“Pide al Congreso que deje que las bibliotecas se defiendan”. Campaña a favor del préstamo digital controlado

 

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Las bibliotecas de hoy en día deben satisfacer la creciente demanda de sus comunidades de acceso a libros electrónicos, audiolibros y otros materiales. Antes, las bibliotecas podían comprar varias copias de títulos para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Hoy en día, las bibliotecas se ven perjudicadas por los precios exorbitantes de los libros electrónicos, las condiciones de uso restrictivas, los productos digitales que tras un número de usos o tiempo se “autodestruyen” y obligan a las bibliotecas a volver a comprarlos. Esta petición al Congreso de EE.UU pide que las bibliotecas puedan seguir cumpliendo su misión de hacer que los libros estén disponibles para todos

 

Cada vez más, las bibliotecas han comenzado a hacer y prestar versiones digitales de obras físicas de sus colecciones, una práctica llamada Préstamo Digital Controlado, o CDL. CDL es una poderosa herramienta para salvar la brecha entre los recursos impresos y electrónicos que aborda el “Problema del Libro del Siglo XX“, en el que los libros publicados en el siglo XX no suelen estar disponibles en formato digital, y también puede ayudar a combatir la difusión de información errónea en línea. Bajo el Préstamo Digital Controlado, una copia digital de un libro físico sólo puede ser leída y utilizada por una persona a la vez. Sólo una persona puede “prestar” un libro electrónico a la vez, y mientras se presta electrónicamente, la biblioteca retira el libro físico de la circulación.

El Préstamo Digital Controlado permite a las bibliotecas llegar a sus clientes incluso cuando esos clientes no tienen acceso a la biblioteca física, un problema que ha sido común durante la pandemia. Sin programas como éste, los usuarios de la biblioteca no pueden acceder a al contenido e información, y las bibliotecas y comunidades con bajos ingresos, rurales y otras comunidades marginadas son las más afectadas.

A diferencia de los libros impresos, las copias digitales vienen con una lista de restricciones concluyendo su licencia después de un tiempo o un número determinado de préstamos, lo que obliga a la biblioteca a comprar el libro electrónico una segunda, o tercera, o cuarta vez si desean mantener el título en stock. Esto se debe a que las bibliotecas deben comprar licencias para copias digitales mediante acuerdos contractuales con poderosas editoriales, que a menudo las obligan a pagar de tres a cinco veces la cantidad que pagan los consumidores, por el acceso a corto plazo a la obra. Por lo que los usuarios de las bibliotecas pierden el acceso a los materiales, ya que son inasequibles.

El cambio de un modelo basado en copias físicas a otro basado en copias digitales no debería dejar atrás a las bibliotecas, y no debería hacer que las bibliotecas gasten más para obtener el mismo acceso a las obras que siempre han disfrutado. Es necesario una legislación que garantice que las bibliotecas sean libres de comprar libros electrónicos y otros materiales electrónicos y prestarlos, al igual que pueden hacerlo con los medios físicos. Esto permitiría a las bibliotecas seguir funcionando como siempre lo han hecho, pero con una actualización necesaria para las necesidades y la tecnología de hoy en día, de forma que puedan cumplir su misión de hacer que los libros estén disponibles para todos.