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Participación ciudadana en la biblioteca

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Participación ciudadana en la biblioteca

Planeta biblioteca 16 de diciembre de 2015

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con Joao Guerreiro

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En esta ocasión ha visitado nuestro entrañable planeta Joao Guerreiro, investigador de la Universidad de Salamanca que está haciendo su tesis doctoral sobre participación ciudadana en la biblioteca. Joao nos ha contado qué es y como se articula la participación ciudadana en la biblioteca, cómo puede la biblioteca dirigir, coordinar o fomentar esta participación. Quién puede liderar esta participación: ciudadanos, asociaciones… Qué actividades o actuaciones se pueden llevar a cabo, y en qué ámbitos. Nos ha comentado algunas de las mejores prácticas de participación ciudadana que se están llevando a cabo en España y en el mundo. Además nos ha hablado del papel de la participación ciudadana en tiempos de crisis. También hemos abordado temas en torno a Makerspaces, Skateholders, la Biblioteca como plataforma, Storytelling, Empoderamiento ciudadano

Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

 

Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

 

Developing students’ digital literacy de JISC

Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

Laboratorios de visualización MicroTilles

En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

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Bibliotecas en proceso de cambio. La Biblioteca del Futuro

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Presentación en SLIDESHARE

Presentación en PREZI

Alonso Arévalo, Julio (2016). «La biblioteca en proceso de cambio». BiD: textos universitaris de biblioteconomia i documentació, núm. 36 (juny) . <http://bid.ub.edu/es/36/arevalo.htm&gt;. DOI: http://dx.doi.org/10.1344/BiD2016.36.12 [Consulta: 20-06-2016].

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Históricamente la biblioteca como institución es uno de los organismos que más y mejor ha contribuido al éxito de cualquier democracia. Las bibliotecas proporcionan acceso a las habilidades y conocimientos necesarios para cumplir con los roles de ser ciudadanos activos, además de funcionar como instituciones esenciales para la igualdad de los ciudadanos; siendo el garante más equitativo de acceso a la información y el conocimiento. Por el conocimiento que ofrecen y la ayuda que proporcionan hace que los  bibliotecarios sean el alma de una sociedad inclusiva, informada y comprometida con sus ciudadanos.

En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital. La biblioteca ha perdido la exclusiva de ser casi el único proveedor de contenido.

 

Creo que el papel de la biblioteca que hasta ahora había sido fundamental, que era el de la construcción de colecciones debe orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad. En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento, y fomentar y fortalecer las comunidades.

Amy K. GARMER

 

Lo que está llevando hacia un cambio en cuanto a las responsabilidades y competencias profesionales; los bibliotecarios en esta era digital proporcionan acceso, orientación y formación a los materiales físicos y electrónicos en línea sin dejar de atender las tareas fundamentales que han contribuido a la esencia a la profesión durante siglos. El 52% de los estadounidenses dicen que la gente no necesita bibliotecas públicas tanto como antes, ya que pueden encontrar información por su cuenta en internet. Es por eso que las bibliotecas tienen que adaptarse. La gente las quiere, pero quieren que sean mejores.

 

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“Las bibliotecas están en riesgo porque hemos olvidado lo importantes que son»

J. Palfrey

La globalización también conlleva lo que se ha denominado ”brecha digital” que tiene consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos. Los ciudadanos creen que las bibliotecas son instituciones importantes de la comunidad y profesan su interés por aquellas que ofrecen una gama de nuevas posibilidades y servicios.  Equidad social e igualdad de oportunidades.

La incorporación de recursos digitales conlleva una transformación de los espacios, de las tareas y capacidades del bibliotecario y del mismo concepto de biblioteca. Esta sirviendo de catalizador del cambio de concepto de la biblioteca. Estas actividades son especialmente importantes para los formatos menos conocidos, como los libros electrónicos. Ya que a pesar de que el 95% de las bibliotecas públicas estadounidenses disponen de libros electrónicos -según los informes de library journal-. Sin embargo tal como confirma el reciente estudio de Pew Research Center ”libraries at the crossroads“ una buena parte de los ciudadanos de ese país (62%) desconocen que su biblioteca presta libros electrónicos. Solo el 38% conoce este servicio, y de ese porcentaje sólo lo ha usado el 16%, lo que supone que nada más el 6% de los ciudadanos de estados unidos han llevado un libro electrónico en préstamo de su biblioteca.

En este contexto existe una necesidad de intervención de la biblioteca en la formación de los usuarios tanto en el uso de tecnologías de la información de carácter general como de dispositivos y aplicaciones de lectura con carácter particular, ilustrando al usuario sobre las posibilidades recreativas y educativas de la misma para que se produzca el máximo aprovechamiento de todas las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

El libro electrónico está aportando nuevas cualidades y calidades al libro. Entre ellas esta el hecho de que cualquiera de las palabras que aparecen en un libro electrónico puede implicar su propia definición en el diccionario que lleva incorporado el dispositivo o en un recursos externo como la Wikipedia simplemente seleccionándola. Si un pasaje de un libro electrónico nos parece convincente, bello o profundo podemos compartirlo o discutirlo con cientos de personas a los que ese mismo párrafo les ha llamado la atención, o simplemente compartirlo con nuestros amigos de redes sociales. Esto supone un salto cualitativo respecto a la lectura impresa en el que lo importante para beneficiarse de todas estas posibilidades y aquellas que están por venir es proporcionar una estrategia de aprendizaje de la lectura digital por parte de quienes estamos interesados en el fenómenos de la lectura.

Por ello es fundamental la tarea alfabetizadora, mediante la organización de actividades demostrativas del uso de dispositivos, aplicaciones y eficiencia en la búsqueda de información. El trinomio, formación-dinamización-servicios se articula como el eje en torno al cual pivota la acción de la biblioteca para un uso óptimo de sus colecciones y un aprovechamiento gratificante y comprometido por parte de sus usuarios.

En muchos casos, los bibliotecarios se han convertido en maestros en la formación sobre el uso de los servicios digitales y muchas bibliotecas se han transformado en centros de capacitación tecnológica que ofrecen formación gratuita o a bajo coste a través de una amplia variedad de medios. Los bibliotecarios de hoy son más que administradores de libros, vídeos y archivos digitales, sino que también son miembros clave de la comunidad y de sus relaciones públicas.

Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir la biblioteca.

De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.Aunque estas dos áreas de la actividad no son mutuamente excluyentes.

Cualquier biblioteca en la era digital debe enfrentarse a un dilema: cómo mantenerse relevante en el nuevo contexto. Podemos afirmar sin miedo a confundirnos que la comunidad está en el corazón de los planes de la nueva biblioteca.

