Archivo de la etiqueta: Estadísticas

La presión sobre la publicación científica en la era de la sobreproducción académica

Hanson, Mark A., Pablo Gómez Barreiro, Paolo Crosetto, y Dan Brockington. 2024. “The Strain on Scientific Publishing.” Quantitative Science Studies 5 (4): 823–843. https://doi.org/10.1162/qss_a_00327

El artículo analiza la presión creciente que sufre la publicación científica como consecuencia del aumento acelerado del número de artículos que se publican cada año. Aunque la producción de conocimiento científico se ha expandido de forma notable, el número de investigadores capaces de leer, evaluar y revisar ese volumen de trabajos no ha crecido al mismo ritmo, lo que genera una sobrecarga estructural en todo el sistema editorial académico.

Los autores muestran que, en la última década, las bases de datos científicas han registrado un incremento muy significativo del número de artículos indexados. Este crecimiento ha intensificado las exigencias para los investigadores, que no solo deben producir más publicaciones, sino también dedicar una cantidad cada vez mayor de tiempo a tareas como la lectura y la revisión por pares. Como resultado, el sistema de “publicar o perecer” se vuelve más exigente y menos sostenible. Así, el número de artículos indexados en bases como Scopus y Web of Science se ha incrementado de forma exponencial en los últimos años, con un aumento de alrededor del 47 % entre 2016 y 2022.

Mientras que las grandes editoriales tradicionales (como Elsevier o Springer) han aumentado su producción de manera moderada, otras —especialmente aquellas que dependen de modelos de acceso abierto con cargos por procesamiento de artículos (APC) como MDPI y Frontiers— han visto incrementos marcados en artículos por revista y en la proporción de publicaciones a través de special issues o números especiales. Esto sugiere que las estrategias editoriales específicas pueden estar impulsando parte de la expansión de contenidos.

El trabajo propone una serie de métricas para analizar esta tensión, entre ellas el aumento del volumen total de artículos, el uso creciente de números especiales, los tiempos de evaluación editorial, las tasas de rechazo y la evolución de las métricas de impacto. Estas medidas permiten observar cómo las prácticas editoriales han cambiado y cómo algunas estrategias contribuyen a acelerar la publicación sin que ello garantice una mejora en la calidad científica.

Uno de los hallazgos más relevantes es que ciertos modelos editoriales, especialmente aquellos basados en el acceso abierto financiado mediante cargos por publicación, han impulsado un crecimiento muy rápido del número de artículos por revista. En algunos casos, este crecimiento se apoya en un uso intensivo de números especiales, lo que puede facilitar procesos editoriales más rápidos y homogéneos, pero también suscita dudas sobre el rigor de la revisión por pares.

El análisis de los tiempos de aceptación muestra que algunas revistas publican artículos con gran rapidez y con escasa variación entre los plazos de revisión, lo que sugiere procesos altamente estandarizados. Aunque la rapidez no implica necesariamente baja calidad, los autores señalan que esta tendencia puede aumentar la presión sobre revisores y editores y reducir la capacidad de evaluación crítica en profundidad.

En relación con las tasas de rechazo, el estudio revela que no existe un patrón único: algunas editoriales mantienen niveles altos, mientras que otras los reducen o los estabilizan. Esto indica que el aumento de publicaciones no responde a una lógica uniforme, sino a decisiones editoriales específicas que influyen directamente en la carga global del sistema.

El artículo también aborda la inflación de las métricas de impacto, mostrando cómo el aumento generalizado de citas puede distorsionar la percepción de calidad científica. La dependencia excesiva de indicadores bibliométricos refuerza comportamientos estratégicos por parte de investigadores y revistas, orientados a maximizar visibilidad y rendimiento cuantitativo más que a fortalecer la solidez del conocimiento producido.

En sus conclusiones, los autores sostienen que la tensión en la publicación científica no es consecuencia de un único factor, sino del encaje problemático entre incentivos académicos, modelos de negocio editoriales y sistemas de evaluación de la investigación. Para aliviar esta presión, consideran necesario repensar las políticas de evaluación, mejorar la transparencia editorial y reducir la dependencia de métricas basadas exclusivamente en el volumen de publicaciones.

