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La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

Publicado en Marzo 27, 2015 por julio

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Hoy hemos unidos nuestros dos programas en uno solo. Planeta Biblioteca y Con la música a otra parte, porque hemos dedicado nuestro programa a tres de nuestras grandes pasiones: la música, la radio y la profesión a través de un elenco de canciones que nos hablan de libros, bibliotecas y bibliotecarios.

Te quedarás sorprendido con los temas tan bellos que hablan sobre nuestra profesión. No te pierdas este programa.Y como iniciamos las vacaciones os dejo esta propuesta y algunas otras en un tono más ludico, aquí tenéis algunos de nuestros últinmos programas.

Tags: Canciones, Imagen profesional, Musica, Pop, Radio, Rock

Los mejores libros sobre Bibliotecas y Bibliotecarios

 

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We Love Libraries! The Best Books about Libraries and Librarians
By Caitlin Kleinschmidt | Tuesday, April 14, 2015

Oir Podcast

La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock
La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

1. The Historian / by Elizabeth Kostova

Una noche, explorando la biblioteca de su padre, una joven encuentra un libro antiguo y un alijo de cartas amarillentas. Las cartas están dirigidas a “Mi sucesor”, a partir de aquí la protagonista se sumergen en un mundo que nunca soñó, un laberinto donde los secretos del pasado de su padre y el misterioso destino de su madre se conectan a un mal inconcebible escondido en las profundidades de historia.

2. La sombra del viento / Carlos Ruiz Zafón

En la Barcelona de la Guerra Civil Española, Daniel, hijo de un librero de anticuario, encuentra en el “Cementerio de los Libros Olvidados”  un misterioso libro titulado “La sombra del viento”  den Julián Carax. Pero cuando comienza a buscar otras obras del autor, su búsqueda, aparentemente inocente, abre una puerta en uno de los secretos más oscuros de una historia épica de asesinato, locura y el amor condenado.

3. La mujer del viajero en el tiempo / Audrey Niffenegger

Esta historia de amor poco tradicional es la historia de Henry DeTamble, un bibliotecario aventurero apuesto que, involuntariamente, viaja a través del tiempo, y Clare Abshire, un artista cuya vida tiene un curso secuencial natural. Entre ellos se desata un apasionado romance que va más allá de las circunstancias espacio-temporales.

4. El nombre de la rosa / Umberto Eco

El año es 1327 algunos franciscanos en una rica abadía italiana son sospechosos de herejía, y el hermano Guillermo de Baskerville llega a investigar el asunto. Pero su delicada misión de repente se ve ensombrecidapor una serie de muertes extrañas que siguen el desarrollo del libro de Apocalipsis.

5. Posesión / A. S. Byatt

Esta es la historia de una pareja de jóvenes estudiosos que investigan la vida de dos poetas victorianos. A medida que se descubren sus cartas, diarios y poemas, y rastrean sus movimientos a través de sesiones de espiritismo. La accoión se inicia en Londres y termina en la “Costa de hadas encantadas” de Bretaña, allí surge un misterio intelectual y una historia de amor.

6. Matilda / Roald Dahl

Obligada a soportar a unos padres crueles y distantes, Matilda se refugia en su amor por la lectura. Ella espera que en la escuela sea diferente, pero tiene que enfrentarse a la señorita Trunchbull. Cuando es atacada por la señorita Trunchbull de pronto descubre que tiene un notable poder con el que luchar.

7 Una dulce locura: bibliófilos, bibliomanos, y la pasión eterna por los libros / Nicholas A. Basbanes

Escrito antes de la aparición de Internet, pero muy actual para el lector moderno, Una dulce locura captura ese último momento en el tiempo cuando los bibliofilos persiguen sus pasiones en las librerías polvorientas, subastas y puestos callejeros. Os asombrará y deleitará la pasión y gastos que estos bibliófilos están dispuestos a hacer en la búsqueda de un libro en particular.

8. This Book Is Overdue!: How Librarians and Cybrarians Can Save Us All / Marilyn Johnson

Los que predijeron la muerte de bibliotecas olvidaron considerar que necesitamos bibliotecarios, los únicos que nos pueden salvar de ser enterrados por la era digital. Esta trama en torno a los profesionales de la información pone de relieve los idealismos pragmáticos que fusionan las herramientas de la era digital, con el amor por la palabra escrita y los valores perdurables de la libertad de expresión y el acceso abierto.

9. La gente del Libro / Geraldine Brooks

Este ambicioso, trabajo electrizante narra el viaje angustioso de la famosa Hagadá de Sarajevo, un manuscrito hebreo bellamente iluminado, desde el la España del siglo XV a la devastada Bosnia. Corresponde a un conocido conservador de libros y un joven bibliotecario que arriesgó su vivo para guardarlo para descubrir sus secretos y unir las piezas del misterio de su milagrosa supervivencia.

La imagen de las bibliotecarias en el cine. ¿ha cambiado la imagen en los últimos 60 años?

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Wells, J. A. “The Female Librarian in Film: Has the Image Changed in 60 Years?” SLIS Student Research Journal vol. 3, n. (2013).

