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La lectura en el entorno digital: nuevas materialidades y prácticas discursivas

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Cordón-García, J.-A. «La lectura en el entorno digital: nuevas materialidades y prácticas discursivas.» Revista Chilena de Literatura, n. 94 (2016).URL.: http://gredos.usal.es/jspui/handle/10366/132295

La lectura ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de la historia configurando una serie de cambios que se han trasladado a las prácticas y discursos sobre la misma. La aparición de los contenidos digitales y la generación de un ecosistema en torno a estos ha generado profundas transformaciones en una tradición de siglos, arbitrando nuevos modelos de producción y recepción en los que la práctica individual, ensimismada y concentrada se complementa con sistemas algorítmicos en los que lo sustancial recae en los modelos subyacentes en miles de obras, más que las particularidades de una sola. Socialización y editorialización de la web representan dos de las principales tendencias de la lectura digital.

El derecho a leer

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El derecho a leer

Este artículo se publicó en febrero de 1997 en Communications of the ACM (Vol. 40, Número 2).

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De El camino a Tycho, una colección de artículos sobre los antecedentes de la Revolución Lunar, publicado en Luna City en 2096.

Para Dan Halbert el viaje a Tycho comenzó en la universidad, cuando un día Lissa Lenz le pidió prestado el ordenador. El suyo se había averiado, y a menos que consiguiera otro, sería reprobada en su trabajo de fin de trimestre. No se atrevía a pedírselo a nadie excepto a Dan.

Esto puso a Dan en un dilema. Tenía que ayudarla, pero si le prestaba su ordenador ella podría leer sus libros. Dejando de lado el peligro de enfrentarse a una condena de muchos años de cárcel por permitir que otra persona leyera sus libros, la sola idea le turbó al principio. Como a todo el mundo, desde la escuela primaria le habían enseñado que compartir libros es sucio y malo, cosa de piratas.

Además, no había muchas posibilidades de evitar que la APS —la Autoridad de Protección del Software— lo descubriese. En sus clases de programación Dan había aprendido que todo libro tenía un control de copyright que informaba a la Oficina Central de Licencias de cuándo, dónde y quién lo había leído. Usaban esa información no solo para atrapar a los piratas de la lectura, sino también para vender perfiles personales a las empresas. La próxima vez que su ordenador se conectase a la red, la Oficina Central de Licencias lo descubriría y él, como propietario del ordenador, recibiría un durísimo castigo por no tomar las medidas adecuadas para evitar el delito.

Naturalmente, no era seguro que Lissa tuviera la intención de leer sus libros. Probablemente quería el ordenador solo para escribir el proyecto. Pero Dan sabía que Lissa provenía de una familia de clase media que a duras penas se podía permitir pagar la matrícula, y mucho menos las tasas de lectura. Leer sus libros podía ser la única manera que tenía de terminar la carrera. Dan entendía la situación: él mismo había pedido un préstamo para costearse los artículos de investigación que leía (el 10% de ese dinero iba a parar a los investigadores que los habían escrito, y como Dan pretendía hacer carrera en la universidad, esperaba que sus propios artículos de investigación, en caso de ser citados frecuentemente, le reportaran los suficientes beneficios como para pagar el préstamo).

Más tarde Dan descubrió que había habido un tiempo en el que todo el mundo podía ir a una biblioteca y leer artículos, incluso libros, sin tener que pagar. Había investigadores que podían leer miles de páginas sin necesidad de becas de biblioteca. Pero desde los años noventa del siglo anterior, tanto las editoriales comerciales como las no comerciales habían empezado a cobrar por el acceso a los artículos. En 2047, las bibliotecas que ofrecían acceso público y gratuito a los artículos académicos eran ya solo un vago recuerdo.

Por supuesto que había formas de evitar los controles de la APS y de la Oficina Central de Licencias, pero eran ilegales. Dan había tenido un compañero de clase en Programación, Frank Martucci, que había conseguido un depurador ilegal y lo usaba para eludir el control de copyright de los libros. Pero se lo había contado a demasiados amigos, y uno de ellos lo denunció a la APS para obtener una recompensa (era fácil inducir a la traición a los estudiantes endeudados). En 2047 Frank estaba en la cárcel, pero no por lecturas piratas, sino por posesión de un depurador.

