulo en francés es «La Bibliothèque des rêves secrets», «Finché non aprirai quel libro» en italiano, en holandes QDe bibliotheek van geheime dromen», «O Que Procuras Está na Biblioteca» en portugués

El valor de la biblioteca pública para la cantante Patti Smith

Patti Smith reading at Middle Earth Books, Philadelphia, circa 1972

Patti Smith, apodada «la madrina del punk», fue reconocida mundialmente con su álbum de debut Horses (1975), con el que trajo un punto de vista feminista e intelectual a la música punk y se convirtió en una de las artistas más influyentes de la música rock. En El año del Mono, la cantante Patti Smith relata cómo la biblioteca de su infancia en el oeste profundo alimentó su vida interior, cultivando el terreno de su futuro.

«Todos los sábados iba a la biblioteca a elegir mis libros de la semana. Una mañana de finales de otoño, a pesar de las amenazantes nubes, me abrigué y caminé como siempre, pasando por los huertos de melocotones, la granja de cerdos y la pista de patinaje hasta la bifurcación del camino que llevaba a nuestra única biblioteca. La vista de tantos libros nunca dejaba de excitarme, filas y filas de libros con lomos multicolores. Aquel día pasé un tiempo desmesurado eligiendo mi montón de libros, con un cielo cada vez más ominoso. Al principio, no me preocupaba, ya que tenía las piernas largas y caminaba bastante rápido, pero luego se hizo evidente que no había forma de vencer a la inminente tormenta. El frío aumentó, los vientos se intensificaron, y a continuación cayeron fuertes lluvias y granizo. Deslicé los libros bajo mi abrigo para protegerlos, me quedaba un largo camino por recorrer; pisé charcos y pude sentir el agua helada impregnando mis calcetines en los tobillos. Cuando por fin llegué a casa, mi madre sacudió la cabeza con simpática exasperación, me preparó un baño caliente y me hizo ir a la cama. Me enfermé de bronquitis y me perdí varios días de clase. Pero había valido la pena, porque tenía mis libros, entre ellos El mago de Oz, La magia en la Edad Media  y El perro de Flandes. Libros maravillosos que leí una y otra vez, y a los que sólo podía acceder a través de nuestra biblioteca.»

Smith, Patti. El año del Mono, Lumen, 2020.

Entre la vida y la muerte hay una biblioteca

«Entre la vida y la muerte hay una biblioteca, y dentro de esa biblioteca, las estanterías son eternas. Cada libro ofrece una oportunidad de probar otra vida que podrías haber vivido. Para ver cómo serían las cosas si hubieras tomado otras decisiones… ¿Habrías hecho algo diferente, si tuvieras la oportunidad de deshacer tus arrepentimientos?»

Matt Haig, «La biblioteca de medianoche»

Mi primer recuerdo (de bibliotecarios)

MI PRIMER RECUERDO (DE BIBLIOTECARIOS)

Este es mi primer recuerdo:
Una gran sala con pesadas mesas de madera que se asentaban sobre un chirriante
suelo de madera
Una línea de sombras verdes -luces de banco- en el centro
Sillas de roble pesadas que eran demasiado bajas o tal vez yo era simplemente
demasiado bajo
para sentarme a leer
Así que mi primer libro siempre fue grande

En el vestíbulo, subiendo cuatro escalones, había un escritorio semicircular
A la izquierda el catálogo de tarjetas
A la derecha, los periódicos cubiertos por lo que parecía
un estante para colchas
Las revistas sobresalían de la pared

La sonrisa de bienvenida de mi bibliotecaria
La expectación en mi corazón
Todos esos libros – otro mundo – esperando
en la punta de mis dedos.

Nikki Giovanni

Quevedo viajaba con una biblioteca portátil de más de cien tomos

QUEVEDO VIAJABA CON UNA BIBLIOTECA PORTÁTIL DE MÁS DE CIEN TOMOS

«Saliendo de la Corte para ir a la Torre de Juan Abad o a otra parte, y en todos los viajes que se le ofreciero[n], (Quevedo) llevaba un museo portátil de más de cien tomos de libros de letra menuda […] Fue tan aficionado a los libros, que apenas salía alguno cuando luego le compraba (4).»