El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglos ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Centro cívico que fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes.

La antropóloga Nancy Fried Foster, se pregunta cómo sería diseñar bibliotecas  no basadas en los precedentes, sino en todo lo que se puede aprender en este momento acerca de las prácticas de trabajo de las personas que ya las utilizan. “Los edificios tradicionalmente se destinaban en primer lugar a los libros, y en segundo lugar a la gente, y eso está cambiando, es decir la gente primero y los libros después; además con la llegada de la digitalización los espacios destinados a los libros cada vez son menos importantes.” Por ello las bibliotecas del presente se transforman en espacios proyectivos como centros comunitarios dinámicos, con cafés y cómodos asientos, incubadoras de pequeñas empresas, espacios de colaboración, impresoras 3-D, talleres de escritura, jardinería y tiendas online para vender los libros de autores locales.

 

“La transformación física que están experimentando las bibliotecas con nuevos conceptos como el de  pacemakin es la SEGUNDA REVOLUCIÓN DE GUTENBERG, a través de la creación y el fomento de comunidades vitales para ser lugares únicos para sus residentes”

Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas)

 

La biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. La biblioteca del siglo xxi  representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano (Garmer) la biblioteca de hoy y del futuro se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas. Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales.

Frecuentemente cuando estos programas tienen éxito son replicados por otras bibliotecas Mindy Reed bibliotecaria de Austin (Texas) han llegado a denominar la transformación que están experimentando las bibliotecas como “la segunda revolución de Gutenberg” al placemaking, o la creación y el fomento de comunidades vitales y para ser lugares únicos para sus residentes.  La clave es muy simple: centrarse en lo que los medios digitales e internet hacen posible, no en lo que deshacen. Esta perspectiva permite a los partidarios de la biblioteca encontrar y explotar las formas en que lo digital y lo analógico se unen, en el que ambos formatos se refuerzan mutuamente para ser complementarios y no antagónicos. Internet y los medios digitales están permitiendo nuevos tipos de servicio.

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico para empoderar a los individuos y a la comunidad.

 

“Si la biblioteca presta libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos? De este modo las bibliotecas desempeñan a menudo un papel de facilitadoras proporcionando lo que las comunidades necesitan en el momento en que se percibe en el horizonte un cambio en lo que la gente desea que sea su biblioteca”

Corinne Hill  de Chattanooga Public Library. Bibliotecaria del año 2014 por Library Journal

 

Si las bibliotecas prestan libros ¿por qué no también puede prestar herramientas, juguetes o equipos?. Por ello muchas bibliotecas se están convirtiendo en espacios ricos con herramientas basados en la economía compartida.

  • Economia compartida o economia social o de colaboracion
  • Inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación.
  • Gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Contienen grandes y costosos equipos que difícilmente podrían ser comprados por una persona a título individual. Entre estos tipos de maquinaria encontraríamos máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, para trabajar con plásticos o madera, impresoras 3d, software especializado y programas de diseño en 2d y 3d
  • Se trata de espacios amplios donde la gente se sienta cómoda y se propicien las relaciones. Para estimular la socialización y colaboración entre los participantes.

 

“Me gustaría sugerir un nuevo papel para las bibliotecas públicas. Creo que dentro de 100 años, vamos a considerar este papel tan necesario, tan indispensable para la misión y el funcionamiento de la biblioteca pública moderna, como las secciones infantiles lo son ahora. Es hora de que la biblioteca intensifique su papel como cuidadora de creación de contenidos … Una vez que una biblioteca invierte en la infraestructura para gestionar libros electrónicos directamente de los editores posee la infraestructura que le permite ser un editor”.
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Jamie LaRue Douglas Country Library

 

pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). en este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso wi-fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar. para Amy Gamer las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. la biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

“La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.”

GARMER, A. K. The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform.

 

En una economía basada en el conocimiento es lógico pensar que los profesionales de la información proporcionan un valor significativo a través de los servicios que planifican, impulsan y suministran. El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Y aunque desconozcamos como será la biblioteca del futuro, será importantes para el bibliotecario estar ahí atento, dispuesto a escuchar para saber lo que nuestras comunidades esperan de nosotros. Fundamentalmente los profesionales de las bibliotecas tenemos que ser vistos como asesores de confianza, pero la confianza crece sólo cuando construimos relaciones con nuestros usuarios. Y esta confianza se genera con el aprendizaje, transmitiendo los valores esenciales de nuestra profesión que está bien pertrechada de lo que se llaman competencias transversales necesarias para disfrutar plenamente de las posibilidades de la sociedad de la información. Y como las funciones de la biblioteca cambian y se expanden, el personal de la biblioteca se ve avocado a extender y ampliar sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades. Por ello tiene que operar en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes. Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca. El bibliotecario se convierte en un “filtro colaborativo” para su comunidad, un curador de contenidos que conoce los intereses y necesidades del público.

El papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. Para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Por ello el personal de biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad

  • Conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.
  • Construye relaciones
  • Proporcionan recursos y conocimientos técnicos,
  • Ofrece aprendizaje individualizado y experiencias sociales
  • Mecanismos de sostenibilidad

Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico.

 

Ecologia de la informacion (conclusiones)

  • La biblioteca ha de repensarse en función de toda una serie de parámetros nuevos, inherentes al mundo digital, en el que los usuarios cada vez están más inmersos.
  • Aprovechar las oportunidades de la vida para ellos y sus familias.
  • Participar plenamente en un sistema de autogobierno, de ponerse de pie y ser escuchados.
  • Fortalecer el capital humano

 

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El papel de la biblioteca del siglo 21: la gente, el lugar y la plataforma

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GARMER, A. K. People, Place and Plataform: The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform. 2014.

Texto completo

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El papel de la biblioteca del siglo 21 en la era digital se basa en sus tres activos clave: la gente, el lugar y la plataforma

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La gente

La biblioteca del siglo 21 representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad.

En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento y fomentar y fortalecer las comunidades. De este modo la biblioteca pública cobra vitalidad cuando está llena de gente que desarrolla acciones en todos los ámbitos de la vida: padres que leen con sus hijos, adolescentes que aprenden a aprender a escribir un código fuente para un nuevo videojuego en un laboratorio de aprendizaje ruidoso, estudiantes reunidos en un aula de la biblioteca para discutir en grupo sobre un trabajo, solicitantes de empleo que son asesorados por un bibliotecario, emprendedores que preparan presentaciones en espacios de coworking, utilizando la biblioteca que proporciona Wi-Fi y la creación de nuevos productos en los espacios comunitarios, inmigrantes que aprenden inglés en las clases y mejoran sus habilidades de búsqueda de empleo con la ayuda de voluntarios de la comunidad, jubilados que utilizando nuevas herramientas online para crear álbumes de recortes digitales de sus nietos, y autores que publican libros en plataformas de autopublicación y los integran como un recurso más en la colección digital de la biblioteca.

