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Ningún lugar en cualquier comunidad es tan totalmente democrático como la biblioteca

«Quizás ningún lugar en cualquier comunidad es tan totalmente democrático como la biblioteca de la ciudad. El único requisito de entrada es el interés».

Lady Bird Johnson

Primera dama de los Estados Unidos en el periodo comprendido de 1963 a 1969, habiendo sido esposa del presidente Lyndon B. Johnson

¿Y para qué leer?

“¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? Nada. Decir: yo sólo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes. […] Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan.

¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales.”

GABRIEL ZAID
Los demasiados libros: Leer y publicar en la era de la abundancia

Toda biblioteca satisface una doble necesidad: la de guardar ciertas cosas (libros) y la de ordenarlas de ciertas maneras

«Toda biblioteca satisface una doble necesidad, que a menudo es también una doble manía: la de guardar ciertas cosas (libros) y la de ordenarlas de ciertas maneras. (p. 31).

[…] uno de los principales problemas a los que se enfrenta el hombre que conserva los libros que ha leído o que promete leer algún día es el de aumentar su biblioteca. […] el problema de aumentar nuestras bibliotecas tiende a convertirse en el único problema real : pues es bastante obvio que no es demasiado difícil guardar diez o veinte libros, digamos cien; pero cuando uno empieza a tener 361, o mil, o tres mil, y sobre todo cuando el número empieza a aumentar cada día más o menos, surge el problema, en primer lugar de poner todos esos libros en algún sitio, y luego de poder echar mano de ellos cuando, por una razón u otra, un día se tiene el deseo o la necesidad de leerlos por fin, o incluso de releerlos. Así pues, el problema de las bibliotecas resulta ser doble: en primer lugar, un problema de espacio y, en segundo lugar, un problema de orden» (pp. 33-34).

 Perec, Georges. «Penser/Classer» “L’art et la manière de ranger ses livres” 1985

Lo que importa es cómo se actúa después de leer

“¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales”.

GABRIEL ZAID
Los demasiados libros: Leer y publicar en la era de la abundancia

Una niña de biblioteca

«Yo fui una niña de biblioteca. Y desde entonces he sido una pequeña, pequeña, pequeña mecenas de la Biblioteca Pública de Nueva York. Simplemente creo que las bibliotecas son la cosa más increíble. Cuanto más te instruyes, más puedes apreciar lo que hay dentro de estos maravillosos lugares.»

Debbie Harry, «Blondie»

Debbie Harry, actriz, activista y líder del grupo punk Blondie durante más de 45 años American Libraries Magazine. «Newsmaker: Debbie Harry», 21 de noviembre de 2019. https://americanlibrariesmagazine.org/2019/11/21/newsmaker-debbie-harry/.

Alguien me habla de una biblioteca

ALGUIEN ME HABLA DE UNA BIBLIOTECA

para Agustín Ramos Guerreira

Alguien me habla de una biblioteca
que ya está proyectada. El arquitecto
es portugués y minucioso. Un cubo
abierto por un lado, los cristales
solares. Geometría en los espacios
donde algún día estudiaré con todos
estos ascetas y estos animales
fabulosos. Los paños están lejos
en otro mundo. Hay sensualidad
en el contrato: el arquitecto quiere
diseñar él los muebles, las taquillas,
hasta el último útil. Armonía,
cuánto cuidado para no romperte.
Cuánta belleza en lo que no está hecho,
en lo que todavía puede hacerse
bien. Cada obra de arte concebida
con tanta precisión es una forma
de humildad y optimismo. Hacia ella va
mi difusa esperanza cosmológica
esta mañana, en este bar ruidoso.
Alguien me habla de una biblioteca
y yo siento el placer de las cosas futuras.

‘Juan Antonio González Iglesias