(4) Tarsia, Vida, pp. 34-35. Añade Tarsia que el escritor llegó a poseer más de cinco mil volúmenes, aunque tras su muerte no aparecieron más que unos dos mil. Sobre la biblioteca de Quevedo puede verse Maldonado, 1975, p. 414.

PABLO A. DE TARSIA
Vida de don Francisco de Quevedo y Villegas … (1663).

La biblioteca es un lugar apacible

En la biblioteca

Hay un libro llamado
“Diccionario de Ángeles”.
Nadie lo ha abierto en cincuenta años,
lo sé, porque cuando lo abrí
sus tapas crujieron, las páginas
se derrumbaron. Allí descubrí

que los ángeles habían sido una vez tan numerosos
como especies de moscas.
El cielo al ocaso
solía estar espeso de ellos.
Había que agitar las manos
para mantenerlos apartados.

Ahora el sol brilla
a través de las altas ventanas.
La biblioteca es un lugar apacible.
Ángeles y dioses se apilaban
en libros oscuros no abiertos.
El gran secreto está
en algún estante junto al cual la Srta. Jones
pasa todos los días en sus rondas.

Ella es muy alta, de modo que mantiene
su cabeza inclinada como si escuchara.
Los libros están susurrando.
Yo no oigo nada, pero ella sí.

CHARLES SIMIC
Poema nº 8: «En la biblioteca» de Charles Simic
(De “Gods and Devils”, 1990)

Bibliófilo – Ilustración en acuarela, Grabado de arte, Giclee, Libros, Biblioteca, Estanterías, Acogedor, Libresco

Los libros son porciones de felicidad


«Los libros son porciones de felicidad, incluso los más tristes o los más aterradores pueden prestarte recuerdos que dibujarán una sonrisa en tu rostro. Los libros son tarde de invierno frente a una chimenea; mañanas de primavera en un parque; vacaciones de verano en una playa; paseos en otoño haciendo crujir las hojas bajo los pies.

Además, huelen bien. ¡Qué demonios, es el mejor olor del mundo! Por eso no entiendo cómo las grandes perfumerías aún no han intentado explotar sus posibilidades de mercado. Qué amante de la lectura tradicional no querría un suavizante para ropa con fragancia a libro nuevo. Una loción con notas de tinta y papel reciclado. Un ambientado con aroma a texto antiguo. Esencia de primera edición. Desodorante con olor a biblioteca…»

MARÍA MARTÍNEZ
Tu y otros desastres naturales

Sobre el carácter sagrado de las bibliotecas públicas en las palabras de Ursula K. Le Guin

Ursula K. Le Guin (21 de octubre de 1929-22 de enero de 2018) en un discurso pronunciado en 1997 para celebrar la renovación de la Biblioteca del Condado de Multnomah en Portland, Le Guin escribió

«Una biblioteca es un punto focal, un lugar sagrado para una comunidad; y su carácter sagrado es su accesibilidad, su carácter público. Es el lugar de todos.»

Después de un afectuoso viaje en el tiempo por las bibliotecas que han formado parte de su vida, Le Guin considera el regalo universal de la biblioteca pública gratuita:

«El conocimiento nos hace libres, el arte nos hace libres. Una gran biblioteca es la libertad.»

[…]

«Sumergirse en el océano de las palabras, vagar por los amplios campos de la mente, escalar las montañas de la imaginación. Al igual que el niño en el Carnegie o el estudiante en Widener, esa era mi libertad, esa era mi alegría. Y lo sigue siendo.

Esa alegría no debe venderse. No debe ser «privatizada», convertida en otro privilegio para los privilegiados. Una biblioteca pública es un bien público.

Y esa libertad no debe verse comprometida. Debe estar disponible para todos los que la necesiten, y eso es todo el mundo, cuando la necesiten, y eso es siempre.