Dan supo más tarde que había habido un tiempo en el que cualquiera podía tener un depurador. Incluso había herramientas de depuración libres disponibles en CD o que se podían descargar de la red, pero los usuarios comunes empezaron a usarlas para saltarse los controles de copyright, y finalmente un juez dictaminó que este se había convertido en el principal uso que se les daba en la práctica. Eso quería decir que eran ilegales, y los desarrolladores de esas herramientas de depuración fueron a parar a la cárcel.

Obviamente, los programadores necesitan herramientas de depuración, pero en 2047 los vendedores de estas herramientas solo distribuían copias numeradas, y solo a programadores registrados y autorizados. El depurador que Dan había usado en sus clases de programación estaba detrás de un cortafuegos especial para que solo se pudiese utilizar en los ejercicios de clase.

También se podían eludir los controles de copyright instalando un núcleo de sistema modificado. Con el tiempo Dan averiguó que a principios de siglo habían existido núcleos, e incluso sistemas operativos completos, que eran libres. Pero ahora no solo eran ilegales, como los depuradores, sino que —aun en caso de poseer uno de tales sistemas o núcleos— tampoco se podían instalar sin conocer la clave del administrador de nuestro ordenador, cosa que ni el FBI ni el servicio técnico de Microsoft estaban dispuestos a revelar.

Dan llegó a la conclusión de que no podía prestarle sin más el ordenador a Lissa. Sin embargo, no podía negarse a ayudarla porque estaba enamorado de ella. Cada oportunidad de hablarle lo llenaba de alegría, y el hecho de que le hubiese pedido ayuda podía significar que ella también lo amaba.

Dan resolvió el dilema haciendo algo aún más inconcebible: le prestó el ordenador y le dio su clave. De esa manera, si Lissa leía sus libros, la Oficina Central de Licencias pensaría que quien estaba leyéndolos era él. Seguía siendo un delito, pero la APS no lo detectaría automáticamente: solo podrían descubrirlo si Lissa lo denunciaba.

Si se descubría que le había dado su clave a Lissa, la carrera universitaria acabaría para ambos, independientemente del uso que ella le hubiera dado a la clave. La política de la universidad era que cualquier interferencia en los métodos que utilizaba para controlar el uso de los ordenadores era motivo para tomar medidas disciplinarias. No importaba si se había hecho o no algún daño, el delito consistía en el mero hecho de dificultar el control. Se daba por sentado que se estaba haciendo algo prohibido, no era preciso saber qué exactamente.

Generalmente no se expulsaba a los estudiantes por este motivo, al menos no directamente. Más bien, se les prohibía el acceso a las redes de ordenadores de la universidad, con lo que inevitablemente serían reprobados en todas las asignaturas.

Dan supo más tarde que ese tipo de políticas universitarias habían empezado en la década de 1980, cuando los estudiantes comenzaron a usar ordenadores masivamente. Antes de eso, las universidades mantenían una actitud diferente en relación con la disciplina estudiantil: se castigaban las actividades perniciosas, no las que simplemente levantaran sospechas.

Lissa no denunció a Dan a la APS. Su decisión de ayudarla los condujo al matrimonio y también a que cuestionasen lo que les habían enseñado acerca de la piratería cuando eran niños. Empezaron a leer acerca de la historia del copyright, la Unión Soviética y sus restricciones sobre la copia, e incluso leyeron la Constitución original de los Estados Unidos de América. Se marcharon a Luna[1], donde se encontraron con otros que al igual que ellos intentaban librarse del largo brazo de la APS. Cuando empezó el Levantamiento de Tycho, en 2062, el derecho universal a leer se convirtió en una de sus proclamas fundamentales.