Crisis en la calidad de publicaciones científicas: volumen vs. valor

Sample, Ian. “Quality of Scientific Papers Questioned as Academics ‘Overwhelmed’ by the Millions Published.The Guardian, Jul 13, 2025. https://www.theguardian.com/science/2025/jul/13/quality-of-scientific-papers-questioned-as-academics-overwhelmed-by-the-millions-published

La calidad de los artículos científicos está siendo seriamente cuestionada, ya que los académicos se encuentran desbordados por los millones de estudios que se publican cada año, una saturación que amenaza la integridad y la fiabilidad del sistema científico a escala global.

Un artículo en una revista científica que se hizo viral no por su ciencia, sino por una imagen generada por inteligencia artificial que mostraba una rata con un pene enorme y etiquetada con palabras sin sentido. Esa imagen pasó desapercibida por revisores y editores y llevó a que el artículo fuese retirado tres días después de su publicación, poniendo de manifiesto fallos en los procesos de revisión y control.

El texto recuerda que las revistas científicas no son simples repositorios académicos: condicionan decisiones médicas, políticas públicas, desarrollos tecnológicos y estrategias geopolíticas, incluso estimaciones de víctimas en conflictos armados. Desde el siglo XVII —cuando la Royal Society inició la publicación continuada de revistas científicas—, estos espacios han sido centrales para el avance del conocimiento, acogiendo trabajos de figuras como Newton, Darwin, Einstein o Marie Curie.

Sin embargo, los datos muestran que la cantidad de artículos científicos indexados ha crecido de forma exponencial: por ejemplo, en la base de datos Web of Science los estudios aumentaron de 1,71 millones en 2015 a 2,53 millones en 2024, y sumando otros tipos de artículos el total ronda más de 3 millones al año. Esta expansión ha superado con creces el crecimiento del número de investigadores y la capacidad de la comunidad científica para leer, revisar y valorar críticamente todos esos trabajos.

El sistema de evaluación por pares —el sistema en el que científicos expertos revisan artículos antes de su publicación— está cada vez más estresado. Revisar millones de artículos requiere tiempo, y muchos académicos están «agotados» por la carga de trabajo voluntario que supone revisar textos para otros investigadores. Este estrés contribuye a que errores, contenidos de baja calidad o incluso fraudes pasen desapercibidos, lo que debilita la confianza en los resultados publicados. Según un estudio reciente, solo en 2020, los académicos de todo el mundo dedicaron más de 100 millones de horas a la revisión por pares de artículos para revistas. En el caso de los expertos de Estados Unidos, el tiempo dedicado a la revisión ese año supuso más de 1500 millones de dólares en mano de obra gratuita.

Una causa fundamental es el conjunto de incentivos académicos y comerciales que priorizan cantidad sobre calidad:

  • Los investigadores compiten por publicar más y más artículos para avanzar en su carrera (“publish or perish”), lo que puede llevar a trabajos fragmentados, poco sustanciales o exagerados.
  • Las editoriales científicas comerciales obtienen grandes beneficios de los modelos de acceso abierto con tasas por publicación, lo que puede fomentar la proliferación de textículos académicos y revistas especializadas que aceptan prácticamente cualquier envío.

El artículo destaca que estas dinámicas han creado un sistema que incentiva la producción masiva de estudios aunque muchos aporten poco conocimiento nuevo o incluso errores, algo que preocupa a científicos de alto nivel, incluidos premios Nobel y sociedades científicas.

Varios expertos y organizaciones están pidiendo reformas profundas. Entre las propuestas que circulan en el debate público y académico están:

  • Reformar el sistema de evaluación de investigadores para valorar calidad sobre cantidad.
  • Repensar el rol y modelo de negocio de las editoriales, reduciendo la dependencia de tarifas por publicación y fomentando modelos de acceso y revisión más sostenibles.
  • Incrementar el uso de herramientas y métodos que mejoren la calidad de la revisión por pares y detecten malas prácticas, incluidos fraudes y contenidos generados de forma automatizada.