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Texto completo

Si vemos en una película a dos mujeres hablando una en una biblioteca. La primero se viste de manera conservadora: lleva gafas, el pelo recogido en un moño, cuello alto, falda por debajo de la rodilla, zapatos cómodos. Su compañera lleva una ropa ajustada, blusa, pantalones vaqueros, botas y su cabello cae libremente alrededor de la cara. Si se le pregunta a cualquiera que señale cual de ellas es la bibliotecaria, la mayoría de la gente diría casi sin dudarlo que la primera mujer. El estereotipo predominante de la bibliotecaria está tan arraigado en los medios que durante este último medio siglo ha cambiado muy poco.

En este trabajo se abordará la cuestión de si la imagen social de la bibliotecaria mujer tal como se muestra a menudo en los medios de comunicación, especialmente en el cine, ha cambiado en los últimos 60 años, y si en este cambio se reflejan los nuevos roles de la mujer y de la profesión. Por ello teniendo en cuenta el contexto socio-histórico de las películas de la época anterior y la imagen del bibliotecario que retratan, este estudio comparará aquella imagen con la que se muestra en las películas más recientes. Y se pregunta si la representación en el cine de las bibliotecarias ha cambiado hacia una imagen más positiva o si sigue prevaleciendo el mismo estereotipo. La imagen estereotipada de la bibliotecaria femenina como una solterona ha prevalecido en la cultura popular. El trabajo de Julia A. Wells, de San Jose State University School of Library and Information Science examina la representación del estereotipo bibliotecario en las películas en dos épocas diferentes: la década de 1940/1950 y la década del 2000. Se examinan los antecedentes históricos, la condición social y económica de las mujeres, y la influencia de los ordenadores y la tecnología en la imagen social y profesional de la biblioteca. Se analizan los rasgos más comunes que caracterizan a las bibliotecarias en el cine, y se discuten los enfoques llevados a cabo para la lucha contra los estereotipos con el fin de descubrir cualquier progresión de la imagen en los últimos 60 años. Se concluye que si bien ha habido algunos avances en la caracterización de los bibliotecarios en las películas, en general ha habido pocos cambios en 60 años.

Películas de 1940 a 2000

La primera película analizada es “Historias de Filadelfia” (1940), protagonizada por Cary Grant, Katherine Hepburn y James Stewart. Hepburn interpreta a Tracy Lord, una rica dama de alta sociedad que después de dos años de su divorcio está a punto de casarse de nuevo. Haven (Cary Grant) es el editor de un periódico sensacionalista que solicita al periodista Mike Connor (interpretado por Stewart) sacar algún trapo sucio sobre Tracy Lord. Dado que esta película está ambientada en una época anterior a Google y Twitter, Mike hace un viaje a la biblioteca pública para averiguar más sobre la historia familiar de Tracy. La bibliotecaria, en una imagen desacreditadora, es interpretada por Hilda Plowright. Se trata de una mujer de unos 40 o 50 años, que lleva el pelo recogido en un moño, y un vestido de corte conservador con cuello alto. Dice cosas como: “¿Qué desea?” Y “Mejor vaya a consultar con mi colega” (Mankiewicz, 1940). Casualmente Mike encuentra a Tracy leyendo un libro en otra parte de la biblioteca. Ambos inician la conversación charlando sobre el libro, la bibliotecaria eleva su dedo hacia arriba y dice, “Shh, shh”. El estereotipo bibliotecario está totalmente representado en esta película de la época más temprana del cine.

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“Historias de Filadelfia” (1940)

 

La siguiente película analizada es “Ciudadano Kane” (1941), un industrial rico excéntrico, Charles Foster Kane (interpretado por Orson Welles), muere pronunciando una última palabra de sus labios: “Rosebud” Por ello se envía a dos periodistas a la Thatcher Memorial Library para leer el diario íntimo de Walter Parks Thatcher, tutor de la infancia de Kane, para ver si la palabra “Rosebud” tiene un significado especial en la vida de Kane. Nos encontramos con la bibliotecaria, la señorita Anderson (interpretada por Georgia Backus), un personaje formidable, que preside una sala imponente, cavernosa, que hace eco con cada una de las palabras que pronuncia. La señorita Andersonen tiene entre 30 y 40 años, el pelo corto peinado hacia atrás, y viste un austero traje negro, una corbata y gafas. Es soltera, desdeñosa y habla con el periodista haciendo caso omiso de lo que dice. Esta bibliotecaria encarna el estereotipo clásico. William Form parece en 1946  hizo una encuesta a los estudiantes sobre cual era su idea de un bibliotecario, las respuestas de los estudiantes se podrían haber sacado directamente de una visualización de Ciudadano Kane: “Los bibliotecarios son mujeres … ignorantes, impacientes, pretenciosas, viejas solteronas, e introvertidas “.