En este ambiente impulsado por la comunidad, los bibliotecarios especializados ayudan a las personas a navegar con las nuevas tecnologías, gestionar grandes cantidades de datos y cumplir con sus necesidades de información. Además proporcionan recursos y conocimientos técnicos para ofrecer aprendizaje individualizado y experiencias sociales; así de este modo la biblioteca pública ofrece una experiencia participativa de alto nivel para apoyar las metas personales de cada individuo. El personal de Biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad y conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.

Como las funciones de la biblioteca también cambian y se expanden, el personal de la biblioteca ha perfeccionado y ampliado sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades, y definir el valor constante de la biblioteca dentro de la comunidad. Por ello operan en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes más que como fuentes de información. Además, la medición de resultados es más importante que medir los resultados. Una comunidad inteligente, no está representada por datos cuantitativos como tener un gran número de préstamos, en este nuevo concepto la comunidad es el objetivo principal de la biblioteca.

Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca, con un enfoque en la maximización de la capacidad y el compromiso con el usuario y su comunidad. Es a través de este compromiso cuando los valores y los activos de cada biblioteca pueden ser plenamente aprovechados y optimizados por la sociedad. La mejor respuesta es contemplar a los bibliotecarios como “curadores” para sus comunidades, auténticos “filtros colaborativos” con el interés y necesidades del público siempre en mente.

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La biblioteca como lugar

Biblioteca de hoy es tanto un lugar físico como virtual, pero sigue siendo la presencia física de la biblioteca la que le ancla más firmemente a la comunidad. La investigación y la experiencia muestran que la geografía y el lugar todavía importan. La encuesta del Centro de Investigación Pew sobre uso de la biblioteca destacó que una gran proporción de los estadounidenses, incluso los que rara vez visitar una biblioteca, consideran las bibliotecas instituciones importantes en sus comunidades y creen que su comunidades sufrirían una gran pérdida si la biblioteca cerrara.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Son un centro comunitario para el desarrollo económico y la revitalización del vecindario. Fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes. Crean conexiones y flujos dentro de la comunidad como lugares que atraen a la gente a centros comerciales, grandes almacenes, aeropuertos y autobuses. En opinión de Robert Harrison, administrador de la ciudad de Issaquah, Washington. “Las bibliotecas son como Starbucks sin café: un lugar importante para construir relaciones sociales, ya que cualquier persona puede utilizarlas”

A medida que disponemos de más información en formatos digitales, las bibliotecas públicas dispondrán de menos material tangible en sus colecciones, ya que los usuarios de la biblioteca podrán acceder a la información digital dondequiera que estén, sin tener que desplazarse a la biblioteca. Por ello la biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos se lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. De este modo, la reducción de los materiales físicos, una mayor movilidad de los clientes y el deseo de una mayor colaboración están cambiando la naturaleza del espacio físico de la biblioteca pública. Por ello La biblioteca física debe someterse a una transición que se oriente a la apertura y la flexibilidad necesaria para prosperar en un mundo en constante cambio. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas.

Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Muchas bibliotecas están creando espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. La gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Estas tendencias van hacia una mayor transparencia de los espacios,espacios flexibles que se amplían para atender las actividades de niños y adolescentes, salas de reuniones y de actividades de diferentes tamaños para adaptarse a eventos públicos y actuaciones,coworking y tecnología centrada en los espacios. Se trata de crear un entorno que facilite nuevos patrones de interacción, el aprendizaje y el acceso a la información y es lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios futuros que tendremos que asumir de manera inevitable.

Pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). En este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso Wi-Fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. Pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar, y ser tan atractivo como su espacio físico en su objetivo de servir plenamente a la misión de la biblioteca construida alrededor de un acceso equitativo, el aprendizaje y el desarrollo cívico.

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La biblioteca como plataforma

La biblioteca como plataforma de aprendizaje de la comunidad es la propuesta innovadora de la biblioteca pública en la era digital. Las transformaciones de la era digital permiten a los individuos y las comunidades crear su propio aprendizaje y gestionar sus conocimientos. Con ese fin, las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. La biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, incluyendo la educación de la primera infancia, el aprendizaje permanente, la alfabetización tecnológica y el gobierno electrónico. Entonce, la biblioteca puede comisariar y archivar las soluciones creadas para el intercambio, aprovechamiento y uso futuro por parte de otros miembros de la comunidad.

Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.

Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas públicas ven su catálogo como la plataforma. Eso tendrá que cambiar a medida que se despliegan los nuevos recursos digitales existentes de nuevas maneras, se desarrollan nuevas relaciones y asociaciones con la comunidad, y se reestructuran sus espacios. De este modo la biblioteca como plataforma remoldea radicalmente las actividades diarias de la biblioteca, alejándose del viejo modelo de descripción, organización de colecciones y “préstamos” hacia una nueva visión de la biblioteca como un eje central para establecer conexiones comunitarias y de aprendizaje.

Para tener éxito, la plataforma de la biblioteca se requiere:

– Un tipo diferente de infraestructura de acceso, incluyendo un sistema de identificación más sólido que proteja la privacidad individual

– Una nueva infraestructura de distribucion con el fin de obtener el material físico y digital para los usuarios

– Análisis más sofisticados que permitan a la biblioteca en sí para convertirse en una “organización de aprendizaje”

– Interoperabilidad para facilitar la innovación y la competencia

La plataforma así concebida ayudaran empoderar a otros a ejercer sus capacidades en la creación de servicios, datos y herramientas. Por lo tanto la biblioteca tiene que operar a escala y facilitar las actividades de los usuarios que la biblioteca por sí solo no puede manejar.

