El Desafío Mundial de la Alfabetización

 

El Desafío de la alfabetización en el mundo: perfil de alfabetiz

Richmond, M., C. Robinson, et al. (2013). [e-Book]  El Desafío Mundial de la Alfabetización : Perfi l de alfabetización de jóvenes y adultos a mediados del Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización 2003 – 2012. Paris, Naciones Unidas. Texto completo: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001631/163170s.pdf

El Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización (DNUA, 2003-2012) ha recorrido la mitad de su camino enriquecido por iniciativas y cambios de política que han contribuido a fortalecer la plataforma de presentes y futuras iniciativas en pro de la alfabetización. El aumento de la tasa mundial de alfabetización de adultos (personas de 15 o más años) del 76 al 83,6% evidenciado en las últimas dos décadas, muestra un sostenido avance, siendo este aumento aun más marcado –del 68 al 79%– en los países en desarrollo. La Iniciativa de Alfabetización: Saber para Poder (LIFE, por su sigla en inglés), ha dado un nuevo ímpetu a los esfuerzos de los países afectados por serias necesidades de alfabetización. No obstante, en términos generales, el avance alcanzado no será sufi ciente para cumplir la meta de la Educación para Todos: reducir a la mitad las tasas de analfabetismo de aquí al año 2015. En el África subsahariana, los Estados Árabes y en el Asia meridional y occidental se han detectado las mayores necesidades de alfabetización. A nivel mundial, prácticamente uno de cada cinco adultos no ha adquirido las competencias básicas de alfabetización. Superar este desafío implica adoptar nuevas concepciones de la alfabetización y del entorno alfabetizador, situar la alfabetización en el contexto del aprendizaje a lo largo de toda la vida, y vincularla con otras competencias esenciales.

Con frecuencia el cálculo numérico se asocia con la alfabetización, a pesar de que éste requiere la aplicación de un enfoque específico. La alfabetización, visualizada como un resultado de la educación y un instrumento para continuar aprendiendo, forma parte del derecho a una educación y facilita el ejercicio de otros derechos. El acceso a oportunidades equitativas de adquisición y uso de estas competencias básicas no está disponible para ciertos grupos tales como las poblaciones autóctonas, las comunidades nómadas, los jóvenes marginados, las zonas rurales, los presidiarios, los migrantes y los discapacitados. Proporcionar modalidades adecuadas para adquirirlas, ya sea a través de programas formales de escolarización, programas de equivalencia, alfabetización de la familia o educación a distancia es algo esencial. La dimensión genérica presenta diversas estructuras en las distintas regiones: en África subsahariana y en Asia meridional y occidental, las mujeres representan un mayor porcentaje de la población analfabeta, en tanto que en el Caribe y en algunos países europeos son los hombres y los niños quienes exhiben las tasas más bajas de alfabetización.

Al igual que el género, entre los desfavorecidos la pobreza constituye otro parámetro transversal, evidenciándose la necesidad de articular la adquisición de competencias básicas de alfabetización con estrategias de reducción de la pobreza. En zonas afectadas por conflictos donde las oportunidades de aprendizaje se han visto interrumpidas, la adquisición de competencias básicas de alfabetización puede cumplir una función importante en términos de la rehabilitación de las personas, particularmente si se acompaña de esfuerzos encaminados a la construcción de la paz, el potenciamiento y la capacitación en destrezas que aseguren el sustento. Las políticas nacionales, basadas en sólidos compromisos con la alfabetización y un claro entendimiento de su alcance, deben estar sustentadas en información aportada por experiencias exitosas y datos sobre niveles y necesidades de alfabetización. Adicionalmente, dichas políticas deben necesariamente llevar a la ejecución de iniciativas y estar respaldadas por una cantidad adecuada de recursos. Los gobiernos, junto a la sociedad civil, debieran ser los principales protagonistas en la formulación de políticas en el marco de objetivos más amplios de desarrollo. La puesta en práctica de políticas de alfabetización requiere una estrecha coordinación entre distintas instancias gubernamentales, dado que su uso está inserto en varios otros sectores como la salud, el bienestar social, el desarrollo rural y la agricultura. La coordinación vertical desde el nivel central a los niveles comunitarios aseguraría la apropiada distribución de las responsabilidades.

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