La IA ha acelerado la producción de artículos y podido generar textos e imágenes científicas que no siempre son verificados adecuadamente. Esto alimenta temores de que herramientas como modelos de lenguaje puedan ser utilizadas para generar artículos de baja calidad o manipular revisiones si no se establecen mejores salvaguardas de integridad.

El 84 % de los adultos usa YouTube, mientras crecen otras plataformas sociales

Search Engine Journal. 2025. “Pew: 84% of adults use YouTube as platform growth continues.” Search Engine Journal, November 21, 2025. https://www.searchenginejournal.com/pew-84-of-adults-use-youtube-as-platform-growth-continues/561633/

Un reciente estudio del Pew Research Center revela que el 84 % de los adultos en Estados Unidos declara usar YouTube, lo que lo mantiene como la plataforma social más extendida. Aun cuando otras redes como TikTok, Instagram, WhatsApp o Reddit muestran tasas de crecimiento, ninguna alcanza el nivel de penetración de YouTube entre la población adulta.

El informe, basado en una encuesta realizada a algo más de 5 000 adultos entre febrero y junio de 2025, documenta también que Facebook sigue en segundo lugar con 71 % de usuarios, y que plataformas como Instagram superan el 50 % de adopción. Sin embargo, el uso de estas alternativas varía considerablemente según la edad, el género y el nivel educativo, mientras que YouTube mantiene una presencia notable en casi todos los segmentos demográficos.

Además, los datos muestran diferencias en la frecuencia de uso: alrededor del 48 % de los adultos utilizan YouTube a diario, lo que indica que no sólo es una plataforma ampliamente adoptada, sino que sigue siendo parte activa de la rutina digital de gran parte de la población. Esto refuerza la relevancia de YouTube como espacio principal no solo de entretenimiento, sino también de información, comunicación y consumo cultural.

El uso de TikTok entre los adultos estadounidenses ha aumentado hasta el 37 %, lo que supone un ligero incremento con respecto al año pasado y casi el doble del 21 % registrado en 2021. Aproximadamente el 24 % de los usuarios de TikTok visitan la plataforma a diario. La mitad de los adultos estadounidenses utilizan ahora Instagram, igualando los niveles de 2024, pero aumentando desde el 40 % en 2021. La plataforma es especialmente popular entre los usuarios más jóvenes.

El informe encuestó a 5022 estadounidenses y descubrió que el 84 % usa YouTube y el 71 % usa Facebook. Instagram alcanzó el 50 % de adopción, lo que la convierte en la única otra plataforma usada por al menos la mitad de los adultos estadounidenses.

División de opiniones sobre el uso de inteligencia artificial generativa en la revisión por pares: desafíos y perspectivas

Holst, Faye. «Reviewers Increasingly Divided on the Use of Generative AI in Peer ReviewIOP Publishing, 10 de septiembre de 2025. https://ioppublishing.org/news/reviewers-increasingly-divided-on-the-use-of-generative-ai-in-peer-review/

Un reciente estudio global llevado a cabo por IOP Publishing (IOPP) pone de manifiesto una creciente división de opiniones entre los revisores de las ciencias físicas respecto al uso de la inteligencia artificial generativa en el proceso de revisión por pares.

En comparación con el año anterior, se observa un aumento en el porcentaje de investigadores que consideran que la IA tendrá un impacto positivo en la revisión, alcanzando el 41%, mientras que un 37% mantiene una visión negativa. Este cambio refleja una polarización cada vez más marcada dentro de la comunidad científica, evidenciando que la adopción de la IA en este ámbito genera tanto expectativas como reservas.