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“Ciudadano Kane” (1941)

 

La película de 1946 “The Big Sleep” titulada en España “El sueño eterno, cuenta en el reparto con Humphrey Bogart como detective privado Philip Marlowe y Lauren Bacall como la hija mayor de un general retirado rico que está siendo chantajeado. Marlowe entra en la Biblioteca Pública de Hollywood para buscar títulos de las primeras ediciones con el fin de poder engañar a un librero local, para que le proporcione determinada información que necesita. Hay dos bibliotecarias en esta biblioteca. La bibliotecaria secundaria que se puede ver al fondo lleva el pelo recogido en un moño, y la bibliotecaria principal, que  tiene entre 20 y 30 años, tiene el pelo rubio recogido en un moño, lleva gafas, es soltera (sin anillo de bodas), y primorosamente vestida con un collar blanco grande. Ella le pregunta a Marlowe si ha encontrado lo que quería, y luego dice: “No te veo como una persona interesada en primeras ediciones ” (Warner, 1946). Marlowe, obviamente, toma esto como un insulto, y le responde: “Yo colecciono también rubias en botellas ” (Warner, 1946), y por lo tanto se las arregla para devolver el insulto. Esta bibliotecaria se ajusta perfectamente al estereotipo predominante de la época como una mujer austera, superficial, mezquina y desconfiada.

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“The Big Sleep” (1946)

 

Otra imagen negativa de una bibliotecaria de esta época se pueden encontrar en “Qué bello es vivir” (1946). Un ángel de la guarda muestra a un suicida, George Bailey (interpretado por James Stewart) lo que el mundo habría sido si nunca hubiera nacido. Para ello le lleva a la Biblioteca Pública de Potterville donde María Hatch (interpretada por Donna Reed) está cerrando la biblioteca al llegar la noche. Si Heorge hubiera nacido María estaría felizmente casada con él, pero por desgracia, ella permaneció soltera y así se convirtió en bibliotecaria. La imagen de Maria es una chica con el pelo recogido en un moño, lleva un traje de aire conservador, un sombrero masculino, y gafas. Mientras camina por la calle abraza su bolso contra su pecho y se siente triste y asustada. Entonces George acompañado de fondo con música un tanto tétrica grita “¡No! No es una bibliotecaria! “María es exactamente lo que Ferguson describe como” físicamente con poco atractivo, lamentable, irracional, rara y que acabará loca” (citado en Ferguson, 1991, p. 132). En este caso el esterotipo de la manida imagen profesional del bibliotecario se cumple con toda la parafernalia. Es una mujer, vestida al estilo más austero, poco elegante, poco atractiva, con gafas, moño, y un tanto huraña. Además en este caso se muestra como la peor de las vidas posibles

– Curioso, ¿eh?. La vida de cada hombre afecta a muchas vidas y cuando él no está deja un terrible hueco, ¿no crees?
– Recuerda que un hombre que tiene amigos no es un fracaso.
– Ya ves Georges que tu vida ha sido maravillosa no comprendes el error que seria poner fin a ella.
– Clarence ¿Donde está Mary?
– Eso no puedo…
– No sé como hace estas cosas, pero digamelo, donde está!!! Si lo sabe dígame donde está mi mujer!! Por favor Clarence
– No debo decirtelo !!
– ¿Donde está Clarence?
– No te va a gustar Georges
– ¿Donde está?
– Es una solterona, nunca se casó
– ¿Donde está?
– Está, está… a punto de cerrar la biblioteca hoy
– Ay !! Debe haber un modo más fácil de ganarse unas alas…[]Qué bello es vivir” (1946)

“Good News” (1947) es un musical alegre sobre una estrella de fútbol americano universitario, Tommy Marlowe (interpretado por Peter Lawford). Tommy se enamora de su profesora de francés, Connie Lane (interpretada por June Allyson), que también trabaja como bibliotecaria auxiliar en la biblioteca de la universidad. Cuando Tommy pregunta a Connie por qué trabaja en una biblioteca, ella responde: “Oh, para ayudar a pagar la matrícula” (Freed, 1947). Así, el bibliotecario en esta película parece ajustarse a la imagen de la mujer soltera que necesita dinero. la primera vez que aparece Connie es retratada como asexual, ya que mientras que todas las otras chicas se visten para acudir a una fiesta, Connie está revisando las tuberías y tiene la cabeza debajo del fregadero. Sin embargo cuando está en la biblioteca, su apariencia es típica: sin gafas, joven y atractiva, aunque lleva un vestido conservador. Curiosamente en este caso Connie es únicamente una trabajadora eventual en la biblioteca. Sin embargo vemos a la bibliotecaria jefa en una escena en la que Connie está gritando por la ventana para animar al equipo de fútbol. La bibliotecaria tiene unos 60 años, con un moño de pelo gris, que dice: “Shhh” a Connie. En otra escena Connie pide a su amiga opinión sobre el vestido que ha elegido para ir a la fiesta de graduación “¿Cómo me ves?” Su amiga responde “¿Estás segura de que no pareces una bibliotecaria”, y Connie dice: “No, no me veo como una bibliotecaria “(Freed, 1947). Es interesante destacar la diferencia entre la imagen de los trabajadores eventuales frente a los bibliotecarios profesionales.

