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El dilema energético de la IA: ¿pueden las GPU seguir el ritmo de la creciente demanda?

Sanjana B. (2025, junio). AI’s energy dilemma: Can GPUs keep up with the rising demand? BusinessLine

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En un contexto donde el desarrollo de modelos de inteligencia artificial (IA) crece a un ritmo vertiginoso, el artículo de BusinessLine analiza el desafío energético que esto representa, centrándose en el uso intensivo de GPUs. Las unidades de procesamiento gráfico, que han sido forzadas a evolucionar para dar soporte a estos modelos complejos, operan normalmente entre 300 y 700 W cada una, generando enormes cantidades de calor y exigiendo mayores recursos para su refrigeración .

Se señala que los centros de datos dedicados al entrenamiento de IA ya demandan niveles de energía comparables a países pequeños, con la posibilidad de superar pronto a naciones como Japón si no se implementan mejoras sustanciales. Esta situación ha llevado a que responsables técnicos, incluidos altos directivos como el CEO de OpenAI, advirtieran que las GPUs están alcanzando temperaturas críticas, lo que incrementa el riesgo de fallos y eleva los costes operacionales

Frente a este panorama, el texto propone varias líneas de respuesta: por un lado, mejorar la eficiencia técnica mediante optimizaciones de software, como la poda de modelos o la cuantización, y el desarrollo de nuevos algoritmos y chips más eficientes; por otro, introducir mejoras en los sistemas de refrigeración, desde soluciones líquidas en centros muy exigidos hasta la adopción de IA directamente en dispositivos (on‑device AI), lo que reduce considerablemente la energía consumida por la transmisión de datos al ‘cloud’ .

A su vez, expertos advierten sobre los costes ambientales adicionales: la fabricación de GPUs involucra extracción de materiales escasos y procesos contaminantes, mientras que la energía —aún dependiente en gran parte de combustibles fósiles— aumenta la huella de carbono de estos centros de datos . Innovaciones como hardware neuromórfico podrían ofrecer eficiencia energética a gran escala, aunque aún no están maduras para el entorno comercial

Por último, el artículo resalta la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva sistémica. No basta con aumentar el número de GPUs, pues sin infraestructuras eléctricas robustas y energía limpia la expansión de la IA será insostenible. Países como Singapur o Irlanda ya han limitado la construcción de nuevos centros de datos, y se espera que las regulaciones evolucionen para incluir métricas de eficiencia y emisiones.

Las bibliotecas impulsan la educación para el desarrollo sostenible

IFLA. “Call for Book Chapters — ‘Libraries Driving Education for Sustainable Development’.” IFLA News, 20 de agosto de 2023

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Las bibliotecas, especialmente las bibliotecas verdes y sostenibles, merecen un reconocimiento destacado como instituciones de aprendizaje y socios impulsores activos de la Educación para el Desarrollo Sostenible y que apoyan los esfuerzos de sostenibilidad de sus gobiernos.

El libro hace referencia al programa educativo EDS para 2030 de la UNESCO. En línea con la Declaración de Berlín sobre la EDS y el programa de la UNESCO, el libro se centra en enfoques innovadores y proyectos de educación informal, creados e impartidos por bibliotecas verdes y sostenibles. Las bibliotecas impulsan la Educación para el Desarrollo Sostenible

El proyecto está alineado con el Programa de Educación para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO y busca visibilizar el papel de las bibliotecas—públicas, escolares, académicas, etc.—como actoras fundamentales en la educación para la sostenibilidad. A través de experiencias e iniciativas innovadoras, se quiere demostrar cómo las bibliotecas contribuyen directamente a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU .

El volumen recolectará capítulos que analicen distintos ámbitos:

  1. El papel transformador de las bibliotecas en el entorno educativo sostenible.
  2. Proyectos de educación ambiental, cambio climático, economía circular y ciudadanía científica.
  3. Servicios educativos dedicados a grupos vulnerables: infancia, mujeres, minorías, etc.
  4. Espacios seguros e inclusivos para la formación en competencias útiles para combatir la pobreza

Las bibliotecas impulsan la educación para el desarrollo sostenible

Hauke, P., Mocatta, A., & Pun, P. N. I. (Eds.). Libraries Driving Education for Sustainable Development. De Gruyter, 2025

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El libro hace referencia al programa de Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) para 2030 de la UNESCO, destacando su importancia como marco global que promueve la integración de los principios del desarrollo sostenible en todos los niveles y contextos educativos. En este sentido, se subraya el papel fundamental que desempeñan las bibliotecas —y en particular las bibliotecas verdes y sostenibles— como instituciones clave de aprendizaje a lo largo de la vida y como aliadas estratégicas en la implementación de dicha agenda.