Actualmente, IOPP mantiene una política que prohíbe el uso de herramientas de IA en la revisión por pares, argumentando que los modelos generativos no cumplen aún con los estándares éticos, legales y académicos necesarios para garantizar la integridad del proceso. No obstante, se reconoce de manera creciente que la IA puede desempeñar un papel de apoyo, complementando la labor humana en lugar de sustituirla. De hecho, un 32% de los investigadores ha experimentado con herramientas de IA para facilitar tareas como la corrección gramatical o la mejora del flujo del texto en sus revisiones. Sin embargo, su utilización plantea desafíos importantes, especialmente en lo relacionado con la confidencialidad y la protección de datos, dado que algunos revisores cargan manuscritos completos en plataformas de IA externas, lo que incrementa los riesgos asociados a la privacidad.

El estudio también destaca diferencias significativas en la percepción de la IA según el género y la experiencia de los investigadores. Las mujeres tienden a mostrar un menor optimismo respecto al potencial de la IA en la revisión por pares, en comparación con sus colegas masculinos, lo que sugiere la existencia de una brecha de género en la valoración de estas tecnologías. Asimismo, los investigadores más jóvenes se muestran generalmente más favorables a los beneficios de la IA, mientras que los profesionales con mayor experiencia tienden a ser más escépticos y cautelosos, reflejando así un contraste generacional en la adopción de nuevas herramientas tecnológicas.

Frente a estos desafíos, IOPP propone el desarrollo de herramientas de IA que se integren directamente en los sistemas de revisión por pares, con el objetivo de asistir a revisores y editores sin comprometer la seguridad ni la integridad de la investigación. Dichas herramientas deberían diseñarse para complementar el juicio humano, en lugar de reemplazarlo, asegurando que la asistencia tecnológica respalde el proceso editorial sin generar riesgos éticos ni vulneraciones de la confidencialidad. Si se implementan de manera adecuada, estas soluciones podrían no solo atender las preocupaciones sobre privacidad y ética, sino también optimizar la eficiencia y calidad de la revisión por pares.

ChatGPT en cifras: más uso personal que profesional

Dellinger, AJ. “OpenAI Reveals How (and Which) People Are Using ChatGPT.Gizmodo, 15 de septiembre de 2025. https://gizmodo.com/openai-how-people-use-chatgpt-2000658906

OpenAI, en colaboración con el National Bureau of Economic Research (NBER), publicó un estudio reciente que revela cómo la gente está usando ChatGPT, descubriendo que la mayor parte del uso no es profesional sino personal. Aproximadamente el 80 % de todas las interacciones con ChatGPT se agrupan en tres grandes categorías: guía práctica (como tutorías, consejos sobre cómo hacer las cosas o generación de ideas creativas), búsqueda de información, y escritura (redacción, edición, traducción entre otros).

En cuanto al uso profesional, el informe muestra que la escritura constituye el tipo de uso laboral más común — alrededor del 40 % de los mensajes relacionados con trabajo — mientras que la programación representa solo un 4.2 %. Además, ha habido un cambio notable: en junio de 2024 casi la mitad de los mensajes (47 %) estaban relacionados con el trabajo, pero para mediados de 2025 este porcentaje había caído a cerca del 27 %, lo que refleja un aumento de las interacciones de índole personal, que subieron al 73 % de los mensajes.

Otro hallazgo interesante tiene que ver con los usos emocionales o sociales: aunque representan una pequeña parte del total, algunas personas usan ChatGPT como especie de apoyo emocional o compañía. Solo alrededor del 2 % de los mensajes son para eso; unas 0.4 % implican reflexiones personales o conversaciones sobre relaciones.

También se aprecia un cambio demográfico en los usuarios. Los más jóvenes (18-25 años) son quienes más utilizan ChatGPT para fines personales. En cuanto al género, se observa un cierre de la brecha: en 2022, la gran mayoría de los usuarios frecuentes tenían nombres identificados como masculinos (~80 %), pero para junio de 2025 ese porcentaje ha bajado hasta el 48 %, acercándose a la paridad con los supuestos usuarios con nombres “femeninos”.