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Peter Lawford y June Allyson en “Good News” (1947)

 

La última película de esta época, tiene la representación más positiva de las bibliotecarias, se trata de Desk Set (1957) que n España se tituló “Su otra esposa”. Esta película está protagonizada por Katherine Hepburn, bibliotecaria icónica, y como bibliotecario jefe, Bunny Watson. Está rodada en el departamento de referencia de la “Broadcasting Company Federal” y cuenta con cuatro bibliotecarias que se enfrentan a la instalación de un enorme ordenador nuevo, llamada EMERAC, que supuestamente va a “liberar al trabajador de las tareas rutinarias y repetitivas”. En muchos sentidos, esta película rompe el molde del estereotipo bibliotecario imperante. Las bibliotecarias se sientan en los escritorios, cuentan chistes y responder a preguntas extravagantes de las personas que llaman por teléfono, pero que no se les atiende directamente, y por lo tanto no se ev a los usarios. Fiel al estereotipo, las cuatro mujeres son solteras y hablan de el deseo de casarse y cómo atrapar a un hombre. Tres de las cuatro están llegando a esa edad de la soltería (son mayores de 30 años). Una de ellos comenta su estado de soltería: “Piensas que no vas a estar sola nunca más, y entonces un día te das cuenta de que todo ha terminado, y ya estás fuera de circulación” (Efrón, 1957). A continuación se proporciona la imagen estereotipada cuando declara: “Cuando llegue ese día, viviremos juntas y compartiremos gatos. No me gustan los gatos, me gustan los hombres y a ti también “(Efrón, 1957). Aunque estas bibliotecarias pueden ajustarse a la imagen clásica, ciertamente subvierten el estereotipo con sus ocurrencias. También contradicen la imagen del bibliotecario que manda “callar” por ser ruidoso y divertido, ya que además gritan, cantan beben y bailan durante la celebración de la  fiesta de Navidad en la oficina. Esta interpretación es contraria a la idea de que los bibliotecarias tienen “menos probabilidades de ir a las discotecas que las recepcionistas o vendedoras de grandes almacenes” (Jones, 1960, p. 34)

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Su otra esposa “Desk Set “(1957)

 

 

Películas a partir del año 2000

La primera película analizada en esta época más actual es “Juerga de solteros” (2001). Esta película es una comedia sobre un grupo de hombres que hacen una apuesta cuando tienen veinte años sobre cual de todos va quedarse soltero durante más tiempo. Michael Delaney (interpretado por Jerry O’Connell) representa la imagen del bibliotecario serio reprimido y ratonil, Jill (interpretada por Heather Stephens), es la bibliotecaria de la biblioteca pública local. La primera vez que aparece en escena en la biblioteca, no hay ni un solo equipo informático a la vista, y ella está entre las estanterías ordenando cuidadosamente los libros.  El cabello de Jill está recogido en un moño, lleva gafas y una chaqueta de punto. Este estereotipo intenta dar un efecto cómico, por supuesto. Jill resulta ser una “dominatrix” que vive con su abuela en una casa parecida a un parque infantil. Ella dice cosas como: “Doy un capón al usario que metrae un libro vencido” (Garner, 2001). Y, por supuesto, la abuela no es una bibliotecaria retirada. Además del factor humor en esta descripción la bibliotecaria no se ajusta a la imagen de de persona reprimida, se trata de una bibliotecaria “sexy”, que sirve para reemplazar un estereotipo por otro, ya que o bien se representa como una solterona virgen o una chica descarada sin que exista un término medio.

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Heather Stephens ”Juerga de solteros” (2001)

 

El club de los emperadores “The Emperor’s Club” (2002) tiene una breve, pero importante, escena sobre una bibliotecaria. Esta película está ambientada en una escuela de niños en la que se hace un concurso titulado  ”Mr. Julio César”. Los chicos compiten en una serie de pruebas para poner a prueba sus conocimientos sobre diversos temas. Uno de los muchachos, Sedgewick Bell (interpretado por Emile Hirsch), va a la biblioteca de la escuela para tratar de sacar un libro durante la noche. La bibliotecaria está encorvada sobre un escritorio en una biblioteca con poca luz, y sin ordenadores a la vista. La señorita Peters (interpretada por Molly Regan) es soltera, vestida de manera conservadora con cuello alto, y chaqueta de punto. Lleva el pelo corto a la altura de la barbilla, por lo tanto no lleva moño, pero si gafas. No permite a Sedgewick sacar el libro deseado durante toda la noche. Se muestra fría y caente de humor. Para que acceda a su petición Sedgewick trata de halagarle diciendo: “¿Eso es nuevo?”  refiriéndose a su peinado, a lo que ella responde: “Lo he llevado así desde 1958″ (Abraham, 2002). Radford sugirió que los bibliotecarios podrían ser vistos como temibles, ya que son “guardiánes de la racionalidad” (1997, p. 259). Este miedo puede ser “manejado, desactivado, y disfrazado porque bajo apariencia exterior, no hay nada que temer: sólo hay una mujer” y Radford Radford, 1997, p. 261). Cuando Sedgewick trata de halagar a la señorita Peters, tal vez él está manejando el miedo inherente que se encuentra en el estereotipo del «guardían del conocimiento».