Las bibliotecas no solo proporcionan acceso a la información, sino que también actúan como centros de participación comunitaria, reflexión crítica y acción transformadora en favor de la sostenibilidad. Por ello, el texto apoya que merecen un reconocimiento destacado como espacios educativos no formales que contribuyen activamente a los objetivos de desarrollo sostenible y respaldan las políticas de sostenibilidad impulsadas por los gobiernos nacionales y locales.

En consonancia con la Declaración de Berlín sobre Educación para el Desarrollo Sostenible y el programa EDS 2030 de la UNESCO, el libro pone especial atención en enfoques pedagógicos innovadores y en proyectos educativos informales desarrollados y ofrecidos por bibliotecas verdes. Estas iniciativas abarcan desde talleres de sensibilización medioambiental hasta programas de alfabetización ecológica, pasando por acciones de co-creación con la comunidad orientadas a promover prácticas sostenibles. De este modo, se evidencia cómo las bibliotecas pueden ser agentes de cambio en la construcción de sociedades más justas, resilientes y comprometidas con el futuro del planeta.

Ideas sostenibles que las bibliotecas pueden implementar de inmediato

Alvarado, David, y Megan Bennett. «27 Sustainability Ideas to Implement Right NowAmerican Libraries Magazine, 3 de marzo de 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/27-ideas/

Las bibliotecas, a pesar de contar con recursos limitados y, a veces, con poco entusiasmo por parte de sus comunidades, pueden adoptar prácticas sostenibles sin necesidad de grandes inversiones. La sostenibilidad, más que una transformación radical inmediata, puede empezar con pequeños pasos. Esta es la premisa del artículo «27 Sustainability Ideas to Implement Right Now«, que ofrece una lista accesible y diversa de iniciativas aplicables en bibliotecas de todo tipo y tamaño.

Entre las ideas sugeridas destaca la organización de intercambios, como el de ropa en la biblioteca de la Universidad Estatal de Sul Ross (Texas) o el evento «Trae tu propia planta» en la Biblioteca Pública de Lancaster (Wisconsin), que fomentan la reutilización y el sentido de comunidad. Otra estrategia eficaz es combatir la inseguridad alimentaria, como lo hace la Biblioteca Pública del Condado de Charleston (Carolina del Sur), que instaló refrigeradores comunitarios con productos frescos. En la misma línea, en Virginia Occidental, se prestan carritos para ayudar a los residentes rurales a transportar alimentos.

Varias bibliotecas también están colaborando con sus municipios en planes de acción climática. Por ejemplo, la Biblioteca Pública de Anchorage (Alaska) incorpora los objetivos de reducción de emisiones de su ciudad en sus reformas de eficiencia energética. Asimismo, fomentar conversaciones sobre temas locales, como lo hacen las bibliotecas tribales en Alaska o las públicas en Hawái, permite abordar problemas ambientales desde un enfoque comunitario.

El crecimiento de las «Bibliotecas de Cosas» (Library of Things) es otra tendencia destacada, al igual que la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Algunas bibliotecas, como la escuela intermedia de Batesville (Indiana), han comenzado clubes de lectura para niños inspirados en estos objetivos globales.

Otras iniciativas incluyen preservar historias orales sobre activismo ambiental, crear bibliotecas de semillas (como lo hizo una escuela en California), y rediseñar los programas de lectura de verano para que sus premios beneficien al medio ambiente en lugar de generar residuos. Además, algunas instituciones, como la Universidad de Utah, han integrado la sostenibilidad a nivel organizativo con posiciones dedicadas a este ámbito dentro de sus bibliotecas.

El acceso abierto también se presenta como una estrategia sostenible. La inclusión de recursos educativos abiertos (OER) ha reducido costos para estudiantes, como en el caso del Tulsa Community College. También se promueve la transparencia y educación democrática, como lo hace la biblioteca del distrito Vernon Area (Illinois), que contrató a un politólogo residente para capacitar a los usuarios.

