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“Los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo en los mostradores de nuestras bibliotecas públicas”

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«Así pues, soy un hombre sin patria, excepto por los bibliotecarios y el periódico de Chicago In These Time… Ya que hablamos de quemar libros, quiero felicitar a los bibliotecarios (que no son famosos por poseer fuerza física, ni influyentes contactos políticos ni grandes riquezas), por haber resistido tenazmente a lo largo y ancho del país contra los matones antidemocráticos que han intentado retirar ciertos libros de las estanterías, y por haber destruido registros antes que revelar a nuestra particular Policía del Pensamiento los nombres de las personas que habían consultado estos títulos.

Así pues, los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo, aunque no en la Casa Blanca, ni en el Tribunal Supremo, ni en el Senado, ni en la Cámara de Representantes ni en los medios de comunicación. Los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo en los mostradores de nuestras bibliotecas públicas.”

Un hombre sin patria de Kurt Vonnegut

Vonnegut despliega aquí todas las armas del ingenio para atacar a su gobierno, al que considera poco menos que fraudulento, emanado de unas elecciones arregladas, y no se detiene hasta dejar muy claras sus razones para considerarse un hombre al que le han secuestrado el país, sin patria. Después de descartar a todas sus instituciones como verdaderos garantes de solidez democrática y de recordarnos que los bibliotecarios ofrecieron resistencia valiente al no quitar de los estantes libros que en el ambiente post 11-s se consideraban peligrosos ni entregar a los servicios de inteligencia las listas de quienes los consultaron, si bien primero destruyeron los registros, nos dice: “Los Estados Unidos que yo amaba siguen existiendo en los mostradores de nuestras bibliotecas públicas”. Toda una declaración de principios. De acuerdo, no se trata de un analista político cargado de datos macroeconómicos, ni de un cineasta. (Tomado de Roberto Frias. Letras Libres, dic. 2006)

Ven, y toma elección de toda mi biblioteca, y así engañar a tu dolor

Titus Andronicus. Act IV-Scene I

«Ven, y toma elección de toda mi biblioteca, y así engañar a tu dolor»

William Shakespeare , Titus Andronicus (c. 1584-1590), acto IV, escena 1, línea 34

Titus ¿Qué pasa, Lavinia? Marcus, ¿qué significa esto?
Alguno de esos libros quiere ver,
¿Cuál de éstos es, niña?
Abridlos, niño,
si eres más leída, y mejor educada;
ven y elige entre todos los de mi biblioteca,
y engaña así tus penas, hasta que el cielo
revele los malditos instigadores de éstos hechos.

 

El general romano Tito Andronico regresa victorioso tras diez años de guerra acompañado de tan sólo cuatro, de los veinticinco hijos que partieron con él . Entre los prisioneros está Tamora, Reina de los godos, sus tres hijos, y Aaron el moro, amante de Tamora. De acuerdo a los rituales romanos, el general manda sacrificar al hijo mayor de la reina goda con lo que se gana el odio de Tamora y su promesa de venganza. Se trata de una tragedia de venganza, con imágenes de horror extremo, incluyendo asesinatos, mutilaciones y antropofagia. Tanto que durante la época victoriana no era representada en los escenarios.

Mi biblioteca es un ducado lo suficientemente grande

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 PROSPERO. Para mí, pobre, mi biblioteca ya me era un ducado suficientemente grande. Me juzga … con los logros espirituales de sus estudios. hace alianza —tan sediento estaba de dominio- …. sabiendo lo que estimaba mis libros, llevó su generosidad hasta proveerme, sacados de mi propia biblioteca, de volúmenes a los que yo concedía mayor valor que a mi ducado.

William Shakespeare , La tempestad (1611), acto I, escena II, líneas 109-110.

 

Me gustan las bibliotecas porque tienen paredes de palabras a mi alrededor

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«Me gustan las bibliotecas. Me hace sentir cómodo y seguro tener paredes de palabras, hermosas y sabias, a mi alrededor. Me siento mejor cuando puedo ver que hay algo que me puede proteger de las sombras.»

Roger Zelazny , 1970, Nueve Príncipes de Ámbar, capítulo 3

Los Nueve Príncipes de Ámbar es una novela fantástica escrita por Roger Zelazny, primera de las Crónicas de Ámbar. Fue publicada por primera vez por la editorial Doubleday en junio de 1970. Carl Corey despierta con amnesia, encerrado en un hospital psiquiátrico de Nueva York. Tras escapar y reunir pieza a pieza la verdad descubre que realmente es Corwin, Príncipe de Ámbar, el verdadero mundo, del cual la Tierra es una mera sombra. Es uno de los nueve hermanos que luchan por el trono de Ámbar tras la desaparición de su padre, y enemigo mortal de uno de ellos: Eric, responsable de su amnesia y encierro.Esta historia nos lleva a lo que realmente Roger Zelanzy consideró no sólo la obra de su vida sino también la verdadera explicación de nuestro mundo.

Premio «amo a mi bibliotecario»

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I Love My Librarian

 

Estados Unidos tiene certificados a 166,164 bibliotecarios que desempeñan su labor ayudando a aquellos que buscan información y acceso a las tecnologías. Los ganadores del Premio «I Love My Librarian» (Amo a Mi Bibliotecario)son ejemplos de cómo los profesionales de la biblioteca están expandiendo sus servicios más allá de sus funciones tradicionales. Los bibliotecarios ganadores fueron seleccionados de un grupo de más de 1.300 candidaturas presentadas por los usuarios de bibliotecas en todo el país que utilizan las bibliotecas públicas, escolares, universitarias. Las nominaciones detallan historias sobre cómo sus bibliotecarios favoritos ayudaron a mejorar la calidad de vida en sus comunidades. Entre los ganadores hay cuatro bibliotecarios universitarios, tres bibliotecarios públicos, y tres bibliotecarios escolares.

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La biblioteca ideal

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Las obras de referencia son aquellas que proporcionan una información inmediata y puntual, suficiente y autónoma para el usuario. Supone una recopilación del saber y no están concebidas para la lectura continua sino para la consulta pormenorizada de su contenido. Obras de referencia son diccionarios, enciclopedias, directorios, y anuarios.

«Hay momentos en que pienso que la biblioteca ideal se compone exclusivamente de libros de referencia. Son como la comprensión de los amigos; siempre dispuestos a cumplir con tu estado de ánimo, siempre dispuestos a cambiar de tema cuando estás harto de algo»

J. Donald Adams , New York Times , 1 de Abril 1956.

Suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos

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«A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro; a usted, Borges, lo veo ante todo como un Gran Poeta. Y luego, así: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil e inmortal».

Sabato, Ernesto (1945). Uno y el universo.