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Molly Regan ”The Emperor’s Club” (2002)

 

La imagen que se de la bibliotecaria  en “The Station Agent” (2003) (Vías cruzadas por su título en español, una película muy recomendable) es la película con la visión más positiva de la profesión de todas las analizadas. Finbar McBride (interpretado por Peter Dinklage) es un hombre con enanismo que hereda una vieja estación de tren en desuso en un pequeño pueblo de Nueva Jersey. Habitualmente pasea por la zona de la estación y tiene un grupo de amigos muy peculiares. La escena de la biblioteca tiene lugar en la Biblioteca de Terranova, donde Emily (interpretada por Michelle Williams) está caminando con un par de libros en sus brazos. La primera cosa que sale de la boca de la bibliotecaria es un grito, porque la presencia de una aleta en la biblioteca que le sobresalta: esto no es lo que uno esperaría de un estereotipo de bibliotecaria. También contra la imagen clásica ella es joven, lleva el pelo largo y suelto, y usa camiseta y pantalones vaqueros, e incluso lleva tacones y zapatos a la moda, con una imagen de lo más pragmático. Es soltera, pero tiene un novio, fuma y está embarazada. También la escena recoge un monitor de ordenador a la vista en su escritorio. Se trata de una mujer de verdad, con todos sus defectos. Aunque hay un guiño al estereotipo al final de la película. Un amigo de de Finbar  preguntan si va a salir con Emily, y dice esta es  ”la última fantasía bibliotecaria:. gafas, pelo suelto y libros volando». El amigo le responde: “Compre alguna, vale la pena. Ella no usa gafas” (Skalski, 2003) .

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Michelle Williams en Vías cruzadas “The Station Agent” (2003)

 

Volvemos a la imagen más extendida de la bibliotecaria de “Because of Winn-Dixie” (2005), una película de 2005 adaptada del libro del mismo nombre escrito Kate DiCamillo y dirigida por Wayne Wang. En esta película una chica solitaria, Opal (interpretada por AnnaSophia Robb), trata de encontrar amigos en la nueva ciudad a la que se ha desplazado su familia por motivos de trabajo. Finalmente termina en la biblioteca local, donde la bibliotecaria, la señorita Franny (interpretada por Eva Marie Saint), está durmiendo en su escritorio, tiene entre 70 y 80 años, lleva moño, gafas y luce un vestido de cuello alto. Al principio, dice que Opal no puede traer a su perro a la biblioteca, pero luego cede y deja a Opal romper las reglas. La bibliotecaria es muy amable con Opal, se hace amiga de ella y le cuenta una historia sobre un oso que una vez que entró en la biblioteca. Opal pregunta a la señorita Franny si estuvo alguna vez casada. La respuesta de la bibliotecaria es : “Yo no tenía la necesidad … Tengo todos estos libros” (Albert, 2004). No hay ordenador en la biblioteca. La bibliotecaria de la película parece haber tomado una de las sugerencias de Wallace sobre cómo cambiar la imagen del bibliotecario: “Por encima de todo, hay que ser amable con los niños” (1989, p.25)

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Eva Marie Saint ”Because of Winn-Dixie” (2005)

 

Hay una pequeña escena en la bibliotecaria en la película, “I Love you, Beth Cooper” (2009), en España titulada “La noche de su vida”. Esta película trata sobre un grupo de estudiantes que se gradúan de la escuela secundaria. Los dos protagonistas masculinos, Denis Cooverman (interpretado por Paul Rust), y Rich Munsch (interpretado por Jack Carpenter), están hablando de sus planes en la biblioteca de la escuela. La bibliotecaria (interpretada por Natalie von Rotsburg) charla con grupos de estudiantes en las mesas. Es una mujer de entre 30 o 40 años, pelo corto y sin gafas. Va vestida con un traje de porte conservador, con pantalones y una chaqueta. No consigue hacer callar a los chicos por dos veces seguidas. Después de la segunda hace el típico sonido poniéndose los dedos a la altura de la bica “sh sh”, y uno de los niños se acerca a ella y dice: “¿En serio?” (Barnathan, 2009). Se pueden ver varios ordenadores en una mesa de estudio. Es irónico que la propia biblioteca se presente como un sistema más moderno junto a “bienes comunes de aprendizaje” con estaciones de ordenadores y mesas de estudio en grupo, y sin embargo, la bibliotecaria se ajusta al estereotipo haciendo callar con severidad a los chicos – y lo hace inmediatamente después de la escena en la que está charlando cálidamente con con un grupo de estudiantes-.

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Natalie von Rotsburg “I Love you, Beth Cooper” (2009)

 

La última película de la época moderna fue “Arthur” (2011), subtitulada en España como «El soltero de oro». La película trata de un chico vago rico y malcriado, Arthur (interpretado por Russell Brand),  que vive en un apartamento lujoso con su mayordomo (John Gielgud) y sale con su Rolls-Royce y su chófer. El padre de Arthur quiere que siente cabeza de una vez y le busca una novia Naomi Quinn (interpretada por Greta Gerwig). Al final de la película, Arthur se encuentra en la Biblioteca Pública de Nueva York escuchando leer a Naomi un nuevo libro a un grupo de niños. A lo largo de la escena, la bibliotecaria (acreditada por la ONU, interpretada por Pamela Holden Stewart) está sentada en su escritorio, trabajando diligentemente a distancia. Hay un monitor de la ordenador  frente a ella y otro terminal a un lado de la mesa. La bibliotecaria tiene unos 50 años, el pelo recogido en un moño, blusa de cuello alto y gafas. No habla por lo que es difícil de describir su caracter.