La salud y el bienestar también se ven reflejados en estas ideas: desde kits de salud para el hogar en Rhode Island hasta bancos con Wi-Fi solar en Louisiana para enfrentar futuros desastres naturales. Las bibliotecas están diseñando además actividades inclusivas al aire libre y cafés de reparación de objetos que promueven la reutilización y la cooperación.

Por último, las bibliotecas pueden obtener la Certificación de Bibliotecas Sostenibles, ofrecer clubes de lectura sobre finanzas personales, apoyar la revitalización tribal y restauración del territorio, instalar jardines de plantas autóctonas para polinizadores, fomentar el arte con materiales reciclados y ofrecer programas educativos sobre problemas ecológicos locales.

Cada una de estas acciones demuestra que las bibliotecas pueden ser líderes en sostenibilidad con creatividad, colaboración y compromiso, inspirando a sus comunidades con ejemplos prácticos y replicables.

Estado de la participación de las bibliotecas en la comunicación y educación climática (IFLA)

International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA). State of Library Engagement in Climate Communication and Education: Global Outlook and Recommendations. The Hague: IFLA, 2025.

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La Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) ha publicado un nuevo informe basado en una encuesta global sobre clima que reunió opiniones de casi 600 asociaciones e instituciones bibliotecarias. Esta publicación analiza el grado de implicación de las bibliotecas en la educación y comunicación sobre el cambio climático.

Principales hallazgos

  • Más programación sobre sostenibilidad que sobre cambio climático: Las bibliotecas informan de una mayor presencia de actividades vinculadas a la sostenibilidad en general que a la temática específica del cambio climático.
  • Liderazgo de las bibliotecas públicas: Estas muestran un nivel de compromiso notablemente mayor en programas de comunicación y educación climática (CCE) en comparación con las bibliotecas académicas y escolares. Aunque las bibliotecas más grandes tienden a participar más, todas las bibliotecas, sin importar su tamaño, están contribuyendo.
  • Provisión de recursos como punto de partida: Muchas bibliotecas comienzan su implicación en la CCE proporcionando recursos (libros, exposiciones, materiales) antes de pasar a programas más activos o asociaciones comunitarias.
  • Importancia de las alianzas: Las colaboraciones con gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil y escuelas refuerzan la capacidad de las bibliotecas para ofrecer programas de CCE eficaces.
  • Infraestructura y operaciones sostenibles: Numerosas bibliotecas están adoptando prácticas ecológicas en sus instalaciones y operaciones. Sin embargo, el apoyo de las asociaciones bibliotecarias en este ámbito ha sido limitado hasta ahora.

Recomendaciones

Para las asociaciones de bibliotecas: Proporcionar activamente recursos traducidos y relevantes a nivel local sobre el cambio climático a las bibliotecas, apoyar a las bibliotecas miembros en la sostenibilidad de sus operaciones e infraestructuras, y organizar programas relacionados con el clima que incluyan a las bibliotecas afiliadas.

Para las bibliotecas individuales: Desarrollar alianzas con gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil (OSC) y escuelas para ampliar los programas de educación y comunicación sobre el cambio climático (CCE), utilizar colecciones de libros y exposiciones para iniciar el compromiso, y centrarse en los aspectos locales del cambio climático para aumentar el interés y el impacto en la comunidad.

Para los responsables políticos locales: Reconocer a las bibliotecas públicas y comunitarias como socios valiosos para llegar a la ciudadanía en cuestiones de clima y sostenibilidad, aprovechar las bibliotecas para proporcionar recursos e información específicos, e implicarse con las bibliotecas escolares y universitarias.

Para los responsables políticos nacionales: Colaborar con las bibliotecas nacionales —que están entre los tipos de bibliotecas más activos en iniciativas sobre el clima y la sostenibilidad—, asociarse con bibliotecas para difundir materiales sobre el cambio climático relevantes a nivel local, y utilizarlas como centros de divulgación comunitaria para la acción climática.

Estado del compromiso bibliotecario en la comunicación y educación sobre el clima (IFLA)

Aaron Redman, State of Library Engagement in Climate Communication and Education (La Haya: International Federation of Library Associations and Institutions [IFLA], 2025), https://repository.ifla.org/handle/20.500.14598/394

Key Findings and Executive Summary

Full Text Report

El informe resalta el papel fundamental de las bibliotecas como agentes de cambio en la lucha contra el cambio climático. Gracias a su rol como espacios de confianza y aprendizaje dentro de las comunidades, las bibliotecas tienen un enorme potencial para sensibilizar, educar y movilizar a la ciudadanía en favor de un futuro más sostenible y resiliente.