Notas del autor

  • Este relato es un artículo histórico ficticio supuestamente escrito por alguien en el futuro. En él se narra la juventud de Dan Halbert en una sociedad modelada por poderes injustos que utilizan el término «pirata» de manera engañosa y partidista. El artículo emplea la terminología propia de esa sociedad. He tratado de trasladar ese uso del lenguaje al futuro, a una sociedad en la que su opresividad resulta más patente. Véase «Piratería».

  • Las restricciones informáticas impuestas sobre el préstamo o la lectura de libros (y otros tipos de publicaciones) se conocen como DRM, sigla en inglés de «Digital Restrictions Management» (gestión digital de restricciones). Para acabar con el DRM, la fundación Free Software Foundation ha emprendido la campaña Defective by Design, para la que solicitamos su apoyo.

    La Electronic Frontier Foundation, una organización independiente, no vinculada a la Free Software Foundation, también hace campaña contra el DRM.

La siguiente nota ha sido actualizada varias veces desde la primera publicación del cuento.

  • La batalla por el derecho a leer se está librando ya en la actualidad. Aunque pudieran pasar 50 años antes de que nuestras libertades de antaño desaparecieran, muchas de las leyes y practicas represivas descritas en el relato ya han sido propuestas, y en algunos casos promulgadas, tanto en los EE. UU. como en otros países. En 1998, mediante la DMCA (Ley de Copyright del Milenio Digital), el Gobierno de los EE. UU. respaldó explícitamente el DRM, convirtiendo en delito la distribución de programas que pudieran vulnerar esas restricciones digitales. En la Unión Europea se impusieron en 2001 restricciones similares, aunque no tan fuertes, mediante una directiva sobre el copyright.

    Los EE. UU. tratan de imponer esas normas al resto del mundo mediante los llamados tratados de «libre comercio». Pero sería más apropiado llamarlos tratados de supremacía empresarial, ya que están diseñados para otorgar al mundo de los negocios el dominio sobre Estados teóricamente democráticos. La política de la DMCA de criminalizar los programas que permiten saltarse el DRM es una de las muchas políticas injustas que esos tratados imponen en multitud de ámbitos.

    Los EE. UU. han impuesto requisitos similares a los contenidos en la DMCA en Australia, Panamá, Colombia y Corea del Sur mediante acuerdos bilaterales, y en países como Costa Rica mediante otro tratado, el CAFTA. Obama ha intensificado la campaña con la propuesta de dos nuevos tratados: TTP y TTIP. El TTP impondría la DMCA, además de muchos otros perjuicios, a doce países del Pacífico. El TTIP impondría restricciones similares en Europa. Hay que abolir y poner fin a todos estos tratados.

    La sombra de la industria del copyright planea incluso sobre el World Wide Web Consortium, que está a punto de aprobar un sistema DRM como parte oficial de las especificaciones de la red.

  • El software que no es libre suele presentar todo tipo de características abusivas, lo que lleva a la conclusión de que nunca se puede confiar en un programa que no sea libre. Debemos exigir software libre, y rechazar programas privativos.

    Microsoft ha admitido la incorporación en Windows Vista de una puerta trasera: Microsoft puede usarla para instalar por la fuerza «actualizaciones» de software, incluso aunque los usuarios las consideren más bien «involuciones». También puede ordenar a todas las máquinas equipadas con Vista que rehúsen ejecutar ciertos controladores de dispositivos. El principal propósito de las medidas restrictivas de Vista era imponer a los usuarios un DRM que no pudieran saltarse. Por supuesto, Windows 10 no es mejor.

  • Una de las ideas que se presentan en este cuento se hizo realidad en 2002. Es la idea de que el FBI y Microsoft guarden las claves de administrador de los ordenadores personales, y no las entreguen a los usuarios.

    Los promotores de esta idea ponían a las versiones iniciales nombres como «computación confiable» y «Palladium», aunque últimamente lo llaman «arranque seguro».