Arthur

“Arthur” (2011)

 

Conclusión

Por las características físicas que consistentemente han sido identificadas a través de la imagen de las bibliotecarias en las películas son: (a) la edad, (b) el peinado, (c) las gafas y (d) ropa modesta. De las seis películas de la década de los años 40 y 50, las seis bibliotecarias tienen más de 30 años de edad, sólo una tiene 20 años, y se trata de una estudiante asistente. Cinco de las seis bibliotecarias analizadas a través de las películas tenían moño y uno el pelo corto. Cuatro de las seis películas incluyeron bibliotecarias con gafas, y las seis vestían ropa de corte conservador.

Hay que preguntarse si cambió algo respecto a las películas analizadas en la época actual.  Cuatro de las seis películas modernas destacan por tratarse también de bibliotecarias de más de 30 años de edad. Tres de los seis personajes bibliotecario llevaban gafas. Cinco de cada seis vestían de manera conservadora.

Como vemos las bibliotecarias en el cine se caracterizan a menudo como “solteronas”, y habitualmente son caracterizadas como profesoras, enfermeras o bibliotecarias que debido a circunstancias fuera de su propio control, terminan como solteronas”. De los 17 bibliotecarias analizadas en las 12 películas, 12 bibliotecarias eran solteras. El estado matrimonial de las bibliotecarias restantes era incierto. En las películas modernas, cuatro de cada seis eran solteras, y en dos casos su estado civil era desconocido. Ninguna de las 17 bibliotecarios eran casadas. Por lo que ha habido pocos cambios en el estado civil de las bibliotecarias representadas en las películas entre ambas épocas a pesar de esta diferencia de 60 años, cuando la realidad profesional en Estados Unidos es que la mayoría de las mujeres que trabajan en bibliotecas son casadas.

Al mirar estas representaciones de las bibliotecarios de la película, es de esperar que, como el rol de las bibliotecarios hubiera cambiado, como resultado de la aplicación y trabajo con las nuevas tecnologías y que el uso del espacio también hubiera cambiado. En cinco de las seis películas de la década de 1940 y 50, la bibliotecaria es severa o “ratonil”. Sólo en Desk Set vemos bibliotecarias que están alegre y son ingeniosas. De las seis películas modernas, sólo en cinco existe conversación suficiente o incluso la expresión facial para describir su comportamiento. De las cinco, dos bibliotecarias eran severas, una era “ratonil”, una era amable y una de ellas era una persona “normal”, es decir, no hay rasgos estereotipados que les  definen.

En los últimos 60 años aún persisten los sellos de goma y los catálogos de tarjetas y la “creciente desarrollo y el uso generalizado de las tecnologías de recuperación de información electrónica en las bibliotecas modernas”. Uno de los temas más contemporáneos analizados al comparar las películas de cada época fue el uso de los ordenadores. Obviamente, la representación de uso del ordenador no estaba presente en las películas de os años 40 a 50, pero esta visión si sería la adecuada en las películas de la década de 2000. Con la inclusión del ordenador en el lugar de trabajo de la biblioteca, que este no este presente en el lugar de trabajo de una biblioteca es una anomalía. Un hallazgo sorprendente fue que sólo tres de las seis películas modernas analizadas, utilizaran ordenadores en el entorno de la biblioteca. Es de esperar que, como en los últimos años la biblioteca moderna se ha convertido en un lugar de encuentro e información más dinámico, la percepción del papel del bibliotecario cambie y por lo tanto mejore su imagen en los medios de comunicación.

¿De qué manera la inclusión constante de esta imagen negativa afecta a la profesión bibliotecaria? La palabra “estereotipo” se define como “una visión preconcebida, estandarizada, y una impresión simplificada de las características que tipifican a una persona o profesión”. El estereotipo negativo es implacable, y en última instancia, constriñe el poder y la situación económica de una profesión de género. Esta noción de un estereotipo que afecta a la situación económica de una profesión no es nueva. En un artículo de 1960, Leigh y Sewny se afirma que “la imagen popular de la bibliotecaria tiene efectos directos sobre el grado de apoyo dado financiero otrogado a la biblioteca. Debido al impacto evidente de estas imágenes negativas sobre la profesión bibliotecaria, se plantean tres preguntas diferentes en el discurso académico y profesional: (a) ¿Cómo es la imagen estereotipada de la bibliotecaria representada y cuáles son los antecedentes históricos de esta imagen? (B) ¿Esta imagen popular reflejan a las bibliotecarias reales? y, (c) ¿Cómo podemos cambiar los aspectos negativos de los estereotipos en la cultura popular?