Las bibliotecas en la era digital : El “tercer lugar”

 

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El diseño tradicional de la biblioteca consistente en espacios con los libros dispuestos en nichos y estanterías abiertas, anima a la navegación aleatoria en busca de un libro, dando la ocasión de poder encontrar otros que en principio no buscábamos; y lo más importante se trata de un espacio igualitario y abierto a todos. Sin embargo, este canon de lo que ha sido una biblioteca durante siglo ha comenzado a ponerse en tela de juicio con la llegada de los recursos digitales, de este modo las bibliotecas en el siglo XXI están asumiendo este cambio mediante la redefinición de su misión y espacio orientándose principalmente a proporcionar acceso a las tecnologías de la información. En esta nueva situación los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente teniendo en cuenta el principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

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Con la llegada de los recursos digitales a las bibliotecas van quedando atrás los días en que las bibliotecas eran puramente salas de lectura. Hoy en día las bibliotecas se están transformando en espacios versátiles, espacios polivalentes, que además de ofrecer todavía a la gente la oportunidad de acceder a una gran cantidad de materiales físicos de lectura, también proporcionan acceso a Internet, a dispositivos digitales, apoyo a las personas en la búsqueda de trabajo y aplicaciones móviles para facilitar el acceso a los recursos en línea; además de ofrecer oportunidades de aprendizaje en contextos informales, tales como espacios para reuniones y encuentros para el público en general, para grupos comunitarios y otras organizaciones locales. El cambio de concepto de lo que es una biblioteca en algún caso incluso ha llevado a algunas bibliotecas a un cambio de nombre, lo que es muy representativo de esta nueva situación,  es el caso de Wigan Central Libraryque ahora se llama Campus Wigan Life Centre, o la Oldham Library que ahora ha pasado a denominarse Oldham Library and Lifelong Learning Centre.

Recientemente la Biblioteca Pública de Nueva York empezó a transferir gran parte de su colección de investigación a un deposito que tiene en Nueva Jersey, además se pidió a un grupo de ingenieros rediseñar el espacio, eliminando parte de los estantes de la sala de lectura llamada “Rose Reading Room”. El plan consiste en transformar el interior de este edificio icónico de la calle 42, -cuya finalidad original era un espacio de almacenamiento para libros con un par de salas de lectura conectadas orientadas a los servicios de lectura- para convertirlo en un espacio más abierto. Todo ello con la consecuente protesta de los usuarios más eruditos y más conservadores de la NYPL. Esa decisión y la oposición a la reforma de parte de los usuarios es sólo un hito en la crisis de identidad de rápido desarrollo de las bibliotecas del siglo XXI.

Por su parte los bibliotecarios han comenzado a identificar una razón fundamental para la supervivencia institucional en los beneficios públicos que proporcionan sus organizaciones a las comunidades que sirven, fundamentalmente abogando  al principio de un “tercer lugar” centrado en el aprendizaje.

Las nociones de alfabetizaciones digitales de JISC ofrece un punto de partida y una forma de trazar qué tipos de actividades digitales deberían proporcionar las bibliotecas a los niños y jóvenes. JISC sugiere que hay 5 capacidades clave que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en una sociedad digital:

– Dominio de las TIC (es decir, ser capaz de utilizar diferentes hardware y software)

– Datos de la Información y alfabetizaciones sobre medios de comunicación (es decir, el abastecimiento, la crítica y la gestión de la información digital y los medios de comunicación)

– El aprendizaje digital y autodesarrollo (es decir, la comprensión de cómo aprender a través de herramientas digitales y participar en el aprendizaje autodirigido)

– La creación digital, la innovación y la erudición (es decir, ser capaz de producir contenidos digitales, para contribuir a las fuentes de conocimiento / investigación digitales)

– La comunicación, la colaboración y la participación (es decir, el uso de herramientas digitales para trabajar y conectarse con otros y para poder contribuir a las tareas de grupo)

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Developing students’ digital literacy de JISC

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Estas cinco capacidades fortalecen el bienestar y la identidad digital de las personas. Aunque bien mirado durante décadas las bibliotecas venían siendo los únicos centros públicos que venían ofreciendo formación en torno a muchas de estas capacidades. Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso por igual a las oportunidades de educación y de formación, búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo en equipos públicos. Sin embargo, con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al desarrollo económico. La llegada de la era digital simplemente ha servido como catalizador de este impulso. En todo Estados Unidos, los bibliotecarios han estado experimentando con formas de ampliar esta misión con la apertura de los llamados “espacios maker” en las áreas físicas donde se han retirado las estanterías.

Si el acceso básico a Internet ya no es una novedad en las bibliotecas, se están introduciendo algunas tecnologías de vanguardia para proporcionar acceso en el sitio con el objetivo de poder ser utilizadas por todos para la creación, y menos para actividades más pasivas, como las que tradicionalmente han ofertado las bibliotecas como leer y ver. Las bibliotecas del futuro se orientaran más a aumentar su relevancia en los próximos años, teniendo en cuenta el aumento de la economía compartida, –también conocida como la economía social, o la economía de colaboración. Se trata de sistema económico sostenible en torno a la distribución de los activos humanos y físicos. Incluye la creación compartida, producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios por parte de diferentes personas y organizaciones. La economía de compartir significa que en lugar de ser dueño de las cosas directamente, la gente paga para utilizarlas sólo cuando las necesita. En este sentido, algunas bibliotecas han comenzado a hospedar tecnologías de impresión bajo demanda (como la Espresso Book Machin) y talleres de escritura creativa, tratamiento de textos, formatos y sistemas de autopublicación.

Entre las tecnologías punta, el campus de Carolina del Norte, atrae la atención incluso de los turistas, los robots que buscan y localizan los libros de la biblioteca con un curioso sistema de almacenamiento similar a los parking de coches que ya vemos en algunas ciudades. Simplemente el usuario introduce su carnet e indica que libro quiere. El sistema en unos minutos le proporciona el documento solicitado.

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Sistema robótico de almacenamiento libros de North Carolina State’s Hunt Library.

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Otro ejemplo son los cuatro laboratorios de visualización MicroTilles que  permiten a los estudiantes y profesores compartir pantallas para colaborar en proyectos complejos que requieren utilizar varias imágenes, documentos, vídeos o sitios web de manera conjunta.

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Laboratorios de visualización MicroTilles

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En una escala más amplia, el proyecto recientemente lanzado de la Biblioteca Pública Digital de América (DPLA), que opera desde la Biblioteca Pública de Boston, tiene por objeto la construcción de una colección digital a nivel nacional de materiales históricos procedentes de todo el mundo de las bibliotecas y colecciones privadas, desde álbumes de fotos familiares a viejas cajas de cartas. Según el fundador Dan Cohen, la finalidad de DPLA es trabajar con las bibliotecas locales para recoger los materiales y tal vez con el tiempo para presentarlos en pantallas táctiles diseñadas para ayudar a los usuarios a explorar la historia de sus comunidades específicas en una perfecta comunión entre el mundo digital y físico.