Cómo ven los estadounidenses el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad

Kennedy, Brian; Eileen Yam; Emma Kikuchi; Isabelle Pula; Javier Fuentes. How Americans View AI and Its Impact on People and Society. Pew Research Center, 17 septiembre 2025. https://www.pewresearch.org/science/2025/09/17/how-americans-view-ai-and-its-impact-on-people-and-society/

El informe del Pew Research Center, basado en una encuesta nacional realizada a más de cinco mil adultos en junio de 2025, ofrece una radiografía de cómo los estadounidenses perciben el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. Casi la totalidad de los encuestados afirma haber oído hablar de la IA, lo que revela el nivel de penetración del concepto en la cultura general. Sin embargo, ese conocimiento no se traduce necesariamente en entusiasmo: predominan las reservas, las dudas y una sensación de inquietud ante la velocidad de los cambios tecnológicos.

La mayoría de los participantes señalan que se siente más preocupados que esperanzados respecto a la expansión de la IA en la vida cotidiana. Concretamente, la mitad de los encuestados declara experimentar más ansiedad que ilusión frente a estos avances, mientras que solo una pequeña minoría expresa una actitud mayoritariamente optimista. Esta percepción se refleja en el balance entre riesgos y beneficios: más del 50 % cree que los riesgos sociales asociados al desarrollo de la IA son elevados, frente a apenas una cuarta parte que considera igual de significativos los beneficios.

En el ámbito de las capacidades humanas, los encuestados tienden a pensar que la IA puede deteriorar más que potenciar habilidades esenciales. Muchos temen que la creatividad individual, la capacidad de pensamiento crítico y las relaciones interpersonales puedan verse mermadas en un contexto donde las máquinas asumen un papel cada vez más protagónico. Aunque existe un sector que reconoce que la IA puede aportar ventajas en la resolución de problemas complejos, el pesimismo sigue siendo mayoritario.

Donde sí se observa una mayor aceptación es en los usos más técnicos y analíticos de la IA. La ciudadanía se muestra más abierta a su incorporación en campos como la predicción meteorológica, la detección de fraudes financieros o la investigación médica. Sin embargo, rechaza con contundencia la idea de que la inteligencia artificial sustituya a las personas en esferas íntimas y de carácter moral o emocional, como el acompañamiento religioso, la terapia psicológica o la búsqueda de pareja. La distinción entre lo “técnico” y lo “humano” resulta clave: los estadounidenses parecen dispuestos a confiar en los algoritmos cuando se trata de cálculos y datos, pero no cuando se trata de valores, creencias o vínculos afectivos.

Otro hallazgo relevante del estudio es la preocupación por la transparencia en la producción de contenidos. Una gran mayoría considera imprescindible que exista un mecanismo claro para diferenciar el material generado por humanos del producido por sistemas de IA. No obstante, al mismo tiempo, muchos reconocen sentirse incapaces de identificar esa diferencia por sí mismos, lo que genera un clima de desconfianza e incertidumbre. La demanda de regulación y control externo aparece aquí con fuerza, como una forma de proteger tanto la integridad de la información como la autonomía de los individuos frente a una tecnología que, en gran medida, aún se percibe como opaca.

En conjunto, los resultados muestran una ciudadanía dividida entre la aceptación pragmática de la IA en campos de utilidad pública y la resistencia a su penetración en aspectos más personales y sociales. Estados Unidos se encuentra, por tanto, en una fase de negociación cultural: la inteligencia artificial ya forma parte del día a día, pero todavía despierta más temores que entusiasmos. Entre el escepticismo, la cautela y la esperanza, los estadounidenses reclaman garantías de seguridad, transparencia y regulación antes de conceder a la IA un papel más central en la vida social.