Cómo se está transformando el papel de los bibliotecarios en la era digital

 
 

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Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Los avances tecnológicos están impulsando un paisaje global cada vez más interconectado, lo que contribuye a un cambio muy acelerado en casi todos los aspectos de la vida, desde lo político, económico, social a lo ambiental. Los sistemas de comunicación más rápidos y un mejor acceso en todos los países a la información contribuye a la vinculación, las economías y los negocios en formas mucho más complejas de lo que nunca antes se había concebido. Contrariamente esta interdependencia a escala global incrementa a su vez los riesgos de lo que se ha denominado “Brecha digital” que se refleja a su vez en el aumento de la desigualdad socioeconómica y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representa una estrategia sumamente importante para la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas deben ser ágiles, creativas, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo en una economía basada en el conocimiento. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión

Aunque en este contexto la biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi la única proveedor de contenido. Atrás han quedado los días en que las bibliotecas acaparaban el mercado de la información a través de la entrega de valor casi exclusivamente como proveedores de contenido. Hoy empresas privadas de gran potencialidad y visibilidad entran en competencia con algunos de los servicios que tradicionalmente ofertaba la biblioteca; de esta manera compañías globales como Amazon a través Amazon Unlimited ofertan a sus clientes un servicio de préstamo de libros digitales a cambio de una tarifa plana mensual que oscila entre los 7 y 9 dólares, servicio que entra en competencia directa con lo que durante siglos han hecho las bibliotecas.

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“El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del bibliotecario en la actualidad. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.”

Hallie Rich.

La biblioteca como proveedora de acceso a la tecnología también es insuficiente. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios.  Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales. Aspecto altamente necesario para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Aunque pueda parecer algo puramente retórico, un estudio llevado a cabo por Horrigan, John B. en Estados Unidos titulado “Digital Readiness” pone en evidencia que casi un tercio de los estadounidenses carecen de las habilidades para usar la próxima generación de lo que se ha denominado “Internet de las cosas“. En momentos en que el contenido no está disponible solamente en un único canal o en un único formato, los profesionales de las bibliotecas deben convertirse en expertos en información multiformato, proporcionar acceso equitativo al material físico, proporcionando al mismo tiempo formación en el uso de los dispositivos conectados a Internet y del contenido disponible en línea, ayudando a los usuarios a desarrollar las habilidades necesarias para aprovechar las oportunidades educativas, económicas y sociales asociadas con la tecnología.

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“Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”

Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library

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La biblioteca de hoy se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Los profesionales de las bibliotecas apoyan las necesidades de información únicas de los clientes de la biblioteca, facilitando experiencias de aprendizaje personalizado. La desigualdad económica sin duda juega un papel en la alfabetización digital, aspecto que contribuye a ampliar la brecha digital entre quienes tienen acceso a los medios y la formación y quienes no, una situación agravada por una economía global que requiere de la participación digital. Cada vez con más frecuencia las bibliotecas están sirviendo de convocantes, convirtiendo sus espacios en lugares donde los propios miembros de la comunidad pueden articular sus aspiraciones y luego innovar con el fin de convertirse en socios activos (Stakeholder) y en una fuerza impulsora en el desarrollo y el cambio en la comunidad. De este modo con las expectativas y la demanda de aprendizaje se incrementan las oportunidades profesionales para los usuarios de la biblioteca, y de esta manera la biblioteca y los bibliotecarios contribuyen activamente a su inserción social y laboral.

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Y en este marco el profesional de la biblioteca que construye relaciones y capacita a los usuarios en la formación y/o les orienta acerca de los recursos digitales que tienen a su disposición es quien hoy por hoy proporciona un valor a la biblioteca. En palabras de Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library “Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”. Ya algunas bibliotecas de todo tipo ofrecen ahora makerspaces con equipos, software y servicios para estimular la creación de contenidos.

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El reposicionamiento del profesional de la biblioteca como un recurso educativo para una comunidad más interconectada describe con mayor precisión el trabajo del profesional de la biblioteca de la actualidad. Por eso ahora ahora es el momento dentro de la profesión bibliotecaria para la redefinición de la imagen de los profesionales de la biblioteca. No se trata de sustituir moños y gafas por pelo teñido de rosa y tatuajes; se trata de demostrar que los profesionales de la biblioteca sirven a sus comunidades ayudando y formando a los los usuarios en todos aquellos aspectos que necesitan. Esta distinción es importante porque destaca el valor de los profesionales de la biblioteca siendo la mejor de las manera de asegurar nuestra viabilidad futura. Apelar a los intereses de aquellos que disfrutan de trabajar con la gente resolviendo problemas futuros y cotidianos, diseñando nuevos enfoques innovadores y desafiantes será crucial para el futuro de la profesión.

PreTextos: Bibliotecas: Las catedrales del Alma

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“Una biblioteca en medio de una comunidad es un cruce entre una salida de emergencia, una balsa y un festival. Son catedrales de la mente; hospitales del alma; parques temáticos de la imaginación. En una fría isla, son las lluvias, son los únicos espacios públicos protegidos  donde usted no es un consumidor, sino un ciudadano en su lugar. Un ser humano con un cerebro y un corazón y un deseo de ser elevado.  En lugar de un cliente con una tarjeta de crédito y una “necesidad” incipiente de “cosas”. Un centro comercial es un lugar en el que el dinero hace que los ricos sean más ricos, pero una biblioteca es donde los ricos pagan sus impuestos para que te conviertas en un poco más extraordinario. Una reversión satisfactoria. Un equilibrio del poder. ”.