Este informe de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA), publicado el 11 de mayo de 2025, presenta un panorama global sobre el compromiso de las bibliotecas en la comunicación y educación sobre el cambio climático (CCE). Basado en una encuesta mundial que reunió las respuestas de cerca de 600 asociaciones e instituciones bibliotecarias, el documento analiza el nivel de implicación de estas entidades en temas relacionados con el clima y la sostenibilidad.

Uno de los principales hallazgos es que las bibliotecas, en general, desarrollan más actividades relacionadas con la sostenibilidad que con el cambio climático específicamente. En este contexto, las bibliotecas públicas lideran la participación en programas de CCE, por encima de las bibliotecas escolares o académicas. Aunque las bibliotecas de mayor tamaño tienden a tener una implicación algo mayor, el estudio demuestra que instituciones de todos los tamaños están aportando a esta causa.

El informe señala que muchas bibliotecas inician su compromiso ofreciendo recursos informativos sobre el cambio climático —como libros, paneles o exposiciones— antes de avanzar hacia actividades más activas como programas educativos y alianzas comunitarias. La colaboración con gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil y centros educativos se identifica como un factor clave para ampliar y fortalecer este tipo de programación.

Otro aspecto relevante es que numerosas bibliotecas están adoptando medidas para reducir su impacto ambiental mediante mejoras en infraestructuras y operaciones más sostenibles. Sin embargo, el apoyo por parte de asociaciones bibliotecarias a este esfuerzo aún es limitado y requiere fortalecimiento.

Entre sus recomendaciones, la IFLA insta a las asociaciones bibliotecarias a ofrecer recursos adaptados a los contextos locales, apoyar la transformación ecológica de las bibliotecas y fomentar actividades relacionadas con el clima. A su vez, anima a las bibliotecas individuales a crear alianzas con actores locales y centrarse en problemáticas climáticas específicas de su entorno. Por último, hace un llamado a los responsables políticos, tanto locales como nacionales, para que reconozcan y fortalezcan el papel estratégico de las bibliotecas en la difusión de información climática y la promoción de acciones sostenibles.

Recomendaciones

Para las asociaciones de bibliotecas: Proporcionar activamente a las bibliotecas recursos traducidos y relevantes a nivel local sobre el cambio climático, apoyar a las bibliotecas miembros en la ecologización de sus operaciones e infraestructuras y organizar programas relacionados con el clima que incluyan a las bibliotecas miembros.

Para bibliotecas individuales: Establecer asociaciones con las administraciones locales, las organizaciones de la sociedad civil y las escuelas para ampliar la programación de la ECC, utilizar las colecciones de libros y las exposiciones para iniciar el compromiso y centrarse en los aspectos locales del cambio climático para aumentar el interés y el impacto en la comunidad.

Para los responsables políticos locales: Reconocer a las bibliotecas públicas y comunitarias como socios valiosos para llegar a los residentes en cuestiones climáticas y de sostenibilidad, aprovechar las bibliotecas para proporcionar recursos e información específicos y colaborar con las bibliotecas escolares y universitarias.

Para los responsables políticos nacionales: Colaborar con las bibliotecas nacionales -que se encuentran entre los tipos de bibliotecas más activos en iniciativas sobre clima y sostenibilidad-, asociarse con las bibliotecas para difundir materiales sobre cambio climático relevantes a nivel local y utilizar las bibliotecas como centros de divulgación comunitaria para la acción climática.

Bibliotecas que se iluminan con el sol: hacia la autosuficiencia energética

Balzer, Cass. 2025. «The Net-Zero Revolution: Libraries Strive to Generate as Much Energy as They ConsumeAmerican Libraries, March 3, 2025. https://americanlibrariesmagazine.org/2025/03/03/the-net-zero-revolution/

La Biblioteca Pública de Medford (Massachusetts), construida originalmente en 1960, estaba lejos de ser eficiente: su sistema de calefacción era anticuado, el techo plano se inundaba con cada tormenta y la iluminación era mínima, encendida o apagada sin más opciones. Sin embargo, en 2017, gracias a un presupuesto municipal y al fuerte apoyo ciudadano, se aprobó la construcción de un nuevo edificio moderno y ecológico. Esta renovación culminó en un diseño de energía neta cero: un edificio capaz de generar tanta energía como la que consume.