Más allá de los sistemas de financiación pública, el modelo de biblioteca como intervención se desarrolla en los esfuerzos fringy con proyectos como las pequeñas bibliotecas libres en la calle donde los vecinos colocan cajas hechas con materiales reciclables con el objeto de compartir libros y lecturas con su comunidad.

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Little Free Library

Una vuelta de tuerca más al concepto de biblioteca, que sea capaz de ser de utilidad para recoger viejas y nuevas tecnologías, desde máquinas de coser a las impresoras 3-D, y animar a los usuarios a desarrollar y compartir habilidades que no pueden ser practicadas a través de Internet, transformándose en un club social sin libros, es lo que define a la biblioteca como incubadora de proyectos para promover una visión diferente, -aunque de ninguna manera incompatible entre el concepto tradicional de biblioteca y el del “tercer lugar”, que se utiliza como siempre se han utilizado las bibliotecas, pero también como el hospital del alma y el parque temático de la imaginación. De este modo las bibliotecas sobrevivirán solamente si las comunidades a las que sirven quieren y necesitan que lo hagan.

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Bibliografía consultada

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

What Will Become of the Library? How it will evolve as the world goes digital. By Michael Agresta

What is the role of libraries in the digital world.  Written by Hayley Trowbridge, Director of wehearttech C.I.C.

Public Libraries and Resilient Cities. Edited by Michael Dudley Item Number: 978-0-8389-1136-5 Chicago: ALA, 2013

La biblioteca del futuro

 

LA BIBLIOTECA DEL FUTURO

20 Post sobre bibliotecas, tendencias y futuro del blog Universo Abierto

Julio Alonso Arévalo (ed.)

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Antes de la llegada de internet las bibliotecas no tenían más remedio que ocuparse de las necesidades locales e inmediatas. Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado  radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de la esfera de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir labiblioteca. De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a la comunidad.

Las bibliotecas tenemos casi la obligación de reinventarnos, de potenciar aquellos servicios y competencias que mejor hemos venido desarrollando a lo largo de nuestra existencia. La biblioteca cada vez será menos un lugar donde obtener información de una manera pasiva, para ser un lugar con un carácter premeditadamente proactivo capaz de involucrar a su comunidad. En la era de Google y Amazon, los diferentes medios permiten acceder a la información con mayor facilidad y rapidez que nunca, como consecuencia de  ello, cada vez que se discute el tema de cómo se invierten los recursos se plantea la cuestión de cuál es el papel de la biblioteca y del bibliotecario en la era digital.

¿Qué es lo mas sorprendente que prestan las bibliotecas?

 

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Programa TAILS (colas) Yelowknife Public Library

 

A cualquiera de nosotros nos sorprende poderosamente que una biblioteca pueda llegar a prestar cañas y aparejos de pesca, semillas, bicicletas, herramientas, dispositivos router, o sus espacios para el intercambio y venta de libros de segunda mano o como lugares de alojamiento de personas sin hogar. Las bibliotecas están pasando a la acción redefiniendo sus servicios y espacios para ser más relevantes socialmente y apoyar las necesidades de sus ciudadanos. 

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La aplicación de las tecnologías de la información, la  ubicuidad de Internet, los nuevos usuarios nativos digitales, y el uso generalizado de los medios de comunicación social han dado lugar a que las bibliotecas estén obligadas a desarrollar servicios que van mucho más allá de los que tradicionalmente venían ofreciendo. La incorporación de recursos digitales conlleva una transformación de los espacios, de las tareas y capacidades del bibliotecario y del mismo concepto de biblioteca. Las bibliotecas de todo tipo están viviendo una especie de renacimiento, reinventándose a sí mismas, experimentando con sus servicios y espacios. De esta manera la biblioteca del futuro, además de poner más hincapié en las tecnologías, lo está haciendo en cómo poner a disposición espacios de reunión para la comunidad en los que el papel del profesional se transforma en un mediador y dinamizador comunitario. La sociedad global de la información y del aprendizaje también conlleva consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.

Con la llegada de los recursos electrónicos muchas personas acceden a los libros y a lectura desde sus dispositivos móviles en cualquier tiempo y desde cualquier lugar, por lo que muchas de las personas que acudían a la biblioteca han dejado de hacerlo. Por ello y para mantenerse relevantes en la sociedad digital, las bibliotecas están diversificando sus productos y servicios más allá de los libros y la palabra escrita. Ya muchas bibliotecas prestan herramientas tecnológicas avanzadas y tradicionales en servicios innovadores basados en eso que se viene denominando economía social o compartida. En muchas bibliotecas de Estados Unidos se están creando espacios no solo para leer, también para hacer, descubrir, experimentar con el objetivo de compartir habilidades y conocimientos con otros miembros de la comunidad. Es lo que se ha denominado como “Makerspaces”.

Algunas bibliotecas han ido más allá prestando algunas cosas que a cualquiera sorprenderían. Es el caso de la Biblioteca Pública de Yelowknife en el noroeste de Canadá que presta perros para aquellos niños entre 6 y 12 años que les gustan los animales, pudiendo compartir sus lecturas acompañado de un perro. Su programa TAILS ofrece perros como terapia para los niños para que puedan practicar su lectura durante 20 minutos, Sin duda ¿qué mejor compañero de lectura podrían tener?

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Sudbury Public Library presta aparejos de pesca

Por su parte, la Biblioteca Pública de Sudbury situada en una ciudad ubicada en la provincia de Ontario, presta aparejos y cañas de pescar, junto con libros y novelas en torno al arte de la pesca. Ya que desde hace un año la biblioteca colabora con la Federación de Pescadores de y Cazadores de Ontario, a través de un programa que facilita que los más jóvenes puedan ir a pescar sin costo alguno. Además son asesorados por otros miembros de la Asociación.

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Toronto Tool Library

La Biblioteca Pública de Toronto, considerada una de las mejores del mundo presta herramientas de trabajo donadas la mayoría de ellas por otros usuarios a través del  programa Tools Library, que las pone a disposición de cualquier miembro de la comunidad que las necesite en un momento dado. Desde que se inició este programa hace un par de años, ya se han prestado 12000 herramientas, desde martillos, taladradoras, sierras a escaleras. El éxito del programa ha hecho que sea extensible a otras dos sedes de la biblioteca. Las personas que donan herramientas para el programa son compensados con membresías o regalos. Este servicio se basa en el concepto de economía compartida, y es un servicio que contribuye a la sostenibilidad y a mejorar el impacto ambiental, pues de este modo los usuarios disponen de ellas cuando las necesitan sin ser sus dueños. La biblioteca también ofrece una gran variedad de talleres y programas orientados a los más jóvenes sobre formación en el uso de estas herramientas. Se proporciona acceso a herramientas especializadas cuya propiedad supone un costo prohibitivo. Hay una amplia gama de herramientas disponibles, incluyendo generadores de energía, herramientas para la construcción y renovación  de viviendas, jardinería y paisajismo, pintura y herramientas eléctricas. Se trata de un programa sin fines de lucro y se financia a través de las cuotas de afiliación / finales de los honorarios y donaciones. Ayuda a reducir los residuos en el medio ambiente y el desorden en el hogar. Además ofrece talleres y capacitación de construcción de viviendas para que los usuarios pueden mejorar sus habilidades.