    Lo que Microsoft conserva no es exactamente una contraseña en el sentido tradicional del término, o sea, nadie la teclea en un terminal. Se trata más bien de una clave de firma y cifrado que se corresponde con una segunda clave almacenada en el ordenador del usuario. Esto confiere a Microsoft, y potencialmente a cualquier sitio web que colabore con Microsoft, el control último sobre lo que el usuario puede hacer en su propio ordenador. Es probable que Microsoft utilice este control a petición del FBI: ya le enseña a la NSA los errores de seguridad de Windows para que pueda aprovecharse de ellos.

    El arranque seguro se puede implementar de modo que permita al usuario especificar la clave y decidir qué programa de firma utilizar. En la práctica, los PC diseñados para Windows 10 llevan solo la clave de Microsoft, y aunque el propietario de la máquina pueda instalar cualquier otro sistema (como GNU/Linux), lo hará bajo el control de Microsoft. A esto lo llamamos arranque restringido.

  • Cuando se escribió esta historia por primera vez, en 1997, la SPA estaba amenazando a pequeños proveedores de servicios de Internet (ISP), exigiéndoles que le permitieran espiar a todos los usuarios. La mayoría de los ISP se rindieron ante la amenaza porque no pueden permitirse litigar en los tribunales. Uno de estos proveedores, Community ConneXion, de Oakland, California, rechazó esas exigencias y fue demandado. Posteriormente la SPA retiró la demanda; sin embargo, la DMCA le otorgó el poder que buscaba.

    La SPA, sigla de la Software Publishers Association (su homóloga en el relato es la APS), ha sido reemplazada en su labor cuasipolicial por la Business Software Alliance. Hoy en día la BSA no es un cuerpo policial oficial, aunque de hecho actúa como tal. Con métodos que recuerdan a los empleados en la antigua Unión Soviética, invitan a la gente a informar sobre las actividades de sus compañeros de trabajo y amigos. En una campaña de terror organizada por la BSA en Argentina, en 2001, se lanzaron veladas amenazas de que las personas que comparten software serían violadas en prisión.

  • Las políticas de seguridad descritas anteriormente no son imaginarias. Por ejemplo, un ordenador de una universidad del área de Chicago mostraba este mensaje al iniciar una sesión:

    Este sistema es para el uso exclusivo de usuarios autorizados. Las personas que utilicen este sistema informático sin autorización o abusen de sus permisos están sometidas al control y al registro de todas sus actividades por parte de los administradores del sistema. Durante la monitorización de quienes usan indebidamente el sistema o mientras se efectúen tareas de mantenimiento, las actividades de los usuarios autorizados también podrán ser monitorizadas. Toda persona que use este sistema acepta expresamente dicha monitorización y se le advierte que si la monitorización revelase posibles pruebas de actividades ilegales o violación de los reglamentos de la Universidad, los administradores del sistema podrán entregar a las autoridades universitarias y/o los agentes de la ley las pruebas derivadas de dicha monitorización.

    Es una curiosa forma de entender la Cuarta Enmienda: presionar a casi todo el mundo para que acceda a renunciar de antemano a los derechos que la enmienda les otorga.

Malas noticias

Hasta ahora la batalla por el derecho a leer no se está resolviendo a nuestro favor. El enemigo está organizado, y nosotros no.

Los libros electrónicos de hoy en día acaban con las libertades tradicionales de los lectores. El lector electrónico de Amazon, al cual llamo «Amazon Swindle»[2]; utiliza el engaño para privar a los usuarios de dichas libertades mediante la ejecución de un software con demostradas funcionalidades «orwellianas». Cualquiera de ellas es motivo suficiente para rechazar por completo el producto.

  • Espía todo lo que el usuario hace: da parte sobre qué libro está leyendo, y qué página, e informa cuando el usuario marca un texto o hace alguna anotación.
  • Tiene DRM, para evitar que los usuarios compartan copias.
  • Tiene una puerta trasera que permite a Amazon borrar por control remoto cualquier libro. En 2009 borraron miles de copias de 1984, de George Orwell.

  • Por si todo eso no fuera suficientemente «orwelliano», hay una puerta trasera universal mediante la cual Amazon puede cambiar el software por control remoto, y hacer cualquier otra fechoría.