Datos clave:

  • Conocimiento generalizado: 95 % de los adultos en EE. UU. ha oído hablar de la inteligencia artificial.
  • Preocupación vs entusiasmo: 50 % se siente más preocupado que ilusionado por la IA; solo 10 % está más entusiasmado; 38 % tiene sentimientos mixtos.
  • Riesgos vs beneficios sociales: 57 % percibe altos riesgos sociales; apenas 25 % percibe altos beneficios.
  • Deseo de control: ~60 % quiere más control sobre cómo la IA afecta sus vidas; solo 17 % está conforme con el control actual.
  • Creatividad: 53 % cree que la IA empeorará la capacidad de pensar creativamente; 16 % piensa que la mejorará.
  • Relaciones humanas: 50 % cree que la IA empeorará la capacidad de formar relaciones significativas; solo 5 % dice que la mejorará.
  • Resolución de problemas: 38 % cree que la IA lo empeorará; 29 % que lo mejorará.
  • Toma de decisiones difíciles: 40 % opina que la IA empeorará esta capacidad; 19 % que la mejorará.Transparencia en contenidos: 76 % cree que es muy importante distinguir entre contenido humano y generado por IA; 53 % no confía en poder hacerlo.
  • Aceptación de roles técnicos: mayoría apoya IA en pronósticos meteorológicos (74 %), detección de fraudes financieros (70 %), control de ayudas gubernamentales (70 %) y desarrollo de medicamentos (66 %).
  • Rechazo en roles íntimos/morales: 73 % rechaza que la IA aconseje sobre fe; 66 % rechaza que evalúe compatibilidad romántica.
  • Edad: jóvenes menores de 30 años son más propensos a pensar que la IA empeorará la creatividad (61 %) y las relaciones (58 %), más que los mayores.
  • Educación: 73 % considera importante que la población entienda qué es la IA; la cifra sube entre personas con estudios universitarios.

Análisis del uso de Claude: patrones de adopción de la IA en EE. UU. y el mundo

Anthropic. “Anthropic Economic Index: Tracking AI’s Role in the US and Global Economy.” Anthropic Research, 15 de septiembre de 2025. https://www.anthropic.com/research/economic-index-geography

El informe de Anthropic presenta el Economic Index, una herramienta que analiza cómo se utiliza Claude, su modelo de inteligencia artificial, en distintos países y estados de Estados Unidos. El objetivo es ofrecer una visión clara de los patrones tempranos de adopción de la IA y su impacto económico, explorando tanto diferencias geográficas como la evolución en los tipos de tareas realizadas.

A nivel internacional, Estados Unidos lidera el uso total, seguido por India, Brasil, Japón y Corea del Sur. Sin embargo, al ajustar por población activa, países como Israel, Singapur, Australia y Nueva Zelanda muestran niveles de adopción proporcionalmente más altos. El índice revela una fuerte correlación entre el ingreso per cápita y el uso relativo de la IA, con los países de mayor desarrollo económico y conectividad digital a la cabeza.

Dentro de Estados Unidos, el mismo patrón se repite: los estados con mayor PIB per cápita presentan un uso más intensivo de la IA. El Distrito de Columbia lidera el índice estatal, destacando en tareas de edición y búsqueda de información, mientras que California se orienta más hacia la programación y Nueva York hacia las finanzas. Las economías locales influyen en el tipo de tareas: por ejemplo, en Hawái se observan más usos vinculados al turismo.

El estudio también muestra una transición hacia una mayor automatización. Entre diciembre de 2024 y mediados de 2025, las tareas automatizadas directivas crecieron del 27 % al 39 %, mientras que las de colaboración y apoyo (augmentación) disminuyeron. Esto sugiere que los usuarios confían cada vez más en que Claude ejecute tareas con menor supervisión.

Finalmente, se destacan diferencias entre el uso empresarial y el de consumidores. Los clientes de la API —principalmente empresas— priorizan la automatización y las tareas más costosas, como programación y matemáticas, mientras que los usuarios de Claude.ai mantienen un equilibrio mayor entre colaboración y automatización. En conjunto, el informe concluye que la adopción de la IA está marcada por la desigualdad económica, la especialización local y una creciente tendencia hacia la delegación de responsabilidades a los sistemas automatizados.