Una nueva biblioteca sustentable y eficiente

El nuevo edificio de la biblioteca de Medford, diseñado por la firma Schwartz/Silver Architects, incorpora 700 paneles solares en su techo, que generan anualmente unos 340.000 kilovatios, suficiente para alimentar un coche eléctrico durante 1 millón de millas. Además, se construyó parcialmente incrustado en una colina para aprovechar el aislamiento natural y se instalaron ventanas clerestorias para aprovechar la luz natural, reduciendo así el consumo eléctrico.

Según la directora de la biblioteca, Barbara Kerr, los costes anuales de energía del antiguo edificio eran de 60.000 dólares. Hoy, no solo se han eliminado esos gastos, sino que la biblioteca recibe pagos por la energía excedente que devuelve a la red, con cheques de hasta 2.000 dólares en los meses de verano.

Pequeños pasos que también suman

No todas las bibliotecas tienen que iniciar una construcción desde cero para avanzar hacia la sostenibilidad. La biblioteca Daybreak, en el condado de Salt Lake (Utah), logró la certificación de energía neta cero en 2024 realizando pequeños ajustes en su edificio, inaugurado en 2022 y ya con certificación LEED Gold.

Su directora, Leslie Schow, adoptó medidas prácticas: apagar luces innecesarias, monitores de ordenador cuando no se usan, y reducir el uso de calefactores individuales. Combinadas con tecnologías existentes como tubos solares para iluminación natural y un sistema geotérmico bajo el aparcamiento, estas acciones sumaron una diferencia significativa.

Arquitectura que educa

En la Biblioteca Stevens del colegio Sacred Heart, en California, el diseño sustentable no solo es funcional, sino que también enseña. Desde su apertura en 2012, y certificación neta cero en 2015, el edificio incorpora elementos como recolección de aguas pluviales, bioswales para filtrar el agua de lluvia, y jardineras de bajo consumo hídrico. Estos elementos están señalizados para concienciar a estudiantes y personal sobre la importancia del ahorro de agua.

Incluso con la adición de un makerspace (espacio creativo con herramientas electrónicas y carpintería), el sistema solar de la biblioteca ha soportado la carga, permitiendo que actividades escolares como la fabricación de topes de puerta se integren dentro de un entorno de sostenibilidad.

Progresos graduales hacia el futuro

Para bibliotecas que desean mejorar su sostenibilidad, las auditorías energéticas son clave, señala Dillon Buchberg, gestor de energía de la Biblioteca Pública de Brooklyn (BPL). Estas permiten identificar los edificios menos eficientes y priorizar intervenciones.

El objetivo de BPL es lograr emisiones netas cero en 2050, en línea con un mandato municipal. Su primera sucursal con energía neta cero, en Red Hook, abrirá en 2025. Mientras tanto, ya se han hecho mejoras como sustitución de iluminación, sistemas de control energético y climatización eficiente. Una vez reducida al mínimo la demanda energética, planean invertir en tecnologías renovables.

Además, la red de bibliotecas ha invertido en resiliencia ante desastres: tras el huracán Sandy, cuatro sucursales recibieron paneles solares con baterías de respaldo, que permiten que dos de ellas funcionen como centros de emergencia y distribución. Las otras dos disponen de tomas de corriente accesibles desde el exterior para que la comunidad pueda cargar dispositivos en caso de emergencia.

Inspirando cambios sostenibles

En palabras de Leslie Schow, cuando una biblioteca se convierte en un edificio eficiente energéticamente, también se convierte en un ejemplo para la comunidad, demostrando lo que se puede lograr a nivel individual y colectivo. Así, estas instituciones no solo ahorran energía, sino que también promueven una cultura de sostenibilidad que se irradia más allá de sus paredes.

El consumo energético de los centros de datos a consecuencia del uso de IA se duplicará en cinco años

Zeff, Maxwell. «An Answer to AI’s Energy Addiction? More AI, Says the IEAThe Next Web, April 10, 2025. https://thenextweb.com/news/answer-to-ai-energy-consumption-is-more-ai-says-iea.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su primer gran informe sobre el impacto del auge de la inteligencia artificial en el consumo energético global, con resultados preocupantes y algo contradictorios.

Según el informe, el consumo energético de los centros de datos, especialmente por aplicaciones de IA, se duplicará en cinco años, alcanzando el 3% del uso energético mundial. La IA será responsable de más de la mitad de este crecimiento. Algunos centros consumen ya tanta electricidad como 100.000 hogares, y en el futuro podrían multiplicar por 20 ese número.