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Caitlin Moran “Libraries: Cathedrals of Our Souls

La importancia del nombramiento del nuevo bibliotecario de la Library of Congress de Estados Unidos

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Library of Congress

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El presidente Obama pronto nombrará un nuevo bibliotecario del Congreso, una posición que requiere la aprobación del Congreso y podría afectar la vida cotidiana de la mayoría de los estadounidenses. Esta posición tiene la facultad de establecer excepciones a un régimen de derechos de autor que actualmente limita lo que los consumidores pueden hacer con sus medios de comunicación, software, dispositivos digitales, e incluso vehículos. El próxima Bibliotecario del Congreso podría aliviar las restricciones a los derechos de autor de la información disponible en línea, proporcionar un mejor acceso a la investigación financiada por el gobierno federal, e impulsar los esfuerzos de cooperación. Aunque por el contrario, el nuevo bibliotecario también podría limitar lo que los estadounidenses pueden hacer con el contenido y tecnologías que han adquirido legalmente. Todo girará en torno a los valores y los antecedentes de la persona que opte designar el Presidente.

La mayoría de los estadounidenses probablemente no son conscientes de que James H. Billington, que había servido como bibliotecario del Congreso durante los últimos 28 años, renunció a su cargo en la venerable institución el 30 de septiembre.  James H. Billingto había sido designado por Ronald Reagan antes de la era de la información en la World Wide Web. Dicen que Billington era un buen gestor a la hora de recaudar fondos haciendo contribuciones vitales a la Biblioteca del Congreso, pero su mandato se vio empañado por una significativa mala gestión, por lo que fue criticado por una serie de organismos de control del gobierno incluyendo un duro informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno en marzo de 2015.

El papel del Bibliotecario del  Congreso tienen una enorme capacidad de sobre el control y supervisión de la Oficina de Copyright, con un peso significativo sobre la política de derechos de autor lo cual tiene un importante impacto sobre el uso de medios y dispositivos en la vida cotidiana de los ciudadanos y empresas estadounidenses. Por ejemplo, cada tres años, la Biblioteca del Congreso determina las exenciones a la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA), que tipifica como delito cualquier elusión de gestión de derechos digitales, incluso para usos que no violen los derechos de autor. Esta disposición de la ley tiene una importante influencia sobre el ritmo de los cambios tecnológicos y de mercado.

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James H. Billington – September 14, 1987 – September 30, 2015

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Durante estos años la Biblioteca del Congreso ha desarrollado importantes iniciativas de cooperación con bibliotecas digitales, proyectos como American Memory (iniciado en 1990) yThomas (comenzado en 1995) que fueron pioneros en la prestación de documentos históricos e información legislativa en la Web. Incluido el proyecto de la Biblioteca Pública Digital de América(DPLA), que ha reunido las colecciones digitales de las bibliotecas públicas, archivos universitarios y diversas instituciones del patrimonio cultural, incluyendo los Archivos Nacionales y el Smithsonian. En otros momentos de la historia de la institución, los bibliotecarios miraron a la Biblioteca del Congreso y a su bibliotecario como ejemplo de liderazgo, pero bajo Billington, la Biblioteca del Congreso se distanció cada vez más de la comunidad bibliotecaria.

Por todas estas cuestiones, comentaristas, grupos de la industria y organizaciones de defensa han escrito cartas abiertas al Presidente Obama sobre qué tipo de persona debe ser el próximo bibliotecario del Congreso. Los dos últimos Bibliotecarios del Congreso han sido académicos. Parece ser que Walter Isaacson era un posible candidato, pero no estaba interesado en el puesto, lo que sugiere que la Administración Obama podría favorecer a otro académico o escritor, en lugar de un bibliotecario experimentado o gestor de una universidad.

Muchos profesionales del mundo de las bibliotecas están abogando por un compañero bibliotecario para ser nombrado bibliotecario del Congreso. Ya que un bibliotecario podría administrar más hábilmente la Biblioteca del Congreso, que sirve a muchas de las mismas funciones que una biblioteca universitaria, aunque en una escala mucho mayor. Hay muchos bibliotecarios distinguidos e innovadores que han gestionado con éxito organizaciones grandes y complejas, y están suficientemente preparados en cuestiones relacionadas con la publicación académica, derechos de autor, digitalización, tendencias de la tecnología, y la recaudación de fondos. Sin embargo, el siguiente Bibliotecario del Congreso aún podría encarnar y apoyar valores bibliotecarios que apreciamos; sea este un bibliotecario, un erudito, un administrador de la universidad, o un ejecutivo de software.

Pero sobre todo esta alta consideración en torno al nombramiento del bibliotecario cabecera del sistema de bibliotecas de Estados Unidos, nos llama la atención por la importancia que se otorga a su designación, así como la alta influencia en la vida cotidiana de los ciudadanos, las empresas y la sociedad. Sin lugar a dudas todo un símbolo de la importancia y el lugar que ocupan las bibliotecas en la cultura estadounidense.