La distribución de los libros electrónicos de Amazon también es despótica. Identifica al usuario y registra los libros que obtiene. También exige a los usuarios que acepten el antisocial contrato por el que no deberán compartir copias con nadie. Mi conciencia me dice que, habiendo firmado tal contrato, el mal menor sería desobedecerlo y compartir copias; sin embargo, lo que sería bueno del todo es no aceptar tal contrato desde el principio. Por consiguiente, rechazo tales contratos, sean para software, libros electrónicos, música o cualquier otra cosa.,

Si queremos parar las malas noticias y producir alguna buena, tenemos que organizarnos y luchar. Suscríbase a la campaña de la FSF Defective by Design (Defectuoso a propósito) para echar una mano. Puede unirse a la FSF para apoyar nuestra labor más en general. Hay también una lista de maneras de participar en nuestro trabajo.

Referencias

  • El «Libro Blanco» de la administración: Information Infrastructure Task Force, Intellectual Property [sic] and the National Information Infrastructure: The Report of the Working Group on Intellectual Property [sic] Rights (1995).
  • Explicación del «Libro Blanco»: The Copyright Grab, Pamela Samuelson, Wired, Jan. 1996.
  • Sold Out, James Boyle, New York Times, 31 March 1996.
  • Public Data or Private Data, Washington Post, 4 Nov 1996.
  • Union for the Public Domain, una organización cuyo objetivo es oponerse a la excesiva extensión de los poderes del copyright y de las patentes y revertir esta situación.

Otros textos para leer


Este ensayo está publicado en el libro Software libre para una sociedad libre: Selección de ensayos de Richard M. Stallman.

Notas de traducción

[1] También en castellano en el original.
[2] El nombre del producto es «Kindle», que suena parecido a swindle (timo, estafa).

Tom Kabinet sitio web de libros electrónicos usados

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https://www.tomkabinet.nl/

Tom Kabinet es un sitio web de libros electrónicos usados con sede en Holanda, que se estableció por primera vez durante el verano de 2014. Tom Kabinet media entre vendedores y compradores de libros electrónicos usados. Un usuario puede vender desde esta página web libros en formato ePub., por lo que sólo acepta libros en formato ePub con marca de agua digital (soft DRM), y sin DRM (Hard DRM), que permite que puedan leerse en todos los dispositivos que acepten este formato, ya que la facilidad de comercialización de los libros en ePub, es mayor que por ejemplo los archivos PDF o libros electrónicos con protección Hard DRM.

El precio máximo de venta al publico por libro son 2 euros + créditos

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La lectura digital y la formación del lector digital en España: la actividad de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el Proyecto Territorio Ebook

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Cordón-García, J. A. «La lectura digital y la formación del lector digital en España: la actividad de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el Proyecto Territorio Ebook.» Álabe: Revista de Investigación sobre Lectura y Escritura vol. 13, n. (2016). pp.: http://revistaalabe.com/index/alabe/article/view/350

En marzo de 2016 se cumplieron 35 años desde la creación de la Fundación Ger- mán Sánchez Ruipérez, una de las entidades que más han hecho por las bibliotecas y por la lectura en España. Lo importante de esta cifra es el testimonio que aporta acerca de la continuidad de una voluntad y un programa que se ha mantenido in-cólume a lo largo de los años, aportando uno de los raros ejemplos de supervivencia en un país donde las iniciativas culturales nacen con fecha de caducidad incorpora-da. Desde Álabe queremos rendirle homenaje a esta institución que ha sabido crecer con la sociedad a la que sirve.

Nuevas herramientas digitales y participación de los usuarios: el papel de las bibliotecas en la dinamización de los contenidos

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Cordón-García, José Antonio , Julio Alonso-Arévalo, et al..»Nuevas herramientas digitales y participación de los usuarios: el papel de las bibliotecas en la dinamización de los contenidos» Mi Biblioteca, año IX, n. 32, invierno 2013. pp. 72-75

Texto completo

Son muchos los fenómenos que han desencadenado modificaciones relevantes en las bibliotecas y en los procesos que se desarrollan en las mismas. También, la información digital está provocando cambios tanto en las formas de leer como en las de escribir y difundir el conocimiento. Por todo ello, la lectura y la escritura digital requieren nuevas
competencias y actitudes por parte de los usuarios.