En Edmonton Publuc Lubrary en californiase ofrece ropa y otros servicios a las personas sin hogar, que además pueden utilizar la biblioteca como refugio durante los periodos de más frío. A cambio reciben instrucción y formación. El programa de extensión de EPL fue lanzado en 2011 en respuesta al creciente número de personas que buscaban refugio en la biblioteca del centro. En colaboración con el personal de la biblioteca, tres agentes de extensión operan dentro y fuera de las paredes de la biblioteca para apoyar y empoderar a las personas en riesgo de exclusión en la ciudad de Edmonton a través de la alfabetización, la educación y el apoyo social. Basado en el modelo de servicio dirigida por la comunidad, el proyecto se dirige a las personas que no pueden acceder a los servicios sociales existentes, para lograr el mejor aprovechamiento de las bibliotecas en favor de las personas más desfavorecidas de la comunidad, ya que son espacios seguros y acogedores. El proyecto de extensión está teniendo un impacto importante en la capacidad de la biblioteca para responder a las necesidades sociales. Por lo que muchos de los acogidos al programa de extensión están encontrando el apoyo y la asistencia que necesitan para gestionar importantes retos que puedan llevarles a desarrollar cambios duraderos hacia una vida mejor. El proyecto está financiado por Safe Communities Innovation Fund.con 605.000$ por un periodo de tres años.

Kitchener  Publuc Library en una ciudad cerca de Otawa en Canadá, se convirtió en la primera biblioteca canadiense en prestar hotspots Wi-Fi móvil a sus titulares de la tarjeta de la biblioteca. Un hotspot («punto caliente») es un lugar que ofrece acceso a Internet a través de una red inalámbrica y un “enrutador” conectado a un proveedor de servicios de Internet.Estos dispositivos de mano se puede sacar para un máximo de 21 días para que cualquier usuario disponga de wi-fi en cualquier lugar donde se encuentre. De modo que cualquier usuario con su tarjeta de la biblioteca puede pedir prestado un dispositivo de acceso Wi-Fi. Estos aparatos de acceso son ideales para quienes buscan trabajo, estudiantes o cualquier persona que necesite acceso a internet fuera del horario de la biblioteca, o fuera de la biblioteca. Los dispositivos ofrecen datos ilimitados y trabajar en cualquier lugar de Canadá. Los dispositivos Wi-Fi están disponibles gratuitamente para cualquier persona mayor de 18 años o más con una tarjeta de la Kitchener Biblioteca Pública el limite de tiempo de préstamo es de 21 días.

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Los hotspots Wi-Fi permite la conexión desde cualquier lugar

La Hamilton Public Library a través del servicio Borrow a Bike with your Library Cardpresta bicicletas a chicos de 7 a 15 años que posean el carnet de biblioteca, por un periodo de dos días, se puede elegir el modelo y tipo de bici entre las disponibles, y además se presta el candado y el casco, por cuestiones de seguridad, lo más curioso es que las bicicletas aparecen descritas en el catálogo de la biblioteca. Para ello Hamilton Public Library se ha asociado con Start the Cycle, SoBi Social Bicycles y con el programa Canadian Tire Jump Start, que ha proporcionado generosamente las bicicletas para esta iniciativa. Los niños requieren una autorización firmada por el padre o tutor cada vez que pidan prestada una bicicleta. Se proporciona un paquete de información con el que los niños y los padres aprenderán cómo hacer una comprobación básica de seguridad antes de conducir. Karen Anderson, directora de la Hamilton Public Library dice que “HPL es una organización innovadora, y el préstamo de bicicletas, aunque no sea habitual en la mayor parte de las biblioteca, es una manera única de conectar con la comunidad”, además añade “Somos conscientes de que no todos los niños tienen las mismas oportunidades y esta es otra manera de la que la biblioteca pueda ser relevante y sensible a las necesidades de la comunidad lo que contribuye además a animar a las familias a visitar la Biblioteca”.

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Hamilton Public Library en Canadá presta bicicletas para niños

Muy sorprendente es la propuesta de Greater Victoria Public Library que presta semillas. El objetivo de este servicio es apoyar la seguridad alimentaria local y administrar la biodiversidad de la región, ya que las semillas recaudadas localmente son más resistentes y mejor adaptadas al suelo y al microclima  del lugar. Para su desarrollo, la Biblioteca Pública de Greater Victoria se asoció con un grupo local llamado ciclos de vida para crear un banco de semillas, donde los miembros de la comunidad pueden pedir prestado semillas, cultivar las plantas, y al final de la temporada, devolver las semillas que cosechan para que otras personas puedan seguir cultivando. La membresía es gratuita e incluye acceso a las semillas, clases y otros recursos.

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Great Victoria Library presta semillas

En España también hay alguna biblioteca que participa de estas iniciativas la Cartoteca Rafael Mas dirigida por María Olarán presta todo tipo de aparatos entre ellos Picos de geólogo, brújulas, dispositivos GPS, estereoscopios, etc. El próximo año tienen proyectado hacer una compra masiva de dispositivos GPS con el programa TOPO para prestarlos y además organizan cursos de formación de usuarios en el manejo de aparatos GPS. La Cartoteca Rafael Mas es una biblioteca especializada cartografía: software SIG y especializado (ArcGIS, Google EarthPro, IDRISI Selva, etc.), GPS, estereoscopios, planímetros, curvímetros, mapas (topográficos, geológicos, de cultivos y aprovechamientos, históricos, en relieve, anaglifos, etc.), cartas náuticas, fotografías aéreas, imágenes de satélite, boletines meteorológicos, cartografía digital, etc., además de contar con una pequeña biblioteca de referencia.

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La Cartoteca Rafael Más  en España presta Picos de arqueólogo

La biblioteca de Biología de la Universidad de Salamanca en España también presta prismáticos para alumnos e investigadores.