Aunque se espera que para 2030 los centros usen un 50% de energía renovable, el resto provendrá de carbón, gas natural y energía nuclear, lo que plantea serios retos climáticos. No obstante, la AIE ve una oportunidad en la IA: puede optimizar redes eléctricas, mejorar la predicción del clima, detectar fugas o descubrir nuevos materiales sostenibles. Pero advierte que estos beneficios serán marginales si no se crean condiciones adecuadas desde los gobiernos.

El informe ha generado controversia. Críticos como Alex de Vries creen que la AIE subestima el consumo energético de la IA, que podría comprometer los objetivos climáticos. Otros, como Claude Turmes, ministro de Energía de Luxemburgo, acusan a la AIE de presentar una visión demasiado optimista y de favorecer intereses políticos y corporativos.

Algunas soluciones sostenibles ya existen, como la refrigeración por inmersión o el reaprovechamiento del calor de los centros de datos, pero deben escalarse rápidamente. Y, sobre todo, será clave usar la capacidad informática con más criterio.

La demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030

International Energy Agency (IEA). Energy and AI. 2025. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai.

Un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que la demanda energética de los centros de datos de IA se cuadruplicará para 2030, lo que podría superar a la demanda de industrias como la fabricación de acero. Aunque el impacto ambiental de la IA ha sido exagerado, el uso de IA puede optimizar sistemas energéticos y mejorar la eficiencia industrial. Sin embargo, el rápido crecimiento de la IA podría dañar los avances hacia la sostenibilidad sin una regulación adecuada.

​La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) está generando preocupaciones sobre su impacto ambiental, especialmente en términos de consumo energético y emisiones de carbono. Los centros de datos dedicados a la IA son los principales impulsores de este aumento en la demanda energética. Se prevé que el consumo eléctrico global de estos centros se duplique para 2030, con una cuadruplicación en los centros dedicados exclusivamente a IA. En Estados Unidos, se estima que el procesamiento de datos para IA consumirá más electricidad que la fabricación combinada de acero, cemento, productos químicos y otros bienes intensivos en energía. ​

Además del consumo eléctrico, los centros de datos requieren grandes cantidades de agua para su refrigeración. Un estudio sugiere que la IA podría representar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de uso de agua para 2027, casi dos tercios del consumo anual de Inglaterra.

Sin embargo, algunos expertos argumentan que los temores sobre el impacto climático de la IA pueden estar exagerados. La Agencia Internacional de Energía (AIE) señala que, aunque la adopción de IA aumentará la demanda energética, también ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia energética en otros sectores, lo que podría contrarrestar parcialmente el aumento en el consumo. Además, la AIE destaca que la IA podría facilitar el diseño de redes eléctricas más integradas con fuentes de energía renovable y mejorar la eficiencia en procesos industriales, contribuyendo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Estado de las bibliotecas en Estados Unidos: Una instantánea de 2024 (2025)

State of America’s Libraries: A Snapshot of 2024’ Report. Chicago: ALA, 2025

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La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) ha presentado su informe anual que analiza la labor de las bibliotecas durante 2024.

En la introducción, Leslie Burger, directora interina de la ALA, destaca el papel crucial de las bibliotecas en momentos clave como las elecciones, gracias a la campaña «Reader. Voter. Ready». desarrollado junto con la Liga de Mujeres Votantes, que fue ampliamente adoptado en todo el país para fomentar la participación ciudadana.

Sin embargo, también advierte sobre un serio desafío: la posible eliminación del Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios (IMLS), única fuente federal de financiamiento para bibliotecas, lo que pone en riesgo muchos servicios esenciales en todo EE. UU. UU.

A pesar de estas amenazas, el informe reconoce que en 2024 las bibliotecas seguirán siendo un pilar en sus comunidades, lideradas por profesionales comprometidos. Se enfatiza la necesidad de actuar ante los rápidos cambios en el sector, promoviendo la campaña #ShowUpForOurLibraries para defender su futuro.

El informe identifica tres tendencias clave principales para 2024:

  • Censura: aumentan los intentos de restringir contenidos en las bibliotecas.
  • Inteligencia Artificial: creciente influencia en el acceso y gestión de la información.
  • Sostenibilidad: esfuerzos para integrar prácticas ecológicas en las operaciones de la biblioteca.