En la primera década de este siglo se han producido (y se están produciendo) cambios espectaculares en todo lo relacionado con la producción, gestión y acceso a la información. Se describen aquí cuáles son esos cambios y qué competencias y actitudes se requieren por parte del usuario de bibliotecas en los nuevos entornos electrónicos. Además, se exponen los resultados del estudio realizado por el Grupo de Investigación E-lectra, en primavera de 2012, entre usuarios de dispositivos de lectura electrónica. Todo ello reviste varias vertientes cuyo objetivo es la necesidad de la tarea alfabetizadora y la creación de un ecosistema de servicios que generen la fidelización de los lectores.

Todos estos fenómenos han desencadenado modificaciones notables en las bibliotecas, en los procesos desarrollados en las mismas, sobre todo en lo relativo a las tareas de gestión de la información, y en los comportamientos y actitudes de los usuarios requeridos del conocimiento de nuevas habilidades y competencias para un uso eficiente de la información.

Frente al elemento estático encerrado entre las cubiertas encontramos formas dinámicas  de escritura y lectura sujetas a la interacción de autor y lector con unas posibilidades de crecimiento sin solución de continuidad. Son numerosas las experiencias en las que los documentos electrónicos se han plasmado como propuestas novedosas de escritura y lectura. En este sentido las transformaciones han sido permanentes y continuadas, caminando desde convenciones más próximas a los incunables digitales, representadas por las iniciativas de los lectores de tinta electrónica, a las protagonizadas por los tablets,
en el contexto de las experiencias de la web 2.0. Los usuarios han asimilado el hecho de que el consumo de contenidos no es una actividad pasiva sino que invita a la participación activa, tanto en la producción como en la recepción, que la actividad de publicar ya no está restringida a un club selecto, y que las jerarquías editoriales clásicas se están modificando.

Guía del editor de libros para crear y distribuir metadatos para libros impresos y electrónicos.

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The Metadata Handbook. A Book Publisher’s Guide to Creating and Distributing Metadata for Print and Ebooks. Renée Register & Thad McIlroy. Second Edition.

Texto primeras 15 páginas

El Manual de Metadatos muestra cómo funcionan los metadatos, mejorando la capacidad de detección, descubrimiento y, por supuesto, las ventas de libros. Introduce los estándares de la industria (ONIX) Y las mejores prácticas, y describe los componentes esenciales para la creación y distribución de metadatos exitosos. Este manual es imprescindible para todos los editores, tanto para libros impresos como para libros electrónicos.

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La publicación de libros por parte de compañías emergentes en Estados Unidos

 

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McIlroy, T. (2017). [e-Book] An Authoritative Look at Book Publishing Startups, The Future of Publishing, 2017.

Texto completo

 

Se denomina startups a una empresa emergente. Las startups por lo general comienzan como una idea de negocio creativo, y el paso inmediato es agregar diferenciación a dicha idea a través de la innovación, para finalmente emprender el negocio.

Este estudio ofrece una visión general de la situación de la publicación de libros en Estados Unidos por parte de compañías emergentes. El núcleo del informe es una hoja de cálculo detallada que incluye unas 900 empresas, en su mayoría fundadas desde que Amazon lanzó Kindle en 1997. Lo que hace que la hoja de cálculo sea particularmente valiosa es que recopila información de interés de las empresas con datos relativos a:

· Breve declaración de la misión
· Tipo de producto o servicio proporcionado
· Financiación
· Estado de funcionamiento actual

El informe además incluye datos que definen el alcance en torno a la industria del libro, incluyendo:

· Total de fondos recaudados por todas las startups
· Promedio de recuadación por empresa
· Mediana de recaudación por empresa
·% De fondos declarados por Startups
·% De nuevas empresas que ya no están en el negocio
·% De salidas / adquisiciones / fusiones
· Número de OPI

Esto ofrece, por primera vez, una medida de cuán significativa es la actividad de la mayor industria editorial de libros.