El promedio de palabras por oración en los bestsellers cae a menos de la mitad (1931–2025)

The Economist, «Is the decline of reading making politics dumber?» The Economist, 4 de septiembre de 2025, https://www.economist.com/culture/2025/09/04/is-the-decline-of-reading-making-politics-dumber

La imagen corresponde a un gráfico publicado por The Economist bajo el título “Get to the point”, que analiza la evolución de la longitud promedio de las oraciones en los libros populares a lo largo de casi un siglo. El eje horizontal representa los años, desde 1931 hasta la actualidad, y el eje vertical muestra el promedio de palabras por oración en las obras que han figurado en la lista de bestsellers del New York Times. Los puntos dispersos en color naranja corresponden a obras individuales, mientras que la línea roja representa la tendencia general en este periodo.

Lo primero que destaca es una tendencia descendente clara: en los años treinta y cuarenta del siglo XX, las frases de los libros más vendidos solían contener en promedio entre 20 y 25 palabras, e incluso casos como Frenchman’s Creek de Daphne du Maurier superaban las 30 palabras por oración. Sin embargo, a medida que avanzan las décadas, se observa una reducción progresiva en la complejidad sintáctica. A partir de los años noventa y en especial en el siglo XXI, el promedio cae notablemente hacia un rango más cercano a 12 o 15 palabras por oración, con ejemplos recientes como It Ends With Us de Colleen Hoover, donde el promedio ronda apenas las 10 palabras.

Este fenómeno sugiere un cambio profundo en los hábitos de escritura y lectura. La literatura de consumo masivo parece haberse adaptado a lectores que demandan frases más breves, directas y fáciles de procesar. En lugar de estructuras largas y subordinadas, propias de la narrativa clásica del siglo XX, hoy se privilegia la inmediatez y la claridad. Esto puede estar relacionado con la influencia de la cultura digital, donde la lectura en pantallas, redes sociales y mensajería instantánea fomenta el uso de frases cortas y un estilo más ágil.

Otro aspecto relevante es el impacto cultural de este cambio estilístico. Oraciones más cortas no implican necesariamente menor calidad literaria, pero sí indican una tendencia hacia la simplificación del lenguaje. Esto tiene consecuencias en la manera en que los lectores se enfrentan a ideas complejas: frases largas suelen exigir mayor concentración, capacidad de abstracción y paciencia, mientras que frases breves favorecen la inmediatez, pero a veces a costa de la profundidad. El gráfico de The Economist se enlaza con la preocupación más amplia —ya expresada en otros artículos del medio— sobre cómo el declive de la “lectura profunda” afecta la capacidad crítica y, en última instancia, el debate público y político.

Finalmente, conviene subrayar que este descenso en la longitud media de las frases no es un fenómeno aislado, sino parte de un cambio más global en la comunicación escrita. Los géneros periodísticos, académicos y literarios muestran ajustes semejantes: más concisión, menos subordinadas, más ritmo directo. La literatura popular, al reflejar los gustos del mercado, es un buen indicador de estas transformaciones culturales. En conclusión, la gráfica nos habla tanto de la evolución de la prosa de los bestsellers como de un viraje cultural más amplio en la forma en que leemos, escribimos y entendemos el lenguaje en la actualidad.

La IA se cuela en la rutina diaria

Melo, María Florencia. “La IA se cuela en la rutina diaria.” Statista, 25 de abril de 2025. https://es.statista.com/grafico/34355/encuestados-que-estan-de-acuerdo-en-que-las-herramientas-de-ia-forman-parte-de-su-vida-cotidiana/

Se analiza el impacto creciente de la inteligencia artificial generativa en la vida cotidiana de los consumidores, especialmente desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Aunque estas herramientas han captado una enorme atención mediática y curiosidad pública, su uso real y sostenido por parte de los usuarios sigue siendo limitado en comparación con la expectación generada.

Según datos de Statista Consumer Insights, solo alrededor del 30% de los adultos estadounidenses habían utilizado ChatGPT o Meta AI en los doce meses previos a agosto de 2024, lo que los posiciona como las opciones más populares. Sin embargo, el uso ocasional no equivale a una integración real en la rutina diaria. Solo el 20% de los encuestados en EE. UU. afirmaron que las herramientas de IA forman parte de su día a día. Este porcentaje se mantiene similar en países como Alemania, México y el Reino Unido, pero es notablemente más alto en Brasil (33%) y la India (41%), lo que sugiere una mayor adopción en mercados emergentes.