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El objetivo principal de estos servicios es compartir recursos, conocimiento y crear. La labor de la biblioteca en este espacio sería fundamentalmente establecer dinámicas comunitarias, abiertas y participativas que estimulen la creación, el aprendizaje y la creatividad. En los makerspaces se forma una comunidad de inventores donde los participantes colaboran unos con los otros. En este sentido los makerspaces favorecen la capacidad de experimentación, el aprendizaje, son una excelente oportunidad para aprender haciendo el trabajo creativo, la posibilidad de favorecer y propiciar el empleo activo entre los miembros de la comunidad, de ellos surgen nuevas ideas, nuevos prototipos, y un enorme potencial de desarrollo para la comunidad y sus miembros. Es un espacio donde las ideas se hacen realidad apoyadas por el conocimiento puesto común y el estímulo proporcionados por los demás miembros.

Basado en:

7 surprising things libraries loan other than books
Wednesday, December 2, 2015

Acceder

La biblioteca como plataforma de aprendizaje

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Las bibliotecas públicas siempre han contribuido al desarrollo económico local a través de los servicios tradicionales, tales como el acceso a oportunidades de educación y la formación, la búsqueda de patentes, talleres de redacción de currículum y búsqueda de empleo. Sin embargo, ahora con un renovado énfasis en las alianzas y experiencias, ofrecen oportunidades para la expansión de los servicios orientados al aprendizaje y al desarrollo económico de sus comunidades. Para ello las bibliotecas públicas deben ser socios esenciales para los individuos, grupos, empresas y gobiernos, y en general para la propia sociedad, y los bibliotecarios los facilitadotes y dinamizadores de estos servicios.

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Los avances tecnológicos están impulsando un paisaje global cada vez más interconectado, lo que contribuye a un cambio muy acelerado en casi todos los aspectos de la vida, desde lo político, económico y social a lo ambiental. Los sistemas de comunicación más rápidos y un mejor acceso en todos los países a la información contribuyen a la vinculación, las economías y los negocios en formas mucho más complejas de lo que nunca antes se había concebido. Contrariamente esta interdependencia a escala global incrementa a su vez los riesgos de lo que se ha denominado “”Brecha digital””, que conlleva consecuencias sociales que se traducen en un aumento de la desigualdad y la fragilidad social. En este contexto las bibliotecas representan una estrategia sumamente importante de cara a la mitigación de esos riesgos, pero para ello las bibliotecas y los bibliotecarios deben ser ágiles, creativos, centrarse en el usuario y sus necesidades, y sobre todo implicarse en el aprendizaje.  A medida que disponemos de más información en formatos digitales, las bibliotecas públicas dispondrán de menos material tangible en sus colecciones, ya que los usuarios de la biblioteca podrán acceder a la información digital dondequiera que estén sin tener que desplazarse a la biblioteca. Por ello la biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas; tal como afirmo el director de ALA “La biblioteca de hoy y del futuro se define más por lo que proporcionan los bibliotecarios a los usuarios que por lo que contiene”. Por ello ahora muchas bibliotecas ya están experimentando con la expansión de sus servicios, más orientados al desarrollo económico y comunitario a través de nuevos conceptos como placemarking y los makerspaces.

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Hace poco surgió una controversia en la Greece Public Library sobre una decisión de la biblioteca de la ciudad de servir de lugar para intercambio de libros usados dentro de su amada biblioteca, y poner además una tienda de café dentro del local que durante muchos años se sacralizó al libro. Este tipo de iniciativas se hacen eco, y se están replicando  a nivel nacional e internacional, y las bibliotecas públicas son un ejemplo del esfuerzo para desarrollar y atender el conjunto de demandas que les plantean sus comunidades. Los miembros de los Amigos de la Greece Public Library ven la biblioteca como un lugar privilegiado y como un sitio clave para vender libros usados por decenas de miles de dólares, pero no sólo libros, también muebles y otros extras. De esta manera las bibliotecas se están trasformado en centros sociales de la comunidad, donde las personas entran y hacen de su visita un acto social. Concibiendo la biblioteca como el lugar más adecuado de la comunidad para llevar a acabo cualquier experiencia social. El objetivo principal de estos servicios es compartir recursos, conocimiento y crear. La labor de la biblioteca en este espacio sería fundamentalmente establecer dinámicas comunitarias, abiertas y participativas que estimulen la creación, el aprendizaje y la creatividad. Esta sería la definición más cercana al  concepto de biblioteca como plataforma ciudadana.

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Además lass bibliotecas siempre han sido un apoyo a la educación, desde tiempo atrás bibliotecas de todo tipo, públicas, escolares, universitarias, municipales,  han ayudado a complementar la educación y han facilitado el desarrollo personal e igualitario de gentes de todas las edades y condiciones. La diferencia respecto a la biblioteca de hoy estriba que en el momento actual este papel tiene el potencial de poder ampliarse, ya que las bibliotecas operan en un nuevo entorno que posibilita que puedan generar nuevas formas de conocimiento. En un mundo donde el conocimiento y las habilidades se renuevan con más rapidez que nunca, necesitamos de una formación continuada a través de sistemas que complementen nuestros conocimientos básicos y funcionales. Aunque pueda parecer algo puramente retórico, un estudio llevado a cabo por Horrigan, John B. en Estados Unidos titulado “”Digital Readiness” (Garmer 2012) pone en evidencia que casi un tercio de los estadounidenses carecen de las habilidades para usar la próxima generación de lo que se ha denominado ““Internet de las cosas““. Por ello en la era del conocimiento podemos encontrar bibliotecas  que ofrecen diplomas y certificaciones, crean y apoyan MOOCs, e imparten cursos de las cuestiones más variopintas, desde cursos de idiomas para emigrantes a conocimientos de informática, talleres para fabricar cosas, programación, creación de empresas y hasta educación financiera, tanto en su formato en línea como de manera presencial las bibliotecas ofrecen programas y recursos que complementan el aprendizaje que proporcionan las escuelas, museos y otros organismos del ecosistema de aprendizaje.  Convirtiéndose la biblioteca en ese tercer espacio de aprendizaje, un espacio donde las ideas se hacen realidad apoyadas por el conocimiento puesto común y el estímulo proporcionados por los demás miembros. La teoría del tercer lugar la acuño el sociólogo Ray Oldemburg en 1989, desde su punto de vista la esfera familiar sería el primer lugar, la escuela o el trabajo el segundo, por lo que la modernidad debe inventar otros lugares alternativo e informales que sustituyan a las antiguas ágoras, mercados o iglesias, que facilitan el aprendizaje y la interacción entre individuos. Este espacio o uno de estos espacios podría ser la biblioteca.