Durante 2016 se prestaron 196 millones de libros digitales en Estados Unidos, un aumento del 21 % sobre el 2015.

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Mientras que las estadísticas de ventas de libros electrónicos proporcionadas por la Asociación de Editores Americanos (AAP) muestran que se está produciendo una disminución en las ventas de libros electrónicos, el uso de estos materiales en las bibliotecas continua con un importante y progresivo incremento. Durante 2016 se prestaron 196 millones de objetos digitales, un aumento del 21 por ciento respecto a 2015, ya que se prestaron 139 millones de eBooks (+ 16%) y  55 millones de audiolibros (+ 34%)

El día 10 de enero se publicó el informe anual de Overdrive sobre préstamos de libros electrónicos en las bibliotecas de Estados Unidos, marcando un nuevo record. Los libros electrónicos prestados por bibliotecas que utilizan la plataforma Overdrive, la más popular en ese país, crecieron  un 21%. De los 678 millones de visitas a los sitios web de bibliotecas y escuelas, los lectores llevaron en préstamo más libros electrónicos (+ 16%) y audiolibros (+ 34%) de su catálogo digital de bibliotecas públicas y escolares en comparación con el año pasado. En total el número de préstamos fue de 196 millones.

Según la empresa este crecimiento se atribuye a varios factores:

  • OverDrive ofrece la colección más grande de eBooks en formatos  EPUB3 y HTML5 para préstamos de la biblioteca.
  • Crecimiento significativo de catálogos de eBooks mejorados con gráficos enriquecidos, audio narrado sincronizado con texto destacado (Read-Alongs), y la adición de miles de cómics y novelas gráficas.
  • Nuevos modelos de préstamo de libros electrónicos y audiolibros que permite a las bibliotecas aprovechar el contenido para maximizar el número de lectores atendidos.
  • Crecimiento de los clubes de lectura digital en bibliotecas.  Los Clubes de Lectura tradicionales son muy populares en Estados Unidos, y ahora estos clubes, generalmente presenciales con la llegada de los nuevos formatos se están convirtiendo en Clubes de Lectura digitales. Las bibliotecas están utilizando cada vez más su plataforma OverDrive para albergar y promover clubes de lectura de libros electrónicos, Algunos de los libros electrónicos más populares de 2016 fueron ofrecidos para el programa  Big Library Read , un Club de Libros digitales a nivel mundial de OverDrive.
  • Crecimiento del uso de audiolibros. Nuestra vida es cada vez más móvil, y los lectores están utilizando cada vez más audiolibros cuando se desplazan a sus trabajos, cuando pasean o hacen ejercicio o mientras viajan. El número de personas que utilizaron OverDrive Listen aumentó un 67 por ciento en 2016.
  • Los lectores más jóvenes están leyendo cada vez más y utilizan cada vez más las colecciones de libros electrónicos de la biblioteca pública, en 2016 hubo un incremento del 19 por ciento en el préstamo de libros electrónicos para niños. Esto tiene que ver con el servicio Kid’s & Teen’s eReading Rooms que permite un sistema seguro de lectura para los niños.
  • La plataforma incremento en un 40% los libros en otros idiomas diferentes al inglés

 

DATOS DE 2016

Total de títulos digitales prestados por bibliotecas y escuelas: 195 millones (+ 21%)
Circulación de libros electrónicos: 139 millones (+ 16%)
Circulación de audiolibros: 55 millones (+ 34%)
49 sistemas de bibliotecas superaron 1 millón de préstamos digitales
Visitas a sitios web de bibliotecas y escuelas de OverDrive: 678 millones

Los títulos de libros electrónicos más populares prestados por las bibliotecas estadounidenses en 2016 fueron: Julie McElwain A Murder in Time, seguido por La chica del tren y Un abogado rebelde John Grisham. Los audiolibros más comprobados fueron La chica del tren, Toda la luz que no podemos ver, y Harry Potter y la Piedra del Hechicero.