El artículo también subraya que el uso consciente de herramientas como ChatGPT representa solo una parte del panorama. Muchos servicios digitales integran IA en segundo plano —desde recomendaciones de contenido hasta asistentes virtuales y sistemas de atención al cliente— sin que los usuarios lo perciban directamente. Esto implica que la interacción con la IA es mucho más frecuente de lo que los datos de uso explícito reflejan.

La investigación se basa en encuestas realizadas a 1.250 personas por país, entre agosto y septiembre de 2024, en el rango de edad de 18 a 64 años. El estudio revela una tendencia clara: aunque la IA generativa aún está en proceso de consolidarse como parte integral de la vida diaria, su presencia —visible o invisible— ya es significativa y está en expansión.

El 90% de los canadienses visitaron la biblioteca en 2024

BookNet Canada. (2025, 14 de mayo). Canadian Book Borrowers in 2024. Recuperado de: https://www.booknetcanada.ca/blog/research/2025/5/14/canadian-book-borrowers-in-2024

Durante el año 2024, la actividad en las bibliotecas públicas de Canadá mostró una recuperación y consolidación notables tras los efectos de la pandemia, según un estudio de BookNet Canada basado en encuestas a más de 4 200 lectores.

Aproximadamente un 27 % de los canadienses reportaron haber tomado prestado al menos un libro durante el mes anterior a la encuesta. Este dato refleja una estabilización en el uso de las bibliotecas en comparación con años anteriores, en los que el acceso físico y los hábitos de lectura se vieron afectados por las restricciones sanitarias.

La presencialidad volvió con fuerza: un 90 % de los usuarios de bibliotecas afirmaron haberlas visitado físicamente, en comparación con el 59 % registrado en 2020. Además, el acceso a través de plataformas digitales creció: un 76 % de los encuestados visitó el sitio web de su biblioteca local al menos una vez al mes, frente al 50 % de hace cuatro años. Esto muestra un equilibrio interesante entre los servicios presenciales y digitales, que ya no compiten sino que se complementan.

En cuanto a los formatos prestados, el libro impreso sigue siendo dominante, con un 72 % de las obras solicitadas en este formato. Le siguen los ebooks (18 %) y los audiolibros (10 %), lo cual indica que aunque las tecnologías digitales han ganado terreno, el papel sigue teniendo un lugar central en la experiencia lectora canadiense. En promedio, los lectores tomaron prestados 5 libros en el mes anterior: 3,5 eran impresos, 0,9 electrónicos y 0,5 audiolibros.

Las motivaciones principales para tomar libros prestados incluyen razones económicas y prácticas: un 52 % de los encuestados mencionó el ahorro de dinero como principal motivo; un 45 % dijo que lo hace para no tener que comprar los libros, y un 24 % lo considera una práctica habitual, parte de su rutina cultural. Esto subraya el valor de las bibliotecas no solo como centros de acceso al conocimiento, sino también como herramientas fundamentales para la equidad social.

Un hallazgo interesante es que muchos usuarios de bibliotecas también son compradores activos de libros. Más de la mitad afirmaron haber comprado libros, con un gasto mensual medio que varía entre 1 y 49 dólares canadienses. Esto desmiente el prejuicio de que quien usa la biblioteca deja de consumir libros comercialmente. Por el contrario, revela una relación complementaria entre préstamo y compra, donde la biblioteca actúa como un espacio de descubrimiento y evaluación.

Además, el estudio incluye datos sobre hábitos de lectura por edad, frecuencia de uso y el grado de satisfacción con los servicios de las bibliotecas, indicando en general una valoración positiva por parte de la población. Las bibliotecas siguen siendo vistas como un recurso vital, especialmente para familias, estudiantes y adultos mayores.