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“Hay personas que quieren hacer cosas, escribir y aprender algo, y otras personas que están dispuestos a compartir lo que tienen y enseñar lo que saben. Las bibliotecas pueden ser los conectores, los facilitadores del intercambio de conocimientos. Las claves están en responder adecuadamente a estas cuestiones: ¿Cómo podemos ayudar a una comunidad a conocer sus propias historias? ¿Cómo podemos aprovechar los conocimientos y experiencia de nuestros vecinos? ¿Cómo podemos crear alianzas con organizaciones y organismos que desarrollan información cultural, histórica o demográfica? ¿Cómo podemos reunir a aquellos que quieren saber y a los que tienen el conocimiento para compartir?

Laurie Putnam de San Jose State University School of Information

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Como dice  Laurie Putnam, “Hay personas que quieren escribir cosas y hacer cosas y aprender algo, y otras personas que están dispuestos a compartir lo que tienen y enseñar lo que saben”. En la actualidad muchos de los usuarios de la biblioteca comparten sus vidas a través de programas como  human libraries, su experiencia a través de TEDx talks, sus historias personales a través de StoryCorps, las cuestiones de cooperación a nivel local a través LocalWiki.  pero aún hay muchos recursos inconexos o inaccesibles en los gobiernos locales, organizaciones no lucrativas, incluso colecciones privadas compartibles.

Annemarie Naylor en “Prototyping the Library of the Future, cree que “Las bibliotecas deben evolucionar para funcionar como plataformas confiables e imparciales para la producción, intercambio y consumo de conocimiento tanto en los lugares tangibles como en los espacios virtuales. Proponiendo que nosotros (los usuarios) seamos la biblioteca, tomando en cuenta aquello que nos apasiona, aquello que conocemos, lo que podemos hacer por los demás, lo que podríamos dar a conocer, lo que podríamos enseñar, o como podríamos contribuir a su desarrrollo”

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 Annemarie Naylor en “Prototyping the Library of the Future«

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“Las bibliotecas deben evolucionar para funcionar como plataformas confiables e imparciales para la producción, intercambio y consumo de conocimiento tanto en los lugares tangibles como en los espacios virtuales. Proponiendo que nosotros (los usuarios) seamos la biblioteca, teniendo en cuenta aquello que nos apasiona, aquello que conocemos, lo que podemos hacer por los demás, lo que podríamos dar a conocer, lo que podríamos enseñar, o como podríamos contribuir al desarrollo de nuestra comunidad”

Annemarie Naylor

En el informe publicado en octubre de 2014 por el Instituto Aspen (Nieto 2013; Shatzkin 2011) se plantean los modos en los que las bibliotecas públicas pueden impulsar los avances de la comunidad en la que se insertan con enfoques y posibilidades innovadoras y eficientes. Por ello el papel de la biblioteca del siglo 21 en la era digital se basa en sus tres activos clave: la gente, el lugar y la plataforma, tal como planteó Garmer (Garmer, A. K., 2014). La autora considera como una prioridad la necesidad de que las bibliotecas se conviertan en plataformas de aprendizaje comunitario. Esto significa que las personas tengan la información que necesitan para aprovechar las oportunidades de la vida para ellos y sus familias. También significa que puedan participar plenamente en un sistema de autogobierno, de ponerse de pie y ser escuchados.  Esta visión de un lugar donde la ecología de la información cumple con las necesidades de información personales y cívicas de la gente describe perfectamente lo que debe ser la biblioteca pública; en  este sentido, señala el informe Aspen, la biblioteca pública puede emprender una serie de acciones destinadas a la articulación de un modelo más versátil e integrado con las necesidades económicas, sociales y culturales de la comunidad en la que se inserta:

  • • Definición de un conjunto de programas, servicios y ofertas en torno a las prioridades de la comunidad, reconociendo que este proceso puede conducir a opciones y compensaciones.
  • • Colaborar con diferentes instituciones a nivel local, autonómico y estatal en torno a objetivos compartidos. Esto incluye el desarrollo de alianzas con los centros educativos para impulsar el aprendizaje y las oportunidades educativas en el seno de la comunidad.
  • • Asociarse con empresas locales, cámaras de comercio y colegios de la comunidad para proporcionar el acceso a los planes de estudio, recursos, y tecnología, que favorezcan una formación integral.
  • • Involucrar a la comunidad en la planificación y toma de decisiones, buscando una representación en las mesas donde se discuten cuestiones de política importantes y se toman las decisiones.
  • • Conectar los recursos de otras agencias o bibliotecas a la plataforma de la biblioteca en lugar de reinventar la rueda o caminar en solitario.
  • • Reunir a las partes interesadas de la comunidad para crear un plan estratégico integral para la biblioteca y otras instituciones de conocimiento en la comunidad.
  • • Definir las bibliotecas como parte de las infraestructuras prioritarias de la comunidad y conseguir una financiación sostenible a largo plazo que refleje el valor de la biblioteca en la comunidad como una prioridad presupuestaria.
  • • Desarrollar alianzas estratégicas y asociaciones con instituciones líderes para avanzar en las metas educativas, económicas y sociales.
  • • Aprovechar el potencial de desarrollo económico de la biblioteca pública como una plataforma para el desarrollo de la comunidad.
  • •Emplear la biblioteca como centro para potenciar la historia y la cultura local.

La biblioteca ha de repensarse en función de toda una serie de parámetros nuevos, inherentes al mundo digital, en el que los usuarios cada vez están más inmersos, conformando nuevos modos de acceso a la información, nuevos productos y nuevos servicios, en sintonía con una sociedad creativa e innovadora que ha de ver las bibliotecas como espacios de encuentro, de conversación y de socialización del conocimiento. Para alcanzar estos objetivos, como se subraya en el informe, las bibliotecas han de integrar tres elementos esenciales: la conexión entre las personas y el fomento de de las relaciones entre los diferentes actores de la comunidad para fortalecer el capital humano de la misma; la utilización de los espacios físicos y virtuales de las bibliotecas para potenciar formas innovadoras de aprendizaje y educación; el uso de las diferentes plataformas para fomentar la socialización de las ideas y los conocimientos comunitarios.

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Concluir diciendo que en el momento actual se están sentando las bases de un cambio profundo en el concepto de biblioteca, lo que ha llevado al cambio de denominación en algunos lugares como la actual Oldham Library and Lifelong Learning Centre, anteriormente denominada Oldman Public Library, un cambio de nombre, que oportuno o no, deja de alguna manera entrever  un gran potencial de oportunidades en relación con lo que la biblioteca como institución alternativa de aprendizaje puede hacer por sus ciudadanos.

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Bibliografía consultada:

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