Libros más prestados por bibliotecas en 2016:

  1. A Murder in Time, Julie McElwain (Pegasus Books)
  2. The Girl on the Train, Paula Hawkins (Penguin Publishing Group)
  3. Rogue Lawyer, John Grisham (Random House Publishing Group)

Audiolibros más prestados por bibliotecas en 2016:

  1. The Girl on the Train, Paula Hawkins (Books on Tape)
  2. All the Light We Cannot See, Anthony Doerr (Simon & Schuster Audio)
  3. Harry Potter and the Sorcerer’s Stone, J.K. Rowling (Pottermore from J.K. Rowling)

 

Más prestados por géneros

 

 

Edición 2.0. : Los futuros del libro

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Joaquín Rodríguez – Edición 2.0. : Los futuros del libro. 1ª ed. 1ª imp. Barcelona : Melusina, 2007
ISBN-13:978-84-96614-33-8

Descargar versión digital

 

La edición tradicional se basa en una cadena que une de manera sucesiva y escalonada a los creadores, los intermediarios —sean estos editores, distribuidores, libreros o bibliotecarios— y los lectores o usuarios. Esa concatenación casi ancestral, que supeditaba la recepción de los contenidos a los oficios de la intermediación —la puesta en página del editor, la impresión del impresor, la venta del librero o el préstamo del bibliotecario—, está sufriendo una modificación radical, porque los nuevos medios de producción y generación digital de contenidos ponen en manos de los creadores las herramientas para generar, distribuir y manipular o consultar los contenidos sin la participación obligatoria de agentes ajenos a ese proceso, de manera individual o colectiva, consintiendo o no explotaciones derivadas mediante nuevos tipos de licencias que entienden mejor el ecosistema de la web, asumiendo o no que la libre circulación de las ideas haciendo uso de los nuevos soportes y redes de comunicación es la divisa de nuestro tiempo. Todo eso y mucho más —el cambio radical de las maneras de crear, difundir y consumir los contenidos, simultánea y conjuntamente— representa un nuevo tipo de edición, la Edición 2.0. (Prólogo de Sergio Vila-Sanjuán)

 

 

Promoción de la lectura en el entorno digital

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Huysmans, F. and T. Vráblová (eds). [e-Book] Promoting reading in the digital environment: report of the working group of EU state’s experts on promoting reading in the digital environment under the open method of coordination. Luxembourg, Publications Office of the European Union, 2016.

Texto completo

El Plan de Trabajo para la Cultura 2015-2018 de la Unión Europea obligó a los expertos de los Estados miembros de la UE a reunirse en 2015, con carácter voluntario, para elaborar un informe con estudios sobre el tema «Promover la lectura en el entorno digital para fomentar el acceso y desarrollo de la audiencia. Cartografía del marco regulador con referencia particular a las prácticas de concesión de licencias, servicios transfronterizos y préstamos electrónicos de las bibliotecas públicas ». El Plan de Trabajo también destacó la lectura como una herramienta para difundir el conocimiento, mejorar la creatividad, apoyar el acceso a la cultura y la diversidad cultural y desarrollar el conocimiento de una identidad europea, teniendo en cuenta las diversas condiciones aplicadas a los libros electrónicos y libros físicos. Participaron 23 Estados Miembros, así como Noruega (por invitación), cada gobierno designó expertos para participar en reuniones, trabajos de redacción y / o plataforma colaborativa en línea del grupo. El tema es claramente oportuno y pertinente para la evolución de las políticas a escala nacional, comunitaria y mundial, entre ellas: la digitalización del patrimonio literario; creación de plataformas de préstamo electrónico; promoción de la lectura; políticas de precios y subsidios; los tipos de IVA; legislación sobre derecho de autor y derechos de préstamo; investigación y estadísticas; interoperabilidad de hardware / software; y el acceso a trabajos publicados para personas con discapacidades.